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Por sus ojos se asomaba la muerte (relato)

Se sentó en el confortable sillón justo a mi lado,
ayudada por un andador, su madre y la ayuda de mi parte
simple cortesía, la educación debe ir siempre por delante,
ni idea tenía por lo que pasaba, hasta que sostuve
con fuerza su brazo derecho para que no se desplomara,
ya acomodada me dio los buenos días y las gracias
yo atenta a la pantalla con una mirada pude ver a
su esposo que venía con algo de fruta fresca
la misma que intentaba darle en la boca,
comió sólo un pequeño pedazo
por mucho que su esposo con cariño le insistía.
Muy bajito cuando él se retiró me dijo, es mi fruta preferida
pero ya no la pudo pasar me siento atragantar,
no quiero que sienta pesar por eso intento comer
cuando estoy delante de él y mi madre.
Luego me miró de frente muy cerca,
enseguida empezó a conversar,
con tristeza me contaba su historia a grandes trazos,
y cómo su vida en unos cuantos meses se fue cayendo en pedazos

Nueve lunas acunando un sueño con buen augurio,
una felicidad día a día crecía a la par con su vientre platicaba
de los planes que para él tenía, lo que esperaban juntos del futuro, tenía en su puño, sal y azúcar juntos
golpe bajo le jugó el destino
Para la felicidad y la vida no hay seguro
en un instante la barca se volteóy todo quedó boca abajo la felicidad se le escapó , ya no hay noches de clara luna
ni bebé que arrullar sobre la cuna, ni cantos de nanas ni cuentos de fantasía
Las tinieblas fueron cubriendo su día a día
ya no habrá primaveras con ruiseñores cantando,
nunca habrá regalos bajo un adornado árbol,
el amor de sus entrañas un atardecer partió al cielo
días después de haber nacido.

Mientras me contaba su vida y lo feliz que era
los viernes por las tardes de cine
después al café o un antro de moda,
una sonrisa débil se le dibujó en su rostro ya marchito,
me miraba directo a los ojos,
sus pupilas como ventanas transparentes;
de pronto, no lo podía creer,
algo había en esos ojos que no lograba distinguir,
enseguida vi en sus pupilas transparentes,
la muerte asomando por las ventanas de sus tiernos ojos,
susurré muy bajito algo que parecía oración
y es que la mente se puso confusa tratando de procesar lo que vio
Ella seguía charlando no recuerdo que más decía,
yo pensaba en la muerte que se asomaba por sus pupilas.
Y pensé cómplice de la vida fue la muerte,
nunca había visto algo así, que vida y muerte se asociaran.
al dar vida se anunció su próxima muerte meses después partía feliz,
madre e hijo por fin se pudieron abrazar.

Nunca olvidaré esa mañana , ese día , esa mirada, era de dolerse
en sus pupilas como ventanas trasparentes
pude ver asomarse a la misma muerte.

MMM
Malu Mora
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El derecho a la vida

EL DERECHO A LA VIDA
I
Conciencias dormidas de la gente que mira.
Miradas perdidas que no miran nada,
que ya no divisan la cruel realidad.
Despierto y nada,
te miro y me miras,
más no dices nada y me dejas marchar.
Devuelves mi vida a la sucia cloaca,
al vertedero austero que me va aniquilar.
Y me miras y callas,
y duermes tu conciencia,
y alimentas tu alma justificando mi mal.

He nacido y me muero.
He nacido y mi vida
es como la espuma de las olas
que se pierde en el mar.
Nacemos sin pedirlo.
Nacemos y la vida
es como la ventisca
que nos empuja al pasar.

El derecho a la vida es para unos pocos,
el derecho a vivirla es un puro azar,
la suerte de unos pocos
que son los que me invitan
a pasar por la vida…
muriendo al caminar.



No.
¿No tengo derechos?
¿El derecho a la vida?
¿No?
¿no tengo siquiera derecho a la libertad?

II
Conciencias dormidas de la gente que escucha.
Sordos oídos que no quieren escuchar,
que no perciben los gritos de la gente que clama,
que no oyen los lamentos,
los sollozos,
la angustia ahogada de los lloros al suplicar.

Despierto y nada,
te miro y me miras,
más no dices nada y me dejas marchar.
Me envías a la muerte,
a la muerte callada,
y no escuchas que me muero
si me dejas marchar.
No escuchas y me mandas…
No escuchas y me envías…
Y volvemos al infierno
porque no tengo derecho a luchar y batallar,
a pelear por mi vida y decidir si vivirla
o dejarla extenuar.

