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Sol de ceniza

De mayo, luz,
radiante día.

Sol claro y mariposas
encarnadas.

Las rosas crujen
levemente en el rosal.

Despiden paz...

... ¿Por qué esta lluvia gris
me inunda dentro?

A pleno sol...
... ¿Por qué este invierno frío
y a destiempo?

Por el revés de mí,
me voy volviendo pena.

... ¿Por qué mi sol
se ha vuelto de ceniza?

Hojas de acanto y piedra
mis silencios.

Roja caléndula marchita
mis vacíos.

... ¿Por qué? ¿Por qué...?

Tierra en los labios.

Una palabra atragantada
en mi garganta.

Con el silencio de agua
y llanto
me estremezco.

El sol sigue brillando.

Y ya no vive el mar
en este río...


María Prieto
Mayo 2019

Foto: Claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Capitel hojas de acanto. Románico.
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30comentarios 161 lecturas versolibre karma: 96

Y sigue girando . . .

Y el mundo sigue girando
sobre sus ruedas
de cristal bruñido
en calderas
de sueños dormidos,
compungidos,
raídos,
afligidos,
sufridos.

Y los pájaros tuertos
vuelan sobre alas rotas
llevando a cuestas
sus jaulas de oro
sobre sus diminutos lomos alados.

Y la vida te duele
con un dolor que ya se hace habitual,
y el corazón inhala y exhala
la sangre de los sueños
que aún viven
que aún respiran
que aún traspiran.

Y aprendes a ser feliz
sobre los lienzos de dolor,
y aprendes a seguir encendiendo sueños
sobre las cenizas
de los anhelos extinquidos,
cremados en los hornos
de las crueles consecuencias
de los actos violentos
de los ayeres
que dibujan su estela
en los firmamentos
de realidades
que ahora parecen alternas.

Y vagan las penas
en el cementerio
de las vidas inconclusas;
en sus togas negras,
con sus velas negras,
en sus noches negras.



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@AljndroPoetry
2019-Ene-07
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20comentarios 107 lecturas versolibre karma: 104

cenizas

un camino de cenizas
que ya nadie reconoce.
sólo el canto de los búhos.

ɐ u ǝ ɹ o Ι
ǝ Ι ɐ ɔ o ı ɔ
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9
sin comentarios 40 lecturas japonesa karma: 99

Acantilado

Vengo a mirarte con las manos despiertas.
Sucumbí la tarde que colgada de un acantilado
volaste, volaste inconmensurablemente.
En silencio.
Peregrino entre los fragmentos que dejaste.
Nunca volví a sentir escalofríos.
-Escucho tu voz enterrada en el Universo-

Puedo tocar la inocencia de tu boca,
mostrar las silabas de tu garganta,
delinear sobre las olas perfumadas de tus carnes,
las señales impolutas de mis ramas,
bordar en las alas de las aves,
el beso que el alma grita.

Devoré tu contorno mientras la luna
vigilante, me desabrigaba.
-Tú fingías pintar orugas en los estantes-
Dejaste escapar el mundo en tu mirada,
y el amor volvió del destierro.

Se abrazaron nuestras dudas.
-Quise repetir el quejido que rompió tu vientre-
Esa noche callada, envuelta en perlas imaginarias,
Vivaldi acopló las notas de su pentagrama,
con la curvatura violenta, de tus labios salvajes,
la música estalló, irritada en los bosquejos
cetrinos de las calles apuñaladas, de nuevo pude
sentir la vida golpeando mis huesos cenizos.

Todo era campo en tu cuerpo,
puerto y libertad en tu cintura,
tragedia de amantes incompletos,
prosa de burdeles,
máscaras caídas en el último vals.

Te acercaste con puñados de secretos,
la frente cual cristal, la verdad del ocaso en tus pechos
y el canto del cisne nocturno, anunciando
la entrada en tu fauna.

He prometido bajo una tempestad de ánforas cargadas
de vino dulce, sufragar cada una de tus veleidades,
cruzar los pantanos en los más reñidos inviernos
para rimar con el vaivén de tu falda,
tocarle a tu cabello una tonadilla que alborote,
tu neurona más tímida y tu célula más displicente.

Iré a buscarte cada vez que el otoño se le antoje
deslizarse por mis nostalgias, con canciones
que alegren provenzales quimeras.

