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Sin más

No es por el karma o porque la vida de muchas vueltas.

No es porque sea lo que se debe hacer, ni porque sea lo correcto.

No es porque quiera ser mejor o peor que otros, ni pienso que lo sea, de hecho, ni me lo planteo…

No es, ni si quiera, porque me haga sentir bien.

Es…, simplemente, porque quiero, porque me nace de dentro, porque es mi forma de ser…

Y, ahora, puedes creerme o no, me da igual, porque no es por ti…, ni por nadie, soy yo, soy así, sin más.
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Rota

Rota, por dentro, rota como si una niña me hubiera tirado contra una pared y los trozos los hubiera escondido en cualquier cajilla, pero dentro hay pedazos rotos, como mi alma en mi cuerpo.

Rota y asustada, como la niña que fui, como la niña lo está.

Rota, asustada y confusa, por no saber, por no querer y por no poder. Porque el futuro se ve, a veces quizá, como el pasado, maldito.

Rota el alma que intenta escaparse cuando me falta aire. Roto el corazón que trata de latir de alguna forma, y duele. Rota la mente que no me deja en paz, rota porque, quizá, nunca estuvo entera.

Rota estoy, lo sé, rota porque no quiero repararme, porque siento que no debo o no puedo pegarme. Rota por el miedo a mis pedazos, por mis miedos quizá.

Rota sí, y, ¿qué? Es mi maldición, mi propia tortuta y debo vivir rota, aprender a hacerlo, aprender a vivir con mis miedos, con mis pedazos forzando el llanto.
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Mi amistad

En el Mirador de San Nicolás, mientras La Alhambra nos miraba, se asentaron sentimientos que se taparon con la manta de la admiración, la empatía y el respeto.

En la toalla que descansaba sobre arena malagueña supimos que, aunque nada es eterno, el tiempo estaba de nuestra parte, pues creamos el reloj que juramos proteger con las olas como testigo.

Y así, sin más metáforas y sin más palabras que no alcanzan, hoy puedo decir que la amistad existe y que la cuidaré para que el reloj nunca se destruya. Ahora, con la tinta como testigo también.
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Llegar hasta tu alma

Si para llegar a tu alma hay que traspasar tu piel te follaré el corazón hasta que nuestros aromas se mezclen y nuestros cuerpos no encuentren separación tras el orgasmo, te besaré hasta que nuestras salivas sean idénticas y nuestras lenguas sean una sola…

Si para llegar a tu alma hay que traspasar tu piel te prestaré mi cuerpo para que me des el resto, frotándonos hasta vernos por dentro.
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Inspiración

Encerrarme en mi cuarto, bajar las persianas e iluminar un folio en blanco.

Dejar de ser tiempo y ser sólo pluma. Que las manecillas del reloj no se muevan, que la arena deje de caer, para volar con el viento escribiendo en las nubes.
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El diálogo

– ¿El amor duele? – le preguntó la chica que lo quería.

– Cuando te des cuenta de que te has enamorado de alguien que ya no puede amar, tú misma hallarás la respuesta – le dijo él, con todo su pesar, mostrándole su pecho vacío, sin corazón.
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Escribo

Yo no escribo para quien es feliz y está enamorado, ellos no necesitan ni quieren leer que nada es maravilloso, de hecho piensan que todo lo es y, ¿por qué bajar de esa nube?

Yo escribo para esa gente que sabe que toda realidad es mentira, que un rayo de luz lo tapa una nube. Yo escribo para quien prefiere no ser ignorante aunque ello le suponga la felicidad.

Yo escribo para quien su vida no es como esperaba que fuera y no necesita ni quiere leer que la felicidad es posible, porque ya lo sabe, aunque en el momento no lo sea.

Yo escribo para los románticos desilusionados, porque viviendo un desamor no se soporta leer nada amoroso.

Yo escribo para mí, pero también para ti, y si este no es tu momento, ya encontrarás otro para leerme.
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Enseñanzas del mar

El mar me ha enseñado, sin ser yo marinera pero sí estar enamorada de él, que el ir y venir es tan necesario como mantenerse en calma.

Que el viento puede perturbarte, pero que siempre tienes que volver a ser tú.

