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Dedicatoria (a mis hermanos)

La mesa está servida
−manjar he preparado.
Afínese mi lira
y cante con agrado:
platíqueme la nueva
que busco hacer regalos
a todo aquel que quiera
probar de mis bocados.

El vino generoso
¡oh querido hermano!,
lo estimo muy glorioso
tan cerca de tu mano...
tu adagio es muy valioso
no es consejo vano:
Con calma es más sabroso,
no bebas como un asno.


De noche te lo ofrezco,
se tarda en madurar;
por eso es que padezco
pues ¡cómo he de cantar!
Y sé que lo merezco,
soporto mi pesar,
mas hoy ya compadezco
con versos mi pensar.

Te pido que si encuentras
insultos al oído,
tan sólo entre mis cuentas
coloques ese ruido;
si ves grandes afrentas,
carentes de sentido,
se debe a mis intentas
de hablar por lo divino.

Si no funciona el sable
la culpa es del herrero,
justicia miserable
se debe al justiciero;
si el verso es honorable
sé grato con el cielo:
defecto es imputable
tan sólo a mi desvelo.
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8comentarios 116 lecturas versoclasico karma: 83

Adagios

“El segundo lugar es el primer perdedor”
(Adagio)

.
.
.

“El segundo en arribar
es el primer perdedor”

No lo quisiera escuchar.
¡Qué ignominia! ¡Qué dolor!

De impulsar excelencia,
que forma tan absurda,
feroz, incluso burda,
rayando en la indecencia.

Me disculpo, si ofendo
a quien la frase estima,
juzgarle no pretendo,
el malestar me anima.

La vida de algún modo,
doloroso tormento,
como, aquel aspaviento
de ser primero en todo,
me ha mostrado que puede,
contrario a lo esperado,
cuando en derrota ruede,
destruir al ser amado.

Sólo estoy cavilando,
piensa con cuanto brío,
y esfuerzo, amigo mío,
ha estado trabajando,
el que estás señalando,
cual perdedor sombrío.

Si quieres un adagio,
por el cual conducirte,
con afable presagio,
sin querer exigirte,
de gran sabio te digo,
y te comparto en pleno:
“Lo perfecto, enemigo,
resulta de lo bueno.”


ALDA
(Arte Menor - Octosílabos y Heptasílabos - Combinación de Cuartetas y Redondillas)
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11comentarios 146 lecturas versoclasico karma: 106

A la Rima Jotabé, en su día (Jotabem Heptasílabo)

Un nuevo movimiento
traído por el viento.

Mundo de poesía
que llena el alma mía
este precioso día
celebro una autoría.

Jotabé lo han llamado
y yo lo he disfrutado.

Con prisa y sin lamento,
plena de algarabía,
reconozco ¡lo he amado!


ALDA
(Jotabem Heptasílabo)
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14comentarios 136 lecturas versoclasico karma: 97

Única

Como pequeñas gotas de cristal
límpidas y brillantes
son sus hermosos ojos acerados,
eternos y radiantes,
y sus labios vibrantes
sublimes, descarados,
son promesas andantes
flotando por los cielos azulados,
sutiles, asombrados,
capaces de enfrentar el bien y el mal.
Sí los puedes besar,
la dicha conocer y disfrutar
en sueños hechizados,
jamás podrás volver a ser igual.

ALDA
(Madrigal)
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15comentarios 164 lecturas versoclasico karma: 108

Cuando la lluvia cae

Cuando la lluvia cae
y las gotas me envuelven
el sonido ensordece
hasta el llanto más alto.

Sin saber me deprimo
ante tal maravilla,
sin pensar me entristece
y también me domina.

Sobreviene un estado
que me llena de gozo
que unas veces disfruto
y otras veces soporto.

Otras veces acaso
lo transformo en palabras,
si el corazón ayuda
y me salen del alma.

A medida que crecen,
temporal y emoción,
se agota la razón
y aflora el sentimiento.

Esas cosas que niego
en estado normal
casi puedo gritar
como si fuera usual.

No importan apariencias
No valen opiniones
¡Importa lo que siento!
¡Sin explicar razones!

Y es que el cambio que ocurre
es tan grande que atrae
¡Yo soy otra persona
cuando la lluvia cae!


ALDA
(Derechos reservados)
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30comentarios 201 lecturas versoclasico karma: 114

La Noche

De la noche el lamento
el susurro del viento
la oscuridad tardía,
poderoso tormento
que amenaza el portento
de la noche sombría.


