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Callejuela

Por la calle vieja
Me abrí paso al campo
Desfilaban voces
Sombras y luciérnagas.

Por la calle blanca
Enfrenté la noche
Abrigué mi alma
Y salí hacia el bosque.

Por la calle estrecha
Rompí los grilletes
Abismé mi huella
Hacia el pueblo verde.

Silvy Boiart
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IV. El mayor Secreto

Querido Ar Annik,
Amigo, compañero, maestro y aprendiz,
Cojo cuaderno y bolígrafo
una última vez para escribir,
(No la fórmula, esta me la guardo para mí,)
sino para darte a conocer el secreto de la inmortalidad,
la clave de la eternidad,
"El elixir de la vida",
la preciosa, eterna y única piedra filosofal.

Un día, hace toda una vida,
me hiciste las preguntas del siglo:

"¿Cómo lo has hecho?,
¿Cómo lo has conseguido?"

y te lo dije bien claro y conciso:
transformando el metal pesado en preciado,
la oscuridad del plomo en la luz del oro,
y para entender esto, antes de un cómo,
debes hallar un sentido y tener un modo.

En el universo, solo hay magia y poesía.
La drama mundana dio paso a la aventura de la sabiduría.
Y el estrés de las ciudades y de los pueblos
conseguimos fumigarlo, erradicarlo,
como la inquisición lo hará a los nuestros.

A continuación, te contaré un dato del cómo:
Usando la mayor tecnología de nuestros ancestros,
la de los mayas, egipcios,
y la de los sumerios antes que ellos,
utilizando el mecanismo de la mente,
esa herramienta mágica de la inspiración,
en unión con la luz y energía del motor.

Tal vez, y digo tal vez,
lleguen a saber el nombre de Nicolas Flamel,
Dirán "Si yo sé quién es, fue el primer alquimista!"
incluso tal vez aparezca en alguna película de magia y hechicería,
Pero lo que muchos no saben y desconocen,
es que antes de dedicarme a la alquimia,
ya tenía un nombre como librero también,
o tal vez no.. cuestiona todo lo que crees saber.

Por último, querido aprendiz y amigo,
te hago recordar lo que en su día Merlín me dijo:
“Si no hay quien mire la imagen de la luna,
no habrá luna alguna,
por eso, observa el rótulo de la natura”,

Eres *Ar Annik*,
Portador de la magia,
de la luz y del bien.
Lo sé bien, porque lo soy yo también.

Sé el alquimista de los versos,
la resurrección del poeta Homero,
rescata el poder creador del verbo,
eres el arquitecto de tu templo.
Pero antes de todo eso...
conoce y crea tu universo,

Busca la fórmula,
Porque la llama ya la tienes,
pero antes de todo ello,
Encuentra a tu propia Perenelle.

Buena Suerte,
Que Thot y Merlin te acompañen,
hoy y siempre.

Tu fiel amigo y compañero de vida:
El Inmortal Nicolas Flamel ”



P.D: Pues este es el cuarto poema, espero que os guste. Un abrazo a todxs.
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La luz del olvido

Una tarde de verso otoñal
Antonio Machado contempla
el cielo mustio de Madrid,
yerra la sonrisa con las pocas
hojas que desprenden las ramas
y la melancolía borracha y persistente
se sienta a su diestra, clava su plañir
en las solapas del alma de aquel poeta,
errabundo de la palabra.
Caminante se hace camino pregona
su pluma con el semblante añejo
y el planeta fascinado le cree,
es su cordura quien oferta
entre cambrones y la corriente del alba.
Sobre los serrijones que ciñen
el horizonte Machado se inclina
besa el céfiro y lanza una octava,
vuelve el poeta con el olifante de las estrellas
se calza de filantropías literarias
y marcha a la nubecilla que es su página
de cada noche en la penumbra de los ruiseñores.
Dormido con las cejas pobladas de luna
se funde en los secretos jacobinos del tiempo,
tiene corteza para las frases
tiene tinta para las verdades
tiene tono para la irreverencia
y cuando abre la mañana sus pestañas
otras grafías bordan su privanza.
Y la vieja angustia que es hipocondríaca,
compañera, indisoluble de sus aventuras
cuelga en floridos recuerdos
el tranvía de Madrid,
la esencia de Campoamor
la sombría soledad de Miró.
Los gorriones se acercan en una danza
de alas legendarias
está en su cumbre Machado,
y apenas lo alcanza la luz del olvido.