El derecho a la vida me ha sido negado.
El derecho a vivir es para los demás.
La vida de unos pocos
nos invita al suicidio
al mandarnos a la muerte sigilosa y cabal.

He nacido y me muero.
He nacido y mi vida yo no la dirijo,
no puedo siquiera mirarla al pasar.
Son otras las manos que dirigen mi destino,
son otras decisiones las que lideran mi andar.
Son tus ojos traidores que ciegan mi penuria,
tus oídos sordos que no escuchan mi gemir,
tu conciencia anestesiada que no siente mi tragedia,
quienes me mandan al Sheol,
a penar…
y a morir.

He nacido y me muero,
porque mi vida no es mía.
He nacido y me muero,
porque no puedo vivir.

No.
¿No tengo derechos?
¿El derecho a la vida?
¿No?
¿no tengo siquiera derecho a la libertad?

No.
No dejes mi vida perdida en el miedo,
no deseches mi alma,
no me dejes marchar al mar del albañal.
Que la vida es mi vida y también es la tuya,
y el derecho a vivirla…
sólo Dios nos lo da.
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Lucha rosa

Lucha rosa
I
Se rompe la calma de mi tiempo
en el segundo en que te cruzas ante mí,
y ya no habrá gozo si te miro
y me observas,
si te noto
y no te vas,
si te nombro
y te quedas,
ya no habrá en mí marcha atrás.

Se atropellan los segundos en mi mente,
empiezo a observar mi vida pasar.
Se aglomeran los momentos que he vivido
para añorarlos si no vuelven nunca más.
¿Qué me pasa?
¿Qué me ocurre?
¿Qué me invade?
¿Qué me arrasa?
¿Quién te dio permiso cáncer para entrar?
¿Quién te dijo que anidaras en mi cuerpo?
¿Quién te dijo que te podías quedar?

II
Sólo nombrarte oscurece mi momento.
Solo escuchar que te quedas me apabulla,
aniquila la esperanza de mi tiempo
y me invade la tristeza y la amargura.
Sólo nombrarte me estremece en un segundo.
Sólo saberte me apabulla el corazón,
me desgarra de agonía tu semblanza
y me ahogo entre suspiros con mi yo.

¿Cómo entraste de puntillas en mi vida?
¿Cómo entraste y te viniste a quedar?
¿Por qué llegaste a bandazos sin permiso?
¿Por qué me arrasas sin dejarme opinar?

Y no hay calma que me lleve en este instante.
Y no hay descanso, sosiego ni placidez,
solo la agonía que me inunda por segundos
pensando si tal vez mi vida…
si tal vez

no vuelva a haber vida en mi ser.

III
Miro al cielo azul intenso en la mañana.
Miro el firmamento que se expande ante mí.
Miro la dulzura en tu mirada,
tu sonrisa que me mima,
las estrellas de tus ojos
y lo sé.
Sé que mientras tenga un hálito de vida lucharé.
Mientras queden en mi alma los suspiros,
mientras lata el corazón que ahora me acuna,
mientras tenga vida amor,
yo lucharé.
Lucharé entre las rosas con espinas,
entre sus pétalos perfumados de pasión,
entre esa rosa que se alza con dulzura,
entre sus ramas, un beso, una caricia y tu amor.
Y aunque atraviesen sus espinas.
Y aunque se vierta la sangre de mi herida,
en la lucha ni cáncer, ni amargura,
tu perfume rosal, dejará esencia de esta guerra,
y teñirá de rosa esta lucha…
tú lucha,
mi lucha

NUESTRA LUCHA.
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La muerte de la vida

