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Ironías de la vida

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las noches las pasaba sin más
compañía que sus dedos,
compartiendo la cama con la
enfermedad emocional, y su
enésima autobiografía de la tragedia,
el absurdo y la mala fe.
Un día llegó el amor,
ella floreció y se le permitió
poder amar por primera vez.
Ya no era un acostón de hotel de paso.
Era el amor, en persona.
Su vacío maniático se llenó de amor,
se sintió plena.
Y una mañana,
se colgó.



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7comentarios 78 lecturas prosapoetica karma: 109

Luna

Luna soñaba con conocer el mar. Por eso después de un apretado año de trabajo lleno de privaciones y de sueños, no dudó un instante en sacar sus ahorros para cristalizar su fantasía. Con el entusiasmo de una joven emprendedora que no aparenta ser una coqueta incorregible ni una cabeza hueca para alcanzar sus ideales, alistó maletas, se despidió del Señor caído de Monserrate y partió hacia el corralito de piedras.

Atrás dejaba la tierna frigidez de la meseta y poco a poco iba sintiendo el ardiente y alegre calor de la costa. En el extenso y extenuante, pero agradable recorrido, guardaba en la memoria la atractiva diversidad de su paisaje. Y al llegar, caminó hacia su destino y se encontró con el especioso mar que la esperaba con los brazos abiertos, cruzaron sus miradas y quedaron hechizados.

La noche se extendía con la blanca luz del plenilunio, las ondinas le abrían las puertas de su lecho cristalino tapizado con las perlas del mar. El viento besaba sus oídos con su murmullo de amor. Con paso sensual, sus pies descalzos dejaban huellas de luz sobre el polvo marino... respiró el aroma festivo del mar y quedó subyugada; extasiada se lanzó a sus brazos, las perlas saltaron para tocar su belleza… y el mar se la tragó.

© Eder Navarro Márquez
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2comentarios 51 lecturas relato karma: 97

Las nubes despertaban

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Tras una noche ajetreada de tormenta, en la mañana las nubes despertaron entre los cañones y entrañas de la sierra madre. Yo caminaba hacia mi labor, cuando éstas procedían a levantarse.


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Fotografía captada por @ZapateroPoeta
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7comentarios 101 lecturas prosapoetica karma: 123

La musa calva

Estaba allí sentada en el trono
a plena terraza
y con los lobos del viento lamiéndoles las espelucadas cabezas.
Le cortaban el negro cabello
podando a cero la enredada tomusa
y salen volando algunas caspas lumínicas
puntos blancos de luz que
cual si fuesen chispas de hadas escapando del crepitar de una hoguera
se arremolinan todas
otoñadas
en la reguera de un gastado papelillo ya sin fiesta.
Sobre sus crismas las asentaba el reino un cuarto menguante
la hoz de la tijera había pasado
dejando yermo el Gólgota de este albo calvario
ahora...
es un campo de Marte.
El filo se lleva consigo todas esas altas yerbas
que secas
le coronaban en nido de chuchuas
el rosado fósforo de su enloquecida cabeza.
Quedó calva como una musa enferma
... convaleciente...
convocando a los nuevos flujos capilares.
Era una diosa sin cabello
o el tránsito de la oportunidad encarnada.-


@ChaneGarcia
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3comentarios 87 lecturas versolibre karma: 100

No me mires

Por favor
no me mires
con esos ojos
que me dejan
sin aliento.
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1comentarios 78 lecturas versolibre karma: 87

Demencia

Locos
los sueños en
mis manos
ansiosos
de encerrarse
entre las paredes
acolchadas
de tu vientre.
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2comentarios 80 lecturas versolibre karma: 74

La fragua

¿ Qué nos está pasando?

El taller de herrería donde crecimos, donde charlamos y reímos a la par de golpes en el yunque de está quedando solo.

Ya solo queda el eco de nuestras risas,
las anécdotas de los viejos,
las historias del norte...

Hoy te adelantas tú,
de esa segunda generación que
engalanó a la fragua y que nos
dio amistad y fraternidad.

Ese viejo paraíso que en medio
del taller nos daba sombra también está triste,
también llora con nosotros el que ya no
estarás.

