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Hombre Triste No Mira Luna Ni luz en los Túneles

«Premeditadamente en alusión a dos gigantes: Borges Y Benedetti»

Digamos, un ligero estado de obnubilación.
Donde la mirada, se oculta tras de sí misma.
No tras la salobre catarata lacrimosa y húmeda
De la selva oscura y densa de una frustración.

Supongamos, la luz negada a ojos tristes
Surcando el cielo Desde oriente hasta el poniente.
Con la justicia de los astros; no divina: reticente.
Bajo el arco funesto y secreto de la presunción.

Imaginemos a todos los que aman desposeídos.
De sapiencia, de bienes, de nación y de fronteras,
Incapaces de ver la libertad enlutada en la ceguera
Erigiendo sórdidos imperios de eternas soledades.

Soles, dorados ojos, sublimes, de tonos crepusculares
Demorad el cruel réquiem que la existencia de mi ser denigre,
Dad el ansiado consuelo de la luz, a mi alma desértica.
Y la lumbre de tus ojos, adornados por pétalos de piel de tigre.

De la luna, tengo no más, una vaga ilusión borrosa de su efigie.
Pertinaz, alguna que otra noche insiste en hacerme una elegía
Padeciendo conmigo sus fases, en desmesurado sufrimiento.
Complicando el transcurrir del tiempo, pesadumbre en mi agonía.

Si he de vivir a luz de faro, pronostico solemne mi hundimiento.
Mis pupilas contraídas solo admiten las centellas vitales de tu reflejo.
Tu ausencia cosificó mi tristeza en la osamenta frágil de hombre.

Los surcos inextricables del destino escriben vivaces Advenimiento,
Mientras en la oscuridad del túnel, vislumbro la opacidad de los espejos
de cuando en vez, Si escucho que alguien dice dios: pienso en tu nombre.
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Ésta es mi casa

No cabe duda. Ésta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo.

Llega el otoño y me defiende,
la primavera y me condena.
Tengo millones de huéspedes
que ríen y comen,
copulan y duermen,
juegan y piensan,
millones de huéspedes que se aburren
y tienen pesadillas y ataques de nervios.

No cabe duda. Ésta es mi casa.
Todos los perros y campanarios
pasan frente a ella.
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas dan afuera del mundo.
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1comentarios 33 lecturas prosapoetica karma: 72

Creo escuchar la octava sinfonía de tu distante beso

En una noche escrita por Benedetti, mis lágrimas corrían.
Caminé bajo la luna preñada de luz y me desnudé de melancolía.
Te encontré en un templo llamado estrella parecías lúcida,
como un cristal que gira en el fondo de un joyero dormías.

Abrace el silencio que en tus ojos agonizaba,
tenias la piel de nácar y una mirada que espantaba el alba,
sentí la lluvia de tu aliento, la tesitura de tus cabellos,
comprendí que era un espejismo, una lastimosa agonía.

Me vacié el alma de aquello que me ahogaba,
y al escuchar el latido del viento en las gárgolas;
y la señal mustia de una sombra en la enredadera
dejé volar el último sonido de mi respiro.

Es de noche de nuevo y Benedetti la conjuga con un verso lejos.
Tú ya no apareces, solo un par de luciérnagas sin dueño.
Aún creo escuchar la octava sinfonía de tu distante beso.

Yaneth Hernández
Venezuela
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¡Bendito Benedetti!

(2 Jotabé)



Tenía falta la literatura
de la pluma amable, crítica y pura,

de un amante que nos hizo entender
que para amar, papel no ha menester,
y que al conjugar el verbo querer,
ni una estrella azul debemos poseer.

¡Bendito Benedetti! Voz osada
que defendió de forma encarnizada,

el amor y la vida y la amargura…
y nos regaló el inmenso placer
de su fiel poesía enamorada.


Poeta uruguayo por su nación,
mundial siempre ha sido su proyección.

Pues aún con el alma comprometida,
en denunciar la maldad fratricida…
¿Cómo obviar el poema, Bienvenida?
Y su sensibilidad sin medida.

¡Bendito Benedetti! Voz viajera
que, de Montevideo a la Albufera,

el aire ha impregnado de esa emoción,
que nunca a nadie pasa inadvertida,
y mi alma convirtió en su costalera.
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Ojalá Mario Benedetti

“Ojalá nunca hayas leído nada de lo que te he escrito, porque me destrozaría saber que a pesar de eso no me has buscado” (Mario Benedetti)

Ojalá que la carta que te escribí se quedara sin abrir. Ojalá que todos los mensajes que te envío, y sé que lees aunque no contestas, se hayan perdido entre nuestras redes y no hayan llegado a ti. Ojalá que lo que ha sucedido sin respuesta no haya sucedido. Ojalá que Mario Benedetti no hubiera escrito eso jamás. Pero, por muchos “ojalá” que pronuncie, por muchos “ojalá” que mis ojos lloren, nunca, en ningún momento, me arrepentiré de lo que he hecho por ti.

El miedo a no saber vivir sin tu estar en mis días. El miedo a la verdad, a tu verdad. El miedo, el pavor de verme sin la sonrisa que me provocas pueden con todos los “ojalá” del mundo, de mi mundo.

Por eso, en las sábanas de mi soledad rebusco respuestas que yo sé que son mentiras, mas busco eso que me siga dando vida, busco eso que me siga manteniendo a tu lado.

Y es que entre los huracanes de sentimientos que me provocas, entre las tormentas que produces en mi interior, no hallo las fuerzas para creer que no eres quien te creo. Entre las farsas que yo misma me invento no hay ni una que sienta sincera si intenta dejar de amarte.

Dios, como testigo, conoce cuánto he tratado de abandonarte, a ti y a la visión, probablemente equívoca, que tengo de ti. Pero Dios, ese mismo dios que me ha visto luchando contra ti, también ha sido testigo de mis derrotas, múltiples y humillantes derrotas. Pues mi razón no es capaz de vencer a dolido corazón.

Maldito corazón y todo aquello que ha conseguido poseerte y por lo que dejaría una y mil veces que lo hiciera nuevamente. Maldita razón, por intentar hacerme ver la verdad. Maldita verdad que sabe que nunca habrá un “nos” entre los dos, un tú y yo.
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Corazón Coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
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Tu

No encuentro un sentido amor
De que me alejes de ti,
Yo se que me extrañas
Y que te hace falta mi amor.

Te extraño y me vuelvo gris,
te extraño tanto
Que me hago en aguas de Carmín.

Porque me robaste el corazón,
Me secuestraste la razón
En esa mágica mirada.

Elegante y sensual,
Te vuelves una con la noche,
Porque como tu
No hay valientes y obstinadas
Con un glamour celestial
De nubes en los pies,
Misteriosa solo tu.
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Hagamos un trato

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
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