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Redondel

Aún pende espumosa
la lágrima de saliva
por la comisura
hacia el mentón.

Esa bella mujer
fue objeto de pasión
sobre todo el alcohol
bebido tras la luna.  

Aquel disco redondo
brillaba como mi limbo
atrapado por la sortija
de tu lengua húmeda
en aquella embestida
que aún recuerdo
pese al cadáver de sobrio
y el florero del bar.

Nunca tuve rosas
para devorar
tampoco margaritas
para putear al azar
pero aún tengo el destino
sobre el abismo
esa hermosa consecuencia
de amar estar
cuando escribo la humedad
de tu boca exploradora
dormitando en el sopor
que arquea las pestañas.
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Bisagras

De las puertas admiro y aprecio las bisagras —antes que el cerrojo— Existe detrás de ellas, una maravilla involucrada en la buena voluntad y envuelta en la naturaleza existencial de la libertad, un don de dualidad concebida en un espíritu hospitalario y tolerante donde el árbol de la confianza echa raíces extendidas a un plácido territorio compasivo y generoso, donde albergamos la bienvenida como contrapeso a la tristeza implícita en una despedida.
Mientras que en la cerradura; abreviamos el alto grado de sumisión al miedo, es un resumen de la depravación del hombre, un reducto de la corrupción intentando ocultarse tras la presunta privacidad de toda propiedad. Es el principio de todo confinamiento, quizás el más expedito instrumento para coartar la libertad y el cómplice más eficaz que tiene la mentira para vestirse con el traje de secreto.
De todos los objetos inanimados inventados por el homo sapiens, ninguno suele sintetizar con mayor exactitud la propensión al celo y al egoísmo.
Estas impresiones se posaron en mi cabeza un frió invierno en que perdí las llaves, es posible que cambie mi percepción sobre las bisagras, el día que pise mis dedos con una puerta.
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11comentarios 48 lecturas relato karma: 103

Renga Trampa

Puedo tener un lamento en lengua
y desandarlo en rechazos
pudiendo ser fiel en lo preciado
del momento en que desconocí.

Aquel entonces el duelo verborrágico
se tradujo en una mueca carenciada
divagante entre el dominio y la aversión
de tanta razón desconsiderada
manchando el cielo de plegarias
que solo piensan en una ambición.

Puedo pensar en un silente mal
en la dicha de ese bien que no llega
aunque la renga trampa nunca funcione
y atrape al corazón por los pies
negando que todo el querer
no siempre transcurre en el borde
del abismo tallado a mis pies
donde todo el sur se esconde.
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4comentarios 52 lecturas versolibre karma: 110

Timoteo

—Dímelo tú; amigo, tú que tienes la gloria de ser maravillado en perpetua asignación de tu destino, dímelo, yo no lo sé; porque tuve la desdicha en nacer niño.
Lumpago infante malandrín y transgresor de catequistas, fui creciendo bajo el estigma de romántico, bohemio, engañando y engañándome, encubriendo, abriendo paso con sangre en los nudillos, robando bases ,haciendo trampas, cometiendo faltas mientras encestaba, huyendo, llevando a rastras los grillos, hediondo a perfumes inmerecidos, un día tormenta y al otro tempestad, un mes ayudante y otro estorbo, por el día militante y a la sombra de las noches conspirador, me tocó ser soldado y cuando me invadió la soledad desertor, navegante en los mares y naufrago en lagrimas ajenas. Amando mucho muy pocas veces, surtí leche en invierno y en verano fui carbonero.
En la facultad me hice estudiante y al poco tiempo doctor, cambié de amigos y de religión, cambié de residencia, de carro, de estado civil y de profesión, me hice adultero y amante, capitalista y poeta.
El tiempo por encargo, me hizo viejo, luego emigrante y perdulario.
Cuántas Transfiguraciones experimentadas para finalizar andanzas en un Punto común al tuyo.
Dímelo tú Timoteo, que naciste perro, creciste como perro, llegaras a viejo oliendo rabos y meando postes como perro, cargando sobre el lomo el bestial peso de la lealtad sin otro argumento que la valentía en una dentellada y solo cuando mueras, mutaras a un estado metafísico como hermoso recuerdo, dímelo tú, amigo Timoteo, (no acepto un guau como respuesta) cuando yo muera, después de cadáver... ¿Qué mas podría ser?
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17comentarios 105 lecturas prosapoetica karma: 99

Gutural

Las puertas llenas de espejos
sobre los ecos penetrantes
de las bocas que se rompen
gritando hasta sangrar.

