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¿Hay silencio...?

¿Hay silencio en la vida?

No lo sé, lo parece.

El sol se marcha en la tarde,
la luna asoma en la noche,
la tierra es un punto azul
en el universo...

¿El hombre...?,

¡Silencio!

el hombre duerme, y la vida,
pasa a su lado
en silencio...

Rafael Sánchez Ortega ©
12/03/20
5
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Mierda poética que ilumina cada rincón de mi cabeza

De mis efusivas ganas de preparar florida ensalada surge de mi estómago casi indomable bestia parda devoradora de carne picada chamuscada.

Desde los pedales de mi bicicleta reparto cartas en las rajas de las vecinas casas y puertas, que nadie leerá, que nadie espera.

Barnizo con mantequilla marcos, suelos y puertas de todas mis posibles salidas, mas así desgarro piel en cada una de mis urgentes huidas.

Del trago de una copa de ceniza creció en mi barriga el matojo de muerte y vida hasta el día que recorra a caballo sin prisa Galicia y Andalucía.

Hoy pido que me riegues con mentiras por haber probado la ya conocida gravilla.
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Fragmento de un diario - Día 14

Hay que animar el alma y animarse.
Encontrar esa palabra de aliento,
esa mirada que brille,
ese labio que musite una canción,
ese oído que escuche a la naturaleza
y al jilguero del vecino.

Por todo esto y mucho más
hay que animar el alma para que viva,
los labios para que hablen y charlen,
los ojos para que vean y busquen
más allá de las ventanas,
los oídos para que dejen de elaborar cera
y afinen las notas y voces que mandan las estrellas.

Hay que animarse y decir "que adelante",
que la vida prosigue,
que no se para,
que debo mirar con otros ojos lo que me rodea
y lo que nos rodea.
Que esto que pasa es un paréntesis,
un antes y un después, que es el presente,
pero éste presente, ahora ya es pasado
y luego será futuro,
y así sucesivamente.

Así que ¡ánimo chaval!, no tengas miedo y tú sonríe,
¿no ves que el miedo no existe?,
¿qué es producto de los nervios?...
Pues entonces a dejar los nervios en la nevera,
que se congelen y si no es suficiente
los pasamos luego por el microondas
para que tengan una doble ración.

...Pero hablando en serio.
Esto va a pasar y pasaremos, ya lo verás.
Hablo en primera persona, (como debe de ser),
y luego en segunda contigo. (Hay que ser egoísta),
Y cuando esto pase nos veremos,
no sé cuándo ni donde, pero nos veremos.
Daremos ese paseo soñado y cientos de ellos más,
aunque no me preguntes por qué sitios
ya que dejaremos que la barca vaya sin timón
a cualquier parte.

Veremos ríos,
subiremos montañas,
bajaremos barrancos,
caminaremos por ciudades,
recorreremos aldeas,
entraremos en iglesias
y luego, al atardecer de algún día,
nos sentaremos al borde de la cañada real
para ver pasar a las ovejas.

Y cuando pasen,
cuando se vayan alejando de nosotros,
te abrazaré en silencio,
tomaré tu cara con mis manos
y buscaré tus labios con mis labios para besarte,
y mientras, te sentiré estremecer,
cuando leas el poema que guardo en mis pupilas
y que dice que te quiero.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/03/20
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Fragmento de un diario - Día 12

Ahora vamos tú y yo.
Somos dos y nos miramos de vez en cuando.
Sonreímos y unas veces hablamos
y otras no decimos nada.
Son momentos en que sobran las palabras.
Quizás nos preocupamos más de respirar bien,
que no nos falte el aire.
Y así, cuando subimos un pequeño repecho,
hacemos alguna parada para coger fuerzas,
para tomar aire, para no cansarnos
y, también, para mandar con nuestros labios
un soplo de brisa a la cara que tenemos cerca,
y así, abrir una sonrisa en sus labios.

Pero ya queda poco.
Estamos casi llegando.
Merece la pena el esfuerzo, ya lo verás.

Con suerte, vamos a llegar antes de atardecer
y así podremos ver como se marcha el sol
y como se despide,
dejándonos sus últimos rayos en las rocas de la montaña.

