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naturaleza agonizando

Los árboles están mustios y lloran aceite,
van cayendo sus hojas irremediablemente.
El sol se esconde ante la barbarie,
se carcome lentamente el paisaje.

¿Quién cruzará el puente colgante
desfigurado, sin ser lo que era antes?
¿Quién dará la voz de alarma?
Volver a las antiguas armas.

Todos duermen en el sueño del progreso,
hipnotizados por el dinero.
Salgan los valientes a cambiar el sistema
el tiempo se agota y la casa se quema.

La balanza está quebrada,
demasiado consumo,
toneladas de humo
y conciencia helada.
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4comentarios 79 lecturas versoclasico karma: 114

Niños del olvido

Nacidos para el olvido
en estas tierras sembradas de hambre
de ecos ahogados de gritos
y ojos que visten huérfanos
mientras
con vuestra inocencia ultrajada
jugáis entre escombros de guerras
columpios pintados de pólvora
que mutilan trocitos del alma
envueltos en ríos de sangre

Sois vosotros sí
los desheredados del mundo
los que no tenéis nombre
los que vivís besando la muerte
cada día, cada noche

Sois vosotros sí
los nacidos para el olvido
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9comentarios 144 lecturas versolibre karma: 90

Trebor

Por alguna razón, jamás encontré placer en el amor, pues en mi configuración, se trataba tan solo de una necesidad para poder encajar. Comer, beber, dormir, amar, y poco más. Eran mis funciones básicas. Todo lo demás, lo iría aprendiendo con el tiempo, que se me presentaba intrascendente, pues no podía envejecer como lo hacen los humanos. Mi nombre verdadero es TR-380R, aunque todos me conocen como Trebor.
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Tiempo, no amor

Añoramos tanto
cantidad sobre calidad
qué hasta el amor se ve mejor
cuando éste dura más.

El tiempo no importa,
es lo que menos tenemos
mas cuando se ama de verdad
éste pasa incierto

hay muchas razones
qué nos harían entender
es mejor un minuto de pasión
qué años sin amor.
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2comentarios 39 lecturas versolibre karma: 62

¿Cómo lidiar con eso?

El simple hecho de mirarlo
me causa repugnancia,
por su peinado raro
y por tanta extravagancia.

No soporto su presencia
ni carencia de arrogancia.
Que aparente 20 años
pero con exceso de infancia.

Que se tome todo a juego
es lo que menos le tolero,
ni que pueda ver la vida de esa forma
con que nadie puede hacerlo.

Estoy harto de cada mañana ver su cara
y tener que soportarlo más de la mitad del día.
Y la pregunta del millón sería:

¿Cómo lidiar con eso?
Si lo que miro es el espejo,
con mi vulgar reflejo.
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1comentarios 103 lecturas versolibre karma: 90

Historia de todas las guerras

Y como siempre, el pobre muere por defender unas ideas que cree justas, mientras el rico, en la comodidad de su refugio, engorda enviando “cerdos” al matadero.
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Patria

¿Qué es la patria? La patria son tus ojos, y hasta donde alcanzan tus brazos mi frontera. La patria son las voces de la gente, cada amanecer, cada luna, cada sueño. La patria son los niños, los ancianos y sus historias; los hombres y mujeres libres que caminan en una misma dirección. ¿Qué es la patria? La patria es la tierra, sin importar su color.
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Pares

~
Un día, le dijeron que aquello era inconcebible y que nunca sería feliz. Luego la llamaron puta y se rieron de su interior desarmado y lleno de luces apagadas. Lloró hasta que no le quedaron lágrimas, hasta que se le despellejó la nariz de sonársela. Siempre a escondidas, para no preocuparlos a todos, porque todos la querían, pero nadie la entendía.

Ella sentía tanto, que sentía doble. Le gustaba experimentar y poner a prueba sus propios sentidos. Le encantaban las personas, conocerlas, observarlas, pero lo que realmente adoraba era dejarse llevar por los sentimientos. Se subía en el barco de las emociones y dejaba que las olas provocadas por el/la otrx la llevaran a cualquier puerto.

Llevaba cuatro años de relación con él. Se querían, se adoraban. Se hacían fotos a cada rato, riendo, comiendo, besándose en cada estación y en cada despedida. Su vida era un contínuo de despedidas agridulces. Y ponía de nuevo el reloj a contar hasta la próxima.

Un día lo conoció. Conoció a aquel huracán que provocó olas de hasta 10 metros de amor y la hizo encayar en la orilla de un sitio en el que nunca antes había estado, pero del que siempre había oído hablar. Y se enamoró. Como una niña pequeña, sin sentido ni percepción de su propia realidad.

