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Rosa Negra

Semilla nacida entre la brevedad
De la neblina, en un noche sin luna
Solo la oscuridad la acuna entre sus brazos
Mas cada uno de sus petalos
Se desprendio durante su frio andar
Oh rosa que buscaste salida entre la bruma espesa que te vio nacer con tristeza
Entre la maleza...
Oh rosa que buscaste refugio entre el silencio...
Mas el frió, marchito el color rojo
Que represento el amor que alguna vez alguien te brindo.
Mas el negro vestio tu vestido
Y encontraste cobijo entre la nostalgia
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Eterna...

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Que no se detenga la música,
que la noche con su magia sea eterna,
para quedarme en tus brazos, para soñar
que aquí nuestro cuento apenas comienza,
para despertar a el amor…


soundcloud.com/lola-bracco/en-tus-brazos-corto-1 (Lola)

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Alquitrán y asociados

Rumiaba palabras cabizbajo, se agarraba al vaso como un preso a los barrotes pidiendo clemencia al carcelero. Su rostro era una cartografía donde cada arruga equivalía a un año de tristeza, un perro callejero no envidiaría esa vida, solo le faltaba morir atropellado; nadie recogería el cadáver de la cuneta. Siempre lo recuerdo al fondo de la barra, parte del ornamento del local junto con el serrín del suelo y las cáscaras de maní, el hule amarillento, la botella de Real Tesoro, algún viejo cartel taurino y la foto del Pontevedra en primera: ¡Hai que róelo! Hacia sesenta años que en sus pulmones no entraba otra cosa que alquitrán y asociados, desde la puta ley tenia que arrastrarse desde su escaño a la calle, como el que camina hacia el quirófano para ser operado a vida o muerte. Nadie se dio cuenta que en esos antros centenarios la gente acudía como el elefante a su descanso eterno, tendrían que estar incluidos en el mismo grupo que las cárceles y los psiquiátricos. Me dijeron que allí mismo le dio el infarto, no soportó tanta ida y venida a la calle, tanto humo de coches y polucion, aderezado con frío y humedad. Sobrevivió a un divorcio, a varios desahucios, a la no contributiva, a la muerte de su hijo y al alcohol de un millón de botellones: -Lo mató rebajar la dosis necesaria para ventilar su único pulmón-, decía un parroquiano mientras enfilaba la puerta para echarse un cigarro al relente.
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Mala astilla...

En un bosque oscuro y lejano. Existe un arbusto desencajado.
Mira con temor a todo lo que le rodea. Cualquier ruido le hace mover la cabeza.
El arbusto ensimismado se siente rechazo. Pero como es arisco y certero nunca será aceptado.
Condenado a vivir solo rodado de maleza. Nada de aquel paraje le llena de grandeza.
Luna tras Luna el Sol aguarda. Astro que de luz llena la explanada.
El mundo puede ser un lugar cruel. Cientos mueren cada día en él.
El arbusto se vió alejado de la alegría. decidió vivir solo sin malicia.
Pero a los demás no les gusta que los ignoren. Si piensas por ti mismo quizás a alguien enojes.
Una noche las otras plantas le espetaron. ¿Quien te crees que eres para marginarnos?
Nosotros hemos decidido no hablarte. Una lección queríamos darte.
¿Por qué inviertes las tornas? ¿Y ahora eres tu quien no nos soportas?
No te creas tan importante fuera del grupo. Lo individual no dura mucho.
El arbusto filibustero. No bajo la cabeza ni un momento.
Cogió aire con desazón. Se propuso hablar sin temor.
Si vuestra fuerza proviene de negarme el saludo. No necesitare vuestro aceptación de grupo.
Si vuestro poder es negarme algo. Lo querré jamás, ni desearlo.
Si tengo que vivir de noche y morir de día. Así lo haré marcaré con desgana mi desidia.
Con tal discurso decidió vivir como ermitaño. Se apartó de todo lo que hace daño.
La sociedad es cruel con quien se aleja de ella. Puedes demostrar que vivir feliz es alcanzable como meta.

Vive feliz. Alejado de las plantas tóxicas que te rodean. Solo quieren empequeñecer tu arte, tu vida entera.
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El Otro Lado Del Pais De Las Maravillas (Con @Varimar)

Alicia siguió las indicaciones de la sabia oruga,
Indicando su paso por el camino adornado de adoquin.
Al caminar por el bosque que se alzaba a lo alto,
Tapaban lo que había más allá.