Ha nacido la Vida, nadie sabe cómo ni quiénes son sus padres, algunos discuten que es dios, otros dicen que nació a través del choque de dos estrellas, y otra minoría ni siquiera se hacen a sí mismos dicha pregunta. La Vida juega, corre y salta por un parque llamado tierra, más se siente sola y es en ese instante cuando dice:
-Estoy triste, no tengo a nadie y ya me aburro de jugar solitaria. (Decía la Vida mientras derramaba lagrimas)
De las lágrimas surgieron pequeñas criaturas llamadas humanos, a los cuales la Vida, su madre, decide regalarles constantemente animalillos y diversas plantas para que les acompañen y les sirvan a sus hijos. La pequeña Vida se desarrolla, y a su vez, hace que sus inexpertos críos también lo hagan, pero está pasando rápidamente el tiempo y ya los humanos parecen engrandecerse con tanto poder y avance científico-técnico. El no muy espacioso parque llamado Tierra se ha contaminado, casi no queda lugar para la Vida, pues son tantos ya los humanos con su tecnología, maldad y explotación indiscriminada de la naturaleza, que su madre sufre y se lamenta.
-Mis pequeños hijos, ¿en qué se han transformado? ¿son bestias, son desgraciados? ¿Qué he podido hacer mal para ver tanto maltrato? (se quejaba la gran creadora)
Los destructores hijos a través de religiones, guerras, contaminación ambiental, discriminaciones de todo tipo y demás problemas, han logrado embarazar a su madre, el parque tendrá un nuevo integrante.
No ha pasado mucho tiempo desde que salió embarazada la Vida, y ya es el momento de que dé a luz, un parto difícil diría yo, pues la Vida ha fallecido, ha nacido ocupando su lugar, la muerte, hermana de la humanidad, guía absoluta del parque en que habitamos y más que todo, la que me ha permitido que a ustedes pueda contaros yo esta historia, la verdadera historia de nuestro origen y nuestro fin.
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Encuentro bajo la lluvia

Era sábado, llovía desde muy temprano en la mañana, ya era casi las seis de la tarde y no escampaba.
En un claro, de esos donde disminuye la lluvia, pero que no dura más de cinco minutos, a zancadas llegue a la parada.
Con mi paraguas desarmado, enchumbado por completo, temblando de frío, a esperar un taxi o bus que me llevara.
Allí estaba ella, con la mirada pérdida, parada sobre la banca, tratándose de refugiar de la lluvia, bajo el techito de la parada.
Piel trigueña, ni muy oscura ni muy clara, ojos café, casi como guayoyo, del que tomé en la mañana; de blusa y pantalón blanco; un poco sucio se le notaba, debe ser por el trajín, pues a cualquiera le pasa, una marusa de fique, con algunas cosas adentro cruzada por la espalda.
Los zapatos, no se veía el color, supongo que era por la embarrialada.
Con el cabello largo y un poco alborotado, aunque con una cola hizo como que lo arreglaba.
Su piel erizada hacía notar el frío que tenía, pero ella muy bien lo disimulaba.
Me parece que la he visto varias veces, pero la verdad no sé dónde.
--¿Te mojaste?
Me preguntó, con una sonrisa en la cara. Como rompiendo el hielo que nos unía y separaba.
--¡Solo un poco!,
le conteste, con tono irónico y baje la cara.
Con un suspiro me reconforte de haber llegado al lugar donde ella estaba.
Al frente la calle, hasta al borde inundada, el agua corría como un río, por la fuera que llevaba.
A lo lejos se divisa que lo que viene es más agua.
Vuelvo la cara a ella y la miro, con otro suspiro, me calentaba.
--¿Cuánto tiempo tienes aquí?,
le pregunte
--Más de una hora varada.
--¡Es tarde!,
le dije,
--Casi cae la noche y no pasa nada.
Vuelve a llover muy fuerte, parece que se rompe el cielo o se desangra.
--¡No te mojes más!,
me dijo,
--sube aquí, no te haré nada.
Sonreí, me acerque, casi me caía de la banca.
Me sujetó por el brazo, me acercó a donde ella estaba.
Me recompuse a su lado, me presente y le di las gracias.
Me impregnó con su aroma de mujer hermosa, Olía como a flores de jazmín, una fragancia suave y dulce.
Se me erizo el cuerpo desde los pies hasta la cara. Ella lo notó enseguida, con una sonrisa me miraba.
--Estoy cansada, no pasan taxis, ni buses; algunos carros pasan volando, pero no se paran.
--¿Para dónde vas? -le pregunte,
--Para mi casa, si me deja el agua; es a tres cuadra larga, cruzas a la derecha en la encrucijada.
--Voy más lejos que tú, pero caminemos, total ya estamos mojados un poco más de agua no quiere decir nada.
Abrí mi paragua, o lo poco que queda de él, la invite a refugiarse conmigo.
Casi abrazados y poco a poco, tropezábamos en el caminar.
--¡Con permiso!,
me abrazó y dijo,
--Así es mejor la velada.
Mientras caminamos, charlábamos y reíamos como si nos conocíamos desde hace tiempo.
Se quitó los zapatos, los guardó en la marusa.
Cada carro que pasaba nos bañaba.
Me abrazaba cada vez más fuerte con el salpicar del agua.
Con lo alegre que andaba y lo feliz que me hacían sentir sus palabras, poco a poco me quitó el frío con sus abrazos y carcajadas.
Llegamos a su casa, ya era de noche, parecía que había gente que la esperaba.
Me dio su número de teléfono, me lo escribió en la mano.
--¡Me llamas!,
me dijo sonriente
-- quizás salgamos en otras circunstancias.
Con un besito en la boca se despidió, no paraba de sonreír con gracia.
Me marché más contento, dando saltos de júbilo, pues me alegró el corazón esa muchacha de la parada.
Cuando llegue a mi casa ya era tarde, gracias a Dios escampaba, pero se había borrado el número de mi mano.
No la vi más, la he buscado por todas partes, nadie da razón, nadie sabe nada.
Han pasado varios días, quizás dos o tres semanas, hice el recorrido, caminando desde la parada a su casa.
Toque la puerta, nadie salió, fui varias veces, ella no estaba.
Pregunte a una señora que en la ventana se asomaba,
le conté toda la historia de esa tarde.
--Yo lo recuerdo a usted joven, ese día bajo la lluvia, sólo, reía y caminaba.
Ella me decía que yo parecía un loco, pues al parecer con alguien hablaba.
Pero en realidad todos veían que yo solo andaba,
--No, pero si allí vive ella, en esa casa rosada,
--No hijo, allí no vive nadie, tiene más de tres años abandonada.
Quede impactado, entré en shock, con las palabras de la señora de la ventana, no creía lo que decía, la verdad, no entendía que pasaba.
Seguí buscando y preguntando y no conseguía nada. 
Las respuestas coincidían con la casa abandonada.
Hoy, han pasado más de 10 años y no se con quién caminaba, no sé quién me ilusionó, bajo la lluvia.
No dejo de pensar en ella, cada sábado voy a la parada, antecito de las seis de la tarde, con la esperanza de encontrarla. Hago el mismo recorrido, bajando hasta la casa rosada.
Hay quienes dicen ¡pobre hombre!, se enamoró sólo, en unas cuantas cuadras,
de una muchacha que no existe, quien sabe que espanto lo desanda.
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Hoy yo le rezo a la luna (I)

