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La piel del tiempo...

Vientos de arena
sacuden la inmóvil noche.
Y un pájaro acustico
ausente de resonancia
se fuga en la corteza
de un vago silencio.
Cristales de cuarzo
como rayos cósmicos
dibujan capas luminosas
en el frágil firmamento.

Partículas de luz
aceleran e implosionan.
Como árboles en llamas
la gran célula estalla.
La vida toma forma.
El soplo divino descansa
con aliento abrasador
sobre la roca eterna.

Los cromosomas cabalgan
por la desnuda noche.
Un serpenteante faro matutino
se atornilla
como pegamento en los ojales
empastados de la caliza
y húmeda pradera.
Lluvia de estrellas
ruedan en los granizados rieles
dando origen y peso
a la piel del tiempo.
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8comentarios 117 lecturas versolibre karma: 171

El viaje de Van Gogh

"No tengo nada por lo que disculparme", la voz se ahogaba en su propio eco, quedando en segundo plano, mientras Runaway de AURORA pintaba los auriculares de Agara.
Los árboles parecían tachones verdes, borrosos errores que el mundo había cometido y pretendía ocultar tras la velocidad del tren.
"No tengo nada por lo que disculparme", todo consistía en huir.
Agara había pasado toda su vida a la sombra, apenas dejaba que ninguna luz rozase sus virtudes. Era caos, descontrol, destrucción; parecía que la gravedad atraía problemas y personas rotas, creyendo que quizá ella podría repararlas. No era ninguna ley que asegurase un equilibrio perfecto en el universo, ningún planeta giraba a su alrededor, ninguna estrella se atrevía a brillar en su cielo.
Todo consistía en huir, es lo que hacía cuando solo quedaban cenizas, cuando el fuego era tan bravo que apenas podía apagarse, cuando todos los pilares de su cuerpo volvían a romper en desesperación. Era una ruina, así era como percibía su reflejo.
Mientras la canción recita su melodía Agara recuerda la primera vez que usó ese símil, tenía dieciocho años y sus espaldas guardaban demasiado.
Todos aquellos que habían compartido algún momento, alguna risa o alguna mirada con ella le habían traicionado. Habían resultado heridos por el camino, la mala suerte se había acomodado en sus hombros.
Había personas que acudían a ella con una suerte más oscura y tenía el presentimiento de que todos esos demonios se habían escondido en los rincones de su casa, pues solo había gritos, incomprensión, alcohol y calmantes encima de la mesa.
Todo se resumía a huir, era como una maldición que la eligió al nacer, cuando recibió el nombre Agara cuyo origen hebreo significaba "huída".
"No tengo nada por lo que disculparme", susurraba una y otra vez, no era la única ocasión en la que había dejado su pasado atrás. Se reescribía continuamente, cada vez que sus pies pisaban una nueva ciudad, una nueva calle o una nueva vida. Era un torbellino, había nacido para destruir y destruirse sin descanso.
¿Por qué iba a disculparse? ¿A quién? ¿Quién sería capaz de creer una maldición que no estaba escrita, que solo se leía en la oscuridad de su cuarto y en la soledad de sus días?
Intentó pedir perdón al mundo, al universo creyendo que su antigüedad podría aportarle algo de consuelo, una respuesta a la que aferrarse y regalar como excusa a todos aquellos que hacía daño. Ni siquiera la sabiduría dorada de millones de años de infinitud pudieron salvarla.
¿Para qué disculparse, entonces?
La canción se repetía en bucle, el cielo se nublaba con la esperanza de que alguna copa de árbol le tocase y abriese una grieta de luz.
Por un momento se percibió en la escena de una película. Su capucha subida, su sudadera negra que albergaba mil vidas y sus Vans desgastadas le convertían en un personaje misterioso. En la Caja de Pandora, guardando más historias que las que una caja de madera podría soportar.
Sus auriculares blancos se enredaban con sus cabellos azules oscuros, al igual que la melodía de estos se entrelazaban con sus pensamientos.
Con una mano en la ventana, viendo al bosque huir de algo inexistente sintió que estaba en una película. Una película con el final más triste jamás escrito.
No se percató de su compañero hasta que este se levantó y sus ojos vislumbraron una sombra moverse. Al girar la cabeza vio al joven alejarse y en su sitio una libreta de cuero con un marcapáginas en mitad de las hojas.
"No tengo nada por lo que disculparme", se había acostumbrado tanto a decir aquella frase que la hizo su lema, vivía a través de ella. No podría sentirse culpable si abría aquellas páginas.