Y que vivir al límite te puede varar, pero que ese mismo límite también te puede salvar, por eso debes arriesgar para vivir de verdad, para quitarte el hambre y alimentar tu libertad.
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El miedo

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El miedo paraliza
la duda enmudece
los dobles mensajes
no llegan a nadie
y nadie, nadie entiende
quien dice, quien teme
quien calla
y callar calla el que ama
el que teme, el enamorado
tímido, el que sólo escribe…

Y el miedo
que deja pasar los amores
como imposibles mientras su corazón
lo hacen trizas una y otra vez
sin animarse…

El miedo también enmudece
aísla, y hace del amor en letras una isla
lejana, perdida, sólo para ocultarse
y ver pasar al amor y a la vida…

Y quien ama es valiente y se anima
y no siempre gana, porque el amor
el amor es como la ruleta
a veces se pierde
pero habiéndose jugado
o lo dejas pasar y te quedas
sin nada…


soundcloud.com/lola-bracco/el-miedo (Lola)

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Mariposas Cabalísticas

A mi amigo Pedro @Saltamontes.

El curso de los hechos ocurridos recientemente y el efecto inmediato de su observación a través del lente científico, primario y terriblemente empírico que dormita en el subconsciente de todo humano, a favor o en detrimento de este relato, me conducen a la siguiente conclusión:
Hay una relación directa entre los eventos controlado por el azar y una misteriosa conexión con los símbolos del sistema de numeración y algunas otras expresiones algebraicas de mayor complejidad expuestas en la naturaleza.
Hace algunas semanas atrás recibí, por vía epistolar, una misiva de un doblemente viejo amigo de la Habana. En la misma, entre otras cosas, hacía referencia a un suceso absolutamente casual y asintomático en su relación con alguna presunción lógica. Resultó la tarde de un viernes cualquiera de estos tiempos, justo antes de salir de su sitio de trabajo, osó una mariposa —yo presumo que debió ser de esas clasificadas como Búho Caligo— posarse sobre sus hombros. He aquí la concatenación de fenómenos de vinculación tendenciosa a casos paranormales.
Uno de sus compañeros activado un su más agudo sentido de percepción, fue capaz de captar en ese instante sobre los ocelos impresos en las alas del lepidóptero, una figura representativa de tres o cuatro cifras correspondientes a nuestro sistema de numeración decimal, sin un ápice de duda, inmediatamente aquel iluminado compañero de trabajo, le pidió con cierta insistencia unos pocos pesos a mi amigo Pedro y sin incurrir en mayores explicaciones que perturbaran o desviaran la atención de las alarmas encendidas por su sistema parasimpático. Inmediatamente después inscribía aquellas irrisorias monedas en los sorteos de lotería de la Habana. Esa noche —para fortuna de mi amigo— se conjugaron cuatro factores clásicos que constituyen una expresión algebraica compleja, las variables tiempo/espacio, la expansión intrínseca en la derivación de productos y potencias en números racionales y por último la materialización en el orden perfecto sugerido por una visión, —asunto sin vinculación pertinente a ninguna obediencia matemática— sino puramente resultante del azar originada en un acontecimiento biológico asociada al mimetismo sin nada que ver con esferas flotantes, ruletas ni leyes de probabilidad.
Lo cierto es que mi amigo Pedro y su compañero de trabajo resultaron ganadores de un jugoso primer premio de la lotería multiplicando exponencialmente su escaso patrimonio, gracias a la misteriosa interrelación existente entre la naturaleza, la lógica y el azar (vaya contradicción)
En ese orden de ideas y persiguiendo las huellas de la escurridiza fortuna, me di a la tarea durante mis diarias caminatas alrededor de la laguna con mis tres perros (Timoteo, Martita y Mándala) a observar con más detenimiento el vuelo de las coloridas y agiles mariposas que suelen encontrarse con regular precisión en los verdes márgenes que circundan este prodigioso reservorio natural de aguas salobres y azuladas. Sucedió en una tarde atestiguada por un ocaso naranja-fucsia, una enorme mariposa parda revoloteaba entre los troncos secos y en franco coqueteo con las fauces de Timoteo, se distinguía sobremanera entre los colores del atardecer y como parodiando una estrofa Sáfica en tiempos modernos, al abrir y cerrar sus alas sugería símbolos numéricos parecidos a los “Captcha” solicitados por los algoritmos de las computadoras para diferenciar a los humanos de un robot.
Me estrujé los ojos para verificar si aquella perspectiva era real o era un producto inconsciente de mis ansiedades, al cabo de unos segundos pude determinar con gran objetividad que las cifras figuraban un siete, dos cincos y un tres; acto seguido mentalmente hice mis cuentas y sustraje de ellas los montos estipulados para dos semanas de bohemia, obtuve por medio de una matriz bidimensional todas las combinaciones posibles de aquellos cuatro dígitos y en el kiosco de quinielas más cercano a mi domicilio emulando a un poeta paisano dije:—¡voy juagando a Rosalinda!—me entregaron una boleta con las combinaciones impresas la cual debía presentar en caso de acertar alguna de aquella docena de combinaciones resultantes.
Debo confesar sin los preámbulos cortados por mi frustración que la cábala no se cumplió en esas coordenadas y los números premiados durante los tres días siguientes, en nada se parecían a los sufragados por el exiguo estipendio de las copas de vino que los atentos hombres de las barras me ofrecen cortésmente en los bares de Buenos Aires; pero para mantener viva la fe mutua;—la suya vaya adelante distinguido lector — y después los retazos de lo que queda de la mía, se materializaba el efecto cabalístico de aquella serie de cuatro dígitos en el perfecto orden expresado en las alas de la inocente mariposa parda. Ignoro cuales son los elementos pseudocientíficos que sustentan estos hechos, pero los números se dan, lo determinante es descifrar en que objeto. La compañía de suministro de servicios de electricidad reprodujo sobre la atorrante facturación del mes pasado, exactamente la suma de siete mil quinientos cincuenta y tres pesos. !Como para no perder la fe en las mariposas¡.
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Sin Sombra

