Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 17, tiempo total: 0.004 segundos rss2

Precipicio

Camino al filo del precipicio,
donde, dicen,
crecen las flores más hermosas.
8
3comentarios 64 lecturas versolibre karma: 98

Degradación

Mi mente se degrada,
puedo sentirlo,
en cada error que cometo
y me empeño en negar,
cada vez que te ataco sin sentido,
al encerrarme en un rincón
y gruñir, y aullar como un lobo
solitario, hambriento y asustado.

Mi mente es mi único hogar,
y cada vez me resulta más difícil
sentirme cómodo ahí dentro.
A veces pienso que me sustituirá
un nuevo inquilino,
alguien que me resulta extraño.
Tanto, como la persona
que habitaba este lugar
hace ya veinte años.

Cómo pretendes que te conteste
cuando me preguntas cómo estoy.
Ya ni siquiera estoy seguro de ser
la persona con la que hablas.

Me invade la amnesia y la tristeza.
E intento construir recuerdos felices
entre los sueños de un mundo que se derrumba.
Un mundo sin las agallas suficientes
para llevar esa tarea de destrucción hasta el final.
3
sin comentarios 34 lecturas versolibre karma: 29

Fiebre

Fiebre

Soñé que tenías fiebre
y, entre sudor y temblores,
nos abrazábamos
mientras me repetías
que no te dejara ir.

Soñé que te atrapaba entre mis brazos.
Soñé que desaparecías para siempre.
Soñé como un insecto,
observando la escena pegado a la pared.
Desde arriba te mataba.

Me he levantado con fiebre esta mañana.
He desayunado un poco y me he vuelto a dormir.
La energía fluía
y escapaba lentamente de mi cuerpo.
Soñé que toda aquella energía podía destruir todo el universo.

Y, desde algún lugar,
una presencia extraterrestre me observaba.
Convencida de que mi mal no tenía cura,
arrancaba su nave a máxima velocidad
para destruir nuestro planeta.
El que soñamos tú y yo,
desgastando el sexo, sudor y nuestras lágrimas.
Alimentándonos sólo de la fiebre,
del deseo de ir más allá.

Ahora me encuentro en el purgatorio
y la escena se repite constantemente.
Llegan y lo destruyen todo.
Yo tengo fiebre y tú también.
Nos abrazamos y tú desapareces.

Porque esta noche he aprendido
que sólo puedo detener esta locura
abrazando fuerte tu cuello,
esperando que llegue el momento
en el que, por fin,
dejes de respirar.
Ésa es mi última posibilidad
de proteger nuestro mundo.

Y veo criaturas en las paredes,
vienen a por mí,
tiemblo sólo con la posibilidad
de pensar que podrían
volver a tocarme.

Abrazado a ti,
tiritando,
pensando en la posibilidad
de que vengan a buscarnos
de que esta fiebre acabe,
porque es lo único que nos mantiene vivos:
La necesidad de malgastar todas nuestras fuerzas
hasta quedarnos agotados,
tumbados el uno al lado del otro,
risa con risa nerviosa,
sólo esperando que nuestros cuerpos dejen de temblar
y nuestros sexos dejen de doler.

Y descubro la posibilidad de una noche más.
Deja de estar en guardia el universo.
Los moratones poco a poco desaparecen.
Puedo volver a besar tu precioso cuello.
2
sin comentarios 45 lecturas versolibre karma: 27

Estaciones

Esperando en la estación
pienso que tal vez no merezca la pena
subir al siguiente tren
sólo porque siento que mi vida aquí se ha desgastado.

Si fuera la primera vez…

Pero ahora puede que sólo sea
que me he acostumbrado al tacto frío del metal,
al mundo que se mueve tras las ventanas,
a la falsa comodidad de los asientos
y la sensación de soledad en un vagón repleto de gente.

Pienso en cómo me verán los demás,
disfruto de la comodidad de ser otra persona,
de pensar que puedo escapar de todo este desgaste,
volver a empezar de nuevo en otra piel.

Ya no sé qué espero encontrarme
cuando el tren pare en la siguiente estación.
No sé si es posible escapar
porque todo está dentro de mí.

Y yo que creí que los astros me protegerían,
pero son los mismos en todas partes,
tan inalcanzables, igualmente indiferentes.

