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Derrotado

El rostro macilento,
el rictus apagado,
con un inmenso océano de lágrimas
los ojos anegados.

El ánimo enfermizo,
el cuerpo está agotado,
la débil sensación del que en la vida
se siente derrotado.

Las sombras del espejo
reflejan un ser lánguido,
la imagen del eterno sufridor
que vaga hasta el desmayo.

Naufragan en la ciénaga
del esplendor los años,
desfallecen los ecos del espíritu
de un hombre muy cansado.

Tristeza, desconsuelo,
dolor en trago amargo,
y el corazón, cariátide de penas,
latiendo involuntario.
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10comentarios 73 lecturas versoclasico karma: 94

Virginidad perdida

Desnuda en la penumbra,
el lienzo de su cuerpo
del valle a la llanura
revela su misterio.

Instante clandestino
que da forma a la incógnita,
tentando con sigilo
la rosa que desflora.

Oscuro es el deseo,
su libido insondable,
recóndito el secreto,
su sexo indescifrable.

Afloran los estímulos
en ese cuarto oscuro,
temblando el sable frío
sobre el calor profundo.

Hermética es la cripta
de su placer más íntimo,
descífrese el enigma
al dividir el virgo.
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10comentarios 99 lecturas versoclasico karma: 108

La imagen de un espectro

He buscado en la fosa de tus ojos
intentando encontrar un sentimiento,
me sumergí en un bosque de pasiones
y anhelé percibir un triste afecto.

He perseguido el rastro de tu aroma
e inhalado el perfume de tu pelo,
suplicando tener un beso exiguo
me arrojé al fondo del abismo inmenso.

He bebido del néctar de tu boca,
surcado los meandros de tu cuerpo,
he explorado al milímetro tu piel
y escalado los cerros de tu pecho.

Me asomé a la oscura sima de tu alma,
hasta quise entrar en tu pensamiento,
y en la locura eterna por tenerte
penetré en ese infierno que es tu sexo.

No descubrí ni amor ni semejanza,
les inquirí a las hadas y a los elfos
por saber si en el fondo de tu espíritu
yacía un afán o interés sincero.

Al instante me hurtaron la esperanza,
no había atisbo de fervor postrero.
Fijé al punto en tu rostro mi mirada
y solo vi la imagen de un espectro.
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9comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 115

Una lágrima negra

De esos ojos que brillan como el ónix,
de lo oscuro y profundo de la pena,
del lamento que nace de la muerte,
del misterio azabache de sus cuencas.

Allí donde reside el desconsuelo,
el dolor de la angustia más secreta,
de las minas del alma más recónditas,
del infierno que corre por sus venas.

De aquel océano íntimo e insondable,
de las olas que gimen de tristeza,
del atroz sufrimiento, de allí brota,
una lágrima negra.
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16comentarios 172 lecturas versoclasico karma: 111

Inspiración

Indago en mi cabeza,
le busco y no lo encuentro,
al faro que ilumine,
al perspicaz ingenio.

A mi intuitiva musa,
la sutileza etérea,
al verso con finura,
febril vena poética.

La astuta inspiración,
al delicado aliento,
la escurridiza rima,
al malicioso plectro.

A la volátil veta,
a ese soplo divino,
a la taimada prosa,
al hálito escondido.

Al germen de la lírica,
a la elegía inquieta,
a la ladina métrica,
la sugestión coqueta.

La sagaz creación
que mi mente no encuentra,
se seca la fontana
y no brota el poema.
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6comentarios 145 lecturas versoclasico karma: 121

Luces y sombras

Cae la noche, la tiniebla,
se despliega en la penumbra,
con el velo de la niebla,
con el manto de la bruma.


Sale el sol, surge la vida,
el candor de la lucerna,
un relámpago optimista,
la más bella transparencia.

Clandestina onda secreta,
escondida en la amargura,
lóbrega como la pena,
encerrada en la negrura.


Cegadora onda explosiva
resplandor de las estrellas,
el candil que en lo alto brilla,
como brilla la luciérnaga.

Crepúsculo que la ciega,
pesimismo que la oculta,
cortina sutil, etérea,
es la sombra más oscura.


Es una llama encendida,
el calor que da la hoguera,
en el amor, es la chispa,
la luz clara, la pureza.

Dicotomía perpetua,
y entre sombra y luz, la luna,
esa eterna traicionera
que se esconde en la disputa.
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6comentarios 110 lecturas versoclasico karma: 122

El último tren

He olvidado el dulce sabor de tus besos,
se me borran los aromas de tu piel,
no recuerdo la fragancia de tu cuerpo
y en mis labios, el regusto ahora es a hiel.

Y no quisiera, en mi mente, la memoria,
del mal recuerdo viciado de desdén,
ni sentir que lo nuestro pasó a la historia,
o pensar que nunca más te besaré.

