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A Malabo

Al llegar era impaciente
calmo no sabía estar
mas África impone su ritmo
ahora me encanta esperar

De Paraíso a Pinto
entre medias Caracolas
hay algo aquí, dentro mío
que a esa ciudad añora

Malabo, Malabo, Malabo
nombre que ocupa mi alma
tal que Bioko o Bonkoro
altivas, potentes palabras

Ese calor pegajoso
su humedad tan asfixiante
camina lento querido
aquí no hay prisa por nada

Cuando preguntas por algo
mañana dicen, mañana
si algún problema aparece
con no pasa nada, basta

Color, música, baile, calor
tantos verdes, rojo intenso
así es África mi amor
no lo creo si lo pienso

Cervezas van, topé viene
aquí se bebe de más
puede faltar agua y luz
risas y fiesta jamás

En Ñum Bili no entran blancos
y allí que iba sin más
quizá un poco loco dicen
sin quizá, pues así soy

Para mi tan gran honor
que me digan Guineano
en tan sencillo país
que me vean como hermano

Tifus, malaria, tarántulas, mambas
el precio que hay que pagar
por visitar los lugares
donde más quería estar

Ébola acecha a vecinos
mas aquí no ha de llegar
Bisila, la virgen negra
protege la isla, sin más

La Ceiba imponente al paso
música negra tribal
por la senda con machete
mi alma quiere rebosar

Mi alma se siente enorme
de amor me hace llorar
me dice que ese es mi sitio
por favor, debes quedar

Tantos pueblos, barrios, nombres
caras, cuerpos y vivencias
que llevo en el corazón
o más dentro, no, aún más

Si en un momento recuerdo
Basacato, Moka, Baney
Luba, Bososo o Ruiché
algo me impele a volver

Fueron años, ¿o acaso vidas?
ambas cosas a la par
pues cuando amas plenamente
el tiempo es eternidad

Lo dejo aquí por cordura
pues la memoria es profunda
y si me sumerjo en ella
regresar me pide, arrastra
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Fuga

Quiero fugarme de mi,
de lo que me rodea y no me deja,
de lo que tengo en mi cabeza.

Quiero fugarme del pesar,
de lo importante y lo banal,
de lo que duele o me da igual.

Quiero fugarme de esta suciedad,
de esta ciudad, de esta estupidez,
del consumo y lo soez.
--
Quiero sentir el traqueteo.
mirar, vivir, saber que puedo.

Texto ©️ Patricia Bobillo Rodríguez.
Fotografía©️Patricia Bobillo Rodríguez (Estació de França. Barcelona, 2000)
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En el camino

"Nubes de gris acero,
con su manto nos cubren.

Un vendedor de baratijas me adormece,
con su ritornello decadente.

El gusano de metal traga el negro asfalto,
y las montañas nos rodean amenazantes.

Pero voy hacia los míos.

Solo la Familia importa,
hasta el fin."
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"Sueño astral"

Por mi ventana entraste esta mañana
como una bruma celeste
en medio de una implacable tormenta
lloviendo en el oeste.

Suavemente tus manos rozaron mi piel
y tu beso en mi frente
causó mi anticipado despertar al marcharte
desapareciendo en el oeste.

Ya no supe si eras real o un sueño,
un hombre o un hueste
dejando un aroma en mi alcoba de
incienso en el oeste.

Me pregunto todas las noches lluviosas
poder en ese sueño astral verte
y encontrar juntos nuestros cuerpos
de regreso en el oeste.


Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Marzo 2019
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22comentarios 153 lecturas versolibre karma: 107

El libro

Si se quiere viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
Emily Dickinson


Escalé hasta la cima de sus tapas,
aspiré la fragancia de sus hojas,
abriendo cada página
al tacto de mi mano temblorosa.

Dibujando en mis ojos sus palabras
me introduje en la esencia de su historia
llevando la bitácora
a mares que trazaron otras olas.

Yo era audaz navegante que bogaba
buscando la gran isla misteriosa,
el temible pirata
que cantaba sus gestas desde proa.

El galán caballero que intentaba,
como lo hizo en su tiempo casanova,
seducir a las damas
con sinfín de requiebros y lisonjas.

Era Ulises, héroe en la batalla,
candor del Principito con su rosa,
comedia, tal vez drama,
Hamlet, o los amantes de Verona.