Es un espectáculo maravilloso.
Yo le conozco.
Le he visto y le he vivido,
pero tú lo vas a ver por primera vez.
Igual que luego,
una vez que el sol se ha marchado y despedido
podrás ver y contemplar como salen las estrellas,
como el cielo se puebla de infinitas luces pequeñitas
que mandan mensajes,
que se hablan entre ellas
y seguro que te vas a quedar mirándolas
y hasta hablándolas,
pidiéndolas que te digan algo
y que te confíen sus secretos.

Entonces buscarás mi mano
y yo tomaré la tuya.
Viviremos ese momento y ese instante,
intensamente.
Sentiré como te estremeces,
y tú sentirás mi sangre acelerada
mientras acaricio tu mano,
mientras te miro,
mientras veo a través de tus pupilas,
a ese cielo y a las estrellas.

¡Mientras te beso!

Rafael Sánchez Ortega ©
26/03/20
8
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Quien te ama

Ella es tú.



Tu Alma es gemela a la suya...


Eres su mejor versión; la sincera premisa que la Vida le otorgó. Te hizo testigo fiel a sus puertas abiertas y te formaste razón de cada porqué y del apego tranquilizador por los rincones de su diván atemorizado...

Te venero sin nombramientos ni parámetro en el horizonte. Soy la ensoñación más real de tu existencia caminando a tu lado desde la inmemorialidad del tiempo...

Mías tus lágrimas. Mías tus causas; tus premuras. Requisición de tu ser entero al punto de la fascinación.

No paladeo el dolor cuando al vivir de tu palabra se refresca la sien y tu beso oportuno se vuelve inescrutable...

La copa enternecida reboza hasta la orilla con tu niño de mis días.

Y si suyo es tu sueño y el tuyo le merece por el de Ella que en ti espera,
cierto es lo que dijo aquel poeta:



'El hombre es tan bueno como lo que ama'.


Entonces Ella es tan sólo el espejo que tu bondad desea enaltecer y tu grandeza refleja...



Ella es tú, por todo lo que Tú eres Ella.



Ella, la que te ama.





Yamel Murillo





Fiel, Amado Protector.

Las Rocas del Castillo©

D.R. 2017
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Lágrima

Me persigue su mirada.
Me desnuda su frase.
Levanta lento el vestido
de mi mezquindad
y no detengo sus dedos.

Me muerde el labio del orgullo
y recorre mi cuello
con sus fantasmas del pasado.
Me descolocan sus verdades
de sabor a mentiras vetustas.
Suda mi consciencia.
Reseca mis labios y los moja sin censura.

Me traiciona el azul que sangra de esta alma lejana.
Me sacude atormentada bajo la lupa de su engañosa calma.

Me tiende en su costa de música y carne nocturna.
Me contagia su locura quebrándome todos los silencios de la confusión.
Voy del cielo a su vida
y olvido lo sin olvido... Un secreto perdido de deseo en el sonido de la cabina nos encerró por dentro.
Se perdió la llave dentro de mí. ¿Para qué salir?

Pasan de las 3 y sabrá que la ha sumido, en lo profundo, hasta lo más profundo,
de lo aun más, por aún más.

Lloraré en mi lugar de siempre...
entre sus brazos abiertos.



Yamel Murillo




Caos, calma y viceversas©
D.R. 2016
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15
2comentarios 90 lecturas prosapoetica karma: 80

Fragmento de un diario - Día 11

Día 11 por la tarde.

Hoy quiero salir de paseo
y para ello nada mejor que cerrar los ojos.

Cerrar los ojos y dejar volar la imaginación.
Decirte "que si te animas",
"que si quieres venir a dar ese paseo y una vuelta".

Mira, podemos ir hasta "la península",
sí, aquella península, con los pinos,
por la que tantas veces hemos paseado.

Bueno, tampoco fueron muchas, quizás unas poquitas,
pero se han quedado muy grabadas, ¿verdad que sí?.

Recuerdo una vez que fuimos y,
andando por los caminos que tiene,
por aquellas sendas,
encontramos un rincón,
un rincón apartado allí,
junto a los acantilados.

Había una senda de pescadores que bajaba abajo,
a las rocas desde donde pescaban,
bien con cañas o, algunos,
incluso hasta percebes.