Nos marchamos en un retozo cómplice
de verbos y sabores,
vimos partir la galerna que empuja el infinito,
las estrellas lustrar la eternidad y mis ojos
en jaque mate frente a los tuyos.
Un par de tórtolas nos observan riendo,
con los picos húmedos y mis ganas atraviesan
las estepas de mi talle.

Tú sabes.
Tú entiendes los símbolos del agua.
Ahora, vivirás descifrando sus ondas,
te erigirás franca en el mes de abril, con el puño
cruzando el sol y las palabras incoloras buscando tu lengua.
Pescaré en algún equinoccio, tu sonrisa, espero
la dejes en el naufragio de tu soledad.
Te amaré,
te amaré con la máquina más antigua que guarda
el pecho, ese tic-tac que al cavilar en ti, se llama corazón.
Te perseguiré sobre un centauro hasta el umbral
de las rocas acuáticas.

No te hallaré en vano,
cortejada por la fantasía,
robles de tapices armónicos, relojes marcando
la hora menguada, caminos floridos
en los surcos de Machado, esperanzas disecadas
en los mausoleos de las barriadas.

Vengo con las manos marchitas
en la séptima madrugada de mi calendario
indiscreto. Vuelvo al existencial instante
que te evaporaste en el calmoso, acantilado,
entonces la historia de los muertos,
de los sacrificados,
de los venerados,
de los desterrados
de los enterrados,
la historia nuestra, quizá con un clon en el futuro,
reposa en una ceremonia de malditos dolores,
que decoran la tumba que te mantiene al borde
del abismo y a mí, ¡ay! A mí, pariendo el olvido,
que no quiere abandonar mi vientre.

Yaneth Hernández
Venezuela.
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4comentarios 112 lecturas versolibre karma: 53

Cuando sea el momento

Cada amanecer,
después de un gran insomnio
o de la luz de algún te sueño,
estoy más cerca del volar
hecha cenizas.
Porque ese,
es mi destino.
La tierra es para la vida
y las flores
son parte del amor.
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2comentarios 178 lecturas versolibre karma: 86

Un baúl de cenizas

Lloro por ti
por tu insignia perdida
en las alcantarillas del olvido.
Cuántas mañanas amarillas
decorando los huecos memoriosos
deshidratados
de primaveras vívidas.
Cuántas caricias derretidas
en los desiertos clandestinos
dibujando medianoches de silencios.

Tú viajaste por los mares de mis besos
colgado de una estrella
fugaz
insospechada
decretando la ausencia del estío
que hospedado en el rincón de mis anhelos
voló hasta la cumbre de los velos.

Lloro por ti
por la extinguida historia
apasionada
por el sol que creamos en las noches
y el aullido del lobo en la quimera
del amor con cuatro pétalos vendidos
al desalmado actor de las tinieblas.

Un eco del amor que no palpita
atrapado en el crepúsculo desnudo
viajero misterioso que se escurre
volando hasta la cumbre del imperio
del misionero sin luz
y sin reflejos.

Lloro por ti
lloro mis sueños.
mi corazón tendido en la vereda
llora los tiempos del incendio.
Hay un mar de mentiras esqueléticas
desbordando la vida
y una lágrima roja
despidiendo al futuro.

Sólo queda en mis manos
un baúl de cenizas

BEATRIZ OJEDA
DERECHOS RESERVADOS
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Ceniza

Veo el atardecer
y con su llama
enciendo un cigarro.
Vive un recuerdo
en cada calada.

Esta va por ti,
me digo.
Por tu risa.
Y por la mía.

Esta va por aquella noche
que pasamos sin dormir
con aquella canción en bucle;
y antes que a ella, te memoricé a ti.

Esta va por el sol que se va
entre las montañas
y sale por el mar.
Y por la noche que llega
y me envuelve en soledad.

Te espero envuelta en el humo
a la orilla del mar,
para ver juntos
el sol regresar
allí donde tú y yo
no nos volveremos
a encontrar jamás.

En la calada
de mi cigarrillo
tú siempre estarás.

aunque pronto,
ceniza serás.

Porque a veces el siempre,
dura poco más que eso,
un recuerdo,
y un cigarro,
a la orilla del mar.
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6comentarios 87 lecturas prosapoetica karma: 94

Mi bosque

La Parca tiene ojos verdes
y la luna, el corazón negro.
Ellos juran protegerle,
él promete un eterno.

Y es que tengo madera de ceniza
porque en quemarme tengo más tablas que una mesa.
Y es que hasta al roble la piel se le eriza
si piensa en robar corteza y lo confiesa.

