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Efímeros Celestes (Poesía)

Somos ese efímero parpadeo en el tiempo,
cuanto que por más ruido hagamos...
No seremos oídos en el firmamento.
Cuán pequeños y frágiles somos ante tanto.

Somos un suspiro, un instante pasajero.
Y no hacemos más ruido del que podemos.
Somos el olvido más profundo y silencioso,
cuerpos efímeros mortales como un sueño.

Y eso somos, un parpadeo sombrío cósmico.
Un punto sutil en la nada cósmico, en el vacío.
Ni vestigios ni sombras, ni memoria ni tiempo.
Sólo un lento suspiro, un distante parpadeo.

¿Qué es el hombre? Me preguntan sin cesar.
Es tan sólo un instante, ¿Y la vida?
Quizá un pequeño latido entre las montañas.
Nuestra grandeza está en ser pequeños.
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1comentarios 96 lecturas versoclasico karma: 69

Cantata A Los Pueblos (Poesía)

¿Qué dirán? ¿Qué dirán las estrellas? ¿Qué dirán?
¿Qué dirán los ciegos y los sordos? ¿Qué dirán?
¿Qué dirán las miradas y las muecas? ¿Qué dirán?
¿Qué dirán los sabios y los ignorantes? ¿Qué dirán?
¿Qué dirán los tristes pueblos frustrados? ¿Qué dirán?

La ruta se divide de los que yacen en las habladurías,
una sombría ruta monótona y mundana, busca el hombre;
una ruta sublime, misteriosa, buscan los hambrientos,
los que no le temen a la vida, más late la vida de miedo.
Ellos, quienes mueven las raíces de la vida, prevalecen.

¿Qué dirían los lobos, cuántos sueños rotos dejaron?
¿Qué dirán aquellas voces fugaces y egoístas?

Ya es tiempo, aquí y ahora, ¡Alejarse de la manada!
Es hora, es momento de dejar la comarca y caminar,
hacia la trascendente búsqueda interior, espiritual.
Es de necesidad alejarse de la muchedumbre ciega,
para encontrarse con uno mismo, en la distancia.

¿Qué dirán los fracasados y los normales? ¿Qué dirán?
Si ellos no saben qué es la vida porque aún no han empezado.
¿Qué sabrán ellos cuán bella y posible es la vida?
¿Cómo sabrán? Si aún no han nacido, aunque estén vivos.
Ellos son los que más tiempo viven, muertos en el tiempo.

Yace el hombre de cristal en la pradera de la indiferencia,
comprende que las habladurías no desembocan desde el alma,
sino más bien de los apegos de la egolatría y la envidia.
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Muerte (Poesía)

Quizá un sueño mojado,
profundo y eterno,
como ráfagas de oleos.

Quizá un nuevo amanecer
sobre la orilla del firmamento.
Quizá un parpadeo lento y
efímero, distante y frío.

Sólo sabré, ¿Cuándo?
Aún no lo sé,
sólo esperaré
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5comentarios 113 lecturas versoclasico karma: 96

Reciprocidad (Poesía)

De mi agua, de tu agua; compartimos.
De nuestro elixir infinito conjugamos,
tu piel sobre mi piel, ¡Anagrama!
Tú equinoccio, yo solsticio.

De mis noches, de tus noches;
el caos místico de los astros,
¡La consumación espiritual!
De tu savia, de mi savia.

¿Cuál es la verdadera medida?
Aquella llamada reciprocidad.

De mis labios, de tus labios.
De tu simpleza, de mi simpleza.
De tus lágrimas, de mis lágrimas.
¡Sublime la espontaneidad!

De mi voluntad, de tu voluntad,
un mundo descomunal.
De tu espacio sideral,
de mi espacio sideral.

¡Como volutas entrelazadas,
en la inmensidad de nuestro ser!
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2comentarios 148 lecturas versoclasico karma: 78

A Tu Vera (Poesía)

Yo te elegí, mucho antes de llegar.
Mucho antes de mi misión, aquí.
Sabía que serías al ama perfecta,
para completar mi paso por la tierra.

Sabía de tul rol carnal para mí,
y yo para ti, complemento de misión.
Para alcanzar unidos la inmortalidad.
Porque en el amor se haya la verdad.

Aprendizaje mutuo, constante,
tan recíproco como la luna y el sol.
Almas pasajeras en un lazo común.
Aquí, para trascender hacia el ocaso.

