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Confesión II

Antes que yo, caminaron mis pies sobre tierra sin figura ni color. Tropecé y reíste.
Y reí... Con un aliento: la neblina que se forma sobre del agua.
Tú eres lo etéreo que mueve al mar, y el paso ajustado que mueve al mundo, presagiando la vida.
Mi muerte efímera.
Mi perpetua vida.
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Confesión I

Fue de mañana cuando miré tus ojos sin inquietud.
Y me acerqué a tu voz que armonizaba con el ruido que se desprende de una multitud sin soledad.
Yo soy lo etéreo que sostiene tus cabellos cuando caminas, y el paso ajustado que presagia tu presencia.
Tu presencia efímera.
Tu perpetua ausencia.
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Confieso que...

...

Fue contigo que empecé a tener huellas.


Confieso que he perdido y
que he golpeado mis tímpanos con tu voz.

Confieso que recuerdo cada vez menos tu cuerpo y
se me hace inútil el dia con el brillo de sol.

Confieso que no hay soledad más cruel que la mía y
que no hay más destino inocente que el de nosotros.

Confieso que te cuento desde dentro de mí y de mi piel.
Confieso que se me rompe cada letra en cada hoja y muere conmigo.

Confieso que ahora
ya eres río tormentoso por entre mis manos,
cuando antes eras brisa en el mar.

Confieso que camine descalzo
por entre tus brazos y que recorrí cada centímetro de tu piel mientras dormías.


Confieso que te bese hasta el cansancio
mientras cerrabas los ojos y que dormí junto a tu sexo en la madrugada.

Confieso que me dolió la angustia y,
confieso que la respuesta a todas las preguntas, eres tú.

No sabes con cuanta inocencia
recojo flores en el bosque
luego de que me escribes sabiendo que el peligro está en el bosque.

No sabes cuantas balas del pecho
me salen al pronunciar tu nombre y
no sabes la gratitud de mis manos desnudas por tocar las tuyas.

...

Fue contigo que empecé a tener huellas.
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"Como si arrancara un Milagro"