Eterna nana
que nueva es tu luna,
esta noche,
no hay quien me suba
por las ramas de mi cama,
esta noche,
no hay quien me recueste
sobre tu regazo.
Mis ojos
son dos hojas verdes
que esconden tras ellas
un llanto perenne.
Y yo,
que soy cobarde
hasta para la muerte,
esta noche yo moría
mil y una veces,
y por la vida suplicaría,
y por las espinas,
y por los cardos
de mis pieles.
Déjame muerte
acostarme esta noche
sobre tu regazo,
y que la luna
me cante una nana
nueva,
eterna,
y que la mentira
sea pura,
pero callada.
Déjame muerte
esparcir mi sangre
doliente
sobre éste,
puente romano,
sobre los zarcillos
que hilaron
y deshilaron mi mano,
que mi mala bondad
sea mi legado,
que el verde de los pinos
de los álamos
sea siempre la muerte
que besaron mis labios.
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Versos de despedida

Hoy la muerte
Me seduce con su viento,
Y yo como una serpiente
La voy siguiendo,
Me voy muriendo.

¿Será la noche un pozo
de flores blancas?
¿Un desierto?
Quizás una prórroga,
Un aliento sin aliento.

Créeme,
Yo no suplico por vida
Más que por la muerte.
Mi bañera es de oro,
Y las aguas aldentes
Visten rojas de terciopelo,
Y cosen una alfombra
pa empezar de cero .

Yo no he sido buena,
Miento por talento,
Cobarde le rezo a la suerte
Pa que los rayos sean de yeso.

El cielo es de pana,
Mi pena de carne y hueso,
Vengo del hombre dormido
Que despierta para su lamento.

Y de vez en cuando,
Cuando me miro al espejo,
una voz susurra
"Y eres cobarde
Hasta para el acero,
Y eres cobarde
Hasta para el cielo"

¿No me ves?
Tengo miedo,
Tengo sueño.
Y no sé si aquí es donde acabo
O dónde empiezo.

