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Verte Llegar...Antes De Las Doce

Antes de que el reloj marque las doce
cuando todo ya terminado
cuando el sol se oculte a las siete
ocultando las nubes y su claro brillo

cuando las manecillas
del reloj sigan su rumbo
sin previo aviso
por las superficie semi esférica
mientras el péndulo siga
en zigzag

una razón para seguirte
esperando
mientras la oscuridad
invade el espacio
impregnado
de estrellas iluminándome

en este banquillo vació
esperando verte
como el sol esperando
ver a u luna al llegar la seis

sigo esperando a oír
tu dulce voz
que pueda decirme
que estoy aquí...
podre verte llegar
antes que las agujas del reloj
marquen las doce
y el sonido del reloj
pueda enmudecer
el tictac de mi corazón

se haga media noche
siga esperándote
pueda verte llegar
antes de que las manecillas marquen las doce...
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Vieja aguanieve... (Dadaísta)

VIEJA AGUANIEVE
(( Dadaísta ))

Corre con los párpados del viento
acorralando al ojo sediento
en los árboles sudorosos y asustados
desnudando la noche que se filtra
en los sueños ahogados con lluvia
masticando los collares del humo
en la primer esquina indiscreta
un pirata afeita sus estrellas
con el aceite impostor de artimañas.

Todo el ruido dibuja esa sombra
del hielo nervioso anudando el insomnio
de la seda en los dedos crudos
fumando la seguridad sin zapatos
desenterrando la nostalgia yerta
intérprete inexperto del placer volátil
como el camino come unas sandalias a lo lejos
y desgrana el trigo un pan que huye gracioso
sonriendo pensativo en los bolsillos del cadáver.

Un puente pinta escaleras
y el miedo mira amarillo la espuma
no sin antes fabricar esperanzas
al hueso condecorado con pañuelos desenfrenados
aterciopelando cada latido picudo
en la entrada triangular ilusionada con la humedad
del polvo seductor de las guadañas ideales
donde el nido alimenta cada luz distraído
entre la mata y la meta se mete animoso el botón
y acompaña los pliegues erectos del suspiro
al despernancar el tornillo ensanchando el jarrón
bajo la mesa sin hambre y la falda de un volcán
con la adustez desabrida opulenta en el sillón.

Y luego se queja con el único fin de ser ignorada
la espina estrangulada por sus pálidos reflejos
en la falda que sostiene la cerradura
sin esperar carne nueva
en el mero juego de la cercanía perdida
del escarabajo en traje antiguo
como el mar se agita entre las olas
voluptuosas del impulso congelado en la arena
y coloca la espalda en las nubes
cargando lácteos recuerdos a los relojes
en la unidad del precipicio
tan tibio en el pasado con su azul pudibundez.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez
Del texto y la imagen.

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Orologio di Sabbia...Arena del reloj... ( Italiano-Español).

OROLOGIO DI SABBIA
Arena del reloj

E il tempo verso il basso. La strada.
Giorno lento. La mano lontana.
Il tempo sul ponte.
L'orologio in basso la tabella vi.
Stava camminando nel deserto.

¡Arena, Sand, areia, sable, sabbia!

Y la hora bajo. El camino.
Lento el día. La mano lejana.
La hora sobre el puente.
El reloj bajo la mesa.
El desierto caminaba.

¡Arena, Sand, areia, sable, sabbia!

Più che il paesaggio. Era il momento.
Era il crepuscolo della notte.
Un enorme acqua. Little sete.
Intrappolando il mare. Una bottiglia.
Lontano il tempo. Stavo camminando.

Más que paisaje. Era tiempo.
Era el crepúsculo de la noche.
Una enorme agua. Poca sed.
Atrapando al mar. Una botella.
A lo lejos la hora. Caminaba.

¡Tiempo, tempo, temps, wetter, weather!

Volando durante la notte. Gialla speranza.
All'alba sopra. La strada.
Una tartaruga tesse le onde con le nuvole.
Un cuscino, sogni. Vino.
La copertina del verbale.

Volando la noche. Amarilla esperanza.
Al amanecer arriba. El camino.
Una tortuga teje olas con nubes.
Una almohada sueña. Vino.
La funda de los minutos.