Siempre he sentido admiración por Van Gogh. No por sus pinturas, no por su estética, sino por la sabiduría que guardaba tras su pincel.
He querido ver la vida a través de sus ojos, hablar a través de su voz y apreciar la belleza inmortal de lo cotidiano.
Creer que la divinidad no se encuentra en diosas griegas y en mitos, sino en lo simple que una pasión resulta ser, pues no hay mayor musa que esa.
Una vez leí de sus labios que tenía la naturaleza, el arte y la poesía y que si aquello no era suficiente, entonces, ¿qué lo era?
Entonces, ¿qué es suficiente? Siempre he querido formar parte de los bosques que aguardan los otoños y esconde a las almas perdidas.
Ser el arte roto y constituirme como una ruina, pero barroca, pues así tengo algo bello a pesar de mis grietas.
Escribirme como poesía, hablando de los ángeles caídos y las mil formas que los lunares pueden adquirir, convertirme en metáforas alimentadas por el universo y su misterio. Ser poema antes que poeta y poder quemar las venas y prender los corazones de aquellos que han amado demasiado.
Quiero no ser suficiente y entrar en sus dudas.
Las estrellas me hacen soñar, por eso creo que su "Noche Estrellada" me ciega. No hablo de su técnica ni de sus colores, hablo de lo glorioso que es crear una escena que mis ojos nunca podrán contemplar.
Algo que mis manos nunca podrán crear ni mis plumas describir con suficientes palabras que expresen su belleza oculta.
Quiero ser poesía, galaxias y naturaleza aunque el límite resida en el cielo y la finidad de lo mortal me mantenga los pies en la Tierra.


Tras leer las últimas líneas de aquella libreta Agara pasó sus dedos por los trazos y las curvas de aquellas palabras que albergaban más y mejor vida. La tinta aún estaba reciente, como el sentimiento que su autor había abandonado en el asiento.
Por un momento Agara sintió que tenía el corazón de un desconocido en sus manos, muriendo de tinta y versos sin escribir.
Al dejar la libreta en el asiento los árboles dejaron de correr, el tren había frenado.
Todos comenzaron a levantarse, curiosos por lo sucedido, necesitaban una historia con la que alimentar tantas horas de viaje.
Los susurros y rumores comenzaron a danzar por el vagón, todos abrazados a las puertas. Agara no pudo evitar levantarse y unirse a la multitud, ser parte de un grupo visceral capaz de tomar fotos y vídeos del momento.
Aquel joven que había abandonado su libreta estaba desmayado en las vías. Su cuerpo inerte no albergaba vida, pues los golpes del tren y la tinta de sus hojas se la habían arrebatado.
Agara pensó que aquel joven había conseguido ser polvo de estrellas, rosas que nacerían en mitad del bosque sin explicación ninguna y versos que serían relatados con elegancia, dulzura y dolor.
Pero también afirmó que estaba perdida, maldita y prohibida; que las desgracias no descansan.
Ni siquiera un día.
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5comentarios 88 lecturas relato karma: 64

Nuestro caos

Latidos secos se ahogan en esta pared líquida,
mientras las tortugas aceleran su paso,
las hienas no se ríen y los búhos
cierran sus ojos en la noche.

Ya no me asombra que emprendas vuelo,
aunque tu cuerpo carezca de alas.
Sumergidos en la tierra estamos.
El mundo cabalga sobre el desordenado
caos de nuestra existencia.

