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Si te acuerdas de mí, no vuelvas

Porque han regresado mis ojos
a los poemas escritos con la emoción
de otro tiempo,
y me siento entre sus verbos una extraña,
declamando con denuedo,
con tristeza implorando que regrese
lo que había antes de irte,
me sorprendo.

Una sombra, un reflejo, lo que fuera
si eras tú, de algún modo.
Que volvieras, quería eso.
Daba igual si traías los bolsillos
hartos de queja,
si dejabas la miel en los labios
o escupías un discurso donde
víctima eras tú y el verdugo
—tan parecido a mí—
una alfombra a la planta de tus pies.
No importaba.

Cualquier cosa prefería al silencio:
la costumbre sistemática,
huir de la soledad,
dejar de ser yo la mala,
equivocarme otra vez...

Sin embargo, he comprobado,
que sin ti la vida sigue
y consigo respirar.
Es curioso, en los versos de Salinas
ya no encuentro el verdor
ni me hace falta olvido para olvidarme
de ti.
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10comentarios 71 lecturas versolibre karma: 119

No recuerdo un octubre tan invierno como este

Me mata el frío.
Corre mi valentía —también llamada
imprudencia— hacia la ventana.
La abre de par en par, se asoma y mira:
todo es hielo, quema, duele.
No comprendo lo que no quiero
entender.

¿Por qué no seré gazania abrazada
a sí misma en la noche,
a la espera de luz siempre nueva
cuando amanece otro día?

No recuerdo un octubre tan invierno
como este y, sin embargo,
arden brasas en mi pecho, todavía,
porque es cierto que no llego a acostumbrarme
a lo gélido de ahora, pero llevo la memoria
apretada entre los muslos
y recuerdo, claramente, lo que nunca
ha ocurrido, pero siempre he deseado.
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8comentarios 73 lecturas versolibre karma: 136

Enfado a las ocho menos cuarto en Zocodover

Para que yo me enfadara contigo hicieron falta diez años,
cana arriba, cana abajo. No soy buena con las fechas
y si sobrepasa el lustro, tiene poco
de recuerdo, créeme.
La memoria inventa verdades que no escuezan
—que no escuezan tanto—.
Me enfadé contigo hoy mismo.
No antes, cuando dijiste que dudabas,
cuando tuviste el valor de confesarlo en una cocina
donde solo estábamos tú y mis ojos;
porque eso era yo, unos ojos que buscaban
la cámara oculta, la gracia, la broma.
Claro, no la encontré.

Me enfadé contigo hoy mismo.
No entonces, cuando el salón acabó llorando
con nosotras.
Tú te sentías culpable. Yo me sentía imbécil.
Pero no podía enfadarme contigo,
porque siempre eludías empalagos, escapabas
de ideales, rehuías las promesas y me cuesta
recordarte agarrada de mi mano.

¿Cómo iba a enfadarme si me estabas
avisando del tropiezo que vendría de seguir
sumando tiempos —juntas—?

Me enfado ahora, a las ocho menos cuarto
que anochece en la plaza, tan azul oscuro el techo,
con Cervantes aguantando el semblante
para no reírse de mí.
Me enseñaste a percibir las despedidas
desde lejos,
pero nunca me explicaste
por dónde debía caminar si quería evitarlas.
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8comentarios 101 lecturas versolibre karma: 125

Sin morir en el intento

[...] Matar un dragón es cosa de un instante.
Resolver un acertijo es un relámpago
de inspiración. Son actos determinantes
pero escindidos del acontecer. Sin embargo,
los peligros de la realidad no los resuelve
un lance. Desentrañar la vida no significa
vencerla. Sortear un escollo no libra del
siguiente...

Érase una vez - Ana Rossetti


Del vientre del tiempo nacieron tantas
púas más que flores,
guerreras de mandil y descosidos,
las sombras de las sombras que obtuvieron
el triunfo, que no era para ellos.

De olvidos se llenan los libros
que hablan del miedo al instinto, a lo frágil.
Yace la capacidad en los brazos
de la ignorancia
—¿o será de la conveniencia?—.

Soy emoción, ingenio, deseo, razón;
debajo de mi pecho,
en mi cabeza,
entre mis caderas, dentro.

Desde siempre, me he asomado a la imagen
que quería de mí, completa,
sin mitades que encontrar para ser yo.
Y sé que la muerte me espera
para dejarme caer en la misma oquedad
que al resto.