¡Vino, vino rosso, Rotwein, vin rouge!

E ' venuto dopo aver lasciato.
Vino. Añejo. Il giorno.
Ai piedi dell'albero. Radice di anni.
E il tempo.
Distant... altri sole in senso orario!.

Vino después de irse.
Vino. Añejo. El día.
Al pié del caracol. Raíz de años.
Y la hora.
Lejana. ¡Otro sol del reloj!.

¡Reloj, clock, Uhr, Wanduhr, relógio, pendule!.

Ha abbassato il ponte.
La tabella. L'orologio.
Bajó el puente.
La mesa. El reloj.

¡Arena, sabbia, sable, areia, Sand!

Il deserto.
Era il momento. Sabbia e orologio.
Uno solo. Ora molto di più!.
El desierto.
Era tiempo. Arena y reloj.
Uno solo… ¡Ahora mucho más!.

*************
Publicado originalmente en italiano.

Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Joel Fortunato Reyes Pérez.
Publicado en e-Stories.org el 17.04.2012.
Autor: Del texto y la imagen
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El Reloj

EL RELOJ

Te tumbas en la cama. Paz.
Cierras los ojos y... silencio.
Silencio y nada más.
Entonces te das cuenta:
- TIC, TAC, TIC, TAC…-

Como un metrónomo, apenas audible, suena el reloj.
Tan odioso, tan puntual… tan previsible.
- TIC, TAC, TIC, TAC...-

No te deja dormir.
- TIC, TAC, TIC, TAC...-

Las manecillas suenan vagamente,
pero se clavan como espadas.
Te giras desesperado,
tapándote con la almohada.
El sonido ya está en tu cabeza
y pides que pare, pero no para.
- TIC, TAC, TIC, TAC...-

Con urgencia, con ansiedad, la rabia te empuja
y te levantas de la cama.
Sin paciencia, agarras el reloj y sus odiosas agujas,
con ganas de tirarlo por la ventana.
- TIC, TAC, TIC, TAC…-

Para cuando te quieres dar cuenta
estás de pie, en tu tétrico cuarto.
Hay corriente, tienes frío, vas descalzo.
Nocturna, de entre las cortinas blancas, luce la luna.
Y en tus manos, ya no hay nada.
No hay reloj, no hay agujas, no hay ventana.

Has andado hasta el balcón,
arropado con las sábanas sedosas que arrastras por cada baldosa de tu habitación.
Al borde del vacío, y a punto de tirarte,
te das cuenta:
Tú eres cada noche, las agujas y el reloj.
Eres tu propia tempestad.
Eres tu suplicio, tu ansiedad.
Eres cada… “TIC, TAC, TIC, TAC…”
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Inmanencia Contingente

INMANENCIA CONTINGENTE

Ya he olvidado al soñar tanto sueño
perdido.
Porque me fui llenando de olvidar
al olvido mismo
el mismo que come conmigo mi hambre
ahora que lo perdí.
Mi retrato me regala solo el silencio,
mi viejo silencio al gritar.
Mis cabellos han perdido su viejo color
y el blanco es más gris.
Por los rincones olvidados olvidados por las palabras
no dichas por las desdichas.

¡Oh, dolor,
oh, dolor mío,
solo eres mío!.

¡Oh, dolor, siempre tengo tu compañía,
no me abandones!. Sería inhumano
no sentirlo, cuando la injusticia abunda.

¡Oh, dolor, porque circulas por esta
sangre y aliento!. Simple polvo
mañana no seré más ya.

Como tan nunca eterno he sido.
Tan siempre como siempre…
¡Solo gota que se seca y del mar
lleva una burbuja de una ola!..

Ya no sueño. Porque yo mismo soy
un sueño perdido. Un polvo con aliento.
Solo como vine me iré. Me iré como vine.
Solo soledad y compañía a veces, aves, vuelan.

Sin cambiarle a esta alma que no es
mía en absoluto su destino, en un sí que es no.
Sin cambiarle a mi tiempo el reloj
con el silencio transparente… ¡Qué no soy!.

