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Confesión nocturna de una pecadora

Confieso que pese a parecer Sumisa, arrodillada frente a tí, teniéndote bajo mi precepto me siento poderosa.
Me recreo en la visión, que mi posición me otorga y te acaricio como en ese instante provoca, mientras tú respiración asoma de entre las sombras.

Suspendido entre el cielo y el infierno la fuerza de la razón no mitiga el deseo.

La humedad de tu centro brilla, como un silente ruego, y yo deseo degustar el sabor salino de tu placer masculino, posicionando entre mis manos, como un hierro candente tu sexo, deliciosamente satinado y duro, e inflamado de deseo, sensual y sonrosada esperando la llegada de mi boca.

Lo saboreo y parece cobrar vida palpita salvajemente contra mi lengua y tu respiración agitada, forzada en cadencia, hace de mí boca un paraíso para tu disfrute haciendo de mí la más puta mujer indecente, que a golpe de lengua y saliva voy haciendo que tú cuerpo se arquee y tu garganta jadee.

Se prolonga la dulce locura y tus manos nerviosas se enredan en mi cabeza anudando entre tus dedos mi cabello, marcando el ritmo torturador en mi cabeza.
Y te desbordas sobre mís labios ansiosos de degustar la furia de tu cuerpo.

María Del Carmen Ferrera Boza

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Sonreírte

No hay nada más mágico que llegar al otro y perderse en uno misma.
Divagaciones contra la vanidad en el placer de reconocerse. Viajar para visitar lugares en los que no es el tiempo lo que pasa. Lo dejamos pasar si no vivimos.

El "Tu" y el "Yo" conjugándose para formar un "Nosotros".
La media noche y su sonrisa.
La media tarde y su puesta de sol.
La madrugada y su sueño...
O su desvelo.

Pervertida verdad que nos desnuda sin miedo, que nos encierra entre sábanas de pieles cubiertas de otros besos, que jugamos a despertar por vez primera.

Sentimientos adormecidos que soterrados revivien del ayer.
El hoy ya está latiendo en mi cuerpo, y lo descubres silencioso, ansioso de mitos.

Vértigos míos despegan cada vez, sin el miedo de quien nada pierde.

Si juegas a luchar, ya me has ganado.
Si juegas a besar, ya me has comido.

Que el hambre no te nuble la razón.
Que la razón, no te adormezca los sentidos.

María Del Carmen Ferrera Boza

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Labios de Pecado

Bésame con labios de pecado,
arráncame la ropa,
para acariciar mi cuerpo,
de forma provocadora
y mírame de forma lasciva,
mientras te desnudas lentamente
y pídeme que te haga,
el amor hasta la madrugada,
y a ti yo te aseguro,
que cuando amanezca,
desearás de nuevo,
que vuelva a anochecer.

Iván A.
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Te deseo

Te deseo

"Cómo no voy a escribir sobre esta forna indecente de pensarte, si mi mente viciosa desea pecar sobre los lugares oscuros de la tuya".

Te deseo.
Y con una incontenida rabia mís manos incansables buscan saciar mí cuerpo de tu ausencia, la falta de caricias y los ansiados besos.

Te deseo.
Muerdo mís instantes en los que apareces rompiendo cada rincón de mí cuerpo en una ruta pensada con mí mente junto a tu recuerdo.

Te deseo.
Insaciables mís ganas fluyen en mí sangre esperando la llamada de tu voz para calmar mi hambre entre las paredes ya mojadas de mi endemoniado coño.

Te deseo.
Voy vomitando mí respiración pausada y jadeando asoman entre gritos mís gemidos, pausados en el silencio en ésta mañana que nace agrediendo mis pezones.

Te deseo.
El ritmo y la fuerza con la que mís manos te piensan destronan al tiempo y me pierdo en el placer de sentirte más mío, gozándote sin medidas con tú imagen.

Te deseo.
Y te follo pensándote.
Te pienso y mís deseos te follan.
Te deseo.
Te pienso.
Y en mí mente...
¡Nos follamos!

Maria Del Carmen Ferrera Boza

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Primera redoblona

Ahí estaba recto... desnudo y de pie el hombre canijo. Creo recordar que se llama José... Mmmmm José algo; pero sus compañeros le dicen "Polla de burro". ¡Y no era para menos! Aquello era un péndulo al que no se le podía ignorar. Se podía sopesar con la vista. No hacía falta palparlo para saberlo... uno le adivinaba lo macizo sin el tacto.

