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Debajo De La Luna (Con @Escritora_Chellmi)

En la oscuridad
De una habitación
Bajo la luminosidad
De la luna, su piel
Desnuda brilla
Cual perla bajo el mar
Sus labios rojos como un Rubí
Que me llenan el corazón
De pasión

Mis manos son barcos de papel
Surcando su piel.
Dejando enmarcado
En su cuerpo un beso
Hasta llegar hasta sus ásperos
Labios

Debajo de la Luna
El silencio se extingue
Los murmullos nacen
Los vidrios se empañan
Entre sábanas quedó la pasión
En cada beso el amor creció

Debajo de la luna
Abrasame tan fuerte
Como nunca.
Pasa tus labios por mi nuca
Hasta conquistar mi alma
Solo por esta noche
Bajo la calma de la opacidad
De este cuarto, acompañame
En mi soledad.
Quiero dormirme sobre tu pecho.

Amame esta vez
Mientras llenas con caricias
Mi piel.
Solo podre pedirte
Que esta noche pasa lenta
Luna no te vayas
Quedate aquí un rato más
Mientras dos enamorados
Mantienen en secreto
Su amor
Entre hojas de papel mojadas
Bajo la llama que mantiene
Vivo este amor que no termina
Quédate hasta que llegue el Alba...
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Amor En Secreto (Con @Escritora_Chellmi)

Este secteto se mantiene
Guardado bajo llave
Seguimos siendo
Dos prófugos
Del destino
Hijos del desamparado
Corazón que ha quedado
Conquistado

Sólo evitamos
Con disimulo mirarnos
Intercambiar palabras
Pero ambos sabemos
Que debajo del sakura
Miles de besos perduran
Nuestras almas no dudan
El afán de sentirnos tan distantes
Y a la vez tan unidos

Este amor están profundo cono el mar
Y están imposible como anhelar
Llegar a tocar el cielo
Con vuestras manos

Están lejano el sentimiento
Tan ajeno el por siempre
Sólo somos dos locos
Que en secreto se aman
La oscuridad
Si hablará contaría
En mas de una poesía
Lo tanto que te quise y lo tanto
Que me quieres
Pero el destinó nos ha separado...

Dos prófugos
De Cupido sean encontrado
Dos personas que sean enamorado
Bajó el iluminado cielo
Las estrellas nos desvelan con su mirada.

Más quién diría
Que ese dia
En aquel balcón moriría
Vuestro mortal cuerpo
Por aquel veneno letal
Pero vuestro amor sería inmortal
Como estas palabras
Que describen a dos enamorados
Separados por el destino
Y unidos por la eternidad
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Esa agonía le duele

Quien dijo que no se muere de amor.
Yo vi cómo fue muriendo aquel poeta,
soy testigo de cómo fue falleciendo lentamente;
la falta de sus besos lo fue enfermando
la ausencia de sus brazos, lo llevó a agonizar,
la magia, la locura y la pasión quedaron sumergidos en recuerdos imborrables,
todo fue pasando lentamente y esa agonía le duele.
Ya no supo cómo vivir,
cada día estaba improvisando,
aunque estaba allí día y noche, estaba ausente,
no supo más que era la felicidad.
Aun no muere, pero la aflicción lo mata,
tiene algo que no lo deja morir.
Hay quienes dicen que es la misma poesía,
otros dicen que le queda un poco de amor es su arrugado corazón.
Nadie sabe cómo hace para mantenerse en pie,
con una seudosonrisa en los labios, y una melancolía en los ojos,
trata de comerse los recuerdos para saciar su hambre y ver si le quedan menos,
la mayoría de sus recuerdos lo envenenan,
aun no muere, pero…
no sé si eso es vida.
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Eran un imposible

Hay amores cortos, amores largos, amores eternos,
pero este fue un amor imposible, un amor frustrado, un amor fugitivo,
un amor que se les escapo de lo que ellos habían planeado,
se dijeron tantas cosas que no se dieron cuenta del poder de sus palabras,
cada frase cada palabra los ataba más uno al otro,
eran declaraciones de amor eterno que consciente o inconscientemente echaban raíces en el corazón del otro,
se atrevieron hacer posible tantas cosas,
olvidaron que eran un imposible
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Entrega total