¿Tanto pido?
Solo quiero ser paisaje de ambiciones
para mí, hombro, oído, mano, risa.
Ser la pieza que me falte.
Serme toda...
sin morir en el intento.
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12comentarios 123 lecturas versolibre karma: 132

Todo cobra sentido

La vida es ciervo herido
que las flechas le dan alas.

Góngora

Todo cobra sentido cuando dejas de buscar
en los recodos de las cosas a las cosas.
Siempre pasa. A veces, tarde.
Cada instante se convierte en pérdida
y duele,
como un dedo amputado del tiempo
que creíamos nuestro.

Solo es mío lo vivido. O ni eso.
Los recuerdos van cogiendo el amarillo
anaranjado del adiós
y en las prisas soy la presa de un mañana
indefinido, moribunda ya la niña
que llamaban como a mí,
mortecino el porvenir que deseaba.

Atrás quede la inquietud.
He llegado a ese punto del paseo
donde vacilan las piedras,
tan perfecta su belleza sobre el río.
Allí me encuentro,
entre lo que anhelo que ocurra
y lo que estoy dispuesta a dar
para que suceda.
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10comentarios 97 lecturas versolibre karma: 134

Lo contrario a la memoria

Las letras no se parecen a ti.
No eres musa de mis desvaríos.
La nostalgia, el recuerdo,
la pena, el reproche,
la rabia... ironía, indignación.
No te preguntan mis dudas.
Tuerces el gesto,
pero es algo maravilloso.
Sin embargo,
debo entender la arruga furibunda
de tu entrecejo
o la rabia contenida en el temblor
de unos labios que se sirven
del silencio
para hablar mejor.

A lo mejor no te vale,
pero en los mares sin arruga,
encontré el respiro sentado
en cordura de mimbre,
la brisa adecuada,
una barca sin naufragio,
el miedo escondido de mí.

A lo mejor no me vale,
pero eso es solo terquedad
o ignorancia.
Nunca entendí mucho de nada.
Hay domingos soleados
que no necesitan más que a ti.
Se me olvida.
Lo contrario a la memoria
siempre quiero que seas tú.
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9comentarios 115 lecturas versolibre karma: 112

La mujer azul

Cuando veo a la mujer azul escorada,
llanos quedan los versos, solo limo y espuma de sal.
Su orilla huele a nostalgia, a herida abierta
que me escuece a mí, también.
Se abruma la tarde, tirita hasta el faro.

Si alguien pregunta qué pienso diré,
—a riesgo de arañazos—,
que no me creo el estío del todo.
El ritmo sin rima me dice que la memoria respira
casi tanto como late el corazón.
Será pesadumbre… o será desencanto
al comprobar que la salida de emergencia
solo era una puerta dibujada.
¿Cuántos golpes dados contra la pared?

Me duele el dolor de la frente raída
y no puedo evitar la pregunta:
¿Soy yo el hueco de una ventana ficticia?
¿Dejo al menos que entre luz?
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9comentarios 134 lecturas versolibre karma: 107

Mi esperanza es una bandada de pájaros

Mi esperanza es una bandada de pájaros que migra hacia el lugar que haga probable lo imposible. Nada de jaulas. Qué hermosa la palabra libertad, cómo se unen sus letras para terminar en aguda, como un golpe contundente, sobre la mesa. Si no fuera por el vértigo que produce la ausencia de cadenas, de reglas que miden y ordenan cada paso que damos... Qué curioso, es motivo de protesta y, a la vez, mejor excusa para obrar de esa manera que no gusta; pero tampoco obliga —a cavilar, a probar, a resolver—. Quién se atreve... Mantenerse en la cueva acaricia con oscuridad los párpados en un continuo vaivén dubitativo, que espera ser espejo de lo que no ve.

Son pocas veces, aunque son. Mi razón indecisa, enterrada bajo tierra con la raíz hacia fuera, salta de júbilo. Ella se acerca y me convierte en renuevo del árbol que fui o quise ser. Trae una lengua de seda que pincha cuando habla en silencio. Entonces, me revuelvo en lo dañino y malgasto los abriles comprando incógnitas. Que no sé ni lo que quiero ni lo que pienso y, mucho menos, lo que debería querer, pensar, hacer, decir... Soy desorden y podría representarme en una gráfica con subida constante. Me pregunto cuándo empezará la caída, el derrumbe... mi derrumbe. Se resbala el oxímoron por la ventana y no hay cristal. Soy la espera desesperada que no sabe, ni siquiera, lo que está esperando. Cambio. ¿De qué, a dónde, cómo y... para qué?