Nuestro frenesí fue crudo y ruidoso
Nos intentábamos robar el alma
pasó en días como estos
de Invierno y Destierro
Alguna vez cuando bajaste un poco la guardia
Alcancé a ver en tu rostro
una mirada tuya encendida cósmica
Se tornaban dulces y soñolientos
como los de un niño pequeño
Soñaste por primera vez conmigo
una vida juntos
Una casa
Un jardín
Con muchas rosas
Muchos libros
Tu escribiendo prosas sobre mi espalda
Tal vez hijos,
Te dije que quería tres
Y les puse nombre
Agustín, Teresa y Mateo
Nuestras promesas se cumplían...
Pero después no volví a sentirte así
Pues no habían noticias buenas
Para ambos
Pareciera que esperábamos la muerte silenciosa
Yendo de la mano por el túnel
Habíamos perdido grandes trozos
de los cabellos joviales
Toda su belleza
Su suavidad
Ímpetu
Y la Esperanza, lo más desastroso.
¡Que terrible presentimiento!
Tenía miedo de que aquí se terminará todo
No fui tan valiente como tú
Tu coraza era inquebrantable
una muralla que jamás pude traspasar
Guardabas tu dolor con orgullo
no me dejaste consolarte
"¿Para qué?" me preguntabas extrañado
Si tú nunca sentiste pena por ti mismo
Irónicamente
eso fue lo que hizo que mi alma se apegará a ti sin querer soltarla
¡Cuanta admiración sentía!
Esa manera de aferrarte a la Vida
a levantarte y vencer
así también quería que tu me quisieras...
Y yo solo te quería para mi
Anhelaba tanto tu ternura
Pero me hacías a un lado
Después de todo lo que habías perdido
A tu hermano
A tu abuelo
A tu madre
A ella...
Eso yo te lo quería reponer
con lo mejor que sabía hacer
A entregarme plenamente
Con mis heridas sangrantes
Tan abiertas y vulnerables
Con toda mi sensualidad
Mis alegrías
Mi sacrificio
Con todo mi amor
Y mi buena intención
Pero la enfermedad no me mataba como
lo hacías tú
Contigo caí desfallecida
De ese amargo sabor en los labios
Comprender que besabas a otros y a otras
Me atravesaban siete espadas por el pecho
Sin misericordia
Sentía que la poca dignidad que me sobraba se arrastraba por los suelos
Te aventaste por el abismo como un condenado
Y aún así te quería seguir
para salvarte
Aventarme por la borda y arrastrarte yo misma a suelo firme
Lloraba por las noches con un crucifijo en mi pecho doliente
Invocaba a todos los Santos
Por qué no quería perderte
Quería que vivieras
Y que Dios te diera una oportunidad de hacerlo conmigo
Que esos pasos de ciego fueran alumbrados por el verdadero Sol naciente
Yo si creo en segundas oportunidades
¿Pecare por ilusa? Tal vez, si, no importa...
"Eres buena persona" me decías
"Yo amo a la gente mala" me advertías
"I'm so fucked up" me repetías
Salí huyendo despavorida
de aquella destrucción catastrófica
Abatida y Vencida
Me subí en la canoa del Amor Propio
Reme lejos de ti
A veces volteaba dudosa en regresar
Tantos años...
Tantos años de no soltarte
No quería hundirme así contigo en esos escabrosos rincones de tu alma
Me asomé
No encontré nada bueno para mi
Polvo, y más polvo
Hongos venenosos
Cuerpos ajenos en tu cama
Botellas de whiskey
Fantasias y alucinaciones en gramos
Comprendí que jamás podría cambiarte
Era decisión tuya
No fue esto lo suficiente para que lo intentaras
Está bien
y me fui
Remando lejos
Muy lejos
Cuando creí que más al fondo me hundía
Sintiendo que fui yo la que falle
El Sol me alumbró a mi esta vez
"El Sol sale para todos, buenos y malos" dicen
Fui levantada y admiré su Esplendor,
La Paz estuvo conmigo
Volví a tomar mi Cruz
Otra vez me eche a andar
Sonreí
Y sentí como si arrancara un Milagro entre mis manos.





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Tu confesión

Hasta el sol tiembla de frío
con el vendaval de tus palabras,
tan llenas de nada
como el vacío.

Cae tu filosa revelación ,
como la espada de Damocle,
que mi vida no sea como un junco,
que se rompa, antes de que se doble.

Es terrible oír
tu confesión,
un ángel dispara flechas
y el blanco es mi corazón.

Los colores de la primavera
de mi rostro se van borrando.
Los paisajes soñados
Con tu voz se van desdibujando.

La luna es testigo
de mi noche de castigo,
como un eco en la nada
mi corazón anda perdido.
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21comentarios 133 lecturas versolibre karma: 118

Eres tú

Unos lloran con lágrimas y otros con el pensamiento, yo soy uno de ellos. Siempre estás en mi mente la mayoría del tiempo, rogándome que lo nuestro sea duradero y perfecto.

Tú, eres quien nubla mis pensamientos y me hace llegar al cielo, en donde puedo mirar el universo entero desde aquí lejos. No te estoy mintiendo, lo digo muy en serio. Porque para mí el amor no es un juego; sino es amarse sin importarle los defectos.

Yo soy parte de los que aman con sentimientos sinceros, de los que no andan con mujeres distintas a cada momento, ni dándole a cualquiera mis besos. Nunca jamás seré un mujeriego, a pesar de que tenga un cuerpo muy apuesto.

Todo mi ser a ti te lo entrego porque no hay mujer que se pueda igualar a ti. Eres mi complemento en este mundo de infierno, nuestro amor será eterno, esto te lo prometo.

Juntos llegaremos muy lejos cumpliendo cada uno de nuestros sueños, ese es mi deseo que sólo a ti te lo comento.

