Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 18, tiempo total: 0.004 segundos rss2

Espacios desnudos

Soñé un lenguaje eterno
un idioma disfrazado en la planicie humana

Soñé un espacio desnudo
una compañera perdida aullando en las calles

Soñé una violencia futura
cavando en el mar palabras pesadas

Soñé unos ojos rasgados
una niña triste con grito de sirena

Soñé un roce en su cuerpo
una mancha roja todo cubre

Soñé un lenguaje inútil
un monstruo en el aire diciendo su nombre

Soñé un cuerpo flotando
pieles de mármol / vellos despeinados

Soñé una mujer dormida
un amante herido cortando su pelo

Soñé un fin temible
unos senos tristes / un triángulo desgarrado

Soñé objetos enumerados
mandiles blancos / cintas acordonadas

Soñé / máscaras / casas en silencio / sueños cercenados
Me soñé acabada con dedos pálidos en la puerta de mi casa

me soñé descalza y silenciosa
sola entre las vísceras
de un espacio desnudo
que me absorbió
leer más   
18
10comentarios 141 lecturas versoclasico karma: 105

Sus nombres

La alegría ya no produce Eco en su interior.
SoLlosa como Lorca y su alma triste Pavese aspas de molino.
Unamuno en las Fuentes caen sus suspiros.

Ha perdido su Gracián, ya no tiene Boccaccio para la poesía.
El Ovidio causa gran Pessoa sobre sus hombros,
los Rosales ahora son espinas, las lágrimas son un Musil de dolor.

Hesse Almagro pesar como Hierro caliente en las rodillas Machado de cenizas ya no le da paz.
A Duras penas aparece la risa entre sus labios pendientes de sincera humildad.

Alberti triste y Zola he venido a Verne pequeña Infante.
¡Levántate! hoy es Sabáto y Novalis la pena sufrir por esas naves que se van sin dejar huella.

¡Sartre de esta habitación que tanto daño te ha hecho! Joyce lo mismo,
ahora Brönte tu abrigo Blanco y precipítate hasta el Pozo de la libertad.

¿Sabines que Ibsen todo lo posible por venir a verte? no soy un Adorno más de tu Cruz.
Soy tu Salvador.

¡Sé Valente! ¡Rebelais ante tu opresor que gobierna tus Bárbaras olas!
¡Esquivias las Brandes Torres con Alegría!

Levi como el viento
Icaza el recuerdo más alegre que hayas olvidado,
pinta tus alas en el Umbral y agita el libro en tus manos
Parra saber que estás en Paz.
leer más   
4
sin comentarios 45 lecturas prosapoetica karma: 45

Diálogo entre artistas

—Si me miras así, no podré concentrarme en lo que estoy escribiendo

—No escribas
Hubo un largo silencio. Al cabo de unos segundos se volvieron a mirar, y antes de que pudiera chistar una que otra palabra ella se sonrió diciéndole:

—Sé que escribes para mí, porque se te nota en los pómulos, en el suave pulsar de tus dedos y en como acaricias el teclado creyendo que es mi cuerpo.

— ¡Me desconcentras Dora!

—No escribas ya, deja de hacerlo, mientras lo haces me atormento con esa combinación sensible e incoherente de sonidos y silencios pausados que haces al descansar y encumbrar tus dedos ahí.
(Dijo “ahí” con un gesto despectivo, señalando el teclado).

—Estoy tratando de descubrir palabras.
En serio trataba de descubrirlas no tenía inspiración desde hace días. Ella volvió a interrumpir, era callada, inteligente y muy orgullosa, sus ojos reflejaban cierta maldad.

—Disculpa, ese conjunto de sonidos exclusivos que suenan cíclicamente uno tras otro y otro, los percibo en una consonancia proporcionada y propia. Mejor dedícate a pintar.

—Esto no tiene nada que ver con pintar. Pintar es pintar y ya, solo lo visualizas no lo piensas.

—Escribir es como pintar, antes de repintar una superficie en blanco, hay que eliminar todo el polvo, lo que se logra con un cepillado vigoroso.

— ¿Y eso que tiene que ver?

—Tienes que eliminar el polvo que carcome tus pensamientos.

—Tienes razón. Creo que tengo unos recuerdos e ilusiones que debo oxigenarlas y diluirlas. Así funciona la mente literaria.
Se quedaron en silencio, Dora no decía nada y George solo empezó a escribir.
Dora vuelve a interrumpir.

—¡Ah!, y perdona que te interrumpa en tu escritura, (George entorna los ojos) pero me parece un discurso melódico y visual percibir el resultado de tus frases construidas con verbos, adjetivos y gramática, es inconfundible, eso me da la impresión de que ya tienes color, ya percibes la luz pero en forma difusa por lo que estás observando internamente.