Amarro las preguntas al mástil de una prosa que delira. Naufrago siempre. Ojalá pudiera seguir la ruta de una golondrina de mar, ponerle alas a sus alas, dejármelas crecer yo.
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12comentarios 117 lecturas prosapoetica karma: 96

Nunca iba a darte vida un poema

Siempre que digo <<nunca>>
acaba ocurriendo.
La certeza improbable tiene la esperanza
colgada de un hilo que no acaba
de romperse.

Mis versos nunca iban a hablar de ti,
porque dueles en cada letra como si hubiera
forjado el acero para conformarla
y, luego, leerla fuera tragarla
a golpe seco.

Además, todavía, no llego a poeta,
mamá.

¿Qué podría decir de ti sin que el día
tornara a tarde de tormenta en las mejillas?
No es tu culpa, no lo es.
De mi talega de errores horneados
a diario solo eres responsable
de la nada.
Aguerrida, incansable, soñadora silueta
dibujaste de una niña que alcanzara
cada una de las metas que tus dedos
no rozaron.

Nunca iba a darte vida un poema
y, sin embargo, eres tú quien insufla
el aire de todos los míos, quien pone la risa,
mis ojos redondos igual que los tuyos
o la artrosis de inicio
en manos con dedos que machacan teclas.

Es verdad, mamá, todavía no llego a poeta
y no creo que sea indispensable
para que estas cuatro palabras
deshilachadas
hablen de la nostalgia que mide los días
que llevo sin verte.
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9comentarios 133 lecturas versolibre karma: 103

Como en un sueño ligero (poema a la manera de @Verín).

Como en un sueño ligero, perturbable
es la calma que agoniza en los brazos
de una hiedra, agarrada a la vida
que no siempre satisface.

De un amarillo ajado viste su esperanza,
no por haberla perdido, sí por la noche
que acucia toda ilusión, sin una vela
que arda. Solo hay sombras.

¿Es a mí a quien pregunta el color
de la lantana que florece en su pecho?
Sabrá el otoño…
Yo le veo quebrada la inocencia,
siendo más su hogar lo que hay
fuera de él.

Lleva siglos dando asilo a un remanente
que se adhiere a sus alas,
desgastando las escamas que avivan
el vuelo.
Como si no tuviera bastante con el peso
del pasado, lo frustrante de los sueños
que quedaron en sueños,
latidos en balde que no lo fueron,
porque de todo se aprende... no sé el qué.

Aún susurra la escultura pétrea:
Que corra el tiempo.
Yo le pregunto:
¿Hacia dónde?
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10comentarios 106 lecturas versolibre karma: 105

La chica que volverías a ser

Todavía lo recuerdo.
No hace tanto que el murmullo
de un anhelo palpitante
te hacía decir que volverías al sur,
porque tu corazón no se había movido
de allí.

Te sentaba bien la trenza de certeza
inventada, la ilusión bajo las cejas
y el rimero de las ganas
que vertías en los días para ser feliz.
Todavía lo recuerdo.

Volverías a ser aquella chica
de sonrisa abundante, con la piel atezada
y el ceño dibujado por un sol
que, pocas veces, se oculta.
No habrá más techo que el azul
para mi esperanza
, decías.
Todavía lo recuerdo,
aunque llega a mi memoria
como un paisaje bañado por el vaho
de la ventana o la rapidez de los árboles
al viajar en tren.

¿Qué fue de aquella chica?

Los años consumieron la avidez,
al mismo tiempo que la juventud.
Perdida la brújula, ganado el recelo,
cada vez está más lejos el trozo de tierra
que ocupa su lar.

¿Dónde quedó soñar con la realidad
del sueño?
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8comentarios 182 lecturas versolibre karma: 86

Ya no quiero imaginarte (@_Sejmet_ & @Verín)

Ya no quiero imaginarte
recorriendo los rincones de mi cuarto,
ordenando en los armarios esta historia
que escribimos a dos manos en el aire.

Ya no quiero imaginarte
abrazando con tu luz las soledades
que las horas han guardado en mis pupilas
y los días posan sobre el calendario.

Te imagino
dando lustre a las flores del jardín,
esparciendo por el cielo un nuevo azul
cada albor que interrumpa
el mismo sueño.

Te imagino
decorando con sonrisas el salón,
descorriendo la nostalgia de una vez
y besando cada uno de mis miedos.

He engañado a la memoria con futuros
de ornamento en la pared
porque temo enfrentarme a la verdad.
Te marchaste, ya hace tiempo,
y aún te guardo en mi bolsillo.
¿Dónde escondo los latidos del reloj?