El sofisma de distracción que hacia esta playa me trajo se rompió en mil pedazos, como aquella foto que el tiempo devoró, como aquel cartel que anunciaba el verano, y hoy cuando es invierno, la inclemente lluvia ha disuelto.

Las encrispadas olas del mar que durmiesen el sol en las tardes ahora se transforman en insondables dunas.

Ya no hay beso que provea un placebo ante la angustia de la muerte que vendrá, ya la caricia que aprieta el alma se extinguió.

Golpea la realidad con su cinismo, como fresca matinal después de una noche de desbordante vino, como ausencia en los primeros días del año, como olor de perfume abandonado en la almohada.

Ahora organizar los miedos, las tristezas venideras, el sabor a derrota que emerge, intentar borrar recuerdos.

Organizar todo en orden alfabético, mientras me ahogo en esta nueva realidad que tras la alegría se vuelve olvido, ansiedad y sombra, esa sombra que por más media que este la luz ya no surgirá.

David Felipe Morales
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Noble tormenta

Lluvia y trueno
se abre el invierno
paz después, callar.
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Besaré

Besaré tus versos
versaré tus besos
entre exceso y exceso
exageraré tu sexo
nadaré en tu plexo
te amaré a lo lejos
lloraré en tus ojos
mis dolores viejos.
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Memoria Del fuego

Del fuego nace la ciencia; así como el caos, da origen a las estrellas. Lo sé porque en algún tiempo, fui ese hombre primitivo invalidado e impensable en estos tiempos de algoritmos y algebras. Lo delata la altura del puente de mi pie izquierdo y mi apéndice vermiforme menguante y constrictor de celulosa vegetal.
No expongo la posibilidad de otras vidas anteriores a esta, ni una fantástica presunción tentada en la resurrección. Es el tratado de un ser que se hace terriblemente anciano, de un ser con cognición de primera mano, de un testigo arqueológico cuya experiencia esta consustanciada del inmenso poder poseído por el subconsciente.
Lo sé porque fui parte de las greyes talladoras de la roca en las cavernas y arcilla del ánfora fundamental.
Lo sé, porque mi memoria reproduce en sueños, las imágenes arcaicas adorando las llamaradas de fuego primigenio y opimo en un período supremamente feliz.
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Mi pluma y el viento

Quiero que mi pluma
vuele sobre el viento,
que en su movimiento
mantenga el compás,
que capture cada letra
y la ponga en su lugar.