Mi bañera es de oro,
Las aguas
Rojo terciopelo,
Y por su sendero voy ,
Y por sus ojicos negros.

Y la noche son flores
blancas,
Un desierto.
Y es tu lamento mi pena,
Y es este rojo mar
Mi trozo de cielo.

(Os quiero)
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Asedio

En esta ignota y esquiva vida lasciva
soy la nota agónica que desafina
y mi son ya no trina, pájaro en vitrina
insonorizada, jaula de soledad silenciosa.

Saciada el hambre me persigue la sed
y bebo del agua emponzoñada de la victoria
de quien vence a un ser sólo para ser,
de quien sólo conoce tristeza como gloria.

De quien se diría
que ansía
muchedumbre enfurecida
sólo para encontrar
el sentimiento de perder la vida;

Porque prefiere morir rápido
que vivir lento
en cuerpo
ya muerto...

El compás más doloroso es el del corazón cuando ya no hay nada que amar
y el morir más hermoso es luchando para que no lo haga nadie más.
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El día de mi muerte

Mi vida habrá sido
un breve ensayo
con páginas sin numerar

Una colección obsesiva
de recuerdos tangibles
y un olvido sistemático
de los abstractos
como si olvidar
fuera la mejor forma
de lamer heridas

Una teorización
de lo sensible,
lo subjetivo,
lo humano

Un altruismo profundamente egoísta
Una coherencia caótica
Un abanico de posibilidades
que siempre permanece cerrado

Mi vida habrá sido
una sucesión
de desastres premeditados
porque la tranquilidad
no es más que otra forma
de volverse loca
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La paradoja del nudo gordiano

Unidos en un crisol universal
Silencio álgido disiento pálido
(Sublimo.)
Precipita sobre mí tu quietud.
Cuanta, cuanta distancia.
Cómo quema

Huir del fin y la esquela.
Deshumanizarme.
Desmaterializarme.
Sin ser ni haber sido.

Cierne tus raíces en mi diadema
que me siento descalzo
con la paz descompuesta
en un desorden azul.

“Aquel que corte este nudo,
este nudo gordiano:
reclamará el tiempo
y el etcétera.”

El adalid de causas marchitas.
Escribirte para sentirte,
Consuelo de alzar y tirar.
Para que seas sigo sin ser.

¿Por qué si tus latidos
responde a los míos,
deliro sin hálito?
¡Maldito desvarío que habito!

Sentimiento nimio, sentimiento mío.
Mientras este asceta ame la penumbra,
Esta bruma engulla al poeta
y siga incorpórea la musa.

¿realmente existe?
Sedoso su vaho en mi nuca.
Fácil plañir para este adusto
con metástasis de costras.
La angustia encharca mi cuerpo.

Besos del santiamén,
analgésico básico.
Los labios se atrofian
Sino se devoran.

La parca alza la viola.
Sinfonía aguda resquebraja
los tímpanos.

-Cerciórate de cerrar la ventana,
amor,
Que en este cuerpo tengo frío.

Tú ufana te afanas otra vez
-¿Por qué nunca sonríes?
Y se caen mis piezas,
Como siempre.

El melodramático de la lágrima fácil.
Si sonrío se descomponen
mis mejillas como plátano enmohecido.
El dolor sería y yo dejaría de ser.
(Eres dolor y mármol)

En vano esquivo el llanto.
Mi cuita, una llaga intratable.
Mi paz, una utopía irrisoria.

No escatimo en THC,
es que si me abstengo no vivo.
Diluirme en una nebulosa gris,
el opiáceo me da un break,
se acaba el plazo y retorna
la ciénaga total, mi abrigo.

Me mataría, te lo juro
pero del dicho al hecho
y del hecho al nicho,
escucho la endecha
y me engancho al lecho.

Quiero abrazarte procurando un mi asfixia.
Morir purpúreo y yerto a tu vera.
¡Oh, Beatus ille!
Te amo y me destruyo.

Mi dolor es metabólico
Temo al espacio y al rincón.
Solo en tus brazos
soy menos necros

La paradoja del nudo gordiano.
Ella está inherente y remota
aunque cualquier universo que habite
Será mi patria.
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Mientras

Mientras mis pechos recuerden tus dedos,
y mis manos evoquen tus caricias,
mientras mis alas levanten el vuelo,
soñando tu boca sobre la mía,

mientras mis labios recuerden tus besos,
y mi tristeza se torne alegría
imaginando tu voz y tu anhelo
vistiendo mi piel de placer y vida,

aunque ayer tu alma dejase tu cuerpo,
y quedase mi alma entre letanías
mientras me asedien voces y recuerdos

y tus ojos inunden mis retinas,
no habrá llanto, no habrá muerte ni duelo,
seguirás guiando todos mis días.