Rememora lo que pasó en aquel bar,
pregúntate si no fui tu amante fiel,
y si esta etapa estás dispuesta a cerrar,
si no sientes que tu abandono hoy es cruel.

Tus silencios acrecientan mi vacío,
dime y no mientas, que te volveré a ver,
yo solo pretendo despertar contigo,
sentir tu cuerpo, amarte, una última vez.

Aunque demuestras que ya no eres la misma,
yo, siempre niña, te espero en el andén,
anhelando, ya lo sabes, que algún día,
quieras de nuevo, subir conmigo al tren.
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6comentarios 129 lecturas versoclasico karma: 91

La esencia

Cuando observo las olas del mar
bailar con sirenas,
encima de un jardín de corales
plagado de perlas,
me imagino brillando en la noche
millones de estrellas,
y al vaivén de las notas de un vals,
como un resplandor,
palpitar inquietas.

Cuando veo que asoman las flores
en la primavera,
o en el cielo los siete colores
tras una tormenta,
me imagino las nubes temblando
y al sol que las besa,
ocultarse en la tarde de mayo,
y en el horizonte,
dormirse con ellas.

Cuando atisbo llegar el invierno
con la densa niebla,
y al viento que brama sibilante
apagar las velas,
sospecho que entre la tenaz bruma
y la brisa fresca,
la nostalgia en caricias se esconde,
y del amor hace,
la memoria eterna.

Si no observo, ni atisbo, ni veo,
si solo poemas
son el recuerdo de mis miradas,
será que mis ojos,
retienen la esencia.
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3comentarios 100 lecturas versoclasico karma: 91

Quisiera

Quisiera regalarte la luna
si la luna la acunaran mis dedos
sin estrellas que acompañen
ni sol que brille en el cielo
solo la luna llena y radiante
arropada por un mar negro
y en su centro mi amplia sonrisa
un beso y un te quiero

Quisiera regalarte mis manos
si mis manos van a tu encuentro
y en su cruce de miradas
despliegan todos sus deseos
deseos que hablan sin boca
pero con labios, ojos y cuerpos

Quisiera regalarte la noche
si la noche fuera eterna
para jugar bajo las sábanas
a caballeros y doncellas
y entre risas ganar la partida
susurrando mis locos poemas

Quisiera regalarte mi muerte
si mi muerte fuera a tu vera
sin lloros, ni flores ni misas
con tu amor por bandera
y de epitafio un canto a la vida
junto a ti, alegre y plena
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12comentarios 142 lecturas versoclasico karma: 111

Visiones

Visiones que son ráfagas de viento
presentes a lo largo de mi vida
son huellas con recónditas heridas
que guardo en mis cajones secretos

¿ Me Nublan la razón o la liberan?
¿quizás presagios que tal vez se cumplan?
para muchos trastornos de locura
para otros son verdades venideras

Visiones que se escapan de la mente
para vivir intensas las pasiones
al igual que si fuésemos quijotes
donde las ilusiones nos sorprenden

Locos son los que sufren las visiones
como nuestros caballeros andantes
que vagan por el mundo con coraje
quitando las espinas de las flores.
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4comentarios 99 lecturas versoclasico karma: 99

Te deslizas en el aire

Te deslizas en aire
de las tardes transparentes,
en el agua de las rocas,
en el eco de las fuentes.
Tu imagen llevo grabada,
tu voz tan tierna y silvestre.
Tus ojos de río surcan
las riberas de mis sienes.
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2comentarios 249 lecturas versoclasico karma: 21

Con el tiempo he aprendido

Con el tiempo he aprendido que la primavera se puede detener,
que el arpa del ángulo oscuro puede que ya no esté,
que la esencia de la poesía está tan deteriorada que puede desaparecer,
y que el encuentro del huracán y la torre, el océano y la roca, sí pudo ser.

Con el tiempo he aprendido que la llama de tu amor se apagó en un momento,
que a veces los sueños no son solo sueños,
que de esa noche no fueron los más tristes ni los últimos versos,
y que ahora el amor es más largo que el olvido y ni siquiera es verdadero.

Con el tiempo he aprendido que la tierra verde no se había ido,
que el caminante volviendo la vista atrás se pasó el camino,
que ahora todos quieren ser el pirata marginal con su Temido,
y que el olmo seco, a pesar del milagro tan anhelado, fue vencido.
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1comentarios 277 lecturas versoclasico karma: 24

La rueda de las estaciones

Nos hace soñar
la danza del tiempo.
Pasan como un soplo
verano e invierno.

Las plantas, los árboles
transforman su aspecto,
muestran su esplendor
en mes abrileño.

