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El último tren

He olvidado el dulce sabor de tus besos,
se me borran los aromas de tu piel,
no recuerdo la fragancia de tu cuerpo
y en mis labios, el regusto ahora es a hiel.

Y no quisiera, en mi mente, la memoria,
del mal recuerdo viciado de desdén,
ni sentir que lo nuestro pasó a la historia,
o pensar que nunca más te besaré.

Rememora lo que pasó en aquel bar,
pregúntate si no fui tu amante fiel,
y si esta etapa estás dispuesta a cerrar,
si no sientes que tu abandono hoy es cruel.

Tus silencios acrecientan mi vacío,
dime y no mientas, que te volveré a ver,
yo solo pretendo despertar contigo,
sentir tu cuerpo, amarte, una última vez.

Aunque demuestras que ya no eres la misma,
yo, siempre niña, te espero en el andén,
anhelando, ya lo sabes, que algún día,
quieras de nuevo, subir conmigo al tren.
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La esencia

Cuando observo las olas del mar
bailar con sirenas,
encima de un jardín de corales
plagado de perlas,
me imagino brillando en la noche
millones de estrellas,
y al vaivén de las notas de un vals,
como un resplandor,
palpitar inquietas.

Cuando veo que asoman las flores
en la primavera,
o en el cielo los siete colores
tras una tormenta,
me imagino las nubes temblando
y al sol que las besa,
ocultarse en la tarde de mayo,
y en el horizonte,
dormirse con ellas.

Cuando atisbo llegar el invierno
con la densa niebla,
y al viento que brama sibilante
apagar las velas,
sospecho que entre la tenaz bruma
y la brisa fresca,
la nostalgia en caricias se esconde,
y del amor hace,
la memoria eterna.

Si no observo, ni atisbo, ni veo,
si solo poemas
son el recuerdo de mis miradas,
será que mis ojos,
retienen la esencia.
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3comentarios 89 lecturas versoclasico karma: 91

Quisiera

Quisiera regalarte la luna
si la luna la acunaran mis dedos
sin estrellas que acompañen
ni sol que brille en el cielo
solo la luna llena y radiante
arropada por un mar negro
y en su centro mi amplia sonrisa
un beso y un te quiero

Quisiera regalarte mis manos
si mis manos van a tu encuentro
y en su cruce de miradas
despliegan todos sus deseos
deseos que hablan sin boca
pero con labios, ojos y cuerpos

Quisiera regalarte la noche
si la noche fuera eterna
para jugar bajo las sábanas
a caballeros y doncellas
y entre risas ganar la partida
susurrando mis locos poemas

Quisiera regalarte mi muerte
si mi muerte fuera a tu vera
sin lloros, ni flores ni misas
con tu amor por bandera
y de epitafio un canto a la vida
junto a ti, alegre y plena
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12comentarios 121 lecturas versoclasico karma: 111

Visiones

Visiones que son ráfagas de viento
presentes a lo largo de mi vida
son huellas con recónditas heridas
que guardo en mis cajones secretos

¿ Me Nublan la razón o la liberan?
¿quizás presagios que tal vez se cumplan?
para muchos trastornos de locura
para otros son verdades venideras

Visiones que se escapan de la mente
para vivir intensas las pasiones
al igual que si fuésemos quijotes
donde las ilusiones nos sorprenden

Locos son los que sufren las visiones
como nuestros caballeros andantes
que vagan por el mundo con coraje
quitando las espinas de las flores.
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4comentarios 67 lecturas versoclasico karma: 99

Cadaqués

La luna en tus ojos,
tu pecho en mi mano,
arena en tu piel,
sabor a verano.

Mirada brillante,
y yo, ilusionado,
el sol perfilando
tu cuerpo dorado.

Y fue de repente,
la tarde, al ocaso,
sentados de frente
al Mediterráneo.

Tormenta en tu pelo,
el viento temblando,
locura en el mar,
el cielo un relámpago.

Las nubes que lloran,
se esconden los astros,
mi luna y tu estrella
dos cuerpos mojados.

Llora Cadaqués,
amor acabado…
Un beso en mi boca,
¡Adiós! en tus labios.
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9comentarios 121 lecturas versoclasico karma: 104

El primer beso

Mis labios indecisos,
tu aliento entrecortado,
tu corazón rendido,
el mío, desbocado.

En mi boca, un suspiro,
en tu lengua, un pecado,
susurros al oído
que hacen temblar los párpados.

Me acerco con sigilo,
mis ojos, ya han besado,
y saltas el abismo
con un roce de labios.
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7comentarios 121 lecturas versoclasico karma: 82

Borracho

Beodo,
por saciarme con tus besos,
si me rozas de ese modo,
si me meces en tu pecho
o me embriagas con tu sexo.

Tan ebrio,
por la ingesta del licor
de la flama de tu infierno,
del deleite del sabor
que condensas en tu flor.

Mamado,
del regusto de tu lengua,
si te postras ante Baco
y se queman en tu hoguera
la pasión junto a la absenta.