Que visite mundos raros
nuevos para mi versar,
que recoja los olores
de aquellos lugares,
que no conocí jamás.

Y en su paseo
por el universo,
me enseñe un poco más,
de la vida, de dolores,
que repartidos
por el cielo están.

Quiero que mi pluma recoja
las últimas letras,
lo último que tengo
por contar,
esas que habitan a tu lado
las que no encuentro
en ningún otro lugar,
esas que son tuyas
esas que de ti se desprenden,
con el perfume
de tu veracidad.

Sueño que esas letras
no se acaben,
que esperen
hasta mi final,
quiero que acompañen
tu silencio,
que besen tu lugar,
que acaricien tus mejillas
que confiesen mi verdad,
que te muestren el „Te quiero“
aunque ya,
no respire más...
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Cartas

Cuando puedas leer mis cartas,
procura que las lágrimas no borren la tinta,
tíralas al viento, no sé, tal vez
alguien se enamore de ellas.

Cuando las escribí pensando en ti,
la tinta fluía como una caricia,
que bailaba con alegría por el papel
llenándolo de palabras de amor.

Te escribí poemas también,
aunque nunca las palabras
eran suficientes para decirte
cuanto te amaba.

Las firmaba con la esperanza,
de que al leerlas sonrieras
ya que con un beso lleno de ilusión
cerraba cada sobre.

Ahí entre esas letras,
garabatos y suspiros
hay una historia de amor
que nadie va a leer más.

Antes de tirarlas al viento,
recuerda que una vez
una poeta las firmó
siempre tuya.
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Al Tercer Día

Los muertos salen; no es una sentencia, más bien una teoría surgida a consecuencia de hechos perfectamente cuantificables y comprobables. Fundamentada en la soledad, ausencia de amigos, imprevisión económica y social, pobreza, estados de inopia y otras acepciones que podrían considerarse para sustentar hipótesis.
Trataré de ilustrar mis palabras con un ejemplo sin vilipendio a los venerados difuntos.
Negando fervientemente la consumación de este hecho; supongamos que: yo Ludico Ognimod Mayor de edad con documento nacional de identidad expedido tras tramitación legal; muriese mañana. Tendría que salir al tercer día — no hablo de resurrección— salir de mi cómoda tumba, acondicionada como lecho eterno.
Tendría que salir, con el propósito de gestionar un crédito bancario que cubra los costos acarreados por mis exequias.

Ilustración: Edvar Munch Noruega 1893 ; El Grito.
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Punto final Sobre Plano Cartesiano

Mirando mis álbumes de fotos encuentro en ellas, muchos rostros de gente que ha muerto. Ante esas circunstancias, podría yo, advertir que mi tiempo está pasando. Pretender inquirir frente a la muerte, es comenzar por el final —como en un cuento de Cela—. Es entonces cuando en mi propio contexto de acepciones aparecen los dos vectores geométricos en que se resume la esencia de la vida en términos físicos: espacio y tiempo.
El resto del entramado existencial es proyectado por mi lóbulo occipital, en el caso humano: como una inconstante nebulosa en cuyo centro, se diluyen caracteres con ligeras semejanzas a las que muestra el círculo de la creación impreso en el Séfer Yetsirah.
Para otras especies es más simple la apreciación; a mi errático sistema perceptivo, llegan volubles agentes aromáticos y edulcorantes, cuyo fin primigenio es el de establecer canales de supervivencia para esa especie, en un sentido absolutamente individual.
El avance del tiempo llena de recuerdos espacios en nuestra memoria, por más que apelemos a la razón para comprender sucesos con implicaciones lógicas y muy predecibles, en las órbitas de las extrañas nebulosas ocurren explosiones que causan dolores inconsolables.
Las interrogantes que caminan por los segmentos generados por los segundos y los milímetros, encuentran respuestas que negamos, por el simple temor a ser demasiado ambiciosos, y, ¿no es ambiciosa la plántula que aspira crecer entre la maleza? Los seres vivos somos portadores de elementos comunes en nuestras estructuras genéticas; ¿acaso no es una ambición procurar la vida eterna? Cuestionamos la generación de riqueza, como una genuina expresión de la avaricia, ya qué, será una condición innecesaria e impotente ante el inevitable acto de expiración, ¿sí, preexiste una lejana probabilidad de vivir en la abundancia, tiene sentido elegir vivir en la miseria?
En alguna medida somos ambiciosos por el simple hecho de amar la existencia propia, por no adoptar conciencias intemporales en procura de un poco de cordura, algunos recuerdos pesan por ser inevitables, otros, adornan las esferas esplendorosas del ego. Pero cada uno tiene su lugar en los cajones que conforman la memoria.
Los años pueden anular algunos recuerdos, sin embrago, no hace a nadie inmune a la tristeza ni a ninguna otra bestia interna. Siempre seremos presa de ambiciones expresadas en formas logarítmicas, esclavos atados al tiempo, buscando a tientas espacios, reservorios donde disipar el inmenso volumen de la tragedia articulada a la muerte.
Yago inhábil; en el punto ultimo de dos vectores:
Donde concluyen mi espacio y mi tiempo, luego, deviene la muerte.