Las copas de los arboles, con su gran altura,
Rozaban las nubes del hermoso cielo azul,
Y cubrían con misterio un lugar perdido
Que todos sabían donde quedaba
Pero volteaban a los lados
Para que la escena no lastimara sus ojos,
Ese extraño país para ella era desconocido

Alicia se adentró en lo profundo
Sin saber con que se toparía en el camino,
Es allí donde ve lo impensable,
Sombrías paredes parecían
Desgarradas por el tiempo.
Un par de hombres mayores
Pidiendo limosnas.
Niños que tuvieron que dejar su infancia
Para poder ayudar con una moneda
A su familia

El país que ella conocía
Nunca fue lo que parecía
La miseria mostraba
Su verdadera y terrible cara
Agitada, lúgubre, perturbada.
Ancianos que ya no podían trabajar,
Con tristeza debían pedir limosnas
Para poder vivir.
Niños que perdieron su infancia
Deambulando por las calles
Pidiendo algo de dinero,
Hurgando en la basura
Para conseguir algo de comer,
Padres que no supieron resolver
La penuria, la discordancia, el hambre

La fantasía comenzaba a desaparecer
Ante su mirada.
Más a lo lejos un banquete se celebraba.,
Unas cuantas tazas de té
Acompañado de una porción de pan
Servido por el sombrero
Que a pesar de de estar loco
Tenía corazón para las nobles personas

Alicia se acercó a él preguntando
Si era el otro lado del país de las maravillas,
El sombrero asentó con la cabeza,
Fue cuando al notarla triste le dijo:
Escapar en la fantasía
Sería aceptar que nada de esto pasa,
Eso sería ignorar a un desamparado
Al cual podemos ayudar,
En vez de mirar a otro lado
Y hacer de éste un mundo mejor

Aquellas palabras,
Tocaron el corazón de algodón de Alicia,
Ella, decidió ayudar al sombrero.
La gente a pesar de la pobreza,
Mantenía abierta su esperanza
De que algún día verían un país mejor

Siempre existirá el lado oscuro de la vida,
Esa que nos hace ciegos,
Para no mirar al desamparado,
Con la premisa
Que si lo ignoramos no existe.
Pero la realidad pide a gritos
La solidaridad y un gesto
Desinteresado de amor y amistad,
Para el que nació y vivió por siempre
En el dolor, el infortunio y desigualdad
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El Señuelo Que Vio Las Tortugas Volar

Al abrir las ostras el mundo
Se encendió como una vela.
Acuestas Atlas levanta sus hombros
Despertando al señuelo
De sus sueños
Con sus bruscos movimientos.

En un bostezo el alma vuelve
De su corta migración del arbolado cielo
Sus ojos de mar
Se quedaron asombrados
Al mirar por ventana
A las tortugas volar.

Ellas podían navegar
Por la turbulenta ciénaga
Y rozar con sus aletas
Los barcos que formaban
Con sus chimeneas las nubes

El señuelo sólo se quedó mirando
Cómo lentamente
Las tortugas desaparecían
En el horizonte.
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Noches Surrealistas (En 2da Persona)

Te contaré un relato surrealista
De cómo se creó la noche...

El sol caía sin consuelo alguno
Llenó de inclemencia
Despavorido rasgando
Las nubes. Y cayendo al océano
Dónde la marea tomó entré sus
Empapadas manos al cálido Sol
Haciendo que
Su calidez comenzara a deteriorarse
Mientras perdía su calor y
Su delicadez se transformó poco a poco en un sólido

Y el único sonido que se oía era silencio
Marchitandose al son de las llamas
Consumidas.
Fue así como domo al sol
Y lo envolvió en una crisálida grisácea
Juntó a sus lamentos por dentro
Muy al fondo su luz se opacaba
Ya no soñaba solo se internaba
Dentro de su corazón

Fue que de su dura piel
Finas lágrimas brotaban
De su caparazón
Pero la nebulosa
Las atrapó en su telaraña
Y las colgó en sus raíces cósmicas

Entonces el sol fue expulsado
De las mojadas manos
De la marea siendo colgado
En medio del cielo
Que se hilo
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Un día aciago:

Subí por detrás, fui el primero y quedaba un asiento vacío en el que me apresuré a sentarme. Llevábamos más de una hora de espera. El número de personas aglomeradas en la parada lo llenó de inmediato a empujones. Obstruidas por los que se resistían a quedarse, gracias a sus fuertes requerimientos, el chofer pudo cerrar las puertas y poner el ómnibus en marcha. Los apretujados pasajeros expelían en simbiosis, vapor y olores… asfixiantes. Sería imposible narrar el barullo provocado por la situación, a la que se sumaba el intenso calor del mediodía. ¡Exasperante!
Un repentino frenazo, para colmo, exacerbó a todos. El que estaba a mi lado, despertó y abandonando su posición casi fetal, refunfuñó mientras deslizaba el dorso de la mano por el rostro…, cuya inenarrable mueca y no silente aspiración nasal… y olor etílico, me revolvió. Los dedos de su mano abierta los arrastro desde la frente a la barbilla, la apretó unos instantes e inclinándose, extrajo de una jaba que tenía entre sus pies una botella de ron de la que bebió de un tirón, su expirante contenido. carraspeó y sin soltarla, hizo tal estiramiento de brazos, hombros y cabeza que tuve que inclinarme a un lado para evitarlo.
—Peerdona, sssocio…, —dijo con voz gutural y prosiguió con mirada comba —p-ppero a-aanoche no dormí….
Yo lo miré de soslayo con el seño fruncido instintivamente y noté que abrió desmesuradamente sus ojos achicándolos después con un mohín, como si adivinara mis pensamientos… Levantó y con la mano cerrada, puso el dedo índice derecho delante de su nariz y sin abandonar la expresión descrita, lo movió reiteradas veces, de izquierda a derecha y viceversa,…lo que me hizo sonreír, también involuntariamente; porque en realidad me sentía molesto, con ganas de desaparecer o que desapareciera él de mi lado:
—Nooo, no, no, no, no, no —hizo una pausa y continuó —Ríete, ríete, ríete, pero no te equivoques…—me apuntó con el dedo por unos segundos. Me puse serio…y saqué el pañuelo para secarme.
— ¡Que calor!, ¿Verdad? —dijo y se quedó en vano esperando mi respuesta.
—Que yo estoy borracho, es verdad; que huelo a ron, también es verdad; pero porque me veas sucio de ropas y mi aspecto desagrade, no quiere decir que yo, sea un cochino…, un sucio. Eso tiene una explicación… ¡Y te voy a explicar…!
No puedo negar que sus últimas palabras despertaron mi curiosidad y me sentí inclinado a escucharlo.
—Te decía que anoche no dormí… ¿Te acuerdas?
Asentí con la cabeza, levemente
— ¡Bien! ¡Te explico! —Retomó el palique —Pensando en la vida, mi vida, y en el mundo, este mundo loco… Solo… (Porque yo bebo solo), me di unos tragos y me dieron muchas ganas de mear. Sí, de mear, siempre me pasa lo mismo, si tomo, meo, porque soy un ser humano… ¿No…? Pues bien, el problema era dónde mear, y me acordé del apeadero abandonado del tren, porque hace muchos años no pasa ninguno y fui para allá. Me estaba reventando de las ganas de orinar… ¿Ves que también hablo bonito…? Entré pene en mano, orinando, mirando para arriba y cuando miré para el piso… ¿¡Cóño, que es esto!? Me eché para atrás, se me cortaron las ganas de mear… ¿Tu me estás atendiendo? —Hizo una larga pausa, lo noté asustado, con sus ojos lagrimosos.
—Sí, claro. Te atiendo —le contesté mirándolo, ahora sí, interesado en su relato etílico, pensando que escucharía una ficción propia de borrachos. Percibí que quienes estaban de pie, cercanos a nuestro asiento próximo a la puerta y los sentados en el de atrás se esforzaban en oír la conversación.
El curioso personaje rozaba los cincuenta años, delgado, trigueño, bien pelado y lampiño.
—Eso es correcto. Es tener educación, No me equivoqué al confiar en ti. ¿Me explico?
—Así es… —le respondí.
—Te juro que yo no lo hice…. ¡Yo no fui! ¡Por mi madre que yo no fui!
—Pero explícate…