ALDA
(Derechos reservados)
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29comentarios 160 lecturas versoclasico karma: 128

Sufrimiento

Veo día tras día,
cada eterno lamento,
lanzado al frío viento,
con enorme agonía.

Desaforado estruendo,
en busca de consuelo,
ese que está sufriendo
porque lo están hiriendo,
alza la vista al cielo.

Alda
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10comentarios 96 lecturas versoclasico karma: 89

Locura

Histeria colectiva,
cercana al paroxismo,
pasión descontrolada
vibrando entre mil gritos.

Feliz algarabía
que arroba los sentidos,
furor entusiasmado
en un trance divino.

Demente frenesí
de un grupo enloquecido,
rostros desencajados
y afectos desmedidos.

Diríase que un éxtasis
ajeno al estoicismo
en excitante caos
levita entre el bullicio.

Se viste de victoria
el culmen del delirio,
se tiñe de emoción,
locura y madridismo.
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3comentarios 100 lecturas versoclasico karma: 81

Solo una noche más

La imagen lasciva de nuestros cuerpos,
esa imagen mental,
de dos almas ardiendo con pasión
tal fuego en un altar.
Libidinosa esencia de un deseo,
meciéndose al compás,
del firme cimbrear de tus caderas.
Diosa en un pedestal,
que orlas mis ojos de obstinado fuego
al verte por detrás.

Pasiones que apagó una noche fría
al oírte un ¡jamás!
Y ansío besar de nuevo tu boca,
tu boca tan falaz,
sin reparar en culpas, o en errores,
o cuotas de maldad.
Que hoy eres como una extraña figura,
cuando fuiste deidad,
y aún así anhelo plasmar contigo
el pecado carnal.

Consumido por una fantasía,
espíritu sin paz,
me pierdo, me abandono, entrego el alma,
la vendo a Satanás,
porque yo, lo que deseo de ti es,
solo una noche más.
La quimera en el mundo de mis sueños,
¿lo quieres tú quizás?
Si por orgullo no elegimos día,
¿que lo elija el azar…?
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sin comentarios 33 lecturas versoclasico karma: 68

La ciencia y la fe

Misterios de la ciencia,
milagros de la fe,
compleja disyuntiva
que no se qué creer.

Surgir de una costilla,
crecer en un cigoto,
enigmas de la vida,
prodigios del nacer.

Crear en siete días
un mundo en que vivir,
el cielo más la tierra,
y encima descansar.

Fundir a la energía
con toda la materia,
que fluya en la explosión
cosmos universal.

Que curen las heridas
potentes medicinas,
y en la investigación
pongamos la confianza.

O la enfermedad sane
por mor de otros designios,
y solo la oración
de vida a la esperanza.

Herejes que explicaron
las leyes naturales,
más bien nos evitaron
toda superstición.

Profetas que escribieron
el libro prodigioso,
obra de un Dios divino,
divina inspiración.

Abismo incalculable,
dos mundos batallando,
la sima que divide
los hechos del sentir.

¿Razón o presunción?
Hechos, que son palpables.
Mas quiero la certeza
de vida tras morir.
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9comentarios 227 lecturas versoclasico karma: 71

Principio y fin

El trino en la mañana,
fulgor que alumbra el día,
aullidos en la noche,
sombras que la liquidan.

Despiertas con el sol
que sobre el cielo brilla,
y duermes con la luna
que luce si es crecida.

Jardines florecidos,
de gama colorista,
se apagan en otoño,
queda la flor marchita.

La yerba verde y fresca
se mece con la brisa,
y en el invierno cruel,
se consume aterida.

El fuego del amor,
la llama enardecida,
se extingue con la cera
que en humo la disipa.

El gesto de la cara,
que enciende una sonrisa,
se borra con la pena,
y el rictus desanima.

La pluma que en papel
en versos se desliza,
se seca de tristeza
y olvida toda rima.

Aquel rayo de luz
que marca la salida,
de la caverna oscura
sepulcro de la vida,

aquella luminaria,
faro que te ilumina,
se pierde en la negrura,
y oculta toda guía.

Lo que eran al principio
motivos de alegría,
al fin quedan extintos
en muerte y en ceniza.
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3comentarios 138 lecturas versoclasico karma: 63

Poetas con el Alma Rota

Porque las almas rotas,
también escriben versos.
Aún con el ser
y corazón destrozado,
con los mil pedazos
hacemos un poema.