Pidiéndole a mis piedras mis risas mi polvo
a mi polvo mis dolores mis alegrías
al viento soltando este aliento… ¡Solo, mío no es!.
Sin esperar que resbalen los días
como el futuro se ahoga de pasado,
y el vano presente se sueña,
aún no termino de nombrarlo
y ya ha pasado, sus letras, su tiempo,
sus sonidos y su esencia… ¿Quién la tiene?.
¡El ahora no es ahora, es después!.
Es el fragmento frágil de una burbuja.
¡Qué no es, sino que se va haciendo
con la mismísima sangre de Cronos!.

¿Qué mejor victoria
puede darme la muerte
si, la vida y el amor
así como se van vienen?

¡Oh, dichoso de no haber sido
lo que pude sin poderlo
y al intentarlo perderme
sin dejar de ser el mismo!.

¡Humano siempre humano!
¡Siempre humano siempre!
¡Humano, humano, solo!
¡Solo, solo, humano!

Insignificante mortal ante todo
y ante toda eternidad. Si la hay.
y si no, entonces… ¿Qué es este
tiempo, solo, y en la eternidad qué es?.

Sin pedir más por menos.
Ni de menos por más.
Y que todo lo que deba page
¡Injusto es y será siempre, si no es así!.

Entre la hierba tendido
Como todo deba ser
Como todo ser deba
Tenderme entre la hierba.

Ni más ni menos
partir con todo
lo que traía…

¡ Solo para vivir, lo debido, sin más!.

¡Cuánto mar hay en un pez!
¡Cuánta tierra tiene un cuerpo!
¡Cuánta esperanza hay al morirse!
¡Cuánta luz en la punta de un cabello!

Nada sé, lo sé, y no lo dudo.
Ya no pido, acepto, lo que tengo.
Y aún si nada tengo, no pido ya.
Acepto, también, lo que no tengo.
Tanto como lo que tengo, y no me tiene.

Sólo sé que nada mío es permanente.
Y qué todo lo que se me dio daré.
¡Aún sin quererlo, así será!
Siendo así. Iré a dormirme muerto,
Sí, más que un muerto muere sin morirse.
¡Tanto más que muchos otros!.

¡Sólo mi muerte será mía!
¡Porque mi vida sólo fue!.

Autor: Tanto del texto como de la imagen
Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Joel Fortunato Reyes Pérez
Publicado en e-Stories.org el 08.10.2016.

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Tardíamente... (Texto Neosurrealista)

TARDIAMENTE
( Texto Neosurrealista )

Escribió tarde su tierna muerte y tarde su vieja
vida. Fuera de sí mismo en las letras se le veía,
saltando entre nubes escondidas en el bosque
tembloroso, con las manos en la luna, y el hoy
en los cabellos de los últimos recuerdos en el
patio que jugaba.
Con el fantasma de sí mismo,
por el cartón de la calle asolada, vivió poco, y
murió mucho, haciendo de su inmortalidad un
florero con pétalos ciegos, en la raíz seca del
fondo más alto, arenoso cuando duerme el olvido,
y se esconde un manojo de recuerdos en el
espejo del ropero que ya no soporta la escuela.

Y luego dice : La brisa ya no quiere el impulso
del fuego, así que tiraré esta noche en el bote
de basura, donde naufraga el acordeón pensando
en la guitarra de las tardes voluntarias.

¡ Claro que sí !... Porqué dejó la sal de soportar
al mar, el frío del hielo, y el pasar del tiempo...
Arrancándole cadáveres al grito del árbol que se
fuga, leyendo con un lago las últimas noticias de
la ruta más barata al cielo más cercano, con el
perdón en oferta, y la fé de invitado, sin sacar la
lucidez de los zapatos, ni las rodillas cautelosas
del aplauso.

Ningún infierno quiere ser ya su
nodriza, y la cárcel desdichada, huyó sin escribir
la lista que la libertad fuma, cuando corre el rojo
pedestal opaco.

Después, la soledad vuelve a su casa, y se queda
encerrada en el sueño de una alfombra, que pide al
cuarto las paredes confidentes del techo desterrado
por el piso, que a la lepra teme, y toca el perfume
repentino del marfil, y del café recalentado.