[Aparecido en el blog: Viernes Creativos, de Ana Vidal]
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Escombros

Por azar te vi.
Así suceden los milagros.
Estabas tortuosamente desnuda.
Desecha de amores frente a este cuerpo
que no era más
que un residuo del desamor.
De repente,
entendí que todo
se había derrumbado
con un sentido...
Tus escombros y los míos
encajaban perfectamente.
Entonces,
alguna belleza
era posible al amanecer...
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1comentarios 43 lecturas prosapoetica karma: 53

"Desorden Mental"

"Agua que escurre,
camino abandonado,
de hojarasca lleno
y de silencio.

Ayuno de sol y calor,
torre quebrada,
saliente que se rompe,
palabra no dicha,
estrellada contra el muro
del afecto no dado,
la caricia perdida
y el frío aliento.

Así estoy,
así me siento."
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4comentarios 72 lecturas versolibre karma: 83

ya lo sabrás

Desastre.
Caos.
Desesperación.
Destrucción.
Los niveles altos
de azúcar no importan
cuando esos cuatro
pecados sobresalen por
la tinta roja y oscura
del papel.
Ya lo sabrás,
nací en mitad de una guerra,
Troya temblaba cada vez que
mi llanto acontecía;
los dioses se hacían realidad
y ni sus cantos en la luna
o historias en las estrellas
me hacían callar.
Ya lo sabrás,
nací herida y con heridas
de una batalla que había
comenzado nueve meses antes
de quemar mis pulmones.
No sé cómo sucedió,
incluso antes de nacer
sabía que el mundo
estaba lleno de tachones
y errores y que yo
podría ser
uno de ellos.
Al menos sería parte
de algo más grande que yo.
Ya lo sabrás,
que no creo en casualidades.
El universo no estará orgulloso
de mí
y debería estar agradecida
por ello.
Ya lo sabrás,
toda mi tinta está gastada.
Nada de rimas o
cancionea dulces,
con limón o sal
podrán mejorar esto.
No podré evitar dañarte o
perderte
porque todo lo que toco
se rompe,
no podré evitar
estropear el castillo
de naipes en el que
nos encontramos.
Ya lo sabrás,
soy una bomba
con los cables pelados
e imposible de desconectar,
explotar es una opción
cuando el mundo va
a contrarreloj.
Ya lo sabrás,
estoy tan rota
que podrías ver a través de mí
y atravesar mi pecho con tu mano.
Podrías coger mi corazón
y no dolería,
muchos lo han apuñalado ya,
no hay sangre ni nervios
que puedan hacerlo latir
otra vez con la pureza
de lo inocente,
solo me decora
narrando historias
de inexplicable sufrimiento.
Ya lo sabrás,
las noches son difíciles.
Las pastillas son caramelos,
nada evita los bailes de salón
en mi cuarto a las cuatro
de la mañana.
Los planetas cayendo o
los meteoritos ardiendo,
la oscuridad siendo ruidosa
y los demonios haciendo
el amor bajo mi cama
porque
no se me ha permitido
ver la belleza de este mundo.
Ya lo sabrás,
el drama y la locura
son mi herencia.
Mis lágrimas no son
de cocodrilo,
sino cristales que se clavan
en mi rostro y forman
cicatrices que podrían
ser constelaciones
si quisieras.
Pero no lo serán,
por más que espere.
No serán más que dolor
queriendo salir
e inundarme,
ahogarme más de lo que ya
lo estoy.
Ya lo sabrás,
que no puedo cambiar
las cosas.
Tengo el autocorrector desactivado,
mis acciones y palabras tecleadas
por teléfono,
mis frases rasgando mi garganta
serán lo que me defina.
Puede que el karma
me aprecie los suficiente
para darme más luz
cuando esté perdida en el bosque
y no castigue mi pasado,
ya he cumplido mi(s) pena(s).
Ya lo sabrás,
y aún así
yo nunca sabré
porque me quieres
y ves en mis imperfecciones
oro y diamantes.
No soy tu heroína,
no soy una leyenda
que merezca ser contada.
No me subas a un pedestal
del qué podría caerme
ni me permitas escribir
o fotografiar los rincones
del mundo
por si cometo algún error.
Ya lo sabrás,
que soy un desastre,
un caos desesperado
y destructivo.
Ya lo sabrás, más que nadie,
y aún así,
no consigo alejarte.
Ya lo sabrás,
y aún así,
no vas a dejarme.
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2comentarios 59 lecturas versolibre karma: 93

Coleccionista

Coleccionista de púas de guitarra,
de momentos, experiencias
y de decisiones espontáneas.