Voy tejiendo los momentos que mi mente
ha dibujado,
escuchándote en la notas de un violín.
Cada vez que te imagino siento un nudo aquí, en el pecho,
presintiendo que muy pronto volverás…
y hoy me tiemblan en las manos los diez dedos
y me baila de contento el corazón.

Cuánto ruido hacen los versos
que te esperan...
Cuánta prisa se apresura
por mis venas...



("Ya no quiero imaginarte" se está convirtiendo en canción gracias a la música de @eimosfromfield y la voz de nuestro querido @TuroCarballo. En este enlace podéis ver el primer ensayo en nuestro canal de YouTube, Poe&cíA: youtu.be/FRpKkFzigjU . Esperamos que os guste... )
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16comentarios 252 lecturas colaboracion karma: 92

En el alféizar ya no hay luz (@Verín & @_Sejmet_).

En el alféizar ya no hay luz
sin su sombra ya no hay luz.
De la ausencia fuiste preso,
no salió el gorjeo ileso.
Te marchaste sin regreso.
Te recuerdo a contraluz.

En el alféizar ya no hay luz
sin su sombra ya no hay luz.
¿Qué será de los balcones
sin presencia de gorriones?
Ven aquí, no me abandones,
de mi mañana eres cauz.

En el alféizar ya no hay luz.
Sin su sombra ya no hay luz.
La penuria asola el nido,
rama y pórtico al olvido,
hoy tus alas se han rendido
derrotadas al trasluz.

¡Vuelve ya, gorrión!
Llevo la migaja y el nidal
en mi mano abierta de algodón.

¿Volverás, gorrión?
Haz en el cielo una señal,
vuela tu recuerdo en mi balcón.
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31comentarios 251 lecturas colaboracion karma: 109

Tacita de plata

Cádiz era la luz, sal revuelta en la mañana.
Un soplo de vida calmando el ahogo,
silencio de olas. La playa perdida
donde ibas a encontrarte. ¿No era así?
Y no dudo que aún se vea parecida
silueta a tu figura, pisada errabunda,
melena insumisa.

Cádiz eras tú cuando eras tú
y, también, era yo… siempre que podía
imitar el valor de los que dan un paso al frente,
sacando pecho, amainando temporales,
quitando la arruga al entrecejo.
Y no dudo que haya más como nosotros,
bosquejos de una obra que jamás llegaría
a concluirse, calcinada ya del todo.

Cádiz era el sur que quería en mi ventana,
estrella fugaz, ocaso supremo, la endemia
que afecta mi cuerpo cuando, sin querer, comparo
otras costas con la suya.
Me sobra arena. Me falta hechizo.
Y no dudo que sea cosa del delirio que me causa
su atardecer naranja, orillando la Caleta.
Bendita taza de plata...
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6comentarios 157 lecturas versolibre karma: 114

¿Dónde estás que no me encuentro?

Por la ventana de una sala de espera
que acumula ruido y años, huyen mis ojos
y yo voy con ellos.
Salgo a buscarte, dejando atrás el cuerpo,
ese jardín ajado que añora el rocío,
las flores, las ramas, la brisa, los trinos,
las alas, azules y verdes;
pero…
¿Dónde estás que no me encuentro?
Qué ganas de poner un sol
en medio de la noche…

Nadie sabe de esta quietud,
barahúnda que asola mi pecho
y tumba las horas sobre las horas.
Parezco una loca de brazos cruzados
que no necesita camisa de fuerza.
Todo controlado. Tengo yo una maña…

¡Por favor, que alguien calle a ese silencio!
Que solo quiero oír su voz.
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8comentarios 104 lecturas versolibre karma: 105

Nostalgia de papel

Podría llamar nostalgia
a la horma que se instala en mi pecho
y da forma a un treinta y seis
de firmeza en la pisada.
Sería, también, la humedad de unos ojos
en pretérito imperfecto,
que decían, cuando no supe entenderlo,
que no iban a mirar de otra manera.
Una pena simulada y, sobre todo,
sola habitante en mi cuerpo de teatro,
abierto siempre a la función que interpretaban
dos siluetas, una noche de verano.

Una verdad contada de mentira.
Eso era la tristeza de no verte.
Ocultar melancolía
o pedirte que no vuelvas
deseando, intensamente, que lo hicieras
como una mujer sedienta
que desprecia agua fresca en la fuente,
fuente única en la tierra.

Odiarte.
Un odio que, de puro liviano,
provoque risa en lugar de rabia.
Que todos pensaran que no deseo verte,
que arrinconé tu recuerdo en una esquina
del olvido
y parezca, realmente, que pasé
de una vez, todas las páginas;
que echaba de menos… no a ti,
al vintage de añoranza que nos une,
todavía.

