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Pagaría mil años por ti

Pagaría mil años de karma por ti.
Retribuiría en las tinieblas cualquier agobio con tal de rozar tus labios, oh ángel abrasador, que has venido del firmamento, has situado mi corazón a gemir por tu amor.
Y tú has volcado tu mirada, hacia la mía, con esa vehemencia lóbrega en ella, por eso cada noche te cavilo como su fueses un hechizo que vino directo a mi corazón.
Tu mirada figura como afable, tus labios tórridos, tus cabellos son como hilos blancos que surcan tu cuerpo y tu corazón es el de un demonio embalado en un encanto desenfrenado.
Timas a todos con tu divinidad, y yo sigo en agonía, no te vayas de aquí, abrázame y llévame contigo que la vida es escasa y voy a pagar un precio inasequible por una mirada tuya.
Tórrido hombre, ven y baila conmigo en esta lobreguez mía, cíñeme y sana las heridas de mi corazón.
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1comentarios 14 lecturas prosapoetica karma: 65

Trataré...

Trataré de olvidarte, canción de la infancia,
con la gran inocencia que inundabas mi alma.

Trataré de que sigan las palabras sinceras,
en quietud y silencio, al compás de mis pasos.

Trataré de que brille el fulgor en tus ojos
como aquel, que recuerdo, del ardiente verano.

Trataré de que cese el temblor de tus manos,
aunque tiemblen las mías, al sentir el otoño.

Trataré que la vida te refresque las sienes,
y te cubra de rosas, con auténticos besos.

Trataré de que seas algo más que un recuerdo,
mariposa sin nombre, que alegraste mi vida,
aunque ahora estés lejos.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/09/18
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4comentarios 38 lecturas prosapoetica karma: 70

Desaparecidos

Cada voz que se perdió en el silencio
ave obscura que bate sus alas al miedo
cuando los monstruos construyeron
vacíos en las almas de nuestros abuelos
huérfanas manos con hijos que desaparecieron
la nubes fueron grises y el llanto negro
tumbas sin cuerpos donde las flores crecieron
miradas blancas bajo blancos pañuelos
donde los sueños subsisten tercos
en la búsqueda infinita de los que se fueron.
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11comentarios 82 lecturas prosapoetica karma: 121

Ven a mi poesía de mi alma

¡Poesía mía no me desampares! ¡poesía mía quiero que me perdones!
Deja que tus letras sigan penetrando a mi alma, no desampares mi lecho.
Y tú te vas sin decir adiós, no puedo escribirle a lo que es trivial, necesito el combustible de tu remolino atronador de letras.
Los días son monótonos, sin sentido alguno, las personas transitan exhibiendo únicamente rostros llenos de estertor y pocas veces de ventura.
No necesito eso, necesito un pequeño soplo de letras que deriven de tu alma, nada me importa, solamente tú, poesía mía, que te has empecinado en prescindir mi espíritu, no lo sé, puede que estés visitando otras almas en busca de ti, almas que al igual que yo, siguen rebuscando.
Ven y estréchame que no te dejaré ir más de mi vida, ven y persiste conmigo y seré tu cautiva leal.
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4comentarios 39 lecturas prosapoetica karma: 97

Mal vendió su libertad

Ella amaba los vientos, volar por encima de la montaña y planear por encima del valle. Pero el colectivo de la media sin aspiraciones superiores más allá que reproducirse como las palomas, y que no sirven para volar sin parvadas, se encargaron de que mal entendiera su libertad. No la soportaban volando sola por los cielos. La querían enjaulada y sometida. Decidieron hacerle creer que estaba sola, que tenía que tener crías y someterse a ellas.

Ella solo quería amar a los vientos, con libertad.

Terminó por mal vender su soledad por un plato de algo que le hicieron creer que era cariño; y que no era más que desperdicios, una pantomima futil; una copia mala del más alto de los sentimientos humanos... O al menos lo que dicta el entender colectivo idealizado en comedias televisivas.

Hoy ya no vuela. De hecho, odia a los vientos.

Lograron su cometido. Ahora ya no sabe volar.
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6comentarios 75 lecturas prosapoetica karma: 82

Viví...

Viví muchos meses soñando con tu voz
y tus palabras,
creyendo en un sueño infantil
que tú animaste.

Viví con las luces de la infancia
que alumbraban mi ceguera
y me llevaban tras tus pasos.

Viví en la mentira de la vida juvenil,
en un otoño edulcorado por las risas
y caricias de tus labios.

Viví una utopía seductora
con la ilusión de los mendigos
que persiguen las migajas de unos dedos
que se unan a los suyos.

Viví y desperté, una mañana,
tras sufrir la pesadilla
de aquel mundo inexistente
que formó mi fantasía.

¡Entonces comprendí cuánto te amaba!

