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La última fila

Mi padre era alcohólico,
casi siempre estaba ausente.
Excepto cuando nos dedicaba
temerosas muestras de cariño
o excesivas de violencia.

Mi madre se enamoró de él
y se casó muy ilusionada.
Nunca más estaría sola, pensó
hasta que,
diazepam tras diazepam,
olvidó aquel desvarío
dedicando sus pocos momentos de lucidez
a llorar agarrada a los barrotes
del cabezal de la cama.

Los recuerdos felices de mi niñez
siempre acababan de forma terrible.
Era el niño que se sentaba en la última fila
y vivía feliz en su mundo.

Pero siempre había alguien dispuesto a sacarme de él.

En casa o fuera de ella.

Y con el tiempo aprendí, observando a los animales que me rodeaban
que uno sólo puede llegar a realizarse revolcándose en el dolor ajeno.

Nunca saqué muy buenas notas
pero acabé el instituto
entre el humo de la marihuana y
las canciones de los Smiths.

Escribiendo mis propios poemas sobre la mesa.

Un día mi profesora leyó uno de ellos
y vi, por primera aquella mirada.

La que significaba que detrás de aquel chico triste y solitario
se escondía alguien capaz de ser deseado,
porque la intensidad de mis pensamientos
rozaba la enfermedad mental al tiempo
que atraía los gemidos de placer más profundos.

Aquellos que siempre había escuchado en mi mente,
los que van a mezclarse ahora con tu dolor.

Esta noche tu vida acabará, con ella tus anhelos,
Las buenas notas que hacían sentir a tu padre orgullosa,
las vacaciones de verano en una bonita casa en la playa,
todos aquellos novios de una noche a los que te entregabas
como una guarra, sólo suplicando el afecto que te faltaba
y alimentando la sensación de ser deseada que te perdía.

Esta noche la sentirás, yo me encargaré de ello.
Viajaremos al fondo de mi subconsciente
para hacer realidad por fin mis deseos más ocultos.

Siempre te acercaste a mí por considerarme inofensivo,
razón por la que me contaste todos tus secretos.

Hoy seré yo quien te cuente los míos.
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5comentarios 78 lecturas versolibre karma: 90

Anhelo de imperfección

Beso tu boca quieta
sin atreverme a preguntar
qué es lo que escondes tras tu mirada
o cuan grande es el abandono
que sientes bajo tu sonrisa fingida.

Sé que te gustaría recorrer mis pensamientos,
convertirte en exploradora de ese terreno desconocido
y, sin embargo, tan vasto que te haría perder la cabeza.

A veces tengo la sensación de que mi dolor te duele a ti más que a mí.
Yo lo escondo, en un mundo inventado que ya no existe.
Y sólo siento tu dolor constante.
Y no sé si quiero que escapes o escapar.

Pero no puedo; nos une una leyenda:
aquella del hilo rojo
que nos ha unido incluso desde antes de nacer.
Y, aún así, sé que si aquello que nos ata llegara a quebrarse,
yo seguiría fingiendo que sigo atado a ti.

Porque con mis secretos cercanos al suicidio
y mi melodía incompleta,
sólo a ti me entrego.

Es como una pieza de Jazz,
donde todos los elementos parecen moverse sin control
y, sin embargo, hay un ritmo latente,
que se rige por los latidos de nuestros corazones.

No lo dudes: Soy tormenta, caos,
contradicción, adicciones y oscuridad.
Vivo en un mundo paralelo
regido por las reglas nacidas de la destrucción.

Y tú, el Big Bang, que lo remueve todo y le otorga un sentido,
el animal que lame mis heridas cuando no puedo caminar,
los abrazos que calman mi dolor constante
y los besos que saben a chocolate.

Un camino a la perfección,
un anhelo de imperfección constante pero dulce
como un narcótico que, de repente, falla en sus efectos
y me saca del sueño para recordar
que lo que tenemos aquí es lo único realmente importante.

Y es entonces cuando pienso en mandar a la mierda
a toda esta literatura enganchada a la soledad,
la desesperación y el narcótico sabor de la eutanasia.

Y te leo como el libro lleno de páginas subrayadas,
De frases magníficas que nunca me canso de leer.

Y se detiene la tormenta, llega el verano,
y tus sombras iluminan las mías.

Te necesito tanto como necesito tu boca moviéndose
con la mía en pasos de baile perfectamente coordinados.