Ambos casados pero por diferentes lados.
Ella no se sentía amada por quien una vez le prometió amor eterno.
Él se hastió de la rutina que vivía en su casa, y le fue más fácil conseguir la pasión afuera.
Se encontraron por casualidad, o causalidad.
Se miraron, y con una pequeña frase sellaron su destino;
su día a día los fue acercando,
sin planes, sin pasado, sin futuro,
comenzaron a vivir lo que solo ellos se atrevieron.
Ya no había miedos, no importaba ser descubiertos,
se encontraban a cualquier hora del día o de la noche,
no había reloj que recordara la vida,
solo vivan el uno para el otro,
mezclaron tanto sus vidas que olvidaron el mundo en que vivían.
Se amaron, si, se amaron con loca pasión,
se hicieron dependientes el uno del otro,
no sabían cómo parar, ya no podían,
el deseo era más poderoso,
la realidad no existe para ellos.
Fue una entrega total.
Hoy viven las consecuencias.
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Corazón fragmentado

El retornó a su verdad.
Se siente obligado a vivir de roles impuestos por la sociedad.
La razón domina al corazón, lo somete y esclaviza.
No tiene alternativa,
tiene un pasado largo que lo ata,
hay un futuro en sus hijos qué depende de él.
Juega el rol de padre y lo hace bien,
el de esposo no lo sabe jugar, quizás lo olvidó.
Sus días pasan como si nada importara,
trata de motivarse por sus hijos, para cualquiera es suficiente motivo,
pero él se quedó pegado a un recuerdo.
Sus noches son peores,
lo atormenta la soledad de estar acompañado de quien se supone debe amar y no puede.
Su corazón se encuentra fragmentado y disperso.
La razón se impuso y junto a la conciencia ahogaron el amor.
Vive en automático, se convirtió en maquina,
aunque sonríe, la tristeza se ve en sus ojos
cuando debe llorar, ríe cuando debe reír llora.
De ella no supo más.
Eventualmente le llega alguna noticia que le alborota los recuerdos.
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1comentarios 34 lecturas relato karma: 80

Primera redoblona

Ahí estaba recto... desnudo y de pie el hombre canijo. Creo recordar que se llama José... Mmmmm José algo; pero sus compañeros le dicen "Polla de burro". ¡Y no era para menos! Aquello era un péndulo al que no se le podía ignorar. Se podía sopesar con la vista. No hacía falta palparlo para saberlo... uno le adivinaba lo macizo sin el tacto.

Ella —la señora de la casa que los había contratado— al verlo sintió algo de temor, nunca se había arriesgado a tanto. ¡Claro!, acostumbrada estaba a los calibres normales, que la sola visión de AQUELLO, resquebrajaba cualquier tipo de morbo anterior. ¡Cualquiera en su sano juicio se lo hubiera pensado dos veces!

Animada entonces por los otros que le habían hecho la orgía, abrió sus cremas pálidas... los dos marmoleos muslos de leche que parecían no haber sido tocados nunca. Le ofrecía así la flor espectante a la que ya se le hacía agua todo. Ella era un punto de agua viva... el sitio donde brota todo manantial.

José —que en medio su descomunalidad aún lo tenía dormido— tuvo que hacer un esfuerzo por despertarlo, pues, a semejantes tamaños se les hace renuente el despertar tan presto.

Una vez lograda la enarbolación... roja como un casco nazi, enfiló el ariete hacía la depilada cueva. La entrada, con sus estiradas crestas de gallo, ensanchaba ya la boca, imaginando ilusa que podría tragar entera aquella colisión de un sólo bocado.

El primer contacto fue como el ardor del hielo seco. Aquel clavo era como lava abriéndose paso a través de un conuco nuevo. Todo ardía y quemaba, estirando sus ya arrugados pliegues viejos, que quedaban tensos y a punto, como un arpa bien templada en su afinación.