Ella —la señora de la casa que los había contratado— al verlo sintió algo de temor, nunca se había arriesgado a tanto. ¡Claro!, acostumbrada estaba a los calibres normales, que la sola visión de AQUELLO, resquebrajaba cualquier tipo de morbo anterior. ¡Cualquiera en su sano juicio se lo hubiera pensado dos veces!

Animada entonces por los otros que le habían hecho la orgía, abrió sus cremas pálidas... los dos marmoleos muslos de leche que parecían no haber sido tocados nunca. Le ofrecía así la flor espectante a la que ya se le hacía agua todo. Ella era un punto de agua viva... el sitio donde brota todo manantial.

José —que en medio su descomunalidad aún lo tenía dormido— tuvo que hacer un esfuerzo por despertarlo, pues, a semejantes tamaños se les hace renuente el despertar tan presto.

Una vez lograda la enarbolación... roja como un casco nazi, enfiló el ariete hacía la depilada cueva. La entrada, con sus estiradas crestas de gallo, ensanchaba ya la boca, imaginando ilusa que podría tragar entera aquella colisión de un sólo bocado.

El primer contacto fue como el ardor del hielo seco. Aquel clavo era como lava abriéndose paso a través de un conuco nuevo. Todo ardía y quemaba, estirando sus ya arrugados pliegues viejos, que quedaban tensos y a punto, como un arpa bien templada en su afinación.

Su cuerpo adquirió entonces un dócil rigor mortis, quedando clavada al madero que suponía la colchoneta, cuál si fuese un cristo de un sólo clavo.

Todo se sentía como una mezcla arremolinada de cosas dispares. Nunca un dolor había sido tan placentero; ni un placer había lastimado tanto. Ella parecía un gusano dentro una manzana... retorciéndose... horadando túneles infernales llevándola hacia un Edén de mareos. El deseo en su boca mordía una almohada —que no sé de dónde salió— tratando de desplumarla en un ingente esfuerzo por matar al grito.

Intentataba pensar, centrarse en la situación que le acaecía mientras acontecía el acto; pero los mordiscos de aquellas divinas pirañas apenas le daban chance para el respiro,

Los orgasmos acaecian como vagones de un tren que arribaba indetenible, las cuentas de un tortuoso rosario de delicias irrefrenables, difíciles de asignarle la palabra justa que los contenga en su significación.

Ella lloraba de gusto. Nunca había sido tan feliz en medio de una locura abierta, a carta blanca, sin termor a salir escalada.

En un breve lapso que tuvo de lucidez, pudo sentir en sí misma profundidades nuevas, lugares que con su obeso y portugués esposo nunca había visitado.

Era como si un largo badajo pateara su úvula cervical en un carrillón de placeres de esos que, amenazantes te muestran los dientes. Acabó dando gracias a Dios antes de perder el sentido en un majestuoso tetánico, todo tembloroso.

José, fue el último de la orgía en cepillarse a la señora. Al acabar, entre los cuatro obreros la cargaron hasta su cama. Durmió como un cadáver, como alguien que acabase de morir... el resto de la tarde y hasta el otro día.

Esa redoblona, había sido sido el regalo que le había preparado su marido, quien, había contemplado todo desde una silla de playa cerca del rincón.

Ese fue el principio de una afición se repetiría más a menudo, cada vez que se requiriesen de obras en el sitio... y que él se las procuraría y a las que ella obviamente no se le negaba.-


@ChaneGarcia
...
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3comentarios 75 lecturas prosapoetica karma: 97

°Siluetas°

Se insinua
Tras lo oscuro

Descalzandome
Los pies

Como frágil
Nube de humo

Lirios bailan
Para él
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24comentarios 179 lecturas versolibre karma: 117

La Gran Titiritera

Hay días en los que pienso en ti
hasta en el baño;
días en los que bajo las sábanas
me empapo de ti;
días en los que te quito la ropa
poquito a poquito;
días en los que te dejo en casa
para evitar romperte;
días en los que busco la forma
de tomar té sin ron;
días en los que roo tus pezones
para tenerte cerquita;
días en los que orinas luces
de natural y libre azul;
días en los que me masturbo
y eyaculo a tu salud;
días en los que eres orgasmo
de lúgubre carmesí;
días en los que quiero decirte:

¡Ay, Titiritera,
me tienes en la felicidad total!