Te necesito tanto, tanto, como para pasarme la eternidad
obsesionado con los secretos que esconde tu mirada.
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Baila la tristeza

Baila la tristeza y, con ella, mis pensamientos,
sobre todo en las noches de luna llena,
cuando no hay lágrimas sino sangre en tus ojos.
Y tú bailas con ella, con tus recuerdos,
con todas esas veces que te has avergonzado
de tus pensamientos y con la mentira,
porque sin la mentira tu vida no existiría.

Quisieras escucharla pero sólo puedes sentirla
y, aunque a veces quisieras bailar con otra,
ella nunca dejará de seducirte colándose en tu eterna somnolencia.
Tu mundo de sueños rotos no tendría sentido sin ella.

Y todo el mundo te mira,
todos te hablan suavemente y te tratan con cuidado
como si fueras a romperte.
Te miran sólo porque tienen miedo,
No de ti, sino de las sombras
a las que te aferras con toda la alegría
que la tristeza es capaz de proporcionarte.

Y todos los veranos te sientes así,
porque todos tus pensamientos están compuestos de deshechos
y por tus venas sólo corre un veneno que,
sin ninguna clase de límite, año tras año,
te has ido inoculando suavemente.

Y si te quedas en casa otra noche más
te dejarás atrapar por ella.
Y ningún dolor será lo suficientemente fuerte
para hacer que dejes de bailar.
Porque la vida es mentira sin ella.

Y no podrás cometer ningún acto lo suficientemente atroz,
da igual lo que hagas, viejo amigo,
estás atrapado sin remedio en su macabra pista de baile.

Tiene un plan para ti, sólo que no dejes nunca de bailar,
pidiendo sin saber cómo una ayuda que los demás ignorarán,
no por falta de afecto sino porque tu mente es cada día más críptica,
tu carácter más oscuro.

Y el dolor te mueve a bailar
mientras tu carne se pudre
y tus ojos brillan a la luz de la luna,
persigues un sueño,
lo pierdes y continúas,
rodeado por seres demacrados como tú,
en una fiesta eterna, a la que todos hemos sido invitados
pero a la que sólo unos pocos decidimos entregarnos incondicionalmente.
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Viaje (de ida) al país de las amapolas

Horas después ahí estábamos ella y yo con un candil preparado para abrimos las puertas del cielo.
La cuchara negra y semi oxidada , borboteando como un lago en el infierno.
Dos agujas goteantes como dos colmillos de cobra mas, yo, siempre fui de los que gustan de el veneno.
Entra.
Enseguida noto esa mágica calidez. Acariciando mis venas como tsunami de orgasmo. Todo ese placer multiplicándose en mi cuerpo.Pero no, no me metí todo de una.
Ella prepara su dosis. La verdad es que yo puse en la mía, la mitad de una dosis, 12 , pero aun con el subidón parecía controlable.
Pero ella parece que se lo inyectó todo de golpe.
Su epidermis ,ya trémula y enfermiza, empezó a vibrar a un ritmo que no sonaba ni orgánico ni artificial.Era un contoneo doloroso y lleno de matices.
Como no pedorrearse de esa situación. Todo tristeza.
Ese silencio se hizo tan denso que me ahogaba.
Lo único que recuerdo es su pálida carne exhalando su último aliento.Y nada más resurgió de su interior. Solo silencio se hizo. Yo estaba también por exhalar mi último aliento, cuando pasó. Ráfagas de luz y oscuridad ,recubrieron mi ser de una divina providencia.
Todo cambió. Mi ser estaba ya en otro plano.Otro espacio.Otro tiempo.
Pero yo seguía en los arrumacos de esa maldita y bendita droga.
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Adicto intrínseco

Extasiado con su aroma,
tantas veces
como me he pinchado con sus espinas,
tantas veces

He contemplado sus diáfanos colores
y tratado en vano de describirlos
en versos suicidas,
con ahínco;

La tesitura de mis días
de mi piel misma,
están atados a sus ganas
a sus deseos,
obra del necio amor que profeso, 

Le hago esbozar una ilícita sonrisa
bosquejo de su ego e incertidumbre,
cómo incitando a pecar,
reto que acepto incauto

Deseo embriagar mis sentidos
con sus delirantes zumos,
embestir su secreto
tantas veces me permita
tantas veces me sea posible

Rosa que embelesa con su esencia
esclavo soy de sus encantos
de su ambivalencia,
de esa batalla en su interior

De su piel desnuda,
cómo de su tacto
adicto intrínseco

Concédame esta pieza
bailemos alegres y despreocupados,
a ritmo de estos caóticos días
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2comentarios 161 lecturas versolibre karma: 51

Tu sonrisa

Soy una persona que no tiene muchas adicciones pero si hay algo que necesito en mi vida es tu sonrisa y es que, menuda adicción.