Ilustración:Plaza Bolívar de Santa teresa del Túy 15 de octubre 1971, foto de autor anónimo.
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Letras y Tú

Palabras que no busco,
están en mi ventana,
palabras en el umbral
de mis entrañas,
buscarlas no necesito,
cuando tu nombre musito
todas tienen alas,
vuelan hacia mí
invaden mi cuerpo
buenas y malas.

Palabras que nunca vi,
nuevas palabras nuevas
que tejen como arañas,
quedan de mi mente
prendidas,
alimentandose de la nada.

Vuela letra por letra
palabra por palabra,
unas acarician mi rostro
otras dando bofetadas,
lo relevante es
que cuando pienso en tí,
que vuelen hacia mí,
y fecunden,
esta alma agitada...
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Un Perro

Estas noches pasarán, cómo el canto de los peregrinos por los pérfidos caminos, sentenciando fantasías en el círculo insustancial de las plegarias; invadiendo la realidad con un nimbo de esperanza comprada y buscando un reducto para la fe que no se asume.

De niño soñaba tener un perro con cuernos de toro, lengua de serpiente, raudo, feroz y adiestrado para enfrentar juntos, a los bribones que merodean las esquinas en las urbes impúdicas, tuve que conformarme con el dolor que queda en los nudillos después de golpear mentones y los dilatados pómulos posteriores a la pendencia, porque mis perros, siempre fueron buenos para los chistes y las carreras , nunca aptos para las batallas, esas batallas que solo los humanos procuramos desde temprana edad.

Me hice grande sin perro, sin cuernos, sin novia, sin dios y con hambre. Como en un cuento surrealista, los tiempos trajeron aires desconocidos para mí, con su carga de impertinente extemporaneidad: oportunidades sin la recia virtud del conocimiento. Entre rigor y premura experimenté formulas de honestidad basadas en la palabra, sólo el coro sintético de los grillos que irrumpen la madrugada respondió con precisión, los documentos formaron tortuosos senderos de felonías, y entre ir y venir quedaron mis pies descalzos y una confianza marchita en nocturnidad.

Estas noches han de pasar, sin duda, nuevas apariciones del sol proclamarán el destierro de una soledad abreviada en el azar inquisidor de lo que jamás se tuvo, de lo que no se podrá alcanzar, porque hay una sola ocasión de vivir, sólo un amigo fiero y leal puede resumir un sueño, miles de sueños, quizás… millones.

Las realidades son frágiles, la dulzura de su néctar, puede transfigurarse en una enorme amargura, las penas no son eternas, pero la sonrisa puede perpetuarse si el recuerdo de un perro cornudo asalta tu imaginación cada vez que un ladrido circunda el aire insano de madrugada; el aborrecimiento, la premura, el rigor, el azar, el hambre y hasta los pies descalzos adquieren acepciones nobles cuando tu cómplice profesa la fidelidad sin mediación de los edictos, cuando el afecto ha superado todas las fronteras de un modo asimétrico; es allí donde apelamos a una experiencia irrestricta: la muerte, la muerte no es otra cosa que un ladrido menos en estas noches que han de pasar alguna vez, la secuela de esas batallas que motivamos en excitante alevosía, la vertiente de dolores inconmensurables.