Podría llamar nostalgia
al papel que desempeñan mis versos,
recordando tu sonrisa despeinada,
el escudo de tu mano delatando timidez
a la hora de reírte,
o el brillo de esa mirada rijosa
en momentos que no volverán a mirarte.
Reconozco que es demasiado atrevido
afirmarlo, expresar que te sigo esperando
como agua de mayo,
a la sombra de estas letras,
mientras duerme el reloj sobre mi hombro.
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16comentarios 123 lecturas versolibre karma: 118

¿Qué queda de entonces?

Si te nombro
debo arrancar el hilo
cosido a los labios,
poner hierbabuena en mi boca
y dejar que me escueza la herida,
igual que me arden los ojos
de noche,
cuando aparece el pasado
poniendo un pétreo presente
en las pesadillas.

Catorce guerreros se cuadran
al regreso de junio en el calendario.
Recuerdan la rienda que dimos
tan suelta, tan ciega…
a un par de caballos de trote bisoño
pisando relojes de nubes
sin prestar cuidado.
Ignaros románticos fuimos…
¿Qué queda de entonces?
No lo tengo claro.

Quizá sea la nada de aquello
la que nos defina.
Perdida la huella de toda inocencia,
aumentan las canas e igual crece el fango
que pisa mi suela.
Y, entonces, ¿qué queda?

Maletas vacías contienen los sueños
que un día albergamos.
Los viajes, los planes, los hijos,
la casa, la mano cosida a mi mano
en cada paseo…
Ya todo parece la imagen de un barco
que tapa la bruma.
Tu olor se confunde con otros olores
que ya no recuerdo.

¿Qué queda de entonces?
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16comentarios 111 lecturas versolibre karma: 122

He tocado fondo

He tocado fondo,
me dices salpicando de desgana
los minutos que a diario te dibujan
y no sé qué responderte.

Has tocado fondo...
¿Se parece ese fondo a la cárcel
de las nubes
que adormecen mi esperanza?
Me refiero a su forma, a su tacto:
¿Tiene que ver algo
su textura
con las bolas de fibra que invaden
la ropa cansada que gira
en la lavadora?
¿Pincha tanto ese fondo
como los días iguales?

He tocado fondo,
me dices en un hilo de voz
que se enreda
en mi cuello y lo desgarra.
Dueles,
como la loca que asoma
a mis ojos capaces
de ver
lo que la cuerda no quiere.

Rebusco en mi bolsillo:
pelusa y años en balde.
Saco un miércoles de letras,
sol, sueños, planes, vida...
Te lo enseño y me sonríes,
recordando cómo era lo de vernos
con la agenda rebosante
y dos copas abrazadas en un brindis,
celebrando otra ronda.

¿Dónde has puesto el afán
por superarte?
No lo pierdas, es el mapa
que tenemos.
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10comentarios 109 lecturas versolibre karma: 100

Soleariyas II

¿Qué traes, mañana?
Que por más que yo miro no veo
más allá de mis ojos, legañas.

Porvenir... ¡Qué risa!
Por venir, no dudo que vendrás;
aunque, para entonces, no haya vida.

¿Cuánto falta? ¡Dime!
Llega pronto. Tardan los milagros
que no existen. Hazlo ya. Hazme libre.
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6comentarios 127 lecturas versoclasico karma: 94

Estamos bien

Eres una guerrera incansable,
lo vi hace tiempo en tus ojos
y, quizá antes, me lo dijeron ellas:
tus letras indecisas.

Escribías:
El invierno duele, o no.
Y te quedabas tan tranquila,
sonriendo a mis borrones,
intentos fallidos de expresión
alzados en el aire, como un globo
fugado de la mano de un niño.
Igual destino el de tus preguntas:
¿Hace falta
quemarse
para seguir viviendo?

Yo necesito del sur el sol
para respirar.
Si eso te contesta…

No es verdad,
tú no necesitas respuesta,
es evidente que sabes cuál es
el próximo anhelo,
precursor del descontento
que llegará después.

¿Qué más quiero?
¿Qué me dices de carencia
disfrazada de deseo?
¿Qué hay de nuevo en esas gotas
de alborozo que se encargan
de regarnos el verano cada día?

Bien estamos,
cada una a su manera.
Hace poco te expliqué
que me espera un vendaval.
A los ojos el viento. A los ojos la arena.
Y, detrás de eso,
nada queda.
Ya te contaré a qué sabe
el desamparo que elegí sin elegir.

Bien sigamos o sigamos,
al menos.
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4comentarios 107 lecturas versolibre karma: 97
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