Sediento,
por el jugo de tus labios,
de aspirar todo tu aliento,
el jadeo entrecortado,
de ese céfiro mojado.

Borracho,
cuando bebo de tu boca,
al sacar todo el extracto,
de ese néctar que rebosa
tu figura lujuriosa.
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Romance sin título

Cuando te vi en el desierto
te miré sedienta el alma
quise llenarte los cántaros
de nieve acaramelada.
No me contaste tu historia
yo la rimé en tu mirada
hilándola con el trino
del ave que la llevaba
en su pico con primor
al nido en que la enhebraba.

Tanto el verdor de tus ojos
como tu risa lozana
hizo temblar en suspiros
a mis entrañas de lava.
Vi que subía hasta el cielo
y de tu mano tomada,
el agua y miel en la tierra
eso ya no me importaba.

Eras ocaso de versos
nubes doradas, bordadas.
Siguen tus rayos de sol
avivándome la calma
por eso mantengo en pié
esa premisa jurada
de no revelar jamás
cómo esta historia es llamada.





Dee Dee Acosta
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21comentarios 146 lecturas versoclasico karma: 112

Invitaciones

Bésame los sueños y los labios
Déjame vivir tu inmensidad
Muéstrame el futuro en tus presagios
Viste de infinito nuestro andar
Cúbreme con lirios los espacios
Hazle un agujero a mi pesar.

Traza con tu fuego mi camino
Píntale caricias a mi sed
Arma mis derrumbes con tus mimos
Tiñe de rubí mi atardecer.

Pídeme la llave a mis locuras
Baña en primavera el porvenir
Quítame el abrigo y tantas dudas
Saca mis sentidos del carril
Cuéntale misterios a mis lunas
Marca mi compás en tu latir.

Forja laberintos en mis poros
Duérmete en mi hierba humedecida
Cóseme despacio el aire roto
Une mis retazos a tu vida.




Dee Dee Acosta
Abr.25/2018
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24comentarios 158 lecturas versolibre karma: 114

Sed

Tu nombre en mi garganta
Un árido goteo
Sequía y gimoteo
Que el alma deshidrata

Desierto en cataratas
Arena en aleteos
Salíferos jadeos
Tus besos cuando faltan

Sedientas las corrientes
Sin néctar, sin tu savia
Que nutra mis torrentes

Rocío de tu magia
El único afluente
Que riega mis nostalgias.
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10comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 101

Te deseo

Como Eva a la manzana,
el náufrago al velero,
Colón la tierra firme,
así yo te deseo.

Como buscó Moisés
junto a su pueblo entero,
la tierra prometida,
sufriendo en el desierto.

Como el niño sustrae,
ladino un caramelo,
o el borracho suplica
que el vaso esté relleno.

Como mayo a la lluvia,
tras un invierno seco,
espera ansiosamente
que sacie los terrenos.

Como el buen astrofísico,
detrás del catalejo,
aguarda a su cometa
surcando el universo.

Como el astuto perro,
jugando con su dueño,
espera muy inquieto
que le arrojen otro hueso.

También el feroz lobo,
cansado y tan hambriento,
atisba agazapado
a un corderito tierno.

Como a la expectativa,
el buitre carroñero,
su presa moribunda,
vislumbra desde el cielo.

Como el brutal colmillo,
del conde sempiterno,
divisa salivante
el delicado cuello.

Como el poeta triste,
se pierde en mil lamentos
romántico y sensible
para que acuda el plectro.

Como ojos inyectados
de la pasión y el fuego,
en el instante mágico
de desnudar tu cuerpo.

Luchando contra el viento,
soñando ese momento,
rayando la locura,
así, yo te deseo.
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3comentarios 84 lecturas versoclasico karma: 106

Te deslizas en el aire

Te deslizas en aire
de las tardes transparentes,
en el agua de las rocas,
en el eco de las fuentes.
Tu imagen llevo grabada,
tu voz tan tierna y silvestre.
Tus ojos de río surcan
las riberas de mis sienes.
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2comentarios 238 lecturas versoclasico karma: 21

Con el tiempo he aprendido

Con el tiempo he aprendido que la primavera se puede detener,
que el arpa del ángulo oscuro puede que ya no esté,
que la esencia de la poesía está tan deteriorada que puede desaparecer,
y que el encuentro del huracán y la torre, el océano y la roca, sí pudo ser.

Con el tiempo he aprendido que la llama de tu amor se apagó en un momento,
que a veces los sueños no son solo sueños,
que de esa noche no fueron los más tristes ni los últimos versos,
y que ahora el amor es más largo que el olvido y ni siquiera es verdadero.

Con el tiempo he aprendido que la tierra verde no se había ido,
que el caminante volviendo la vista atrás se pasó el camino,
que ahora todos quieren ser el pirata marginal con su Temido,
y que el olmo seco, a pesar del milagro tan anhelado, fue vencido.
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1comentarios 233 lecturas versoclasico karma: 24

La rueda de las estaciones

Nos hace soñar
la danza del tiempo.
Pasan como un soplo
verano e invierno.