Y, no, sigo sin tener nada claro
que todo esto merezca la pena
parar en una estación o en la siguiente
da igual lo que me encuentre.

Porque volverán los días
de medicación y alcohol,
el opio para las noches
en las que no puedo dormir,
la agónica espera
de un mensaje,
de una llamada
que me diga que te importo
que sólo quieres que vuelva
de mis viajes para acurrucarnos juntos
y volver a olvidarnos de nuevo
de quienes somos.
3
sin comentarios 32 lecturas versolibre karma: 34

Nieve

Contigo llegó el invierno
y, todo lo que era,
se perdió en la nieve.

Porque me acostumbré
a tu frialdad,
tus silencios entre mis palabras.

Y a un cielo cada vez más nublado,
tanto que volar se convirtió
en un sueño inalcanzable.

No vi el sol durante cuarenta años,
y ahora que sale
no me creo su claridad.

Todavía veo sólo niebla
en los espacios abiertos.
Y soledad en mis fantasmas.

Un mundo en mis silencios,
segundos desaprovechados
en el tic tac de tu espera.
2
1comentarios 37 lecturas versolibre karma: 29

Las luces de Bilbao

Tus palabras se colaron en mi cerebro
y fueron huevos de araña
que se escondieron bajo mi piel.

Mi odio fue alimentándolos
y, hoy, esos pequeños animales
han prometido nunca abandonarme.

Y yo no puedo negarme,
confieso
que echaría de menos
el dolor de tantas picaduras.

A veces su ataque
es tan intenso
que me dejan la piel
en carne vida.

Y recuerdo tu carta
y aquella fría tarde de invierno
en la que la recibí.
Recuerdo la impotencia
de no saber qué hacer
o de saberlo perfectamente
pero no poder hacerlo.

Y Bilbao permanecía impasible,
estirando las luces
de los coches en movimiento
y, recordándonos su oscuridad,
con su lluvia
y la falsa luz cálida de sus farolas.

Y en el puente de Euskalduna
destrocé el papel en mil pedazos,
como era tu deseo.
Y nunca jamás hemos vuelto a hablar del tema-

Quise perdonarte, a veces,
que todo volviera a teñirse de luz entre nosotros
pero no pude hacerlo.

Como si nuestra amistad se hubiera visto
ultrajada por tan maña injusticia.
Como si las víctimas fuesen culpables
de tratar de seguir adelante.
Sea de la manera que sea.

Con el tiempo,
dejé la oscuridad de Bilbao
para recalar en un Madrid que nunca duerme.
Allí me convertí en otra persona,
alejándome de todo,
dejándome únicamente llevar
por las curativas propiedades del veneno.

Sin buscar remedio a mi pena,
sin quererlo,
sólo ahondar en el dolor.

Dime: ¿Cómo puedo perdonarte
si mi mente me repite constantemente
que tengo que hacerlo?
Si son emociones lo que siento,
contrarias a toda racionalidad,
enemigas del silencio.

Quizá ahora seamos más viejos,
menos sinceros
y menos necesitados de esperanza.
Quizá ahora podría dejar de lado
el pasado, centrarme en todo
lo que me gustaba de ti.

Pero soy incapaz de hacerlo.
Porque los dos fuimos víctimas
de una violencia injustificada.
Y, aunque no es verdad,
a veces pienso que fui yo
el pagó el precio por los dos.
4
1comentarios 132 lecturas versolibre karma: 59

Precipicio

Puede que la calidad de mis escritos esté disminuyendo.
Puede que lo que está roto, simplemente lo esté,
que nunca pueda llegar a recomponerse.
Por muy cruenta que resulte la lucha en tu interior.

Tal vez todos caminemos por senderos ya marcados,
obligados a recorrer una y otra vez los mismos errores.
A beber las mismas sustancias una y otra vez
y a desear, al día siguiente, que alguien te inyecte
una aguja con agua helada en el cerebro.

Los fantasmas sólo son esas personas
que alguna vez te hicieron daño
y que no pueden ser olvidadas.
Tal vez yo sea el fantasma de alguien,
confieso que me gustaría serlo.
Me gustaría que estuvierais ahora mismo
leyendo este estúpido texto y haceros sufrir.