Hay días en los que pienso en ti
hasta en el baño,
porque eres mía y no, Palabra.

De Sombras, 2012
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6comentarios 100 lecturas versolibre karma: 94

Amantes

"Supón que me gusta perderme y ahondar en tu cuerpo,
que adoro la lluvia de mi cuerpo
cuando tu boca le susurra los deseos de tu lengua a mi sexo,
que soy de secretos,
y que me mece el viento
de tu aliento cuando comienzas
a soplar"

Los amantes nunca se despiden. Existen porque se piensan.
No hay ayer, ni mañana para ellos.
Solo instantes...
Los amantes son una suerte del presente sin todavía.

Sí. Todos fuimos alguna vez ilusión antes de ser olvido...

Acurruca tus ganas entre ésta boca que te espera. Acaricia estos versos con las manos llenas de hoteles perdidos, atardeceres a la luz de una luna que no se acuestan, comidas que sacian un cuerpo ateo de amores.

El abrazo que se da dormido, ese también exhala sinceridad...

María Del Carmen Ferrera Boza
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Saben tus besos

Sueñan mis dedos bailando en tu espalda,
liban mis labios el sabor de tu miel;
bailan mis manos sintiendo en las palmas
cada vaguada marcada en tu piel.

Brillan mis ojos bajo tu mirada,
reluce mi alma como un oropel,
flota en la alcoba el deseo y la calma,
saben tus besos a mate y café.

Sueñan mis versos y vuelan palabras,
que silenciosas… describen placer.

Àngels de la Torre Vidal ©
Poemas 2019
07/06/2019
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12comentarios 92 lecturas versoclasico karma: 99

Y si te digo que...

A pesar de todos tus miedos yo sé que tu corazón no palpita en vano.

Yo sé que pinté de verde una mente
que vivía en sequía.

No esperabas mí visita, ésta radiante luciérnaga que sacaste del frondoso y verde de su cuerpo.

Mís lágrimas de alma perdida que como lluvia inundó tu agrietado suelo.

Yo, fuí tu calma; que con razón te dice ahora que es inútil tu porfía por una ilusión hecha verdad.

Me entrego a este momento que tal vez no sea eterno,
aunque quizás si,
si me pongo a pensar en la eternidad aceptable para cualquier mortal.

Me entrego ante tu absurda rebeldía,
pués yo pinté de verde tu sequía
y uní las grietas de tu alma
y quiero que veas como reverdece
tu mundo en mí.

Deseo que te acuestes en mi pasto.

Que sientas el aroma de las flores que no piensas entregarme solo por el echo de enseñarte que un vaso de lluvia de mís manos calmarán tus arrebatos.

Me ves aquí, como la lluvia que calmó tu sed.

Me sientes ahora en forma de luciérnaga que parpadea su luz iluminando tus caminos perdidos.

Y en mí defensa diré,
que me quedé sin defensas,
y yo que fuí tormenta en tus manos, ahora soy lluvia resbalando por mis pensamientos.



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Aquello

Esa caricia que no llegó a ser,
aquel beso que diste por perdido,
la palabra que hiciste enmudecer,
y metiste en el baúl del olvido.

Todos ellos te quemaron la piel,
en diez mil versos, quedaron escritos…
grabados a fuego sobre el papel,
fueron la muerte para los sentidos.

Dibujan mis dedos tu desnudez,
un poema te susurro al oído,
un haz de aliento te doy a beber,
bebo en tus labios deseo y delirio.

Cierro los ojos y pruebo la miel,
que tus labios vierten sobre los míos,
me dejo vencer por la insensatez…
dejo mis sueños al azar rendidos.

Àngels de la Torre Vidal ©
Poemas 2019
02/09/2019
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15comentarios 106 lecturas versoclasico karma: 102

Orgasmo rosa

Siento venirme
en el centro del cielo
Y todo aquello estalla en rosas,
en el aroma de las fresas
que evocan la eternidad
de un sueño.



Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Septiembre 2019.
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22comentarios 213 lecturas versolibre karma: 87

Hay días donde quiero desnudar mí alma y termino por desnudar
mí cuerpo, cuando me encantaría decirte que echar de menos no significa dejar de querer, cuando me encantaría follar sin piedad al futuro y a tu cuerpo por sí dudas de que lo mejor es el instante de gozarnos juntos.
Hay días que mi cabeza pensante, como tú la llamas, lame tus pensamientos, tus ansias, nuestro secreto y te saco de mis recuerdos para follarte fuerte, como si el mundo fuera a terminarse en mis manos...
Hay días que los deseos se encienden con más pasión cuando apareces con tu voz y tu sonrisa. Es ahí, cuando me deshago de placer y grito tu nombre y mi voz enloquece entre gemidos.
Hay días como el de hoy, que quedo en silencio después de escucharte, sin un punto fijo donde quedar la mirada y termino agradeciendo a la vida por haberte puesto en mí camino.
Porque sí.
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2comentarios 41 lecturas versolibre karma: 50

Pasión por tí

Haz que llore mi corazón bajo mis piernas…

“Cuando me abro de piernas y se me escurre el corazón hasta tu boca,
es ahí dónde puedes lamer a la luna como un gato callejero y cerrar los ojos para sentir y escuchar lo que tengo que decirte”.

Porque sobran las palabras
y faltan papilas gustativas en tu lengua, para saborear los manjares que las estelas de mi carne dibujan sobre tu barbilla…

Y entonces llegan a tí los sabores de ciudades olvidadas,
de tejados dónde se hacen el amor las estrellas,
los sueños que sueñan los planetas
arañando algún lugar de la galaxia…
Estrellas fugaces en el inmenso firmamento
y la longitud de mi cuerpo.

Porque no hace falta ver, para mirarme o sentirme por dentro,
para que sientas y notes entre tus dedos la lluvia que baja desde el fondo de mis ojos,
las lágrimas que nunca he llorado,
Las que saben a mar y a barcos hundidos, naufragado.

“El llanto que guardé a los 14 años,
cuando creía que era mejor
hacerse la fuerte; para ser más mujer”

Ahora, con los años, la madurez y la experiencia mi sabor es un poco mejor, más dulce e intenso
y aunque nunca es demasiado tarde para seguir disfrutândonos serpentea como fuegos artificiales al sentir tu boca acercándose.
Pero lo que siento cuando metes la cabeza entre mis piernas hace que mi sangre se alborote y lloren mis ojos auténticas cascadas de pasión bajo mis nalgas.

Solo es necesario mirar a los ojos de mi orgasmo y susurrarme en voz baja que estalle sobre tí,
que llore lo que tenga que llorar,
que escupa los cristales de un pasado destrozado,
que duerma tranquila entre tus brazos…

Hazme llover sin miedo entre tus labios, amor, porque en eso consiste la vida, en hacerle el amor gozando.

Versos de una loca enamorada
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2comentarios 45 lecturas versolibre karma: 73

Cogerte

Y fue en aquel sillón plomo de tres plazas donde me bebí el nectar más dulce hallado entre tus piernas, donde volé y cumpli mis mas prohibidos deseos...

Sí, fue el descubrimiento de un nuevo sol, de una nueva luna, de un nuevo mundo...

Tus pechos como dos alfileres, que al tocarlos se clavaban en mis manos, eran el punto de inicio de tu cuerpo, de aquel placer que fue unirnos en un solo aliento.

El claro rosado de tus pezones fue la locura de mis besos; lamer, morder, acariciar esos infinitos "secretos" fue como el día en que percibí la frescura de tus besos; al besar tu cuello se ponian firmes, erectos como aquel día de nuestro primer encuentro. ¿Quién no desearia tenerlos entre sus dedos?... Fué el inicio del sueño de aquel poeta que se enamoró de la nieve que era una llamarada, su cuerpo, sus besos, sus ojos, ella llevó acabó su fantasía y yo solo cogí con la musa de mis versos.

Recorrer desde el cuello bajando por tu espalda y llegando a tu cola, fue hacer un recorrido de placer, fue descubrir el secreto de Eros y abrir las puertas del infierno; porque perderme entre tu pechos y llegar al clitoris corriente de la princesa fue hacer arder las llamas del infierno y al mirar tus ojos bellos sentirme en el cielo; mi cielo infernal, tus ojos claros tu cuerpo bello; el rosado en su esplendor, el más dulce sabor que jamas he bebido, que jamás he probado, tus fluidos eran el primer vaso de agua en el desierto...y que hablar del sexo oral, fue perderme en tu piel como un vagabundo en su interminable ruta, recorrer mi lengua por todo tu cuerpo fue el placer, el poeta recorriendo a su verso.