Un crisol de leyendas y de fábulas
al meterme en la piel de mil personas,
un viaje sin mañana,
era un libro grabado en la memoria.
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Kourin: Hermosa persona

Tengo rotos los bolsillos,
pero te invito a dar un paseo
en Lina mi ballena voladora.
Podríamos contemplar la ciudad
bajo el océano celeste
(mientras comemos
nieve nubosa de coco y vainilla,
y te cuento la leyenda
de El mundo dentro de una calabaza).
O ir al platinado desierto de las mantarrayas,
o al verde valle de las flores de la Luna,
o al cristalino glaciar de la estrella azulina,
o a donde tú imagines:

lo importante es el rumbo,
compartirnos instantes;
el destino, recordarnos momentos.

Te invito a dar un paseo.
Tú le quitas lo aburrido al mundo.

De Caminantes, 2017
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Walpole time. When I tasted the wildnes

I'm trying to find you among all of them
but no one can compare to you
Every single way, every single day
I still smell of you.

At night I need to go to the park
the light is so blinding, the noise is so rowdy
there is the only place where I can escape from the city
and relive a minium part of that life

You teach me all these savage things
Im not myself anymore
this is a war between who I really was
and who I never will be

So tell me how do I have to survive?
When I don't know how to react
You show me the wild side of the life
and now im lonely in this path

I can't listent to music anymore
all the songs are singing about me
every word is a punch to my heart
reminding me when I was free

You never understood that when you ask me where I live
I wasnt lying to you
but who cares where I lived
if that day you were my home

Can you see that you belong to me?
There is no space or time where I want to go
I just want to be back to that night
when I had a crush on the art of the stars

I don't know where im going now
but just in case I will walk slowly,
I don't want to lose your smell
that is impregnated in each step on my way



19.02.19
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Sin retorno

Aquel viaje fue el inicio de una serie de hechos desafortunados que marcaron el camino sin retorno de Lucio Quispe Vela a las profundidades del deterioro mental.

Lucio, de cincuenta y cinco años, llegó a Madrid una tarde de junio, acompañado de su esposa. Era domingo y venían a visitar a su hija Yovanna que estudiaba en la Universidad Rey Juan Carlos y a conocer a la nieta, nacida dos meses atrás.

Su drama empezó cuando fueron retenidos en el aeropuerto bajo sospecha de ser "muleros". Cuatro horas después, con una simple disculpa pudieron ingresar al país, ya sin saber qué hacer porque su hija había retornado a su alojamiento.

Cuando por fin se comunicaron con Yovanna, ella ya no podía ayudarles porque la casa en que vivía cerraba a medianoche. Se trataba de la vivienda de una ONG católica, que recibía a mujeres en situación de riesgo, y en la que la joven podía alojar a su madre para que ayude a cuidar a la bebe por unos días.

De acuerdo a lo planificado por Lucio, Mariana acompañaría a Yovanna y él se alojaría en un cuarto en el centro, que separó meses atrás y que pagaría al llegar. Aquella noche se enteró que la habitación ya había sido tomada y que no les quedaba otra opción que buscar cobijo en el aeropuerto, con el escaso abrigo que un par de mantas podían ofrecer.

Pero Lucio no pudo dormir, no por el jetlag, sino por una mezcla de miedo y desilusión, ante las expectativas que tenía de este viaje. Se preguntaba cómo es que un hombre pacífico, honesto y amante de la cultura europea, podría recibir un trato semejante. Esa noche se llenó de improperios hacia las autoridades y empezó a germinar algo oscuro en él.

Al amanecer, Lucio y Mariana, con el cuerpo maltratado se dirigieron a la estación de buses y cuando estaban a unos pasos se dieron cuenta que solo portaban la mochila. Habían olvidado su pequeña maleta azul que contenía los documentos y el dinero para la estadía. Mariana fue presa de una crisis nerviosa, mientras Lucio corría a buscar la maleta al lugar donde habían pasado la noche. Al ver que llegaba con las manos vacías, la mujer estalló en un llanto descontrolado que asustó a los turistas y atrajo a dos policías.

Unas pastillas bastaron para que Mariana se calmara y durmiera un rato. Para entonces la policía había encontrado la maleta, ya sin dinero y documentos. Apenas con algo de ropa interior y una camisa vieja.