Allá donde las aguas son manzas,
nos hemos de encontrar.
Y volveremos a reír con esas bromas
que siempre solías hacer, Chuy.
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6comentarios 98 lecturas prosapoetica karma: 81

Cobarde, sin más

Estoy a un paso de plantarme frente al espejo y ser parte de la locura.
Estoy a un paso de decirle a ese payaso de mi reflejo Why so serious? y aún así, con más gritos en mis entrañas que en mis lágrimas, seguiré sin entender porqué no pude mirarte a los ojos cuando me dijiste una y otra vez que te ibas.

Joder, si es así, vete de una puta vez, coge tu maleta y esos dibujos chinos y, no vuelvas más.
Estoy seguro de que a este payaso no le vas a cambiar más el sueño por noches de sexo a quemarropa al compás de tu puta canción favorita.

Y así, con máxima determinación y dejando ese olor a café mañanero, dejó a un hombre que, más que hombre, era un cobarde que, en lugar de mirarte, sonreía con la certeza de poder olvidarte.
Já, que ironía y que cabrona era la vida en mi (mala)mente.
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sin comentarios 38 lecturas versolibre karma: 80

Multioficio

Las manos tratan angustiosamente de ensartar el hilo.
— ¡Ya no puedo más! ¡Basta! —piensa, mientras una y otra vez falla el intento. La ponen nerviosa los gritos de Al.
—Acaba de coser el pantalón. No sirves para nada. —Vocifera ofensivamente.
Además de humillada esposa, la obligaba hacer de “pala” del payaso; cobradora de taquilla; barrendera y otras tareas. ¿Retribución?..., solo el escaso alimento que ella misma cocina. Pero no, todo tiene un límite y el de ella la apremiaba..
—¡Se acabó, coño! Cóselo tú mismo. Ahí lo tienes. —Dijo con tal fuerza y resolución tirando la pieza rasgada al piso que Al, incrédulo, se quedó sin palabras al verla alejarse con firmes y apurados pasos.
Nunca la vi así. Se jodió esto –pensó- Y recogiendo el pantalón, el carretel de hilo y la aguja fue tras ella. Despacio. Iba confuso, sin saber qué hacer.
¡Qué se habrá creído! Siempre ha sido dócil –meditaba- Tengo que ponerme duro. Está probando fuerzas o se volvió loca. Se detuvo y pasó una hebra de hilo por el hueco de la aguja, la anudó. La vio sentada a horcajadas sobre un banco de madera. Le dio un manotazo en pleno rostro y tirándole el pantalón en la cabeza le gritó.
—¡O lo coses o no respondo de mí! Yo soy el equilibrista y no puedo caminar por las cuerdas enseñando las nalgas. ¡A coser!
Sin una lágrima en sus ojos, fruncido el seño y una penetrante mirada de odio se incorporó rasgando aún más la rota prenda. El no tuvo tiempo de reaccionar.
—¡Se acabó! —dijo ella sacando de entrepiernas una pistola..
Fue un solo disparo. Efectivo.

@Saltamontes
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14comentarios 124 lecturas relato karma: 100

Infantería

Troté y caminé el desierto,
bajo un sol abrasador.
Busqué el norte y el sur sin brújula ni mapa,
solo guiado por la sombra de los cactus.
La sed me vió casi extinguirme
¡Pero no me vió rendirme!
¡Montañas amigas!
Que anduve cansado, equipado,
siempre uno con el pelotón,
siempre en vigía bajo un manto de
millones de estrellas que nos orientaron.
Fusil en mano, mochila de equipamiento en la espalda, cargadores, y un miedo acallado
que no dejábamos se notará debajo de el casco acerado que cubría casi nuestra mirada.
Balas y trincheras,
enemigos de la tranquilidad frente a nosotros,
Disparos por órdenes,
valor cumplido bajo la prerrogativa del honor.
Adiestramiento bajo el infierno,
operaciones en las axilas del diablo.
Infantes, soldados de combate de a pie,
llorando detrás de un arbusto
sin que nadie nos vea la muerte del compañero,
la orden de no retirarse, el hambre insatisfecha,
la tristeza acumulada, días enteros sin dormir,
un infierno que solo se puede aliviar con alcohol.
Siempre puestos para lo que mande la nación, lo mismo sea dejar la vida en combate, que debajo del desastre auxiliando a la Población.
Y aunque dejé la tropa, no dejo de ser soldado. Pues soldado una vez ¡SOLDADO PARA SIEMPRE!
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5comentarios 105 lecturas prosapoetica karma: 89