Pues nos sentamos allí, en un rinconcito.
No molestábamos a nadie,
aunque también nadie nos molestaba a nosotros.
Podíamos hablar de nuestras cosas,
podíamos quedarnos en silencio,
podíamos mirar el mar que, en la distancia,
se mostraba firme, magestuoso, sereno,
con ese azul que parecía un manto
y quería cubrirnos de paz.
También veíamos los barcos.
Barquitos que salían.
Barcos grandes.
Petroleros algunos, incluso hasta de pasaje.
Podíamos ver, también, la playa,
las grandes playas con gente, paseando,
tomando el sol, caminando por la orilla del agua.
Y tal vez lo hacíamos desde esa complicidad que teníamos,
en esa charla sin palabras,
ese mirarse nuestros ojos, de vez en cuando,
en ese acercarse nuestras manos
de modo tímido, pero buscándose,
llevando la caricia,
hablando, de vez en cuando, de alguna cosa
que nos había sucedido,
por la que mostrábamos interés.
Preguntándonos y, sobre todo,
sintiéndonos tan cerca.

Es verdad, ¡sobraban las palabras!
Y eso lo hacía la unión.
Estábamos libres.
Libres, iba a decir como ahora, pero no,
ahora no estamos libres,
ahora estamos volando en un sueño
largo y profundo.

...Y recuerdo que aquellas veces,
que nos encontrábamos así,
también soñábamos y también volábamos
con nuestros sueños
porque unas veces nos trasladábamos a las montañas,
otras a los ríos,
incluso aquella cueva donde nos metimos alguna vez.

Parecíamos aventureros,
pero quizás era la edad.
Tampoco medíamos el riesgo.
No éramos espeleólogos, por supuesto,
ni siquiera montañeros.
Teníamos ganas, quizás de...
correr una aventura y eso hicimos.
Nos metimos en ella. Salió bien.
También nos jugamos la vida
y así me lo dijiste alguna vez,
pero bueno...
Al final hoy lo contamos,
también, lo recordamos,
incluso con la sonrisa en los labios.

...Sí, aquella tarde fue muy bonita
y en aquella península
era toda la vida para nosotros.

No sé si era otoño o era invierno,
¡no, no lo sé!,
sé que apenas había gente. Paseamos por ella.

Sí, luego nos levantamos de aquel rincón
que antes describí.
Fuimos a dar una vuelta entre los pinares
y por allí nos sentamos,
no sé si fue en unas escaleras que había,
bajando, o en otro rincón.
Hacíamos muchas pausas,
quizás queríamos llenarnos
de aquellos momentos
para inmortalizarlos en el alma,
para que quedaran allí grabados para siempre
y para que pasara lo que pasara, en el futuro,
nadie los pudiera romper ni mancillar.

Hoy quiero volver allí pero sin nostalgia.
Quiero volver con la misma sonrisa de entonces.
Quiero que vengas conmigo,
quiero enseñarte todo aquello,
quiero reír con tu risa,
quiero mirar con tus ojos,
quiero estar contigo y estar en ti,
quiero que estés en mi corazón
y yo quiero estar en el tuyo.

¡Volemos entonces,
no lo dejemos para mañana!

¡Hagámoslo hoy...!

Rafael Sánchez Ortega ©
25/03/20
3
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Puertas abiertas (Reto poético 8 palabras " Un poema luminoso")

Estampa lejana cual referente
se yergue solemne la atalaya,
saludo al promisorio horizonte
ofrendado al cruzar la muralla.

Intrincado despunta el sendero
conductor de los tibios sueños
acunando los instantes buenos
surcando la acequia tras el lucero.

Palpitar gradual en el periplo,
efecto discreto parece al inicio.
Impetuoso chorro el desenlace
al margen que culmina el ciclo.

Colofón desafiante en el ocaso
sospechar de las rejas cerradas.
Empujar con angustia la cancela
esperando esté solo entornada.

@MucioNacud (dr)
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Bienvenida (Reto Poético 8 palabras “Un poema luminoso”)

Bienvenida

Desde aquella atalaya se vislumbra
el tibio sol que cubre la alameda
rejas protegiendo la rosaleda,
mientras al fuego el tiempo se acostumbra.

Del calor añorado el palpitar
se presiente entre barullos y risa
el agua en la acequia corre sin prisa,
y su arrullo con luz viene a acunar.

Afloran excelentes emociones
queda como un recuerdo la apatía,
comulgan la esperanza y la alegría
como un chorro de buenas intenciones.

Y aparecen tras la puerta entornada
los olores del verano incipiente
todos llenos de exaltación creciente
caminando con fe hacia la alborada.


