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La única herencia...

Otro día y la misma rutina pensaba José,
mientras los primeros rayos de sol entraban por la ventana de su pequeña cocina, que también era comedor y dormitorio en el mismo ambiente.
El alquiler vencía, una vez más mañana y ya con ese sería el segundo mes sin poder pagarlo, su cabeza trataba de buscar una solucion a su situación económica, conseguir un trabajo mejor remunerado sería una gran salida, pero su documentación como inmigrante aún no llegaba, así que solo podía trabajar en negro y con mala paga.
En lo que se preparaba para ir a su trabajo, despierta su pequeño hijo Ricardo para asistir a la escuela, le comenta que al día siguiente la maestra de matemáticas le habia pedido útiles para comenzar un tema nuevo de geometría.
Hoy le pagaban el mes de trabajo y debía ver como haría para pagar la renta atrasada, los servicios vencidos y los útiles para su hijo, una sensación de ahogo lo invadió por completo. ¿Porqué no podía vivir con más dignidad? Su familia y el lo merecían. ¿Como mejorar su vida? Preguntas y más preguntas caminaban por su mente, sin obtener respuestas, triste realidad de vida es la que lleva sobre su lomo cansado, por no poder llegar a fín de mes, abrir el refrigerador, hallar un limón y una botella de agua, vivir al día, sobrevivir en la cuidad de asfalto, que se llevaba su juventud y sus años gastados...
Llegó a su casa esa noche, pago la renta y a oscuras, con una vela en una mano y en la otra los útiles para su hijo, con una sonrisa en el rostro, Ricardo lo abrazo y José con sus ojos llenos de lágrimas le dijo, hijo mío, hoy nos cortaron la luz, pero la luz de esta vela será el sacrificio que no se apagará, por que no puedo aún darte un techo seguro y la única herencia que podré dejarte como padre, será que tengas una buena educación, te amo hijo, aquí tienes la herencia que te dejaré.

Claudia Viviana Molina
9
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Si tuvieras un lápiz. ¿Qué dibujarías?

Razonar y que duelan
los huesos
evaluar que necesitas
primero.

Tu cabeza ya tiene
un hueco
de pensar y pensar
en aquello
de comer y estudiar
como cuento,
de crecer y soñar
sin ser sueño.

Te detienes a pensar...

¿Cuando será el día que en tus manos un lápiz tendras para poder dibujar lo que quieres lograr en tu vida?

Si tuvieras un lápiz.
¿Qué dibujarías?

"Educación para que la ignorancia muera de hambre".


Claudia Viviana Molina
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Traficantes de humanos

Harto estoy de gurús,
Traficantes de humanos,
O de recursos no lo sé,
Corazones repletos de inmundicia,
Sabedores de la nada,
Con corbatas atadas,
A un cuello blanco.
Tan parcos,
Sólo preguntas prefabricadas,
Que reiteran...
Esperan encontrar lo idóneo,
En una pecera...
Repleta,
De lo que ellos mismos rellenaron,
Pretendo ser su faro...

Me dijeron:
-Dime tres virtudes:
y yo que me veo más,
empecé con la retahíla...
Me cortaron,
Me dijeron pues,
-Tres defectos
Yo que me veo cuasi perfecto,
Le espeto un:
Perder mi tiempo,
Contigo,
No soy mendigo,
De oportunidades,
¿Cuántos van ya?
Cuántos sueños rotos,
Por los designios de un capullo,
No rehuyo...
a rebatir con un idiota,
Argumentos vacíos,
Ponme nota,
Póntela tú,
Que tanto pides...
Fidedigno,
A los designios,
de un país,
Que expulsa al talento,
Y en parte eres culpable,
Por tener voz y voto,
En este coliseo,
de tan lamentable espectáculo.
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¿Tú quién eres?

Despierta
abre los ojos
no son tus ideas
no son tus gustos
no son tus deseos
no son tus lugares
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Mi toma de decisiones

Luchar por lo que quiero
trabajar duro
cambiar las cosas
vivir el momento

¿Otra opción?

Dejarme llevar
hacer lo fácil
agradar a mi entorno
buscar beneficios

Mandarme a callar

¿La elección?