En su vida, todo era doble. Se comía dos tostadas para desayunar, las plumas de su agapornis eran bicolor, se ponía dos pinzas en el pelo para arreglarse, miraba dos veces hacia atrás antes de subir al autobús y, cómo no, estaba enamorada de dos personas.

Todxs criticaban sus decisiones, pero nadie se preocupaba por su estado de ánimo. Y la flor que navegaba al son de la vida se marchitaba día tras día, sin freno, arrastrada por la corriente de la incomprensión.

Aquellas dos personas estaban en puertos diferentes, muy alejados entre sí, tanto que no podían ni verse. Ella intentó acercarlos, pero la obligaron a autoconvencerse de que tan solo se puede remar en una dirección.

Pero ella sabía que había desarrollado la capacidad de dividir su corazón, de entregar un pedazo a cada uno de ellos, para que comprendiesen su forma de entender el amor o, como ella lo llamaba, el poliamor.

Desde entonces, cada noche coge su barca y rema hasta llegar primero a una orilla y luego a otra. Y así termina ella, cansada de direcciones, de confusiones y de encontrar dificultades donde todas las personas le cortan las alas que la convierten en ángel.

@Blue_mids
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3comentarios 92 lecturas prosapoetica karma: 66

El juego del ajedrez

El cielo comenzaba a vestirse de noche cerrada, y en tierra los hombres empezaban a inquietarse. Solo el titilar de las estrellas iluminaba la bóveda celestial. Allí, desde lo más alto, el dios de cada uno de esos hombres vigilaba atentamente cada movimiento. Al amanecer, los peones volverían a ponerse en juego.
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Herederos del 14 de abril

En el ambiente se respiraba un aire de alegría, de fiesta, de celebración. Todo el mundo había salido a la calle a ser partícipe de este momento histórico. Sonaban tambores y trompetas, los hombres bebían y fumaban, las mujeres vestían sus mejores ropas, los niños corrían por las calles arriba y abajo...;Emilio, observaba todo desde el balcón de su casa. Pensaba en como cambiarían las cosas a partir de ahora, y en cómo afectaría esto en su trabajo como profesor. Él lo tenía claro, y decía en voz alta: “A partir de mañana los niños podrán soñar con un mundo mejor, los trabajadores gozaremos de mayores derechos, y tanto hombres como mujeres viviremos en un mundo justo y sin rencores”. Todo se presuponía muy bonito, pero la mano codiciosa del hombre lo destruyó todo. El pueblo quedó roto por partidarios y detractores, y tras seis años de intentos por estabilizar un sistema que parecía definitivo, la tensión estalló. Emilio, un profesor que defendía a pies juntillas la laicidad en la enseñanza y el sistema público de esta, se vio obligado a coger las armas, y de la noche a la mañana estaba defendiendo la capital contra la sublevación de un grupo de militares opositores a la legalidad vigente. La República estaba herida, pero siguió luchando valientemente durante tres años en defensa de la libertad, aunque finalmente cayó muerta.
A pesar de los años transcurridos y del enorme odio que todavía se profesa en la memoria colectiva de nuestro país, un aliento de esperanza vuelve a resurgir en nuestros corazones. Un soplo de aire fresco vuelve a recargar las baterías de nuestras almas, recordando aquellos años en que todo era posible; Un tiempo en que el pueblo llevaba la voz cantante, y en que la solidaridad emanaba por los poros de trabajadores y labriegos, así como de las demás gentes humildes. Ahora quedan pocos que vivieran aquella época de sacrificio y de lucha, aunque en sus hijos y nietos está la semilla de la revolución y la justicia. Ahora solo queda tirar de refranero español, y como buen ciudadano de nuestra hermosa y brillante España decir: “A la tercera, va la vencida”.
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Llegué, vi, vencí, morí.

La guerra nos había separado. Hacía dos años que no sabía nada de mi hermano. Anhelaba encontrarlo, y el final de esta maldita búsqueda estaba a punto de llegar. Me había convertido en un victorioso general. Valiente, tácticamente efectivo, y enormemente carismático. Todo pasaba por acabar con el último reducto de los rebeldes, y en menos de dos horas conseguimos terminar con ellos. Después, mientras celebraba la victoria con mi Estado Mayor, mis hombres se encargaban de fusilar a los últimos insurgentes.
Esa fue la última vez que vi a mi hermano. Estaba con los ojos en blanco, entre decenas de cadáveres ensangrentados y amontonados en una fosa común. Ese día morí en vida, y nunca más he vuelto a ser el mismo.
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Civilización

¿Qué es la civilización? Ese lugar donde el artificio prima por encima de todo, y el dinero, un simple metal o papel sin valor real, compra la vida y la muerte. Si esto es así, mejor llamarme salvaje, pues solo aquello que importa es digno de dotarlo de valor. Un valor intangible pero real, que solo se manifiesta en los sentimientos. Pues donde manda el capital, los valores humanos son corrompidos, y hasta el más vil de los seres puede convertirse en amo.
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Nunca dejes de creer

