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Son los sueños un engaño (II)

¿Quién podría despertarse si supiera que,
al amanecer sus párpados,
verá la noche interminable que fue ayer,
hoy, mañana, siempre?
¿No sería la ceguera más horrible,
esa ausencia de ilusiones, de motivos
que incitaran a unos ojos cansados de todo
a seguir abriéndose, cada día?
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7comentarios 66 lecturas versolibre karma: 92

El color del paraíso

El río se llevó al niño.
El niño
se llamaba Armando.
Armando
leía el mundo a oscuras.

De Instantes, 2013
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sin comentarios 26 lecturas versolibre karma: 37

Jugando al gallito ciego

Un dia miré lo que no debía,
Y por eso perdí un ojo,
les contaré este episodio,
para que no les pase lo mismo,

Un día yo muy tranquilo,
caminando por el empedrado,
le puse el ojo a unos tacos,
que brillaban desde lejos.

Cuando los ví quedé perplejo,
con tan preciosa belleza,
en sus curvas había gemas,
y en sus ojos dos diamantes,

¿Pero adivinen quien venía delante?
Si, su robusto marido,
con todo y sus bíceps duros,
y con muy buena puntería.

Porque ya tenía la medida,
entre su puño y mi ojo,
con tanta desdicha la mía,
que ese era mi ojo sano,

El otro se lo había ganado
cuando los ví por primera vez juntos
ellos jugando desnudos,
Y yo al gallito ciego.
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6comentarios 121 lecturas versolibre karma: 106

No sé a qué te pareces (segunda parte)

Más tarde,
cuanto más me lo sabía,
más vendaje acumulado y el salitre,
huella de las humedades solo,
huella de la sal salpicada
por la ola.

¿Quién ha visto en pecho ajeno
una puerta de salida a sus ahogos?
¿Cuánto dura ese esplendor
tan de mentira?

Tu sonrisa perdía brillo.
Yo seguía siendo imbécil,
esperando...
¿Qué quería que ocurriera?
¿Que cambiaras tú el rumbo
de mis pasos por el rumbo
de los tuyos?

No sé a qué te pareces,
pero sé que mi apariencia dependía
de tu aliento, sometida a la esperanza
de que fueras capaz tú
de darme nombre.
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8comentarios 89 lecturas versolibre karma: 104

No sé a qué te pareces (primera parte)

No te enfades,
que no sepa qué pareces
significa lo que quieras.
Solo eso.

En tu imagen
dibujé yo otra imagen:
mis sueños reunidos.
Sueños míos por el tiempo
que quisieron. Ya lo sé.
Con más fuerza tiraría la corriente
que mi mano. Ya lo sé.

Y, al principio,
parecías ola fresca,
el alivio de pavesas, de recuerdos.
Un placer que solo antes, solo entonces.
Mordí mis labios con ansia,
la sangre no me importaba,
heridas no me importaban,
la gente no me importaba,
mi vida no me importaba.

Como quien escapa de una disnea profunda
y recobra el aire puro.
¿Quién eras? No pregunté. No se pregunta
lo que se intuye.
Tu sonrisa brillaba y yo era imbécil.
Ya. Ya, lo sé.
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Ceguera repetida

Te entregué mi corazón
para que aprendamos a amar.
Pero nuestras locuras se asustaron
y el amor se fue espantado a un lugar
que no es el mar.

Tú, mi promesa rota
Mi ciego empalme a la realidad balbuceada
en tu discordancia.
Mi azúcar inconsciente que se equivoca
y al segundo se olvida.

Te perdone una, dos, tres veces
en un solo segundo.
Pero tu garganta ciega seguía hablando.
Yo tuve que callarte la mirada con mi silencio
Tuve que renunciar a la posibilidad
de lo que ya no quería aceptar en serio.
Yo te iba a tomar entero.
Yo iba a decir que sí.
Iba a arriesgar el 100 por ciento
de mi soledad y mis alas
con tu alma de colores necios
y locura imposible.
Yo iba, yo me fui.

Tú fuiste el ángel que después del samaqueo
de reflexión golpeada
te fuiste a aprender solito.
Agarraste tu tarea sin entender
y cruzaste la calle del retorno
a tu anterior luz cuando no me conocía.
Y aun conociéndome ahora
esa luz no podrá ser la misma.
Mi luz agachó la cabeza y se puso a escribir
para llenar el hueco
que había construido para que te quedarás.
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Falso Soneto

De mi vida eres lucero
mirarte, es mi ceguera
besarte, como si muriera
eres mi guía y sendero.

Afinas mi mundo entero
melodía dulce y perfecta
de violín tu figura esbelta
tu carácter de acero y fuego.

Tus lindos ojos, verdemar
le susurran a mis labios
que no te deje yo de amar

Me abrazaré a tus besos
tus suspiros me harán volar
siempre juntos caminaremos.

Juntos nos iremos, moriremos
y en nuestro epitafio pondrá
hasta en el cielo se han de amar.
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Mi ceguera

Intento escuchar el tic-tac del reloj
que marca el ritmo de mis pasos,
de mis pasos a oscuras,
perdidos en el túnel de grises nubes
chispea, llueve, diluvia
y sigo pegándome con el mismo muro,
el mismo muro que construí con mis manos.
Intento observar, pero no puedo,
abro los ojos y veo que estoy ciego.
Solo puedo escuchar el tic-tac del reloj
que, en aquel momento, se quedó sin pila.
me quedé yo ciego.
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Baldío

Lágrimas secas cuando llueve por dentro.

Detrás de los muros derrumbados todo es sólo e impar.

Silencios y cristales arrancan mi nostalgia,

muriendo en el acto como amapola resiliente.

En tus hurañas caricias, un baldío

donde solo sangra mi boca

y aún así,

te entrego la plena concesión de mis besos.

Como recipiente sin futuro ni mensaje,

en un mar árido y violento,

desorientada entre la turbia espuma,

en la que crece tu miedo.


Hoy el mar le devuelve a tu ceguera,

cráneos, hilos de miseria,

un generoso rincón donde no pensarme.
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13comentarios 114 lecturas versolibre karma: 90

Ojos que no ven

Ojos que no ven

El amor es ciego y tu no me ves
apenas si sientes el calor de mis ojos
soy un fantasma para ti, soy sombra entre la niebla...

Tu no ves como mis ojos desean los tuyos
encerrado en este cuerpo quiero tu almay tu no ves mas alla ni mas aqui...no ves...

Quisiera que me observaras, ojos enmielados,
estoy aqui en este poema, y quiero tu lectura,
pero tu pasas la hoja, pasas el dia
y asi pasa mi esperanza...de que me veas al fin...
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Catarsis

He aprendido que tiene que darme igual
que más real que un sueño no va a ser,
lo que nos separa no es la distancia
pero los kilómetros lo hacen insalvable.
Viajé a mil pasados y ninguno era perfecto
y allí sentados pasaron horas y horas
sin nada que mereciese la pena salvar
ni siquiera a nosotros mismos.
Como una catarsis; eliminar el recuerdo
cuando el recuerdo éramos.
Si el recuerdo es la forma de mantenerse vivo
la humanidad es el asesino
que mata olvidando
y yo no veo a las personas
sino los huecos que hay entre ellas
por eso el hueco que dejaste
que me cegué en no ver
lo confundí con otra gente.
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