Gritar tan fuerte
que todos me oigan
o me quede sin voz
6
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No hay tiempo para crecer

Martín tenía todos los años que su abuelo tuvo cuando empezó a trabajar, pero Martín todavía era un niño y sin embargo ya se confrontaba cara a cara con la muerte, día a día, hora con hora, al costado de la cama donde su abuelo agonizaba, resistiéndose a morir, pero con la certeza de un inevitable fin, que ambos conocieron desde aquella tarde en la que el médico les dijo que su cáncer de riñón había hecho metástasis y muy pronto consumiría al anciano, quien solo dos meses antes manejaba su camioneta y visitaba con frecuencia a sus parientes, a 70 kilómetros de la capital.

Martín no tenía que saberlo, no tenía que estar en el hospital cuidando a su abuelo. Ni siquiera tenía que saber qué cosa era un tumor canceroso o cuándo hacía metástasis, pero desde que se agravó el mal tuvo que hacerse cargo de su cuidado, abandonando el colegio, porque su madre no estaba con él sino fuera del país, tratando de ganarse la vida para enviar dinero a su hijo. Y su abuela apenas entendía lo que estaba pasando pues el cerebro de la mujer mayor se había deteriorado de tanto aislamiento y maltrato.

Y es que el viejo Samuel no era tan buen hombre como parecía. La condición de su esposa y el cáncer avanzado evidenciaban su descuido y su poco aprecio por la vida, situación a la que contribuyó una fe religiosa que los llevó a los extremos del fanatismo, pues su idea acerca de la predestinación y los designios divinos los mantuvo por décadas en la inmovilidad respecto a qué hacer con sus vidas (que no fuera orar), y en la resignación, frente a los hechos consumados. Ellos solo eran un “instrumento del señor”, y así se fueron entregando a su Iglesia Evangélica y a su Pastor, que cada día les exigía más señales de fe y más diezmos.

- Martincito reza por nosotros hijito. Seguro que si asistes al culto el señor te va a escuchar. Yo sé que el Pastor me puede sanar.

Martín vivía con sus abuelos, pero supo mantenerse alejado de las ideas y exigencias que los viejos tenían para él, y ello gracias a los reiterados reclamos que su madre hizo a sus padres, en ocasiones airados, y gracias además al dinero que ella enviaba, que condicionó el trato al nieto, por cierto, el único que tenían los ancianos, uno concebido del último “descuido” de su madre, pero que no quiso abortar (luego de dos “pérdidas” anteriores) para no perderse la oportunidad de “experimentar” la maternidad.

Él era un muchacho jovial, hecho para las redes sociales, pero también para los escasos contactos personales que el fútbol y las visitas al centro comercial posibilitaron. No conoció a su padre ni oyó hablar de él, pero recibió mucho amor de su madre, hasta los once años, cuando ella tuvo que partir a buscarse la vida en un bar latino de la costa mediterránea, de propiedad de una amiga de la infancia; lugar muy frecuentado por jubilados europeos, durante los meses de verano.

Y ahora que su madre parecía encontrar la forma de ganarse un dinero en esa ciudad española, ocurría esto con su padre.

La pensión de Samuel no alcanzaba para su tratamiento contra el dolor, por ello es que Martín trató de buscar la manera de apoyarlos y acudió a la iglesia a la que asistían los abuelos, pero el hijo del Pastor solo le dijo que pronto irían a visitarlo. Martín entonces habló con un tío policía que tenía allá en el sur, y éste habló con los parientes del abuelo, pero solo se pudo conseguir que organizaran una “pollada bailable” de la que se recaudó una suma de dinero que jamás llegó a casa de los abuelos.

- No te preocupes hijo, el hospital le va a dar medicinas a tu abuelo y lo van a visitar cada semana.
- Pero, tío, hay gastos extras.
- Muchacho, habla con tu mamá.

Luego de unos días en el hospital, el abuelo fue enviado a su casa a morir. Lo supieron del médico que recomendó darle calidad de vida al viejo para vivir sus últimos días sin sufrimiento excesivo.

- ¿Es que acaso no estaba en un hospital? ¿Por qué no lo podían curar?

En esos momentos, los sentimientos de Martín se confundieron, pensó en su madre y en medio de la noche, entre sollozos, la llamó, aunque solo fuese para echar fuera de sí el miedo y la rabia por no poder llevar una vida normal, igual que sus amigos.