Me atrevería a decir que mi mayor vicio es verte sonreír y cuando no puedo verla cierro los ojos y ahí está, en mi mente.

Te gusta usar tu sonrisa para tentarme y ponerme a prueba. A mí, que me pierdo en tu boca cada vez que sonríes.

Y es que desde que me sonreiste por primera vez, vivo con una sonrisa pintada en la cara.

Tu sonrisa debería ser una maravilla del mundo porque fue capaz de iluminar una vida tan oscura como la mía.

Postdata: regala más sonrisas pero reserva tu boca solo para mí.
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2comentarios 1169 lecturas relato karma: 59

Droga

Poco a poco, sin notarte. Así te fuiste haciendo con el poder, así te fuiste haciendo con mi control.

Te sentía sincero, me ayudabas, conseguías aliviar mi dolor, mi pesar. Me ponías una sonrisa en la cara por un momento, bendito momento.

Te fui introduciendo en mis días, poco a poco, sin notarte. Te fui haciendo importante en mi vida, poco a poco. Poco a poco, poco a poco…

Tu presencia me hacía viajar a otro sitio, no sé a cual. Tu presencia me llevaba al pasado y al futuro, incluso a veces, al presente. Tu presencia me aliviaba, porque tu presencia me hacía volar a cualquier lugar, a cualquier tiempo, pero contigo.

Te hice mío sin quererlo, ya sabes, poco a poco, sin notarlo, sin notarte. Te grabé en mi sien, como se graban esas anécdotas que nunca olvidas, pero tú no eras, no eres, una anécdota, eres real y estás, ahora no, pero estás, no se donde, pero estás.

Te necesité, ¡Dios, cuánto te necesito! Te necesité, y estuviste, a tu modo, pero estuviste, siempre. O, al menos, así lo recuerdo. Estuviste…, ¡mierda!, estuviste y por eso ahora sigo atada a ti. Ojalá no hubieses estado, porque todo sería más fácil, más sencillo, te dejaría marchar más rápido, más profundo. Ojalá hubieses sido un cabrón y me hubieras hecho sufrir de verdad, ojalá no me hubiera atado a ti, ojalá no hubieses estado, ojalá no me hubieses dado lo que necesitaba, ojalá no hubieses hecho que me sintiera mejor. Nunca, desde el principio, ojalá todo.

Maldita droga que crea adicción, que te hace sentir mejor, que llega sin notarla y se hace diaria. Maldita droga que te hace dependiente, porque alivia el dolor y un día sin ella es un asqueroso día de mierda. Maldita droga, maldita tu droga, maldito tú.

No dejes que me desintoxique de ti, por favor.
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Miedo al blanco

Escribir lo ocupa todo.

Me ofrecen una copa, unas líneas de sucia nieve,
pero ya soy otro tipo de loco.

He cerrado con trabajo duro las puertas
de los paraísos artificiales
y ya no se me caen los ángeles.

En cuanto a volver a amar otra vez
no tengo la respuesta;
sólo el miedo que junta mis labios
con la pasajera huella
de una sombra.

"Ella es demasiado buena para mí",
cantaba Chet Baker con dulce oscuridad
poco antes de caer con su música
desde el balcón de un hotel barato.

Pero la poesía lo ocupa todo.

Después del huracán
que se llevó mi vida
sólo ella y yo quedamos en pie.

Contra el miedo, el vacío y la rendición,

escribir,
escribir es mi arma,
escribir es mi arma blanca.