Porque todos preferimos ser odiados a resultar indiferentes.
Porque estoy cansado de sufrir y ya es hora de que le toque a otro.
Por qué reniego de la felicidad aún cuando la tengo al alcance de la mano.

Y hoy he tirado otra vez los dados y me ha tocado de nuevo sufrir.
Y me he dado cuenta, esta vez de verdad, de que no sé distinguir
cuando alguien se acerca a mí para ayudarme
y cuando lo hace para hacerme daño.

Y vivo en un urna de cristal,
tan frágil que ha estallado en mil pedazos ya un millón de veces.
Y tú vives al borde del precipicio, donde crecen las flores más hermosas.
Tan hermosas como tú y tan inalcanzables,
no tienen necesidad de hacer crecer espinas en sus tallos para protegerse.

Y por intentar cogerte estoy así,
contigo pero cayendo,
en la sobriedad,
en el amor más puro,
al que han dejado de importarle las consecuencias.

Así que si tengo que sufrir contigo, seguiré sufriendo.
Y si tengo que volar para volver a tenerte,
me lanzaré sin pensarlo.
Aunque tenga las alas rotas
y los pies destrozados
de tanto caminar entre las piedras.
4
sin comentarios 38 lecturas versolibre karma: 41

Desaparecer entre la irrelevancia

Rechazamos la felicidad,
nos atribuimos una pose siempre melancólica
y caminamos hacia el dolor.

No sé si puedo afirmar que aquello nos divertía
pero, sin duda, nos hacía sentirnos especiales.
Imaginábamos caminar al borde del abismo,
algunos con tanta fuerza que se quedaron por el camino.

Y los que quedamos ahora sólo somos máscaras
que, rendidos al sueño y al trabajo que nunca tendríamos,
criticamos con fervor el sistema con el que colaboramos.

No tuvimos la suerte de llegar a la sobredosis.
Descubrimos que la vida no se acababa.
Ahora tenemos miedo a desaparecer entre la irrelevancia.

En ese río de ansiolíticos y antidepresivos de los que tanto presumimos,
en esas revistas carísimas que prometen un mundo alternativo,
una entrega eterna,
a la música, a la política internacional, al cine o,
hay de todo en este mundo,
a mantenerse en forma.

Y sólo me siento feliz cuando llueven golpes sobre mí,
contra mi pecho, en el estómago.
Cuando acabo tan cansado que sé
que no seré capaz de entrar en la rueda al día siguiente.

Pero camino toda la noche,
hipnotizado, horrorizado por las cosas que veo,
cadáveres cubiertos de puñaladas,
mujeres vendiendo su cuerpo
por el precio de un combinado en un local de diseño
e imagino niños asustados
sentados en una esquina con la cabeza entre las piernas
suplicando porque esta noche no venga a visitarles.

Y leo en una revista que a veces la felicidad viene, sin más,
que no tienes que molestarte en buscarla,
pero yo me pregunto:
¿cómo puedo deshacerme del dolor que, con tanta pasión,
me empeñé en abrazar?

Y si lo consigo: ¿qué vendrá en su lugar?
¿Podré curar mi corazón y amarte todavía más?

Y nos imagino desechando todo ese dolor,
tumbados en la hierba,
el sol colándose entre los árboles
y nuestros corazones estirándose para recoger
toda la belleza que nos rodea.
2
sin comentarios 38 lecturas versolibre karma: 14

Noche sin sueño de luna creciente

La sensación de no merecer me persigue
en esta noche sin sueño de luna creciente
en la que todos a la vez os aparecéis
en todos los rincones
para convencerme
de que sí hay una luz
al final del túnel.

Y yo, ni me lo creo,
ni me lo dejo de creer.
Prometo luchar a veces
y otras suelto una diatriba
sobre las ventajas de quedarme aquí,
quieto,
en concordancia con la línea
de la compasión y la destrucción.

Y eso es lo que estoy haciendo aquí,
en esta habitación de hotel.
Rodeado de pastillas,
Valorando la necesidad de llegar al fin de la noche
y cuestionándome la posibilidad
de quitarme de encima toda esta suciedad
que tanto contrasta con pulcritud y la impersonalidad
de estos muebles que me rodean.