Aquí la fiebre se pregunta, y le grita en cada hueso,
del papel, y del dolor sin hacer nada, al salir por la
ventana que destella, y desconcierta al cuarto junto
al cuento rebelde, al saber de los trenes con la ropa
raída en un largo mes inmerso, con las palabras que
muerden las letras del cuarto más pequeño, lavando
al jabón con las burbujas.

Posteriormente, partió a la mitad el último recuerdo,
cruzando a pie lo años, como traficante del pasado,
muerto y amputado, en innúmeras leyendas relatado
con el futuro como prueba, y la miel del calcetín, que
una araña lujuriosa, dejó viudo al saberlo.

Así que pensó en el azul de la lengua ociosa, con la
mano de la máscara inválida, de acuerdo a la inocencia
que arrastra, y derriba la tapa sofocante del cielo, en un
frasco, con la comezón que merece ser hervida con la
pobreza más deseada, en la colina de las ricas plegarias,
del reloj que camina con malicia en los campos irritados
de una gota, empeñada en comprender al corazón sin
conocerlo, desgarrado por la consciencia en decadencia
condenada, y progresivamente desfigurada...

En esa tarde que llegó tarde hasta ahora demasiado.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 05/31/2014.
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Arraigada Nitidez... (Experimental)

ARRAIGADA NITIDEZ
.((Experimental)).

Con la memoria
paternal
De la madera
Creían atarse cien sentimientos
Azulados desnudares alentados
En
Aquéllo
Qué
Húmedo el nogal observa
Por el aliento
Claveles rosados
en la piel verter
después del alma
jadeantes... Del después...¡Quién sabe!
Entre
La sombra carcomida en mansedumbre
Pechos y latidos
¡ Relámpagos !
Del agua
Entretejidos
La lumbre qué al llorar pudre
Agua y fuego
En la barba de los lirios
Creían atarse
Lo que fueron

Campos florecidos, simultáneos amoldares
Atónita la frente, estelares las rodillas
¡ Escriben en criptas en copto,
copos granates y tabacos despreciados
al rumor amenazando...!
Arraigada nitidez
Las memorias del espejismo aventureras
Las señales sin patria del alabastro
¡Sórdidos terciopelos incoloros!

Al ritmo clandestino
De los tórridos relojes
¡ Nitidez arraigada !
En las noches sonámbulas de lunas
Nitidez
En las brumas escarpadas del canguro
Arraigada
En las blandas arpas del antílope
Nitidez

En los nidos sonoros del pino
Esgrimires
Del anfibio cañas
Dulces moviéndose
¡Más agudas las cicatrices!
Limpias se ofrecieron
Al verter
Después del alma
Nuevamente
Sus ritmos
Naturales animosos alentando

Por
la honda superficie de las cúpulas patéticas
Por
las almas ambulantes del arrecife
Por
El iris de la sal teñida lágrima
¡Qué lo fugaz delata inundando!
Las arterias...... Vertiginosas de la espuma
Al
Romper
El
Viento
Con
Las
Plumas

....Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)

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Secreteándose... (Experimental Posmoderno)

SECRETEÁNDOSE

Se oía un momento en el péndulo triste
aquel viejo reloj yerto en el tiempo
forjando el cortejo al soplo del polvo
con la nueva angustia en flor...

***
Cuando el aliento se viste de blanco
en el fondo del alma viaja un cisne
de flores de verano con la nieve
entre las jaulas de los nidos ;
esperando los espejos a un reflejo,
del valle, aprisionado por amores, ligeros,
deshilando los collares entre libros.

***
Del fiero desierto la arena desdeña
la estrofa vibrante del labio sereno
una esfinge ilusa de fiebre abrumada
del amor quebrantado en las rocas...

***
Más, ya no pienso en ello, me lo dicen
tus pupilas fértiles de ensueños,
de atardeceres bajo una almohada,
sin el hambre de la lluvia, bajo
la playa en la ventana, cuando ladran
las últimas estrellas en la puerta,
sacando de la esquina un arroyo.

***
Ven y reposa la tierra clama dócil
al que la frente inclina con humildad
del dolor huésped que le dice calla
por las nubes que oprimen la balanza...