—Gracias por tu interrupción, ¿puedo seguir escribiendo? Si me dices si, lo hago. Si me dices que no. Igual lo haré.

—Pintaré el tono, la intensidad y la pureza de nuestra pequeña convivencia, esto tendré que plasmarlo para no olvidar la autodestrucción que me infliges.

— ¿Autodestrucción? (Encendió un cigarrillo.)

—Sí, hay algo que me intriga. Y apaga ese cigarrillo, tengo cosas inflamables aquí.

— ¿Puedes decirme qué es?

— ¿Qué cosa?

—Lo que te intriga.

—Hablas de dos personas mientras escribes, y lo haces simultáneamente, a veces tecleas rítmicamente sonriendo y luego, luego lo haces con el ritmo del teclear abatido.
Él tomó uno de los colorantes de ella y se lo lanzó, los dos sonrieron.

—Ya déjame escribir, hablo de ti. De tu histeria.

—No me intereso por saber de quien se habla ahí, al parecer es una armonía de palabras que llevan el ritmo de un corazón regulado.

— ¡Ya basta! Le dijo Georges, poniéndose de pie quitándose el cigarrillo de su boca y dándole un beso a Dora. Hubo compatibilidad, fue como favorecer la mezcla de diferentes pinturas o solventes sin que reaccionen o se separen en forma perjudicial.

El aire se llenó de ausencias físicas; absolutas y relativas. Mientras se besaban se mezclaban diversas experiencias artísticas, eran dos elementos en definición; el arte y la poesía.

Ella con su dedo dibujaba sobre su rostro y él la tocaba con pasión y lujuria.

Con George ella dejó de ser “la mujer que llora”.
leer más   
4
sin comentarios 71 lecturas prosapoetica karma: 40

También hay Ninfas en las calles

Tiembla de frío en las sucias calles de Guayaquil con un antojo desfavorecido que se inmuta ante la codicia permanente del placer que la rodea. Camina arrastrando una cobija de orgullo, mirando con rencilla la luz hosca de la calle. Desprecia las duras baldosas hasta convertirlas en inocencia y plasma su sonrisa tétrica en cada pensamiento que la abstrae a su mundo, de nuevo cae.

Pasan a su lado diez personas, luego siete, luego nadie. Todos la miran y se alejan porque su cabello huele a ficción y sus manos hurgan la soberbia que se infiltra en cada vena; en la médula que trepida de rabia y en la bilis que quiere brotar de enojo. Sigue caminando y con la mirada destruye todo a su paso; con un gesto circular en el aire precisa poseer todas las virtudes de las mujeres que gritan de hermosura superior a la de ella. Princesa bizantina que no encaja en ninguna canción. Que no palpita en ningún pecho. Que se burla en simetrías con su máscara belicosa de humildad, usando su perfume de poder , ocultando su frente triste y sensitiva como si fuera novela europea.

Para ella todos son tarántulas. Inútiles mortales venenosos que a la danza de cualquiera bailan. Hijos de Pirro bañados con gloria; en la mañana claman por la paz y la justicia, en la noche huyen de los monstruos que vivimos entre ellos, ignorando nuestro canto en las sombras. Nosotros los huéspedes purpuras; locos, dementes, estúpidos, vituperados por los predicadores de cuaresmas y de demonios. Enanos pesados, topos que dañan jardines de la memoria, que se ríen de estas musarañas que se defienden de los depredadores oliendo a inocencia, buscando albergue en la impetuosidad ridícula de los cobardes.

Sigue arrastrando su cobija que se llena de impurezas en contra de su voluntad. Vuelve a su casa dejando atrás el color de sus pensamientos, llevando consigo una luminosidad que ciega a todos. Las tarántulas venenosas hieden de temor ante ella; las baldosas se ensucian de sangre al estallar entre las personas y ese bombazo simpático se convierte en una fábula de Sócrates; en una historia nómada leída por fantasmas, leída por indios. Se vuelve en un diálogo de Apolo con Telfusa para engañar no solo a los hombres, sino a Dios.