Rafael Sánchez Ortega ©
09/09/18
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8comentarios 97 lecturas prosapoetica karma: 146

Está lloviendo...

Está lloviendo
y siento tu presencia
cerca, muy cerca.

Quizás la lluvia
me traiga tu sonrisa
que tanto anhelo.

Pero sin lluvia
también vas a mi lado,
constantemente.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/09/18
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5comentarios 63 lecturas prosapoetica karma: 130

Me dijiste...

Me dijiste que querías aprender de mí,
para escribir aquello que quemaba tus entrañas.
Y te enseñé lo poco que sabía.

Me dijiste que querías conocer
la forma de callar y aguantar
lo que sentías,
sin que nadie lo supiera.
Y te enseñé a fingir, sin darte cuenta.

Me dijiste que querías ser un témpano de hielo,
para rechazar la pasión que corría por tus venas.
Y te enseñé a mentir y hasta mentirte,
al negarte mis caricias.

Me dijiste que te enseñara a odiar
para olvidarte de aquel a quien amabas.
Y no pude ayudarte
porque aún te amo.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/09/18
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13comentarios 115 lecturas prosapoetica karma: 141

Libre soledad

Se me incendian las lágrimas
bobas encendidas para iluminar la mirada
cada llamita que rueda por mis mejillas
va dejando surcos para que los sigas,
queman el piso con el dolor del alma
arde el corazón con el candor de las llamas
en las noches se esconden bajo las sábanas
y al amanecer sus cenizas huelen a alas.
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2comentarios 59 lecturas prosapoetica karma: 90

Había miedo...

Había miedo en tus ojos infantiles
cuando aquella tarde nos vimos en la clase.
Tú dijiste que no te encontrabas bien,
que era la gripe,
y bajaste la cabeza.

Algo se removió en mi corazón
que empezó a latir más deprisa.
Yo había visto tus lágrimas
correr por las mejillas
y no eran gotas de lluvia ni de gripe;
había algo que se me escapaba
y no querías contármelo

Al cabo de unas semanas llegó tu carta
con la tinta emborronada por las lágrimas.
Tuviste que marchar, salir de casa,
ibas a vivir con otra persona
y no querías decírmelo

Rafael Sánchez Ortega ©
05/09/18
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sin comentarios 26 lecturas prosapoetica karma: 90

Surgieron...

Surgieron sin pensar, y así nacieron,
las palabras que salen al cuaderno.
Pequeñas vivencias y retales,
hermosas mariposas soñadoras
y en otras, telarañas,
recogidas con paciencia
en la memoria.

Nacieron vacilantes estas letras,
intentando llenar unas cuartillas,
aunque sé que, muchas veces,
la caricia llegaba en los latidos de la vida
que amanece con el alba,
en la tarde que pasaba y se marchaba
en un suspiro,
en la esencia de los versos
que formaban el poema
y se vive cada día.

Surgieron temerosas y con miedo
“cien palabras” que aquí nacen,
intentando suspirar y ver la vida,
para ti.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/09/18
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sin comentarios 28 lecturas prosapoetica karma: 101

Siempre...

Siempre estarás conmigo en el recuerdo
y te veré tomando aquel café, de cada tarde,
en el bar de la plaza
y en la mesa que ahora
aparece vacía.

Siempre guardaré los largos ratos compartidos,
aunque algunos duelan
y otros sean más hermosos,
ya que fueron vividos intensamente
en un tiempo del pasado
y que nunca volverá.

Pero estoy seguro de que siempre
seguirá llegando, hasta mi lado,
la brisa del nordeste
y su caricia embriagará mi cara
dejándome el recuerdo de que un día
también te besó y acarició.

Por eso siempre seguirás conmigo,
aunque sea en el recuerdo.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/09/18
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Esta noche

Esta noche te escribiré un poema para decirte te quiero.
Con cada palabra abriré mi alma, porque sólo tú estás en mis pensamientos.
Esta noche bajaré la luna para alumbrar con ella tu cuerpo.
Le pediré un deseo al cielo y escribiré todos mis anhelos.
Esta noche amaré el silencio, encerrado en la cárcel de tus besos.
Y caminaré sereno hasta donde se unen la tierra y el infierno.
Porque sólo tú arrullas mis sueños, con la nana de tu voz de terciopelo.
Sólo tú calmas los demonios que encienden mis miedos.
Esta noche mi amor, correremos más veloces que el vuento.
Y haremos de una nube nuestro refugio eterno.
Esta noche y no otra, será nuestro momento.
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2comentarios 42 lecturas prosapoetica karma: 107

Fue preciso...

Fue preciso que te viera,
que sintiera tus palabras
recitando mi poema.