Yovanna llegó pronto para llevar a sus padres, pero el panorama no era del todo bueno, Mariana tenía dónde hospedarse, pero Lucio tendría que buscarlo con el poco dinero que le quedaba en los bolsillos. Más tarde, fue guiado hasta tomar el metro, con indicaciones precisas de bajar en la estación de la Puerta del Sol. Yovanna le había conseguido unos euros y un posible alojamiento por la Plaza de Canalejas.

Al llegar a la puerta del hospedaje se percató que no tenía documentos para conseguir la habitación y que su móvil no funcionaba en esa ciudad. En ese momento, caminando por las calles de Madrid, no pudo sentir el atractivo esperado, ni la luz del sol que se coló entre las nubes ayudó a Lucio a encontrar un poco de alegría.

Ya casi era mediodía y trajinaba con su mochila, buscando a dónde ir. A esa hora su esposa debía estar en el cuarto de Yovanna, cuidando a la bebe, mientras la joven emprendía un viaje a Albacete a buscar al padre de su hija, para pedirle que le ayude en su manutención, en tanto ella terminaba la universidad. No le pediría su apellido, solo apoyo, porque ella ya lo había inscrito como hija de madre soltera.

Lució paseo por las calles de la ciudad, buscando un lugar donde dormir para el que no necesitase pasaporte (todo se había ido con la maleta, incluso la tarjeta de crédito que habilitó para el viaje). Tenía algunos euros en el bolsillo que le iban a servir unos días para comer (mientras adelantaba su retorno a Lima). Las monjas habían sugerido que fuera a una de las casas de acogida que está en el barrio de San Blas, por Plaza Grecia, pero tal lugar estaba tan lejos del centro y de su ya mellado orgullo, que a Lucio le pareció mejor seguir acomodándose en una banca para dormir. Le habían dicho que ya no hacía tanto frío, pero por si acaso llevaba una manta para cubrirse.

Buscó por el Paseo del Prado y lo vio muy expuesto, el Parque del Retiro tampoco. Llegó a la estación de Atocha y no quiso entrar. Buscó en las iglesias de San Salvador y San Nicolás, de San Sebastián y en la parroquia de Santa Cruz. Todas estaban cerradas. Quiso entrar al metro, pero tendría que pagar su boleto. Hasta que, dando una vuelta en círculo, terminó en la Carrera de San Jerónimo a unos pasos de la Plaza de Canalejas, con la penumbra del crepúsculo, sentado en el portal de una tienda abandonada, donde había unos cartones dispersos y espacio para acomodarse.

El cansancio no le permitió darse cuenta del bullicio y trasiego de esa calle de alto tránsito turístico, que no cesó sino hasta bien entrada la noche. Para entonces Lucio dormía, acurrucado en ese lugar.

Había acordado con Mariana que la llamaría el martes para pasear por Madrid, aprovechando que una amiga de Yovanna ofreció ayudar con el cuidado de la bebe.

A las siete de la mañana lo despertó el ruido de pasos del caudal de gente, de una ciudad que a esa hora bullía de vida.

Sentado, en silencio, sin atinar a moverse Lucio miró pasar a niños, ancianos, mujeres y autos, sin pensar en más. Las ideas estaban escondidas, los recuerdos perdidos, la razón de ser de su existencia se limitaba a los movimientos de masas de colores que veía desfilar. Fascinante, atrapante, hipnotizador. Una realidad que se quebró con el sonido de algunas monedas caídas sobre su manta, que se mostraba ante la gente como una invitación a la compasión y el desprendimiento.

Lucio se paró sobre la manta, se puso los zapatos y cuando se disponía a recoger las monedas una presencia le tapó la visión de la calle.

- Hola compañero, qué haces aquí.
- ¿Cómo dice? Disculpe señor, solo estaba descansando ¿este es su lugar?
- Jajaja. No pasa nada compadre, este hueco está abandonado.
- ¿Y usted quién es?
- Un extranjero, solo que llevo algunos años en esta ciudad de mierda.
- Bueno, ya me voy.
- ¡Jijos! Oye ¿tienes unas monedas?
- Disculpe ¿me da permiso?
- Escucha, dame un par de euros y te cuido el lugar por si no tienes dónde dormir esta noche.
- Mire, no tengo…
- Y lo que vi en el suelo... lo que has recogido?
- Ah sí, bueno, tome, después de todo no era mi plata.
- Gracias compañero... ¿Cómo te llamas?
- No le puedo dar mi nombre.
- ¡Bien amigo, nos vemos esta noche!