El amor en su estado más puro,
el amor, la trascendencia del alma.

Yo te elegí, mucho antes de llegar.
Mucho antes de mi misión, aquí.
Sabía que serías al ama perfecta,
para completar mi paso por la tierra.
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6comentarios 95 lecturas versoclasico karma: 85

Silencio O Verdad (Poesía)

Cómo duele tu mirada zurumbática,
Cómo duelen tus abrazos sin miel.
Y tus imágenes sin pasión, sin sabor.
Y tus canciones apagadas, sin acordes.

Tus gélidos besos ambiguos, azules.
Manos distantes sobre mis hombros,
como tus palabras superfluas, vacías.
¡Eras otoño sin brisas, sin ardor...!

Besos imaginarios, susceptibles...
Transformados en la escarcha matinal,
de una mañana de un domingo gris.
Cómo duele quererte siendo indiferencia.

Cómo duelen tus palabras vacías,
tus danzas sin vestigios a la vera del mar.

¡Hastiado, mujer, de tus arroyos sin fin!
De tus moléculas perdidas en el horizonte,
de tus caminos distantes, ciegos y borrosos.
¡Hastiado, mujer, de ser tu indiferencia!

¿Cómo he de prescindir de tu alma?
Si más allá de tus ojos hay silencio y verdad.
Allende de tus ojos se esconde lo sublime,
quizá, mujer, no soy quien deba explorar tu sed.

¡Hastiado, mujer, de tus arroyos sin fin!
De tus moléculas perdidas en el horizonte,
de tus caminos distantes, ciegos y borrosos.
¡Hastiado, mujer, de ser tu indiferencia!
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4comentarios 72 lecturas versoclasico karma: 92

Efímeros Celestes (Poesía)

Somos ese efímero parpadeo en el tiempo,
cuanto que por más ruido hagamos...
No seremos oídos en el firmamento.
Cuán pequeños y frágiles somos ante tanto.

Somos un suspiro, un instante pasajero.
Y no hacemos más ruido del que podemos.
Somos el olvido más profundo y silencioso,
cuerpos efímeros mortales como un sueño.

Y eso somos, un parpadeo sombrío cósmico.
Un punto sutil en la nada cósmico, en el vacío.
Ni vestigios ni sombras, ni memoria ni tiempo.
Sólo un lento suspiro, un distante parpadeo.

¿Qué es el hombre? Me preguntan sin cesar.
Es tan sólo un instante, ¿Y la vida?
Quizá un pequeño latido entre las montañas.
Nuestra grandeza está en ser pequeños.
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2comentarios 54 lecturas versoclasico karma: 50

Extraños Ser (Poesía)

Más me enredé con tus movimientos,
conjugando nuestras gélidas manos.
Curándonos las heridas del alma,
a través de nuestras aventuras.

Y el fulgor de tus ojos me atraparon,
yací paulatinamente sobre tu cuerpo.
Tu piel, hecha de polvo de estrellas,
tu mirada silenciosa y profunda.

¡Me perdí! Simplemente me perdí,
en tus ojos, en tus labios, en tu mirada.
Me perdí en cada recoveco de tu cosmos,
perdidamente enamorado, ¡Inefable!

Y ahora somos dos almas aterciopeladas,
recordándonos a la distancia como niños.

Nuestras almas consumaron, como dos astros.
Como dos astros en el firmamento,
¡Explotando como super-nova para consumar!
Y el mundo cesó de existir al coincidir.

No hay fotografía que delate nuestro encuentro,
no existe evidencia tal de nuestras aventuras.

Aún te llevaré en lo más recóndito de mi alma,
porque es a ella a quien has tocado sutilmente.
Más allá del tiempo y la distancia te pienso,
y recuerdo los recuerdos vividos junto a tí.
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Estío (Poesía)

Estrella de millones de estrellas,
cántaro de energía sutil y eterna.
En lo más recóndito te hayas,
habitando en cada átomo.

Más inefable para la mente,
que el mismo ego no comprende.
Quizá en el estado más elevado,
quizá sólo la espiritualidad.

Fuego, agua, aire y tierra eres.
Tiempo, espacio y formas.
Habitas por doquier,
y el mismísimo doquier eres.

¡Polvo de estrellas marinas!
¡Energía sutil transformadora,
la energía no se pierde,
la energía se transforma!