El verano llega
en solsticio pleno.
Los días son largos,
vibrantes, intensos.

Cuando llega otoño,
sopla fuerte el viento.
Con desnudas ramas
aparece invierno.
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4comentarios 356 lecturas versoclasico karma: 46

Amado

Triste lamento,
corazón frágil,
nave sin puerto.
Si fuera fácil
besar tus labios,
tu cuerpo grácil,
entre tus brazos
haría nido,
amor amado.
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1comentarios 403 lecturas versoclasico karma: 28

Niña en el bosque

Los frutos del bosque
comía la niña
entre verdes hojas,
rojas y amarillas.
Sentada en la hierba,
las aves la cuidan.
Los esbeltos árboles
por ella se inclinan.
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3comentarios 271 lecturas versoclasico karma: 54

A fuerza de amar

A fuerza de amar, amor,
hay un quebranto en mi pecho,
se deshacen en añicos
los cristales del anhelo.
A fuerza de amar, amor,
ando descalza entre ellos.
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5comentarios 191 lecturas versoclasico karma: 62

¡Nieva!

¡Nieva!
A través de la ventana,
de forma grácil, serena,
miro la nieve cuajada,
desquiciada primavera.

¡Nieva!
Va cayendo, tan callada,
copos de nieve ligera,
la ventisca susurrada
que da paso a la tristeza.

¡Nieva!
Y se extingue nuestra llama,
tu mirada se congela,
y ya no nos queda nada,
y en las venas…,
mi sangre también se hiela.

¡Nieva!
El cielo en copos se desgrana
y se funde con la tierra,
nuestras vidas se separan
al terminar la tormenta.

¡Nieva!
Como si una manta blanca
esté borrando tus huellas,
y se me derrite el alma
al marcharte de mi vera.

¡Nieva!
Solo una fugaz nevada
que se ha quedado deshecha
entre el barro de una lágrima.
Y en el invierno
del corazón… ¡también nieva!
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3comentarios 238 lecturas versoclasico karma: 54

A Miguel Hernández

Entre toda esta tiniebla,
en este mundo grosero,
va una vida macilenta,
de la congoja reflejo.

Plagada de mil reyertas
escenario de camelos,
de camelos y verbenas,
sobre todo de tormentos.

Y las noticias apestan,
cuando pongo el noticiero,
la hostilidad y la guerra,
lo normal en nuestro tiempo.

Escurrido entre las yemas,
goteando este universo,
la humanidad no escarmienta
¿acaso somos mostrencos?

¿Por qué toda esta vileza,
por qué nunca aprenderemos,
por qué los hijos heredan,
todo este paisaje bélico?

Por aquellos que en la trena
perdieron todos sus sueños,
y la vida, porque hubiera
más libertad y progreso.

Que alta vaya la cabeza,
el corazón firme y recio,
que no pueda la tristeza
con nosotros ni un momento.

Ya lo dijo aquel poeta,
que iba feliz, ¡sonriendo!
si bien entre pena y pena,
siempre estará en el recuerdo.
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4comentarios 152 lecturas versoclasico karma: 65

Mi pueblo

Paseando por la vera,
sintiendo todo su fresco,
de las aguas del Eresma,
que discurren hasta el Duero.

Caminando en la alameda,
por esa tierra de albero,
donde allende sedujera
entre caricias y besos.

Con mis manos inexpertas,
con unos labios sedientos,
con una mirada ingenua
pero el corazón intenso.

Serpenteando la ribera
que me lleva hasta mi pueblo,
los pinos y las choperas
son escoltas del sendero.

Y los rebaños de ovejas,
forman parte del cortejo
esto es señal que estoy cerca,
esto es señal que ya llego.

Donde las campanas templan
cuando miro hacia el cielo,
repicando las cigüeñas
en la iglesia y los aleros.

Sus rincones, sus callejas,
aquellas donde regreso,
testigos de peripecias,
cómplices de mis secretos.

Evocando las escenas,
del cajón de los recuerdos,
recuerdos en color sepia
tan presentes como añejos.

Todo lo aprendí en su escuela,
que tuve buenos maestros,
y los amigos que juegan,
compartiendo mis recreos.

Han labrado en las canteras,
esforzados pizarreros,
sobre una base de piedra,
la dureza de su sello.

Y sobre esta tierra yerma,
plagada de sentimientos,
quiero mi casa perpetua,
donde habite mi recuerdo.

Y que me den en su iglesia,
el último sacramento,
y que se alegre la pena
porque me quedo en mi pueblo.

Y que cierren la puerta
de la entrada al cementerio,
y que queden cuando muera,
junto a los huesos, mis sueños.

Cantando estoy a mi tierra
temblando porque la quiero,
como si fuera un poeta,
que la ama…como a sus versos.
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