—Me eché pa•trá… Debo hablar bien… Me-eché-para-atrás. Y me dije: “A lo mejor no está muerto, y tengo que ayudarlo”. Porque los hombres tenemos que ayudarnos los unos a los otros. Y me acerqué de nuevo mirándolo bien, bien, bien —Hizo una larga pausa y uniendo los dedos índice y del medio estiró la mano derecha hasta mi hombro, la detuvo en el aire y dijo —Con permiso… Tú no te vas a morir por que lo haga —me dio tres golpes seguidos en el hombro mientras agregaba —le hice así, tun-tun-tun diciéndole: Oye, oye tú, despierta, despierta, pero ni señales. Estaba… (Lo miré mejor) un poco hinchado, el lugar olía a mierda, lleno de basura y el tipo boca abajo, todo harapiento y sucio: ¡Estaba muerto! Entonces salí de ahí, vi a una rubia que estaba limpiando el portal de su casa, muy cerca del apeadero y le dije que llamara a la policía, que había un hombre muerto en la Estación, digo, en el apeadero… y me perdí de allí con la conciencia tranquila…Creí que ella no me hizo caso… Pero sí, porque desde lejos, me quedé observando…y más tarde vi carros de policía y unos agentes vestidos de blanco con maleticas y cámaras, seguro que médicos o peritos…— Y compungido, paró de hablar.
No te pongas así, le dije. Si tú no lo mataste no tienes que preocuparte. Una señora desde el asiento de atrás dijo que era cierto, que habían encontrado a un borracho empedernido muerto en el apeadero, que era una lástima cómo el alcohol destruía a las personas, que la familia y sobre todo la madre del difunto hacían malabares para sacarlo del vicio, pero sin resultados. Que lo bañaban, lo vestían y en pocas horas, junto a otros como él, se emborrachaba y aparecía tirado en cualquier acera o calle; que en varias ocasiones lo habían ingresado por ese motivo, le daban de alta y se repetían las escenas. Muchos predecían que moriría como murió, hasta la propia policía, que lo conocía bien. Agregó la mujer que no obstante, seguían investigando, pero solo por rutina, que tomaron huellas del lugar y sus contornos.
Al escuchar detenidamente lo dicho por la mujer de marras, mi compañero de asiento se rascó la cabeza y lastimosamente expresó que por eso el estaba muy preocupado, porque él no era bruto y sabía que encontrarían sus huellas allí y que siendo inocente, seguro que se lo llevarían preso, aunque como no era asesino lo soltarían después, que si los peritos investigaban bien llegarían a esa conclusión.
—Por eso no pude dormir anoche. Para que me diera sueño compré esta botella… ¿La ves? Ya está vacía. Cogí tremenda nota, no me fui para mi casa… ¿Dónde dormí? o mejor… ¿dónde no dormí? No lo sé…, tirado por ahí, como el muerto. Por eso estoy algo sucio, no tanto como él, porque yo soy limpio, yo soy aseado y nunca, nunca me había ocurrido esto. Ahora voy para mi casa. Me daré un baño, comeré y hoy no tomo más. Leeré un libro ¡Y a dormir!
—Leer es mejor que beber… No tomes más. ¿Te gusta la lectura? —le dije.
—Mucho… Además soy ingeniero… ¡Un profesional!
— ¿Por qué la bebida?
—Primero perdí a mi madre, y me dolió; se murió mi esposa, y todavía me duele…. Pero lo que más me dolió y aún me duele son mis dos hijos… —Hizo una interrupción por sollozos y prosiguió — ¡Me abandonaron! Se fueron para el Norte y de mí ni se acuerdan, a pesar de haber sido un padre ejemplar e instilarles buena educación, valores y mucho amor… ¡Vivo acompañado solo de mis pensamientos…! Sé cuán dañino es el alcohol y pienso dejarlo. No se me hace fácil.
—Ojalá lo dejes. Me quedo en la próxima parada…—le dije y me estrechó la mano diciendo en alta voz:
—Tomar ron, sí, me gusta. Pero tengo un límite, aunque ayer me pasé por culpa del muerto, porque ya yo había parado de beber, solo que fui a mear…, perdón a orinar y ya sabes, ya lo saben… todos los que me escucharon... —hizo la cruz con los dedos pulgar e índice, con sus labios le dio un sonado beso y al retirar la mano expresó — ¡Lo juro por ésta! Fue un día aciago..., pero: ¡Yo no lo maté!
*