Si aquí lo normal es la tala,
estamos como una regadera.
Si buscamos oro de la nada,
convertimos un paraíso en zona perecedera.

Veo venir el adiós en un silencio que dura días,
en una rotura que lleva meses sucediendo...
Veo irse todo lo que quería
porque astilla y ceniza no se están defendiendo.

Me ahogo en una lágrima
y me hablas de lo lleno de tu vaso.
Me inunda una lástima
que coge aire en cada paso.

Supe que de día me iba a congelar,
y que ardería de noche.
Y es que que brillara antes de quemar
no solucionaba los problemas de mi bosque.
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4comentarios 53 lecturas versoclasico karma: 57

Los míos

Los míos habrían estado
hasta si no hubieran podido,
habrían tendido una mano
para que se usara de abrigo.

Los míos no habrían esperado nada,
pero sabrían que llegaría.
Confiarían en que la grada
siempre corresponde la valentía.

Los míos habrían puesto la cara
con tal de proteger el carbón
porque el rubí no vale nada
cuando está en juego otro valor.

Los míos no habrían agachado la cabeza
cuando el lobo retaba al contacto visual.
Porque el sacrificio no empieza
si el miedo se convierte en vital.

Los míos habrían huido si la ciudad se derretía,
habrían quemado hasta el último copo de cenizas,
habrían buscado una lágrima en un mar de lejanías
porque sólo entre verdades no destacan sus mentiras.
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cenizas

Soy el color de ese cielo plomizo
de un atardecer de tarde muy gris.
Un amanecer triste y nublado,
una noche negra en un mundo que
no marcha, ni anda, inmóvil parado.

Oscuridades de un profundo abismo.
Nimbos grises de negrituz preñados
pendientes que fueran de un no se qué
¿milagro? ¿o algún hado cruel malvado?

todo es este vacío de negrez
aunque aun nos bailaran los encantos
nos hace, y nos hace un frío que
o solo es este vacío sin qué
o es este oscuro sin sentido que
no los aguanto ya o es que no vivo.

esperando sin fe un tal vez que
este mundo deshaga el recorrido
ese en el que te perdi y nos perdimos
ese que con razón o sin razón
parece en mi cabeza un sin sentido
que eran un no te aguanto o te he querido.

porque es que en esta oscura negrez
no se si eran quizás besos u olvidos
no se si eran quizás tuyos o míos.
Y sin palparte y en estas negruras
no puedo ver quien puso las caricias
ni quien tapó la llama con cenizas...
para no volvernos jamás a ver
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sin comentarios 60 lecturas versolibre karma: 16

Quizás

Tú y yo somos
lo que queda de un nosotros.

El polvo que pisamos
que ya pisaron otros.

Quiero que seas feliz
pero no que no vuelvas nunca.

Si el pasado te trunca
quémalo porque debe ser así.

Seré carbón para darte fuerza
y en las ondulaciones de las llamas

te desharás de fotos aunque todavía duelan.
No te intoxiques con el humo que desprenda

quizás las cenizas sean el agua
o el aire que tanto te convengan.
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Oda al fuego escrita con ceniza

Cruzando el frío polígono, si tú supieras
cómo brillas cuando me sonríes,
incluso en esos días que estás cansada,
sería, y un poco triste,
a solas con tu hija, tu posible divorcio,
y los sueños que se llevó tu odioso trabajo,
en el que te preocupas por mí
cuando me ves apagado.

Me duelen todas las mañanas, las tinieblas,
en las que nada sabes de este poema.
Porque siempre provocas un cambio
en la ambición de lo que vivo, y escribo.
A contraluz, me vuelvo humilde
cuando sonríes, y te miro.

Ironías de ir a ciegas por la vida:

No es la llama
quien ve la luz,
es la ceniza.

####
(Abel Santos,
de LAS LÁGRIMAS DE CHET BAKER
CAEN A PISCINAS DORADAS,
Chamán Ediciones 2016,
2da edición 2017)
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4comentarios 118 lecturas versolibre karma: 71

Flor de verano

Buenos días flor de Verano no temas, tú eres fuerte como un volcán
que lima la montaña por sus laderas,
con mucha fuerza en su explosión.

Después debilitado cae suavemente
enfriando los campos ya quemados.

Los hombres prenden el candil
del diablo, sin darse cuenta
que son sus casas las que arden.

Después las lluvias erosiona
las laderas
y las cenizas
llegaran
al
Mar
contaminándolo.
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sin comentarios 65 lecturas versolibre karma: 73