- ¿Por qué me han jodido la vida reduciendo megas a mi móvil?

Unas horas después de andar cavilando y revisando la web, gracias al wifi del vecino, Martín ya tenía una idea de lo que tenía que hacer: velar por su abuelo, darle las medicinas prescritas para el dolor, esperar la visita de los médicos e incluso, si fuese necesario, aprender a inyectar.

Ya en casa las cosas se hicieron menos fáciles, porque empezaron a sufrir las carencias de implementos y atención que un paciente terminal requiere, sobre todo uno que empieza a perder la capacidad de movimiento. ¿Qué iría a hacer él para ayudar a ese hombre, si su cuerpo adolescente aún no había alcanzado la fortaleza para hacer frente a tanto esfuerzo?

Algunos días venía una pariente a dejarles comida, otros días la abuela pugnaba por cocinar, pero Martín, por consejo de su madre, se lo impedía, por ello es que se hicieron clientes habituales del restaurante de la esquina, que siempre enviaba una sopa que se debía licuar para ser deglutida por el abuelo. Fue entonces cuando descubrió las sopas instantáneas, que no tuvo reparo en usar.

- Total, ya no importaba si le terminaba dando cáncer por consumir esas sopas…. Además, tienen buen sabor.

Pero vaya que daba trabajo el ayudarlo a sentarse en la “chata” que se había traído del hospital, para defecar u orinar, por ello es que se agenció de una botella de boca ancha para usarla como “papagayo” y algunas bolsas para los vómitos, que inevitablemente se presentarán.

Dos semanas después de haber faltado al colegio vino su tutor; su visita lo inundó de sentimientos encontrados: pena, vergüenza, alegría, rencor, pero muchas ganas de extender su mano para recibir ayuda. Y así lo entendió el joven profesor que ya había pasado por una experiencia similar con un pariente, aunque nunca tan dura como la venía pasando el pobre Martín.

A los dos días llegaron unos compañeros, le contaron que en el salón se habían organizado para venir a darle una mano. La verdad era que el maestro aún tenía esperanzas que Martín volviese al colegio, por ello lo seguía considerando uno más de la clase y le enviaba ayuda para resolver las tareas. Pero su vuelta al colegio no dependía de él.

- ¿Acaso había alguien más que pudiese solucionarle el problema?

Coincidiendo con la llegada de sus amigos aparecieron nuevos parientes que acompañaron por horas al anciano. Martín tuvo la ocasión de tomarse algunos descansos fuera del cuarto donde dormía con su abuelito. Ya entonces una doctora había recomendado alejar a la abuela de su esposo, que se había tornado en un fastidio para ambos.

- Tiene que pasar sus últimos días tranquilo sin la presencia perturbadora de la vieja senil - Fue lo que dijo la doctora, sin mayor miramiento.

Por las noches su madre, tomando minutos al sueño, le escribía y en ocasiones realizaba video llamadas. Y lo que al comienzo fue un llanto compartido se tornó en rutina y dureza con el pasar de los días. Al cabo de unas semanas Lucía escribía menos y solo hacía video llamadas cada quince días. Eso sí con indicaciones precisas.

- Hijito lindo, si pasa algo grave o lo que tú ya sabes me escribes pronto para llamarte. Ya hablé con tu tío José para que se tomen las medidas necesarias. Te quiero mucho mi amor, pórtate bien.

Algunas noches el llanto tomaba por sorpresa a Martín y en esos momentos de desesperación llegó a querer que su abuelito muriese pronto, pero se acostumbró a su agonía, lenta, dolorosa, con vaivenes de lucidez, y dejó de hacer las tareas o dedicarle minutos al colegio, a pesar de las facilidades brindadas por el colegio.

Luego de algunas visitas esporádicas de sus compañeros, éstos dejaron de venir, pero quien no dejó de hacerlo fue Jimena, su mejor amiga. Venía unos minutos al salir de clase y luego vino un día que era feriado. Una tarde, cuando se entregaban al descontrol de sus cuerpos, junto al adormecido abuelo, apareció de pronto la abuela.

- ¡Muchacho del demonio que estás haciendo con el pantalón abajo, sal de aquí! -gritó la vieja- ¡Se lo voy a contar a tu madre!