Saltamontes: Pedro M. Calzada Ajete
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El Hada Que Desprendió Su Cuerpo Del Libró

De las páginas
Se desprendieron unas
Alas cristalizadas
Y de las palabras el cuerpo de
Un hada comenzó
Desprender del libró
Su cuerpo vestido de una hoja ocre
Sus ojos eran coloridos
Y ovalados como los tulipanes.
Manos suaves como algodón
Mirada dulce, ella tomo vuelo
Decidió ser libre de su mundo
Fantástico.
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En Una Simple Lágrima Una Desaparece Una Vieja Historia

Antes no habían nubes
Rondando en estas planicies?
Las palabras se borraron
Sin dejar pasos, sólo el tiempo
Sabe lo sucedido. Y el olvido
Entré sus ráfagas cuánta
Aquella olvidada historia

De un alma en una estación de otoño
Una grita que se forma alrededor de la escarcha
Y se expande como raiz
Sobre el suelo liso
Sumiso llanto que se desvanece
Y en un rincón... siendo
Desvanecido
Como una gota que fluyendo
En forma de río
Dejando un rastro de lo que
Ahora es una vieja historia

Una cicatriz en el pedestal de la memoria
Una encrucijada en la matiz
Del alma
Una lágrima que con tocar
Con sus manos mojadas
Desaparece la historia que a sido
Escrita

Una palabra indescifrable
Una afligida muchacha
Una mancha en el paso de los dias
Grises. Un par de memorias
Que se borran con el toque del olvido
Y dejando dividido lo que alguna vez fue
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Sin saberlo...

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Pudo pintarme
así como me veían sus ojos desde aquella, su playa lejana
donde su alma pintaba al pulso de sus corazonadas, sonriendo al sol
él en su mundo, y dueña de mi orilla, presa de la marea
musa sin saberlo, lo soñaba yo…

soundcloud.com/lola-bracco/musa-sin-saberlo (Lola)

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Fábulas pugilísticas (primera parte)

Mi cuerpo ya no es el mismo. Experimentó algunos cambios morfológicos, algunos son mutaciones naturales ocurridas desde el alumbramiento hasta hoy; carácter común en seres de la misma especie.
A mi favor, hoy pienso conocer algunas cosas que ignoré antes. Y en mi contra, hoy no puedo ejecutar algunas de las acrobacias físicas que en su momento dieron más placer, que la cándida creencia de saber.
Aunque todavía suelo correr treinta kilómetros, a mis espaldas, el cronometro burlesco se desparpaja de la risa al comparar los tiempos que hacía años atrás y los que a duras penas, logro alcanzar hoy.
Mi cuerpo cambió. Creo que el cambio más notable tuvo su origen en el sub campeonato estatal de boxeo aficionado del 81; después del Nocaut.
Fue mi última pelea y entablamos el careo por nocaut simultáneo finalizando el primer asalto. ¿Han visto antes algo similar?
También —desde esa vez— quedé inhabilitado para algunas otras disciplinas deportivas. Según el médico de turno, atrofiada alguna de las terminaciones nerviosas del carpo, causaba la ingrata sensación del transitar de una corriente eléctrica desde la muñeca derecha, hasta el codo izquierdo pasando por ambos antebrazos a modo de calambre. Otra aptitud anómala heredada de aquel combate, es la propiedad de magnetizar pequeños objetos ferrosos con mis manos, con lo cual, suelo ganar apuestas en las barras de los bares haciendo levitar monedas de níquel y pequeños tornillos de acero carbonado.
Al parecer, todo este cambio en mi cuerpo, fue producto del fuerte impacto con el rostro de mi contrincante. Impacto que lo mandó directo y sin pasaje a la lona, pero de un modo inexplicable yo también caí al suelo permaneciendo inconsciente el tiempo que duró el conteo del árbitro.
A mi oponente lo apodaban el eléctrico, yo ingenuamente, pensaba que tal seudónimo se debía a su oficio como ayudante de electricista en la industria de la construcción, y en realidad era porque generaba alto voltaje al golpearle la nariz.
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Los Cerdos No Se Suicidan