Mientras se alejaba, Lucio empezó a recordar qué debía hacer. Se paró en seco, miró para un lado y para el otro y buscó a quién preguntar dónde podría encontrar un teléfono. A la distancia divisó uno y allí se dirigió. Buscó entonces el número que le dieron, pero no pudo hallarlo. Ya con el teléfono en la mano quiso recordarlo pero no pudo. Él siempre tuvo buena memoria. Recordaba nombres, calles, lugares, rostros. Pero no pudo.

Ensimismado en sus pensamientos, no atinó a ver llegar el camión que por poco lo atropella. Un policía que lo había observado se acercó, pero se interpuso un ómnibus que le hizo perder de vista a Lucio, que para entonces ya se había marchado por el pasaje Echegaray, rumbo a lo desconocido.

Yovanna viajaba en bus a Albacete, descansando, sin mayor preocupación. Después de meses podía disfrutar un momento de tranquilidad, a solas consigo misma. La vista del paisaje de La Mancha, con su extensa llanura ocupada por zonas de cultivo le trasmitía mucha paz y sosiego.

Durmió unas horas, hasta que el bus se detuvo. Había llegado a la estación. Por un momento quiso creer que alguien la estaba esperando, pero no, tenía todo el tiempo para ella misma. Primero había que llenar la barriga, luego ir por la tarde al piso de Evaristo, y después ya se verá.

Lucio caminó hasta llegar nuevamente a la estación de Atocha y luego de unas horas regresó al mismo lugar donde pasó la noche. La inseguridad y la imposibilidad de comunicarse con su familia estaban haciendo mella en su salud mental. Al llegar al lugar encontró los mismos cartones y una manta gastada. Recordó entonces al mexicano y lo buscó con la mirada, pero solo vio gente muy diversa y apresurada.

El viaje de Yovanna no fue del todo exitoso, pues no encontró a Evaristo en su piso, ni a nadie a quien avisar que había venido. Así que tomó un papel y dejó una nota pegada en la puerta, con los detalles de su visita y un número de teléfono para que se comunique.

- A lo mejor se había ido a Pontevedra el desgraciado.

Al día siguiente, muy temprano, Lucio descubrió que faltaban su mochila y sus zapatos. Esa mañana fue intervenido por la policía, gracias a que Manuel Coicca, un exalumno que hacía turismo en Madrid, lo pudo reconocer, a pesar de encontrarse en un estado deplorable: sucio, maloliente, con una barba crecida, el cabello desarreglado y la mirada extraviada. El profesor de Historia de la Civilización parecía en esta ocasión un indigente más en esa gran ciudad.

Los buenos oficios de Manuel y su acompañante permitieron contactar con la embajada, que se interesó por el compatriota. A las once de la mañana, luego de comer y asearse pudo al fin contactar a su esposa, quien no tardó en llegar junto a su hija. La alegría del encuentro pronto dio paso a la desazón, al enterarse que Yovanna había logrado comunicarse con Evaristo, y éste había negado la paternidad amenazando con demandarla. Como consecuencia, ella había decidido regresar al Perú.

Lucio solo gritó ¡Carajo! y sin más salió a la calle a toda prisa.

Dos días pasaron para que lo encontraran. Las redes sociales permitieron hallar a Lucio en una arboleda, por el río Manzanares, cerca al estadio Vicente Calderón. Parecía que si se demoraban un poco más lo iban a encontrar flotando en el río o desparramado en la M-30.

Una semana después de haber salido a España, todos regresaron a Lima gracias a un vuelo de cortesía que la empresa que gestiona el aeropuerto, con más miedo que culpa, facilitó. Lucio y Mariana, acompañados de su hija y su nieta, fueron ubicados en distintos asientos de la clase turista premium, en un vuelo de Iberia, sin escalas.