Yaneth Hernández
Venezuela
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Sepan que

Sepan que
los recuerdos cruzaran el Caribe;
desde la cima, el mundo arde:
humo y cenizas
siendo el viento guía
a una tierra donde la vida y la muerte no existen
tan solo hoy
tú y yo
nosotros eternamente
sueños majestuosos
donde tu ausencia refulge en nuestra alma;
pesadas piedras moldeadas por miles
viento y gotas tan frágiles que parten millones de años;
las luces de la ciudad anuncian pataletas
veneran a la montaña que les da vida;
el mar admira, respeta, le teme al peñasco que lo detiene
en la cima, una amistad se refuerza, se fortalece, se destruye
gracias al sufrimiento del camino
puede que incluso el orgullo se levante más alto que los casi tres mil metros de mi mejor recuerdo.

Contemple la salida sol en silencio,
el alba extendió sus rosados dedos por los valles, el mar, las ciudades;
lo mejor del amanecer no es la salida del sol,
sino como el mundo transforma su ruidosa inactividad en una sinfonía esquizofrénica que despierta cada sentido sentimiento;
la mejor filarmónica no es la de Berlín ni la de Los Ángeles ni la ruinosa pianista ni las decadentes nubes:
la mejor filarmónica son las crestas y los valles, los acantilados y los topos, los riscos y las filas maestras, los bosques húmedos y una vegetación que parece a la de un páramo, el infinito mar azul y el inexpugnable cielo magenta, morado, rosa, azul y demás colores desconocidos
los cocos escarabajos tocan la viola, los pájaros verde-azul-amarillo un acordeón, la mosca negra tan grande como una ciruela la trompeta;
el jazz, blues, reggae, trap, rock, pop, Chopin son una galaxia virgen que folla con el folklore;
puede que no tenga sentido: eso es lo único que tiene todo el sentido posible.

Homero, poeta garrapatoso que me hizo tener fe en los mitos griegos
incluso en los cunaguaros del Ávila;
detrás de mí un pájaro cuyo canto es amarillo
un flash que grita ¡arte! agradeciendo a Dios su creación
y finalizo mi sinsentido dándole sentido, porque es la puesta en escena a través de palabras anteriores de tal vez los mejores recuerdos que tendré por un par de años o mi vida,
pues el frio lamio mis pelotas y el peso moldeo mi espalda y las quejas y la terquedad y las palabrotas doblaron-jodieron mis rodillas.

Declaro ante ti, humilde gigante,
alimento de viejos sabios y adolescentes orgullosos,
que sufrí con mucho gusto tus laderas,
respire con dulzura tu aire moribundo
sacie mi sed con tu agua hedionda de vida;
te agradezco humildemente dios protector
(tsunami-piedra-montaña)
por haberme dejado acariciar las nubes al conquistar tu cima;
el plástico se multiplica más rápido que los conejos
y la naturaleza se arriesga en las cercanías de una ciudad que todo lo mata con golpes de vida;
escuche tu canción y descubrí en las alturas no solamente que el mundo luce distinto,
sino que está permitido imaginar-delirar sobre la forma del mismo.
¡Brinde por la muerte ebrio de vida!
Así termino mi perorata, recordando un chocolate, una flor, un abrazo
una foto donde cinco personas sonríen así no más:
sonríen simplemente.
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Salir a luchar

Llaman peligro
a abrir los ojos.
Pavor a observar
las mentiras tras las máscaras.
Ellos.
En su zona de tranquilidad,
en su conformidad, su monotonía,
su asentir contínuo, su triste acomodamiento.

Llaman peligro
a arriesgar la vida,
¡cómo si no fueramos a morir algun día!
Peligro el salir al mundo y huir a lo desconocido,
a enfrentar lo mórbido, lo cruel, lo injusto,
lo que nos escondieron tras una simple cortina.

¡Peligro!, gritan si destapas el velo,
si no te agachas y sellas tus labios.
¡Peligro!, al descuidar la futilidad,
lo inútil, lo estúpido, lo vulgar.
Pues peligro, yo te abrazo.
Yo te ansío con mi alma.
No me importa enfrentarte, luchar,
si eso supone no sentarse,
siendo ciego y sordo.

No quiero vivir más engañado;
por mí, mi conciencia,
mis vicios y mi embobamiento.
Adiós, antiguo yo.