Eres el alba y el ocaso de la vida,
el día y la noche de un mundo.
Allende eres eternidad, infinidad.
¡Dentro y fuera del tiempo-espacio!

Somos los ojos con los cuales,
la creación se observa a sí misma.
¡Somos una unidad indivisible!
Observándose a cada instante.

Yo soy tú y tú eres yo, uno.
Somos lo mismo de modo singular.
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Etéreo (Poesía)

¡De pronto cesó la telepatía!
y toda forma sutil de comunicación.
Luz sutil que me llevó a la densidad,
túnel mágico hacia el umbral de la vida.

Nacer en la tierra es morir en el cosmos,
morir en la tierra es nacer en el cosmos.
Todo cambio merece una transformación,
toda transformación merece sufrimiento.

¡Me obligaron a olvidarme de todo!
Volver a empezar en otra vida.
¡Ese maldito velo del olvido! ¡Rayos!
Esa sutileza cósmica de Dios.
Cuánto por instante añoro la fuente,
¡Nostalgia por regresar a la fuente!
Este mundo contiene mucha densidad,
poco espiritual, aferrados a lo físico.

El día que mueras, nacerás en tu propia muerte.
Porque nada se pierde, todo se transforma.
Ley de la termodinámica y del universo,
donde la energía que somos no muere.

La muerte no es sino el comienzo de la vida.
El universo es movimiento constante,
la vida que somos es movimiento infinito.
Y esto no es más que el génesis.

Tu alma lleva años existiendo.
De muchas vidas pasadas,
de muchas vidas que vendrán.
Pero el velo te lo ha hecho olvidar.
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Analema Del Alba (Poesía)

Viajamos a la par por inmensas galaxias,
recorrimos infinitos multiversos.
Y alcanzamos la plenitud en un despertar,
en esta última vida que tocará recordar.

Nos perdimos y nos volvimos a encontrar,
y en esta vida terrenal no te puedo divisar.

A la vera del firmamento yací y contemplé,
en el inmenso solsticio de invierno.
¡Un gran tumulto de astros vibrando por doquier!
Esperando ansiosamente tu esencia espiritual.

Pronto volveremos a la fuente universal,
pronto volveremos a empezar una vez más.

Ambos sabemos que nuestro paso aquí es efímero,
distante, pequeño, pero colosalmente sublime.
Como en otros planetas, como en otras galaxias.
Que ya hemos habitado durante largos años.

Y pensar que 80 años para el cosmos son segundos,
colosal diferencia entre lo terrenal y espiritual.
¡Minutos son los que vivimos aquí!
Y el tiempo no cesa de existir.

Sabemos que sólo estamos de paso,
experimentado el lado carnal de la vida.
Pronto volveremos a las estrellas,
para volver a nacer una vez más.
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Los Quienes De Un Pueblo (Poesía)

¿Qué dirán? ¿Qué dirán las estrellas?
¿Qué dirán los ciegos y los sordos?
¿Qué dirán las miradas y las muecas?
¿Qué dirán los sabios y los ignorantes?
¿Qué dirán los tristes pueblos frustrados?

La ruta se divide de los que yacen en las habladurías,
una sombría ruta monótona y mundana, busca el hombre;
una ruta sublime, misteriosa, buscan los hambrientos,
los que no le temen a la vida, más late la vida de miedo.
Ellos, quienes mueven las raíces de la vida, prevalecen.

¿Qué dirían los lobos, cuántos sueños rotos dejaron?
¿Qué dirán aquellas voces fugaces y egoístas?

Ya es tiempo, aquí y ahora, ¡Alejarse de la manada!
Es hora, es momento de dejar la comarca y caminar,
hacia la trascendente búsqueda interior, espiritual.
Es de necesidad alejarse de la muchedumbre ciega,
para encontrarse con uno mismo, en la distancia.

¿Qué dirán los fracasados y los normales?
Si ellos no saben qué es la vida porque aún no han empezado.
¿Qué sabrán ellos cuán bella y posible es la vida?
¿Cómo sabrán? Si aún no han nacido, aunque estén vivos.
Ellos son los que más tiempo viven, muertos en el tiempo.
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Ámbar (Poesía)

Llevas sobre tus manos cipreses descomunales,
brotando como el ámbar que llevas en tu corazón;
Infinita mujer de cristal, cántaro de amaneceres.
De la dinastía más valiente, salvaje y fuerte.