Àngels de la Torre Vidal (c)
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Error 404: Desde la Nada

Soy un fragmento
del Caos y del Orden:
un ser humano.
Vida, existencia y muerte:
un cuerpo es cuerpo
hasta que un yo lo palpa,
desea y nombra.

De Caminantes, 2017
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Súplica

No más sangre derramada en nuestras calles.
Nuestra madre está cansada de llorar
y nuestro padre harto de vernos chocar:
valoremos día a día los detalles

y sembremos más amor en nuestros valles.
¡Basta ya de lastimar y de matar!
¡Basta ya de despertar y de soñar
entre pesadillas y enlutados talles!

No más sangre ni violencia ni inconsciencia:
podemos transformar la realidad.
No más sangre manchando nuestra inocencia.

Nuestro padre está llorando en soledad
y nuestra madre gritando su impotencia:
¡Por favor!, no más sangre, no más crueldad.

De Sombras, 2012
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la ruleta del dolor

Jugaba a la ruleta mientras pensaba,
que demonios hago sin ti esta noche,
una bala por mentira, un cigarro por recuerdo,
y un tequila por mis ganas de estar muerto.

angustiado, pero ansioso,
de tragar pólvora y alcohol,
y que eso calcine mi cuerpo,
y mi alma se olvide del dolor.

por tu traicionera esencia,
y tus atributos color de piel,
me encadeno hoy a tu juego,
de solo burlas y placer.

hoy, mientras el plomo me bese,
sentirás un frío inquieto,
pero tranquila, no seré yo,
yo estaré muerto.
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La luz a muerte lenta

Bella es la luz a la mitad,
En doble vía, a doble vista,
Bella es la luz,
Que viaja el cielo en espiral.

Bello tu andar desenfocado, ardiendo a la mitad.
Delgado tiempo, robando la sombra infinita,
Cantando en temidas lentas guerras de amor.

Sonriendo con los ojos cerrados de pensar en los tuyos, los que poco a poco brillan, por exceso de humedad interiorizada.
Llorando esa bella muerte,
Bella e incluso necesaria.

Es necesario ir apagando la luz...
Con su misma, y a su misma velocidad de todo el viaje,
en máxima intención de ser intensidad,
Por revivir la muerte con mi luz que era espiral,
Tan bella se puede ver ahora,
Oscura, muerta y lineal.
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Sombras de cuneta

La tierra se enciende con mi voz
mientras en mis manos se levantan
una lluvia de balas y silencios estridentes.

En las carreteras a Víznar,
las sombras del asfalto
apartan la grava con sus dientes.

Se me arranca el grito de búsqueda,
pierdo el sentido de mi auxilio
y la impotencia envuelve el paso de los huéspedes.

Lorca,
Arcolla,
Galadí
y Galindo.

Nombres grabados en la piedra angular
de la historia española,
manchada de sangre gris.

Pero son simples sombras
cuyo recuerdo no conviene
en las calles franquistas
que conmemoran esta mierda de país.

Así que seguid enterraditos
durmiendo en vuestras cunas de cal viva;
que desde lo más profundo del suelo,
lloraremos pirámides de sal
con tal de que os saquen de la tierra.
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La vida es la sonrisa de los labios de la muerte

Si las hojas residuales salpican
nuestros
pies, la vida
es la sonrisa de los
labios
de la muerte .

Bajo la luna medio muerta, las
canciones están cargadas de canciones, y
el sonido de la garganta dividida se
desplaza con el viento del norte.
Llamar.
Calmar tu amor .

Abre tu casa
hazla tímida y
recoge tus
ojos.


¿Es esta
la vergüenza
y la ira de la vida ?

Si las hojas están salpicando
sangre en nuestros
pies, la
vida es la sonrisa de los
labios
de la muerte .

Che-Bazan.España
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Cuando llega la oscuridad

CUANDO LLEGA LA OSCURIDAD

Y cayó la noche.
Así… de repente.

No avisó, pero su manto negro cubrió mi vida.
No mandó carta de advertencia, pero llegó.