Su cuerpo adquirió entonces un dócil rigor mortis, quedando clavada al madero que suponía la colchoneta, cuál si fuese un cristo de un sólo clavo.

Todo se sentía como una mezcla arremolinada de cosas dispares. Nunca un dolor había sido tan placentero; ni un placer había lastimado tanto. Ella parecía un gusano dentro una manzana... retorciéndose... horadando túneles infernales llevándola hacia un Edén de mareos. El deseo en su boca mordía una almohada —que no sé de dónde salió— tratando de desplumarla en un ingente esfuerzo por matar al grito.

Intentataba pensar, centrarse en la situación que le acaecía mientras acontecía el acto; pero los mordiscos de aquellas divinas pirañas apenas le daban chance para el respiro,

Los orgasmos acaecian como vagones de un tren que arribaba indetenible, las cuentas de un tortuoso rosario de delicias irrefrenables, difíciles de asignarle la palabra justa que los contenga en su significación.

Ella lloraba de gusto. Nunca había sido tan feliz en medio de una locura abierta, a carta blanca, sin termor a salir escalada.

En un breve lapso que tuvo de lucidez, pudo sentir en sí misma profundidades nuevas, lugares que con su obeso y portugués esposo nunca había visitado.

Era como si un largo badajo pateara su úvula cervical en un carrillón de placeres de esos que, amenazantes te muestran los dientes. Acabó dando gracias a Dios antes de perder el sentido en un majestuoso tetánico, todo tembloroso.

José, fue el último de la orgía en cepillarse a la señora. Al acabar, entre los cuatro obreros la cargaron hasta su cama. Durmió como un cadáver, como alguien que acabase de morir... el resto de la tarde y hasta el otro día.

Esa redoblona, había sido sido el regalo que le había preparado su marido, quien, había contemplado todo desde una silla de playa cerca del rincón.

Ese fue el principio de una afición se repetiría más a menudo, cada vez que se requiriesen de obras en el sitio... y que él se las procuraría y a las que ella obviamente no se le negaba.-


@ChaneGarcia
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Verdad y mentira

Sale vestido de mentiras luciendo un traje de falsedad.
Deja a una en casa con tres pequeños
que lo ve en sus sueños y lo espera para cenar.
Va al encuentro de la otra que le da fuego,
le quema el deseo y le hace soñar.
Se limpia la lujuria y se viste de nuevo de su traje perfecto.
Trata de levantar la cara, sonríe, el mundo le cree, o él cree que le creen.
Vive así los días y las noches,
mientras duerme con una, sueña con otra,
cuando besa a una saborea a la otra;
el corazón enloquece,
la mente se confunde,
el deseo y la razón se enfrentan.
Dicen que siempre vence la verdad aunque la mentira se salga con la suya.
Mientras él sabe que será descubierto, vive el momento,
no mira pasado ni futuro, solo vive el presente,
se vuelve ausente de la realidad, pues la fantasía lo arropa,
su fantasía se convierte en su verdad,
su verdad se vuelve mentira,
cada vez se hunde en su torbellino,
no se sabe si él sabe,
solo vive, solo sueña.
En casa, la cena está servida con atuendo purpura,
lo espera la verdad deseosa de ser amada.
Elige los labios sabor a miel que lo llevan a la locura,
la mentira a pesar de ser descubierta logra su objetivo.
Él bebe de otro manantial,
mientras en casa el suyo se desborda de esperar.
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A manera de despedida

En la necedad poética de escribir algunas cosas que se sienten.
Aquí quedan parte de algunos poemas dedicados a una mujer que amo como se ama lo que no se tiene ni se puede ni se debe, una mujer que amo con locura.
Digo amo, en presente porque el amor es sin límites en el tiempo;
aunque lo puedas conjugar literalmente en varios tiempos mi amor por ella carece de tiempo,
tuvo un inicio, pero no conozco el final, no sé si habrá final.
Estos poemas son para ella, algunos los conoce otros son nuevos pero todos son de ella
Resumen en poesía lo vivido, quizás falte algo pero lo esencial está allí plasmado, el amor.
Puede borrarlos, quemarlos o guardarlos es su decisión.
yo los tendré guardado y los leeré cada vez que piense en ella.
No se, quizás algún día sean publicados y salgan a la luz publica.


