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Condena perpetua

El aroma del café sobre la mesa
señala que el día comienza
jugo de toronja, unas tostada
un poco de mermelada
para endulzarme el día.

Parece que aquí no pasa nada
mientras doy un sorbo al café,
un recuerdo de mocedad
llega tímidamente a mi mente

Amor con proyectos y alegría
amor inocente y puro
amor nos cubría con futuro
como perfume corporal
que se evaporó un triste día.

El día que partiste para el norte
yo me fui el sur hubiéramos acordado
encontrarnos en el trópico de cáncer,
algún día, pero no fue así.

La suerte fue echada
y a seguir con los estudios partimos
los sueños e ilusiones quedaron sin destino
una en noche triste de verano
sin ti y sin mi enloquecieron,
sin propietarios que los alentaran
no supieron que hacer y se suicidaron.

Así llegó la soledad prematura
callada en el silencio de un atardecer;
doy otro sorbo a mi café
saborearlo hoy no puedo,
es tan negro tan amargo
un recuerdo lo saló también
en lugar de endulzarlo (le)

No quiero en mi café ahogarme
¡hoy no!¡ hoy no por favor!
que los recuerdos no vengan
de lo que pudo haber sido y no fue

Porque recordar
una y otra vez es una dolencia
es como una condena perpetua
de un amor no consumado
de quienes han amado
locamente en demasía.

Siempre queda una interrogante.

MMM
Malu Mora
Imagen tomada de internet
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17comentarios 91 lecturas versolibre karma: 129

"Corazón de café "

Cae el azúcar
De entre mis manos

Como una lluvia
en el café

Y en su oleaje
de tibia espuma

Va mi corazón,
diluyėndose...
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25comentarios 138 lecturas versolibre karma: 136

Dos de azúcar, por favor..

Remuevo el café
Con mi dedo...
Te has llevado
La cuchara...
Dejando azúcar
En un sobre..
Que esparciré
Sobre la cama...
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21comentarios 142 lecturas versolibre karma: 112

El .... café

Tú y yo, solos.
Estrecha cocina,
qué buen pretexto...

"Cariño, preparamos el café?"
"ven pasa, quédate aquí, así"
" ! uff la flama del café !"
" Ve, baja la llama"
" Ven, quédate aquí, ven "

Es el lugar perfecto,,,
Donde no hay espacio
Entre el cielo y el Edén.

La otra llama va arder,
--Qué importa, que arda,
"Me asusto"
--Ésta satisface
Otra clase de gusto...


Letizia Salceda,,,
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30comentarios 186 lecturas versolibre karma: 114

Sin título...

Ella despertaba
y a su lado,
él no estaba...

Sus mañanas se
teñían, con
esa canción
que no paraba
de sonar en la
radio...

La canción de
ellos dos...

Días nublados.
para ella.
Aunque el sol,
deslumbrará
ahí afuera...


Y ese café, que
ella tomaba,
le sabia ausencia...


© Derechos de autor
Isa García
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12comentarios 96 lecturas prosapoetica karma: 83

Todo es poesía

Todo es poesía
Este momento
Este café
Las migas del mantel
La esperanza abierta
Todo es poesía.

Poesía es la sonrisa robada
Los ojos cerrados
El suspiro latente
La mirada retrasada
Mis ganas de verte
también es poesía.

Siento admitirlo
Cada vez que me acurruco
A una mesa en soledad
Espero ser interrumpida
Un cómo estas
Una risita cómplice
Creo que eso es poesía.
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4comentarios 129 lecturas versolibre karma: 126

Te extraño

Te extraño querido amigo...
Hoy mi mesita está vacía.
Extraño nuestra hora de tomar café
"El mío caliente y cargadito por favor"
Siempre esa es tu petición, aunque
a media tasa frío está.
Te extraño amigo mío.
No te veo en el loveseat, donde después
del café, acostumbramos platicar y reír y....
quien sabe, después del segundo eterno del
silencio, lo que sucederá...
Mañana ya volverás, flores nuevas habrá
En el jarrón, una en mi cabello que te haga
recordar la bella melodía Madrigal....