A su regreso, las cosas no volvieron a ser como antes. Mariana intentó no hablar del viaje, aunque a la larga, el incidente se filtró en las redes. Yovanna se tomó un tiempo para conseguir trabajo. Y Lucio jamás habló de Madrid. Abandonó el curso, la universidad y se dedicó a escribir enigmáticos textos y a intentar dibujar, como parte de su terapia, subsistiendo con su famélica pensión de jubilación adelantada.

Manuel y Jorge se hicieron amigos de Yovanna y un buen día la llevaron de nuevo a España, para que la pequeña pudiese conocer la ciudad donde nació.

Ella aún vive allá, cuidando a su hija y a una señora mayor que la trata mal, pero no ha pensado en regresar. Y es que, para algunas personas hay viajes sin retorno, porque ya no les queda otra oportunidad.
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entre comillas

Tú eras la
mayúscula.
El rey de
todas las vocales,
los sinónimos
y las consonantes.
Cualquier palabra
o letra
con algo de sangre
y pulso,
cualquier frase hecha
o todavía en construcción
significaban aquello
que los diccionarios no
podían definir.
El tesoro que toda enciclopedia
buscaba
pero que ninguna
conseguía tener.
Yo era la
minúscula.
Aquella que
se escondía entre
tus vocales y letras.
La que nunca
era escrita
por falta de tinta
o por ser tan pequeña
que apenas tenía historia
que contar.
Cualquier papel que rozase
mis curvas acababa
envuelto en llamas,
reduciendo a cenizas
vidas y sueños
más palpables que
aquellos que formamos
en nuestra realidad.
A pesar de querer
darme tu corona
tú eras la capital
de las letras
y yo solo una
errata que quería
cambiar de tamaño
y de fuente.
Habíamos viajado
por los dos puntos
como si de nuestro
propio Marte
se tratase;
nos aguardamos de la
lluvia bajo el rabillo
de las comas
y dormimos
entre el espacio
del punto y coma.
Habíamos amado
entre líneas,
así que como no había
poema o verso donde
no pudieses encontrarme
decidí esconderme
allí donde no podrías alcanzarme.
Me fui lo más lejos
que pude,
hacia el norte.
Las palabras se las lleva
el viento,
así es como llegué.
Sabía que venías
tras de mí,
preguntando
a los libros
y periódicos;
cuchicheando con
las palabras de
las revistas del corazón.
Ellas tenían cien ojos
y mil significados
sobre lo que yo podía
ser.
Conseguiste encontrarme
bailando al silencio
en el palacio,
con tronos vacíos
y ensordecedores
y cuadros con más historia
de la que yo podría contar.
Me escondí entre
las grietas,
entre las bocanadas de aire
de una conversación,
ventajas de ser una minúscula.
Pero volviste a encontrarme
allí dónde pensé que no
cabrías, bajo
los pies del marqués.
Corrí tanto que me gasté,
así que descansé allí
dónde los girasoles nunca
se duermen.
Detrás de los muebles,
cerraduras y sombras
intenté no ser vista
más que por los ojos
de marfil.
Pero aún así trepaste
por los balcones
y me encontraste
en el capricho más
hermoso del hombre.
No pude evitar salir
volando con la corriente
más cercana
y fría,
elevándome hasta el filo
del acantilado.
Y allí volví a encontrarte,
apuesto y alto;
siendo el rey del
abecedario.
Mi única opción era saltar,
hacer de mi tinta agua.
Noté como posabas
tu corona sobre mí,
compuesta del oro
de las palabras
de los poetas muertos.
Tú a mi lado,
capital.
Yo a tu lado,
minúscula.
Y aún así sabía
que no había rincón
en el mundo
donde no me encontrarías.
Así que era mejor
mantenerse
entre comillas.
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Luna de Oporto

Quedaban atrás,
las últimas poses del atardecer,
en pausa blanca,
la noche de ayer

En el viejo cassette de mi coche,
rebobinando una y otra vez,
la voz de Misia me enseñaba,
puro acento portugués.

Yo buscaba encontrar,
a mil millas de casa,
brisa marina de abril,
viaje romántico sin fin.

Quedaba atrás,
semana de fiesta en España;
legionarios en procesión,
alzando el Cristo de la muerte,
viernes santo de pasión.