Aquella tarde no pasaron de unas caricias, unos besos y un fallido intento de coito.

Pero tres semanas después Jimena dejó de venir. Y antes que Martín supiese la causa, Lucía se enteraba del retraso de la menstruación de la niña, porque la madre de Jimena se lo reclamó por whatssap. Martín nunca lo supo finalmente, pues Jimena no volvió a verlo y Lucía no quería perturbar a su hijo en estas circunstancias. Las dos mujeres habían coincidido en llevar a la niña a una curandera muy cumplidora, que la misma Lucía recomendó.

Después de todo la vida no hubiese tenido oportunidad alguna estando la muerte tan cerca.

Una madrugada, cuando Martín dormía al lado de Samuel, su abuela lo despertó violentamente.

- ¡Muchacho levántate, tu abuelo se ha metido en mi cuarto y me ha venido a despertar!

Martín quedó confundido por un momento y luego se levantó bruscamente para ver a su abuelo. Prendió la luz del cuarto, apartó a su abuela y como lo había ensayado varias veces observó el rostro del anciano que parecía dormir con los ojos bien cerrados, levantó las frazadas y observó su pecho y su abdomen, no se movían. Tocó su cuello para detectar su pulso y finalmente puso un espejo sobre su boca.

- Abuelita, se murió mi abuelo…

Se sentó al lado de la cama sin emitir sonido alguno, mirando al suelo, con la mirada seca y extraviada. Al cabo de unos minutos se puso de pie y buscó a su abuela, ya no estaba en el cuarto, la mujer había regresado a su cama, donde volvía a roncar, como cada noche, sin darse cuenta que había quedado viuda.

- Si pasa durante la madrugada no me llamen – Había dicho el médico tratante - igual no podré venir sino hasta la mañana, tápenlo y esperen mi llegada.

Por ello Martín se quedó a esperar el amanecer, sin poder dormir, pensando cómo se lo iba a comunicar a su madre. Recién a las cinco de la mañana pudo escribir unas palabras.

- Mamita, mi abuelito ya está con el señor. Llámame por favor…

Al tercer día Martín regresó a su cuarto y la abuela volvió a deambular por el departamento, sin entrar a la cocina, donde Martín le tenía prohibido ingresar y donde, para evitar su presencia, pegó una imagen de Cristo en la cruz que le daba miedo a la mujer, porque su Pastor le había dicho que esas imágenes son obra del demonio.

Los días de Martín fueron distintos desde aquella tarde en que, oyendo los desvaríos de la abuelita supo que tendría que hacerse cargo de la casa hasta que regrese su madre. Algo que probablemente iba a tomar un tiempo, porque Lucía, abriendo su maduro corazón, había iniciado un romance con un viejo alemán, que le ofreció matrimonio y le prometió llevarla a su pueblo.

Tal vez pronto vendría más dinero de Europa, mientras tanto Martín tendrá que ponerse a trabajar, como lo hizo su abuelo a su edad.
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Las lunas del silencio

Te inundas sin prevención
del insondable misterio
de tantas calladas lunas,
traicionadas y apagadas
por ese diálogo mudo,
sordo y ciego de palabras
que se quedaron sin voz
y murieron asfixiadas
por un arrogante orgullo,
que disfraza su dolor.

Sin margen para el perdón,
sin aire, sin luz, sin tiempo.

Un silencio de distante
y correcta educación,
que abre una brecha insalvable;
nicho mortecino y gélido
que acoge a este amor agónico,
devastado en sus cimientos,
recortado en sus posibles.

Desierta quedó la piel
y furtiva tu mirada.
Ya no entiendes qué pasó,
mientras no pasaba nada.



Publicado en la Asociación Solidaria Cinco Palabras:
cincopalabras.com/2018/12/30/escribe-tu-relato-de-enero-i-wided-boucha
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16comentarios 110 lecturas versoclasico karma: 109

Vivir como inquilinos

Llamando a las puertas,
yo busco un asilo,
camino pensando
que loco destino.

Quisiera tener,
un bolsillo ceñido,
y poder acceder,
a un hogar con mis niños.

El dinero empobrece,
por ruin y bandido,
se lleva mis creces,
no tengo un auxilio.

Los años se pierden,
en llantos dolidos,
quisiera obtener,
un trabajo mas digno.