Hubo un tiempo, en que los aedas cantaban las gestas heroicas de esos hombres que desafiaron lo imposible y regresaron victoriosos, donde el día a día de la humanidad se mezclaba con lo desconocido, y donde dioses, seres fantásticos y mortales convivían en un mismo universo. Ahora, en un mundo dominado por la oscuridad, donde la razón y la sabiduría han perdido su valor a favor de los placeres más artificiales, y donde las consignas de un sistema que protege a los señores del capital ha hecho que la cuerda de la desigualdad se tense hasta extremos insostenibles para la mayoría de los pueblos de la Tierra, debemos regresar a nuestros orígenes. Hagamos más caso a nuestras creencias espirituales, cada cual buscando su propio destino; hagamos de la fantasía algo cotidiano, creamos de nuevo en esos héroes que desafiaron al sistema para ser libres. ¡Seamos libres de nuevo!
Hagamos del amor nuestro escudo y de la verdad nuestra espada. Gritemos con fuerza al cielo para que nuestra voz llegue más allá de donde brillan las estrellas, y no dejemos de soñar, jamás; pues a pesar de todo, ningún hombre, ni tan siquiera el más poderoso de los dioses, podrá quitarnos nuestra capacidad de soñar y alcanzar la verdadera libertad.
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Una canción libertaria

Se escuchan en la loma de la más suave brisa, notas de una canción libertaria. Rozan mi piel desnuda, cubierta de profundas cicatrices que provocaron una vez los oxidados grilletes, ahora tan solo un oscuro recuerdo tatuado en mi piel. Respiro esperanza. Siento de nuevo la brisa, envuelta de olores de libertad.
Aunque a veces me pregunto, si bajo nuestra apariencia de hombres libres, todavía se esconde el vestigio de una élite inmune, corrompida por oscuros intereses que acaban pagando los más desprotegidos de nuestra sociedad. Un pueblo en estado de coma permanente, abducido por los medios de consumo y otras inservibles necesidades. ¿Y a eso lo llaman libertad? Por eso clamo a la sensatez de todos los hombres y mujeres.
¡Pueblo despierta! Tomemos las riendas de nuestro legítimo derecho. Levantad el puño y aplastad al opresor. Formemos un Gobierno donde nuestro gobernante trabaje por y para el pueblo, pues solo nosotros, hombres y mujeres libres del mundo, debemos decidir nuestro destino. Se acabó la esclavitud, la opresión hacía los indefensos y la inmunidad de aquellos que se creen por encima de la justicia.
A todos los hombres y mujeres, haced que en la loma de la refrescante brisa del nuevo día, vuelvan a sentirse las hermosas notas de una canción libertaria.
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Zapatos de tacón y luces de neón

El cielo se apaga, y Diana parte hacía ese frio lugar donde almas perdidas predican un poco de atención a precio estipulado. Allí no existen los sueños, y solo se presta atención a las agujas del reloj contando los minutos. Vestida tan solo con unos zapatos de tacón y sugerente ropa interior, guarda su corazón bajo llave en un oscuro cajón, pues no hay sitio para el amor. Carmín rojo y simulada sonrisa para aprobación del consumidor, mientras las actrices del placer, aprendices y maestras aguantan la jornada a base de evadirse de la realidad. Diana aprende rápidamente las culpas de la noche; a veces, consolando a náufragos del amor que tan solo buscan un poco de cariño, pero otras veces, aguantando improperios y frases como, “si a ella le gusta lo que hace”, salidas de la sucia boca de despojos que se creen hombres. Luego, al apagarse los neones que anuncian los carteles de la entrada, Diana recupera su corazón de ese oscuro cajón, y sueña con algún día, poder escapar de ese frio lugar para entregarle su corazón a alguien que no la vea como una simple mercancía.
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Pedazos de mí

No busco la fama, prefiero ser eterno como los poetas.

Quiero mi bastilla, mi dos de mayo, mi palacio de invierno; quiero que el pueblo jamás vuelva a ser esclavo. Porque un pueblo oprimido tiene el deber de levantarse contra el opresor.

¿Y ahora qué? Vivimos en una sociedad dormida, esclava de inservibles necesidades que el consumo nos impone. Títeres de quien nos vende todo lo que compramos, olvidando que todo lo que importa no puede comprarse: Amor, amistad, salud, tiempo, respeto, honor, vida, etc… Somos esclavos en una aparente libertad.