MMM
Malu Mora
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5comentarios 467 lecturas versoclasico karma: 73

Para no faltar a la mentira

No conoce el amor la compasión.
La marca del fuego. Felipe Benítez Reyes.

Era falso tu idilio con la luna,
tu miedo al ostracismo,
tu deseo de guerra.
Era cierta tu lengua de poeta,
tu angustia al despedirnos,
tu paz llena de culpa.

Perdona, creo que me he equivocado,
erré en algunos versos,
espera que retoque.
Solo hace falta que cambie el enfoque,
unos golpes de efecto
y lo dejo arreglado.

Era falsa tu meta sin llegada,
tu sonrisa inocente,
tu bondad infinita.
Era cierto tu arte con la mentira
tu amor por el presente,
tu mirada de gata.

Ahora sí, ¿ves? No era tan difícil.
Decimos la verdad
y seguimos mintiendo.
Para inventar, tu tienes el talento,
y, para qué engañar,
yo quiero que me mientas
para seguir creyendo.
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8comentarios 111 lecturas versoclasico karma: 82

¡Ayuda!

Un grito desgarrado
clamándole a la luna,
como el lobo estepario
que suplicante aúlla.

Me siento derrotado,
qué vida sin fortuna,
como ese triste tango
que encona la disputa.

Mis ojos van llorando,
la frente se me arruga,
la herida está sangrando,
tinta de esta escritura.

¡Estoy clamando ayuda!

Mi rezo claro y alto,
el de esta boca muda,
no ha dado resultado,
¡realidad tan cruda!

Y un corazón tocado,
que pierde la cordura,
está desazonado,
llegando a la locura.

Me agobio, me colapso,
en esta noche oscura
no hay sábanas de raso,
ni sueños que me acunan.

¡Estoy rogando ayuda!

El gesto está amargado,
y el alma está desnuda,
helada en un verano
de riñas y disputas.

Un sol se va apagando,
ni un rayo ya me alumbra,
la sombra que ha quedado
es mi triste figura.

Me encuentro muy cansado,
harto de esta tortura,
¡Dios!, te estoy suplicando
entre ofrendas y juras.

¡Y no me das tu ayuda!
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Un tranvía llamado "deseo"

La próxima parada,
en el andén la espero,
y llega en el tranvía
que llaman del "Deseo".

Paro en las estaciones
del plano de su cuerpo,
en viaje de placer
que al fin llega a su lecho.

Entre sábanas blancas,
que el ardor ha deshecho,
empiezo a recorrer
la piel y sus senderos.

Al tacto de mis manos,
se enreda entre los dedos,
la suave cabellera
que forma el fino pelo.

Mirada angelical,
por la que siempre tiemblo,
envuelta en unos ojos
que brillan como el fuego.

La boca de contrastes,
con ese labio seco,
que esconde ansiosa lengua
y sus jugosos besos.

Es fina y perfilada,
voraz hasta lo obsceno,
cuando al morder los labios
me incita con su juego.

Caricia de la piel
la de su esbelto cuello,
tan delicado y terso,
como en la flor los pétalos.

Y el viaje continúa,
hasta llegar al cielo,
hasta esas firmes cumbres,
testigos de mis vértigos.

Volcanes tan perfectos
do se derrite el hielo,
del corazón ardiente,
debajo de sus senos.

La línea de su espalda,
que acaba en su trasero,
es la preciosa curva
camino del infierno.

Infierno al que va un valle,
talado de su vello,
allí donde reposan
mis más perversos sueños.

Te privas de la braga,
mi rostro queda trémulo,
al descubrir la flor,
la clave del Misterio.

La mecen mis suspiros,
el caluroso viento,
que brota del aliento
en sofocante Céfiro.

Y se ancla entre tus piernas,
en el acuoso sexo,
en trance tan violento,
el lujurioso miembro.

De los gemidos se oye,
atronador el eco,
jadeos y sofocos,
y dulces los lamentos.

Como el pintor esboza
los trazos en el lienzo,
como el poeta escribe
sus más ardientes versos,

como ese que de arcilla
al tacto hace el modelo,
o el que en la partitura
compone un ritmo bello,

así, cuando al compás,
en brusco movimiento,
se imanta nuestra piel,
y me introduzco dentro,

en ese gran momento,
que nubla pensamientos,
do se detiene el tiempo...
viajamos en secreto.
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3comentarios 136 lecturas versoclasico karma: 85

Una lágrima helada

Bajo un ventilador,
tendido sobre las sábanas blancas,
esperando la noche,
y soñando con que acuda a mi cama.