Coleccionista de cervezas ilimitadas,
de aperturas y cierres de bares,
de borracheras con sus resacas.

Coleccionista de orgasmos ajenos,
de labios en noches confusas
y de fotografías en el pensamiento.

Coleccionista de poemas,
de conversaciones interesantes,
y de canciones inspiradas
en su mirada penetrante.

Su vida es un “Carpe Diem” constante,
sin pensar en lo que vendrá después,
crea su propio caos como realidad alternativa
y disfruta bailando con él una y otra vez.

Se desboca cada día dando todo lo que tiene,
y no deja escapar ni un solo segundo,
lo agarra como al cigarro de cada mañana
y lo consume con una sonrisa de oreja a oreja.

Se pasa la vida en el metro,
su hogar está lejos de donde vive
y, a veces, necesita una dosis de combustible.

Pasea por las calles de la urbe,
buscando nuevas aventuras
y deslumbrando a todo lo que se cruce.

Mientras, sus ojos solo se dirigen
a tiendas culturales, bares, y
algún que otro poeta o cantautor.

El arte que irradia es también el que busca,
el que hace que su coraza se emblandezca.

No cree en el amor a primera vista
aunque lo viva todos los días,
no quiere nada serio
y luego lo suplica.

Revolotean un cúmulo de rumores
alrededor de su larga melena,
a cada cual más surrealista.

¿Qué hay de verdad en esta historia?
¿Qué es una gran mentira?
Id y preguntádselo a ella,
buscadla por coleccionista.
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1comentarios 115 lecturas versolibre karma: 42

El caos en mí

No hay palabras,
imágenes
señales
ni silencios,
nada que me pueda aterrizar
que mi ansia mitigue

Alguna nota,
una canción que me pueda
algo que armonice este desmadre

tu mueca, otrora sonrisa,
la extraño

Una acción
que me devuelva a la realidad
que arrase esta desesperación enfermiza

Mi amada,
tan exacta como incalculable,
llena de paz como de bélicas miradas

Neutral,
reconfortante paz
pasada esta tormenta,
vendrá mi calma

Las aguas mi amor,
tranquilas,
mi retorno vislumbra los estragos

Tú, huracán de alegrías
desconciertos y virtudes,
me encomiendo a ti
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2comentarios 97 lecturas versolibre karma: 50

Pez

El graznido de un pájaro.
El fin del desierto.
Veo reír un pez
y presiento el aleteo del caos
arrancándonos la vista
incesantemente,
desuniendo nuestros cuerpos,
incesantemente,
como una máquina perfecta,
impasible
inaudible
invisible...
Como una máquina perfecta.
Incesantemente.
Arrancándonos la vista.
Veo reír un pez
invisible
como el graznido de un pájaro,
impasible
como el fin del desierto.
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7comentarios 122 lecturas versolibre karma: 57

El desorden narural de las cosas

Ya no es perfecto
el orden natural de las cosas,
pero sí es maravilloso su desorden
desde que estoy contigo.
Dejar de soportar la gravedad
enredada en tus raíces...
Son raíces de aire
__¿Lo sabías?
como las de una orquídea,
porque eres todo viento
cuando me abrazas...

Es un caos maravilloso,
donde no caben las excusas
que nos sirven de escalera
para alcanzar las geometría
tan brillante de las estrellas.
__¿Te imaginas?
Poder columpiar nuestros sueños
entre sus cálidas quimeras
y que el vértigo deshaga
con sus vuelcos la tristeza...

¡Qué maravilla de caos!
¡Qué dulce es el desorden!
Que dé mil vueltas la vida,
y que salga el sol
por donde quiera...
Pero si hay que elegir,
que salga a nuestra manera.
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9comentarios 189 lecturas versolibre karma: 65

El poder del caos

El poder del caos.
Vacío infinito de las mentiras.
Que me mantiene cautivo en el miedo al dolor del sufrimiento que acaece a todos.
Esclavo de emociones que no he podido dejar ir.