Estaremos unidos aun cuando fuésemos viejos, amándonos como siempre lo hemos hecho.

Espero que puedas entenderlo. Te estaré esperando con los brazos abiertos y dispuesto a robarte muchos besos, de esos que te dejan sin aliento.

Quizás te sorprendas por como escribí esta series de versos poéticos, en que la que expresan lo que verdaderamente siento, y que emana desde aquí dentro y fluye sin detenimiento.

Este amor que poco a poco me está consumiendo hace que pierda el conocimiento por completo. Espero que llegue tu respuesta a tiempo, moriré sino te tengo.
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¡Madre mía! ¡Me has hecho confesar!

He sentido timidez
no sé que pensar
llamando la atención otra vez.

Mis labios se curvan
¡mi sonrisa se rebela!
¿Cómo disimulan
las estatuas de la calle
a las que pagan pa' que se muevan?

Quiero mi autocontrol,
deseo volver a ser yo.
Que no se vea mi torpeza
ni mi falta de destreza...

¡Madre mía!¡Estoy confesando!
¿Que me has hecho ?
¿Embrujos de aquellos de antaño?

He sentido timidez
cuando olvidaste disimular...
Quizá fue la niñez
Intentando regresar...
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Lo Confieso

Lo confieso,
no siempre soy feliz.

Aunque vean que sonrío, no siempre quiero estar presentable, hay días en que te necesitas elemental y sin adornos, y tu alma solo precisa escuchar tu propia voz.

Hay otros días en los que te aterra saludar y oras implorando que el mirar al suelo te haga invisible, son días en que te elige la soledad o tal vez eres tu quien la elige a ella y la abrazas fuerte; Aquellos días en que hasta tu reflejo se niega a tropezarse con el espejo y

¡como cuesta sonreir!

Pero hay otros,
¡Ay! esos días brillantes que te masajean la esperanza, amanece y el sol baña de magia las aceras, todo se hermosea ante tus ojos, la gente se vuelve buena, los viejos trajes te vuelven a quedar y el cabello brilla compitiendo con tus ojos, esos días en los que por todo sonrío y

¡qué fácil se me hace!

Y sí, lo confieso, no siempre soy feliz aunque me vean sonreír

y lo que no me atrevo a confesar es…

…que casi siempre depende de usted.
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De las confesiones

Qué aburrido el paso del tiempo ―dije, anhelando algo diferente―. Entonces, lo hice: me dejé llevar por el instinto. Fue excitante, pero raro. Algo así como manejar una de esas grúas que demuelen edificios con una bola gigante. La estructura de lo que habían sido mis sueños, miles de proyectos, el futuro, mi futuro... todo, absolutamente todo, se hizo escombros y, entre la humareda gris de polvo, distinguí la luz de otro amanecer.

A partir de ese momento, los días contuvieron la sorpresa intrigante de un regalo envuelto que miras y sopesas antes de atreverte a desliarlo. Un remolino de vida. Estupendo, genial, magnífico. Era justo lo que quería... hasta que lo tuve, porque no hay mejor manera de desprenderse de un deseo que satisfacerlo. Qué curioso. El asombro cambió de nombre para llamarse incertidumbre y riesgo y vértigo y nado contracorriente. Dejó de gustarme eso de ir a tientas, subir al trapecio con una venda, lanzarme de espaldas con los brazos abiertos, caminar descalza, preguntarme todo el rato qué vendrá después. Supongo que alguna vez te ha pasado. Qué mareo, ¿verdad? Da miedo ser la que maneja el timón con la tormenta, dirigir el rumbo sin tener muy claro hacia dónde ni cómo y, menos aún, para qué. Te agobias, te cansas, te hartas y huyes. Primero, de mentira, porque cuesta; pero, al final, terminas marchándote de verdad, convencida de que es lo mejor.

