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Hilos que tiran de mi

Besé los labios de la dicha,
varias veces,
rompí toda clase de cosas,
caí y después me paré.

Quería encantar a las musas,
desde que aún estaba verde,
trato de recordar,
de dejar todo en algún lugar.

Sentí el embrujo del amor,
la seducción nunca fue relevante,
era un rato donde poder mostrarte,
la cara del pecado.

Quisieramos ser libres,
revelar quienes somos,
pero en este lugar,
eso puede ser imposible.

Aunque creo en los angeles,
en lo que da redención,
participo del tedio odioso,
acudo a los ¿papeles?.
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sin comentarios 22 lecturas versoclasico karma: 42

La conciencia...

Es la continuidad en el vacío.
es ese espacio escindido, a veces lúdico
en el que nos imaginamos que estamos …
sin estar, pero estando,
ese lugar, donde habitan las pasiones
nos engañan nos mienten , nos traicionan…

Se disfrazan, se desvisten de si mismas
al amparo de nadie,
o quizás al amparo de sus culpas,
de sus miserias nauseabundas...
para doler y agotarte hasta el cansancio.

Se mantienen vitalicias
porque el olvido no existe
siempre están ahí, pululando en el silencio
detrás de las cortinas...
a tu espalda,
recreándose en cada memoria
que creemos muerta...
ante lo inimaginable.

Se detienen saltando como sapos
desde un espacio elevado
a lo más bajo e impúdico abismos
Luego se regresan continuamente
a la lucidez efímera ...
que se evade de si misma.

Sin consistencia,
ahumadas en el vacío,
como la bruma del amanecer…
y tú, queriendo descubrir que existes..
detrás de esa opacidad imprecisa
así, como un absurdo.

Estados de júbilos devienen,
certeros, aparentes, inalterables
para caer al vacío de nuevo
en esa insoportable liviandad...
Como en un circo
donde ríes ante la adversidad del otro
para luego mirar atrás y ver que es triste
que es un absurdo todo
Y esto se atisba
cuando caes en la razón
que nos conduce hacia la otredad…

Doris Melo
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2comentarios 32 lecturas prosapoetica karma: 66

Error 404: Desde la Nada

Soy un fragmento
del Caos y del Orden:
un ser humano.
Vida, existencia y muerte:
un cuerpo es cuerpo
hasta que un yo lo palpa,
desea y nombra.

De Caminantes, 2017
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4comentarios 91 lecturas versoclasico karma: 75

Sexagésimo canto, y un enjambre de libros

Eres la excepción de un todo
Fruta abisal, irreal de reojo.

Eres pureza de adverbios desnudos.

–Su agua de piano-

Preso aroma
de alhelís ingrávidos...

Allí viven,
todas tuyas, tus caricias,
tu plegaria de azúcar...
Ese cielo invertido, agua
para el almendro.
La liturgia antes de despertar
las alas de los abismos...

Te extraño, y en esa hora muero,
y no estoy, y nada tengo.
Mas en un leve suspiro
tuyo, me escapo y allí soy.

Eres y contigo soy.

Y un sexagésimo canto,
en un enjambre de libros,
aparecen abiertos,
como queriendo hacer nidos, aves para el viento...
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18comentarios 133 lecturas versolibre karma: 87

Existencia

"Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir"
Jorge Manrique


Agua clara adornada sin matices
por los juncos que bordan la ribera
con el verde de tallos y raíces

que llevan la corriente prisionera
a un destino ulterior desconocido,
a ese océano inmenso que la espera.

Y queda el manantial en el olvido,
su origen y las ramblas caudalosas,
aquello que en su vida dio sentido.