¡Peligro!… ven.
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El Límite del Bosque (parte I)

Ella no tenía nombre o no era capaz de recordarlo, tal vez nunca llegó a memorizarlo. Ella solo había visto su claro rostro reflejado en la superficie de las negras aguas de la noche, pero ella sabía quién era, aunque jamás se había visto, aunque jamás había sido llamada. Y, sobre todo, conocía la causa que le daba la vida. Ella le cantaba a los árboles del bosque, ella le susurraba a las hojas del otoño y a las piedras de los arroyos, ella golpeaba a las nubes del cielo y a las raíces de la historia, ella podía perseguir a los árboles del desierto y encontrarlos, verdes y frondosos. Pues, ella era la voz y el grito del bosque y también los puños y las garras de la tierra.

Sin embargo, un día, tras la lluvia y tras el alba, no hubo un amanecer. Las sombras habían alcanzado el suelo del bosque y los árboles habían dejado de cantar. Todo era oscuro y cruel, todo estaba estremecido por el terrible silencio de lo que espera la llegada del final. Y ella vigilaba y guardaba las puertas del bosque, porque sabía que ese último día, en el que se juega el destino, estaba a punto de llegar y que pondría fin a su historia, a nuestra historia.

Entonces, frente al bosque y sobre la extensa pradera de hierbas muertas, se levantó. Ella lo miraba con resignación y voluntad inquebrantable, pero no pudo evitar que las lágrimas de todos sus recuerdos le desgarrasen su mirada, sin perderle de vista, sus ojos eran el muro y la espada, eran la última frontera, cargados de dolor y de rabia, eran la última voluntad del bosque y su última y la más fuerte de sus defensas. ¿Serviría de algo resistirse a aquella amenaza tan antigua y poderosa?
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El Límite del Bosque (parte II)

Entonces, frente al bosque y sobre la extensa pradera de hierbas muertas, se levantó. Ella lo miraba con resignación y voluntad inquebrantable, pero no pudo evitar que las lágrimas de todos sus recuerdos le desgarrasen su mirada, sin perderlo de vista, sus ojos eran el muro y la espada, eran la última frontera, cargados de dolor y de rabia, eran la última voluntad del bosque y su última y la más fuerte de sus defensas. ¿Serviría de algo resistirse a aquella amenaza tan antigua y poderosa?

Se levantó sobre las hierbas muertas de más allá del bosque y su piel era de ceniza. Ella no cedía. Levantó su cabeza y sus ojos eran de llamas. Ella dio un paso al frente. Él habló y su lengua era vieja y su voz de acero forjado y muerte. Ella sonrío con fuerza primaveral, mientras que sus dos últimas lágrimas cayeron, humeantes, contra el suelo. Él tenía un aliento de humo que asesinaba el aire, él tenía un cuerpo de fango y ceniza que marchitaba todo cuanto existía: el verde de las hojas y el marrón de la tierra, la agilidad del viento y el azul del cielo, la música de los ríos y las aves y las transparencias y las luces de sus aguas. Él era la muerte y el yugo, las cadenas y el silencio, la desolación y el olvido. Ella solo era el último bastión del último bosque virgen que quedaba en toda la faz del mundo.

Ambos se enfrentaron. Temblaron los cimientos de la tierra y el cielo y se quebraron todos los pilares, jóvenes y antiguos. Las estrellas temblaron y la noche se deshizo en una sombra temida y terrible. Los arroyos crepitaron y sobre ellos fluyó el fuego. Los animales huyeron y murieron, y todas las hojas de los árboles cayeron pálidas y pardas sobre el suelo hendido y arrasado, convertido en ceniza.

Ella era firme, fuerte y no cedería, él tenía un gran poder, el poder de las voluntades robadas y de las tierras usurpadas, ¿conseguiría derrotarla?
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El Límite del Bosque (parte III)

Ambos se enfrentaron. Temblaron los cimientos de la tierra y el cielo y se quebraron todos los pilares, jóvenes y antiguos. Las estrellas temblaron y la noche se deshizo en una sombra temida y terrible. Los arroyos crepitaron y sobre ellos fluyó el fuego. Los animales huyeron y murieron, y todas las hojas de los árboles cayeron pálidas y pardas sobre el suelo hendido y arrasado, convertido en ceniza.