Me gustaría gritar,
romper en mil pedazos los espejos,
todos los cristales de esta habitación,
sólo para evitar ese reflejo
donde me miro y veo algo muy distinto
a la persona que siempre me hubiera gustado ser.

Y sopeso la posibilidad de no salir nunca de aquí,
de no volver a ver de nuevo un amanecer.
Y fumo un cigarrillo tras otro
pensando en lo cerca y lo lejos que estáis
y lo poco que os dejo verme realmente.

Y pienso no merecer saber
que me recibiríais con los brazos abiertos,
porque por más que lo intente
no consigo explicároslo
nunca entenderéis que no soy más que la sombra de una mentira,
que hay pecados que llevo tatuados en tinta invisible,
pegados a mi piel,
ocultos para vosotros
que no tenéis presente el dolor
que sufrí al profanar mi piel con aquellas agujas,
ni que ahora me paraliza la vergüenza de mi desnudez
y el alcance del daño provocado.

Dónde estoy,
muy lejos de mí,
dentro del espejo,
como Alicia en el país de los desquiciados,
junto a ese conejo
que me susurra al oído
que si pude seguir el camino para llegar aquí
debería poder recordar también el de vuelta.

Quizá tomándome todas estas pastillas de golpe
lo pueda encontrar.

Pero algo ocurre o ya ocurría,
de repente, el humo del tabaco,
que cubre ya toda esta habitación
se va tiñendo con los rayos de sol
que entran entre las rendijas de las persianas.

Y, por fin, abro todas las ventanas,
dejo que salga todo el veneno
y decido, otra vez, intentarlo un nuevo día.

Y, desde el último piso de este gran hotel,
Imagino que puedo volar
y vosotras hacerlo conmigo.
Volar hacia delante, hacia un futuro
que, aunque sea incierto,
sigue siendo futuro al fin y al cabo.
leer más   
4
2comentarios 119 lecturas versolibre karma: 63

Arañas

Arañas en la oscuridad.
No enciendas la luz.
Ellas no podrán verte.
Perros salvajes,
mascotas de satanás.

Tu único amigo el silencio,
ese lugar donde pasas
la mayor parte del tiempo,
donde nadie puede escuchar
tus pensamientos masoquistas

Hay en tu habitación
un retrato de Dorian Gray,
una televisión difuminada
y una cuchilla
que viola tus entrañas.

No vuelvas a mirar atrás
ese tiempo que revives
nunca existió.
Sólo quedas tú
y las mentiras que inventaste.

Aquel espejo,
donde se reflejan tus entrañas.
Aquellos vicios,
se cobrarán su peaje.
Aquel cerebro
de un adolescente,
siempre se negó a crecer.

Vivir en la irrealidad,
mires donde mires,
tratas de encontrar aquel momento
en que tus células sonrosadas de la infancia
se convirtieron en arañas negras,
que te miran a través de ocho ojos
y clavan en todas tus virtudes
sus patas puntiagudas.

Se han dado un festín con tu piel,
Ahora tienen ganas de vomitar
todos los pecados que cometiste en su nombre.
Todas las veces que obtuviste la redención
y renunciaste a ella
a cambio de seguir a su lado.

El deseo que le hacías sentir,
ya no lo siente
y lo que era
un instante supremo de necesidad,
ahora sólo es un cuerpo desnudo
que se está marchitando.

Es tu carne oxidada,
degradada hasta la putrefacción.
Sólo quiere descanso
y no encontrará nada más que dolor.

Sueñas con un amanecer
que las espante a todas.
Sin darte cuenta
de que, por muchos amaneceres que veas,
la oscuridad seguirá residiendo en tu interior.
Arañas de sangre verde viscosa,
cáncer, VIH, qué más da,
escogiste demasiadas enfermedades,
mientras el polvo blanco y el marrón
entraban en tus venas.
5
2comentarios 50 lecturas versolibre karma: 68

Al otro lado

Entre la vigilia y el verso,
imágenes de viejos vídeos domésticos
se proyectan en nuestras paredes blancas.
El humo las acaricia,
es un ser extraño que invade la habitación,
se mueve como una serpiente
y, entonces, todo brilla a mi alrededor.

