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Instrucciones para soplar la cortina de humo

Que te quiere más que a nadie, más que a nada. Eso dice y bien le suena porque suele hablar de oído. Las palabras que utiliza son un canto de sirena que consigue, muchas veces, confundirte. ¿Cuánto aguantas bajo el agua? ¿Qué te impide ser tú misma? No te oímos cuando toses.

Sabe cómo engatusarte. Coge arena de la playa de otros días y la lanza a tus ojos. Si te escuece es tu culpa. No lo olvides. Sabe cómo engatusarte. Pone cara a la tristeza, lleva ojos con heridas y su tono arranca suave. Si se tensa es tu culpa. No lo olvides. Sabe cómo engatusarte porque iza la costumbre para que la vean todos, rememora reglamentos y construye un castillo que no le ha pedido nadie, que se choca con las nubes y te deja a ti sin aire. Poco a poco, cómo sabe engatusarte... Va robándote el aliento, anudándose tus ganas como pajarita al cuello. Y se ríe de tus sueños y te pisotea las alas y se vende como un santo y parece que no manda y controla tus horarios y conduce tus pisadas y te usa como quiere y promete para nada. Si replicas no eres buena y si callas, eres mala. ¿No lo ves? No me extraña...hasta ahora tantos años gobernando tu mirada, decidiendo por lo bajo, dirigiéndote los ojos. ¿Cuándo acaba? Cuando dejes de toser y soples por la ventana esa cortina de humo que sirve a su arrullo ruin, la sombra martirizada. ¿No crees que va siendo hora de ser un poquito más mujer y menos esclava? Que te quieras, como se cuida él. Que te escuches cuando hablas. Que te entiendas, que no dejes de soplar... que el humo termina yéndose y tú ganando la batalla.
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8comentarios 116 lecturas prosapoetica karma: 93

A la hora de las serpientes

Niebla en mi almohada,
medianoche sometida que no busca reposo...
Yo solamente dormito, pues ellas
bailan conmigo y beben el vino negro de la culpa
derramándolo en todas mis heridas
a la hora de las serpientes que todo lo saben,
justo cuando mi almohada se llena de grises.
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5comentarios 109 lecturas versolibre karma: 125

El Peso De La Culpa

He llevado en mis hombros tanto tiempo el peso de la culpa, que me siento hastiado por la penitencia de un castigo ya expiado.

Cautivo y prisionero de mis miedos que me llevan a mi destierro. Olvidando que siempre yo fui libre de elegir, el destino de mi propia suerte.

Voy reclamando mi desdicha y pena, anclado en un triste castigo ingrato. Mientras voy llorando para consolar la pena clavada de mi desgracia.

Aquella que asumí con desgana hasta verme morir cuando tan sólo me acompañe el clamor, de mis gritos de silencio.

Iván A.
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Em voldria fondre

Vergonya calenta, freda, fosca
Temor immens, feroç, fastigós
Inseguretat corrosiva, relliscant, crua
No em miris, que em faig petita

Estic condemnada?
S’ha fet ja el judici final?
Encara no escolto el cop del martell
repicant contra el meu cap

Mirada culposa, bullent
Pulmons bloquejats, vermells
Pit suat, pell i cor en punta
Si em mires més, desapareixeré

Ja s’hi ha dictat sentencia?
La tinta em crema els dits
La consciencia em bull
Em podria morir de por

Nena, sóc un fracàs
Em voldria fondre
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Me pesa la culpa

Hoy me levanté con tantos deseos de verte,
hay sombras que se imponen ante mi corazón,
la impotencia... lo imposible de poder tenerte,
mi mente alucina con la imagen de tus ojos.

Un día más, y en mi corazón pesa la culpa,
la negligencia, de un abrazo en su tiempo,
batalla mi alma, quedando mi fuerza nula,
la razón solo vive en el triste recuerdo.

Mis ojos nublados, te buscan con desespero,
hay tanto silencio, mi seca alma se convertía,
en surcos y fuentes, al escuchar tus te quieros,
más hoy, pensando en tí, lamento mi cobardía.
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2comentarios 71 lecturas versolibre karma: 110

Cuando te conocí.