Quebrando el espejo
en la corrupción del lamento
al no mirarme llorar
evidenciando mi fracaso
por ocaso mal prensado.

Mientras la cascada baja
y aún me lleno de palabras
solo un gorgoteo coincide
con el eco gutural
tratando de evitar
mirar los picaportes.

Entrada o salida
el puente entretejido
fue temor absorto
de un corto relato dantesco
lamentando de más
y aboliendo de menos.

La envoltura de las cuerdas
fue aquel terciopelo
desgarrado con el aullido.

Con esa pétrea voluntad
llamada reflejo.
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2comentarios 68 lecturas versolibre karma: 90

Marca mi piel...

Marca mi piel
un beso de tus labios
estremecido.

Hoy lo recuerdo
y siento su caricia
profundamente.

Beso sublime,
nostalgias de un momento,
inolvidable.

Hubo otros besos,
igual que tantas tardes,
con mil momentos.

Esos instantes
los busco entre los versos
de mi poema.

Pero tus besos
quedaron retenidos
en mis pupilas.

Fueron caricias,
minutos compartidos
con nuestros sueños.

Si me preguntas
que cuando se perdieron,
no sé decirte.

Pero el rescoldo,
la llama de aquel acto
sigue latiendo.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/03/19
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6comentarios 91 lecturas versolibre karma: 105

Nudo Ciego

El verso que usaste
para incendiar la casa
yace acentuado
en la mueca absurda
a la que le faltó fruición.

El acento olvidado
en el punto exacerbado
quedó opacado
por el gusto anulado
del pueblo juzgado
anclado en tus zapatos.

Caminar sobre ellos
bastó unos pasos
sobre los cuales
el retazo de hoja
donde descansó
el vil poema
sirvió para limpiarme
la mugre del camino.

No te preocupes.
No utilicé la parte escrita.

Me la llevo de recuerdo
con el resto de los días
desatándote de mí.

Ese nudo ciego
de mi alma.
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En la colina...

En la colina
se encontraba la iglesia
muy solitaria.

Muy cerca de ella
estaba el cementerio
tan solitario.

Yo me acerqué,
llevaba mi silencio
y soledad.

Sobre la puerta
un ángel con su espada
hacía guardia.

Pensé en el ángel
con alas soñadoras
que un día vi.

Sobre las tumbas,
bañadas por el sol,
daba su sombra.

Y me senté,
estaba muy cansado,
bajo el ciprés.

Sin darme cuenta
dormí profundamente
entre sus ramas.

Sentí el abrazo,
profundo de unos brazos,
pero era un sueño.

Rafael Sánchez Ortega ©
05/03/19
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Que sea hoy

Versame hoy,
el mañana
es un futuro incierto,
una metáfora tiene alas
y nunca
ronda el suelo,
prisionera de los sueños
suele acunarse
entre los muertos,
el tiempo es sutil
entre los dedos,
entre tinta y tinta
matémonos a versos.
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Borrón y cuenta nueva

Esas manchas que se adhieren a la piel como usanza al anuario me recuerdan a los sueños mal curados. Son heridas que deciden hacer nido, se confunden con lunares y pensamos que decoran con belleza un cuerpo débil avezado desde siempre a lo pactado. No preguntan, se acomodan. Con su aliento van pudriendo lo que antes fue inocencia, ¿qué más da lo que tú sientas? ¿Qué me importa si te duele? Gritan alto. Con su tono amenazante hacen sombras en los labios y amordazan el hartazgo y su sentencia.
Si me esfuerzo en corregirlas, en llamarlas sufrimiento, ellas mismas se bautizan en la artesa de la excusa, del delirio, de lo insano con el mote que hace años resonaban en las bocas que hoy no hablan, porque dicen: ya está todo más que hablado.