Me dijiste que tus ojos lo leyeron
una tarde, en el cuaderno de una amiga,
y quedaste impresionada
por la rabia que llevaba.

Yo quedé muy sorprendido
y pensé que exagerabas.
Recordaba aquel poema
como fruto de unos versos
que salieron, sin pensarlo.

Fue una tarde de septiembre
en que volaron esas letras de mi cuarto
intentando ver las olas de la playa,
pasear por sus arenas,
embriagarse con el yodo
y el salitre de las aguas.

…De esta forma coincidieron nuestros pasos
a través de mi poema.

Rafael Sánchez Ortega ©
03/09/18
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2comentarios 32 lecturas prosapoetica karma: 97

Humo en mi mente

Es en ese momento donde mis males viajan, aunque vuelvan. El humo nubla mi vista pero despeja mi mente , la que se encuentra aturdida y confusa. Viniste de la maldad pero con un toque alegre, llenaste mis entrañas de ilusión para volverme adicto a ti. Me encuentro en lo más oscuro, junto a ti, pero está vez eres la única luz, aunque te desvaneces con cada suspiro. Me siento feliz contigo pero tú me arrastraste a esta oscuridad donde nos encontramos solos
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Recuerdo...

Recuerdo la calle aquella
donde nos conocimos,
y recuerdo la acera estrecha
donde nos cruzamos y te empujé,
sin darme cuenta.

También recuerdo la frase atropellada
y nerviosa, disculpándome,
y tus ojos, que los recuerdo,
con su alegría al mirar los míos,
aceptando mis palabras
y disculpas.

Pero te recuerdo a ti, minutos más tarde,
cuando te vi en la cafetería de la plaza
tomando un capuchino.
Creo que nos miramos, nuevamente,
que sonreímos
y que me acerqué a tu mesa.

Nos presentamos,
charlamos de mil cosas,
pedimos otros cafés
y hasta recordamos el empujón
que hizo que nos conociéramos.

Rafael Sánchez Ortega ©
31/08/18
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Ahora entiendo...

Ahora entiendo los errores del pasado
y comprendo que me pude equivocar
al suplicar que me quisieras.

Si lo hice es porque estaba convencido
de que había un sentimiento compartido,
una dulce afinidad entre nosotros,
y me pude equivocar, lo reconozco,
aunque nunca comprendí que te marcharas
y negaras todo aquello que decías
en tus letras y palabras.

Ahora entiendo que me pude equivocar
al quedarme, solamente,
con el eco de tus letras,
y tu voz, tan melodiosa.

Pero pienso que es posible que ganara
a pesar de soportar ese susurro
del “te quiero”,
musitado por tus labios
tantas veces.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/09/18
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sin comentarios 38 lecturas prosapoetica karma: 101

Reflexión 2

Siempre estamos acompañados
Pero del mismo modo solos
Uno siempre tiene a su yo
Pero en noches grises uno no lo encuentra
Buscamos a esa media naranja
Pero al final ella es la que tiene que aparecer
Nos evadimos de todo pero es cosa de minutos
No hace falta ayuda por el camino
Pero sin esa ayuda el camino es más difícil,
Lo que lo hace más divertido
Pero más triste, más oscuro.
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2comentarios 42 lecturas prosapoetica karma: 91

Mientras todos dormían...

Mientras todos dormían yo te miraba
y vigilaba tu sueño,
en el lecho compartido

Afuera la ciudad cerraba sus párpados
en la noche,
y dormían sus casas, sus calles,
los coches estacionados
y hasta los semáforos
que se habían quedado estáticos.

También dormía el silencio
y yo velaba su voz, tan silente,
y el recuerdo de la tuya
que había quedado, nerviosa,
en mis oídos.

Y aunque el tiempo también velaba,
hacía correr los segundos,
siguiendo su curso,
en ese momento de sueños y descanso,
donde cada instante que pasaba
era uno menos en la resta
para llegar al amanecer.

Rafael Sánchez Ortega ©
30/08/18
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Bienvenid@

Los días de tus menos dos palabras estrangulan los métodos, en tanto las más dos mías hacen requisición del recuento de los daños.

Son incoloros por inherentes al por qué de mis respuestas, malditas pordioseras de tus preguntas.

Bajito escuchó tu oído al trueno sonar de esta campanilla, seca ya de tu isotónica palabra.

No hilaré ni una sílaba...

Bajito será el paso de mi cansado pespunte.

Te deberé el portazo. Prometo ponerme a cuenta cuando notes tu triste sorpresa flotando sobre ese charquito de estrellas... el de un adiós sin interlocutor, que será tapete de bienvenida en el huérfano recibidor de la nunca despedida.


Amén.



Yamel Murillo



Cloroformo, papel y pluma©
D.R. 2010
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9comentarios 82 lecturas prosapoetica karma: 118
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