***
Ahora dicen, que fría cae la luna
con el fuego, en las entrañas de las dunas
y el ritmo tenue de los gatos, acariciando
los relojes al ondear la brisa con los ecos,
clavando la madera del silencio del encino
por las sombras que se mueven, que se
mueren por la seda, cubierta en miniatura.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)

POST DATA:
Información útil

es.wikipedia.org/wiki/Posmodernidad
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13comentarios 113 lecturas versolibre karma: 133

Arrojada ensoñación

ARROJADA ENSOÑACION

Del soñar me dices vengo
Alborear quizá anocheceremos
Porqué sé, creo, nacerá en alguna vez
¡ El otro corazón del tiempo !
En esa claridad qué se refleja, lejos latido
Con la mística substancia acústica
En los textos

Demasiados imposibles, al espejo
qué se limpia en la sangre muy tarde
Denegándonos haber partido
¡ Entre panorámicos pórticos incólumes !
Me... Dices... ¡Vengo!

Como si hubiere llegado el invierno, cubre
al fuego del espejo al que se limpia
En el viento paralelo dónde florece
¡ Una llama repentina herida habiendo sido !
Una y otra vez
Al final del futuro qué se ha ido
¡ Encordando al deshelar las escépticas posturas !
Aquéllo dónde yazgan las horas perdidas
En la ruta del reloj interminable
Torneando el aliento del alfarero
De arcilla la desdicha amasando
¡ Al pasado fallecido qué ha teñido !
Nacerá de alguna vez

El corazón en un latido, ido, inventado
El momento de túnicas vistiendo
¡ Al vapor enredado al soñar arrojado !

Rojo rojo, ensoñación arrojada, enrojecida siendo
Porqué, creo, tal vez.........
Del significado repentino escapar
Del mismo tiempo al qué retorno
Por haber habido un vivir aliquebrado
En un soñarme, demasiado...¡ Dices !
___Estuve crucificando noches___
En la fragancia peculiar del arcoiris
En la marcha de la tarde abrupta
Porqué, sé, creo, tal vez........
Cultivar del viento el aroma
Volando después los años
¡Antes de tejer al tiempo!
Los pasados, amasando, el camino
¡Aliento del reloj, arcilla humana!
En la paz qué refleja el reposo
Una ausencia presente en el espejo
¡En los himnos sin palabras!
Sabores, sombras, colores, dolores
¡Qué se hayan en ésto!
Y... En aquéllo...........

En el sendero abundante de la ignorancia
___Del soñar...Me dices...¡Vengo!___
Del soñarme con tu sueño, vengo despertando
Porqué, sé, creo, tal vez........
¡Qué neutral es cualquier nunca!
Creo, tal vez.......
¡Qué parcial es ningún siquiera!
Tal vez........

¡Porqué vengo del soñarme, con tu sueño!, Vengo
Rojo, rojo, con ensoñación arrojada, enrojecida
La noche qué dices me sueña, despertando al día
Porqué vengo del soñarme con tu sueño
Y al sueño, sueño y dejo, durmiéndome
¡Al cerrojo arrojado al sonrojo,
Ensoñación
Enrojeciendo del alma la sangre!

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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TIC-tac

Siento las horas pasar
por la muñeca sin más,
por el móvil se esconden
aún que comentan en dónde.

Siento las horas sin más
en la cara, justo en punto
y en los labios al hablar.
Al menos escuchando junto.

Siento las horas sin par
en que el mundo cuenta
hacia adelante la marcha atrás
De una vida y un disfraz.
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Bajo la luna llena

Bajo la luna llena te espero,
risueña y febril como una adolescente enamorada
fantaseo con la perfección de nuestra velada
anhelo tu abrazo ardiente y tu pausado beso.

No se ven las estrellas, colmado de luz el cielo,
suspiro inquieta, colmado de deseo mi pecho.

Oigo un ruido y sonriendo me vuelvo
pero no eres tú ni nadie, tan solo el viento,
avanzan las manillas del reloj inclementes
a la par que mi esperanza decrece.

Susurro "ven por favor, te quiero".