Estas noches pasaran alguna vez, mientras tanto, seguiré esperando el milagro que niega la eutanasia, con los sentidos desgarrados ante el dolor que exhalan doce kilos de huesos forrados en piel cubierta de pelos blanco y negro. Las noches pasaran, como pasa la juventud, vendrán otras tristezas, y con ellas la frustración de conciliar ante el mundo que en el pináculo de mis sueños había solo un
perro.

Marzo 10 , 2016

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Breve Fárrago Misántropo

Dios existe, — no me animo a contradecir a mis incrédulos amigos—
Dios existe. Lo que ocurre: es que hay un espacio temporal que supera todo lo previsiblemente divino. Sí; un estadio súbitamente ignorado por los manuales de incubación de las deidades.
Donde la prioridad era el ser humano, ahora, sugiere cambios intempestivos hacia el reino animal; nótese: que desde hace algunos milenios no hablan las serpientes —por decir menos— tampoco los demonios eligen cerdos como rehenes, las osamentas de burro han sido reemplazadas por bombas atómicas como instrumento de exterminio. En ese mismo contexto, hoy en día, no es cuantificable la cantidad de agua convertida en vino y viceversa.
Del mismo modo, las conductas de los dioses atienden requerimientos de otro orden, alejadas de las peticiones a favor de la concesión de milagros y resoluciones básicas como multiplicación de objetos comestibles.
Hago referencia; como ejemplo, al elevado grado de atención que debe ser necesario para proteger ballenas indefensas en los extensos océanos de los temibles barcos, tripulados por nobles creyentes que en el nombre de dios, zarpan al peligro de los mares.
Suelo torturarme pensando en la angustiosa travesía del ganado en tránsito a los mataderos.
Pero muy dentro de mi egocéntrica proyección de impío, me llegan aires reconfortantes, al evidenciar que los ángeles guardianes no malgastan su preciado tiempo, en colocar bajo las puertas de los pobres, sobres contentivos con las cuatro cifras del primer premio de la lotería local. —Que trabajen—
Sonrío imaginando que legiones de esos intrépidos querubines, están en la tierra destinados al cuido y protección de los perros callejeros. sobre todo, en invierno.

Modelo: La Inolvidable, audaz y afectuosa Loka,
fallecida en marzo de 2016
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Mis letras

No ato a mis letras
las dejo que corran
desbocadas y sin rumbo
por las aceras de la ciudad.

Ellas deciden donde van
se enfadan con la métrica
abrazan a la metáfora
huyen de comparaciones.

Son niños ilusionados
y demasiado viejos
que acuden a verme
para contarme un cuento.

Cierro fuerte los ojos
y allí están ellas
esperando a que las saque
a pasear por el papel.

Saben más de mi
de lo que sabré jamás.
Son yo y mucho más
que se esconde de mi.

Son ese monstruo
furioso y voraz
que me incita y aprieta
hasta quedar vacía.

Deja de pensar
que eliges tus palabras.
Ellas te eligen
y eres su marioneta.
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Él era todo