ALDA
(Derechos Reservados)


(Reto poético: "Un poema luminoso" con las palabras: acequia, atalaya, tibio, palpitar, acunar, rejas, chorro, entornada)
Propuesto por @mariaprieto

Foto: @aldanalisis (ALDA)
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Los perros

Hay más plomo en el cielo
que vomita sus lágrimas
sobre los hombros ocultos,
en las barbas blancas,
en el lomo de los perros
famélicos de la desesperanza.
Arrastrando las horas partidas
encadenadas en la cintura
de un ayer lleno de olvidos
y un mañana sin mañana. JCL
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5
3comentarios 48 lecturas prosapoetica karma: 71

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Y si nadie te escucha...
¡Haz tu silencio
aún más fuerte!




Yamel Murillo



Descertidumbres.
Quimerasquequeman©
D.R. 2002
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La balanza

Al alba nacen de las cenizas
espectrales voces encendidas
en mares de fuegos concebidas
que ni los mares helados apagaran.

Un volcán en sus lenguas de piedra
como la hiedra de blancas alas
el amor destrozado por un río
que en su vientre fatal descansa.

Luces que ocultan senderos
manos de asesinos callados
el vil asfalto que traga cuerpos
huérfanos en la balanza de dios.

¿Cuánto pesa una injusticia vana?
la carne obscura que se apaga
despierta la sed de muchos años
con lluvia roja sembrarán los campos.
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Fragmento de un diario - Día 7

Hoy dejo pasar el tiempo.
Precisamente, "el tiempo", es ese algo
que no hemos sabido valorar
hasta ahora.

Quizás y precisamente por ello,
por tener esta restricción de salir de casa,
este tener que quedarse encerrado
entre las cuatro paredes,
es cuando se pide y se valora
todo ese otro tiempo
en el que hemos tenido la libertad
de poder hacer y deshacer, a capricho,
dentro y fuera de casa,
sin límite de plazos y de horarios.

Pero basta de que algo nos lo impida,
y nos lo ordene ,
para que nos sintamos prisioneros,
aunque sea en nuestro propio beneficio.

De todas formas, estoy seguro de,
que estas sensaciones
las están pasando muchas personas.

Diría que todas, pero seguro que me equivoco
ya que hay gente que lo sabe llevar mejor.

Me gustaría saber la cantidad de depresiones
que se activan,
de pensamientos que giran y giran sin parar
dando pie a especulaciones de mil formas.
También me gustaría poder ver el fondo de las almas
y leer en ellas los sentimientos diversos
que pueden albergar en estos días.
De todas formas sé que es inmoral esto último.
Debo alejar ese pensamiento de mi cabeza.
Cada uno lleva y tiene en su alma
los sentimientos que ésta anhele, sueña o desea.

Quizás ahora, el miedo, ahoga,
toda esa parte romántica.
Quizás ahora es un ruego y una petición
a Dios, (para el creyente),
y al destino, (para el incrédulo),
para que todo esto pase y quede atrás.
Quizás ahora se duermen los sentimientos
y simplemente tratan de seguir el compás
de los acontecimientos y el día a día.

De todas formas pienso que debemos seguir y buscar
esos latidos del alma,
esos rayos invisibles que nos digan
que seguimos vivos
y de que estamos rodeados de poesía y de vida
y que nada puede parar esta tormenta de luz y colorido
que se nos ofrece a los ojos cada día.

Rafael Sánchez Ortega ©
21/03/20

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Ella:

Dónde podré ocultarme que no me encuentre, si ella es aire que llena el espacio y en él se trasforma; y lo hace crecer con todo lo que es ella, que lo es todo, lo tangible y lo intangible; cómo desprenderme de ella si está en mí, y me habita todo y se hace yo mismo… en cuerpo, alma, en pensamiento… y entraña; qué hacer si hasta dormido me controla y se hace mis sueños…
Ella, me ha hecho su prisionero, su esclavo, su juguete; suya y mía...
Desde el día en que la escribí llamándola poesía.
@Saltamontes: (01/06/2020)
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La vida...

(In memorian de José Jiménez Lozano,
e inspirado en su poema "El Precio")


Amaneceres brumosos, celestiales,
tardes grises, plomizas
y otras azules y rosadas;
noches temblorosas,
sin estrellas, vacíos en el alma;
canción del mar, resacas en la playa,
tiembla la luna, se estira sobre el agua,
playas nevadas, lloran los peces;
autovías en silencio, coches parados,
rotondas mojadas, semáfaros daltónicos;
jardines solitarios, margaritas ausentes,
bancos sin ancianos, palomas sin comida,
desnudas ramas de árboles callados en la noche,
ojos que miran y no ven,
pupilas que persiguen la distancia,
manos que buscan y no encuentran su destino.