Bajo la luna llena desespero.
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Se escucha

Solo se escucha un reloj y el silencio,
solo se escucha el tic tac y un lamento,
se escucha una voz a lo lejos
que parece el susurro de un te quiero.
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Silencio al tiempo

Le pedí al reloj silencio,
él tenía marcha
y yo sueño,
él guardaba un instrumento
y yo una almohada,
pero había nada
para ponernos de acuerdo,
sólo el exacto momento
de estar los dos muertos.
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Una noche como otra cualquiera

Enciendo una barra de incienso —el tabaco de imitación usado por los que no fumamos— para recrear las nubes en nuestra habitación. Deben ser las tres y media, por lo menos. No voy a comprobarlo. He puesto el despertador de espaldas, contra la pared, lo he castigado. Eso le pasa por correr. Le he dicho mil veces que no vaya tan rápido, que me mareo siguiendo los giros de las manecillas, pero él, a lo suyo.

El flexo encorvado mirando hacia el folio, parece una réplica de mi propio cuerpo cansado. Debería acostarme. Seguro que encuentro en la cama algún sueño que aún no he soñado. La infusión se ha enfriado en el vaso. A falta de ron, un té verde haciendo las veces de pócima encantadora. Quería brindar esta noche, beber de un trago, de un golpe, de un daño que arañe la lengua y reviente el estómago. Quizá, en ese idioma, el de la embriaguez, pueda aborrecerla por un rato, escupiendo sus protestas, sus promesas, sus propuestas que dejaban la puerta abierta al ensayo sin importar el desastre que vendría a ahogarnos. Aún recuerdo sus discursos de palabra enérgica, siempre posada sobre la oportunidad, con la razón indiscutible por bandera. Verdaderos soliloquios disfrazados de altruismo y sinceridad, con zapatos de respeto y chaqueta de bondad. Ojo, que no la odio, el odio se lo debo —todavía—. El rencor nunca ha tenido sitio en el sofá de mis enfados. En su caso, me gustaba respetar los pretextos que me daba, mientras maullaba su nombre subida al tejado, gastando esas vidas que ya luego, ya nunca, he recuperado. A lo mejor —no es seguro—, me duele recordar su asombro hecho pregunta. Que por qué no pude seguir esperando... Me acabo de beber el té de un trago y me ha sabido a tequila de primera. Ahora, ahora me gustaría gritarle al oído la respuesta a su incógnita: ¡Me cansé de aguardar en el banquillo a la espera de oír el cambio! Se me enfriaron los músculos, se entumeció mi ilusión. Jugó el partido sin mí.

Embriagada con el agua sucia que acabo de beberme, a estas alturas de la madrugada donde solo la luna parece despierta, soy capaz de entender los regates que me hizo, sus entradas, sus goles, sus ansias, sus marcas. Supongo que el tiempo transcurrido tiene algo que ver, también. Las dudas, los miedos, incluso, la culpa... en frío, se llevan mejor.

Me he asomado a la ventana, ni una estrella. Corre brisa. Me recuerda al aire que ella rompía a su paso. Lo digo otra vez para ver si me oigo: debería acostarme. Si quiere que la olvide, no quiero. La poesía está de mi parte.
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Por un segundo de diferencia...

A veces sin darme cuenta
tropiezo con tu recuerdo por las calles
y le ofrezco mis más sinceras disculpas.

Le ayudo a levantar esas memorias
que cayeron por los suelos,
y nos miramos fijamente
reconociéndonos de antaño.

Por un instante nos quedamos inmóviles
analizándonos,
tratando de recordar de dónde nos conocemos,
con una sonrisa hipócritamente educada.

Nos damos una palmada en el hombro
sin importar lo sucedido,
cada quien toma su camino
andando como si nada.

Pero llega la intriga y volteo,
viendo tu recuerdo alejarse por la vida,
entonces prosigo con la mía.

Pero llega la intriga y voltea,
observándome alejarme de su influencia,
entonces prosigue hacia su olvido.

Como es costumbre
no concordamos,
siempre estuvimos desfasados
por un segundo de diferencia.
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En el vértice de las agujas

El Sol es una manecilla que baja hacia el oeste
y la tarde se desploma en imperio de ocres
esa luz chabacana que no perdona el rostro
de los hombres blancos
que negros buscan dónde ocultarse.

Se acaba el círculo de lo que marca una hora
y el ocaso anuncia la hora en punto
disolviendo la esencia de ese ser diurno
en una especie de entidad sin sexo... sin Sol ni Luna
pero ambas cosas a la vez
y a cada segundo nuevo
se divergen...
separándose del equinoccio.