Océano profundo, inmenso en tus recovecos,
lleno de pasiones, misterios y secretos no dichos.
Cuerpo bañado de oleos que trascienden tu mirada,
labios hechos de estrellas marinas, ¡Sublimes...!

Mujer; tú que logras abrazar el océano con tus rayos,
en las adversidades más inefables, ¿Cómo quedas inmersa?
Quizá sea tu piel hecha del lienzo cósmico del amor,
o simplemente llevas en ti la savia de la vida, por doquier.

Si tan sólo pudiese yacer sobre tu vientre materno,
y comprender los secretos más recónditos de ti.
Divisar el ocaso y la pradera con tus infinitos ojos,
contemplar la fortaleza espiritual, eterna e infinita.

Océano profundo, inmenso en tus recovecos,
lleno de pasiones, misterios y secretos no dichos.
Cuerpo bañado de oleos que trascienden tu mirada,
labios hechos de estrellas marinas, ¡Sublimes...!
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Inefabilidad (Poesía)

Viento del sur, viento del norte.
Hojas que yacen lentamente,
verdes, amarillas, rojas, ¡Sublimes!
Tumbado mi cuerpo sobre la madre.

Rayos del gran astro que se filtran doquier,
entre las ramas, entre las hojas, doquier.
Ademanes que inspira la vida misma,
que conmueve y crea nostalgia.

Belleza singular por doquier.
Donde la vida misma sucede,
en constante movimiento eterno.
Por donde mires, la vida crea.

Lo simple nosotros, pequeños.
Lo inmenso, grandes detalles,
la vida, recóndita en cada recoveco,
presente sin nuestros ojos.

Lo más pequeño se hará eterno;
lo más sublime, atemporal.
Lo trascendental, cósmico, sutil.
El tiempo, dentro-fuera.

¿Cómo prescindir de esta inmensidad?
Donde la vida pasa delante de nuestros ojos.
Y no somos capaces de darnos cuenta,
y el tiempo es el mejor ladrón.
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Inmarcesible (Poesía)

Seres atemporales en un mundo terrenal,
alcanzando paulatinamente la plenitud.
Mantiene la esencia en constante vida,
porque respirar solamente no es vivir.
Porque allende, se trata de sentir.
La diferencia abismal, trascendente.

Mantiene la edad añorada, eternamente.
Mantiene latente la pasión espiritual.
¡Dentro y fuera del espacio-tiempo!

El fulgor de tus ojos y las vibraciones,
que recorren cada partícula de tu ser.
Y eso mantiene la esencia inmersa,
en la inmensidad, frente a frente con Dios.
Cuerpos de cristal en el firmamento,
hechos de vibraciones sutiles.

10 años han pasado, aún siento lo mismo;
no hay acorde que haya marchitado,
ni canciones que hayan muerto en el aire.
Aún siento el mismo efecto cósmico,
de cada acorde, de cada triada, armonía.

Cuánto más podría pasar sin envejecer.
Los misterios del arte y la expresión,
que emanan directamente del alma.
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Un Mar De Fulgores (Poesía)

Amaba su mirada, ¡Sus ojos brillantes!
Y en cómo se conjugaban con los míos.
Cuando nuestras manos rozaban,
millones de chispas erizaban nuestra piel.

Su espontaneidad, su delirio sano.
Su forma sutil y elevada de seducir,
con su simpleza e inteligencia.
Con sus ganas de abarcar el universo.

Su alocada idea de danzar en la lluvia,
aunque finalmente enfermáramos.
Esa simpleza de descubrir el mundo.
En el fondo estábamos hechos a medida.

Nada distraía nuestras miradas,
nada podía interrumpir momentos.
Inmensamente conectados,
átomos con átomos, entrelazados.

Sé que no te olvidas de mí,
como yo tampoco de ti.
Vigentes el uno en el otro,
aunque el tiempo acelere más aún.

Pero Dios es sabio y sus tiempos.
Momentos quedan eternos,
en lo más recóndito del alma.
Aunque el destino no nos una.
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Luna De Papel (Poesía)

De aquella copa bebimos sin cesar,
un océano inmenso en una sola copa.
Bebimos sin dudar, sin cuestionar.
Ahora no sabemos distinguir la realidad.