Tiñó mi espíritu.

Y el negro más absoluto se apoderó de mi alma,
sin estrellas,
sin luna plateada.
Y la soledad más grande rodeó mi presencia,
absorbió mi alegría,
se apoderó de mi ánimo
e invadió mi existir.
Negro.
Oscuridad aciaga.
Desesperación desbocada en cada aliento.

Y la muerte empezó a rondar por mi cerebro,
su pensamiento albergaba un halo de libertad
y solo nombrarla deleitaba mis sentidos
y me embargaba, queriendo hacerla realidad.

Negro.
Oscuridad aciaga.
Desesperación desbocada en cada aliento,
y tú, muerte, me ofreces libertad.


Y entonces como en un suspiro…
tu mano acaricia mis angustias.
Tu cálida voz es agua en mis desiertos
y el negro de la noche tan solo un color.
Y el negro es el manto que absorbe otros colores
y en su profunda negrura reconozco otro clamor.

Es negro el manto de mi vida
y la miro osadamente.
Es negra la capa que recubre mi existir
y la visto de elegancia con una sonrisa.
Es negro sí el momento,
pero yo lo abrazo y lloro,
para luego sonreír en su negrura
y encender la llama que le de una chispa de luz
a esta mi vida.

Y en tu luz camino.
Y en el fresco elixir de tu voz bebo.
Y reboso de esperanza en tu mirada
Y en el cálido abrazo de este amor
que siempre, siempre, me acompaña.
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No Llores Por Mí Mañana

La vida puede ser caprichosa y atrevida,
por eso sé que mañana quizás ponga tu llanto en mi lápida.
Escucha...
No quiero que llores por mí mañana,
no quiero tu admiración fingida el día que parta.
Óyeme bien un poco más...
Ahorra en esas flores que ya no podré oler,
ahorra si en vida mi sonrisa no quisiste ver.
Y no, no lamentes mañana,
no te lamentes en mi tumba de los momentos buenos que ahora me niegas.
Mañana no quiero ver tu engañoso dolor.
No quiero tus lágrimas mañana si mi sufrir ignoras hoy.
No quiero mañana tus dramas,
si realmente me amas, el momento de mostrarlo es hoy, es ahora.

E. M.
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12comentarios 128 lecturas versolibre karma: 100

¿Por qué llora la Alhambra...?

La luz radiante
de Granada
está apagada.
Y triste llora...

Hacia el Darro,
una a una,
ruedan lágrimas
doradas.

Y calla el Albaicín
entre la cal,
de sus callejas
moras.

Y callan graves
los cipreses,
de sus cármenes
frondosos.

Y clama el Sacromonte,
en la magia y el conjuro
de una zambra.

¿Por qué llora la Alhambra...?

Llora llanto,
llanto oscuro,
llanto puro
de guitarras
descarnadas.

(Lágrimas
de nieve blanca...)

Y la miran los gitanos.
Allá arriba,
con el alma desolada.

¿Por qué suspira
en viento...?

(Soledad
en los palacios
nazaríes.)

¿Llora acaso por los abencerrajes...?

(Su sangre
se volvió fuente
en el centro
de la sala
del patio
de los Leones.)

¿Por qué llora...?

Se han vuelto negras
las rosas.
Y el arrayán
se ha secado.

(Y los leones
en círculo,
abren sus fauces
de mármol.)

Llora en verso,
un silencio
de magnolias.

Llora nieve
de la Sierra,
por la escalera
del agua.

¿Llora acaso
por Boabdil,
el de la triste
mirada...?

Un sollozo
entrecortado
de camelias.

¿Llora por Lorca quizá...?

¡Por Lorca llora
esa mañana
de agosto!

¿Adónde está Federico...?

Le embistió
(pólvora, metal y muerte)
un toro negro.

Y en un poema...
su alma,
se volvió ave.
Su sangre,
se volvió viento.

Y quedó la tarde
sin mañana...

(Un soplo
de brisa clara,
acariciaba
a la Alhambra...)


Un recuerdo para mí admirado García Lorca.
"Llora flecha sin blanco
la tarde sin mañana
y el primer pájaro muerto
sobre la rama..."
( F. García Lorca)


Texto y foto:
María Prieto
Abril 2019

(Foto: La Alhambra vista desde la Carrera del Darro. Paseo de los Tristes. Febrero 2019)
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