Colección de poemas denominado "Fragmentos de un corazón enamorado" Comienza con el poema Juegos Peligrosos y termina con el poema "esa agonia duele"
Relatos vividos y expresados en poesias. Ahora si, publicados en poémame.

Diego Quenza
Dquenza
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Y el día menos esperado llegó

No salían del asombro,
aunque sabían que pasaría, tenían la esperanza de poder seguir con su historia de fantasías.
El enredo es de magnitudes descomunales,
las mentiras salieron a flotes,
unas tras otras, algunas primero otras después y algunas juntas,
las desilusiones y decepciones son la luz del día,
el dolor es múltiple en los corazones involucrados,
hay ahogos y desahogos,
los gritos e insultos ruedan por los pasillos de la casa;
desde la habitación a la sala, desde el baño hasta el patio.
Son dos historias en una,
cada cual se vive por separado pero tiene el mismo origen y el mismo fin.
La confusión reina, el caos se apodera,
las amenazas surgen como única alternativa,
el dolor se agudiza,
parece un infarto al miocardio que destroza el corazón,
cada palabra, cada mentira descubierta perfora como espada de doble filo destruyendo todo a su paso.
El amor y la compasión habían salido despavorido por la ventana,
el respeto había sido sustituido hace tiempo por el engaño,
el tiempo parece haberse detenido.
Cada uno vive su agonía, se sienten solos,
la lucha parece cruel pero la justicia la corrieron cuando dejaron entrar lo injusto.
no se sabe si hay perdón,
el rencor habita el lugar,
no sabemos que paso con aquellos amantes que un día emprendieron un viaje incierto
y aunque sabían que llegaría,
el fin llegó cuando menos lo esperaban.
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2comentarios 28 lecturas relato karma: 72

Un regalo

Regálame tus días porque tus noches no me pertenecen.
Regáleme tus besos porque tus labios son ajenos.
Regálame tu mirada picara y seductora porque a tus ojos no les pertenezco.
Regálame placer amor y lujuria porque es lo único que me llevo.
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Rezó Al Silencio

Le rezó al silencio
Gozó de la calma
Gozó de la compañía
De aquella llama tibia
De la chimenea que
Alivia mi alma fria

Y ilumina el cuarto
Dónde la oscuridad
Se refugia en un rincón
El tiempo se detiene

El último suspiró llega
La piel palida
La paz se acomada
Sobre mi pecho
Como si fuera su lecho

Más en la noche
Mi alma le reza
Al Silencio para poder
Ver llegar la mañana
Por la ventana
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12comentarios 89 lecturas relato karma: 90

¿Quién es?

No es mi pasatiempo, es mi presente sin pasado y con futuro incierto.
No es quien mata mis veranos es mi tormenta perfecta.
No es mi juego, es mi verdad que me trasnocha cuando la pienso y mi fantasía más caliente cuando la sueño.
No es quien me despierta en las mañanas, es quien no me deja dormir toda la noche.
No es una casualidad es la causa de mis locuras.
No es la mujer perfecta es la que quiero y deseo.
No es mi opción es mi decisión.
No es la que me robas el tiempo, es la que le da valor a las horas de cada día que he vivido desde que la conocí.
No es mi amiga ni mi mujer, es más que eso, pues es mi amante.
No es la flor más radiante del jardín, es la rosa con largas espina que aunque me lástima la amo.
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2comentarios 45 lecturas relato karma: 82

Hasta en mis sueños

Eres lo último que pienso cuando me acuesto y lo primero cuando me levanto.
La seguiré amando en mis sueños más profundos.
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2comentarios 24 lecturas relato karma: 63

Es divina

Es divina y el tiempo es injusto al tenerla al lado de otro hombre
y yo sin poder llenarla de lujuria cada parte de su cuerpo y de su alma.
Pasan los días que parecen años y sigue esperando a quien la colme de experiencia placer y pasión.
Yo espero pacientemente que la vida me dé la dicha de ser quien, una vez más la llene de ese amor que tanto necesita y quiero darle.
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4comentarios 78 lecturas relato karma: 85

