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Cazadores de cien pájaros volando

Mejor pájaro en mano,
que cien volando,
así crecimos, así nos enseñaron,
así nos embaucaron.

Siendo prisioneros, de la cobardía,
y condenados por la mediocridad.
de ser sepultadores de sueños,
en cementerios, del mejor no lo intento.

Abrazando lo frío,
del agradecer lo que tengo,
tragando coraje, esperando en lo quieto,
Ánima entumecida,
suspendida en el tiempo.

Cargando mochilas, que nos susurran.¡Muriendo...!
Ni siquiera lo intentes, de cambiar lo que tienes, por algo más nuevo,
tú me tienes a mi y el resto es incierto.

Nos encadenan las alas.
nos hacen creer,
que el soñar, anhelar y volar,
son puros cuentos.

Pero esta es la sangre,
que correrá en nuestras venas,
con la que lograremos alcanzar ser,
cazadores de cien pájaros que nos cumplan los sueños.

Claudia Viviana Molina
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Gatear, Caminar, Correr

Gatear: Arrastrarse de lo más bajo para avanza, observando un inmenso panorama desde nuestra posición con miedo y duda de hasta donde podremos llegar.

Ganar fuerzas para enfrentar la
Adversidad y dejar de llorar (pretextos)
Tiempo y práctica para disminuir el dolor
Enajenarse con reconocer tu valor
Aspirar, vivir y soñar
Revivir la pasión.

Caminar: Nivel medio y común para la mayoría, depende de ti si quieres ir por lo que te mereces y quieres.

Conocerte
Apreciarte
Mirarte
Invocarte
NO MENOSPRECIARTE
Animarte
Reconocer tu verdadero “YO”

Correr: Muy pocos saben su porque ¿?. Pero no por ya saber significa que seas un sabi@. El buscar tu sendero para circular, poder decir: “ESTOY EN MI ELEMENTO” “ES PAN COMIDO”. El buscar correr sería una forma de alcanzar la tranquilidad, la paz y apreciar más la vida, no para el egocentrismo y humillar a los que no saben.

Casualidades
Ocurren pero tú ya sabes la
Respuesta y como
Renacer cada vez que caigas
Encontrando tu verdadero destino
Re-encontrándote una y otra vez para no olvidar quien eres en realidad.

Gateamos “solos” por naturaleza.
Aprendemos a caminar por ayuda y apoyo de “otros”.
Y al final correr para tener una mente tranquila y en paz.

Extra:
“Amarga es la vida para aquellas y aquellos que no la saborean y dulce para él o la que encontró su sabor favorito”
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sin comentarios 12 lecturas versolibre karma: 53

Mi recuerdo, absolutamente tierno

...

A quién escribirle si ya no me necesita más

y a quién rogar por esta vida que ya no es vida
y a quién alabar con todas mis ganas y espacios.

Absurda la vida y la espera.
El silencio me ha buscado y hoy; hoy
me abandono en él.

Muero

Y si lloro.
Y si muero.
Y si te necesito.
Y si me necesitas.
Y si derrotado como estoy, aun quiero tu espera.

Y si infame como soy, sigo al cuidado de tu imagen.

Maldita sea, sigues siendo mi recuerdo, absolutamente tierno.

Y
que dolor tan ausente
ese, el de no volver a crecer
.
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5comentarios 94 lecturas versolibre karma: 130

Creciendo

Hoy se despierta el sol
para abrazarme en mi lecho
y me dice ¡vive!
trémulo me abre el pecho
y hurga en mi interior,
en mi corazón
buscando alguna fragancia escondida
algún mensaje secreto
que emane de mi ser.

De mi ser paleolítico,
de mi ser fecundo
de un nuevo ser que nace
dentro del mío propio
dentro de mí yo diminuto
fugaz y pequeño
¡Algo debe surgir,
algo quiere gritar!

El atroz mimetismo de las sombras
Hace que todo sea lento, lento.
¿Qué quiero expresar?
Solo lo que siento.