Él era todo.
Se había convertido en mi totalidad.
Era mis 6am y mis 3:00am.
Él era mi desayuno a las 9:30; mi pan con queso y mi café caliente.
El beso más dulce.
El beso más amargo.
El beso más triste.
Él era mi almuerzo en soledades.
Mis jugos de papaya a las 2:40pm.
Era mis medias largas a rayas.
La firmeza con la que despertaba algunos días y la tristeza con que me acostaba algunas madrugadas.
Era mis trabajos más agotadores.
Él era mi mejor sonrisa.
Mis caderas.
Mis piernas y rodillas.
Él era mis cejas pobladas, mis pestañas rizadas y mis pupilas dilatadas.
Era mi verano más caliente.
Mi invierno más frío.
Era mis flores verdes.
Naranjas.
Amarillas.
Era mis girasoles caídos.
Mis nubes grises.
Él era las gotas de lluvia y el tornado de mi alma.
Era Centro de Lima.
Mi municipalidad.
Era helados de maracuyá, pie de limón y fresa.
Él era mi “at last” preferido y mi “small time blues” a las 6:40.
Era mis cafarenas negras, mis jeans y mis casacas grandes.
Él era mis pañoletas, a veces verdes, a veces marrones, a veces grises y rojas.
Era mi tarde más bonita.
Mis 12:04am más tarde.
La brisa al cerrar los ojos.
Mi rostro al natural.
Él era mis pecas y también mis imperfecciones.
Las manos más hermosas de Lima.
Era mi mejor huaylash.
Mi pintura.
Era la expresión de felicidad.
Mi mejor baile.
Él era mis pies helados.
Era el mejor refugio.
El paseo más largo.
Mi caos interno.
Él era el sueño del cual no quería jamás despertar.
Mis llantos a las 4:00am.
Mi corazón valiente.
Era ayer, hoy y mañana.
La mirada perdida.
Era Huancayo.
Mis cóleras, mis arranques.
Él era mis demonios azules.
Mis marcas en la piel.
Era mis chocolates Sublimes, Princesas e Ibérica.
Él era el suspiro más largo.
El mejor sexo.
Era las mejores pestañas con caída libre.
El cabello para fundir mis dedos.
Era los mejores textos con los que me envolvía.
Él era la locura y el misterio juntos.
Era la palabra siempre y vencimiento a la vez.
Él era todas mis oraciones iniciadas con “Te”.
“Te extraño”
“Te pienso”
“Te siento”
“Te necesito”
“Te amo”
Y yo simplemente era “esto” y “aquello” sin definición como a veces me sentía, sin embargo él me devolvía la vida.
Aquí.
Ahora.
Él era todo.
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Enséñame

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Enséñame a vivir de otra manera que no sea ésta
que sea nuestra, que se vista de piel y deseo
y no la desvista el llanto…

Ayúdame esta tarde a amarte
como si pudiera besarte con locura
para que la noche oscura no me encuentra
desvelada en frío y tortura…

Ámame entre tus labios
que guíen tus manos
que cuiden las letras
que tipean de amor
palabras ardientes
tocando mis entrañas
y luego se alejan…

Y no te despidas, no
quedemos con la ilusión
de otra palabra, con el alma en llamas
y este ardor en el corazón, que te ama
y tú amas…


soundcloud.com/lola-bracco/ensename-a-vivir-de-otra (Lola)

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Globalización: Máquina de Sangre

Adoptar una idea sugiere un patrón de conducta lineal, en la misma dirección de los conceptos que sustentan el establecimiento de las múltiples coordenadas mentales que edifican y robustecen un planteamiento filosófico. Es una acción propia de seres humanos, aunque parta de premisas biológicas, aunque se persigan intereses vinculados a la supervivencia o a la destrucción.
A lo largo de la historia el hombre sin mucho esfuerzo ha sido ávido en el diseño y creación de mecanismos y métodos de involución — como si la meta a lograr residiera en el retorno a los modos de vida primigenios— Expresiones que hoy, se esgrimen como vanguardistas en el contexto social, no son sino burdas recopilaciones de antiguas formas de organización proyectadas a gran escala con un lenguaje nutrido por acepciones retoricas, además de un sofisticado e impactante componente tecnológico. Imagino que: cada generación a enfrentado sus propios demonios en el tiempo que lo tocó vivir en defensa o menoscabo de doctrinas, mitos y espacios etéreos, sin detenerse en las implicaciones de orden racional y comedidamente humanístico, en nombre de la causa se exprimen al máximo la capacidad de creación intelectual y física de los contemporáneos como un acto natural y a todas luces benefactor; en algún extremo del planeta , en ese mismo tiempo, algún disidente, en la capa externa de la burbuja será capaz de captar que el combustible y el lubricante que pone en movimiento las virtuosas máquinas que impulsan dicha idea, no es otra cosa
que sangre.

Abril 2015; ilustración; Globalización Maquina De Sangre: Juan Manuel Boté, técnica mixta sobre madera 2014.
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