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cenizas

un camino de cenizas
que ya nadie reconoce.
sólo el canto de los búhos.

ɐ u ǝ ɹ o Ι
ǝ Ι ɐ ɔ o ı ɔ
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sin comentarios 26 lecturas japonesa karma: 99

Ceniza

Veo el atardecer
y con su llama
enciendo un cigarro.
Vive un recuerdo
en cada calada.

Esta va por ti,
me digo.
Por tu risa.
Y por la mía.

Esta va por aquella noche
que pasamos sin dormir
con aquella canción en bucle;
y antes que a ella, te memoricé a ti.

Esta va por el sol que se va
entre las montañas
y sale por el mar.
Y por la noche que llega
y me envuelve en soledad.

Te espero envuelta en el humo
a la orilla del mar,
para ver juntos
el sol regresar
allí donde tú y yo
no nos volveremos
a encontrar jamás.

En la calada
de mi cigarrillo
tú siempre estarás.

aunque pronto,
ceniza serás.

Porque a veces el siempre,
dura poco más que eso,
un recuerdo,
y un cigarro,
a la orilla del mar.
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6comentarios 84 lecturas prosapoetica karma: 94

Acantilado

Vengo a mirarte con las manos despiertas.
Sucumbí la tarde que colgada de un acantilado
volaste, volaste inconmensurablemente.
En silencio.
Peregrino entre los fragmentos que dejaste.
Nunca volví a sentir escalofríos.
-Escucho tu voz enterrada en el Universo-

Puedo tocar la inocencia de tu boca,
mostrar las silabas de tu garganta,
delinear sobre las olas perfumadas de tus carnes,
las señales impolutas de mis ramas,
bordar en las alas de las aves,
el beso que el alma grita.

Devoré tu contorno mientras la luna
vigilante, me desabrigaba.
-Tú fingías pintar orugas en los estantes-
Dejaste escapar el mundo en tu mirada,
y el amor volvió del destierro.

Se abrazaron nuestras dudas.
-Quise repetir el quejido que rompió tu vientre-
Esa noche callada, envuelta en perlas imaginarias,
Vivaldi acopló las notas de su pentagrama,
con la curvatura violenta, de tus labios salvajes,
la música estalló, irritada en los bosquejos
cetrinos de las calles apuñaladas, de nuevo pude
sentir la vida golpeando mis huesos cenizos.

Todo era campo en tu cuerpo,
puerto y libertad en tu cintura,
tragedia de amantes incompletos,
prosa de burdeles,
máscaras caídas en el último vals.

Te acercaste con puñados de secretos,
la frente cual cristal, la verdad del ocaso en tus pechos
y el canto del cisne nocturno, anunciando
la entrada en tu fauna.

He prometido bajo una tempestad de ánforas cargadas
de vino dulce, sufragar cada una de tus veleidades,
cruzar los pantanos en los más reñidos inviernos
para rimar con el vaivén de tu falda,
tocarle a tu cabello una tonadilla que alborote,
tu neurona más tímida y tu célula más displicente.

Iré a buscarte cada vez que el otoño se le antoje
deslizarse por mis nostalgias, con canciones
que alegren provenzales quimeras.

Nos marchamos en un retozo cómplice
de verbos y sabores,
vimos partir la galerna que empuja el infinito,
las estrellas lustrar la eternidad y mis ojos
en jaque mate frente a los tuyos.
Un par de tórtolas nos observan riendo,
con los picos húmedos y mis ganas atraviesan
las estepas de mi talle.

Tú sabes.
Tú entiendes los símbolos del agua.
Ahora, vivirás descifrando sus ondas,
te erigirás franca en el mes de abril, con el puño
cruzando el sol y las palabras incoloras buscando tu lengua.
Pescaré en algún equinoccio, tu sonrisa, espero
la dejes en el naufragio de tu soledad.
Te amaré,
te amaré con la máquina más antigua que guarda
el pecho, ese tic-tac que al cavilar en ti, se llama corazón.
Te perseguiré sobre un centauro hasta el umbral
de las rocas acuáticas.

No te hallaré en vano,
cortejada por la fantasía,
robles de tapices armónicos, relojes marcando
la hora menguada, caminos floridos
en los surcos de Machado, esperanzas disecadas
en los mausoleos de las barriadas.

Vengo con las manos marchitas
en la séptima madrugada de mi calendario
indiscreto. Vuelvo al existencial instante
que te evaporaste en el calmoso, acantilado,
entonces la historia de los muertos,
de los sacrificados,
de los venerados,
de los desterrados
de los enterrados,
la historia nuestra, quizá con un clon en el futuro,
reposa en una ceremonia de malditos dolores,
que decoran la tumba que te mantiene al borde
del abismo y a mí, ¡ay! A mí, pariendo el olvido,
que no quiere abandonar mi vientre.

