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Todos

Aunque, no lo creas, todos
tenemos novio o novia.

Porque, el amor entre dos
personas, no se trata sólo
de besos, sino del cariño
que pueden entregar contigo.

Por ejemplo.

Mi novio es mi mejor
amigo.
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13comentarios 79 lecturas relato karma: 73

Inesperado

Un encuentro inesperado
en el medio de una calle,
las miradas de soslayo;
tú te giras esperando
que, mientras te alejas,
yo te esté mirando.

Y así es; me has sorprendido
observando ensimismada
ese cuerpo que sin miedo,
sin temor a avergonzarse,
se ha girado a contemplarme
con ojos apasionados.

A veces las conexiones
entre dos desconocidos
son mas fuertes que los lazos
que unen a dos amantes
que se han vuelto indiferentes
al sonido de sus pasos.
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sin comentarios 38 lecturas versolibre karma: 76

Jamás fui el titiritero

Las cuerdas flotan en el aire
Muevo al muñeco atado a ellas
Me siento grande y poderoso
Al ver que ese muñeco
De acuerdo o no
Estará bajo mi control
Cada movimiento
Cada ademan
Es hecho por mí y para mí
Un precioso baile
Digno de los más profesionales
Orgulloso de mi trabajo
Me rio al ver lo que hago
Mi risa para bruscamente
Veo que mis manos están atadas
A hilos transparentes que suben y suben
Aterrado intenta elevar mi mirada
Algo me impide mover mi cabeza
Y se bien lo que es
Es un condenado hilo
Atado a mi cuello con cuidado
Me muevo sin quererlo
El titiritero es más fuerte que yo
Jamás fui el titiritero
Solo un muñeco que creyó serlo
Condene a mi dulce muñeco
Cada vez que me muevo
Él lo hará conmigo.
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2comentarios 39 lecturas versolibre karma: 79

La Agonía del Cóndor

En las altas montañas de granito,
en los Andes, de inhóspitas alturas,
hay un cóndor que escruta el infinito,
y sufre al soportar sus desventuras.

La noche es larga, y agoniza el día;
y abatido en las sombras del ocaso,
con aflicción, su corazón latía,
al afrontar su trágico fracaso.

Recuerda, que al volar sobre los montes
cuando, junto a su amada compañera,
desafiaba los vastos horizontes,
a la luz celestial de primavera.

Pero un día, de frívola alborada,
su eterna compañera estaba inerte,
en el lar de su cálida morada,
en los brazos oscuros de la muerte.

Y el cóndor, majestad de los desiertos,
espera, con dolor, su despedida
al gélido terruño de los muertos,
en busca de su amada consentida.

Y una tarde, transido y destrozado,
abrió sus alas, temblorosamente,
y mirando el siniestro acantilado,
puso fin a su vida, de repente.



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