Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 10, tiempo total: 0.004 segundos rss2

El viejo y solariego Roble

El viejo y solariego Roble
fue removido
por el inclemente turbión
sus puntas atravesadas
descuelgan
como músculos retorcidos
aún soporta
la crudeza del aluvión.

Ya han pasado muchos años.
Gloriosos años cuando los chavales
retozaban de brazo en brazo,
todo eso le causaba cosquilleo
y animación
y la copa erguida se encumbraba
en rojo gris
sobre el espacio sin fin.

La caliza piedra sus raíces ya no soporta
lo ve como añoso, pretérito y antiguo.
El viejo Roble aguanta
cada vez que el sol lo tienta
como si de las nubes desollaran
carbón y lumbre.

El viejo Roble piensa
en mudarse a la sabana
a lo mejor la tierra llana
lo acoge con febril jubileo.

El sabe que sus largos huesos
se mueven como palancas
movidas por un alma
que no se inmuta
fresca y gentil solo respira
su aliento inmortal...
leer más   
17
9comentarios 74 lecturas versolibre karma: 89

Arborescencia asolada... (Anticuento Neosurrealista)

Arborescencia asolada
((Anticuento Neosurrealista))

Fue aquel día, uno mucho de tantos, casi piedra, rama,
tronco o fruto, flor a cada paso, fue aquel día... Quedando
en un aullido de duda, cómplice del miedo al morir de
hambre dónde el vientre camina...
No sé si me comprenda... Déjeme explicarle, aquí dónde
la silla se sienta y espera darle vuelta a las piernas...

Todo sucede a cierta distancia de la selva, por los edificios
qué gritan, en la cama qué espía las pesadillas asustadas
con evidente interés, si no... ¿Qué sería del bosque empeñado
en extinguirse ?... Y de la sombra sin su brillo transparente.
Pasó una tarde, enorme, al colgarse de unas nubes que
desplegaron sus alas hundiendo el sol en mi nuca...

Pues usted sabrá que la noche se recuesta sin dificultades
en la sombra que pierde la vista por las trampas grises dónde
a veces la luna se baña... Yo no me acuerdo muy bien, y a veces
pienso que es por lo del sol en la nuca, diciendo y rediciendo que
las mentiras ya no engañan, ni los hielos enfrían, y cada vez el
fuego quema menos al rescate de la ambición bordada entre
piruetas que palpitan en las entrañas de este siglo... Aunque
viéndolo bien, para demostrarlo solo tengo que apartar el
ramaje por la mañana, y me aseguro de seguir siendo árbol...
Como le decía, no sé si me comprenda... Déjeme explicarle...
Serían las siete de la mañana cuándo me vi tirado de bruces
sobre el césped qué aparentemente no había notado el cambio,
al concluir la noche inexplicablemente entreabierta, sin sentir
vergüenza por la mutación del paisaje, y las torturas empotradas
sumidas en el polvo, concentraban todas sus energías en hacer
la confusión más cotidiana, la muerte más dichosa, y viajero al
tiempo con el aroma sonoro de la infancia en su regazo... ¡Sí!.

Gloriosamente implacables apagaban las masacres con el agua
qué crece en demasía fecundantemente aniquiladora, y perforando
los desiertos más frecuentes en las víctimas del inmediatamente
eterno frío, bravo y frágil guijarro con el privilegio de ser olvidado al
instante sin demasiados trámites, y muy económico en fragancia.
Además, la nieve negra había brotado caudalosa junto a los juncos,
que arrasando la desesperación del silencio estaban hechas un
desahogo inútil, dado el rumor de las hojas que abaten al sufrimiento
débil en la huerta cautiva sobre los riscos de ilusiones con el lecho
de la misma esencia del agravio más fértil, y de apariencia virginal...
Mire usted... Para comprenderlo mejor he pensado vegetalmente...

___El tiempo sabe lo qué hace, y por eso los relojes nacen ciegos
en sus manecillas, y tocan sin publicidad la lluvia moribunda que
crece fuerte con la prisa escondida, mojando la impaciencia en cada
esquina, para no escuchar las miradas del espejo que penetran las
palabras dónde el alba no se atreve, ni hay cristales con sed, y la
virtud se labra redonda y metálica en el suicidio de los cuernos...