Que al entregarle mi obra,
los versos en los que desnudo mi alma,
se enamoren sus ojos
en esta noche de fiesta y de gala.

Al llegar al salón,
bajo una difusa luz azulada,
relumbra su silueta,
el sutil contorno de la elegancia,
en el vestido negro
que ciñe sus bellas formas delgadas.

Y al comenzar la música,
donde las notas silencian miradas,
ojos tristes se esconden
tras una máscara, tras la arrogancia.

Deserta la sonrisa
de su boca lánguida y sin palabras,
muda y tan taciturna,
más su rostro dice, lo que ella calla.

Lo que yo vi esa noche,
no fue una dama, más bien un fantasma,
el desalmado espectro
que al amor le daña, o quizás le mata.

Y al llegar la mañana,
solo reposa sobre mi almohada,
una lágrima helada,
la de la tristeza por esa ingrata.
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2comentarios 85 lecturas versoclasico karma: 91

Eufonías y heptasílabos

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Me da escalofríos esta página en blanco. La tinta
que me redime es una corazonada sin azúcar.
Mi pluma, vandálica y analfabeta, escribe sobre los
escombros de mis sonetos mentiras que son verdad.

Todo en mí viaja de adentro hacia adentro, ignorando
que en el mundo exterior está ocurriendo un cisma de
manteles deprimidos. Los verbos que ahora escribo,
cargan y descargan imprudencias desprestigiadas.

Conclusión I: No es un
aporte significativo estar bronceado en
la profundidad de las tinieblas.

Un párrafo también sabe ser una brasa cayendo al
precipicio. Las palabras más bellas no son más
que una forma sutil de disfrazar el miedo a
que se vean los dobladillos de nuestros desperfectos.

Siguiendo el consejo de la única gota sobreviviente
de una piscina vacía, arranqué del diccionario
la página donde estaba la palabra amargura,
pero cometí el error de ingerirla sin masticar.

Incógnita I: ¿Qué hago yo, preguntándole al
otro que me habita por qué ahora
soy – espléndidamente – aquel que nunca he sido?

Aprendo a rastrillar vocablos y fronteras, mientras me
quito del dedo índice una astilla que expresa todo
aquello que las palabras no pudieron. Continúo
buscando mi sitio en semblantes benévolos.

Mi imaginación se entretiene acomodando y
desacomodando inexistentes mosaicos de colores
diversos. Fuera de mi enajenamiento, el silencio solo
es desacreditado por el goteo de una canilla.

Conclusión II: Las cargas invisibles que vamos
acumulando con los años son las
que nos dejan la espalda encorvada.

La tarde pasa caminando, con las rodillas
desencantadas, buscando un lago donde lavar el
herrumbre de alguna despedida. La primavera estalla, y
con ella la furia, como última señal de un condenado.

Dejo caer un terrón de azúcar en la taza
de las confesiones intimidantes, en las que desplumo
quimeras primitivas y diurnas. Sé que en el
perverso oleaje de algún mar dejé mis pensamientos.

Incógnita II: ¿Qué fue
antes, la corrupción
o la política?

El orgullo es una mancha de sangre cayendo del
cielo, y las turbaciones, trabalenguas de dificultosa
pronunciación. Ante tanto fatalismo bien alimentado,
no puedo limitarme a eufonías y heptasílabos.

Dicen que afuera una tormenta con intervalos de
felicidad concede una tregua a un mundo edificado con
brea. Habrá que salir a comprar a precio moderado,
el olvido de hoy en una ferretería de ayer.

Conclusión III: Que no se
vislumbre como un privilegio sostenerle
la mirada a la memoria.

¿O es que acaso no piensan que me cansa terminar
hablando siempre de las banderas rasgas por la sangre
y la zozobra de la artillería que cubre de muda
oscuridad el mediodía de un país acuclillado?

Con tres dedos afónicos es imposible aplaudir
quitándose la boina. Para completar, ha fracasado mi
proyecto de levantar un castillo de arena al fondo de
un armario inundado de saliva desconsolada.

Incógnita III: ¿Alguien puede llegar a suponer
que la poesía protege de enfermedades a
los que empujan inquietudes para vivir?