No, perdona.
Tanto tiempo silenciada, tanto musgo acumulado en mi pellejo, me llenó la piel de cortes. Con el viento de mi lado, me reafirmo en las palabras que acabaron siendo charco de mi sangre. Se ha borrado todo rastro de la culpa que esa mácula dejó y sin gritos ni reproches te contesto: eres plaga, eres peste, eres malo.
Con el viento de mi lado, me desprendo del borrón y cuenta nueva. Ya soy libre de tu huella putrefacta. Soy mi antídoto. Me he curado.
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Lateral Izquierdo

El hombre, en su errático caminar daba claros signos de incertidumbre, fraccionaba cada paso como intentando corregir su dirección. No vestía como acostumbran los mendigos, su ropa estaba limpia, aunque algo ajada, denotaba quizás un largo viaje sin más equipaje que el que pueden albergar cuatro bolsillos. Su mirada objetaba el cansancio con trémula opacidad. Sintió que la tarde se despedía a sus espaldas y decidió detener su lerdo andar en una taguara de carretera, de esas donde suelen comer los camioneros y viajeros de pocos recursos, se sentó frente al mostrador, pidió agua y café —¿o viceversa?— El dependiente del lugar por un breve momento dudó en atender su demanda, el hombre, como si adivinara el origen de las vacilaciones del empleado, sacó unos billetes de su bolsillo derecho del pantalón —en el bolsillo lateral izquierdo guardaba una daga enfundada en cuero— colocó el dinero sobre el mostrador sin pronunciar palabra alguna, pero con un seco toque sobre la madera, daba a entender que tenía como pagar; al otro lado del mostrador, el muchacho se apostó con algo de parsimonia frente a la vieja máquina Faema. El hombre con los codos apoyados sobre el mostrador miraba sus zapatos, a la vez unía la punta de estos con ansiedad y en forma insistente, hacia muecas con la boca dando impresión de ser portador de una gran angustia, como alguien que se enfrenta a un futuro condicionado por enormes restricciones, sus palabras eran tan escasas como su cordialidad.
Algunos clientes asiduos visitantes del local, intercambiaban frases entre si desde una mesa contigua —hablaban de fútbol— amenizaban su conversación con frecuentes sorbos de cerveza, sin reparar en la presencia de aquel caminante algo taciturno que guardaba una daga (enfundada en cuero) en su bolsillo lateral izquierdo del pantalón. El ritual de preparación del café seguía su acostumbrada rutina con los sonidos característicos que produce el impacto de los pomos porta filtros contra los bordes del misterioso reservorio donde recogen el cipo, los simpáticos clics y soplidos previos al embrujador aroma plañían impíamente en el silencio, silencio quizás añorada por el hombre, a juzgar por su actitud, por esa forma de enunciar a los ojos ajenos estados de ánimo, estigmas de derrota o dolorosos padecimientos.
El alimento preferido del pertinaz prejuicio no es otro que la apariencia exterior. Es entonces cuando irrumpe el dialogo imprescindible para satisfacer dentro de conformidad la petición, — ¿Como quiere el café? Preguntó en tono indiferente y despreocupado el dependiente. El hombre hizo girar su precario asiento a su diestra, acomodó con la mano contraria la daga que portaba en su bolsillo (lateral izquierdo), apoyó su codo derecho con cierta pedantería sobre el mostrador mientras acariciaba su barbilla con los dedos pulgar e índice, sin dejar de agarrar la daga que llevaba en su bolsillo lateral izquierdo exclamó con voz sarcásticamente acentuada —Dámelo igual que yo… Expreso.
El muchacho desprevenido, despachó el café tal como lo sugirió el hombre, sin advertir lo insinuado en el juego de palabras. Café y agua en recipientes plásticos desechables, como el entorno, como los humanos y sus sobrevaloradas almas.
En la mesa contigua los clientes cerveza en mano seguían hablando de futbol sin percatar peligro alguno. El ex convicto se levantó, prosiguió su caminar sin rumbo cierto, con notable torpeza desapareció en la penumbra que brinda la noche incipiente, haciendo uso de una libertad traumada por las punzadas que su daga en algún tiempo, proporcionó manifestando su infamia, en algún cuerpo indefenso de mujer sobre el sector lateral izquierdo.


Ilustración: Fotografía de Dany "Machete" Trejo; ex convicto que ahora es actor y ayuda a jóvenes con problemas de drogas y delincuencia.
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Apología de la Nulidad o Elefante Blanco