Otra hora comenza de otro sexo
y una nueva manecillla se levanta
por la raja donde nacen los astros
en el oscuro manto de la nada
sin entidad propia
con esa existencia dependiente
de que haya luz o no.

Manecilla de cara redonda
y con su clara tez de fantasma
que viene a lamerles a los hombres
las heridas del otro Sol:
Esa aguja fiera que circunda
el vértice
donde viven cromañones parados
que mueren de pie al acostarse
debatiéndose entre el bamboleo
de las dos manos del tiempo.-


@ChaneGarcia
...
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A la sombra del árbol...

El día era normal y relajado, un típico día de noviembre que comienza a anunciar que el frío llegará pronto y aun así nos regalaba sus últimas trazas de un cálido sol. Por el camino los pequeños bambúes se mecían con la mano suave del aire y sus hojas silbaban con un tono bajo y esperanzador, su baile era casi hipnotizarte.

Mientras tanto en mi auto la temperatura subía, el sol me abrazaba por completo y las gafas obscuras parecían solo un tenue paño ante tal brillo... una gota de sudor recorría mi frente lentamente, como si reconociera cada surco, cada arruga, cada ínfimo detalle de mi gran imperfección y la conquistara para sí misma, al llegar a mi ceja se despidió con un cosquilleo y murió a causa del dorso de mi mano derecha.

La boca un poco reseca y el agua un poco tibia.

Exhalé un leve suspiro y giré la cabeza tomando mi cuello para liberar el estrés, el reloj marcaba las 4:17 pm con su pequeño tic tac, como si un insecto minúsculo fuera el que marcaba mi tiempo. La pulsera roja y la de piel con un pequeño cráneo de metal se enredaban al cambiar la velocidad, el motor parecía aletargado, como si el calor lo hubiera sumido en un sopor mundano. Miré a ambos lados del camino casi desértico, ningún auto asomaba ni por ventura, aun así, me tomé el tiempo de girar con suavidad sintiendo la piel candente del volante quemar un poco mis manos, parecía que aún podía sentir algo.

Seguí recto por unos metros más y llegué a la dirección. Un lugar solitario, con el sol en pleno y una pequeña banca resguardada en su propio bunker de sombra amablemente proporcionada por un gran árbol frondoso, el cual pareciera ser lo único vivo por ahí.

Estacioné el auto a un costado y abrí la puerta, la cual hizo un extraño sonido en sus bisagras como si se hubiera molestado por haberla despertado, descendí y mis pasos se escuchaban arenosos y algo arrastrados. La verdad es que no quería estar ahí pero el destino es inevitable y pensé "qué más da". Me senté en la banca y la sombra me refrescó como si me hubiera transportado en un instante a una selva húmeda, esa sombra era perfecta, me parece recordar que esbocé una sonrisa, pero no estoy muy seguro. Cerré los ojos y disfruté de mi pequeño espacio en el mundo, un pequeño espacio sólo para mí.

El ruido de un motor me hizo regresar a ese panorama semidesértico, giré la mirada y pude notar su auto a la distancia, el sol reflejaba el color plata como si una pequeña bala de cañón viniera directa a impactarme... y así era.... de nuevo el reloj 4:32 pm. Su auto se detuvo al otro extremo del mío, que mensaje más claro que el que ni siquiera podamos estacionarnos juntos. "Hola" exclamo con una voz apagada y con calma "Pensé que no vendrías"... Hacía días que no sabía de ella... "yo pensé que no vendría... y henos aquí, sólo he venido para saber qué tienes que decirme" aunque por dentro pensé que en verdad había venido por la sombra de ese árbol... "Pues bien dime, te escucho" lo dije con la voz más satírica que tenía y es que todo el mundo sabe que nada bueno puede salir de una plática que se pacta con un sinuoso y misterioso "Tenemos que hablar". Se sentó a mi lado, pero jamás me observó, sus manos temblaban un poco y sus ojos parecían quebrarse en cualquier instante "Te quiero, lo sabes..." .... "No, no lo sé, ¿me quieres?".... de nuevo pareció que le daba una punzada en la espalda... "Quisiera que la vida fuera diferente, que el universo nos perteneciera y que no tuviera nada más que hacer que quererte, sin embargo, mi vida es todo menos sencilla, es por lo que no puedo darte más de aquello que quisiera, no es falta de cariño de verdad, solo es un poco de ego porque me necesito a mí misma por el momento, por ello no puedo darme a nadie más, lo siento, pero lo mejor será despedirnos"... De ser honesto me sorprendió su sinceridad a quemarropa, esperaba un preámbulo de charla sin sentido, me gustó verla valiente por una vez.