Estuve a punto de perderme en un sueño,
en el que tocaba las nubes
y no eran más que tu pecho de algodón.
Sentía calor a tu lado,
en tu mirada llena de orgullo en los paisajes.
Ahora tengo frío cuando estás a mi lado.

Soy un témpano de hielo,
atrapado en este lado
pienso en cómo volver,
atravesar la pared,
para volver a estar contigo.

Y me pierdo en la idea
de que, cuando todo está mejor
siempre me las arreglo para que vuelva a peor.
Al otro lado, en la otra orilla, sólo yo era consciente,
ahora lo sabemos los dos
y ningunos de los dos tiene la certeza
de que me cojas de la mano
cuando vuelva a caer.
¿Merecería la pena?

Vacío de sonido que puebla nuestros recuerdos,
han perdido todo el sentido a base de promesas incumplidas,
decepciones constantes que oscurecen tu rostro iluminado.
Era lo único que me quedaba
y, ahora, solamente una buena razón para saltar al vacío.

Y no te pregunto dónde estás,
porque tengo claro que soy yo el que no estoy.
Te veo parada frente al quiosco del parque.
Sé que me esperas a mí no
Sino a la persona que era
antes de romper todos nuestros juramentos.

Todas esos fotogramas (recuerdos)
donde todo es resplandeciente,
como ese cielo iluminado,
rosa y naranja al anochecer.
Podíamos tocarlo con la punta de los dedos.
Podríamos rasparlo con nuestras uñas,
romper la pared,
viajar a las estrellas,
donde ya nada importe
y nuestros cuerpos no sean más
que una excusa para pasarlo bien.

Creí que el amor bastaba
para estar al otro lado
pero, perdido entre la culpabilidad y el espanto,
por mucho que mi mente trate de desligarme de mis errores
entiendo finalmente
que aquel que estaba al otro lado no soy yo.

Abro la ventana,
todo el humo sale de la habitación ordenadamente.
Con él los colores, ahora todo es gris.
Me vence el deseo de soñar.
Despedirme.
Perdona que no pueda prometerte
que volveremos a vernos en la otra orilla.
4
4comentarios 57 lecturas versolibre karma: 47

Puntos destructivos

Libro: Apotegmas en el desierto (2014)

Aquí nos toca estar. El por qué...
Bueno, no lo sé con exactitud...
Tampoco me conforma mucho saber
que quizá nadie tenga la respuesta...
No debe ser para inmolar
nuestras arrugas, sembrando vientos,
cosechando tempestades, devaluando
la emoción, la conciencia, las mañanas.
Este peregrinar con sabores indiscretos
en los labios de la virtud
no me otorga garantías;¿Somos una
realidad o resultados de una encuesta?
Distingo flores, lluvia, indiferencia,
estafas, felicidad y lamentos;
en el mundo que se mueve más allá de
mi nariz hay menos puertas que ventanas.

Uno gira sobre el eje de unos labios
de vainilla entre barcos de arena,
mientras se muere el día de mañana
un rato antes de nacer prematuro,
no hay notario que registre las huellas
de nuestras alegrías borroneadas,
del canto de los pájaros, de las lágrimas
multitudinarias en las mejillas,
en fin, solo queda algún testimonio de
las flechas que dispara la condena;
de las pirámides que curva el desatino,
faraones escupiendo bromuro;
pero siempre habrá vida si entre fisuras
quedan sonrisas en forma de cascada,
y las palabras de aliento con su
encanto van dejando sus semillas.

El reloj biológico nos corre a todos,
el incendio del corazón deja cenizas,
entre sombras y escombros rechinan
los dientes, viejos reyes sin corona
los humanos somos todos testaferros
del dolor que duele por insistente,
se le suele poner un valor más alto en
la oferta y la demanda al miembro
viril que al cerebro, se olfatea la
soledad y se malvenden las sonrisas,
ampollas, penumbras, pestañas del
rencor embrujado, debajo de la lona
se acostumbran a viajar nuestras apariencias,
la mesa la sirve el obsecuente,
el rancho es cascoteado a diario, estornuda
el deshonor mientras yo tiemblo.