Mis hijos si quieren,
vivir en castillos,
pero solo pueden,
vivir, siendo inquilinos.
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"Un buen minero" Jotabé con estrambote

Eternamente serás el primero
luchador, esforzado gran minero

que con duras jornadas de trabajo
supiste germinar desde muy abajo
nunca utilizando un incierto atajo
que, a ti te remolcara a lo más bajo

te perdiste fechas tan importantes
habitando en mineras tan distantes.

Los días se volvían aguacero
pero, ser minero también te trajo
experiencias que serían constantes

y de grandes instantes
que como padre nunca olvidarás
y en cariño nunca escatimarás ...


Clementina Bravo Rivera
Cleme_Eternamente
25 de diciembre de 2018
Arica – Chile.
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11comentarios 90 lecturas versoclasico karma: 109

O labirinto do caos e da agonia da razão. (Ensayo)

O labirinto do caos e da agonia da razão.

Tudo isso existiu e, depois, deixou de existir, sem que seja motivo de vergonha nem de ofensa para ninguém.
Não projectemos as nossas concepções e avaliações modernas sobre os tempos idos, e sobre as pessoas que neles viveram,
porque o anacronismo é o maior pecado que se pode fazer quando se lida com o passado…
as expressões de nossos pensamentos são condicionadas e limitadas pelos vocábulos existentes em nosso idioma.

Só que hoje parece que entrámos num mundo surrealista, onde os responsáveis fazem as declarações mais inacreditáveis,
com ligeireza e insensatez que tocam as raias da loucura.
Quando acontecer, já a mortandade e o terror deixaram de ser notícia, e o mundo, dessensibilizado, terá adquirido outros hábitos para poder viver com o problema que, como doença, se fez crónico.

Desse modo, surge uma nova concepção de sujeito, resultando em identidades contraditórias, inacabadas e fragmentadas.
Torna-se perigoso quando não se é entendido no assunto. Ainda assim, há quem não esteja completamente convencido.
Quando desperta, não se recorda de nada do que aconteceu durante seu sono.
Mas é fácil contestar esse tipo de afirmação, uma vez que apenas o convívio não é capaz de formar seres conscientes de seus atos, nem capacita-os para desenvolver o pensamento crítico que os levaria a agirem de acordo com uma compreensão mais profunda sobre a vida… com a formação do homem como um ser completo, não apenas detentor de conhecimento,
uma vez que o homem não é apenas um ser racional, mas um ser que sente, que tem vontades,
e principalmente capaz de transcender a si mesmo.

São essas e outras coisas datadas que lhe dão a profundidade da memória e uma identidade no decurso do tempo.
Cada ser humano escreve a história de sua vida nas páginas mentais, isto é, nas células do cérebro.
Quando dizeis que vos lembrais de alguma coisa, o que quereis significar é que estais voltando a uma página anterior
de vossa própria história, que vós mesmos escrevestes.

Da mesma forma, se o mundo e tudo que existe é necessário, não há lugar para uma vontade livre,
uma vontade não condicionada.
Qualquer vontade é determinada por fatores conhecidos ou desconhecidos, que por sua vez, são determinados por outros fatores, até que em determinado ponto da seqüência a vontade (ou a mente) não tenha mais controle sobre estes fatores.
Desta forma, a vontade é determinada em última instância por fatores que desconhecemos e sobre os quais não temos controle.

Os homens, sujeitos às paixões e iras, são inimigos uns dos outros por sua própria natureza. Para lá das nossas emoções e da nossa parcialidade, gostemos ou não do que essas coisas representam, não podemos esquecer que elas fazem parte da nossa história. Portanto, devemos deixar a arrogância de lado e nos contentarmos com o fato de que não somos tão especiais e racionais quanto pensávamos.
Somos apenas primatas bípedes em um planeta que já existia antes de nós, e que, provavelmente, continuará existindo quando nos extinguirmos como espécie… mundo é sempre uma intermediação entre o que existe e nossa percepção;
não existindo uma realidade absoluta. Portanto, a prática de nomear, cuja talagarça é a gramática, não passa da criação de um sistema de categorias para formar os conceitos pelos quais o homem toma os nomes que coloca nas coisas como entes em si mesmos.