La existencia son veredas sinuosas,
exigua alegría, muchas tristezas,
son meandros y trampas dolorosas
buscando el mar de la fe o las certezas.
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8comentarios 118 lecturas versoclasico karma: 91

Puntos Cardinales

Al Norte sopla el viento
con él, mis penurias purifica,
mi espalda tiembla a la altura
de su tacto
y sol resplandeciente
revive mi encanto.
Al Oeste recae mi llanto
y como un espanto,
va eliminando los miedos
que ciegan mi mente.
Al Este soy un ocaso
muriendo lentamente
hasta mi último rastro…
[Esta es la belleza
que esconde mis días
llenos de sombras]
Al Sur rondan mis culpas,
son chupasangres
buscando saciarse de mis males.

Dualidad hay
en mis puntos cardinales,
a veces son sombras
otras veces son luz…
Ya no me pesa tanto
mi existencia.
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3comentarios 56 lecturas versolibre karma: 96

Me falta tu noche de Reyes

Más allá de mi existencia
yo quisiera regalarte
todo aquello que no alcanzo.
Ser tu amiga, ser tu amante,
ser contigo una familia
nuestro centro, nuestro anclaje;
perpetuar generaciones
de tu piel y de la mía.

En lo bueno lograremos
que resulte inolvidable
cada día que sumemos.
En lo malo restaremos
todo aquello que nos duela
sin soltarnos de la mano.

En esta noche de Reyes,
he sacado mis zapatos
y la carta que te escribo
al balcón de mis deseos;
por si alguno de los Magos,
prestándose majestuoso
a ser guiado por la estrella,
te conduce hasta mi cielo.




Publicado en la Asociación Solidaria Cinco Palabras:
cincopalabras.com/2019/01/06/escribe-tu-relato-de-enero-ii-el-rey-gasp
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21comentarios 158 lecturas versoclasico karma: 101

La razón de nuestra existencia

Donde está el Espíritu de Dios,
hay libertad,
Dejar ir.. soltar.. desarraigar,
nada, ni nadie nos pertenece.

Solo tenemos la libertad,
y eso es lo único,
que por derecho divino,
se nos ofrece.

Es nuestro afán, el tener la seguridad de poseer,
lo que queremos que nos pertenezca,
pero ¿Qué nos llevamos de esta vida?
Si todo es prestado y nada pertenece a nuestra cuenta.

Sufrimos por querer que así sea,
el arraigarnos a esa idea,
nos trae sinsabores y dolores de cabeza,
pero debemos aceptar que la vida es efímera, se esfuma y no es nuestra.

Solo debemos aceptar la concepción,
de la libertad y el tomar de ella sus riquezas,
porque donde está el espíritu de Dios,
hay libertad y esa es la verdadera razón de toda nuestra existencia.

Claudia Viviana Molina
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6comentarios 92 lecturas versolibre karma: 109

El viejo Yoh

Encontré una araña rubia
debajo de mi almohada.
Sin saber su nombre
y por qué estaba ahí,
tomé mi zapato y la aplasté.

Esa noche no pude dormir,
pensé en su fragilidad y en la mía.

Ojalá yo hubiera sido ella, suspiro,
pero qué bonito que la vida
me dio la oportunidad de conocerte.

De Caminantes, 2017
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sin comentarios 38 lecturas versolibre karma: 52

" Alma vacía " ~ Haibun ~

Nada puede llenar este vacío, que se ha aposentado en mi.
Despiadado se esconde con excusas y ya no quiere salir.
Me aciaga su oscuridad tan profunda.
Se desvanecen tras el eco, los ruegos que le imploro. Como en una espesa niebla, que no puedo atravesar.

Me remueve la tormenta gris del pensamiento. No quiero llover, pues el paraguas que me cobijaba, también pereció en el viaje.

Tan rota por dentro, que mis pedazos no se recomponen. Mi alma está hecha de sus jirones, que voy dejando en el camino. Ya no me reconozco.
Soy melancolía, existencia sin historia.


"unos jirones
me desgarran el alma
en el otoño"
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20comentarios 202 lecturas japonesa karma: 143

Miradouro de los versos con sabor a no sé qué

Como no sabía lo que buscaba, tampoco sé si lo he encontrado.