Un día de lluvia

Hoy brilla hermoso el sol,
las aves y sus gorjeos merodean afuera de casa. Tomando café, escucho esa voz interna que es la conciencia y algo más adentro en mí anhela que el día fuera nublado y frío, sin gente en las calles, ni mensajes en el móvil.
Que cada quien se encargara de vivir su propia vida y no jodieran la de otros.
Que la cellisca cubriera a la comarca y que los automóviles estuvieran aparcados en sus casas y no inundando la vía de pitidos, choques y un indeseable caos.
Dejar postergados los problemas emocionales y refugiarse en la lectura de cuentos de Antón Chéjov tomando té a sorbos y viendo de vez en cuando la ventana para encontrarme en el viento helado que juega con los árboles.
Estar arrellanado en un viejo sillón de cuero, leyendo, en momentos hilvanando versos,
sintiendo el frío invadir la estancia y seducirme, entrar en momentos en el sopor de las ceremonias de interior y sentir un pequeño contento de saber cuánto disfruto ser un hombre entregado a la vida de los libros, que un mercachifles que deambula por la ciudad angustiado por no encontrarse así mismo, bajo un sol que no es el suyo, y una tierra que no es la propia. Cómo quisiera que hoy fuese un día de lluvia...
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14comentarios 91 lecturas versolibre karma: 94

Mi hogar

Vivo en un libro,
entre páginas connotadas de romanzas
hispanas, a la usanza de Quevedo, León Felipe y Alfonso Reyes; versos acomodados debajo del sol, amarillentas páginas olvidadas en el bazar donde rescaté este viejo libro que he tomado como casa y mi patria.
Vivo debajo de un ensayo olvidado de Octavio Paz, como almohada algún escrito de Julio Cortázar, Eduardo Galeano o del mismo José Joaquín Fernández de Lizardi;
cobijado por el surrealismo que Juan Rulfo me enseñó camino de Sayula.
Dialogo algunas tardes abigarradas con Juan José Arreola, escucho su luminosa narrativa describirme su hermoso Zapotlán el Grande, mientras bebo ponche de granada que un amigo me trajo de Zapotiltic.
Enclaustrado en nostalgias varias, por las noches me gusta encontrarme con Sor Juana Inés de la Cruz, eminente genio de las letras hispanas que suaviza mis horas agitadas por la marea emocional con sus impecables versos ¡Quién tuviera el gozo de haberte conocido Dulce Minerva de América!
Otras veces, siento ganas de volver a mí, a través de Ignacio Manuel Altamirano y su entrañable Navidad en las montañas que me envuelve en esa exquisita prosa franca y local que hace que mi estancia en mi hogar-libro sea confortable, serena y lejos de tanta insana hipocresía.
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6comentarios 82 lecturas prosapoetica karma: 91

Euzkal Herria

Quiero caminar contigo de la mano
y descubrir los rincones tan hermosos
de Euzkadi, bajo su hermoso sol vasco y el mar cantábrico mojando nuestros pies.
Que los vientos metalúrgicos de Bilbao, nos hablen del éxito fabril de la capital de Vizcaya y nos cuenten historias del atletic en San Mamés; reír con los abuelos, nostálgicos por la grandeza que vieron pasar frente a sus ojos.
y que nos abraze la magia verde de Guipúzcoa
mientras de la mano nos dejamos envolver
por la cordialidad de San Sebastián,
hacerte poesía euskera en Vitoria, conquistando juntos Álava en plena conjunción amatoria.
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6comentarios 73 lecturas prosapoetica karma: 91