Ella cayó sin conocer la rendición y con su último aliento derramó todas sus lágrimas hasta aquellas más escondidas, aquellas cuya existencia ni ella misma alcanzaba a conocer. Si hubieran quedado estrellas sobre aquel cielo, estas hubiesen gritado de dolor y derramado su trágico llanto sobre el mundo, pero no, no había estrellas, ni luces, ni cielo sobre aquel nuevo y negro firmamento. Ella, última esperanza, había sido derrotada por una fuerza inmensa y oscura, de fango, ceniza y oro. Ella dio su vida en el límite del bosque porque esa fue la causa y el origen de su historia, pero aquel ser capaz de agarrar el mundo con un solo brazo y de apresar la libertad con una sola de sus garras, aquel ser, sin rostro ni cuerpo, aquel ser cruzó el límite del bosque, del último bosque, alcanzando el dominio sobre el mundo.

Cuentan las lenguas de los que habitan en las raíces de los árboles que cuando aquella esperanza yacía en el suelo, ya sin fuerzas y casi sin vida, agarró a aquel monstruo deteniendo su avance durante unos segundos. Con tanta fuerza que aquel ser sintió miedo, por primera vez, se había sentido vulnerable. Sin embargo, ella perdió su último aliento en esta advertencia, en esta última y severa voluntad de justicia, un grito eterno que amenazaría por siempre el reinado de aquel ser. Su hermoso cuerpo se deshizo en un suspiro de gotas, dulces y cristalinas, que reflejaron el poder indómito de los recuerdos de un bosque y los guardaron hasta que llegase un tiempo en el que alguien pudiese encontrarlos y recuperarlos, hasta que llegase un tiempo en el que el grito del bosque despertase en las profundidades de las gargantas de los hombres y mujeres justos.

Él reinó con la dureza del hierro y el hambre sobre los cuatro rincones del mundo. El bosque murió, porque fue olvidado por todas las conciencias y la barbarie desbrozó la tierra fértil y las corrientes de agua, pero aquellos reflejos eternos estaban presentes ya en la luz de las estrellas, allá donde nuestras miradas vuelven cada noche intentando hacernos recordar quienes somos realmente.
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¡no vuelvo a beber!

Un bar,
mirada
seductora,
copa,
daiquirí,
un guiño,
una mordida,
labios rojos;
la fresa,
la guinda.

Burbujeante,
la cerveza,
te ruge,
se arquea
la ceja,
blanca espuma.

Kamikaze,
vodka,
te lo sirven,
te transformas,
kamikaze
del amor,
te mezclas,
te combinas,
daiquirí
y tú,
embriagante,
alucinante,
lobo,
aullas,
devoras,
luna,
te centellean,
te eclipsan,
te abismas,
te despeñas,
te atormentan,
tempestades,
te sorben,
te extinguen,
extingues.

Copas
sin cristal,
desnudas,
sábanas
de seda,
sexo en la playa,
orgasmo tropical,

alborada;
la resaca...

¿cómo se llamaba?
¿a qué número
le marcas a un daiquirí?
¿cuál era su Whats?

¡no vuelvo a beber!
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El tesoro de la tortuga

Nada parecía querer despertar esa mañana, nada, a excepción de esa espesa e inusual niebla que se había formado a unos pocos cientos de metros en dirección nordeste. La espesura se iría difuminando con las primeras luces del día, dejando al descubierto la inmensa silueta que dibujaba una exuberante y verde isla. El Tritón había llegado a su destino: La isla Tortuga. Su capitán, el aventurero Robert Alcott, junto a su fiel tripulación, se disponía a encontrar el enorme tesoro pirata que durante más de quinientos años había permanecido escondido, y que ni españoles, franceses o ingleses habían conseguido encontrar durante todo este tiempo. Durante el convulso siglo XX, el mundo entero permaneció sumergido en dos guerrras mundiales y un sinfín de conflictos posteriores que borrarían toda pista del legendario tesoro, perviviendo en esencia tan solo en algunas historias que darían pie a escritores para escribir sus novelas de aventuras.
Pero todo esto cambió el día en que Robert Alcott encontró en el desván de casa de sus padres un viejo mapa y un bloc de notas con dibujos, coordenadas y anotaciones sobre la isla que su padre le había descrito cientos de veces en las historías que durante su niñez le contaba cada noche antes de irse a la cama. Robert, había heredado una gran fortuna al morir sus padres, una gran fortuna que ni tan siquiera él sabía que existía. Quizá, las historias que le contaban sobre esa isla no eran solo un cuento, y ese mapa junto al bloc de notas escondían algo más que la imaginación de su padre. Robert Alcott decidió poner a prueba sus sospechas y descubrir con sus propios ojos el lugar al que tanta veces había viajado en sueños cuando era un niño.
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Allí está la libertad

Estaba aterrado. Un temible ejército se presentaba delante de mí, con sus poderosos estandartes, lanzando graves improperios e inhumanos alaridos que herían el espeso aire que inundaba el campo de batalla. El miedo que me presionaba el pecho era tan afilado como sus mortales dardos. Las piernas, comenzaban a pesarme, como si la carne se convirtiese en frio mármol. El sudor, me cegaba la vista. El corazón, me latía tan fuerte como los tambores de guerra. Noté una mano en mi hombro derecho, apretándome con ruda suavidad. Al girarme, vi al comandante Vitelio.