Es así. Me he pasado toda la vida —para qué voy a decir media, como quien acicala un deseo intentando que parezca realidad— procurando localizar esa cosa que me tiene hambrienta, carente, vacía, huérfana de ella. Fuera lo que fuese, lo necesitaba. Era valioso, era fantástico, era único, era... Ya ves, cómo de beneficioso no sería para insistir tantas veces y tantos días y tantos años. Toda la vida esperando de manos pegadas a la baranda de este miradouro, observando el contorno del abismo que era la vida misma, traspasada la línea de la tristeza, más allá, más allá, siempre y mucho más allá.

Del codazo del tiempo, mi postura. Inclinada como el árbol delgaducho que mueve las ramas al vaivén de la brisa o de un huracán furioso. Lo mismo me da. Porque he llegado a sonreírme en el espejo igual que a otros, ensayando la media luna apropiada que no preocupe, barbilla alta, conforme a las expectativas que tenían de mí misma y a mí no logro engañarme. ¡Ya está bien de simulacros! Cuando da la impresión de que respiro, no respiro; pero piensan que respiro porque es lo que parece y mi ahogo incomprensible desconcierta.

Es así. Vivirán mis amapolas siendo más que poesía. Ya estoy harta de los versos con sabor a no sé qué, que me falte no sé qué, que me pongan por delante la belleza de lo simple que lo es todo y yo, mientras, embargada de saudade, esperando no sé qué...

Solo hay algo bien seguro, por ahora: tengo en mí la totalidad de lo que tengo.
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sin comentarios 136 lecturas prosapoetica karma: 114

La piedra que sostiene tu existencia

Se agota tu tenue vulnerabilidad.
Frágil como el rocío matinal que humedece los pastos de su antigua desdicha.
Así es tu sentido de alerta que se vuelve más que una necesidad abierta que se atraganta por los sorbos de su propia existencia.

Afrontas el trastorno de aislarte de lo que no es válido.
Ya no tienes miedo al silencio inaudito que vive en las conciencias carentes del olvido.

Eres el propio héroe lejano que crece en la desdicha.
Qué desbarata los caminos de un laberinto que no lleva a nada.
Huyes del dolor que aqueja como aquella gota de agua que se pulveriza con el tacto de los rayos incansables de la mentira.

Voluntad inviolable que se templa con las almas abatidas por los retos que extinguen con la lucha y el esfuerzo.

No quiero que la rabia encuentre culpables y te robe lo feliz que eres.
No borres esa sonrisa que respira dicha y alegría.

Mantén la cabeza erguida.
Con la mirada fija en los sueños que te marcan.

Se el propio héroe que crece de la desdicha.
Desbarata los caminos de un laberinto que duele.
Qué los rayos incansables de la mentira no te aten a la nada.
Se el brote de energía cósmica que se levanta y nace de aquel pedacito de tierra húmeda y burbujeante de la triste realidad.

Poesía

Miguel Adame Vazquez.
17/08/2015.
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2comentarios 367 lecturas versolibre karma: 47

De esos niños. (Relato corto)

Mi niño tiene un mal genio sin lámpara y mil demonios sin hogueras cocinando azufre. De ahí, mis canas a colores cubriéndome la existencia y su sonrisa color cielo cuando genio y demonios me matan de risa.

Ya lo dice la vida, hay que tomarla de un shot y haciendo mezclas.
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2comentarios 130 lecturas relato karma: 45

¿Qué es amor?

Es deseo tomado por costumbre,
podredumbre moral deteriorada.
Es contemplar la cara ilusionada,
desvelo que mata la incertidumbre.

Empinada escalada hacia la cumbre,
la herrumbre de saeta mal clavada.
Pasión en llama ardiente sofocada,
sol en el horizonte, febril lumbre.

Florecer en la edad de la inocencia,
son mariposas que vuelan sin temor,
es llenar de sentido la existencia.