Embora a palavra inventada consista apenas numa metáfora, ela se converte num conceito universal e geral de uma experiência singular, e absolutamente particular que o intelecto sentiu numa lida ocasional com o real.
O mundo verdadeiro não serve mais para nada, pois se atingiu o que se buscava determinar ao longo dos séculos de processo metafísico. Temos aí a requisição que promove o surgimento de um discurso acerca da causalidade.
Em meio ao vir-a-ser do fenômeno nos sentimos tocados pela requisição do fundamento de sua determinação ontológica.

Educar para a vida e para a formação completa de um indivíduo é algo impensável nos dias atuais…
ela está assentada na ficção do sujeito que tiraniza a existência por forçar o real a se ajustar às suas idealizações racionais.
A grande maioria dos educadores estão aprisionados em seus hábitos pedagógicos, talvez por comodismo, ou mesmo por estarem tão enraizados em suas ações que se tornaram incapazes de perceberem que para educar um aluno, é preciso estar constantemente educando a si mesmo.

Essa educação de si mesmo compreende a sua formação integral, não bastando apenas o conhecimento intelectual das coisas, mas a compreensão do seu ser enquanto sujeito social e espiritual.
Este algo criado são as interpretações metafísicas, científicas e morais do mundo, da existência e das circunstâncias nas quais um determinado tipo de vida está necessariamente lançado.

Se por um lado amarga-se a falta de segurança e dos pontos de referência, por outro, aumentam os espaços limpos para novas construções. Esta é uma nova maneira de pensar a vivência, como uma conduta criadora. O caminho não existe. Por conseguinte, faz-se necessário construí-lo, e isso é responsabilidade de cada um. A criação é uma atividade a partir da qual se produz constantemente a vida que, por sua vez, está em devir.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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vía crucis

temprano,
de camino al trabajo,
ya no veo caras
tristes. ahora
todas miran
absortas
sus teléfonos móviles.
el cielo, tenga
el humor que tenga,
ya solamente
comparte su gran
secreto conmigo.
nunca pensé
que pudiera
echar de menos
la tristeza.
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El Transpirar Espiral... (((Anticuento Fauvista)))

EL TRANSPIRAR ESPIRAL
((( Anticuento Fauvista )))

Pasó antes del purpurino entriangulado con un
sol seco arrepentido. Era una de esas noches
a quién no se puede ver a solas, sin experimentar
un placer entre los labios por las nubes humedecidos.
Con la resolución una vez tomada, y el disgusto sin
cesar golpeando. Las sombras meditabundas lejanas
permanecieron enarboladas...

Me levanté anaranjado con la palabra imaginando
cortar cuchillos y tijeras como un látigo silbante ;
multicolor palpitando, y escribiendo de la miel
con viejos grises del momento sano y en legítima
defensa, inerme, sin jactarse el gallo de la mañana.

___ ¿ Cómo me encontraba ?, La sombra verde del
árbol bajo la ventana vacilante preguntó.

___ ¡ No lo sé, aún no me encuentro... !.
Por lo demás___ ¿ Quién lo sabe, con el ruido de
las velas en su ardor frenético ?.

El silencio indiscreto corría entre las cortinas
al alcance de la mano más lejana. Brillante e
intensa en tanto extensa y volátil.
No todas las letras cumplieron su promesa ;
entrecortadas las palabras lloraban lento con
la amenaza espantosa del peor poema, por lo
que se despidieron más amarillas que de costumbre.

___ ¿ Es acaso posible ésto ?

El rincón involucrado con la esquina dijo :
La información tiene diferencias en términos
de asociación, no obstante el volumen obtenido.
Pues los colores coinciden con la misma forma...

Así que... ¡ Es tal y como lo oyes por el aluminio
de las pupilas y el aplomo de estas letras !.
¿ Quién ignora el papel inhibidor de la recaptación
entre las almas aprobadas por el cielo y negadas
por la tierra infame reverdeando obesa ?
___ ¡ Sí, aquélla que brota negra de sus hijos !.

La sorpresa se asoma de nuevo a la ventana vacía.
La noche dentro sin parar anuda pesadillas, y des-
nuda una carcomida bocina que cuelga del pasado,
sangrando sombras y tocando el timbre de un
panteón cercano al ayer perdido en la basura.