Hemos perdido la libertad, ¡Dios!
Y que el libre albedrío es la verdad,
para andar por la vida sin más.
Cuando sólo es posibilidad.

Entre una estrella, entre muchas,
no significa la misma libertad.
El deseo no es libertad,
pero así nos han hecho creer.

Este es el mundo que nos han pintado,
de millones de colores monótonos;
millones de tonalidades mundanas,
falsos caminos y falsas verdades.

¿Qué nos han inculcado?
Ya no podemos dudar ni creer.
La mente ha perdido la libertad,
pocos saben que es interior.

Ahora torpes somos sin libertad,
confundiendo con libre albedrío.
Más quizá libertinaje y lujuria;
más quizá caos y rebeldía.
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Polvo De Estrellas (Poesía)

Doble eternidad entre tus labios,
doble silencio entre tus dedos.
Del elixir de las estrellas marinas.

De una estrella lejana, ¡Años luz!
Al final del túnel, donde a ella vuelves.
Tu alma tiene nostalgia por regresar.

Polvo de estrellas eres, al polvo vuelves.
Y vuelves a resurgir del mismo polvo,
¡Transformación de la vida!

Alma, cuerpo de cristal de estrellas;
por doquier observes, está hecho.
De la materia más elevada de Dios.

Tu carne no es nada, si habla el alma.
Sólo, tan sólo un traje de átomos,
para saborear el mundo carnal.

Polvo de estrellas marinas eres.
La energía más sutil de los cielos,
que transmuta, ¡Trasciende como un rayo!
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Nostálgico (Poesía)

Vibras que garabatean el cosmos con mi delirio,
abstruso como inefable, un recóndito lugar;
que llamo como a tu piel de cristal, ¡Soledad!
Mi cuerpo yace en la infinidad de tu fulgor.

Noche estrellada, misteriosa vestida de ámbar.
Luna amaranta con sus vestigios en el mar,
su resplandeciente luz en el cosmos, dilatada.
Y se contrae con la facilidad de las estrellas.

Ni lo más aurífero en el viento eleva el amor,
como los recuerdos de una mente nostálgica.
¿Dónde podríamos encontrar esa belleza recóndita?
Si ahora nuestras almas efímeras no pueden sentir.

Cálida brisa azul del ocaso de la luna, buscando un sueño.
Recuerdos, recuerdos que fluyen al tiempo de la vida.
El candor de su mirada dibujada entre las estrellas,
Sus ojos de color cérulo de intenso fulgor, ¡Transparente!

Te recuerdo con regocijo, me siembro como sosegado por la luna,
en el cántaro como voluta más cósmica te recuerdo. Y me elevo.
Quisiera sumergirme en tus ojos, esconderme entre tus labios.
Recorrer el horizonte de tu cuerpo, sentir tus manos.

Vibras que garabatean el cosmos con mi delirio,
abstruso como inefable, un recóndito lugar;
que llamo como a tu piel de cristal, ¡Soledad!
Mi cuerpo yace en la infinidad de tu fulgor.
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Cóctel (Poesía)

Las olas del mar en infinito concento,
como un ánsar en pleno movimiento.
Inmensas nubes allá, tan arrebolas;
inmersas en el silencio más colosal.

A la vera del firmamento cesé, paulatino.
Y sin prisa alguna de aquel cóctel maravilloso,
en la soledad más gélida, más mundana...
¿Y quién diría que fuese tan mundana, trivial?

Contemplé allí, en el ocaso cósmico,
las horas más amargas, inefables y espirituales.
Divisé como ave migrando al sur,
el horizonte, como de la lluvia mojada otoñal.

¿Y quién puede darme otro cóctel celestial?
¿Qué es, entonces nuestra soledad?
Y se me callan los silencios remotos, distantes;
que puedo bailar entre las gotas del cielo.

Más no prescindir de lo que explota como arañas,
en el interior, en lo más profundo y recóndito.
Y nosotros, los de entonces, aquellos...
Sabemos lo frágil de un corazón de cristal.

Dios está descansando, allá, en la inmensa estelar;
su silencio, nuestra debilidad, nuestro misterio.

¿Y quién puede darme otro cóctel celestial?
¿Qué es, entonces nuestra soledad?
Y se me callan los silencios remotos, distantes;
que puedo bailar entre las gotas del cielo.
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