A lo lejos el amor,
la ilusión de los dedos dibujando
para un cabello dorado, o castaño;
versos desgranados, historias, cuentos, dibujos
y una escultura inacabada.

Todo esto puede ser una fracción triste
de la vida.

Pero poder vivirla, y compartirla,
(aunque sea así),
merece la pena.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/03/20
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Alto Relieve

El escultor deja secar su obra.

Son minutos en unos pocos segundos los que puede tocar esa piel antes que deje de ser suya. Le da la forma que quiere, pero en realidad desearía que no tuviese textura alguna.

La tocó tanto y por tan poco,
que ese repujado
y la dolorosa sensación de las yemas arcillosas, tronarán cada vez
que un Sol cualquiera
refracte la sombra de sus senos
a lo largo de su bragadura.

Tu barro no tenía más dueño que a ti,
hasta la noche
que hiciste de él, a ella

(para otros ojos y otras manos),
a tu imagen y semejanza.


Yamel Murillo


Manual de oración
Anatema©
D.R. 2014
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Fragmento de un diario - Día 4

Día 4

El sol se presenta tímido,
como si también estuviera recluido
y le costara asomarse a la vida.

La radio suena en la cocina
y va dando noticias y reportajes
acerca de la información actual.

Todo gira en torno a la epidemia.
Pronósticos, sucesos, voces desgarradas,
esperanzas...

Hay mucho miedo alrededor.

Se ve en las miradas que dudan
y no saben donde posar las pupilas.

En las voces que hablan nerviosas.

En personas que escuchan sin saber lo que oyen,
ya que intentan alegrar sus oídos
con frases que no llegan.

Y todo esto lo vemos y escuchamos
a través de los medios, la radio,
la televisión, Internet...

Aquí, tras las letras que van surgiendo,
estoy yo, pequeño ser,
en medio de la inmensidad y del espacio,
tratando de ser un espectador de todo lo que pasa.

********

Es el cuarto día y todo sigue igual,
aparentemente.

Los libros apilados y leídos,
algunos pendientes y otros olvidados.

Bolígrafos inmóviles,
esperando unos dedos que les den vida.

...Pero yo quiero salir.
Quiero romper estas cadenas impuestas
de un encierro involuntario.
¡Quiero volar!

Pienso en las gaviotas
y corro tras ellas en la playa,
pero me ganan y se escapan.

Pienso en los gorriones del parque
pero son inalcanzables.

Pienso en el humo de las chimeneas
y quiero escurrirme con él por el cielo.

Pienso en el río que baja y que corre
y quisiera fundirme con sus aguas revoltosas.

Pienso en el mar que cubre el horizonte con su manto
y me gustaría dormir entre sus olas.

Al final, simplemente, sueño.
Dejo volar la imaginación y la fantasía.
Vuelo con mis pensamientos
y voy con las gaviotas de paseo,
me mezclo con los gorriones
y hasta susurro algunas rimas,
subo con el humo de la chimenea
y pienso en una cocina enorme
que ha dejado abierta la casa,
marcho con el río y busco los meandros
para hacer unas piruetas perezosas,
y voy con el mar y las mareas,
en esa procesión interminable,
a dormir en las arenas de la playa.

Rafael Sánchez Ortega ©
18/03/20
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Simples palabras

Palabras
calladas palabras,
palabras nunca dichas,
dagas hechas palabras,
palabras como martillos,
fuego hecho palabras,
palabras hechas cenizas,
un iceberg de palabras,
palabras que matan,
que lloran
que derriten
que destruyen
que enamoran
que erotizan
que exorcizan
que esconden
que sanan
silencio...no digas nada.
Te amo.
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poema en proceso

¿Qué es más importante
para ti
que yo?
¿Todo acaso?

¿Por qué tras tan dolorosa
espera llena de
llanto
me dedicas apenas minutos
de tu tiempo
si supuestamente me necesitabas tanto?

¿Y por qué
todos los demás
parecen poder disfrutar
de tu compañía y atención
infinitas?

¿Por qué cuando estamos juntos
siento que estás deseando
marcharte?

¿Te alejas de mí
porque temes
a la despedida?
Tal vez te alejas
porque quieres que
esa despedida llegue ya.

Deja de hacerme daño.
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