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Quisiera

Quisiera que las cosas fuesen
como las quiero yo,
quisiera ser el aire
que respiramos los dos.

Quisiera un mundo sin dolor,
que no hubiese naciones
ni fronteras ni color,
sólo hombres y mujeres
matándose de amor.

Quisiera que los cazas
disparasen piruletas de limón,
y los tanques enmudeciesen su cañon.
Quisiera viajar por el mundo
dentro de una pompa de jabón.

Quisiera ser tus ojos
azules como el mar
que tu fueses mi viento
y me enseñases a volar.

Quisiera ser tu corazón
que tu fueses mi alma
mi luz y mi mirada
que yo seré tu almohada.

Mis letras ya no sangran
mis versos no agonizan
ya tengo tu mirada
tu, amor, ya estás en mi alma.

Camaleontoledo*
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Escribo poesía en el idioma nativo de nuestra nación

Escribo poesía en el idioma nativo de nuestra nación.
Bosque de tierras en la lengua materna.
Y el fuego mas simple.
Algunas palabras me tocaron.
Pero no puedo leer el sonido.
Soy un amigo que ha visto dos continentes,
un poeta que choca con dos palabras.
Para encontrar agua,
solía olvidar que me quedaba en la playa.


Cocodrilo en el río lengua materna.
No arrastrará a los niños en la orilla.
Ahora, estoy apuntando de nuevo a esos jeroglíficos.
También saco agua en la playa y fluyo en las ondulaciones.
Parece que,
no tengo que ir a otro continente para encontrar algunas gotas.
Esta el sol.
Vivo en el idioma nativo de nuestra nación,
un jeroglífico.
Estoy vivo.
Yo escribo poesía.
Che-Bazan.España
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Te conozco

De repente tú te frenas entre miles de guarismos, hastiado de tanto número hueco que te define en los archivos de las naciones. Te conozco. Tú agonizas bajo el dintel del sufrimiento, machacado por furias que nadie reconoce. Y el martilleo sedicioso de tu corazón en carne viva se rebela frente a las huestes de los dormidos, aporreando su silencio que no halla fondo. Te conozco. Bronco como una tormenta voltaica que brama exabruptos. Inmóvil entre los desesperados que persiguen como pollos sin cabeza un futuro que siempre les elude. Harto de tantas promesas que resultaron vanas. Harto de gentes tóxicas deseosas de cargar con sus piedras tu mochila que no entiende de rechazos. Desnudo y solo en el centro de un campo de batalla alfombrado por los cadáveres desmejorados de guerreros sin suerte. Te conozco. Roto, porque todas las profecías borraron tu nombre, descontando erróneamente tu muerte en el sucederse de los almanaques. Porque en cada retrato del Mesías tu rostro dibujado en la distancia siempre fue una pregunta sin respuesta. En el límite siempre peligroso entre luz y sombra viajas en precario equilibrio a través de los sueños, en una pirueta que por demencial resulta heroica. Te conozco.
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