Letizia Salceda,,,
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11comentarios 126 lecturas versolibre karma: 92

Deja Vu

Que odias la injusticia, piensas
mientras probando tu café,
clavas la mirada en el desconsuelo
de un alma desconocida.
-como nosotros ahora-

De repente,
tropiezas en sus ojos, con la memoria
de mis tristezas de ti
y reconociéndote juez y verdugo,
giras la cabeza fingiendo indiferencia.
-como aquella tarde conmigo-

¡Dos más de azucar señorita!
pides volviendo, melancólico,
a tu café, ahora amargo y frio.
-como tu vida sin mi-


-De la serie Bitácora de un viaje hacia ninguna parte
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2comentarios 107 lecturas versolibre karma: 89

Eros café

Eros Café

Avenida Cabildo y Pedro Rivera,
esquina de películas y realidades,
de amores y amistades.

Amores que comienzan,
labios audaces que por
primera vez se encuentran.

Amores que perduran,
miradas cómplices, el rito
de las palabras que abrazan.

Amores que terminan,
el amargo adiós
de lágrimas y silencios.

Amistades que se templan,
con el noble ejercicio
de la palabra.
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4comentarios 97 lecturas versolibre karma: 95

Solo quería comprar cigarrillos

Solo quería comprar
cigarrillos y seguir.
Ella entró.
Y una vez más,
empeñé mi corazón
a la sonrisa que me lanzó
la mejor oferta.
La suya era insuperable,
y en Wall Street
ya festejaban las ganancias.
Pero tu,
que tenías prisa en la mirada,
te llevaste el cambio,
un latte sin azúcar
y la remota posibilidad
de saber tu nombre.
Nunca te enteraste
de tal operación bursátil.
Y yo que,
que nunca he tenido suerte
en los negocios,
me dejaste la mirada
llena de saldos negativos.
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7comentarios 78 lecturas versolibre karma: 110

Silenciosos solamente... (Neodadaista)

SILENCIOSOS SOLAMENTE
(Neodadaista)

Caminan los sueños anudando, dulces serpientes,
y se alejan las lentejas, los aviones descalzos y todo.
Abajo, una abeja me ha dibujado. Un tiburón temeroso.
Un ostión confeso, mil perdones sin rodillas.
Una mañana, con mañas y acordeones,
entre las cajas del hielo menos frío.

Ni lo pienses. Es la mentira menos cierta, con uñas pintadas.
Con píldoras para puertas inquietas.
Ni lo escribas. Las letrinas, letras, beben del vidrio.
Es el dado un dedo, soldado, y quitado del dormitorio.
Tanto, que casi lo cree el foco, la foca y el faro del foro.
La piedra, escapa en la espuma y la piel del polvo enardece.

Más allá, los cangrejos ofenden a un mandril de cera,
y cada barco esconde su vela, su vuelo, su primer recuerdo.
La seda suda con la noche, en una botella, en una gota.
Porque llueven llaves cerradas, en la sierra que ha cerrado.
El Valle se ha ido, un poco amarillento en el ojo de madera.
Los colmillos tienen miedo, y un jabalí ayuna.
Cada jueves jala, y teje al jamón con alambres alarmas.

El hambre ha muerto intoxicada de la risa lisa.
Al sapo capo. Le cupo media copa en la cocina.
Y el humo a medias. Como al último volcán la minifalda.
Ya ni la sopa suple al hule, ni el sombrero acaricia gallos.

Si todo es excesivamente claro, tu espacio es mi vacío,
y en la casa, la vendedora remienda sus dudas al cepillo.
El trapeador tiene náuseas. Por el camino del comino.
Aunque hace tiempo que olvidó su tiempo.
Nadie lo extraña, ni son rojas sus entrañas, solo nubes.
Por eso es tan tarde debajo del vino
que se fue haciendo añejo, en vano,
en una telaraña y cientos de asientos sin café.