Sus besos me encienden

El frío que deja la ausencia de su cuerpo rozando el mío en las tardes de pasión ha querido invadirme, pero el calor que genera la sangre corriendo por mis venas bombeada enérgicamente por mi corazón acelerado por la emoción que me entrega con sus besos, ha ocasionado que mis ganas de ella se eleven a la máxima potencia.
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Olvidarla

¿Quién dijo que quiero olvidarla?
Como le digo a mis ganas de ella que todo se acabó.
Como se olvida los besos sabor a miel.
Como olvidar los abrazos que estremecen el alma.
Como supero esta adicción a ella sino la tengo ya que es el único antídoto que me hace sobrevivir.
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Floreces De Felicidad, Cuando Llegó

Cada otoño desaparece
Cada vez que llegas
Quitando el invierno
De mi espalda
Con un tibio abrazo verañero
Cada vez que te vas el viento
Me sofoca con su aliento
El sur con sus fríos aires
Se adueñan del lugar
La brisa me llama entre murmullos
Diciéndome que pronto llegarás
Y allí en la puerta te espero
Sin esmeros se lanza sobre
Mi pecho y la armonía
Vuelve a florecer con su compañía
Las noches ya no son frías
El silencio se diluye
Con su ternura
Ya no estoy tan sólo
Si estoy contigo
Amigo.
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17comentarios 92 lecturas relato karma: 89

Tiembla

Mi cuerpo tiembla de las ganas de estar con ella enredado entre sabanas de una cama que no importa si es de ella o es mía, solo es.
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Historia de un profeta sin vocación

Historias del café. A concurso.

RELATO INICIAL

Luis García Montero

Continuacuón del Relato:

Pedro Manuel Calzada ajete: (aún no Saltamontes)

Título:
Historia de un profeta sin vocación.

Juan el Loco ha llegado al café más silencioso, más esquivo que nunca. No se ha empeñado en darme conversación, no ha pedido que ponga un disco de Joaquín Sabina o de Javier Ruibal, no ha hecho bromas pesadas a costa de ningún cliente. Entró, saludó con la mano y se escondió en la mesa del fondo. Tuve que acercarme al cabo del rato para preguntarle si quería tomar algo. Estaba cohibido, le costó trabajo sonreírme, pronunció mi nombre con una timidez extraña y tardó en atreverse a pedir su whisky.

Pensé que no había ido bien el viaje a Madrid. Un fracaso ese esperado y cacareado fin de semana con la cantautora que había conocido aquí en febrero. Demasiada suerte para Juan, supuse al verlo tan encerrado en sí mismo. Daba pena su calamidad, sin una conversación en toda la noche, sin más equipaje que dos copas y tres escapadas solitarias a la calle para encender un cigarro.

Cuando se fueron los clientes más trasnochadores, cerré la puerta, me serví una copa y decidí enterarme de lo que pasaba. ¿Qué ocurre?, pregunté mientras me sentaba.

— Qué sé lo que me va a suceder en los próximos 20 años.

Esa salida de humor inesperado y melancolía confusa era un regreso a la normalidad. Debió leerme el pensamiento en los ojos, porque enseguida empezó a explicar que esta vez no se trataba de una de sus locuras. Me contó que había sido feliz con la cantautora, que habían quedado en repetir el próximo fin de semana, que ella lo había acompañado al aeropuerto, que lo había despedido con un beso interminable. Pero después… Juan sacó la tarjeta de embarque, pasó los controles de seguridad, entró en el avión y encontró su asiento ocupado.