Y aunque la más pérfida de las truculencias salta
a la cancha con cielo despejado, intuyo que
una vez por milenio incluso los mayores próceres
de la inmoralidad deben llorar su vacío sempiterno.

Hago mías incluso las arrugas que no me conciernen,
descorcho – pese a todo – un optimismo sin raíces;
y araño las esquinas de un grito cuando dejo crecer
libremente mis defectos de carácter doctrinario.

Conclusión IV: Ser feliz es una
indiscreción que no le queda
bien a todo el mundo.

Después de extraviar todos mis comodines apócrifos,
ejerzo mi función de roncar mis reproches en un
callejón sin salida. Si me quedo pensando en el ayer, es
porque aun no sé pintar de azul las horas de mañana.

Con gula póstuma soborno al tiempo suplicando
indulgencias, cuando ya no perfuma la cuesta de los
trotamundos cojos, y el espejo me reconoce como
su caricatura favorita, aunque sea solo por incordiar.

Incógnita IV: ¿Por qué en la carrera
de la vida vemos el semáforo ponerse en
verde, pero nunca la bandera a cuadros?
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3comentarios 152 lecturas versolibre karma: 90

Frío Viento de Invierno y Luisa

Frío viento invernal
que silbas deprimente
contaminarla quieres
golpeando insistente.

En tinieblas de noche
saboteas sus sueños
queriendo ser su dueño
maldad haces derroche

Haces que tiemble Luisa
llegando trepidante
un remolino andante
quieres hacerla trisas

Insistes torturando
viento frío de invierno
su vida haces infierno
quieres verla llorando

En su interior habitan
verano y primavera,
otoño es su frontera,
su amor te debilita.

Nunca congelarás
la luz del sol interno
nunca podrás invierno
por más que lo intentaras

creíste ser estólido,
fuiste tan solo brisa
la gran fuerza de Luisa
te dejó demolido


MMM
Malu Mora
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Recuérdame tu nombre

A veces ni su nombre
me viene a la cabeza,
más no olvida mi mente
su cara de tristeza.

Reflejos en sus ojos,
que miran con fijeza,
de daño y de soberbia,
de orgullo y de vileza.

Y aguanto su mirada,
quieto con mi cerveza,
de tripas corazón,
e impostada entereza.

Su rostro otrora dulce,
hoy muestra de dureza...
Y al pasar por mi lado
le escucho una lindeza.

Se que querías más,
a mí me dio pereza,
pero he intentado siempre
limar las asperezas.

Después de tanto tiempo,
no me causó extrañeza,
su olvido sin perdón,
sus aires de grandeza.

Pero a pesar de todo,
te digo con franqueza,
quizás su nombre no,
recuerdo su belleza.

Hermoso su semblante,
sus labios de cereza,
los ojos, dos turquesas,
la piel solo pureza.

Precioso todo el cuerpo,
los senos con firmeza,
caderas cadenciosas,
y fluir de sutilezas.

Con eso yo me quedo,
con su delicadeza,
las noches en su coche,
su ardor y su destreza.
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Te deseo

Como Eva a la manzana,
el náufrago al velero,
Colón la tierra firme,
así yo te deseo.

Como buscó Moisés
junto a su pueblo entero,
la tierra prometida,
sufriendo en el desierto.

Como el niño sustrae,
ladino un caramelo,
o el borracho suplica
que el vaso esté relleno.

Como mayo a la lluvia,
tras un invierno seco,
espera ansiosamente
que sacie los terrenos.

Como el buen astrofísico,
detrás del catalejo,
aguarda a su cometa
surcando el universo.

Como el astuto perro,
jugando con su dueño,
espera muy inquieto
que le arrojen otro hueso.

También el feroz lobo,
cansado y tan hambriento,
atisba agazapado
a un corderito tierno.

Como a la expectativa,
el buitre carroñero,
su presa moribunda,
vislumbra desde el cielo.

Como el brutal colmillo,
del conde sempiterno,
divisa salivante
el delicado cuello.

Como el poeta triste,
se pierde en mil lamentos
romántico y sensible
para que acuda el plectro.

Como ojos inyectados
de la pasión y el fuego,
en el instante mágico
de desnudar tu cuerpo.

Luchando contra el viento,
soñando ese momento,
rayando la locura,
así, yo te deseo.
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3comentarios 87 lecturas versoclasico karma: 106
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