Vencer en batallas al odio y al rencor,
complacer a la voz de la conciencia,
búsqueda eterna de un sueño…¿qué es amor?
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1comentarios 109 lecturas versoclasico karma: 52

Voy por las respuestas

¿Quiénes somos, corazón?
¿Los de antes de,
los de después de
o el ahora que viene bajando
hacia adelante?
¿Quiénes somos, vida?
¿Los nacidos diferentes,
los que todo y nada saben
o los que aprendieron a ser juntos?
¿Quiénes somos, cielo?
¿De qué universo caímos
para desbordarnos la existencia?
¿Quiénes somos, amor?
¿Quién nos cuenta?
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4comentarios 147 lecturas versolibre karma: 67

El despertar (consciencia)

(2 años)
Es la una menos veinte de la mañana, siento que despierto a la vida por vez primera. ¿Dónde he estado antes que ahora? Es el primer momento en que me doy cuenta que yo soy yo. Hay un llanto insistente en la habitación, soy yo el que está llorando; pero ¿por qué?Hay un grito más allá de la habitación, alguien me exige que me calle; mi mente no tiene idea quien es ese alguien, pero mi alma lo reconoce y lo siente hermano (aunque la palabra hermano ni siquiera existe en mi mente). Veo unas figuras en la otra habitación, unas personas cuyos rostros me transmiten tanta paz y tanto amor; no tengo en mi mente palabras para nombrarlos, pero sé que son buenos, que son las personas más buenas con las que he estado en la vida.

(4 años)
Es la una y cuarto, vuelvo a despertar de este sueño inconsistente; vuelvo a sentir, a saber que yo soy yo, y que soy un niño, y estoy con otros niños jugando en la calle del barrio; por ratos entre el polvo de una calle que aún no ha sido empedrada, bajo un sol que con insistencia me quema la piel, parecen gotas de sol que me llueven sin clemencia y sin embargo a eso le pongo muy poca atención; por ratos cerca de un huerto muy fresco de árboles frutales, donde el clima es maravilloso; y somos felices, estar juntos nos produce alegría; y hablamos de pocas cosas, la mayoría ni las entiendo, pero me siento feliz con ellos.

A esta hora no me acuerdo de un pasado, ni pasa por mi mente la idea de un futuro; solo vivo el ahora, y lo vivo con mucha alegría; y sigo a cada segundo dándome cuenta que yo soy yo y no soy ninguno de esos niños con los que soy tan feliz.

(6 años)
Son las dos de la mañana, empiezo a distinguir que hay un pasado en mi vida; unas pocas cosas ya ocurrieron, quedaron atrás, ya vivo muy lejos de esos niños con los que compartiamos alegría en forma de juegos. Empiezo a tener responsabilidades, muchos días a la semana tengo que ir a un lugar donde una señorita me enseña cosas; letras al parecer, números. Hay un misterio que se empieza a develar; algo que pasaba desapercibido, estaba como detrás de una cortina; ahora es visible y evidente, puedo ver palabras donde antes no las veía; están por todas partes, en mi casa, en latas y frascos de comida, en la calle, en rótulos que abundan por doquier, en libros que tienen muchos dibujos bonitos, pero también muchas palabras. Esto está cambiándome la vida.

Definitivamente yo soy yo, y distingo palabras para clasificar a los otros; tengo dos padres, una maestra de escuela, compañeros de clase; y especialmente hay dos niños que siempre siempre están en mi casa, nunca se van y nos
queremos muchísimo; son mis dos hermanitos, que gusto me da tenerlos; pero por alguna razón que aún no descubro, mi mamá me regaña cada que puede por causa de ellos y no sé de que va eso, los quiero tanto, me caen tan bien, nunca pienso en hacerles ningún daño.

(12 años)
Son las tres y media de esta mañana de la vida. Ahora si estoy más seguro que nunca que yo soy yo. El pasado es una gran verdad, son tantas las cosas que he vivido ya; hasta me he enamorado y no he sido correspondido; he terminado la escuela primaria, estoy a punto de ir a la secundaria.