Otra vez lloran los poetas desde el vergel divino, al contemplar un inmigrante ahogado en el mar o un niño muerto entre los escombros de un edificio derruido por las bombas de los adalides que pregonan la falsa libertad. Otra vez lloran los poetas mientras sonríe el terror.
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Aullidos de libertad

Fiereza cubierta de la belleza más indómita, pureza que a la brillante luna suplicas tu amor. Alma noble y fiel, amante inmortal, protector de tus hermanos. Cuestionado desde el principio de los tiempos; siempre temido, a pesar que tus ojos reflejan solo el anhelo de la libertad que siempre fue tuya y que el hombre un día te robó. Eras rey en tus vastos dominios, señor entre todas las fieras del bosque, las montañas y los fértiles valles regados por espejos de plata. ¡Lucha bella criatura, lucha!¡Reclama nuevamente tu trono! Nunca desfallezcas y sigue aullando en la oscura noche, pues el hombre sigue siendo siervo, y tú, el señor de los grandes bosques.
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Por un puñado de dólares

Año 2159.

Desde hace más de setenta y cinco años, la empresa Biox Genetics se ha convertido en el máximo exponente de la investigación genética con ADN humano. Sus avances científicos, han permitido erradicar enfermedades como el cáncer o el sida en los países desarrollados del primer mundo, aunque todavía, una gran cantidad de pueblos, están sufriendo las consecuencias de tan agresiva búsqueda. Millones de personas de los países pobres, han sido expuestas a cepas contagiosas, con el único pretexto de conseguir una cura universal para toda la humanidad. Aunque esto no es así.
Henry Nart, un reputado abogado afincado en Washington, lleva más de diez años investigando y combatiendo las irregularidades cometidas por la empresa Biox Genetics, entre las cuales, se encuentra la del uso de humanos para sus experimentos. Ellos lo niegan todo, así como también lo hacen parte de los políticos más influyentes del país, entre ellos, el Senador Albert Forrester.
El acceso a estos medicamentos es proporcional al poder adquisitivo de las personas, y quien no paga, muere. La ética y los derechos humanos con lo que tanto se llenan la boca los responsables de Industrias Biox Genetics es únicamente papel mojado. Las gentes del denominado primer mundo tienen un pañuelo en los ojos que les impide ver la realidad. Para la gran mayoría, los responsables de esta maquinaria empresarial son algo similar a divinos salvadores, los cuales han erradicado la peste que llevaba asolando la humanidad desde hacía siglos. Pero lo que ellos no saben, es que, para salvar sus vidas, han tenido que morir pueblos enteros, niños inocentes, padres, madres y abuelos…, es decir, gente inocente, las cuales, su único delito había sido no disponer del suficiente dinero para satisfacer a los despiadados dirigentes de industrias Biox Genetics.

Esto es solamente una pequeña historia, aunque no deja de ser cierto. Muchas empresas ganan dinero a costa de las vidas de personas inocentes, que lo único que buscan es ganarse dignamente la vida, y poder llevarse tanto ellos, como sus familias, algo de pan a la boca. Cientos de ejemplos están a la vista de todos nosotros, aunque la gran mayoría debe quitarse aún la venda de los ojos.
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Visca Catalunya! Visca la República!

A les tres de la tarda, en Ramón i en Marcel van ser traslladats per un grup de militars sublevats prop de la torre de l’aigua. Ells caminaven ferms, acceptant que aquest seria el seu últim viatge. Havien viscut tota la seva vida a Sabadell; en Ramón, era el petit propietari d’un taller de bicicletes, y en Marcel, un mestre d’escola. Els dos homes eren amics des de l'infantessa, y ara, el destí també els havia unit en la guerra. Tots dos havien estimat i abraçat la causa republicana, tant pel seu amor a Catalunya, com pels seus ideals llibertaris.
El camió es va aturar y els van fer baixar tot empenyent-los y cridant-los:

-¡Venga Rojos cabrones!

Els van fer posar un al costat de l’altre. Davant seu tres homes conformaven un improvisat pelotó d’afusellament. Els van donar unes venes per tapar-se els ulls, però cap dels dos les va voler. Un dels militars els va dir si volien dir unes últimes paraules, i tots dos van assentir amb el cap. Els dos amics es van mirar per últim cop. Va ser una mirada rápida, però plena de sentiment, un sentiment d’amistat que els uniria en el mes enllà. Tots dos van cridar alhora:

-Visca Catalunya! Visca la República!

Llavors, els fusells dels militars van tronar a l’aire, y els dos amics van caure al terra desplomats. En Marcel i en Ramón van afrontar la mort com valents milicians, amb l’esperança de que aquesta guerra alliberés Catalunya y tota Espanya republicana de l’amenaça feixista. Tot i els fatals aconteixements, persones com ells, van ser el fidel reflex del homes i dones que van donar la seva vida per la llibertat, per la germanor de tots els pobles d’una Espanya que va ser traïda, i per una pau que desgraciadament no es va poder aconseguir.
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2comentarios 87 lecturas catala karma: 71
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