- ¿Ves todos esos hombres que pretenden detenernos?-dijo señalando al enemigo con su espada mientras esbozaba una desconcertante sonrisa que le iluminaba los ojos.

- Los veo, mi comandante.

- Pues allí, detrás de sus tiránicos estandartes se encuentra nuestra libertad. Lucha con valor y no dejes que el miedo te domine; pues hoy, la victoria o la muerte habrá de juzgarnos como hombres libres.
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Se busca

No sabía dónde anunciarlo,
si en los anuncios por palabras de un diario
o con unas octavillas por el barrio.

Me decidí por un letrero
que me cubre el corazón
bordeando sus molduras
con ribetes de ilusión,
que se erige en pregonero
anunciando mi locura,
que tenía esta inscripción...

Se busca:

“Una historia de pasión,
un camino de emociones
que transite la vereda
del amor.
que me deleite la vista,
que pernocte entre las sábanas de seda
de una gran funambulista
que no tema ni los riesgos ni el exceso.

Lo que busco es ese beso
que se oculta tras la luna,
el peligro y la aventura,
mil caricias, más ternura,
el ardor de una epopeya,
eso es, la busco a...ella.

Busco a esa que me acepte la propuesta
indecente y deshonesta
de una dulce travesura,
que me baile una bachata
y me roce sutilmente,
que me mire fijamente
con el celo de una gata.

Que me coma con los ojos,
se desnude sin rubor,
y huyendo de los miedos
se atiborre de valor
y del amor haga una fiesta...”

Si eres tú, "porfa", contesta...
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Acorazado de sueños…

En una tarde despejada de lloviznas y en la veraniega ensenada de la costa tropical caribeña teniendo al azul intenso golpeando las sienes de los pescadores por la labor de pesca que día a día se esfuerzan se vio conmovida por la llegada al puerto lacustre de un viejo amigo…Relator de aventuras; un verdadero lobo de mar, nuestro infatigable Capitán Lorenzo Barco. Los lugareños cercanos a la margen de la costa vienen a saludarlo y compartir con él sus relatos, aventuras y leyendas que muestra como emblema en su colorida y frondosa vela bañada por las traslucidas aguas azules del Caribe mar. Entre saludos y abrazos el Capitán disfruta de sus hazañas y cuando se le acercan los niños mete sus experimentadas manos en el bolsillo de su chaqueta gris andaluza comprada en Marruecos y que permanece bien sujetada comprimiendo sus músculos y regala nueces de castaño del Mediterráneo.

José, parado cerca del púlpito de olas a orillas del terraplén se emociona en verle contar sus travesuras y hazañas de navegador infatigable. Lo contempla en toda su extensión como navegante portentoso, el gran Lorenzo Barco. José camina donde está fondeado el gran navío y admira sus balaustres remos, el estribor, el babor, la proa acanalada y la popa. Tienta el ancla de fondeo que está unida al barco por un largo cabo amarillo. La acaricia como un padre mima a sus hijos con sublime amor y respeto y comienza a conversar para sí mismo mientras las gaviotas y garzas vuelan chirriando sobre el acantilado y la brisa de playa lo sumerge en una verdadera sinfonía de colores y sabores. José le musita al ancla…Dime acorazado de sueños ¿Más allá de este suelo que existe? ¿Acaso no hay labriegos que trabajen la tierra? El valeroso capitán se acerca y le contesta_ Joven marinero te he escuchado con mucha atención a pesar de tu susurro y déjame decirte… Más allá de este anchuroso mar existe una ciudad hermosa trazada por laberínticas calles y grandes edificaciones. Sus pobladores están sumergidos en sus propios quehaceres, a veces le noto frialdad en el trato, viven en una constante zozobra como apurados, no tienen tiempo de contemplar el cielo estrellado menos de ver el ocaso, pero eso sí, han desarrollado la industria y el comercio y les gusta surcar los mares en búsqueda de tesoros y especies. Ellos ya no se ocupan de la tierra, solo esperan que de las tierras altas le lleguen los escasos frutos del suelo. Se han convertido en importadores de bienes al desarrollar la ciudad. La gente se vino en estampida dejando su labor de labriegos abandonaron sus posesiones y el arado fue tragado por la herrumbre. Cuando visito esos lejanos lugares al poco tiempo quiero estar de regreso.