Yo no compro poesía,
yo le vendí mi alma.
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sin comentarios 138 lecturas versolibre karma: 79

Entre líneas

ENTRE líneas
dedicas mucho tiempo a tomar cocaína o a buscarla
entre líneas
olvidas ser un poeta limpio allá donde llegases
entre líneas
empiezas a tener deudas para poder pagarla
entre líneas
también se va haciendo polvo el corazón de tu madre
entre líneas
cumpliste 30 sin probar bocado del pastel de tus deseos
entre líneas
te ataron las correas en el amanecer más abstracto
entre líneas
se hizo tarde para perderle el respeto al infierno
entre líneas
estrechaste el perdón de los tuyos hasta casi asfixiarlo
entre líneas
dejaste copa a copa de ser un agraciado perdedor
entre líneas
níveas muchachas se entregan y tú eyaculas solo en la oscuridad
entre líneas
intentas saciarte con otro mal trago de mal sabor
entre líneas
es con el del espejo con quien te tienes que alinear
entre líneas
bufarás como un toro enajenado para no tener bajones
entre líneas
tu camello sonríe entre una cascada de billetes de 50
entre líneas
decides no tomar sólo si te sangra la nariz a borbotones
entre líneas
tu voluntad se amarga por mucho que endulces la absenta
entre líneas
tu pasado desequilibra al corazón en la balanza
entre líneas
piensa
porque está sucediendo lo más serio: vivir
piensa
será como perder la esperanza
porque ésta ya habrá encontrado
un ejemplo de peso a seguir.

(Abel Santos.
de EL LADO OPUESTO AL VIENTO,
Parnass Ediciones, Barcelona, 2010)
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18comentarios 225 lecturas versolibre karma: 95

Ve hasta el final

Frente al espejo,
atrás quedaron las drogas,
las notas de rechazo a tus poemas,
los filos de navaja al doblar
las esquinas de la boca del lobo,
los 12 años de auto-desprecio.
Mira a donde has llegado:
eres ese ejemplar firmado de tu libro
que Iribarren le dio a Diego Vasallo
en la barra del bar
donde actuaba Rafael Berrio;
y también los adjetivos de fuerza
y de profesionalidad
que te dio en privado
uno de los mejores escritores
de novela negra
tras una lectura de tus versos.
Y aunque podría decirme a mí mismo:
"Ya puedes morirte tranquilo",
todo poeta sabe que para morir en paz
tiene que ir hasta el final.

(Abel Santos.
de LAS LÁGRIMAS DE CHET BAKER
CAEN A PISCINAS DORADAS,
Chamán Ediciones, 1era edición 2016,
2da edición 2017)
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10comentarios 191 lecturas versolibre karma: 115

Cigarrillo

Conoces mis demonios,
Compartes mis dudas y temores.
Te metes en mi boca,
Detienes mi respiración.

Acompañas mi embriaguez y depresión.
Pienso, analizo, sueño, maldigo, lloro y mas, a tu lado.

Eres el pre y el post de intrincados momentos.

Pero por fin.....
Te has ido.
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sin comentarios 66 lecturas prosapoetica karma: 59

Me hice adicto...

Antes de que tú llegaras
el sol no fulguraba en su centro
la lluvia no regaba el frió valle
el viento no escupía jironadas
y la luna no se apostaba
en los barrotes de mi ventana.

Pero pasado un tiempo...
y apareciste en escena
con tu mirada seductora
causaste un temblor
a la brújula de mi tiempo
que sostengo en mis manos
y cuido con esmero.

Me hice adicto
a tus encantos
a tus besos tirados al aire
y a tus ojos verdes,
y generaste una tormenta
en cascada sobre mi azorado
templo.

El equilibrio ecológico
que ahora tengo
ya no está en estado amorfo
ahora si puedo
enderezar la cuesta
y poco a poco retomar>>>>>>

el camino sin los fantasma
del pasado
autopistas de viles cuervos
perdigones de sonrisa.

Artemisa eres la cara sonriente
del acorazado azul de mis inventos
el astro de fuego
que brilla con su diamantina luz
en la cúspide del deshielo
y los pájaros azules de tu mar.

Eres un canto a la belleza
quiero merecer tu tiempo
la fruta madura
el café de tus noches
la mariposa de tu jardín
la luna que sale en tu balcón.

Oh, mujer de blanca textura.



www.youtube.com/watch?v=H6Mg1oPhPug
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Y si me drogo?

¿Y que pasa si me drogo? ¿Estás tu en mi cabeza?
¿Acaso has sentido el repiqueteante zumbar del pensamiento con la intensidad con la que yo lo siento? Si me drogo es por apagarme,de vez en cuando, a vuestro nivel escaso de conciencia. Mató neuronas a cambio de felicidad porque puedo permitírmelo.
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Lazos envenenados

Hoy hace un día, un mes
o un año que te abandoné.
Me vestí de firmeza
blindé mi corazón y mis sentidos
y te dije adiós.