Sol de primavera en la playa,
gente tendida en la arena,
su sombrilla, su toalla,
aceite bronceador y la crema

Quedaba atrás María,
sola sin su niño amado en la ermita,
candor adolescente,
muchacha israelita

Y ya por fin llegando a puerto,
disposición inconforme, circulando en mi interior,
sola minha pena,
hasta Fuentes de Oñoro volvió

Notas tristes de un adiós.

El Jueves santo me sorprendió en Gaia,
sintiendo en mi faz una brisa liviana,
que desde el cercano atlántico, .
todo mi estado interior renovaba

Con rica seda de Betsaida, ceñida a su cuerpo,
unos brazos clandestinos, mi cintura rodearon ,
y sus labios con sabor a vinho dulce,
nada recelosos, a los míos se acercaron.

En la ribera,
bajo el puente San Luis,
mi coche extranjero, aparcado,
y por tan solo un escudo portugués,
por un picaruelo miudo, vigilado.

En la posada da filha da mae preta, uma cigana,
piano, guitarra y violín afinados,
solo para el dueño y para mi,
entonaba con lamento unos fados.

Yo imaginaba el eco de su voz,
balanceando airoso las rabelas,
viejos barcos de río que en España,
se escriben con distinto nombre, en las escuelas.

Meu batel, con toneles de vino,
para salir hacia destino preparados,
aún no tan libres como yo….
sino a bolardos de hierro, amarrados

Siete veces he vuelto a Oporto,
la luna lusitana me ha hechizado.

Night Driver (Vs) Dreamerpoetry
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Dejo En Tus Manos

Dejo en tus manos
Los astros para que te guíen
E iluminen tu camino .
Si cielo sera tu techo
El suelo brindara la siembra
Para que nunca te falte el pan de cada día

No te faltara el sol que te haga compañía
Y contigo siempre este por el amanecer
Pero al caer el anochecer
La luna te protegerá
Cuando te sientas solitaria
Durante tu valía
Te protegerá de las sombras
Y de lo que se oculte en las oscuras
De aquellas penumbras.

Las nubes te brindaran fresco
Y alivio cuando te sientas cansada
No te faltara el agua que desemboca en los ríos
Y las lluvias que calmaran tu sed
La esperanza no la olvides te dará las fuerzas
Para seguir adelante cuando caigas
Y el valor para enfrentar los miedos.

Emprende
El viaje hacia la vida
Cuídate
Siempre protégete de todo mal
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¿Me soltaste?

...

Me espera un destino incierto
Hojas marrones y suelo gris;
un destino que está en mis manos y,
la única decisión que puedo tomar.

¿Dónde? ¿Cuándo?

Cuando el paisaje se torne desvencijado
y en mis manos ya no haya tinta.
A cierta hora, partiré contando las últimas gradas.

¿Solo?

Si. Estará en mí tu melancolía y me acompañará
será su voz, mi voz.
Sé que tantas lágrimas se disiparan
silenciosamente.

Vendrá la noche y su disparo
u otra forma de despido, seguro que sí.
Me acurrucará y dormiré
sin lamentos, descansado.

En los días que he vivido
me has vestido
y en los días de partir
me has ganado.
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Viajé al éxtasis

Viajé al éxtasis de lo inimaginable
me embriagué con sus dudas,
exalté la belleza de la tristeza
y derrumbé los muros
que guardaban piezas complejas
de ataduras foráneas.
Viajé al éxtasis de lo inquebrantable
desdibujé los sonidos
jamás escuchados,
mi piel cicatrizó al sol naciente
y todos mis sentidos copularon
en el vértice del trance.
Viajé al éxtasis de la cordura
donde emanan las pasiones
perdí la brújula de mi vida
y ahí entendí…
Que en este trayecto
soy una pasajera más abordo
en este gran universo.
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No camines por allí, está oscuro en la ciudad de Gyumrí.

No camines por allí, está oscuro en la ciudad de Gyumrí.
Un pequeño grupo de estrellas se dispersan silenciosamente,
rodeando los enormes árboles muertos,
no camines por allí, los sueños son demasiados profundos.
No tienes plumas, la vida es la profundidad de la muerte.

No vayas por allí, no vayas por las montañas muertas.
No andes por allí.
Dile adiós a la desesperación.
Dile adiós al valle del viento.
Llora, es una especie de felicidad.

No camines por allí.