Abro las manos y entre ellas veo un puñado de piedras.
Fracciones de segundo bastan para establecer un sesgo mental preciso y concluyente; sé exactamente cuántas piedras tengo. ¿Estaré en boca del azar o en el tracto digestivo de la causalidad? La incógnita cohonesta con la fragilidad de mi existencia, sí el problema es estadístico tendré alguna probabilidad de subsistir, sí se lo endosamos a la suerte, el final será abismalmente indeterminado, porque nadie es capaz de predecir sobre la vasta inexactitud de un evento aleatorio. En tal caso, las piedras en estas sudorosas manos instituyen una noción de la ruta a seguir, diré que son siete las piedras y la salida se muestra intrépidamente abierta, esperando por mí. —Por supuesto—. ¡Tengo el doble seis!



Imagen: tu domino.com
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Una Breve Historia De Dos Enamorados

Habia una joven
Tan bella
Con sus rizos de otoño
Ojos celestes como el mismo
Cielo donde el alma
De cualquier joven que la viera
En ellos se perdían.

Más sus labios rosados obscuros
Y su piel blanca
Y liza como un pétalo de una flor
De jazmín
Llamaron la atención de un joven
Que era escritor

La veía pasar bajo el umbral
Natural del sol
Su corazón no dejaba de pensar
En aquella doncella
Que por el mediodía
El veía desde su ventana

Un suspiró se le escapaba
Cuando la miraba
Su rostro se le enrojecia
Y por vergüenza nunca pudo
Expresarle lo que el sentía
Por la joven

Un dia, pasó una casualidad
En la ciudad un joven
Principe pasaba montado
En su fuel corcel
El venia de visita eso fue lo que el decía
Y quería a una doncella que le
Correspondiera a su sentimiento

En ello aquel príncipe vio
A la joven que el escritor amaba
Y como no tuvo la valentía
De pelear por ella
Se marchó con él
Aunque el sabia que en sus ojos
La joven no le correspondía

Fue que una noche sin titubear
Ni pensarlo dos veces
Se infiltro sin que los guardias
Lo notarán...

En ello ve a la joven
Que con un silbido llama
Se asoma a la ventana
Y sin preguntas se fue con el escritor

Sin saber que un guardia
Los delataria
La alarma sonaría
Desatando la furia del príncipe
Que no quería
Que su prometida se fuese

Y fue que durante la huida
La luna se despedía
Las estrellas iluminaron
La única escapatoria
Y fue que un flechazo saldría
Disparado, daria al blanco
Ambos cayeron del canallolas
Las lágrimas brotaron
En el último momento
El escritor le confesó lo que el sentía
La joven entre lágrimas le sonreía
Y en el último aliento
Su amor se hizo eterno...
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Mariposas Cabalísticas

A mi amigo Pedro @Saltamontes.