José un joven pescador, amante de la literatura marina en especial disfruta cada vez que lee los libros de Jack London " El Lobo de Mar "y "Movy Dick "de Herman Melville.Obras clásicas que heredó de su abuelo también navegador de mares. José Sueña con ser un gran marinero de ahí la admiración por el Capitán Lorenzo Barco.
Dice José _ Y de tus andanzas por el viejo mundo… ¿Hay un amor esperándote? Presumo que en los puertos que has visitado dejaste anclada la vela como señal inequívoca de tus pasos furtivos por alcobas rodeadas de lindas doncellas y aromas de sándalo, menta y magnolia. Dime respetado navegante algún caballero de esos con bigote alto, sombrero de puntas y pistolas cargadas de humeantes balas de plata te haya retado a muerte segura por el amor de su princesa.

Dice el Capitán _ joven marinero... Sus mujeres son tan hermosas que acarician con sus cabellos el brillo de la tarde, hay blancas y mestizas, pues su genes se han mezclado debido a los itinerantes viajes y conquistas que han hecho desde su metrópolis. Y en cuanto si tengo amores que me esperan, claro que sí, hay una hermosa blanca de raíces Espartana y Croata, gitana y odalisca que me tiene prendido, es mi Alma peregrina, es tan hermosa como la luna cuando se acuesta en las frondosas ramas de olivo verde. Y yo como soy poeta errante me inspiro y le escribo bellos poemas, es mi Erato, yo le llamo Beatrice o Artemisa son varios los nombres que ella guarda en secreto, en su corazón estanco. Una vez pisé el peligro con una dama de la clase alta, vivimos un torrente romance, pero su esposo, un caballero de armas nos sorprendió, pero eso fue en el segundo viaje a la ciudad de Cádiz, nos retamos a muerte. Ambos sufrimos heridas y salimos ilesos, la carga de humo fue grande que mis compañeros de viaje aprovecharon la espesa neblina y me encresparon a abandonar esa ruleta siendo llevado al barco a sanar las profundas heridas.

Y continua José interrogando al viejo timonel _ Dígame Capitán ¿Las campanas dejaron de sonar en las iglesias?
Joven marinero le responde el Capitán _ Su arte pomposo y excesivo es hermoso y sus iglesias están decoradas con hilos de plata y oro y siempre están agolpadas de fieles pero he observado que hay un séquito de ellos que se golpean el pecho y cuando tienen que socorrer al prójimo miran de reojo y voltean. Se hacen los tontos útiles, mientras el cordón de miseria se multiplica.

El joven marinero interrumpe y dice _ Todas esas aventuras, travesías y sueños alcanzados te han hecho ser un gran navegante. Capitán algún día voy a echar andar mi barco y te prometo llevar de testigo tu heroica enseñanza. En tu rayado y vistoso navío se nota que has atravesado muchos mares sorteando tempestades, ciclones y arrolladoras olas que chocan con las parades lacustres de las costas.

Como te decía _ El mar es peligroso y a su vez te acoge en un suave vaivén, recuerdo que una de mis tanta travesías peces rapaces y corrompidos trataron de desmembrar la existencia de toda la tripulación. Eran peces voladores que saltaban y movían las paredes del barco y la lluvia cargada de astros incandescentes no nos permitía defendernos pero nuestra valentía expuesta pudo sortear esos abismales momentos. Fueron horas y días tormentosos la sangre salpicaba la proa, el frio nos congelaba, fue traumática la ruta, como pudimos nos armamos con arpones que aun quedaban, debido a que el oleaje nos cubría por completo y bajo la vigilia de un lucero errante que con su luz nos cobijó, pudimos dar de baja a los peces . Hasta que el mar se aplacó y el faro de la mañana hizo huir a los devoradores de marinos, como pudimos navegamos sin brújula y bitácora por toda la costa del Mediterráneo, ahí fue donde conocí a la linda blanca que es la flor que me alumbra.