Vivir debería ser un sueño pero a veces
(demasiadas) se transforma en pesadilla,
nadie espera que sea un chiste pero sí
ver menos verdugos por la ventanilla
de los puntos destructivos...

Vivir debería ser más veredas soleadas y
menos nudos, menos cartas de despedidas
y miradas de reojo, sangre en cada ruta
consecuencia de que ha impuesto la bebida
su reinado improductivo...

Me atrevería a decir que son pocos los que
saben por qué siguen subiendo la cuesta,
la mayoría desechamos la esperanza al
primer golpe cansados de no remar,
sobran paganos besándole las piernas al
escándalo, el equilibrio con pasamontañas
en la cabeza se desliza entre arenas
movedizas, Pedro es adicto a la negación.
Somos trompos dando vueltas sin sentido,
nómades, salvajes, solitarios en la resta
de la suma de muchedumbres solitarias,
corriendo ¿A donde iremos a llegar?
Si no hay mapas que señalen la tierra prometida,
los muñecos de nieve con guadañas
amenazan nuestros hocicos animales escarchados
de promesas de singular atracción.

Acostarse sobre los hombros del tal vez
no es la solución más recomendable,
tampoco esperar que al ciclón del destino
se le antoje decidir por nosotros,
ni salir del cascarón con pierna renga y ojeras
vanidosas, ni pantuflas con espinas,
ni ser alérgico a las batallas contra nuestra
necedad, ni andar ametrallando telarañas
en la niebla. No le deseo a nadie enviudar
de contraseñas en tardes insoportables
del invierno más austral, ni subirse al
escenario "del culpable son los otros";
el problema empieza a tener puerta y llave
cuando los borrachos en las cantinas
tienen propuestas más serias para encausar
un país que los políticos en campaña.

¿A qué hora se peina la crueldad? ¿Quién
le sirve el desayuno al desamparo?
¿Qué perfume prefieren los rumores
malintencionados?¿Por qué en el reino
de los ciegos todo es mímica?¿La humanidad
jamás se entenderá a si misma?
¿Qué cambia si no me importa cambiar nada?
¿Quién se pierde fotografiando sombras?
¿Por qué el ladrido es más común que
la caricia? ¿La ternura está en paro?
¿De vacaciones?¿Por qué ríe solamente el
desquiciado?¿Es mejor fruncir el ceño?
¿Qué sirve más: Filosofar u obrar? ¿Las
trompetas solo anuncian sofismas?
¿Por qué se empaña el espejo cuando me
miro y los amuletos no me nombran?

Vivir debería ser menos fusiles e
indultos y más motivos para celebrar,
nadie espera ganar todo en el casino
pero al menos tener para deshojar
más margaritas que alfileres...

Vivir debería ser menos chaparrón y más
aguacero, más comedia que terror,
pero entre tanto vuelto no devuelto
la culpa del naufragio del amor
es de aquellos que no hacen los deberes...

Y termino con más preguntas que con las que empecé,
contrabandeando el hastío con el que tropecé,
sé que las horas son asesinas que no suelen fallar,
que las bellas durmientes descansan en bares,
que mañana hay que sobrevivir a los malabares
del tedio en la rutina de ir a trabajar...
8
4comentarios 62 lecturas versolibre karma: 87

Una taza de calma inglesa

Basta con mirar las huellas
calcinadas de la noche
para imaginar la soledad
de los muertos.

La suave risa de las estrellas
que se descubren titilante
y por momentos la luna
en un arrebato de luz intensa,
desnuda sus senos.

Cada mirada, es un misterio
clavado en las calles,
el perfume indeciso
de los cuerpos exhumados de moteles,
los abrazos alcanforados,
los deseos escondidos
en la plataforma de las inhibiciones
y algún ebrio maldiciendo
su aliento destructivo, en la décima hora.

El transeúnte esquivo
y de mal talante,
observa las sombras ajenas
aquellas que lo crucifican
al quitarse el sombrero luego de un día agitado.

La lluvia limpia los rostros
mientras un poeta con el alma intoxicada
trata de redimir los versos
que dejó en la cocina,
la tarde que comenzó un amorío repleto de utopía.