Ya las rodillas duelen, la humedad perdió el agua,
el humo se ha enredado y es sensible como acero
sin las espinas del pescado.
Por eso se le debe buscar, negarle las cadenas y molerlo.
Así que iremos a recalentar las pesadillas del florero.
Y nadie sabrá lo que quieren decir, los olores del silencio yerto.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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2comentarios 45 lecturas versolibre karma: 99

El amor no se bebe hirviendo

Tal vez no se trata de amar hasta que te hierva la sangre a 100 grados celsius,
quizás sólo son necesarios 85 grados para querer,
amando caliente pero no hirviendo,
dejando espacio para soplar las heridas del pasado,
pero no esperando a que se enfríen por completo,
quizás solo necesitamos bebernos el amor como bebemos el café,
dejándolo reposar mientras hacemos las tostadas,
no apurarlo,
solo esperarlo mientras estamos ocupados haciendo otra cosa,
tal vez el amor se bebe a 85 grados,
suficiente para que te caliente el cuerpo,
pero sin quemarte la lengua,
porque si te la quema después los amores que vengan no podrás saborearlos igual.
Quizás solo se trata de encontrar a ese italiano,
fuerte y oscuro que tantos nos gusta y dejar que nos deleite el paladar.
El amor no se bebe hirviendo, sino se quema,
te deja un sabor amargo
y te hiere,
así como ella se derramó en mi
así como ella me quemó la piel.
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4comentarios 116 lecturas versolibre karma: 106

Senryu (café sin miel)

Bebo el café
de tus hojas de otoño;
sin beso miel.





@AljndroPoetry
2018-feb-12
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11comentarios 109 lecturas versoclasico karma: 90

Su mirada

Podrá ser
cualquier día
y a cualquier hora.

Pero sin duda alguna
será frente a un café:
su mirada.
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1comentarios 149 lecturas versolibre karma: 44

Lista de deseos antes de emprender el vuelo

Olor a café recién hecho por la mañana,
llegar a casa y que tu comida favorita
esté humeante sobre la mesa,
poner la música en modo aleatorio
y que suene esa canción que te vuelve loco.

Taparse hasta los ojos para huir del frío,
abrir la ventana al despertar y ver el cielo,
sentir (un día a la semana) la brisa marina
gritar bien fuerte desde la cima de una montaña.

Llorar mientras escribes una carta
(aunque sabes que nunca vas a enviarla),
decirle al despertador: "cinco minutos más"
y quedarte en la cama,
que te despierten con besos en la espalda.

Cumplir una promesa que parecía una locura,
no poder olvidarte nunca
porque eres mi día a día
y sin ti todo se volvería ruina.

Caminar en pelotas por tu pasillo,
bailar y cantar como si hubiera público,
correr descalzo sin tocar el suelo...

Pequeños placeres que hay que aprender a disfrutar,
como si no hubiera mañana.

Porque somos mariposas que,
un día,
echarán a volar
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6comentarios 129 lecturas versolibre karma: 68

La medida del Universo

Para Manuel el Universo cabía en aquellos ojos que siempre lo atendían tras la barra, pero parecían ciegos para él.
Una mañana, al servirle el café, se atrevió a rozar sus manos, que le respondieron con un idioma cálido.
Desde entonces sabe que el espacio es infinito.
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2comentarios 372 lecturas relato karma: 57

Café para dos

Cualquiera diría que son las cinco en punto de la tarde. Han pasado ya dos horas desde que se encontraran y ahí siguen, ajenos al mundo. Durante todo este rato, han reído. Han hablado. Se han contado el uno al otro cómo les va la vida. También han callado cosas. Como el miedo de él a decirle que ha pensado en ella todos los días sin faltar uno desde la última vez que se vieron. O como el miedo de ella a oír aquellas palabras y no tener más remedio que contestar que a ella le ha sucedido lo mismo. Y lo habrían tenido que decir bajito, casi como en un susurro; pues es así y no de otro modo como se confiesan los miedos que están fabricados de sueños. Ha estado bueno el café. Quizá la culpa la haya tenido el destino. De que haya pasado tanto tiempo de la última vez que hablaron, claro. De que el café haya estado bueno no hay culpables. O quizá sí, también ha sido culpa del destino. Da igual; antes o después, él se decidirá a besarla; y ella hará lo posible porque ese beso no acabe nunca. Y ya ninguno de los dos se acordará del sabor del café. Pese a que ha estado bueno.
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4comentarios 270 lecturas relato karma: 57

Huellas invisibles

El café yacía frío desde hacía algunas horas, aún así, seguía esperando al que nunca iba llegar. Exhausta de tristeza, se lanzó a la lluvia para morir, sin avisarle.