Aleteaban en círculo sobre mí
los pájaros negros de la tragedia
cuando te conocí...

volaban a mi alrededor
recordándome
día tras día
el gran revés de mi existencia.

Aquellos pájaros oscuros,
pequeños y fríos
permanecían aferrados a mi hombro
cuando te conocí...

silenciosos como las noches más siniestras
desafiantes como las hienas más perversas

cuando te conocí...
en aquel habitáculo sin cielo
hermético a mi dolor,
en aquellos días extraños
en los que mi pena se aletargó.

Y llegó la culpa...
y llegó de nuevo el dolor...
por sentirme traicionera
por encontrar de nuevo el amor,
por pensar que en un corazón
jamás pueden caber dos.

Y le pedí mil veces perdón...
le grité al viento y a las montañas,
a la luna y a los mares...
grité su nombre muy fuerte
para poder vencer a la muerte,
para poder clamar solamente
que su alma eterna y silente
me alumbraría por siempre.

Y sé que él me escuchó...
y sé que él sonrió...
y que nunca se marchó.
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12comentarios 153 lecturas versolibre karma: 92

Nuestro error, nuestra desesperación

La culpa no fue de las noches que fueron testigo. La culpa no fue de los orgasmos casi letales. La culpa no fue de la fiebre sexual. La culpa no fue de mi boca, ni de tus manos. La culpa no fue del estado de embriaguez de tu cuerpo sobre el mío.

La culpa, Ángel caído, es mía por haber saltado al infierno contigo durante mucho tiempo.

Mi penitencia, la de doblegarme con deseo a tu deseo.

Bajar al infierno juntos y quedarnos extasiados de sexo queriendo volver a empezar para no terminar jamás.

Ese fue nuestro error y ahora, nuestra desesperación.
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6comentarios 100 lecturas versolibre karma: 20

Deja fluir para avanzar

Nos hacemos adictos al dolor.
Nos ahogamos cuando el sentimiento de culpa simplemente nos impide respirar.
Quisiéramos poder abrir la garganta en un solo grito.
Pero con ello solo conseguiríamos herirnos.
Porque siempre eso será imposible en esta vida mientras las cosas se mantengan igual.

No podemos seguir intentando resolver la vida de otros.
Eso nunca llenará el gran vacío que tenemos en nuestro interior.
Porque para sanar debemos despertar.
Y tendríamos que desprendernos del apego falso que solo nos marca.

Reacciona y recupérate.
Nadie más lo hará por ti.

Porque tú no tuviste ninguna culpa.
Deja de cargar ese montón de lamentos que solo te doblarán la espalda.
Sólo conseguirás que te romperán en dos partes siempre desiguales.
Y no podrás unirlas de nuevo en un solo tierno abrazo.

Yo te creo, yo te perdono.
Porque por lo único que siempre fuiste culpable fue el tener una inmensa humanidad que se atesora.
Ahora en nuestro entorno eso es una joya preciosa.
Porque es un valor en exterminio en un mundo invadido por la falsedad.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
08/01/2017
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Al lector mi confesor...

No quisiera vaciar tu recuerdo en simples letras que no darán mérito al sentimiento encerrado en cada una de ellas. Tampoco busco la justicia a mano propia en la que te juzgo a frases y te sentencia a puntos finales.

La verdad sólo pretendo expiar mis culpas.

Acúsome lector que he pecado, de pensamiento, palabra, obra y omisión.

De pensamiento por no alejarme de tu recuerdo ni un instante, por pensar en tu buena o mala fortuna, por descubrirme caminando a ninguna parte porque ha sido tu memoria la que llevaba mis pies, y como siempre, me deja abandonado al final de la calle sin un rumbo fijo.

De palabra por haberte dicho tantas veces, te amo, tanto... que el habértelo dicho en esas cantidades podría sonar a blasfemia, por decir que te apoyaba y porque en verdad lo hice, por hablarte al oído mientras dormías y susurrar un te quiero artero para que se clavara directamente en tus sueños y en tu conciencia.