El curso de los hechos ocurridos recientemente y el efecto inmediato de su observación a través del lente científico, primario y terriblemente empírico que dormita en el subconsciente de todo humano, a favor o en detrimento de este relato, me conducen a la siguiente conclusión:
Hay una relación directa entre los eventos controlado por el azar y una misteriosa conexión con los símbolos del sistema de numeración y algunas otras expresiones algebraicas de mayor complejidad expuestas en la naturaleza.
Hace algunas semanas atrás recibí, por vía epistolar, una misiva de un doblemente viejo amigo de la Habana. En la misma, entre otras cosas, hacía referencia a un suceso absolutamente casual y asintomático en su relación con alguna presunción lógica. Resultó la tarde de un viernes cualquiera de estos tiempos, justo antes de salir de su sitio de trabajo, osó una mariposa —yo presumo que debió ser de esas clasificadas como Búho Caligo— posarse sobre sus hombros. He aquí la concatenación de fenómenos de vinculación tendenciosa a casos paranormales.
Uno de sus compañeros activado un su más agudo sentido de percepción, fue capaz de captar en ese instante sobre los ocelos impresos en las alas del lepidóptero, una figura representativa de tres o cuatro cifras correspondientes a nuestro sistema de numeración decimal, sin un ápice de duda, inmediatamente aquel iluminado compañero de trabajo, le pidió con cierta insistencia unos pocos pesos a mi amigo Pedro y sin incurrir en mayores explicaciones que perturbaran o desviaran la atención de las alarmas encendidas por su sistema parasimpático. Inmediatamente después inscribía aquellas irrisorias monedas en los sorteos de lotería de la Habana. Esa noche —para fortuna de mi amigo— se conjugaron cuatro factores clásicos que constituyen una expresión algebraica compleja, las variables tiempo/espacio, la expansión intrínseca en la derivación de productos y potencias en números racionales y por último la materialización en el orden perfecto sugerido por una visión, —asunto sin vinculación pertinente a ninguna obediencia matemática— sino puramente resultante del azar originada en un acontecimiento biológico asociada al mimetismo sin nada que ver con esferas flotantes, ruletas ni leyes de probabilidad.
Lo cierto es que mi amigo Pedro y su compañero de trabajo resultaron ganadores de un jugoso primer premio de la lotería multiplicando exponencialmente su escaso patrimonio, gracias a la misteriosa interrelación existente entre la naturaleza, la lógica y el azar (vaya contradicción)
En ese orden de ideas y persiguiendo las huellas de la escurridiza fortuna, me di a la tarea durante mis diarias caminatas alrededor de la laguna con mis tres perros (Timoteo, Martita y Mándala) a observar con más detenimiento el vuelo de las coloridas y agiles mariposas que suelen encontrarse con regular precisión en los verdes márgenes que circundan este prodigioso reservorio natural de aguas salobres y azuladas. Sucedió en una tarde atestiguada por un ocaso naranja-fucsia, una enorme mariposa parda revoloteaba entre los troncos secos y en franco coqueteo con las fauces de Timoteo, se distinguía sobremanera entre los colores del atardecer y como parodiando una estrofa Sáfica en tiempos modernos, al abrir y cerrar sus alas sugería símbolos numéricos parecidos a los “Captcha” solicitados por los algoritmos de las computadoras para diferenciar a los humanos de un robot.
Me estrujé los ojos para verificar si aquella perspectiva era real o era un producto inconsciente de mis ansiedades, al cabo de unos segundos pude determinar con gran objetividad que las cifras figuraban un siete, dos cincos y un tres; acto seguido mentalmente hice mis cuentas y sustraje de ellas los montos estipulados para dos semanas de bohemia, obtuve por medio de una matriz bidimensional todas las combinaciones posibles de aquellos cuatro dígitos y en el kiosco de quinielas más cercano a mi domicilio emulando a un poeta paisano dije:—¡voy juagando a Rosalinda!—me entregaron una boleta con las combinaciones impresas la cual debía presentar en caso de acertar alguna de aquella docena de combinaciones resultantes.
Debo confesar sin los preámbulos cortados por mi frustración que la cábala no se cumplió en esas coordenadas y los números premiados durante los tres días siguientes, en nada se parecían a los sufragados por el exiguo estipendio de las copas de vino que los atentos hombres de las barras me ofrecen cortésmente en los bares de Buenos Aires; pero para mantener viva la fe mutua;—la suya vaya adelante distinguido lector — y después los retazos de lo que queda de la mía, se materializaba el efecto cabalístico de aquella serie de cuatro dígitos en el perfecto orden expresado en las alas de la inocente mariposa parda. Ignoro cuales son los elementos pseudocientíficos que sustentan estos hechos, pero los números se dan, lo determinante es descifrar en que objeto. La compañía de suministro de servicios de electricidad reprodujo sobre la atorrante facturación del mes pasado, exactamente la suma de siete mil quinientos cincuenta y tres pesos. !Como para no perder la fe en las mariposas¡.
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Pro y contra

El entorno es encantador. Maravillosos frescos en las bóvedas y en las paredes, atmósfera Imperial, es un pedazo de la antigua Viena que invita a María entre sus paredes soñar...
Aquí, bien acomodada en un sillón de felpa roja, con pluma y libreta a su lado, disfruta del ambiente.
La usual taza de chocolate la hace pensar el por qué en tiempos pasados, se le llamaba „la bebida de los dioses“, y aquí en este café en el centro de la ciudad, sabe especialmente a cielo.