Yaneth Hernández
Venezuela.
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4comentarios 112 lecturas versolibre karma: 53

Cuando sea el momento

Cada amanecer,
después de un gran insomnio
o de la luz de algún te sueño,
estoy más cerca del volar
hecha cenizas.
Porque ese,
es mi destino.
La tierra es para la vida
y las flores
son parte del amor.
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2comentarios 151 lecturas versolibre karma: 86

Un baúl de cenizas

Lloro por ti
por tu insignia perdida
en las alcantarillas del olvido.
Cuántas mañanas amarillas
decorando los huecos memoriosos
deshidratados
de primaveras vívidas.
Cuántas caricias derretidas
en los desiertos clandestinos
dibujando medianoches de silencios.

Tú viajaste por los mares de mis besos
colgado de una estrella
fugaz
insospechada
decretando la ausencia del estío
que hospedado en el rincón de mis anhelos
voló hasta la cumbre de los velos.

Lloro por ti
por la extinguida historia
apasionada
por el sol que creamos en las noches
y el aullido del lobo en la quimera
del amor con cuatro pétalos vendidos
al desalmado actor de las tinieblas.

Un eco del amor que no palpita
atrapado en el crepúsculo desnudo
viajero misterioso que se escurre
volando hasta la cumbre del imperio
del misionero sin luz
y sin reflejos.

Lloro por ti
lloro mis sueños.
mi corazón tendido en la vereda
llora los tiempos del incendio.
Hay un mar de mentiras esqueléticas
desbordando la vida
y una lágrima roja
despidiendo al futuro.

Sólo queda en mis manos
un baúl de cenizas

BEATRIZ OJEDA
DERECHOS RESERVADOS
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9comentarios 133 lecturas versolibre karma: 99

cenizas

Soy el color de ese cielo plomizo
de un atardecer de tarde muy gris.
Un amanecer triste y nublado,
una noche negra en un mundo que
no marcha, ni anda, inmóvil parado.

Oscuridades de un profundo abismo.
Nimbos grises de negrituz preñados
pendientes que fueran de un no se qué
¿milagro? ¿o algún hado cruel malvado?

todo es este vacío de negrez
aunque aun nos bailaran los encantos
nos hace, y nos hace un frío que
o solo es este vacío sin qué
o es este oscuro sin sentido que
no los aguanto ya o es que no vivo.

esperando sin fe un tal vez que
este mundo deshaga el recorrido
ese en el que te perdi y nos perdimos
ese que con razón o sin razón
parece en mi cabeza un sin sentido
que eran un no te aguanto o te he querido.

porque es que en esta oscura negrez
no se si eran quizás besos u olvidos
no se si eran quizás tuyos o míos.
Y sin palparte y en estas negruras
no puedo ver quien puso las caricias
ni quien tapó la llama con cenizas...
para no volvernos jamás a ver
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sin comentarios 59 lecturas versolibre karma: 16

Quizás

Tú y yo somos
lo que queda de un nosotros.

El polvo que pisamos
que ya pisaron otros.

Quiero que seas feliz
pero no que no vuelvas nunca.

Si el pasado te trunca
quémalo porque debe ser así.

Seré carbón para darte fuerza
y en las ondulaciones de las llamas

te desharás de fotos aunque todavía duelan.
No te intoxiques con el humo que desprenda

quizás las cenizas sean el agua
o el aire que tanto te convengan.
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10comentarios 94 lecturas versoclasico karma: 354

Oda al fuego escrita con ceniza

Cruzando el frío polígono, si tú supieras
cómo brillas cuando me sonríes,
incluso en esos días que estás cansada,
sería, y un poco triste,
a solas con tu hija, tu posible divorcio,
y los sueños que se llevó tu odioso trabajo,
en el que te preocupas por mí
cuando me ves apagado.

Me duelen todas las mañanas, las tinieblas,
en las que nada sabes de este poema.
Porque siempre provocas un cambio
en la ambición de lo que vivo, y escribo.
A contraluz, me vuelvo humilde
cuando sonríes, y te miro.

Ironías de ir a ciegas por la vida:

No es la llama
quien ve la luz,
es la ceniza.

####
(Abel Santos,
de LAS LÁGRIMAS DE CHET BAKER
CAEN A PISCINAS DORADAS,
Chamán Ediciones 2016,
2da edición 2017)
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4comentarios 115 lecturas versolibre karma: 71

Flor de verano

Buenos días flor de Verano no temas, tú eres fuerte como un volcán
que lima la montaña por sus laderas,
con mucha fuerza en su explosión.

Después debilitado cae suavemente
enfriando los campos ya quemados.

Los hombres prenden el candil
del diablo, sin darse cuenta
que son sus casas las que arden.

Después las lluvias erosiona
las laderas
y las cenizas
llegaran
al
Mar
contaminándolo.
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sin comentarios 60 lecturas versolibre karma: 73