Pensándolo bien... Es extraño, cuando llegué a la huerta, el nogal
nadaba en nueces recargado en el ciprés que nunca hablaba con
el encino, y que aún permanece estacionado junto a la higuera,
como una flor desgarrada al salir de puntitas por la ventana desde
la que nos miran las mesas y las sillas, clavadas en la alfombra
de plumas, culpables de lavar el suelo con los platos boquiabiertos
entre los párpados inertes por el instante sin disfraz.

___Bueno...
Usted como buen fruticultor sabe de aquella manzana qué provocó
el desorden achicando la vida que nos dió nuestro primer ancestro...
___¡ Sí, claro, ! Y también, como el durazno tiene la costumbre de
dejarse tragar, y acariciarse por la papaya y el guayabo que tiemblan
de pie al injertarse un parapeto...

Ya no soy el embalsamador suave de los barcos, las arcas ni los
fantasmas atrapados en la oruga con sabor arbolado solo...
¡No señor!... No, no... La verdad circula hoy por las alcantarillas, y vive
multiplicándose en el corazón de los panteones como el venero
inenarrable...!... Incluso he pensado flotar a veces en el río, en ser
balsa o escritorio, aunque ser marco no está mal para el ropero
que sabe del vestido por el librero de aquellos postes en la calle,
y de los durmientes bajo el tren...... Escuche usted bien...

___Mi error ha sido querer estar en un té caliente con la cautela de
la canela viendo al cedro en la puerta, y al roble como el sauz llorón
en la ventana por los álamos perdidos en el fragor del imposible...

Pero... ¡ Sí, pero !... Hoy me incendian las angustias del plástico,
y el plomo pagando a crédito, todo el descrédito del honor fingido,
sobre todo, por hacer del diluvio un polvo que chorrea tranquilidad...

___Sólo nadie lo sabe, y él nunca traiciona a cualquiera... Por lo que
he decidido pensar en la cruz de hojalata en las plantas macilentas
de un tierno palillo, y dejar de planchar hojas en este escritorio asoleado...

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Del texto y la imagen.

Referencia útil es...

es.wikipedia.org/wiki/Cuento
leer más   
14
3comentarios 63 lecturas relato karma: 92

Anémona

Flor del viento rezagada
en el beso de una boca
que no olvida,
contemplando fiel y nemorosa
cómo naces entre juegos de agua
y desfile de nubes.


Sobre la nieve crujiente
paisaje dulce de dos latidos bailantes,
declarándose el amor
en algarabía de mariposas.


Frente al roble centinela
doble invención
de la noche y sus caricias.


Desvelo de musgo y piedra de luna
me hago más creyente,
de esto que siento
y lleva tu nombre.
17
6comentarios 76 lecturas versolibre karma: 100

Tan de otoño

Ella, tan de otoño
como la última hoja
en una rama desnuda
aún siendo de un gran roble

Entre si cae
o el viento de otoño la perdona,
muy en su interior sabe
que aunque se haga trizas
será como el Fénix fabulosa ave
que renace de sus propias cenizas.

Y ella con su gran poder de resiliencia.

MMM
Malu Mora
imagen tomada de internet
leer más   
24
9comentarios 143 lecturas versolibre karma: 121

Al amo emboscado...

AL AMO EMBOSCADO...


Desemboscarte puedes si quieres,
de las monedas monas en manadas.

Álame álamo al tálamo
siéntelo enraizado al viento
como como desayunando noches
que destilan tildando al tilo
de atormentado noble roble
cuando el pino empina sin tino
al destino liberando libre…

Si yaciese como enlunado sol
asolando con erosión y aridez.

Aquel que yergue al viento luces
con lecho ondeando por la colina
del cedro al ébano malévolo albo
solo porque hubo erguido vinos
vistosos bienes miles mal habidos
entre pulsos acelerados y vaivenes
sin sentir remordimientos clementes.

Aún no morirán, al morir, todos
todo lo que deberían y debieran.

Álamo álame si puedes alar
ahí donde yazgo, ahí donde yaceríais
si humanos fueran los humos y cenizas
si irguiéremos hábiles al bosque núbil
del fuego atroz y tala infame evitando
y deslumbrando flamas infecundas
latitudes endulzando humedecidas.

Sí, sí… Vivirían, al vivir, muchos
conviviendo amos de la vida
para morir bien digna muerte.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)
leer más   
12
6comentarios 85 lecturas versolibre karma: 129

Piel del roble

Mi árbol antiguo,
roble viejo,
renacido en la colina en primavera,
haz que el aire hable en ti,
que te dé voz
para contarme en cada frase tuya
lo que sientes,
lo que vives,
lo que esperas.