Mi mente divaga errática por la infelicidad de lo que solamente soy ahora.
Realmente quisiera caminar sin exhalar ningún reclamo.
Pero no lo hago.
Prefiero nuevamente solo callar.

Hasta que en el silencio profundo de la bondad nace mi propio agradecimiento.
Y solo entonces doy gracias por la sencilla simplicidad que satisface al equilibro de mis propios sentidos.
Respirando atento hasta limpiar mi mente de todas las situaciones que solo me dañan.
Abandonando al viejo resentimientos que solo pudre mi viaje alegre de la vida.

Tal vez seguiré andando con los pies descalzos de la desdicha.
Tal vez mis días serán simplemente cortos y oscuros.
Pero el poder del caos no poseerá mi vida.
El control del día es mi propia manera de amar a la felicidad.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
28/05/2017.
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Antítesis

Buscando la vida
me encontré la muerte.
Dormí para escapar,
pero el sueño me atrapó.
Abrí los ojos para ver,
pero la oscuridad me cegó.
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5comentarios 167 lecturas versolibre karma: 73

Cristalizar miradas

Calma entre la vorágine de olas y tempestades, que arrancan hasta las astillas más pequeñas de mi balsa de madera. Agitan mi ritmo, me sacuden y zarandean.

Clamo refugio para lo que queda de mis pálpitos. Cálidos, bulliciosos, repletos de burbujas, de oxígeno que abrasa.

Estelas de fuego para estrellas fugaces que mueren mientras se pide el deseo.

Inmediatez del cosmos en un beso. Fulgurante entre los labios. Implacable en las entrañas, selladas para siempre entre recuerdos y libélulas.

Estímulos y pausas. Lamentos y temporales bravíos. Puñados de arena en caminos secretos.

Amparo de noches que insisten en mojar los ojos. En diluir almohadas. Licuar deseos. Cristalizar miradas.
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6comentarios 108 lecturas versolibre karma: 91

Efecto Mariposa

"¿Cuántas noches necesitamos
para contar las estrellas?"
Me preguntabas mientras
veía caer perseidas
por tus mejillas.
La lluvia de estrellas
más perfecta,
más brillante
que el mundo jamás
había presenciado.
No tenía respuesta
que pudiese darte,
número exacto
que pudiese enseñarte.
Entonces el mundo
tembló
y
temió
por su fin.
La teoría del caos,
desencadenada,
la mariposa y
el tornado no
eran nada
comparados con
el chasquido de
tus dedos.
Tus ojos eran
cómo grandes meteoritos,
ardientes y fogosos,
deseosos de destrucción.
Me obligaste a
reducir el universo
a su mínima expresión,
a buscarte en la Luna
y a gritarle tu nombre
a los dioses
para que supiesen
que su inmortalidad
no podría salvarles.
Me pediste escribir
tu nombre en las estrellas
y apagar el sol
para poder verlas
durante quinientos días
y quinientas noches.
Búscaste algo
parcial en lo infinito,
creaste nuevos planetas
y diste color a
galaxias en
blanco y negro.
Rompiste el universo
y
el tiempo.
Y de repente
no había nada.
Oscuridad.
Soledad.
Nada.
Así que traté de abrir
los ojos
y vi tu silueta.
Tu voz,
resonando en las paredes
huecas,
duplicando su tamaño
por el eco.
"¿Cuántas noches necesitamos
para contar las estrellas?"
volviste a preguntar.
"No lo sé" respondí,
"¿cuántas noches necesitamos
para volvernos a ver?"
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4comentarios 125 lecturas versolibre karma: 97

Tú, yo, el caos . . .

Suspira el cielo en colores pastel

y la calma
en la mar de mi alma

y la brisa
que se enreda en tu pelo

y el agua
que fluye en tu pecho

y el sol
que renace en mi ser

y el temblor de la lluvia
el beso del horizonte
el susurro del muelle
la alegría que brilla en los focos danzarines . . .

y tú y yo

y el beso que nos funde
y la piel que nos enreda
y el grito que nos ahoga
y el corazón que estalla
y se reinventa

y el caos
ese caos

otra vez

como el relámpago que rompe la noche

ve la luz . . .