Para definir un ente presente y palpable bastaría con tres líneas, en ellas es factible sintetizar impresiones imperfectas o no, de un elevado número de sensaciones, son solo juicios espontáneos basados en comparaciones ejecutadas en presencia de testigos incrustados en las gavetas de nuestra memoria.
Cuando el sujeto en referencia, es de una geometría proporcionalmente voluminosa, la tarea descriptiva debiera mantener su consistencia conceptual, pongamos que hablamos de minaretes y mezquitas: entonces, con un verbo nos ubicamos en un plano perceptivo esencialmente espiritual; las consideraciones sociales pasan desapercibidas. Conforman un simple bloque de masa arquitectónica. Escogemos un ángulo visual de pocos grados, no por conveniencia ni pereza sino, por la ponderación que nuestra discreción le asigna a la fe y no al palco donde esta se expone ni al medio para convocarla.
Lo magno se vislumbra en primera instancia, por la profundidad de inquietudes que despierta, más que por su carga dimensional, la relatividad siempre será un punto de discusión y critica para los que precian morir por inmersión en los mares filosóficos, para nosotros, individuos comunes de pan y arte la grandeza puede significar un universo poético, una trinchera para resistir embates de alta complejidad mal acarreados.
En un mundo plural, es necesarios volcarse repetidamente en el campo de las apreciaciones, para realizar hallazgos por innecesarios que resulten siempre conformaran puntos de nuevos encuentros, verbigracia: que la luz no se puede reflejar en un cuerpo carente de color; como el derecho a dudar es inalienable apelamos al microscopio, para luego afirmar con vítores a favor de una rama de la ciencia que: es un microbio negro; allende las glorias, hay esqueletos cuyo único excedente es la piel, estos atienden prioridades, cuyo contenido ético no consiste en difamar matices ya vilipendiados, dado que el marfil es ya parte del paisaje entonces, lo que precisa para dejar de ser esqueleto seria carne, carne magra y grasa para formar músculos y estos a su vez derivados múltiples orgánicos y diversos con el grado de perfección aproximado de una proteína, de allí que lo captado en el microscopio se llame: cuerpo y al descarnizado esqueleto, —asuntos de perspectivas— lo realmente importante y trascendental es la búsqueda de ese orden que ocurre antes y después del caos, que es el vehículo más expedito para evitar la manipulación de ideas y la abominable propiedad que tienen pueblos y gobernantes de trocar un inofensivo microorganismo incoloro en un elefante blanco.
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La brisa dice...

La brisa dice
palabras incompletas
que no comprendes.

Pero te dejas
acariciar por ellas
y no haces nada.

Es muy hermoso
sentir su escalofrío
por todo el cuerpo.

Algo te llega
con briznas de salitre
y de leyendas.

Es algo tierno
que pronto te subyuga
y te secuestra.

Quizás el mar,
con algas, caracolas
y con sirenas.

Puede que tengas
el alma en otros puertos
y no lo sepas.

Pero muy dentro
tendrás esa resaca
que bien conoces.

Es la ribera,
el puerto y la trainera
que tato amaste.

Rafael Sánchez Ortega ©
24/02/19
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La casa Mayor

La casa Mayor

En un desvío del "Camino Real" al pueblo de La Fundación, el rastro de las ruedas de carreta sobre el camino de tierra, delineado por añosos arboles, pareciera dar inicio a un largo recorrido, enseguida al pasar el recodo a poca distancia una reja de gruesos barrotes, continuada de un ancho muro con aleros de tejas floreado de rojas cayenas, cercan la imponente casona, morada principal de "El Encanto ", antiguo fundo de cacao.
"La Casa Mayor", como se le conocía, rodeada del verdor del campo y arbolada por frondosos Bucares Anaucos, Apamates, Araguaneyes y Flamboyanes sombrean del canicular calor dando un agradable frescor a la casona.
Coruscantes paredes encaladas relumbran en la claridad, sobre el dintel de la elevada puerta, de recia madera, señero cuelga el bruñido blasón emblema de la dudosa prosapia de sus moradores.
Enseguida traspasada la puerta principal, el ancho zaguán se abre a un fragante jardín saturando de aromas la casona: Berberias,corimbos blancos y morados, astromélias , araucarias, malvas,rosas, jazmines y el rojo encendido de las buganvillas florean de contrastantes colores el soberbio jardín.
A su entorno lo encierran las arcadas y columnas de los amplios corredores, repletos de colgantes helechos, al pie de las columnas macetas de barro dan acomodo a erguidas palmas.
Resalta en el corredor principal un esplendido tinajero, recoje en su bernegal, el cristalino frescor del agua destilada gota a gota en la arcaica piedra porosa.
Asombra la profusión de muebles dispuestos en los corredores:
Mecedoras de copete con asiento de espadaña,chambranas clásicas, alejibres traídos del Virreinato de Mejico, faldistores de bronce y cuero repujado que dan una solemnidad conventual a la casona.
Ornando las paredes del recibidor principal, variadas y costosas panoplias, pinturas de retratos de personajes de la nobleza y paisajes aledaños plenan el recinto.
Orlados cortinajes en puertas y ventanales enseñorean salas y recibidores, mullidos sillones fraileros, taquillones de nogal tallado, mesitas marqueteadas, sillerias de " Baquetas de Moscovia ", candelabros
de Potosí, suntuosos espejos con enmarcaduras de bronce labrado, tapices de lizo, lamparas forjadas de Toledo, arañas con lágrimas de cristal y rosetones dorados cuelgan majestuosas de los techos.
En la parte alta los aposentos no son menos prodigantes: Macizas camas de palosanto, arcones tallados, bargueños de ebano flamencos y toledanos, flabelos pintados con alegorías sevillanas, briseras de cristal veneciano, aguamaniles de porcelana.
Esparcidos sobre los tocadores, figuras de alabastro, guarda rizos, camafeos,abanicos sevillanos, fíbulas de oro de fina orfebrería.
Hoy era un día festivo, Marcelita entraba a sus 18 años, los preparativos desde la madrugada volvieron la casa un pandemoniun, atrás en el solar una variedad de animales listos a ser sacrificados presentían su suerte.
Un suntuoso banquete, almibarados postres y finos vinos serían ofrecidos.



