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Corazón de chocolate envinado

Entre trago y trago evoco y olvido
el sabor agridulce de tu boca,
esa que cálida embriaga y provoca
darle a la existencia un nuevo sentido.

Por momentos me recuesto aturdido,
en la cama que tu aroma retoca,
y pronto la calma al ansia sofoca;
huele a cereza y durazno florido.

“Sólo tú, sólo tú”, la tarde canta
mientras se diluye en el horizonte,
licor de mandarina en la garganta.

Y antes de que el sueño sutil me atonte,
en la penumbra azul que se levanta,
voy a buscarte al plateado monte.

De Caminantes, 2017
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Entré al campo de las plegarias

Entré al campo de las plegarias
y no pienses que es un estructurado templo.
Es un rincón enano y simbólico,
yo diría que es portátil
solo que yo lo transfiguro e imagino
como un trono o tabernáculo.

Pues bien... desde ahí
cuando término de sentir
con gozo mis oraciones
me meto en tu caja de imágenes
como lo hace un escarabajo
en el desierto.

Y me puse a ver tu piel nívea y limpia
en ese rincón donde hilvano los recuerdos
y me remonté a esa tarde de primavera
cuando los cerezos blancos
ya mostraban sus rabitos o colas
y brotaban su aliento fresco
y te vi como una alegre niña
protegiendo sus cuencos pequeños o chavales
e ibas precipitada en rauda estampida
con las zapatillas negras que no eran de cristal
retozando por la amplia casona de tus abuelos.

Y una muchedumbre de cigarras clavando sus pisadas
en el frondoso y duro árbol de cerezo
y con su timbrado canto de notas musicales
asustaban y hacían correr a las hormigas negras y celestes
que iban trepando la madera por la inminente lluvia
cargada de celajes y aire fresco. 

Entrada la noche el árbol de cerezo
parecía una constelación planetaria
hadas con sus alas de mariposas y recios
arpegios retumbaban y los elfos danzaban
bendiciendo tu bello rostro de niña, 
todo esto bajo la sombra del cerezo.

Si...así como la dama del lago
se encargó de Lancelot
así lo hicieron tus hadas sembrando en tu carácter
el más bello y excelso léxico.
Oh, mujer culta tus hadas del cerezo están ahí
y emergen más rápido que la luz
solo que tú ya no las recuerdas.
Y en la noche taciturna se arremolinan
en tu ennegrecido cabello, y juguetean
con tus puntas de corona y brillante.

Ya es tarde y tengo que dormir
quizás una de tus hadas me visite
y arranque un pedazo de listón
que mi amigo el colibrí dejó olvidado
en el campo de las plegarias.


Septiembre 2018
Ramón Pérez
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~hokku~

estalla en flor

la rama del cerezo

aunque haya nieve


(primavera)
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24comentarios 119 lecturas japonesa karma: 97

Cerezos en flor

Sé de sobra que has llegado,
y contigo ha vuelto la primavera,
telonera del verano,
de las terrazas, de la playa.

Has traído de vuelta a las golondrinas de Bécquer,
las oigo cantar.
Has hecho florecer de nuevo los cerezos,
reviviendo seres que parecían muertos.

Sé de sobra que has llegado,
y contigo he vuelto a leer a Neruda
bajo la sombra de una encina
sentada sobre tus cabellos de trigo.

¿Dónde están las nubes?
Declárate culpable, sé que las ha robado
y has pintado el cielo con tus ojos agua marina.
Las olas que has mandado han traído
tu tostada piel a la orilla,
en forma de arena.

Sé de sobra que has llegado,
me has devuelto mis noches de desvelo
pero he dejado de escribir a oscuras.

Has llenado de luz la ciudad,
cambiando de hora,
poniendo en la radio las canciones
que siempre me hicieron temblar.

Sé de sobra que has llegado,
tu olor te ha delatado,
a sal, a hierba recién cortada,
a rosas... benditas mariposas.

Sé de sobra que has llegado
porque contigo siempre vuelven
Bécquer, Neruda y los cerezos en flor.
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Senryu ( Cerezas )

Derrama el sol
Sus perlas afrutadas
Rojos destellos
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8comentarios 127 lecturas japonesa karma: 91

El Cerezo

Soñé que atravesabas un campo de cerezos
cubiertos de blanca gala.
Paisaje albino,
óvalo divino
por mi amor guarnecido.
Hierba que arrulla mis piernas
con plumas de colibrí:
¡sí!, estás ahí.

Soy prisionera de tu tierra.
Fui engrilletada en roca y purpurina,
combinación que expolió mi vida,
pues los cuervos acudieron con sus llaves
de diamantes que ahora custodian en nidos de pegasos
cuyo hallazgo es un misterio:
como la muerte de la dulce Marilyn.

Con la suavidad que se desliza la pluma sobre el papel,
mis manos láudano en tu Ser.
Nuestros cuerpos fueron fieltro
en aquel cerezo.
Miríadas de hadas cacaraquean la gloria,
¡escribanos narran nuestra bella historia!
Tu mirada azul a través de níveas y algodonosas rosas…
El cerezo es el espejo de mi amor eterno: cenit de mi vida,
savia bendita que ansía mi alma proscrita.
Sólo necesito el espacio que abarcan tus manos,
viviremos dentro del cerezo
y él será nuestro Universo.

Sufro un desvaído
¡Despierto en el vacío!
¡Árbol impío!
¿Dónde estás amor mío?
Aquellas flores que creí aliadas
fueron pirañas
con dientes de guadaña.

Las Pleyades
yacen en simas fantasmales
huyendo de un cielo trastocado
que llora trasnochado.

El cerezo fue un infundio
y por ello vago perdida en un latifundio
de monstruos nauseabundos.
Sólo los juncos
me acarician hoy en este mundo.

Marisa Béjar, 11/01/2018.

El Cerezo, por siempre mi árbol favorito. 11/09/2018.
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Tanka

el sol derrama
sus afrutadas perlas
rojos destellos

las cerezas ya lucen
ramas primaverales
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25comentarios 149 lecturas japonesa karma: 122

Nieva en primavera

Manto de pétalos
Nievan los cerezos
Copos de primavera
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6comentarios 197 lecturas versolibre karma: 59

A mi hermana

Ay! mujer la madre tierra
te hizo tan bien,
primero te hizo de cielo
Carita de angel flor de pomelo.
Luego te hizo de mar
para darle a la vida
un poquito de tu sal.
Luego de estrellas y luna
cuerpo esbelto sonrisa pura.
Los labios te hizo de fresa,
Lo ojos de miel, la piel de chocolate
tus besos de cereza.
Nunca vio hombre alguno
una mujer de tanta belleza.
Y para llegar a la perfección
el alma te llenó de alegría
y el corazón te lleno de amor.
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