Guardé silencio por unos momentos, giré mi cabeza hacia el cielo, el árbol seguía tan fresco... "De acuerdo" dije por lo bajo... "¿No tienes más que decir?"... espetó con algo de inconformidad... "Es claro que tu decisión está tomada, y solo has venido a decirla, si no, tu comentario de apertura hubiera sido eso, apertura, y no conclusión, cuando uno busca un dialogo suelta una hipótesis para ser desarrollada, tú querida mía, has llegado directamente a la conclusión, entonces esto no es un diálogo, es una imposición, y de ser sincero estoy cansado de ello. Te quiero, vaya que lo hago y por ello lo menos que puedo hacer es darte tu libertad a pesar de todo, porque querer de verdad significa dar todo para alguien, hasta darle el sello de salida en su pasaporte de amores olvidados" mis palabras parecieron caerle de sorpresa, no hubo discusión ni malos tratos... "De acuerdo, siendo así, gracias por venir... y por entenderme"... se levantó y caminó... En mi mente sólo pude pensar "Espero que con él sí seas feliz" y al hacerlo pareciese que me habría escuchado pues giro su rostro y por un instante me observo fijamente con sus intensos ojos verdes, aún hoy no sé bien a bien qué tipo de mirada fue la que me lanzó, si de nostalgia, enojo, locura, empatía, remordimiento, culpa...

Tres días antes de que ella me pidiera hablar, por azares del destino me enteré de su nueva situación sentimental, que obviamente era con alguien más... al saberlo el alma me abandonó por un momento, un buen trago del santo tequila calmó todos los demonios que de mí emergían... eso explicaba tantas cosas, así que callé y decidí esperar a escuchar sus motivos... nunca dijo nada sobre el tema... y yo que por un instante la vi tan valiente.

Una última mirada antes de subir a su carro y se esfumó detrás de una nube de fino polvo...

Por mi parte me quedé disfrutando de las nubes que recorrían el cielo sin preocuparse de cosas mundanas como el desamor humano... la sombra era aún fresca, la escena era tan sublime que cerré los ojos esperando que de un tajo la muerte me llevara... no fue así...

Me levanté y coloqué mis gafas de sol, 5:26 pm en el reloj, de nuevo los pasos arenosos pero esta vez menos arrastrados, es raro, sentía el cuerpo más ligero. Encendí el motor el cual rugió como si me estuviera esperando "al punto", aceleré y sentí el viento jugar con mi cabello, pareciese que el calor me había dado una pequeña tregua... "Tal vez mañana venga un rato a la sombra del árbol" pensé, mientras el camino devoraba con una sonrisa irónica mi ingrato destino...
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A una amiga que lo está pasando francamente mal

Corte del flequillo de la infancia
porque golpear tambien lastima
desde que el reloj no nos da las horas, nos las quita.
La muerte siempre fue la excusa,
no queda nada por lo que rendirse.
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"Corazón desgarrado"

“Corazón desgarrado”
Un día miré al cielo y vi mi reflejo
Un reflejo que dejaba entrever
Una herida punzante que se volvió
Crónica al tic tac del frio reloj, ese
Reloj que es dueño y señor del
Tiempo, ese tiempo inclemente
que nada absuelve y todo cobra,
con una suspicaz mirada que
me penetraba con una incesante
inclemencia, mi corazón desgarrado
solo pedía piedad hacia la
herida provocada por el desamor fugaz,
ese desamor que se volvió roca difícil
de roer por mis sentimientos, que
con el pasar del tiempo se adosaron
a los tuyos como esponja que solo
supieron absorber los dolores incesantes
de mi desgarrado corazón
que el tiempo no supo aliviar.
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