Malco
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Pueblos libres

No quiero empujar este tren de nuevo
una nube no puede tapar tanto cielo
las moscas van por el excremento
quieren asesinar un nuevo pueblo
la baba de los lobos queman el suelo
beben la sangre negra en celo
caranchos tras la carne en duelo
asoma otra cruz en un día negro
la selva de brazos libres al paso
abrazan su cuna hasta el ocaso
no pasarán mientras quede un brazo
la libertad no muere por un balazo.
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~ Ella

Ella hace que sus relucientes ojos provoquen esperanza en la oscuridad
Cuando sientes que estás cegado de tristeza u odio y no asumes la realidad,
Te da fuerza y te llena de fuego el alma para no apagar tu luz interna,
Quema los malos recuerdos de tu mente y su brisa en tu mente se hace eterna.

Solo bastó una mirada para hacerme bien y cambiar mi destino.
Me hizo despertar de aquel mal sueño donde ni yo me encontraba,
Acabó con los males y quitó las rocas pesadas de mi camino,
Se hizo con un lugar en mi corazón incluso cuando menos lo esperaba.

Aquel día éramos felices y no importaba nada, ni nadie más.
Cada rosa del planeta representaba cuánto sentía por ella.
Todos mis problemas parecían desaparecer y así generaba paz,
El caos venía al besar nuestras almas cada noche bajo las estrellas.

Pero si es por ella, un poema no me parece suficiente,
Escribí algo triste y fuerte, algo que quizás no suele ser diferente.
Ahora busco el perdón, porque en mis sábanas eres alma ausente,
Y sé que mereces más que un débil bohemio narrando lo que siente.
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Barco

Este barco pide anclas a gritos
gastado de acariciar mares,
de besar la sal en sus mejillas
ya crujiendo su añeja osamenta,
sueña con un puerto seguro
después de tantas tormentas,
tantas olas golpeando su proa
quiso alguna noche bajo las estrellas
arrastrarse sobre la arena,
dormirse sobre la isla soñada,
pero el mar crece en sus entrañas
y de vuelta al agua, sin rumbo,
golpeado por la desesperanza,
siguiendo estrellas engañosas,
dejándose llevar por los vientos,
esperando atracar en el amor.
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sin comentarios 28 lecturas prosapoetica karma: 66

No sin ellas

Se me ocurre
[Por despertar curiosidad].
Indagar qué me impulsa a querer ver lo que hay,
por encima de esa bruma oscura que envuelve el mundo y la ciudad.

Se me ocurre
[Por poner más de un verbo en acción].
Experimentar; sentir emoción;
invitarte a viajar conmigo,
visitar Cetus, Draco, Lyra, o cualquier constelación

Se me ocurre
[De modo tecnológico infantil]
En nanotecnología invertir,
dejar de jugar a intercambiarnos los cromos,
hacernos más pequeñitos que gnomos.

¡Vaya idea tan enana,
conseguir ascender unos metros,
en una cáscara de avellana!