Y un milagro se multiplicó inmisericorde...
Por lo que de ahí en adelante, el aire se cubrió
de azúcar, transpiraba cada idea de miel violenta,
de textiles sentimientos fabricados con óleos,
y tratando con cuidado cualquier texto espiral,
que inquieto brotaba de la pluma, y de la tecla
entre digitálicos deseos de ser leído.

Transpiraba la tranquilidad desgajada, la paz
más endemoniadamente furibunda en azul,
y le acariciaba acentuación y ortografía, si
la pobre ortografía despreciada, ignorada,
la que indica la pulcra educación y memoria
del que escribe con esmero, con todo y su
tono azulverdoso; a pesar de que la sintaxis
daba vueltas al objetivo violeta del gusto
extraño, magenta, opacificado por el presente
turbio, remendado por monedas y fusiles.
Más aún, desviviéndose por embellecer alguna
enrojecida estrofa al deslucirse tímida.

En ciertas ocasiones dábale de comer en la
boca, desde el preámbulo pálido hasta el
dorado final, gota a gota, en espirales ligeras.
A medida que la trama avanzaba, los tonos
cambiaban del agudo al brillante, del grave
al cuantioso signo débil, desteñido, borrado.
Aunque el blancor del amor era frío ; los
sueños rosas tejían el rojo del aliento entre
los muslos y el cuello.
La frescura perlada era un misterio, a medida
que los sinsabores descoloridos aguardaban
bajo el techo, al esconderse sobre las sillas,
esperando palpar su ausencia en el hielo.

¡ Oh, maldita bendición del transpirar espiral !

Y vaya, vaya , que se puede hacer transparente
el rojo inocente de la sangre callada, al ser
derramada por el tiempo del olvido comprado,
y del silencio vendido en abonos forzados...

_____ El gris seco y polvoso cubre ya cada
amarillo arenoso del aplauso adorado_____

Por lo que aquí no hay ningún colorín colorado,
y todo sigue igual, gota a gota de espiral en espiral.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


Toutes les droites appartiennent à son auteur Il a été publié sur e-Stories.org par la demande de Joel Fortunato Reyes Pérez.
Publié sur e-Stories.org sur 01.07.2014
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De sol a sombra

Una llamada de emergencia...
Solicitan en mi empleo mi presencia...
Qué puedo hacer ? A mí reputación hacerle el honor !

De sol a sombra y días arduos de trabajo he tenido,
estoy algo cansado, pero pienso que otros
ya desearían esta bendición.

Mi espalda me reclama, unas suaves manos que
se deslicen, con bálsamo para este estrés,
pero ella no está... ya lo pensé,,, en un dos tres,
mejor un buen baño, pan, queso y vino,,,
y como piedra sobre la cama caer...

Qué buen día!! De sol a sombra, estas manos,
cuánta satisfacción Oh Dios! Gracias vida,
por darme siempre razones hermosas
para bien vivir...!

Letizia Salceda,,,
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14comentarios 116 lecturas versolibre karma: 120

Obioko

¿A qué lugar quieres llegar
Obioko? ¿A qué lugar?
Allí donde termina el mar de arena
y empieza el de verdad,

El azul quiero cruzar, madre,
dinero quiero ganar, madre,
a ti te lo voy a enviar,
y así madre, no moriremos de hambre.

Al llegar a aquel lugar
después de naufragar.
Bioko piensa, a lo mejor morir de hambre
no está tan mal.

Vive encerrado, no puede trabajar
entre rejas, como esclavo,
¿quién robó su libertad?

Que delito he cometido
a quién he de suplicar,
no te preocupes negrito
que la cárcel no está mal.

Tres comidas al día,
un jergón donde pernoptar
agua caliente y fria
que más puedes soñar.

Después de cinco meses
le dejan en libertad
duerme en un barracón
trabaja de sol a sol.

Un mísero sueldo
del que algo puede mandar,
eso es lo que ha conseguido
después de cruzar el mar.

También ha conseguido
que le empiecen a odiar
por trabajar,
dicen que quita el trabajo
a los vecinos del lugar.