Sin prisa y desde la altura más alta de su desconsuelo, saltó a la abisal melancolía del desamor. No habría más heridos, pensó.

Las marcas luminosas que reflejaban los charcos, eran de sangre con cada uno de sus pasos. Un revoltijo de emociones abandonadas a su suerte.

- Ya no existe el tiempo para mí -, murmuró empapada de una lluvia helada y un corazón cristalizado de dolor.

- Ya la nada eterna soy -

Las calles se abrían a su caída sin remedio alguno. Los cristales jamás habían llovido igual, ver su rostro deshecho de distancia quebraba cualquier brillo.

Conforme se hundía, el perfil de su alma se vislumbraba atravesado de lado a lado. La tormenta se hallaba ahí, el cielo sólo la reflejaba.
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6comentarios 145 lecturas prosapoetica karma: 66

Ahogando las ganas de primavera en el café

El sol entra por la ventana y advierte la primavera.

Pero tú te guareces bajo la vieja bata, el pijama de franela y esos gastados calcetines de lana.

Amanece la calle que enciende radiante y cálida.

Pero tú te cubres el rostro tras las gafas oscuras.

La piel se baña en el tacto suave de los primeros rayos. Se avivan los colores vestidos.

Pero tú te apagas bajo el gris del jersey.

Se descubren los primeros paseos reposados, los primeros bancos dorados y las primeras páginas de libros abiertos al sol.

Tú te cobijas en el interior.

Huele a tiempo nuevo y floración. Brotan camelias y claveles, y los balcones de la ciudad siembran de petunias sus macetas.

Tú aún retiras la nieve del porche y recoges las hojas secas de la hiedra en el jardín.

La brisa acaricia. Tú sientes que el viento golpea.

A mediodía apremia el calor. Se sudan los zapatos. Sobran abrigos y fulares. Se cuelgan las americanas al hombro, se remangan las camisas y se lucen las piernas de las primeras faldas.

Tú te abotonas la chaqueta.

Los primeros cuerpos se estiran en los parques. Las películas se mudan al autocine. Se emplazan las primeras terrazas sobre las aceras y el recogimiento de las tardes de invierno evoluciona a las primeras tardes desvestidas y agitadas.

La tarde invita al recreo a la intemperie. Tú te ocultas en el asilo del trabajo.

Se sirven las primeras cervezas frías. Tú reclamas un humeante café.

La luz se resiste y el día se hace más largo. A ti te pesa la jornada y te deslumbra el ocaso.

La noche despide las heladas. A ti te hiela el rocío.

El tiempo anuncia las ganas. Tú previenes el apetito.

Reprendes el cambio de estación y dilatas el tiempo por no destapar el cuerpo ni calzar sandalias.

Enfrentas el día, te ciegas ante la luz, te cobijas bajo el techo, ‘desperfumas’ las flores y apagas el color, enciendes el viento y te resistes al calor, rechazas el asueto y asolas las tardes.

Y te convences.

Escribirías un poema si conocieses las rimas de los versos.

Pintarías un lienzo si supieses manejar el pincel.

Compondrías una canción si no ignorases las notas.

Sonreirías si atinases a esbozar el gesto.

Hablarías si no se te quebrase la voz.

Irías a buscarle si se revelase su encuentro.

Y mientras te adoctrinas bajo ese paraguas abierto y tu deseo encogido, mareas la cuchara removiendo la primavera y ahogando las ganas en el café.
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4comentarios 85 lecturas prosapoetica karma: 55
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