De obra, porque cuanto estuvo en mis manos hice por ti, y créeme que no es reproche, cada pequeño paso, cada logro en mi vida lo hice por ti, por nuestro mañana y por nuestro futuro, lo malo es considerar un futuro escrito cuando debemos saber de la poca certeza que nos da, tan ingrato él, que nos deja hacer planes y al final todo se va perdiendo tras la niebla que despeja a su antojo.

De omisión, creo que son mi mayor falta... por omitir tus desdenes y tu hipocresía, por omitir tus faltas y buscarte perfecta, por omitir tu humanidad pensándote divina, por omitir mi conciencia buscando entrar en la tuya, por omitirme a mí dejando que me omitieras.

Esa es mi confesión, y acepto en el transcurso de este escrito mi pena, tal vez la sentencia sean diez canciones de Sabina y un poema de Benedetti, o dos horas de Serrat y tres libros de Onetti, igual y es más tranquila y son tres canciones de trova y una lectura ligera, digamos Cortázar o Borges, (es claro que esto último es una ironía). Sin embargo, cumpliré mi sentencia cabalmente, para expiarme de ti, y de todo aquello que no eres tú, es momento de redescubrir la fe que había perdido en mis dedos y en mis manos, hasta en mi inspiración.

Será que el amor se regocija de llevarse lo mejor de nosotros para alimentarse y al final, nos deja más pobres de todo, pero más fuertes... mucho más fuertes. Si a mí de pequeño me lo hubieran advertido, estoy seguro de que, aun así, me hubiera subido a esta montaña rusa... como seguramente lo haré mañana.
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Despeinada

Las aspas del molino
estropeaban mi peinado,
no había disculpa que desenredara
tanto vómito peludo de gato tibio
haciéndose león.

No hallé aspirinas
para la culpa pegajosa
de virgen niña
de buena madre
de pobre inútil.

Hoy apenas alcanza el acomodo
de tantos libros ya ordenados
para que más gigantes tomen asiento.
Pasen, adelante, aquí siempre hay lugar
tiempo ganas de pelear con ustedes.

No habrá excusas
ni analgésicos ni lógica
para espantar los fantasmas
que nacen
crecen
se reproducen
y mueren
bajo estas pestañas.
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13comentarios 149 lecturas versolibre karma: 86

Arde la tierra

La culpa no pesaba sobre su conciencia. Ni tan siquiera el ridículo, por esa estúpida pose de ignorancia deliberada, hacía mella alguna en sus pensamientos.
Con curiosidad malsana, observaba grupos de gente que se habían arremolinado, entre gestos de impotencia frente al triste espectáculo de las llamas.
Miraba con frialdad el reflejo del horror en sus caras, y el gesto pavoroso, de quien ve morir su tierra abrasada entre inmensas lenguas ardientes, que a él, le producían una inmensa fascinación.
No fue consciente de su complicidad en el desastre. El fuego era su obsesión, su droga mortífera.
Hoy, no amanecería en Galicia; un loco la cubrió con un manto oscuro, de humo, cenizas y desolación.




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras y leído en la radio, Onda Cero Sierra. Enlace al corte de la emisión: youtu.be/X42mbnzKw_0
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Rosetas de culpa y de arrebol

Tus mejillas, mojadas por las penas,
son manchas de rubor en tu alborada,
va manchada tu albura arrebolada
por la culpa que corre por tus venas.

Sangre roja en las blancas azucenas
que confiesa en silencio la estocada,
son como virgen nieve mancillada,
son como dos bermejas lunas llenas.
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Remordimientos

El desespero y la culpa
se funden en la noche.
Un compás arrítmico
y descarnado
rompe inclemente
el Alma aterida,
clamando por un sustento
que indulgente le redima.

Misericordioso poder,
que devuelva la paz perdida
al pensamiento castigado,
golpeado y escarmentado
por una idea hiriente,
profunda y lacerante
que domina y somete
sin juicio ni cordura.

No hay luz ni razón,
solo una oscuridad tenebrosa;
lóbrega y sórdida caverna
por demonios habitada.
Frío intenso que cala
húmedo en los huesos.
Quebranto de voluntades
que fracturan la norma,
la ley y el precepto.