Las sombras,
esas que me llegan cada noche
volviéndome cobarde,
incapaz, incoherente,
esas habitan en un lugar exiguo.
Luego de la noche ya no existen
y no me pueden aterrar.

Prefiero, entonces,
el día con sol maravilloso
y a los hombres vivos
aún con toda su ruindad y altanería.

Prefiero los autos
con motores ruidosos
y a las parejas
haciendo el amor
a plena luz, a pleno brillo.

Prefiero ver los niños
gritando por la calle,
ver el agua clara
que corre en la fuente del parque.

Pero no quiero ver
agitados rostros perdidos
ni madres solas llorando
o padres desaparecidos.
No quiero ver como muere
el verdor de mis campos
y el azul de mis mares.

Quiero verme a mí, blanca
y ejerciendo con pleno derecho
sobre mí, mis palabras y mis actos
mi propio juicio y autoridad.

¡Algo debe surgir,
algo quiere gritar!
¡Algo acaba de estallar!

Mi conciencia me invita a crecer
a volver a intentar nuevos métodos
a volver a nacer con fuerza nueva
y renovadora.

Con magistral impaciencia
espero el momento, la hora,
¡Algo debe estar surgiendo,
algo está gritando : Vive!
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7comentarios 103 lecturas versolibre karma: 103

Viajes fugaces a Siempre Jamás

Desde que duerme a mi lado,
he encontrado una tercera dimensión
entre su espalda y mi pecho;
una vorágine escondida
en el segundo lunar a la derecha y todo recto
que me hace querer mirarla hasta el amanecer.
Allí también respiro lento
por miedo a romper el tiempo
y a las canas atracando la memoria a mano armada,
pero es el único sitio en el que quiero crecer.
La he encerrado entre puertas abiertas
y no es para que no escape:
es para que no tema.
Para que, si acaso algún día me necesitase,
comprenda que ella misma
es la clave de su huida.
Ahora tenemos un pacto:
ella respira sobre mi nuca
y yo olvido cómo respirar
(y, aun así, me siento más viva que nunca).
Desde que duerme junto a mí,
he dejado de soñar.
No lo necesito cuando la miro
y cubro esa necesidad incluso con los ojos abiertos.
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2comentarios 70 lecturas versolibre karma: 101

y crecí

Nunca creí en gigantes porque siempre decía que al ser tan grandes no tendrían dónde vivir,
no hay casas tan enormes. No sabía de medidas, y decía que el corazón era algo minúsculo si podía caber en el cuerpo de un bebé recién nacido.
Tampoco sabía de amores, me hablaban corazones rotos diciendome que me alejara de ese abismo y a la vez me hablaban ojos enamorados que me pedían a gritos que saltara por el puente.
Antes de nada, siempre esperaba que los demás dieran el primer paso, yo era la sombra les seguía sin hacer ruido, y cada vez que ellos se acercaban a la luz, yo me hacía más grande. Me creía más grande, pero luego me fusionaba con el vacío porque al fin y al cabo ¿quién era yo?. No existía, y aún así todos mis miedos eran reales.
Antes soñaba, y cuando sonaba el despertador ponía en pausa todos mis sueños, diciendo que volvería a ellos esa misma noche. Y desaparecían. Volvía y ahí solo me esperaban pesadillas.
Los fantasmas y los monstruos no existen, me decían. Les creía porque sus palabras eran seguras, terminaban con una sonrisa y hacían de toda la realidad, expectativas.

Y crecí.