Mi madre me insiste sobre lo que es bueno y es malo; las buenas y malas costumbres, el tipo de hombre que debo ser, jamás engañar a una mujer; cual será mi futura profesión; me habla de ética, modales, valores; y sobre un futuro que pinta bien (al menos así como mi madre lo pinta).

El hoy y el ahora empieza a pasar a mayor velocidad; y sin darme cuenta plena de cada momento, sin disfrutar de cada instante como lo hacía antes.

(22 años)
Son las seis y media de la mañana. He concluido la universidad, me he enamorado más de una vez. Me he esforzado por seguir el código de ética y valores que mi madre me ha enseñado durante todo el pasado de mi vida; pasado que empiezo a sentir como algo largo.

Tengo tanta vida por delante, quiero comerme al mundo. Estoy armado hasta los dientes con conocimientos profesionales y estás ganas inclementes de devorar el mundo y hacerlo mío; al menos mi pedacito de mundo, en un rinconcito de las cosas y las personas y de la infinidad de eventos que éste ve ocurrir.

Yo soy yo en toda su plenitud, y agárrate mundo por que allí te voy.

(40 años)
Es medio día ya.
¿A que hora he llegado a esta primera mitad de la vida? Ni me he dado cuenta. Ya no me siento tan yo como me sentía hace algunos años. Ya no me parece que tenga una larga vida por delante. El reloj parece, lentamente, empezar a correr en cuenta regresiva; tic tac, tic tac.

He amado intensamente y he estado a punto de casarme. He amado la vida y a mujeres inolvidables. He amado mi carrera y el ímpetu con el que he devorado mi pequeño mundo. El apetito empieza a ceder; los sueños y los anhelos, no son lo mismo que solían ser; como que brillan menos.

Empiezo a estar menos seguro de todas las cosas en que he creído, de los códigos bajo los cuales he vivido.

Mi madre se ha ido hace breves años, una enfermedad terminal la desgastó de a poquito, hasta llevársela por completo; cuanta falta me hace.

El pasado pesa bastante, como un saco muy grande que se me ha llenado de tantísimas cosas; no sé ya ni que tanto. A veces le doy un vistazo a su interior y hay muchísimas cosas valiosas, otras no tanto; otras hasta huelen un poco mal, como que empiezan a podrirse; no sé por qué no las saco y las boto para siempre.

(80 años)
Se acercan las doce de la noche, ya estoy muy cansado.
¿A dónde se han ido estas últimas doce horas del día de la vida? Ya lo he vivido todo. He amado y me han amado intensamente. He tenido hijos y nietos; todos andan ocupados en sus cosas, los veo poco; pero cada vez que los veo, el día tiene sabor y color y un aroma, un aroma a felicidad, a alegría; como cuando jugaba con aquellos niños desconocidos (ahora me parecen desconocidos, no sé si fueron un sueño siquiera, jamás los volví a ver) en una calle polvorienta o en aquella huerta tan fresca; cuando apenas me daba cuenta que yo era yo.

Finalmente una mujer se quedó a mi lado para siempre. ¡Ah, que mujer!
En sus ojos me han brillado todas las estrellas del firmamento; en su piel he nadado, he navegado y he danzado esta danza del amor; que a estás alturas ya varios pasos se me han olvidado. Pero sigue allí, tan leal, tan fiel; ambos lo hemos sido, hemos permanecido. Ella es mis despertares y mis anocheceres; esa mitad de mí que parece que ha sido parte de toda mi vida, pero si hago cuentas, no ha sido tanto tiempo; pero no importa, me importa el sentir, así la siento. Me ha dado mil y una batallas y creo que casi todas las ha ganado ella. Peleamos por un millón de cosas que a estas alturas ya ni las recuerdo y poco importan, eso no tiene ningún significado ya.