Se me ocurre,
[Declararme contrario a lo adverso].
Personificar a una deidad Egípcia,
y podamos Nut y yo, aprender cien mil idiomas,
circundar sin diccionario el universo

Se me ocurre,
[Para dejar atrás el mar, la tierra y la contaminación que la cubre]
Quedar con Shinatsuhiko o Shinatobe,
sobrevolando el archipiélago nipón en vaporosa nube,
y me hará el honor, de procurarme alas nuevas,
igual de Serafín que de Querube

Se me ocurre,
[Atreverme a filosofar, y con convicción rabínica afirmar]
Que soy libre para soñar y soñar no tiene dueño;
que lo versátil de la fantasía, hace realidad la verdad;
que la sabiduría, hasta dormidos en la noche nos instruye,
se manifiesta, cobra vida.

Y esa vida nuestra, se despierta asombrada en los sueños.

Se me ocurre
[Siguiendo siendo sensato, pero sin los pies en el suelo, espero…]
Escapar de las rebajas de Enero,
y pedalear en bicicleta,
por un volátil y cósmico sendero

Y por fin se me ocurre…
[No definir Cataplín] Sin otra pretensión que añadir:

Que desatar poesía,
es sacar punta a la mina,
afilar sin descanso el lapicero,
acrisolar oro, sentir su brillo el primero;

Y a quien lea estos versos “se me ocurre”,
animarle con tesón a escribir,
conquistar amigas y amigos,
ser genuin@s, ser auténtic@s,
ser y hacer a otro ser viviente feliz

Hoy también Pos Data os dejo:
El buen oteador usa catalejos

(Ya sé que uno solo, sin ayuda de las musas,
no puede pretender llegar muy lejos,
por eso yo las he invocado,
para avanzar en prosa lírica unos metros)
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Hoy brindo

Levantó la copa y brindó por cada segundo, minuto, hora, día, semana, meses, y por este año.

Brindó por todos aquellos momentos magníficos que viví con los que ahora se han ido.
Brindó por el café y el te de todas aquellas tardes, compartidos.
Brindó por los diversos suspiros que me sacaron desde lo más profundo de mí corazón.
Brindó por las extraordinarias sonrisas que lograste extraer, aún en los malos ratos que me solían pasar.
Brindó por las veces que me dejaste y me dejaron sin aliento.
Brindó por vestir la noche de velos y de día para estar contigo.
Brindó por esos sueños que nunca se pudieron realizar, quién sabe por que.
Brindó por haber podido soñar y llegar a donde jamás nos habíamos imaginado.
Brindó por aquellos magníficos amigos que encontré a lo largo de mí vida.
Brindó por lo bueno y lo malo que me da la vida.
Brindó por seguir disfrutando de todos aquellos momentos inolvidables que cada día me regalas.
Brindó por tú exito y mí éxito personal.
Brindó por un futuro lleno de sueños que se van a concretar.
Brindó por todos esos pedacitos de cielo que antes de tiempo se nos han ido.
Brindó por todos esos bellos momentos que compartimos juntos.
Brindó por todos aquellas notas que de madrugada nos escribíamos.
Brindó por todas aquellas cosas bonitas que nos dijimos.
Brindó por aquellos amaneceres y atardeceres que compartimos juntos, uno de los grandes espectáculos vividos.
Brindó por todas esas oportunidades que a escondidas nos veíamos.

Hoy brindó por tí... Por mí... Por nosotros... Por seguir de pie, por seguir completos.

...A todo ello gracias por existir...



Posdata:
Agradezco a Dios por regalarme la dicha de expresar mí sentir en este corto escrito.
El mejor regalo que Dios me ha podido dar es levantarme cada mañana y saber que estás ahí con esa sonrisa que alimenta mí alma para cada día ser feliz.
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Epitafio para Gabriela

Gabriela
si te tocara escribir tu propio epitafio ¿Qué normas seguirías?
¿Cómo lo harías?...

Te miro
y eres como la personificación de la inocencia en cáscara —sólo por fuera—
buscando a ver quién se atreve a destrozarte en sus yemas,
como se hace con una minucia...

Yo escribiría de ti, esto:

«Aquí yace Gabriela,
la que fue una niña que siempre vivió aferrada al vértigo en su columpio de hiedras,
hambrienta por otros lugares en el cuerpo;
pero...
cuando por fin hallaba algo lejanamente parecido a la promesa,
venía con su otra boca y lo devoraba...
Ella era como una pequeña mantis:
con esa hambre eterna...
siempre sola».-



@ChaneGarcia
...
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