No habían gigantes, pero sí personas con sentimientos enormes. Odio y amor, tanto que no cabía, sentimientos que te hacían sentir que has nacido de nuevo, o simplemente te mataban aún estando viviendo.
Aprendí a medir, y vi que existían personas grandes con un corazón minúsculo y al ver al niño, que sin tener nada, lo daba todo, comprendí que aún siendo pequeño tenía un corazón enorme.
Vi que los abismos del desamor terminaban en nuevas esperanzas, nuevas oportunidades, y nuevas ganas vivir pero nadie se asomaba detrás de esa oscuridad para ver lo que no podían ver.
Me enamoré de puentes y aprendí que antes de tirarse, miraban abajo y contaban las rosas que habían, seducidos por fragancias se lanzaban. Me giré, y vi que habían escaleras, que te hacían tardar más, iba más lenta que los demás, poco a poco, pero al llegar la recompensa era más grande. No solo podía oler esas bonitas rosas, sino que podía coger una y plantarla en un jardín al que llaman “para siempre”.
Entendí que las sombras abandonaban los momentos de oscuridad y preferí dejar de pisar talones y empezar a abrir puertas. Iba yo adelante, y mis miedos atrás. Avanzaba rápido, con pasos seguros y así nunca llegarán a alcanzarme.
Cambié los despertadores por el sol, y al volver a la cama cerraba las pesadillas y volvía a empezar, de nuevo, los sueños que aún no había terminado.
Debajo de la cama no había nadie, pero mi cabeza estaba llena de monstruos. Todos susurraban algo y no sabía a quién hacerle caso, acababa desorientada y al final rompía todas mis brújulas.
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Viejos Tiempos

Hubo una vez
una sonrisa
que jamás
se detenía.
Hacía suspirar,
ahora sólo trae
pensamientos decadentes.

Sólo en fotografías
viejos y buenos tiempos
han quedado adheridos
lástima que sin sonido.

Aunque el mar y el viento
no prestaban atención
la risa inocente
flotaba por el campo.
Frente a un espejo
o hacia el exterior
eran señas
de algo grande
que no duraría.

Cada día
a través de los siglos
momentos similares
se han arrumbado.
Y sólo quien los vive
tiene el testimonio.

Me hacía suspirar
y ahora sólo trae
pensamientos decadentes.
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Inocente Impaciente

Pequeño capullo
de flor impaciente,
no apures la vida
mejor se paciente.

Si ves que el orgullo
daño tu simiente
no dejes que siga,
que dañe por siempre.

Quien mira a la fruta
le clava los diente,
y un árbol derriba
el hombre inconsciente.

Pero tu te apuras
con ansias del cielo
sin mirar al suelo
que a ti te sostiene.

Si en ti no madura
una fruta insipiente,
lecciones de vida
maduran tu mente.

Si miras mal tiempo
recibe la lluvia,
que mientras transcurra
te vuelves más fuerte.

Mejor ir de espacio
viviendo el presente
y ve cultivando
lo que te divierte

y así poco a poco
verás que floreces,
tus pétalos crecen
con fuerza de tronco

Veras sol naciente
cuando llegue el día
con la perspectiva
de un árbol sapiente.

y aunque ya la luna
tus ramas sacudan
serás a mis ojos
mi niño frondoso.
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Soldado del Zar

El fuego de tu arma
desfigura tu rostro
da forma a tu alma
y te crees hermoso.

Es mujer la que ves,
la que implora calma
mientras tu revolver
la llena de canas.

Hermoso naciste ayer
cuando vio la luz tu piel.
Aquella mujer que te vio crecer
debió crear la buena sed.

Deja tu arma quebrar
Recupere la dama el frente
con ayuda del hogar
de un corazón inteligente.

Recupera el futuro
que vio tu mamá
siendo hijo maduro
y negando en ti maldad.

Pues el mundo quiere
ver a las niñas soñar,
los hombres crecer, querer
pero no a las mujeres violar.


Andy López
Hay algo en la infancia que no debería caer en el olvido.
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Soy concepto del ser

Una vez fui
y ahora no.
Crecí para ser
lo que ahora soy.

Olvidando aquello
que ya pasó.
Que parte de mi
no formó.

Soy concepto
del hacer y el haber.
Lo que siento,
mi saber.

Soy concepto
por querer.
Unos ya saben,
otros a aprender.

Olvidando aquello
que pasado fue,
que en el hoy no hallo
ni en el saber.
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• efímero sesenta y dos •

No me arrepiento de las reconstrucciones que se han llevado a cabo en mi interior con el fin de sobrevivir a cada terremoto experimentado. No sería justo para la niñez que me arrebataron ni para la mujer guerrera que me he armado.
No me arrepiento de cada paso en falso, de cada promesa yéndose con el paso del tiempo ni de cada decisión errónea. La agonía me ha obligado a tomar caminos escarpados que me han llevado hasta -he de suponer- mi yo idónea. O eso quiero creer.