Las luces y las flores frescas en el campo de trigo, sacuden
las cortinas del alba.
En un humo indiferente. Creo que mis recuerdos, el cielo y
el agua que salpicaba el mar, cubrirán todo lo que cubro para
cubrir la tumba que no se puede encontrar.


Sé que en ese momento, toda la hierba y las pequeñas flores
estarán rodeadas de luz. En el momento la luz tenue, besara
suavemente mi dolor.


No tienes plumas, la vida es la profundidad de la muerte.

No vayas por allí, no vayas por las montañas muertas.
Después de que yo y la carretera desaparecemos,
haya unas cuantas hojas verdes despertando en el
desierto. Bajo el cielo violento y claro, que representa
la belleza, que representa la vida en la ciudad de Akhtala.


No andes por allí.
La tierra es curva.
No puedo verte.
Solo puedo ver
el cielo azul en tu corazón.
Verdaderamente azul
azul es el idioma.


Quiero hacer feliz al mundo.
O darme una nube.
Limpie el tiempo despejado.
Mis lágrimas necesitan lágrimas.
Mi sol necesita dormir.



Abre la puerta de la cerca.
Quédate quieto, párate y
duerme como una flor.
Tomarás el sol en silencio.
Tomaré el sol. Este es mi deseo.
Solo puedo ver
el cielo azul en tu corazón.



www.youtube.com/watch?v=g2yKBlrU7yg


Che-Bazan.España


Escrito en la frontera de Armenia.
En primavera llueven flores.
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Relámpago

-Creo que tomaré el riesgo con el corazón abierto,no conozco nada de ella,apenas lo estoy haciendo,así es la vida aquí abajo amada luna,además empezó mintiendo, eso lo hace interesante, peligroso, dudoso, y hasta amargo, pero la cerveza sabe igual, así que las mentiras me las puedo beber tan rápido,que me hagan daño, tener la cruda realidad de que me hicieron feliz y luego tener otro motivo por el cual escribir.

Te lo estoy advirtiendo, no sé cuanto más resistas, no tengo la certeza si después de este choque de colores a media noche seguirás creyendo en lo que más da vida,quiero que sigas...
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Pantera negra

Tienen razón los que hablan del tiempo como algo indomable,el tiempo si es relativo.

No es lo mismo pasar una hora en un trabajo que no amas, a pasar una hora platicando con una persona encantadora.

Tampoco es lo mismo estar cinco minutos escuchando una canción espantosa a estar cinco minutos besando, pasa lo mismo cuando estas con alguien querido, el tiempo no importa, lo único que importa es poder ver la felicidad de la otra persona reflejado en la sonrisa.

Yo no quiero que olvides tu pasado, ni quien te hizo daño, quiero que lo tengas muy presente porque de eso has aprendido.

Y te comparto lo malo que hay en mi, como el viento ando, no me gusta quedarme quieto, tengo que estar de un lado a otro y siempre necesito de un abrazo,de una mirada, alguien que mire conmigo el atardecer,que se siente junto a mi para comer,soy adicto a una sola persona y si entiendes eso ojalá no te haya asustado,que sea real, las cosas maravillosas de la vida sé tienen que compartir.

Y aún así me regalas tus palabras de vida, tus llamadas en las mañanas me despiertan para poder ir a trabajar,en el transcurso del día adoro escuchar tus audios,sobre lo que sea que me quieras platicar,cualquier cosa para mi es un acto de rebeldía.

En realidad no soy tan maravilloso como piensas, pero me cuesta decirlo, sólo cuando estemos abrazados por la oscuridad mis secretos no podrán seguir ocultos, saldrán sin permiso,son distintos animales.


Unos pueden ayudarte más,pero hay otros como el jaguar que te podrá devorar en silencio,aún así te ayudará a moverte por los caminos del caos,ser valiente, quizás el canto de las aves te arrullen con cada palabra recitada en tu oído, el licántropo te guiara siempre por el camino correcto, la serpiente te seducirá cada que se le antoje un beso y algo más,el elefante te compartirá de su increíble memoria sobre el tiempo que se ha vivido y como destruir obstáculos, el búho te compartirá de su sabiduría,te ayudara a estar sola,te llevará entre el cielo y el infierno las veces que quieras,la hormiga te ayudará a ser fuerte cada día a trabajar en equipo, la medusa te electrizará con sus caricias,así mismo te compartirá como ser amiga de la naturaleza,el pulpo te dará uno de sus corazones, pero la pantera negra dará luz a tu vida,hasta que tú lo decidas...