Ella se convierte en un silencio inventor, no como el de Cage, ella inventa un silencio especifico, un vacío que la devuelve a las sucias calles de Guayaquil, ese vacío le alivia el dolor de lo lleno; el dolor de un torbellino de palabras que se cortan entre imágenes tontas de ninfas inmortales de primera clase. No necesita atención, sin embargo construye estos vacíos para acoger visiones perfectas que pasen su mirada, por cada palabra, para sentirse como un ángel exterminador a través de una fuga de silencio que se confunde con reinos construidos con naipes. Sin embargo, con tristeza, esta nereida dejará la puerta abierta por si acaso alguien quede lleno y quiera irse; en el caso de que quede vacío, que abucheen al teatro que se abre a su alrededor.
18
7comentarios 116 lecturas prosapoetica karma: 92

Pescador

Vive en una tierra de belleza
Que no desea copiar fronteras ajenas;
nace, acaricia la herida del tiempo,
acepta la inclemencia de la soledad.

Bajo el aire salado
respira esperanza;
bajo la luz de los pájaros
pide que el duelo se haga fiesta.

La noche avanza como un poema,
merodea con palabras.

La sombra de huellas
atenta,
desarmada
vive en el fuego,
en el mar
entre los peces
tan exactos sobre el silencio
que continúa
migrando a su propia existencia.

Entre sollozos;
entre cantos de abejas,
entre el río que besa los montes
ahí, entre ladridos de perros,
duerme un hombre
que no se cansa de crecer.
leer más   
13
1comentarios 61 lecturas versolibre karma: 93

Los dos ya no

Antes / después
entre / fuera
horas / segundos
sombras / luces
feroces / suaves
solos / juntos
tiernos / apáticos
entre la noche / a pleno día
entre sábanas / entre gente
entre mis brazos / entre los de ella
entre tus brazos / entre ustedes.
leer más   
3
sin comentarios 269 lecturas versolibre karma: 19

Sin Carretera

Su bandera se mantiene a flote

No sabe a qué hogar pertenece, no sabe si tiene un sitio.

Hay ruinas de lo que fue un pasado del viajero obligado

que se levanta de su lecho para beber una cerveza

que lo amarra a su camino.

Trata de alcanzar un sueño imposible, se vuelve vagabundo en su propia casa.

**

Con la camisa rota y sin su manto de colores

habita territorios en la calle;

hecha raíces, pierde la inocencia,

pierde la memoria.

Habita en un lapso de su tiempo.

Deja huellas en un planeta que se despedaza ante él.

Camina por ahí soñando

mitad cielo, mitad tierra

Aferrándose a la orilla para no irse.

**

Viene de lejos, ni siquiera llega

Lo espera gente que dará frutos.

Vuelve su rostro al mundo que quiere; emigra, vuela.

Pasea por calles de derrota

Solitario murmurando

escuchando el abandono de una ciudad que es mina del tiempo.

Lo araña el odio.

Nadie lo consuela

Es huérfano en busca de destino.
2
2comentarios 77 lecturas versolibre karma: 24

De aquí en adelante, esto se transforma en otra cosa

Estoy sentada.

Siento como si estuviera en la playa tomando el sol en un pote de pócimas macabras que yo misma he creado. Me corto las puntas del cabello porque no quiero tenerlo largo. Me limpio las uñas y sigo tomando sol. Pongo un pie en el piso y mis dedos se hunden en la arena que no es arena, es baldosa de esas carísimas que hay en mi habitación, pero se siguen hundiendo y me entra la ansiedad. Ahora, bebo la pócima macabra nuevamente y mi cuerpo se vuelve larguísimo. Me deslizo de prisa por debajo de la puerta y lo que sea que me pase a estas alturas, lo elijo.

¡Ojo! Me maldice una mujer que está frente a mí, ¡qué tonta! Solo la miraré y la dejaré temblando por las siguientes cinco mil noches. Vomita, me conmueve. Siento algo de gozo, mi latido se acelera y es constante, me voy; la mujer de la otra puerta me estaba mirando, no tenía temor en sus ojos, solo miraba, cierra sus ventanas y de repente la levanto con la mirada y ella parece liviana; se cae al piso, me asusto pero sigo. Esto es un recorrido vicioso, camino en círculos por todo un vecindario que desconozco. Todo es arena. El sol que me da directo en el rostro, me hace sentir fría. Recorro mi piel con mis dedos, todo se fusiona, me exalto.

Camino sobre la arena que no es arena, ahora es asfalto. Me deslizo como un hilo dentro del boquete de la aguja que no siente nada. Siento mis ojos como un cristal que se agujerea por el fuego del sol. Veo a otra mujer, es más segura de sí misma. Me reta. Me encara, pero de pronto no sé por qué está entre mis dientes. La luz del sol se me ha vuelto lejana, camino en un vecindario desierto; el piso ya no es arena ahora es espiga, mi rostro se vuelve opaco y se apaga al oler el mar. Necesito dialogar con el silencio y que este resbale por mi cuerpo que está helado, necesito eso o alcanzar la orilla del mar que aún no veo.