Me miro en el espejo y a veces lloro por dentro por esta niña encerrada ahora tras la jaula del miedo que se niega a salir de nuevo... le ha causado tanto daño cada vez que lo ha hecho: no la culpo, así que no le riño, no me muevo.

Me veo sosteniendo destrucción entre mis dedos, música casi desconocida sale por mis auriculares y gemidos irreconocibles surgen de mi boca, cada vez con menos vergüenza y más valentía. Con menos inocencia y más garra. Las acciones que ahora me caracterizan son las de esa mujer que, a zarpazos sin tregua, la han obligado a moldearse... ¿debo entonces sentir esta tristeza?
Cuando recuerdo cuánto defendía el amor verdadero.
Cuánto soñaba con imposibles.
Cuánto suspiraba ante estrellas que solo porque creía en ellas existían.
Esa niña tenía una diana en el centro del pecho, y es que ese corazón tan enorme y lleno de sueños inocentes era el objetivo de todas las flechas que dispara la vida.

Por muchas razones y sin saber cuál fue la que acabó por desatar todo esto,
tuve que desarmarme y rehacerme de nuevo:
más coraje,
menos corazón.
Ahora sí: me muevo.
Me alzo y me entreno contra la peor guerra de todas: yo contra mí.
Pero tras cada capa forjada por el dolor de cada experiencia, esa niña que creía en amores, sueños y estrellas sigue en esa jaula, así que, ¿para qué llorar por alguien que no ha muerto, sino que ha comenzado a elegir quién entra y quién no a conocerla a su mazmorra?

Hoy, me he mirado a mí misma en mis escritos y he sonreído porque he comprendido algo: la oscuridad que aquel león para siempre recordado me dijo que amase, era la que yo ya tenía dentro... he estado corriendo en dirección contraria.
Otra vez, me muevo. Vuelvo.
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Amor

Pesa la incertidumbre de tu estadía
la ausencia de tu mirada sobre mí que parece anclada a tu pasado
el beso de la nostalgia que acaricia mis párpados
Intentando maquillar el disturbio que llevas por dentro.

Una nube negra es quien reposa al borde de mi cama que
intenta no mojar y llora en silencio para no quebrar
mis esperanzas.

Todas mis palabras se han vuelto inútiles, pasan por tus oídos
y no llegan a tu alma.
Hay una multitud entre nosotros
yo te busco siempre
y tú buscas a otro.

Mi mente quebrantada
y con grietas
aún encuentra lucidez y mi corazón con voz de trueno
me grita que empujarte hacia el camino correcto no significa perder.

Voy a tararear en mi mente cada vez que te recuerde
Poder decir adiós es crecer.
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Veneno

Has crecido mucho, ¡te ves tan fuerte y capaz!
Cualquiera que te viese con esa firme voluntad nunca pensaría que hay algo más tras esa faz que solo oculta, te oculta en una oscura cautividad que no cede ni se detiene, y que cada vez se hace más fuerte, poque ha crecido igual que tú, sin darte alguna señal de que algo andaba mal y dejándote una fría actitud.

Esta oscuridad, rodeada de barrotes impenetrables se alimenta de las desdichas que solo tú conoces y tus miedos han sido sus más adorados postres, pues te han formado algo que pensabas era una armadura pero que ahora se ha convertido en pura amargura, en la amargura del veneno que marchita tu espíritu con el pasar del tiempo y que destruye mucho de lo que para ti era bello.

Te envenena la realidad y su camino mortal, te envenena haber intentado salir de tu cautividad y fracasar, te envenena sentir cosas que antes no sabías que existían, te envenena perder tu creatividad, te envenena perder tu sensibilidad, te envenena pensar que la felicidad puede nunca tocarte. Y todo este veneno te deja un inmenso vacío con el que debes seguir viviendo, porque es parte de madurar, porque es parte de crecer.
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