Era yo -me confesó-, de verdad que era yo mismo el que estaba sentado en la plaza 12A. Con 20 años más, muy canoso, viejo, una ropa elegante y hablando con una calma misteriosa. Pero de verdad que era yo. Me di cuenta antes de que él dijera hola, soy tú. Iba a advertirle que se había equivocado de sitio, a preguntarle ¿qué asiento tiene usted?, pero dejó de leer el periódico, se volvió para mirarme y me vi allí, con 20 años más. No hizo falta ninguna explicación

— Es una casualidad que hayamos coincidido en este viaje, un imprevisto. Siéntate aquí, el asiento 12B está vacío. No puedo explicarte lo que ocurre, pero ya que estamos juntos, sí puedo contarte lo que será de tu vida durante los próximos años.

Comprendí que Juan no me estaba engañando. No era una de sus bromas, hablaba con la luz de la verdad y el convencimiento. ¿No te gusta lo que has sabido?, me atreví a murmurar. ¿Tal vez una desgracia? Bueno –sonrió-, no está mal, no voy a ser un pintor de éxito, pero me defenderé bien como representante de artistas. Después de un silencio prolongado me miro a los ojos. No me he resistido murmuró, a preguntarle también por ti.

— No me jodas, Juan, protesté, no estoy yo para profecías, vamos a dejarlo.

Pero había caído en una trampa. Serví dos copas y me dispuse a escuchar. Empezó por tranquilizarme, me dijo que no me preocupara:

— Lo que te va a pasar no es ni bueno ni malo, todo depende, todo será según te lo tomes, una oportunidad o una catástrofe, así que prefiero contártelo para que la sorpresa no acabe contigo. Verás…

Fuente: www.cafedelevantecadiz.com


Nota: Aquí comienza la parte escrita por mi (como continuación de la Historia): Pedro M. Calzada Ajete (Entonces no tenía el seudónimo de Saltamontes):

...
—Un momento… —Le interrumpí.

Vacié mi copa y la volví a llenar. Al servirle a él, por torpeza viré la copa y se vertió el líquido sobre la mesa. Poniéndose de pie apartó la silla y frotó sus manos en la parte mojada del pantalón.

—Te has puesto nervioso —Me dijo.

A pesar de nuestra confianza, me disculpé reconociendo que me sentía perturbado. El asunto no es para menos, le dije. La expresión de mi rostro…–pensé- debía ser parecida a la de él cuando entró al café.

—Si lo prefieres, hagamos como que no te he dicho nada y no te cuento… —Me dijo compasivo.

No tenía escape…, mi curiosidad por la historia crecía y quise llegar al fondo, sin medir las consecuencias…: “no serían buenas ni malas…, una oportunidad o una catástrofe”. Decidí que lo mejor era salir de esa incertidumbre y así se lo hice saber, pero que antes, debíamos llenar nuevamente nuestras copas, “a la roca”, sin hielo… El asintió y se adelantó a agarrar la botella.

—Mejor sirvo yo el whisky, aún te noto descompensado.

Una vez llenas las copas, colocó la botella al centro de la mesa, con el seño fruncido me miró y extendiendo una mano me dio tres palmadas en el hombro. Interpreté el gesto como una forma de querer disminuir mi contrariedad. Lo agradecí. Amigo Juan, le dije, adelante con esa historia. Alcé mi copa para tomar un sorbo, pero resulto un grueso trago que me hizo carraspear. Soy todo oído…

—Verás… — Comenzó e hizo una pausa para imitar mi trago. Ambos reímos.

Juan el Loco se arrellenó en la silla y sin más preámbulo me dijo, Amigo Lucas…, sentado a mi propio lado y hablando conmigo mismo; solo nos diferenciaba el físico, un yo afectado por la pátina del tiempo y el otro, tal y como lo vez compartiendo tragos contigo. Durante el viaje, de incomprensible pero amena conversación, me pedí prestado el periódico: Léelo –me dije- poniéndolo en mis manos. Era grueso: “El transparente de Cádiz”, de tirada mensual, correspondiente a febrero del año 2037, que ojeándolo, pude apreciar publicaba todos los temas de interés nacional e internacional, pero con mayor énfasis en nuestra región; y profundizaba en las noticias culturales, destacando con amplitud las concernientes al desarrollo de actividades e intríngulis de las tertulias de Cafés en todos sus aspectos. La calidad del papel era óptima y su diseño ilustrado a todo color con excelentes fotografías y detalles. Es una lástima que no se me haya ocurrido permitirme arrancar la página dónde aparecían las fotos de Joaquín Sabina en ocasión de celebrar su cumpleaños 88 aquí, en este propio Café, en una de las cuales aparecemos los tres; “él, tú y yo”. Si vieras la vitalidad que mostraba su imagen, sin desdorar las nuestras, que a decir verdad todavía eran envidiables. En el artículo de reseñas se aludía que conservaba su característica e inigualable voz, así como también que además de cantar declamó poemas de su autoría, que a juzgar por la crítica eran anónimos y exquisitos….