En la playa sigo tomando mi pócima, ahora tengo una armadura de acero que tejí con el terror de mis ojos y mis manos blancas. El silencio me habla aún más hondo y siento que unos clavos torturan mi cabeza, mi cráneo. Mis huesos tiemblan cuando me pisan. Lloro y las lágrimas absorben arena. Las mujeres que vi en el camino se me acercan, una de ellas me escucha y me consuela, siento su voz como un rasgar de la seda; otra grita y su voz es como el ruido de una taza de porcelana que cae sobre el suelo y se deshace en mil pedazos salpicando lo que lleva dentro; la otra solo me mira y la miro directo a los ojos y sus ojos tiemblan, tiemblan terriblemente que me causa miedo. Llora y sus lágrimas son estrellas. Me asusto, me arrodillo con mi cuerpo delgado, pálido y frío.

Estoy en la playa, ahora es de noche y mis ojos ven sirenas, sirenas que juegan con las puntas de mi cabello que he cortado. Abro los ojos para dejar de verlas.

Ahora veo una habitación oscura que está en la nada y de esa nada sale un hombre que se vuelve oscuro y recuerdo que lo soñé. Lo soñé formidable; impetuoso y su lenguaje es del mar. Cuando habla me desborda en la paranoia y hasta ahora es un eterno riego. Lo soñé triste con cuerpo de arena y ojos de cristal, esos ojos me miran brillando y su boca es como una ola que muere en mi boca. Juega conmigo como si fuera una botella desnuda que lleva dentro un papel con un secreto mágico. Me enreda en sus piernas fuertes y trepa por los bordes de mi rodilla, me contamina, me salta al cuello. Desaparece.

Tengo sed. En medio de tanto mar, tengo sed. Quiero volver a caminar en la arena, no quiero la baldosa carísima donde mis pies se pierden. El hilo suave de la aguja recorre mi cuerpo y me estampa en sangre.

Estoy en la playa nuevamente.

Se ha terminado la pócima, no puedo moverme y unos pájaros invaden mi cuerpo; se deleitan con la sangre, el viento se siente fresco y quiero que sigan picoteando, no me resisto.

Una mujer me llama y me dice que es el día en el que debo vestirme, me siento adolorida y de lejos veo un vestido blanco, está hecho con el hervidero del mar. Toco mi cuerpo, no tengo nada, mis brazos encajan en la arena de manera casi perfecta, es un sueño constante. Las costuras del vestido se abren. Me río de tanta deshilacha; mis encías aún están secas, mi boca quiere agua.

Tengo sed, me bebo a mí misma.

Soy veneno en un instante, pócima de mí, inexpresable
enigmática
incomprensible
indecible
indivisible
Me ahogo, nunca sabré qué hizo él en mi cuello, viene de nuevo.

**

Me siento granulada, mis ojos son sólidos, soy del mar. Él me estruja con fuerza en su mano y al abrirla, me deshago entre sus dedos.

Nunca sabré qué bebí.
3
sin comentarios 54 lecturas prosapoetica karma: 22

Desubicada

El poema es imagen, la poesía dice lo que tiene que decir, no hay más.
4
sin comentarios 41 lecturas versolibre karma: 44

En el espejo

Anteayer me vi en el espejo
el terror me abrazó
vi unas manos débiles
un cabello cortado
unos labios rotos

Ayer vi una sonrisa
unos labios delineados
unos ojos vivos
gritaban abrazando un sueño

Mañana me vi sola
arrugas en la comisura de los labios
mis ojos raídos
la mano me tembló
me da miedo llorar

Hoy soy un cuerpo de recortes
algo/alguien me escupe a través del espejo
me hala el cabello
no tiene dientes
me veo / se ve desnuda

caí en un sueño que no me pertenecía
me vi al espejo
el terror me abrazó apacible
unos labios rotos me sonreían
entre intimidad y sueño, era yo.
leer más   
6
sin comentarios 25 lecturas versolibre karma: 69

Líneas

Líneas, líneas y más líneas
Orden, disciplina
Se necesitan para funcionar
Una deseada sociedad
Líneas, líneas y más líneas
Se necesitan para discriminar
A las personas
Que en el molde de la perfección
No pueden encajar
Cara contra cruz
Debes elegir
Harás caso a las líneas
¿O las omitirás?
Aunque te condenaras
¿Estás dispuesto a ese precio pagar?
El castigo de las líneas rectas
Odiadas y repudiadas por el sistema
Son las líneas chuecas y mal hechas
Solo porque en el molde
Que las representa
Lo que las líneas son y serán
No pudieron entrar
Pobre line chueca y malhecha
En el exilio vivirás
Y sabrás con dolor
Que fue por un error
En el que no tienes culpa alguna.
leer más   
13
4comentarios 83 lecturas versolibre karma: 115

Mentalidad de líneas

Si algún día lees mis líneas
sabrás que eres culpable de,
al menos, la mitad de ellas.