Ponerte en cuatro, perderme en tu cola y penetrarte como un loco, como un potro a su yegua, fue el mejor verso que no solo he recitado sino que he plasmado porque estar entre esas dos montañas que al abrirlas no dejaban el sueño sin hacerlo realidad, fue mi mayor satisfacción mi deseo y escuchar el gemido de mi diosa y mirar su mirar desorbitado en aquel sillón desolado; fue la lujuria hecha alegría...

Penetrarte hacerte mia fue el epilogó que concretó el poeta y se llevó en su piel impregnado el sabor de su doncella...
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Hostilidad

Hostilidad, odio, amor…
Tensión musical brota de tu interior
Sentir la hostilidad es sentir tu sexo
Hecho pulsión
Hecho a mi cuerpo con violenta impresión
Se desgrana, se yergue, se llena de amor…

Sentir la hostilidad de tu cuerpo
Sentir la fiereza en la penetración
Sentir la piel erizada
Las uñas clavadas
Mordientes dientes
Lenguas mojadas
Sello que lacra lo agresivo del sexo
Fruto de su origen…
¡Desear Sexo profundo y con Amor!
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5comentarios 73 lecturas versolibre karma: 90

Venus en cuclillas

Tengo un huerto empalagado
en tu florecido pubis.
En ese callado vientre de trigo y salvas de opio…
Cada noche le susurro un misterio,
provocando sismos en medio,
de sus epílogos de agua.

Me prendo como un racimo obsceno de esquirlas
cónicas a esa forma de boca…
Garabateando en tu piel la esperma acústica
de una manceba mandrágora.

Te duele lo táctil,
geometría profunda,
aguda y perdida...

Ven a mí, esclava y ferviente.
Tengo lo que va y viene,
lo que jala y regresa,
sea herida o abierta.

El ronco canto de aves en tu cuerpo se adentra.
Se perturban como hoz en la ciega.
Fruto incendiado tu piel en mi hambre perpetua.
Venus en cuclillas.. ¡A mis piernas..!
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21comentarios 143 lecturas versolibre karma: 105

Sauce llorón

El sauce se inclina hacia el río
se alboroza
toma el agua
y calma su ansiedad.

Así me inclino yo
hacia el oasis dulce de tu sexo,
hasta quedar embriagado
a la orilla de tus piernas.

Eder Navarro Márquez
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"Dalia gris"

No despiertes el felino,
mejor comjúrame la dulzura
de las magnolias de carne.
labios apretados murmurando
tu corazón lleno de nubes ocre.

Entonces ahí te encontraré,
como un niño jugando
con la arcilla roja,
al son de fábulas lunares
y caminatas largas hacia
veredas húmedas,
respirando este aire sofocante.

Por allá proclamo tus palabras...
¡Me perteneces!
¡Ven, que te invado!

mis piernas sudorosas
se abren como rosa del mediodía.

Oh danzo con el espacio
sin gemidos y sin vientos,
posesión pura en plena tormenta
y aquellos rayos alumbrando
la palidez de mis senos...
¡Oh, bebe su fuerza!

Frota mis limbos reposados
entre tus bosques,
como si tu lengua sintiera
la fiereza de mi nombre
en el profundo oscuro de un beso.
lamento fallecer entre
tus sábanas de raso blanco
como una dalia gris en Septiembre.


Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Agosto 22, 2019.
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Cicatrices

Libres corren mis labios en tu piel

Y siento como me abrazas la boca,

Refundiendola entre tu abundancia

Mientras sonríes y me ahogas en tu seno;

Me ahogas en malicia y miel...



Beso tus líneas,

Sobretodo las más sinuosas,

Las más convexas,

Tus líneas más abultadas que son tu raíz,

Tus fundamentos secretos,

Tu vida...



Las beso porque eres real.

Aquí hay humanidad, hay historia;

Aquí algo pasó y ya pasó.

Y ese contacto íntimo con tu pasado

Me hace(ser) más de ti.



Beso todo lo que encuentro,

Pero sobretodo tus pezones y tu boca,

Y tus cicatrices, sobretodo tus cicatrices.

Aquí algo más allá de ti

Te hizo(ser) más allá de ti.



Soy cada vez más uno en tu piel,

Con su olor, que se puede tocar y besar

Tan suave! Tan cicatriz!

Y entiendo que hay vida,

Y que la vida ha pedido y se le ha dado,

Entonces la emoción me llora y sangro;

Y tu besas mis lágrimas

Como yo antes tus cicatrices.
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