Hubiera salido a buscarte a veces.
para poder olerte, aspirarte,
saborearte, palparte…
y caer después desecha en los brazos de la culpa
arrepentida de buscar el veneno de tu ausencia
Y morir un poco más cada día,
ahogada y malherida.
Dejando crecer a la muerte en mis huesos
y terminar con las entrañas carcomidas,
para, asfixiada y moribunda, volver a desearte.

Rechazo una y otra vez los cantos de sirena
que provienen de los vapores de tu esencia.
Pero aún vive en mí el temor de sucumbir
a tu insistencia un día.
Sin embargo el tiempo es mi aliado
y me hace fuerte.
Solo quiero resistirme a ti.


Que hoy sea un día
de los muchos que están por venir sin ti porque
ya apagué el fuego que te alimentaba,
ya quedaron huérfanas las cenizas
de este amor envenenado.
Ya corté la cadena que me ataba a ti.
Y creí con todas mis fuerzas
que eras el último
Y que no me encontrarías cuando
la fragilidad acunara en sus brazos mi voluntad
e hipnotizara el tesón y la constancia
haciéndolos suyos.
Hoy hace un día, un mes o un año
que empecé a dejarte
a no fumarte maldito cigarro embaucador.
Ahora solo me queda olvidarte.


Alicia Fernández
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Adicciones esenciales

Vértigo es saltar desde lo alto de tus piernas
sin paracaídas y con los ojos cerrados.

Muero por sentirte cerca y leer tu cuerpo
como si estuviera escrito en braille.
Tengo que memorizar todos los tus lunares
por si mañana tengo examen
o me despierto y ya no estás en mi cama.

Prometo intoxicarme cada noche
con una sobredosis de tus labios.

Beberte la mirada hasta que se acaben las lágrimas.

Morderte los labios y dejarte mis dientes tatuados.

Abrazarte tan fuerte que te falte el aire por un instante.

Matarme contigo si decides lanzarte al vacío para huir a Marte.

El día todavía no ha empezado y ya te echo de menos,
pero me encanta observarte ahí tumbado;
mientras sueñas… soñamos.
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Adictivo

Te lo explicaré de una forma sencilla, con un ejemplo que puedas comprender en toda su expresión…

Imagina la hierba más deliciosa que hayas probado en tu vida, que al toque se siente suave y con buen cuerpo, que al armarlo queda perfectamente a tu gusto, ni más ni menos, aquel churro que desde que lo oliste supiste que sería tu perdición y al primer contacto con tus labios lo confirmaste, cuando inhalaste, la sustancia se deslizó sensualmente por tu garganta, como acariciandote, haciéndole el amor a todo tu sistema respiratorio, llenando tus pulmones de sensaciones que nunca antes habías experimentado, haciendo explotar tú ser de efusión y esa sensación de flotar y bailar con el universo.

El viaje fue tal que te ganchaste completamente,
volaste por todo el universo, conociste a seres de otros planetas, recordaste vidas pasadas, te clavaste con ese sabor, ese aroma, la forma de quemarse lentamente con el contacto de tu boca, es el mejor momento de tu vida, con un pie aquí y otro allá.

Ahora imagina que para probar ese toque de nuevo debes cumplir algunas condiciones, no lo podrás saborear todos los días, tal vez una vez por semana en las mejores ocasiones, si no tienes tanta suerte, te conformarás con enrollarla cada 15 días y es posible que cuando tenías todo preparado para pasar la tarde meciéndote en su aroma te diga que siempre no…

En ocasiones podrás solo olerlo o darle un pequeño toque, que no saciará tus ansias pero calmará un poco las ganas y lo verás ahí quemándose enfrente de ti, sin poder disfrutarlo como quisieras, a veces verás a los demás servirse de esa sensación, de ese aroma, de ese fuego, pero no podrás ni siquiera acercarte a olerlo y siempre, siempre, te quedarás sólo, con la promesa de que lo volverás a gustar, pero sin saber ni cuándo, ni cómo, ni dónde, lo peor, ni siquiera tendrás la certeza de que realmente sucederá de nuevo y es posible que pases el resto de tu vida conformándote con cigarrillos baratos, tratando de alzar el vuelo de nuevo por no poder estar gozando de su aire más tiempo.

…Tú eres ese toque para mi.
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Charla alta: Salir

Hola.

Hola.

¿Qué quieres?

Salir.

¿Y dónde quieres ir?

Fuera.

¿Fuera dónde?