Las plantas, los árboles
transforman su aspecto,
muestran su esplendor
en mes abrileño.

El verano llega
en solsticio pleno.
Los días son largos,
vibrantes, intensos.

Cuando llega otoño,
sopla fuerte el viento.
Con desnudas ramas
aparece invierno.
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4comentarios 321 lecturas versoclasico karma: 46

Amado

Triste lamento,
corazón frágil,
nave sin puerto.
Si fuera fácil
besar tus labios,
tu cuerpo grácil,
entre tus brazos
haría nido,
amor amado.
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1comentarios 393 lecturas versoclasico karma: 28

Niña en el bosque

Los frutos del bosque
comía la niña
entre verdes hojas,
rojas y amarillas.
Sentada en la hierba,
las aves la cuidan.
Los esbeltos árboles
por ella se inclinan.
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3comentarios 227 lecturas versoclasico karma: 54

A fuerza de amar

A fuerza de amar, amor,
hay un quebranto en mi pecho,
se deshacen en añicos
los cristales del anhelo.
A fuerza de amar, amor,
ando descalza entre ellos.
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5comentarios 187 lecturas versoclasico karma: 62

¡Nieva!

¡Nieva!
A través de la ventana,
de forma grácil, serena,
miro la nieve cuajada,
desquiciada primavera.

¡Nieva!
Va cayendo, tan callada,
copos de nieve ligera,
la ventisca susurrada
que da paso a la tristeza.

¡Nieva!
Y se extingue nuestra llama,
tu mirada se congela,
y ya no nos queda nada,
y en las venas…,
mi sangre también se hiela.

¡Nieva!
El cielo en copos se desgrana
y se funde con la tierra,
nuestras vidas se separan
al terminar la tormenta.

¡Nieva!
Como si una manta blanca
esté borrando tus huellas,
y se me derrite el alma
al marcharte de mi vera.

¡Nieva!
Solo una fugaz nevada
que se ha quedado deshecha
entre el barro de una lágrima.
Y en el invierno
del corazón… ¡también nieva!
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3comentarios 189 lecturas versoclasico karma: 54

A Miguel Hernández

Entre toda esta tiniebla,
en este mundo grosero,
va una vida macilenta,
de la congoja reflejo.

Plagada de mil reyertas
escenario de camelos,
de camelos y verbenas,
sobre todo de tormentos.

Y las noticias apestan,
cuando pongo el noticiero,
la hostilidad y la guerra,
lo normal en nuestro tiempo.

Escurrido entre las yemas,
goteando este universo,
la humanidad no escarmienta
¿acaso somos mostrencos?

¿Por qué toda esta vileza,
por qué nunca aprenderemos,
por qué los hijos heredan,
todo este paisaje bélico?

Por aquellos que en la trena
perdieron todos sus sueños,
y la vida, porque hubiera
más libertad y progreso.

Que alta vaya la cabeza,
el corazón firme y recio,
que no pueda la tristeza
con nosotros ni un momento.

Ya lo dijo aquel poeta,
que iba feliz, ¡sonriendo!
si bien entre pena y pena,
siempre estará en el recuerdo.
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4comentarios 151 lecturas versoclasico karma: 65

Mi pueblo

Paseando por la vera,
sintiendo todo su fresco,
de las aguas del Eresma,
que discurren hasta el Duero.

Caminando en la alameda,
por esa tierra de albero,
donde allende sedujera
entre caricias y besos.

Con mis manos inexpertas,
con unos labios sedientos,
con una mirada ingenua
pero el corazón intenso.

Serpenteando la ribera
que me lleva hasta mi pueblo,
los pinos y las choperas
son escoltas del sendero.

Y los rebaños de ovejas,
forman parte del cortejo
esto es señal que estoy cerca,
esto es señal que ya llego.

Donde las campanas templan
cuando miro hacia el cielo,
repicando las cigüeñas
en la iglesia y los aleros.

Sus rincones, sus callejas,
aquellas donde regreso,
testigos de peripecias,
cómplices de mis secretos.

Evocando las escenas,
del cajón de los recuerdos,
recuerdos en color sepia
tan presentes como añejos.

Todo lo aprendí en su escuela,
que tuve buenos maestros,
y los amigos que juegan,
compartiendo mis recreos.

Han labrado en las canteras,
esforzados pizarreros,
sobre una base de piedra,
la dureza de su sello.

Y sobre esta tierra yerma,
plagada de sentimientos,
quiero mi casa perpetua,
donde habite mi recuerdo.

Y que me den en su iglesia,
el último sacramento,
y que se alegre la pena
porque me quedo en mi pueblo.

Y que cierren la puerta
de la entrada al cementerio,
y que queden cuando muera,
junto a los huesos, mis sueños.

Cantando estoy a mi tierra
temblando porque la quiero,
como si fuera un poeta,
que la ama…como a sus versos.
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