Muchos han sido los despertares en los que me doy cuenta que, el yo que solía ser, está tan desdibujado. Creo que hay días que ya ni me doy cuenta que yo soy yo. Parece que soy parte del paisaje, del amoblado, del papel tapiz. A veces no estoy seguro si solo fuí un sueño; un sueño de vivir, de existir, de ser, de hacer, de alcanzar, de ganar.

Cada día me siento menos yo; me siento más parte del universo infinito, de las galaxias de millones de estrellas, de la inmensa oscuridad del cosmos, polvo de estrellas nada más. Para allá voy, de vuelta al universo infinito, en el que desde la eternidad, yo no era yo, era tan solo unas insignificantes partículas más de todo ese polvo de estrellas que ronda por el universo.

Pero reflexiono; este yo que he sido, que me he sentido, que he vivido; no se ha sentido como polvo de estrellas que no era nada.
Parece que hay algo más que escapa mi comprensión y la ciencia. Parece que esta consciencia está hecha de otra consistencia, de otra esencia; de un misterio, de una magia, de una chispa divina.

Llegaron las doce de la noche, la consciencia se extingue, tengo tanto sueño, es inevitable quedarme dormido. Dormiré el sueño infinito y mi materia volverá a las estrellas de donde ha venido.

Pero el yo que he sido, que he existido y vivido, el yo que ha amado y ha sido amado, no sé a donde irá. Escuché tantas versiones, tantas variaciones de la misma historia, tantas doctrinas, tantas mentiras, tantas teorías, tantas tangentes de la vida. No lo sé a ciencia cierta.

Pero espero que el común denomidador de ellas sea cierta, y que este yo que he sido...

...vuelva a ese fuego original, de donde se originó la chispa de la vida.

@SolitarioAmnte
iii-17
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10comentarios 232 lecturas relato karma: 57

Que se detenga el tiempo

Que se detenga el tiempo que no quiero
seguir la senda oscura y lacerante
de esta perversa noche donde errante
camino tras su sombra prisionero.

Que se detenga el tiempo que yo muero
por ver esa dulzura en su semblante,
por ver sus ojos verdes, su radiante
sonrisa entre la niebla del sendero.

Sin ella, no me queda ya argumento
para vivir. Tan dura penitencia
me produce dolor y sufrimiento.

¡No quiero ya seguir sin su presencia!
Porque vivir así es un tormento
y más que vida es muerte mi existencia.
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La existencia

La existencia se me contrae por momentos,
se me agotan los cigarros
y olvido, sin pretenderlo,
otro instante más de sueños
en la letra diminuta de una libreta.
Como lo justo y salutífero,
reflexiono, devoro viejas películas
y, como toda criatura,
en la cabeza tengo nocivas meditaciones:
ese latoso lastre que heredamos
de los delitos cristianos
y los trastornos de Freud.

La existencia me atraviesa,
salta de un lado a otro
y se olvida de mí.
Crepitan mis cervicales
con un crujido pausado
y me zarandea el vértigo sentado en el sillón
mientras contemplo
el telediario:
hambre, enfrentamientos, enfermedades, penurias,
en regiones remotas.

Canet
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sin comentarios 118 lecturas versolibre karma: 79

A usted mujer

Yo no soy escritor ni poeta,
ni ese sol que en el alba despierta,
sólo soy de mi pluma las letras
que dibujan palabras muy ciertas.

Le admiro por su grandeza,
por su gran corazón y nobleza,
por ser flor de primavera
que resalta su belleza.

Ante usted doblando mi frente,
agradezco el abrigo en su vientre,
y por ser de la vida la fuente
...Que Dios le bendiga siempre.

¡Dios le bendiga mujer!
...Y si un día sin querer ,
o por ser un hombre ignorante
yo le he podido ofender,

que la vida me castigue en mi vejez,
y si con ese castigo tal vez,
allá en mi senil decadencia
estaré pidiendo clemencia
para que su perdón ponga mi cruz...

Al final de mi existencia.


Autor ; Carlos Roberto Reyes Paz.
Choluteca , Honduras.
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6comentarios 188 lecturas versolibre karma: 80
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