En este punto, Juan se detuvo. Cogió su copa y me instó a hacer un brindis por el presente futuro aclarando o futuro presente. Nos pusimos de pie para hacer chocar nuestras copas, tras lo cual tomamos otro largo trago.

—Me dices que la conversación contigo mismo en el avión, era incompresible, aunque amena… —Le dije en tanto el sacaba de uno de los bolsillos de su chaqueta de cuero la petaca de cigarros, extraía uno, se lo ponía en los labios y tanteaba los demás bolsillos en busca del encendedor. Más rápido que él, saqué el mío, lo encendí y llevé la llama a su cigarrillo…
— ¿Y qué decir de la que tenemos ahora? —Continué diciendo.

Siempre llevo conmigo un encendedor, aunque no fumo y Juan lo sabe; por eso no me brindó un pitillo.

—Loco, estás enrareciendo el ambiente y me contaminas —Le dije y agregué — Sal a fumar a la calle mientras voy al retrete y regreso para escucharte...

— ¿No te motiva la conversación? —Se adelantó a preguntar cuando lo llamé y nuevamente nos sentamos a la mesa escrutándonos mientras nos dábamos otro trago.

—A decir verdad, te he escuchado atentamente, pero sin dejar de preguntarme que giro darás a la historia que se me haga comprensible. Descarto las ironías, burlas y “buen sentido del humor” que te caracterizan, porque te conozco mejor que tu propia madre y mi sicología no me engaña. Al menos hoy, eres otra persona y eso es lo que me hace vacilar, porque se que a mí no me tomarías el pelo. Pero coño, Juan…, dime cómo digerir lo que me cuentas.

A mi amigo, se le aguaron los ojos. Se puso tenso. Me juró por Dios y las Once mil vírgenes que no me engañaba… Se puso de pie, de un tirón tomó un trago e hizo “mutis” al baño.

Regresó secándose el rostro con el pañuelo y se dispuso a acabar su narración.

—Lucas… ¡Fíjate bien! A nadie le contaría lo que te relato. ¡Es increíble! Es incomprensible incluso para mí, pero tan cierto como que me llamo Juan y tu Lucas, que estamos uno frente al otro. Me conocí viejo, hablé con ese otro yo canoso, elegante y mesurado que no soy, pero no me caben dudas que seré dentro de veinte años… —Hizo una pausa sin dejar de mirar la puerta por la que minutos antes había entrado tras fumar su cigarrillo y continuó —Créeme, se nos acercó la azafata con un refrigerio en bandeja y me lo brindó. Le aclaré al tomar la oferta:

—Somos dos, Señorita —y respondió con una amplia sonrisa, como si yo bromeara. Miré a mi acompañante y ya no estaba… Qué raro…, pensé.

— Debe haber ido al lavabo —Se me ocurrió decir y ella rió al responderme:

—No tenga pena, si desea más, no dude en decírmelo —y se alejó a atender a otros.

De repente, volví a verme junto a mí.... ¿Qué juegos son esos? -Me dije- pero apenas me escuché porque leía la prensa. Me toqué y pregunté lo mismo. Entonces me dije: Debemos separarnos, pero pronto nos volveremos a ver… Nos reuniremos los cuatro, los dos Lucas y nosotros. Ese será el rompimiento espacial donde decidamos como quedar. Tan jóvenes o tan viejos… Será un asunto personal.

— ¿Cuándo? —Inquirí

Tocaron la puerta.

—Ahora. Acabamos de llegar.


FIN.
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