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Desde la ventana imaginaria

Desde la ventana imaginaria.

Las hojas bailan con el viento,
dan el paso balseando entre los árboles
los sentidos y las emociones.
Dime acurrucada alondra que vuelas sin destino
por los techos azules anaranjados extremeños
en direcciones prohibidas
sin horizonte y planeando los surcos que el arado hizo
sembrado el trigo.
Alineaciones perfectas entre los olivos y la vid, con las manos del hombre con dolor y trabajo realizó.
Olor húmedo de tierras rojas como la sangre y el sol
los verdes plateados y carruaje en la orilla de los caminos
charcos plateados de agua recién caída.
Al lado los musgos, la romaza, berros, y tréboles recién nacidos.
Llega el aire puro desde el otro lado del bosque de encina
sin querer nos avisa de una gran tormenta,
rayos y relámpagos plateados con furia caen,
sobre un suelo verdes y ocres, en este otoñal infierno del esperpéntico día a día de estos tiempos caóticos y convulsivos.
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1comentarios 73 lecturas versolibre karma: 112

¡Oh ven, ven tú!

Sobre mi cierne su mirada hipnótica,
que turba mis ojos, ¡quizás maléfica!,
como aguijón clavada, tan despótica,
sutil y penetrante y… tan poética.

Belleza diferente, tal vez gótica,
afilada línea, forma sintética,
tormenta de rarezas cual neurótica,
me fustiga como al héroe en lucha épica.

Dama protectora, bolsa amniótica,
en la riña feroz gata, ¡es titánica!,
la que me apacigua como narcótica,
sobre el tapiz dibujada de homérica.

Prometedora y al final anecdótica,
era preciosa y regida por la estética,
consumida por ideas, ¡patriótica!,
pasional y en demasía…metódica.

De boca sugerente, lengua exótica,
un tacto de locura, la ubre esférica,
ardiente, febril, la más erótica,
en el juego del amor…mujer única.

¡Pero es a ti a quién busco!, la caótica,
la exenta de ética y la más errática,
estrambótica, alocada…, ¡psicótica!,
la que borre…esta vida tan patética.
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8comentarios 85 lecturas versoclasico karma: 52

Imaginaria ventana

Desde la ventana imaginaria.

Las hojas bailan con el viento,
dan el paso balseando entre los árboles
los sentidos y las emociones.
Dime acurrucada alondra que vuelas sin destino
por los techos azules anaranjados extremeños
en direcciones prohibidas
sin horizonte y planeando los surcos que el arado hizo
sembrado el trigo.
Alineaciones perfectas entre los olivos y la vid, con las manos del hombre con dolor y trabajo realizó.
Olor húmedo de tierras rojas como la sangre y el sol
los verdes plateados y carruaje en la orilla de los caminos
charcos plateados de agua recién caída.
Al lado los musgos, la romaza, berros, y tréboles recién nacidos.
Llega el aire puro desde el otro lado del bosque de encina.
Sin querer nos avisa de una gran tormenta,
rayos y relámpagos plateados con furia caen,
sobre un suelo verdes y ocres, en este otoñal infierno del esperpéntico día a día de estos tiempos caóticos y convulsivos.
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5comentarios 126 lecturas versolibre karma: 87

De silencios y de hombres

En noches oscuras, de silencios espesos
yo vivo las palabras.
Siento en un silencio casi tétrico
como me hablan.

En un silencio absoluto,
en un silencio blasfemo,
en un silencio oscuro,
en un silencio sordo,
en un silencio agudo
en el silencio de los silencios,
en el silencio del universo.

Escucho las palabras, las mías,
de mi alma.
Vacías, hieráticas, volubles, caóticas,
apéndices del mal que me hablan de cosas marchitas
de hombres que mueren y de muertos que resucitan.
Me hablan de guerra, de odio, de xenofobias
de hambre, racismos, clasismo, terrorismo,
calentamiento global, de seres que parasitan
de abismos, de dolor y de horror.
¿Que pasa, ya no existe Dios?
No queda en este mundo amor.
Sólo quedan niños pequeños consolando
al joven perdedor de otra afición.
Si ya no queda humanidad,
es que el mal ganó.
Que tenemos podrido el corazón.
Que de nada han servido
tantos años de evolución.

Pero a veces cuando el silencio
cubre mi alma, cuando escucho
la respiración de mis entrañas.
Puedo oír las palabras casi mudas
amor, bondad, humildad, caridad,
respeto,honor, pasión, virtud, fe y dignidad.

Entonces escucho y las palabras
se convierten en gritos,
el volumen desgarra mis tímpanos.
Mi corazón se llena de amor infinito.
De renovada esperanza.
De fe en que el hombre en paz
vivirá mañana.
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sin comentarios 72 lecturas versolibre karma: 17

• efímero sesenta y siete •

Entiendo que te enfurezca mi calma, la manera racional y fría con la que manejo las situaciones y el hecho de ser práctica y poder sacar lo positivo de todo, como si nada me pudiera derribar... ¿Sabes? Es exactamente esa actitud la que me hace indestructible.
Entiendo cuando te enloquezco con mis contradicciones y esa confusión constante, esos cambios repentinos que nunca te dejan conocerme realmente: siempre te sorprendo y tú odias lo impredecible... ¿Sabes? Acabarás perdiendo la cabeza y yo solo habré ganado otro juego.
Entiendo tu ira ante mi "te quiero" más puro un día y la infinita y distante indiferencia que puedo adoptar al instante sin esfuerzo cuando la persona me demuestra que no merece la pena. ¿Sabes? Lo que te hace temblar a ti, a mí solo me hace más fuerte.
Entiendo tu despecho disfrazado de odio cuando me niego a ser encontrada o a bajar a tierra firme. ¿Sabes? No puedes encarcelarme, no pertenezco a ningún lugar y mucho menos a nadie, ¡no necesito ser salvada!, no necesito guía para salir del laberinto.
¿Entiendes? Tampoco me importa si no lo haces, de hecho sé que no lo harás nunca, tú nunca sabrás calcular si merece tu tiempo el intentar entenderme, por eso lo haces, porque estás tan aburrido y tan vacío con tu soledad que intentas atraparme entre tus manos porque sabes que soy de lo poco que queda real en este miserable mundo, por ser huracán y no seguir un patrón... sin embargo, eso que te atrae de mí es lo que juzgas. Hipócrita. ¿Sabes? Como agua, como humo... me escurriré de entre tus dedos y mañana aún seré más caótica que ayer.
Cuando dejes de intentar entenderme, y empieces a quererme... quizá merezcas mi tiempo. Por ahora, apártate y déjame volar tranquila, búscate a otra, que sea como tú: que anteponga la necesidad de respuestas y de lógica al amor que no necesita adaptarse a tus bases para ser incondicional.
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3comentarios 40 lecturas prosapoetica karma: 43