Hasta que en algún momento la verdad aparezca...

Ojalá que no te importe mi pasado, ojalá que en vez de gritarle a mis animales, los acaricies a todos, me ayudes a controlarlos y si tú quieres yo te ayudaré a encontrar los tuyos.

Y una vez que los encuentres,cuídalos mucho, no dejes que nadie los maltrate, no permitas que los hagan sentir menos,aún así compártelos de la forma más armónicamente, pues en ti vivirán siempre,sólo en ti y en nadie más...

Por ultimo quiero que sepas que en ti ya hay uno,uno que es demasiado tierno,fértil,vulnerable,es un conejo lleno de abundancia,con una nueva vida por delante.





Israel Wall
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De viaje a la poesía

Cuando salgo de mi cordura
Y voy de paseo por el verso
El agrio y el dulce que profeso
Es poesía en su forma mas pura

El verbo, la palabra que me cura
Si demente en el folio me confieso
Para volver como ave en cautiverio
Hasta el viaje final a la locura
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"Un pañuelo en el vagón"

Entretelas y vestigios
De un amor tan pasajero

Aún dudando si comparto
El mismo vagón del tren

Tomo asiento a su lado
Con aliento entrecortado

Desarraigo impulsivo
Que ya no obedecen mis pies

Equipajes que revuelvo
Desordenando certezas

Ya mi alma se conforma
Caducó el billete su vuelta. .









“ven, siéntate a mi lado,
mientras nos esperamos”
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GrAciAs por el viAje...

Cuando de pronto despiertas del sueño
y es la realidad quien te mira de frente
...
Cuando ves ese tren
que de pronto se pierde

que te bajas de él
aún queriendo ese viaje

Cuándo las vías se cruzan
Y después se desvían

Y ya
no hay retorno <~~~~~~

Porque ya no hay ojos

ni vida qué alcance

Su Luz
de
Ya ha pasado ...

Cuando te das cuenta que el suspiro del viento
Ya no llega a tu boca

que el aire te falta
y el silencio se abre

Ella...
Hoy acaricia la vida

Mientras en sus labios
Qué “Puta”

Cómo jode a veces...—


Pero/y, a pesar de todo...
Qué Bella es la vida ...

GrAciAs por el viAje

@rebktd

youtu.be/SHEGijhWbTw
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Disfrutable...(Polipoesía)

DISFRUTABLE
(Polipoesía)

Esta manzana que siente lo que siento.
DIS
¡Naranjas en el durazno almendrado!.
FRU
Al asear asiduo asomo áspero áspid.
TA
Como patada en los cuá-cuá.
BLE
De tanto run run-y-pum pum-y-tun tún.

Si/si/si.
No/no/no.
¡Oh-oh-oh!.
¡Bueno!...¡Bueno!...¡Bueno!.
No, sí… No, sí…¡Nooo-sí!...
Por el miércoles donde el jueves hiede.
Hiedra hierro higiene hilarante hilera.

Ma me mi mo mu.
Um om im em…¡Má!.
Mú/mú/mú/…Mmmm…Muá/muá/muá.

Pacífico... Sí puedo.
Oyente... Sí leyera.
Recoleto…Sí fuera.
Quieto…Si horadara.
Umbrales…Si muriera.
Elocuente…Si encontrara.

Y en el jardín hubiesen llorado esferas.
DIS-FRU-TA-BLE…SSS.
Ecuánimes edificantes efusivas ejemplares.
DISSS-FRUUU-TAAA-BLEEES.
Ejem/ejem/ejem… Sana sed selecta semilla.
DIS
Protuberante
FRU
Obsequiosa
TA
Rutilante
BLE.

Por el azul de la palmera roja.
DIS-DIS
Resonante respetuosa responsable.
FRU-FRU
Donde la amargura bebe una copa.
TA-TA
Confortable congruente conmovedora.
BLE-BLE
Donde el tiempo espera un viaje.
Y disfruta… Y disfruta…
Virtuosa valija valiosa vela versátil.
¡Viva!... ¡Vá!...¡Vé!...¡Versátil...Dátil!.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)
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