En un país extranjero,
sin casa, trabajo ni dinero,
vive de la caridad,
ese no es el primer mundo
que el vino a buscar.
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El maestro

No soy tu enemigo

No vengo a amargarte el tiempo
ni a castigarte por lo que no has hecho

Quiero enseñarte el mundo
a través de los verbos o de los números

Me gusta que tengas dudas
que pienses más en lo que enseño
y menos en retenerlo

Quiero que sepas
que la magia puede estar en un lapicero,
que tú mismo formas parte
de la historia y del universo,
que los libros son una ventana,
que tienes un camino abierto,
que la paz no es solo un gesto,
que las aulas no son solo
cuatro paredes con gente dentro,
sino que en cada vida
cabe una sonrisa, un abrazo, un mundo nuevo

Te pediré que sientas la poesía
como eres capaz de oír el silencio

Te guiaré para que bailes con los números
como lo haces cuando estás contento

Te explicaré las cosechas, el cambio climático,
el secreto de las células,
el milagro del crecimiento

Lo que no puedo interpretar son tus sueños
porque esos son libres como el viento

Descarga tu energía en el deporte,
en conseguir nuevos retos,
no te enfrentes violento con nadie
porque perderán tu respeto

Con los idiomas haz un esfuerzo,
agradecerás más adelante
poder entenderte sin miedo

Estos son mis consejos.
Si los sigues o no,
dependerá de ti
y de si estás atento
a tu propio sentimiento.

Yo solo soy un humilde maestro.
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Vocación

No, no tengo vocación.
No soñaba desde pequeña con dar clase a los niñxs, no entro a una clase y sé que es mi lugar, no me imagino todos los días explicando algo. Todos estos años me han repetido lo de "si no tienes vocación no vas a ser un buen maestrx" y me he sentido mal por no sentirla.

Sin embargo, si me gusta ayudar a los niñxs, me encanta saber y aprender como puedo hacerlo, me gustaría poder darles herramientas para poder derribar los muros que los oprimen. Hoy me he alegrado de no tener vocación.

No, no tengo vocación para enjaular a los niños/as en un aula. No, no tengo vocación para hacerles recitar listas interminables. No tengo vocación para la escuela tal y como la conozco.
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Ius Gestium

A puntas de lengua escribir
la sed del mundo
el troquel subterráneo
para limpiar hasta donde dé la mano
o para enseñar hasta donde dé la cabeza.
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Ser Becario

Estoy en una prisión, con ventanas,
Mi mente ufana atada,
A una silla sin respaldo,
Por un sueldo de saldo,
Lastro en balde mi espalda,
Aquí nadie me habla,
Y me pagan con retraso,
Debería no hacer nada,
Pero trabajo a destajo,
Mi jefa está obsesionada,
Con su base de datos,
Y yo aquí pasando el rato,
Con los dedos entumecidos,
¡Tranquilo! , la montaña ha reducido,
Me dice la compañera,
Mientras ella atiende llamadas,
De clientes que nunca llegan,
Suena el timbre,
¿Cliente? Imposible,
El sonido me miente,
Es el otro compañero,
Llega tarde como siempre,
Me pregunta ¿cómo vas?,
¿Ya has llegado a la dos mil?,
Esboza una sonrisa pueril,
La pasé hace semanas tranquilo,
Hace tiempo que cumplí mi objetivo,
Él se levanta de su sitio,
Va a por otro bocadillo,
Mientras yo… yo sigo con lo mío,
Otro día de horror,
Otro día redentor,
Otro día en mi infierno,
Hasta finales de invierno,
Contaré los días que restan,
Maldigo al calendario,
A ser Becario,
Maldita desdicha,

Bueno dejo de escribir… que me vuelven a meter prisa.
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En las aguas tranquilas

Sentado frente al mar de Cala Giverola
el joven miraba a su mujer bañarse,
entrar y salir del olvido
en aquellas vacaciones, mientras leía
"Tormenta", de Mark Strand.
Y pensó: "No volveré a equivocarme,
no volveré a cometer otro error".
Lo que no sabía es que los errores
y las equivocaciones estaban esperando;
y esperarían, aunque decidiera retrasar
su regreso al mundo con el último barco.
Porque no hay viento ni máquina,
ni desvío ni máscara,
que te pueda hacer huir.
Los errores y las equivocaciones
siempre saben dónde vamos a estar.
En el mejor de los casos
estaremos, tú y yo,
en el trabajo, en la salud, en el amor.
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