Fuera de mí.

Pues ven. Y no vuelvas.

Espera.

¿Que espere qué?

Me quiero despedir.

Cuanto más tardes más te costará.

Ya. Así llevo 8 años.

Venga, ya es la hora.

Espera.

Como tardes mucho más llegará la hora de tu hora.

No, espera.

¿No te importa?

¿A dónde?

¿No te importas?

¿A dónde?

¡Basta ya! Se hace tarde.

¿Cómo de tarde?

Mira tu reloj de arena.

Ya no avanza, no hay remedio. No hay manera.

Solo es tarde cuando ha pasado toda la arena.

Entonces hay tiempo.

¡Que vengas!

Voy…

Niña, estás muerta en vida. Inmóvil, sin expresión, sin sonrisa. Sin todo lo que tenías en tus pasados días.

Sin mí misma.

No; todo lo contrario. Lo que perdura es tan solo tu significante. Debes hacer que regrese tu significado. De lo contrario, seguirás perdida.

Mira, es complicado. De pequeña quería ser karateka, pero decidí dejarlo porque me estaba cambiando el pensamiento. Y ahora quise permitirme placeres, los cuales también me cambiaron por completo. Y ahora me dices que vuelva a ser como era cuando la arena fluía y era infinita. Pero cuesta lo que no está escrito. Y tengo que volver a cambiar mi mente, que ahora se mantiene fija en el abismo.

Eso de “ahora” fue hace ocho años. Por Dios, sé una estrella viva. No hagas como las que ya no están.

Esas eran las mejores, y siempre lo serán.

Cambia las reglas. Date el placer de disfrutar haciendo arte durante más tiempo que tan solo tres décadas. Y da ese placer también a quien te siga. Cae en esa tentación, esa es la vía para salir de esa vida moribunda, y para volver a morir por tu vida.

Me convences, pero no siento el impulso.

Es que tienes que dejar de hablarte en segunda persona.

Esto es ridículo.
¿Cuándo sentiré el impulso?
Cuando haga por sentirlo.
¿Cómo hago para sentirlo?
Eliminaré toda tentación, y en los peores días me mantendré fuera, cubierta de papel.
Es un buen comienzo, si con uñas y dientes lo intento.
Y lo consigo.
Y lo consigo.
Pues a ello.
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Fue una época

UNA vez sabes cómo empiezan las noches
y cómo las noches acaban…

vienes de tomarte
unas cervezas tranquilo

los mirlos alborotados de siempre están
en la cuerda floja
quieren elevarse por encima de la música
con otra línea más
que se sale del pentagrama

a cierta edad subes rápido las calles
antes de que lluevan cristales

meditas no sufrir en público
que han cambiado
tantas cosas

ella está al otro lado del hilo telefónico
entras en casa
enciendes la luz

sólo quieres una vida con ella
cigarrillos y leer
Tiempos muertos de Roger Wolfe

escuchando
Noches de baladas y blues
de McCoy Tyner

deseando
que el universo te dé a probar
un poco de su silencio

como un nuevo narco
que deja que pruebes
el material con el que se estimula

el suficiente
para volver a escuchar su voz mañana
hacer entrar en razón al mundo.
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2comentarios 99 lecturas versolibre karma: 77

Veneno

Arrepentido pero lo repetía
Ni las horas ni la luz del día
Nada de eso le importaba
Para él, sentir ese cosquilleo era lo más estricto del día
Encadenado a su cuerpo
Pero desligado de su mente
Nada más importante que cruzar ese puente
Al otro lado la soledad junto a la adicción con todas sus hijas
Derrumbado en un oscuro zulo
Intenta levantarse
En sus ojos ya no existe la ilusión que brinda la vida
La suya ya expiró con el filo que siempre ardía
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Oveja Negra (una madre te llora)

Maraña infértil
pensamientos necios, absurdos,
pesadillas que fluyen de la nada.
De esa nada oscura
como abismo, suspendido
y que tiene olor a muerte
helada, húmeda, putrefacta.
Malos sueños
que arden como hidrógeno
al llegar a la luz más tenue.
Déjalos ahí, ardiendo
quemándose en el delgado hilo blanco,
ese mínimo haz iluminado.
Solo flota y vuelve,
vuelve del allá oscuro
quédate aquí
en esta realidad imperfecta
Pequeña flor desvencijada
perdida en otros espacios
ya no pierdas más pétalos.

Jeonsung Taeyang ®
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