Salté de aquel tren en marcha, pero solo lo hice cuando supe que la caída me dolería menos que proseguir el viaje por un túnel interminable, es decir, encontré un paracaídas. Desprecié lo que no entendía y salté. Mi paracaídas se parecía al equilibrio y, además, era hermoso. La estabilidad recién salida del horno huele muy bien y sabe mejor. Por eso, la degusté con calma, mordisqueé todos sus recovecos narcóticos, me agarré a su firmeza, suspiré subida a su equilibrio en noches cubiertas de estrellas, en definitiva, me convencí de que eso sí era vida, felicidad, prosperidad... y no lo otro, no el remolino eléctrico. Sin embargo, como ya he dicho, los seres humanos somos caprichosos. Pataleamos hasta conseguir lo que queríamos y, cuando lo obtenemos, tachamos la proeza y buscamos la siguiente. Que quede entre tú ―que me estás leyendo― y yo ―que me estoy sincerando contigo―: estamos abocados a un descontento eterno.
Lo sabes, ¿verdad? A mí me quedó claro hace tiempo.
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Confiesa

Tiremos las cartas sobre la mesa
digámonos ya las cosas de frente
a mi la mentira no me interesa
Confiesa lo que tú corazón siente

Invítame de tu amor a ser presa
bésame que tu mirada no miente,
sé que mi cercanía te embelesa
negarlo no puedes seguramente.

Desde que llegaste a mi te he querido
yo necesito en mi vida un amante,
un caballero decente y aguerrido

Fue suficiente mirarte un instante
sintiendo que la vida nos a unido
y que mi alma sin ti andaría errante.

Las letras de mi alma
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Confesión II

Te dije “amor”,
Arriesgando todo, el sol, la luna, el universo.
Pero te dije amor.

Te dedique todas mis letras,
Y no me leíste,
Me saboreaste.

Te dije amor,
Y tu sonreíste,
Y yo me rendí.

Te dedique mi poesía,
Aquella reliquia tan mía,
Ahora toda tuya.

Y no hubo miedos,
Sino besos,
Y el tiempo se detuvo.

Y en cada caricia,
El sol nos delató,
Y la luna reía mientas partía.

Y te dije amor
Al amanecer,
Y el mundo cayó a tus pies.
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Confesión III

No pude mentirte,
Jamás he podido omitir nada,
Porque tu mirada me desnuda el alma.

De una forma tan inexplicable,
En la que desborda todo de mí,
Y las palabras brotan sin razón,
Sin permiso, sin consentimiento.

No pude mentirte,
Por eso no me marché,
Por eso bajo la lluvia me quedé.

Y te esperé 300 noches,
300 días y me rendí 65.
Porque el dolor me invadió,
Y no pude soportarlo.

No pude ser fuerte,
Porque mis fuerzas las tenías tú,
Y tú estabas desvaneciéndote.

Y cada día me volvía frágil,
Y cada día me volvía ingenua,
Y cada día nos perdíamos.

No pude mentirte,
Cuando te dije que no te amaba,
Llenándote de besos.

Porque mi alma siempre te buscaba,
Te anhelaba, te deseaba.
Porque todo de mí,
Tenia tatuado todo de ti.

No pude ser otra,
Aquella valiente capaz de romperte,
Porque mis balas eran de amor,
Y el veneno eran mis besos.

Te quise arrancar de mi piel,
Pero nos fundimos para ser uno,
Para ser todo.

No pude mentirte,
Porque mis latidos son tuyos,
Y las letras de mi nombre
Siempre se han disfrutado mejor
Cuando salen de tu boca.

Te quise echar al vacío,
Pero lo volviste el paraíso
Donde éramos cada día mejor.

No pude olvidarte,
Porque tu fantasma me asechaba,
Y en cada rincón de mi mente,
El eco de tu voz sonaba.

No pude marcharme,
Por eso te he vivido amando mil días,

Esperando la eternidad juntos.
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Confesión IV

Y pasó que nos encontramos,
nuestras miradas se cruzaron
y el tiempo se detuvo.

Y pasó que sonreímos,
que nos emocionamos tanto
Que decidimos quedarnos.