Ladra un perro de famélico andar,
tose, tose
y el eco retumba en el aposento
de una mujer de piel vetusta,
agoniza luego de hacer el amor
con dos soldados que ametrallan vientres.

Termina la oscuridad
después de mil leguas de insomnio.
Me preparo una taza de calma inglesa
y me dispongo a continuar labrando
lo que queda de futuro.

Yaneth Hernández
Venezuela
leer más   
11
8comentarios 111 lecturas versolibre karma: 38

Baila la tristeza

Baila la tristeza y, con ella, mis pensamientos,
sobre todo en las noches de luna llena,
cuando no hay lágrimas sino sangre en tus ojos.
Y tú bailas con ella, con tus recuerdos,
con todas esas veces que te has avergonzado
de tus pensamientos y con la mentira,
porque sin la mentira tu vida no existiría.

Quisieras escucharla pero sólo puedes sentirla
y, aunque a veces quisieras bailar con otra,
ella nunca dejará de seducirte colándose en tu eterna somnolencia.
Tu mundo de sueños rotos no tendría sentido sin ella.

Y todo el mundo te mira,
todos te hablan suavemente y te tratan con cuidado
como si fueras a romperte.
Te miran sólo porque tienen miedo,
No de ti, sino de las sombras
a las que te aferras con toda la alegría
que la tristeza es capaz de proporcionarte.

Y todos los veranos te sientes así,
porque todos tus pensamientos están compuestos de deshechos
y por tus venas sólo corre un veneno que,
sin ninguna clase de límite, año tras año,
te has ido inoculando suavemente.

Y si te quedas en casa otra noche más
te dejarás atrapar por ella.
Y ningún dolor será lo suficientemente fuerte
para hacer que dejes de bailar.
Porque la vida es mentira sin ella.

Y no podrás cometer ningún acto lo suficientemente atroz,
da igual lo que hagas, viejo amigo,
estás atrapado sin remedio en su macabra pista de baile.

Tiene un plan para ti, sólo que no dejes nunca de bailar,
pidiendo sin saber cómo una ayuda que los demás ignorarán,
no por falta de afecto sino porque tu mente es cada día más críptica,
tu carácter más oscuro.

Y el dolor te mueve a bailar
mientras tu carne se pudre
y tus ojos brillan a la luz de la luna,
persigues un sueño,
lo pierdes y continúas,
rodeado por seres demacrados como tú,
en una fiesta eterna, a la que todos hemos sido invitados
pero a la que sólo unos pocos decidimos entregarnos incondicionalmente.
13
3comentarios 75 lecturas versolibre karma: 87

Caja de "Sugerencias".

Siempre estaba sobrecargada
De una lista interminable de defectos
Su opinión a nadie importaba
Y con ayuda disfrazaban sus pretextos.

Todos opinaban con crueldad
Nadie sabía de su vida
Señalada por la sociedad
Siempre se sentía aborrecida.

Los malos comentarios le afectaban
Equivocarse no era una opción
Los pensamientos ajenos le preocupaban
Y eran su mayor aflicción.

Renunció a su forma de ser
Por el miedo al qué dirán
Pero a nadie pudo complacer
Su actitud siempre criticarán.

Decepcionada y llena de inseguridad
Un nuevo giro a mi vida doy
El amor propio fue mi sanidad
Hoy me acepto tal y como soy.

SandryBea.
leer más   
4
2comentarios 35 lecturas versoclasico karma: 63

Mirando

Mirando al cielo contemplo la lejanía de las estrellas,
mirando las estrellas recuerdo el brillo espectacular de tus ojos,
que en una noche como esta deslumbraron en aquella fiesta.

Recuerdo aquel momento en que una promesa se desató;
tomaste mis manos y en un momento de silencio una sonrisa surgió.
Me mirabas con tanta ternura que no sabía que decir,
y escuché tu susurro, el cual me fue muy difícil de concebir.

Al pasar el tiempo algo sucedió,
algo inesperado me apartó de tu dulce amor,
¿fue acaso un adiós o quizás un hasta pronto?

Solo sé que esa promesa se cumplirá,
ya puedo ver más allá.
Sé que lejos de tu mirada yo seguiré mirando…

-mikeleblue
leer más   
4
sin comentarios 96 lecturas versolibre karma: 50