Capitán Lorenzo Barco hábleme del valor y arrojo que muestra cuando navegas por el mar bravío. Sé que tu estancia en tierra firme es corta porque tienes que volver a surcar los océanos y esta vez tienes la misión de llevar lo que se produce en este noble suelo que hasta en época de verano las espigas de la vida brotan y el sol las acaricia. Pero antes de irte mi querido y viejo amigo te pido de corazón no cargues el recuerdo, déjalo caer…Solo el presente es real, el pasado y el futuro solo son conceptos que el ego ha inoculado en la mente por largo tiempo para generar miedo. Mantén en alto la brújula y cuando tú alcances ver tierra más allá de tu vista, descansa…Cuídate del bullicio y las luces de la gran ciudad, son grandes traficantes de sueños y en tus ratos de soledad comulga con tu esencia es la joya más preciada del ser y que poco caso hacemos pues vivimos en un constante padecer por lo material, que es necesario no cabe duda, pero no como la fuerza del espíritu que es hoja cortante fundida en las montañas de cuarzo y nos mantiene anclados y centrados en esta arena de suaves murmullos.

Interrumpe el viejo timonel y le dice a José _ Joven marinero…Para ser tan novel donde aprendiste a filosofar y a pensar con arte me dejas consternado con tus palabras como sacadas de un libro de auto ayuda, me impresionas. Estoy seguro que vas a ser un gran navegante porque antepones al ser humano y su entorno como esencia vital y es cierto, el presente es nuestra realidad, lo demás es un espejismo que nos mantiene deslumbrado y abstraído.

Le dice José al Capitán _ Ahora con el respeto que usted se merece puede acostarse sobre la cálida arena; si quiere… Cuente los arrecifes, los corales, y las caracolas que el galeón imperial proveniente de la madre patria las crío con esmero y quedó encallado a fines del siglo XVII por la arrolladora fuerza de los piratas del Caribe comandados por el corsario y filibustero capitán Morgan quien de esta manera pudo saquear a su antojo y quedarse con los tesoros más preciados de la realeza española. Capitán es cierto que en tu camarote guardas el puñal de acero que corta las rocas de manantiales y hace estremecer el relámpago que se asoma con su luz en las noches colmadas de estrellas.

Habla el Capitán _ Mi querido amigo si algún día dejo de navegar, pues el indescifrable tiempo ya me agobia, ten la seguridad que mi puñal de acero forjado en las minas del sur y con el que me he defendido de la naturaleza abrupta que representa el mar tú serás el encargado de seguir portándolo. Pues siempre me demuestras habilidad, destreza e inteligencia para llevar esta noble herramienta. Déjame decirte que Dios nos dio el libre albedrio para decidir, crear, imaginar y hacer posible los sueños. Este puñal que te muestro es un arma noble e insigne. José dio tres pasos hacia atrás, sorprendido, pues no se imaginaba que el capitán tenía el puñal guardado en su alforja, se sobresaltó al ver tan filoso cuchillo. _ No te asustes joven marino si este puñal es manejado por unas manos irresponsables, es letal y mortífero. Pero en el fondo quiero que sepas que los elementos, herramientas y armas no son malos, es el ser humano que le da el uso indebido. Fíjate en el fuego que ha sido tan vital en el desarrollo de los pueblos, pero al ser mal utilizado puede causar terribles tragedias. Por ahora permíteme que descanse... Mañana antes de la medianoche debemos partir a la hermosa ciudad de Cádiz.
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Príncipe Desolado II

Confidente de dos

“Quienes desafían la naturaleza y sus reglas son llamados dioses, quienes la desafían y crean la suya son llamados demonios, ambos son dueños de su destino y libres de actuar”
-Alexndre