Entre el cielo y la tierra

Fue un día extraño que no hubo sol.
Eras el prototipo de una antología poética
donde el dolor era cosa del pasado.
Llegaste como un libro jamás escrito,
Un verso jamás pensado que pude escribir
en las hojas blancas de mi propio olvido.
Los días se volvieron semanas, y yo,
esperaba la tinta de tu mirada para continuar
este libro que inédito dejamos postergado y se fue al sesto como una memoria inacabada debajo de un cielo extraño como ese día que no hubo sol.
Dos seres tan diferentes como la opinión.
Una oda al idealismo tan surrealista como el cielo y la catarsis de una vida herida por la soledad del alcoholismo, tan dura como la vida humana en la tierra, creían encontrar en la escritura de una página, la panacea al dolor de tener que estar vivos en dos latitudes alejadas como la ilusión lo está de la crudeza del dolor.
Dos personajes idealizados,
una historia insulsa que al final quedó
desplazada.
Guardo mis hojas, tapo el tintero para cuando me llegue la inspiración, tal vez en invierno, visitando Macedonia, o tal vez tomando té en San Petersburgo o leyendo algo de Bukowski, paladeando "la visión de Anáhuac" de Alfonso Reyes, leyendo "Rayuela" de Cortázar o "la Feria" de Juan José Arreola;
Tal vez charlando a solas con Pedro Páramo a través de Juan Rulfo o viajando por la fría Rusia de Chéjov en "La tristeza" que vendrá a mí esa inspiración y susurrarà al oído mi siguiente poema, algún cuento o la primera frase de algún libro donde dejar una huella de mi paso por esta tierra, sin pretender siquiera un cielo ignoto e incierto.
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Blanca

Dulce corazón de blanca armadura
Corsel real de sencillo galopo
Blanca cabellera de ondular cebo crespo
De fiel mirada, capaz y audaz hermosura.

Sencillo relincho
Compasiva como la luna hacia las estrellas
Y como las estrellas hacia la manta del anochecer que cubre cada matiz imperfecto del rosal seco; entre veras.

Ojos aperlados de brillo incapaz
Puro como cada cabello des-hojado de sol
Tenue como luz de luna de amante y sensual color.
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Para que me olvides

Abre de par en par las ventanas,
si pretendes olvidarme.
No vaya a ser que te tropiezes con el aroma de la ausencia y te de por llorar.
Deja que los gatos distraigan tus oídos del recuerdo de mi voz, pon a Gardel para que te olvides de mi acento.
Bebe una copa de tinto,
deshaste del sabor que ya conoces,
mira bobadas en la televisión,
visita a tu madre,
charla con tus vecinas sobre el servicio de calefacción, para que no estés pensando en mí apretadando los muslos, emparedado en ellos tus manos ansiosas.
Ve al neuro siquiatra,
pídele que me extirpe de tu encéfalo,
que me arranque de tu vida,
que ya no pienses más en mi falo.
Compra flores y cómelas con cereal en las mañanas, y que te sirvan para
darle emociones a tu repetitiva vida,
que te consuelen cuando lloras
por papá en tu cuarto.
Si pretendes olvidarme,
publícalo en facebook,
allí solo se publican tonterías
que nadamás les interesan a las tías.
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4comentarios 66 lecturas versolibre karma: 92

Confusión

Las noches eran tan frías
como tú, como mi soledad.
Estar lejos de casa era más triste
sabiendo que tú no me amabas,
que todo era una confusión sentimental
de una chica universitaria que aún no
sabía qué quería de la vida.
Tú reías,
yo lloraba.
Tú, en casa cenabas.
Yo, hambres pasaba.
Tonta historia de un amor entre
un solitario, soñador empedernido y una
niña de casa que no sabía ni lo que buscaba.
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6comentarios 92 lecturas prosapoetica karma: 84

Al norte de tí

Al norte del planeta te pienso.
Ojalá puedas disfrutar de este sol
abrazador que acaricia mi piel,
aunque sé que a tí, el otoño hace que vibres al compás del sur, que tú no ves auroras boreales,
sino australes.
Que las millas que nos alejan,
son solo kilómetros de poesía y cartas
por escribirnos, canciones que agregar a nuestras itinerarios de tardes desiguales,
que para mí el sol tarda un poco más en irse,
y a tí te busca una luna más hermosa hasta tu ventana de donceles 23, y a mí me arrullan los gatos de Wilson Mark Street en los suburbios de esta federación al norte del mundo y al norte de tu corazón, desde donde te sueño, te leo poemas para que te duermas pensando en esos sonetos, y sueñes conmigo, aunque no me puedas ver.
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8comentarios 105 lecturas prosapoetica karma: 94

Yo Soy Cielo

Yo soy cielo.

A veces,
contaminada de odio.
Y en más de una ocasión,
nublada de vista.

Cuando lluevo,
es porque llevo tiempo acumulado.
Acumulando muchas cosas,
que de algún modo tenía que soltar
rayos.
Y otras veces,
despejada, muestro todo mi potencial.
Incluso lloviendo de felicidad,
soy capaz de dar la vuelta al mundo
en con siete colores.

Yo soy, cielo.
Así que hazme calma antes que tormenta.
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