Mis líneas no existirían si no llegas a cruzarte en mi camino
para llenarlo de curvas, baches y caídas.
Así que gracias por el daño
y por obligarme a esforzarme para salir de tu vida.

Como un laberinto lleno de secretos,
me encontré con algo maravilloso en cada esquina
(que nunca hubiese encontrado si no llego a estar huyendo de ti).

Gracias a tu mente cerrada, acaparadora,
poco compatible con la mía o demasiado simple,
encontré mentes que me dieron alas,
me abrieron los ojos y me enseñaron mi mundo desde el cielo
antes de que me adentrara en el suyo.


Mentes que me hicieron pasar de cero a cien
y otra vez a cero en un segundo,
intensidad huracanada de esa que me encanta.
Me dieron sensaciones rápidas, fugaces,
de esas que me gusta agradecer lentamente.
Me enseñaron a subir a lo más alto y no me hicieron caer,
me quitaron la venda de los ojos y
la usaron como torniquete de las heridas (aún sangrantes)
que tú me dejaste como único recuerdo.

Antes me encantaban la líneas rectas, simples, fáciles, tranquilas.
Y ahora, gracias a ti,
me encanta el riesgo, los baches, las curvas
y las mentes complejas que ven más allá del horizonte
( y me llevan hasta él)
6
sin comentarios 139 lecturas prosapoetica karma: 57

Muralla

A veces nos leemos entre líneas por el simple hecho de ocultar, sentimientos que no queremos se vean .. Nos creamos murallas para proteger todo eso que nos forma como persona un simple sujeto que está sujeto .. Pero que tan bueno puede ser crearse barreras que forman esas murallas, de que nos escondemos, del dolor o de nosotros mismos?
leer más   
12
2comentarios 79 lecturas versolibre karma: 86

Sol perdido

Sol perdido.

En Extremadura, se están cayendo las nubes al suelo.
Humedeciendo la tierra seca.
Cada gota un tesoro de vida.
Reparando la sequía herida.
Cuando el acharolado de las hojas verdes brillan.
Los colores ocres y amarillos lloran
en la campiña.
La naturaleza hermanada da vida.
La luz se esconde
tras las nubes.
Sobre el manto de gotas de lluvias
el sol perezoso se cuela, entre las hojas
humedecida de clorofila,
tímido celoso se oculta.
Los claro oscuros paisajes armonizan las siluetas del árbol.
Curvando las líneas entre los pájaros.
Sol perdido...
leer más   
9
5comentarios 118 lecturas versolibre karma: 114

Los corazones

Y ahí sigue caminando la gente,
pisando los corazones
tan vulnerables, como aquello que siente,
tan indefensos, como aquello que se desnuda,
tan inocentes, como aquello que ama,
tan solos, como aquello que conoce la ausencia.

Mientras guardo yo, una gota del agua,
será una gota de lluvia, tan transparente
como un sentimiento que se deja ver,
o será una lágrima que se escapa
y se convierte en todo un mar
que sujeto entre mis manos,
entre mis dedos.

Ese inmenso mar
hecho de los momentos
felices.
leer más   
10
3comentarios 93 lecturas versolibre karma: 103

Como nace un poeta

Nace un poeta
de la necesidad de sentir
ahí donde pensar resulta demasiado doloroso.

Nace un poeta de querer
convertir el dolor en una dulce tristeza,
que es más fácil de digerir que la verdad.

Nace un poeta
de llenar los vacíos con el sentido
de las ausencias
aunque no lo tengan.

Nace un poeta en un intento
de justificar las debilidades,
que no son más que miedo a caminar.

Nace un poeta
para lanzar todos los gritos
en un solo espacio,
donde no se oye el eco de la razón
que no deja de repetir
que nos arriesgamos
sintiendo.
leer más   
8
4comentarios 70 lecturas versolibre karma: 98

... al revés...

pues no dejaré de leer estas líneas
que revuelven los pensamientos
que reaniman el alma
porque sé
que los ruidos de la mente
hablan más alto
que los suspiros del corazón
auque sé
que no existen más que momentos
dicen que el amor eterno no existe

(<= ... a leer desde abajo hacia arriba)
leer más   
6
3comentarios 93 lecturas versolibre karma: 71