Díctame con tus hojas,
con su envés,
los secretos más profundos,
nárrame a través de tus raíces
como es la tierra nuestra
que te envuelve,
para sentirte en mí,
para gozarte,
para darme la paz
que ahora presiento
en la columna suave de tu tronco.

Como lluvia que golpea
tu estructura centenaria
háblame con calma de los tiempos,
como Sol que le da luz
a tus nidos y a tus brotes,
dibuja en mi alma trazos nuevos,
de juventud en tantos años renacida.

Viejo amado,
roble viejo,
perspicaz anacoreta de los bosques,
anciano redimido por los años
de tus musgos,
de tus hiedras,
canta con mi abrazo
la eternidad de la sonata de tus sendas,
sé mi albergue
cuando llegue el día,
y que sean mis cenizas
alimento de tu herencia.
leer más   
11
9comentarios 115 lecturas versolibre karma: 98

Serie El Viajero... "El viajero y el roble"

Después de andar caminando por un tiempo, el dolor disminuyó, ya sólo quedaba una pequeña marca que me haría recordarlo siempre.

El camino realmente era hermoso había árboles de distintos tamaños y tonos de verdes, los animales rondaban tan sigilosos como los siervos, las mariposas, las aves, etc. todo parecía sacado de un cuadro de Matisse. Comencé a sentir hambre, así que busque un lugar donde pudiera descansar mientras comía algo, fue entonces que vi un roble enorme e imponente que daba una sombra refrescante, me dirigí hacía él y me senté bajo su sombra, me recargué por un instante y fue entonces que lo escuche susurrando en mi oído, con su voz vieja y sabia:

"La vida siempre nos pone en el lugar correcto en el momento exacto, sabe dónde es el lugar en el cual podremos crecer mejor para que lleguemos a ser lo que debemos, sin embargo, depende de nosotros aprovechar al máximo todo aquello que se nos brinda, a veces las oportunidades vienen disfrazadas de problemas y a veces los problemas nos los causamos pensando que son oportunidades, la sabiduría no consiste en diferenciar cuando es uno u otro, sino, en aprovechar el aprendizaje que deja tanto uno como el otro. Yo llevo cientos de años en este lugar, viendo pasar la vida y he crecido junto con ella, he soportado tormentas, sequías, enfermedades, soledad, nacimiento y muerte, pero eso es la vida, un continuo aprendizaje de todo, todo el tiempo; lo importante no es cuánto te golpee la vida, lo importante es cuanto resistas de ella, y te mantengas en pie como un roble."

Fue entonces que una tibia brisa cruzo por sus ramas silbando una vieja canción, comí feliz y tranquilo, al terminar seguí mi camino.

Antes de irme regué un poco de agua a los pies del roble para agradecerle su enseñanza y este soltó una hoja sobre mí, sabía que eso era su forma de decir "de nada".
5
11comentarios 120 lecturas relato karma: 72

El roble

Al pasear por un parque
hoy vi un Roble que subsistía
sobre un costado yacía
y estaba tan florecido
tan bellamente adornado
que parecía imposible
que antes fuera derribado.
leer más   
14
12comentarios 122 lecturas versolibre karma: 135

Noviembre

Dice Noviembre que sus mañanas están hechas de cristal,

que vive en un espacio en transición,

que le arrastra a el invierno,

aunque arda por dentro.

Resiste,

Se le olvida que es aguacero de hojas cálidas,

y arrecia a veces como vórtice sin piedad.

Hieren sus ráfagas como agujas dispuestas para la maldición,

pero no puede ocultar su cielo estrellado,

desbordándose por sus ojos,

invadiendo su pecho,

dejando estelas en sus palabras.

Condensa en su voz toda la sal,

como si toda estatua se hubiese diluido en el mar.

Cuando se oscurece su transparencia,

yo le hablo de un roble para que recuerde.
14
8comentarios 80 lecturas versolibre karma: 93

Si lloran los robles

Se filtra el Sol
por enésima vez
entre los árboles,
encogen su follaje
buscando Luz.

Si lloran robles
entreguémosles lágrimas
como consuelo,
mañanas puras
con regalo de lluvias
como alimento,
con nuestros pasos
descifrando el enigma
de su tristeza,
démosle el aire,
cataratas de viento
sobre sus hojas,
y una palabra
despejando su cielo
con mariposas.
leer más   
5
2comentarios 76 lecturas versolibre karma: 75