Y pasó que los minutos
Se transformaron en horas,
Y las horas en días.

Y pasó que llegó el infinito
A tu lado y todo fue un caos
Pero un caos lleno de amor.

Y pasó que te quise,
Que nos quisimos mucho,
Y empezamos a perdernos.

Y pasó que me hiciste feliz,
Que me haces reír también,
Y que dibujas sobre mi dolor.

Y pasó que nos enamoramos,
Que nos amamos,
Que nos extrañamos.

Y pasó, que pasó de todo.
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Lo que tú quieras

Ven, tómame,
que tus fluidos
se esparzan por mi boca,
que tu sangre corra por mis venas,
que tu corazón se acompase con el mío,
haz de mí lo que tú quieras;

pero, ámame, ámame a tu manera,
amarra mis manos a tu cuerpo
y tus pasos a la diestra de mi vera.

Devórame con el calor de tu fuego
echa mi leña en la llama de tu hoguera.

Invádeme con la dulzura de tus ojos
y quédate conmigo a pasar la noche entera,
que tu saliva me envuelva con su néctar,
calma esta sed devenida de la espera...

Amansa estas fieras que me azotan,
pide al reloj que no marque más las horas,
que se detenga el tiempo en tu vientre
y se desgarre mi alma en el limbo de tu aurora.
.....
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Por eso te amo

Te amo,
en el infinito azul de los tiempos,
porque vives eterna en mis sentimientos
como el soplo de brisa expandida en el viento,
como la eternidad encerrada en un juramento
o como los silencios que avasallan mis noches
cuando tu recuerdo llega a mi pensamiento...

Y es que negarte no puedo,
porque este sentir horada mi pecho
con este amor inmenso como llama de fuego,
porque te he amado siempre y dejarte no puedo
porque encendiste mi alma y despertaste mi cuerpo
y convertiste mi vida en un infierno en el cielo
donde navegan mis pájaros al compás de tus sueños.

Te amo.
porque contigo me nacieron alas
y comencé de nuevo a practicar el vuelo
porque en ti se esfumaron todas mis penas
y fue entre tus brazos que encontré consuelo,
por eso te amo, por eso te anhelo, por eso te quiero,
porque eres mis nubes, mi luna, mi sol, mi lucero.
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Confesión I

Y es verdad eso que dicen,
El amor llega cuando crees haber perdido todo.
Eso sucedió aquella noche en la que mis estrellas
Encontraron un nuevo cielo para brillar,
Tu cielo.

Es verdad que mentí,
Quizás unas mil mentiras acosen mi mente,
O quizás eran verdades a medias, da igual.
Tu cielo fue mas claro que el mío,
Y ahi quise estar.

Es verdad que enloquecí,
En cuanto te mire detenidamente,
Y descubrí que tu sonrisa es la cura a mis heridas.
Que tus pequeños ojos, son mas que eso,
Son mi paz.

Es verdad que escribo,
Que te escribo cada semana o cada mes,
Pero la verdad es que te escribo desde siempre.
Desde mucho antes que llegaras a mi vida,
A este caos que ahora es tuyo también.

Es verdad que soy de ti,
A medias, a pedazos a veces entera.
Cuando mis fuerzas escasean y vienes tu,
A levantarme con tu paciencia y tu amor,
Ese amor tan tuyo, tan puro.

Es verdad eso que dicen,
Que enamorarse es de valientes y de ciegos,
Arriesgando todo, perdiendo sin perder,
Ganando sin ganar, pero sonriendo como tonto,
Y así estoy yo

Sonriendote a ti.
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Comprender

Quería que fuera de esas
personas a las que nunca llega.
Que alcanzará su meta.
Y ella quería ser mamá
cuando tenía esa edad,
Rodearse de personas que amar.
¿Te imaginas vivir de eso?
Pero eso no puede ser.
Que aunque cambie el
motivo, le parezca bien.
Que ilusa, lo se tan bien...
Si existe es importante
para alguien, ¿No crees?...
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