    . . . el caos exquisito


~~~~~~~~~~~~~~~~~~
@AljndroPoetry
2018-oct-18
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12comentarios 149 lecturas versolibre karma: 130

Quédate el caos. (Telegrama)

Si algún día alcanzas esas estrellas
espero que no hayan desaparecido
que sean verdaderos astros luminosos
en el lecho en el que me llores.



Atravesando todo lo desierto
sabiéndome otro oasis,
mientras bebes aguas azucaradas
mi líquido no finge,
se seca.



El mismo pábulo para otras fauces
mi belleza ya no es tu sangre,
en tu dominio no está mi nombre
quédate el caos
y el resto de esta división.
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12comentarios 126 lecturas versolibre karma: 130

Náufragos

Náufragos somos todos
los que andamos contando las horas en el reloj
su tic-tac adormece el ruido exterior;
estamos condenados como ángeles sin alas
cayendo en el abismo, perdidos sin espíritu
respirando con dificultad
enumerando los porqué,
mientras ellos se revuelcan en nuestra almohada.

Náufragos somos todos
los que habitamos sin culpas
no es tan difícil embellecer la mentira
en mentes borregas, carentes de luz
no es tan difícil manipularles la razón
cuando es el corazón el que manda,
no hay victoria más ponzoñosa
aquella que se endiosa sobre la gloria de los demás.

Náufragos somos todos
bestias navegando en círculos
enclaustradas por los vicios
somos tú y yo, son ustedes y ellos
los que guían las aguas en remolinos
directo al caos.
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2comentarios 65 lecturas versolibre karma: 121

Se va terminando el dia

Se va terminando el dia anochece lentamente
Los pájaros hacen silencio
Y una melodía que me dice que a ti quiero llegar
Letras que nadan en mi mente
Lápiz y papel, vuelvo a escribir.

Se va terminando el dia el sol ya no brilla
El silencio se apodera de la ciudad
Muchos regresan a sus casas otros no
Me fumó un cigarro mientras escribo
Y no se como seguir porque donde termina el río
comienza el mar en mis ojos.
Me detengo al confundirme las palabras
Que brotan sin cesar.

Se va terminando el dia
Ya anochecio y yo ya no escribo
Porque me abraza la soledad
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Y otra vez el amor . . .

Y el alma entera
se aferra con dientes y uñas
al borde de ese precipicio...

esa frontera
ese horizonte imaginario
entre el tenerte y perderte...

y libran su lucha encarnizada
los colores del cielo,
entre azules y celestes
índigo, turquesa y esmeralda;
entre amarillos, naranjas, rosas y lilas;
en contra de más de cincuenta sombras de grises y claroscuros;
cada vez más tétricas, lúgubres, sombrías...

y recorro
los confines de mi esencia
una y otra vez,
y se me hace círculo y laberinto
la línea recta
el sendero infinito
que va del centro
al borde abismal
de un alma,
que con todas sus fuerzas
te anhela...

y nacen tormentas
maremotos incontrolables
el preludio del apocalipsis,
y me asfixio
me ahogo
me anego,
en el ojo del huracán...

Y es entonces
que vienes tú,
con tu caricia
con tu beso
con el timbre de tu voz
con tu cándida alma...

y traes sosiego
y traes bonanza,
y traes el alba
enredada en tu pelo,
y traes los soles
en el cosmos de tus ojos...

Y traes de vuelta
el azul del cielo
el amarillo del mediodía
el lienzo pastel del crepúsculo
la luna y las estrellas,
traes un firmamento entero
incrustado en tu seno...

la miel
la vainilla
la canela
el almíbar,
en la fuente
de tus labios
y en la cascada
de tu boca
y en el manantial
de tu blanco cuello.

Y otra vez la calma
y otra vez la esperanza
y otra vez el amor
y otra vez...

. . . . el caos exquisito.
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33comentarios 264 lecturas versolibre karma: 110
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