Transgresión y pecado.
Mancha que pesa
mordiendo
y desbaratando axiomas;
confundiendo realidades
en extenuadas conciencias.

Diablos que parasitan
cuerpo y mente;
que se apropian sin piedad
del humano impenitente,
destruido y naufragado
entre sombríos remordimientos.

Infierno de tinieblas y castigo.
Preámbulo de una condena eterna.
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12comentarios 151 lecturas versolibre karma: 132

Porvenir

Huele a porvenir el humo de las ciudades,
si algo le he de pedir es que no me salves.
Ha pasado tiempo y yo
tengo los ojos en la nuca,
si puedo pedir un favor
es que no me eches la culpa.
Tú confundiste dos verbos;
dejar y terminar,
no pido que seamos amigos luego
tan sólo un ¿qué tal?
No este absurdo salvese quien pueda:
de la depresión, el llanto y las jaquecas.
Juguetes fueron mis muñecas
como las que usaste antaño y ahora ni recuerdas.
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La X marca el lugar

La X marca el lugar
pero también lo elimina.
Aun queda sobre lo que llorar
pero no a lo que echarle la culpa
cuando solamente es mía.
Ese barquito de papel el mar no surca,
el avión no vuela pero casi,
eres mi hoja en blanco en este mundo de origami.
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El color que destiñe con la edad

qué es la ayuda sino una promesa bana
yo soy mejor que tú respecto a ti
que no se te olvide que lo que dura tu vida es para siempre
si la vida es el río y la muerte el mar
recuerda que el inicio también estuvo en la muerte
Cíclico
como una canción en tu cabeza
como las ganas de abandonar
como esa fantasía a la que rezas
relegar tu responsabilidad a algo en lo que creas
Una mirada vieja que no sabe a quien culpar
el color que destiñe con la edad.
el sabor de la sinestesia del que no supo sentir jamás
la niñez añorada acompañada al llanto por saberte expresar.
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Mi culpa

No es culpa tuya,
tal vez, jamás lo entiendas,
o quizás si pero no te importa.
Mis penas siempre me fueron leales,
siempre fui responsable de mis errores,
siempre fui yo quien ganaba,
y siempre fui yo también cuando perdía.
Así van pasando todos los días,
hasta llegar al letargo del puto domingo
donde el pecho parece romperse más.
Antes éramos nosotros,
ahora no necesito cerrar los ojos para imaginar
y morir de un ataque de realidad,
pues las palabras aprendieron a ocultar
lo que sabemos y no se quiere mostrar.
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Voces de la angustia

Cuando la ansiedad se va
y la soledad ya no molesta
Porque se ha hecho costumbre
Todo sigue su curso

Y yo no sé
cuál es mi lugar en todo esto
Ayudar a los demás me llena
más que cualquier otra cosa
Pero hasta eso tiene su límite

¿Invadir la vida independiente
de aquella persona?
Conozco mis límites,
y los he sobrepasado con creces
Dejando una estela de daño
a mí, a ella, a terceros

Pero más me duele perder
lo que su presencia en mi vida representa
hoy por hoy es el precio de dañar
a una persona ya dañada
tener las manos atadas
e insistir en hacer algo
dar órdenes a quien es libre
al punto de ser desterrado de su vida

Ella siempre fue libre
bella, lista, excepcional
se fue como llegó
y aquí quedo yo, siguiendo mi vida
y oyendo aquellas voces;
las voces de la angustia
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El lamento

Me mata el saber q ya no estaremos
Que se perderá lo que hemos hecho,
Qué ya no premios vernos
Por culpa de un pensamiento insatisfecho.

Te quería mucho y me lastimarte
Mataste al ser q sabía amarte
Y solo quedo este raro ser
Que no sabe aún que hacer

Pensamiento deambulan por mí mente
Están pensando si aún debo quererte
Pues la verdad es que si lo hago
Pero también es que nos estamos haciendo daño

Es culpa mía por decírtelo ahora
Es culpa mía por no saber que ya pasó la hora
Es culpa mía por haberte amado tanto
Es culpa mía por qué te vayas a hacer pedazos.
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