Llegada la tarde, después de una larga jornada de clases y práctica de laboratorio, el joven demonio encontrándose en la comodidad de su solitaria y fría morada, decidió al fin entablar una conversación con la chica tan fascinante que estuvo en su mente desde aquel día, sin embargo nuestro joven demonio no tenía ni la minina idea de como empezar la conversación, pensó "no quiero sonar tan normal con un simple hola, no quiero que piense que estoy obsecionado con ella, si actuó con normalidad seré muy frío y no entiendo por que con ella no quiero ser así", fue entonces cuando decidió hacer una pequeña visita a la diosa Artemis para preguntarle de qué manera podía hablarle a una chica, pero antes fue a ver Ra para que le explicase que es lo que está sucediendo con el.
Ra le explicó a Laxder acerca del amor, las emociones y los sentimientos, desde luego Amon se lo explicó antes pero al vivir solo y teniendo en cuenta que su "primer amor" resultó ser una cazadora, Laxder solo entendía el odio, la ira, la frialdad.
El joven demonio tras conocer que su antigua "novia" sólo intentaba asesinarlo, decidió olvidar sus sentimientos y emociones tal como Amon le había aconsejado, la sabiduría de Ra le explico que existen seres buenos y malos y que tarde o temprano el tenia que decidir de que lado estaba.
Cuando Laxder llegó donde Artemis se encontraba, se mostraba como siempre, un joven con una mirada intimidante y una atmósfera oscura que lo rodeaba, pero al hablar con la diosa su mirada cambió, Artemis se vio sorprendida al ver la expresión en el rostro de Laxder, aquel sublime demonio que había conocido se encontraba nervioso y confundido, Artemis por instinto entendió que Laxder quería hablar con ella acerca de una chica, la diosa con un tono dulce le preguntó "Lax¿ me puede decir el nombre de la chica?" a lo que el joven respondió en asombro "Artemis ¿acaso me has estado observando?", el joven demonio tras esta sorpresa se tranquilizó y decidió contarle a Artemis lo que le sucedía pero evito de todas las maneras posibles decir el nombre de la chica.
Mientras Laxder platicaba, Artemis pensaba en lo que había sucedido momentos antes de que Laxder llegara a su localidad, pues su sobrina había acudido a ella para pedirle un consejo acerca de sus sentimientos, la pequeña le dijo que había conocido a un chico un tanto diferente en la integración que tuvo de su universidad, la muchacha le contó sobre el muchacho, la apariencia que este tenía, Artemis le aconsejo que lo mejor sería que empezarán a hablar y conocerse de mejor manera, pues las cualidades de la pequeña sobrina de la diosa eran dignas de admiración.
De un momento a otro Artemis recordaba como su sobrina detallaba a aquel muchacho, y como una sonrisa y el brillo de sus ojos incrementaba poco a poco lo describía, lo que más le llamó la atención fue que la descripción que ella le dio era similar al joven demonio, fue entonces cuando a la diosa se le ocurrió interrumpir a Laxder y le pidió que le describiera a la mucha a lo que Laxder respondió "es una chica muy simpática, no la conozco mucho, pero por lo visto es muy inteligente, intrépida, espontánea, decidida, pero sobre todo es digna de admirar", después de describir a la chica se estiró en el suelo y suspiró, volteo a ver a la diosa y le exclamó "ahora que lo pienso tiene alguna similitud contigo y con tu hermano" Laxder se puso de pie le agradeció a la diosa por el tiempo y la atención que le dio y regreso a su casa.
No obstante la diosa decidió analizar lo sucedido y descrito por ambos, después de unos momentos dedujo que a su sobrina le gustaba Laxder y el joven demonio tenía un gran interés por su sobrina.
Al estar ya en casa Laxder tomó la decisión de meditar un momento y mientras lo hacía este se quedó profundamente dormido con su teléfono a un lado.
Por otro lado Ysla se encontraba un tanto cansada por el día que tuvo así que decidió ir a su cama temprano y pensar, mientras pensaba logró encontrar una posición cómoda y quedó sumergida en su imaginación la cual se convirtió en un sueño.

Será acaso que tanto la semi diosa y el joven demonio tienen la misma confidente y no lo saben, o tal vez sea otra chica a quién Laxder hacia referencia??


Alexndre
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El frío que deja la ausencia de su cuerpo rozando el mío en las tardes de pasión ha querido invadirme, pero el calor que genera la sangre corriendo por mis venas bombeada enérgicamente por mi corazón acelerado por la emoción que me entrega con sus besos, ha ocasionado que mis ganas de ella se eleven a la máxima potencia.
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No entiendo

Me cuesta entender por qué no tengo sus labios entre los míos besándonos con loca pasión,
por qué mis manos no están rozando su piel mientras le acaricio?,
por qué mi lengua no recorre su cuerpo buscando su felicidad?.
No entiendo,
si solo estamos a un brinco de distancia de comernos el uno al otro.
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Mi vicio

No sé si beberte, inyectarte o fumarte.
Cada vez que te beso siento que eres mi más fuerte vicio y eres el único antídoto que cura esa dependencia.
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El loco

Corro el riesgo de entrar en una crisis de locura si no recibo una dosis de sus besos.
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