Hoy no está María sola, la acompaña su amigo Leonardo quien con un tono de queja dice: Hoy he venido media hora más tarde que lo acordado y encuentro tu página vacía, que te sucede?
Eso nunca lo he vivido, siempre cuando llego ya tienes tu cuaderno cargado de „impresiones“como tu las llamas.
¿Dónde estas inspiración divina? Exclama María- hoy se quedó dormida entre los pliegues de mi sábana- y remata la comversación con un profundo suspiro.
Aquellos dos tortolitos, mira, un buen motivo para un poema- dice Leonardo,-aunque siempre el mismo tema...nada original...
Mira Leonardo, tú, porque le huyes al amor, porque temes ser amado...

Un corto silencio se apoderó del aire que respiraban, hasta que Leonardo lo rompió con la pregunta:
María, tu sabes lo que es enamorarse?
Es sufrir lo indecible, pasarlo mal!
Pues primero buscaré la definición en el diccionario, contigo hay que tener cuidado...
Pero a decir verdad Leonardo, tu eres negativo, le tienes miedo a los sentimientos.
-es también llorar la felicidad- agrega Leonardo.
-eso ya está un poco mejor-responde María, -y continúa-
Mira aquí tienes mi definición:
Enamorarse es...
Llevar al amado en el corazón noche y día,
gozar de su compañía,
soñar cada segundo su mirada,
es, al escuchar su voz, desvanecer...
es volver a nacer,
es acariciar sus mejillas
aunque tus manos estén vacías...
es llevar su fotografía pegada al pecho,
aunque el vestido sea estrecho, (sonríe maliciosamente).
Es sonrojarte por cada piropo,
es ver en él un dios antiguo,
es ver el mundo rosa
y en tu estomago, mil mariposas...

Leonardo agrega:
Soy un Principe encantado,
la bruja hechicera me convirtió en rana...
Y todo termina con un beso!
Y con un gato maullando a la luna,
subido en un tejado...

-Pues ven rana! Dice la maldosa Dama!

Y colorín colorado -agrega Leonardo con una sonrisa en los labios...

Este amor es mejor
que cualquier novela
de Corín Tellado!
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Florencia

Su cabello se desenvolvia como una rosa
Magenta de la cual se desprenden miles De pétalos, al sentir las suaves manos del viento al acariciar sus rizos...

Será un hechizo que ahora parezco Anonadado. Mi boca no bocaliza.
Padezco de segera que sólo la veo a ella

Es latente la claridad de sus ojos de
Clavelina que se clavan como flechas al Centró del pecho.
Sus brillantes ojos como un diamante, su Corazón será un rubí que trato de robarselo...

Será que otro querubin iba pasando que
Me lanzó otro flechazo.
Al ver como se deslizaban sus pequeños pies danzando entré las frías veredas,
Hasta dar una media vuelta como una bailarina.

Cuándo se cruzaron dos personas
Distintas que ahora son protagonistas de Una misma sistemática narrativa de otro Cierto cuento que aún no se a escrito.

Pero yo ya me se el principio,
El desenlace sólo quiero,
Saber desde el pensamiento del lector/a
Si al final se quedó con la princesa o sólo Será un momento fugaz en dónde quizás
Sea la oportunidad de dejar esta soledad y Tratar de enamorarla hasta que el tiempo
Se detenga, sólo baste unas palabras
Y al final se queden juntos.
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Lo Blando del firme

Me consumía la rutina de un mundo devastador

Y en el fondo de mi corazón los sentimientos que dan el empujón

Mudo y sin alegrías

Pero contagiado de las mil risas

Temeroso y dudoso

Pero atento y ágil

De corteza muy frágil

De imponente presencia

Avanzaba tres y volvía uno

Pero me comía el mundo como ninguno

Buscando amores en espejos sin sentidos

Y adorando la fresca cuando cumplía mis cometidos

Firme y blando a la vez

Y motivado como la primera vez.
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Memoria Del fuego

Del fuego nace la ciencia; así como el caos, da origen a las estrellas. Lo sé porque en algún tiempo, fui ese hombre primitivo invalidado e impensable en estos tiempos de algoritmos y algebras. Lo delata la altura del puente de mi pie izquierdo y mi apéndice vermiforme menguante y constrictor de celulosa vegetal.
No expongo la posibilidad de otras vidas anteriores a esta, ni una fantástica presunción tentada en la resurrección. Es el tratado de un ser que se hace terriblemente anciano, de un ser con cognición de primera mano, de un testigo arqueológico cuya experiencia esta consustanciada del inmenso poder poseído por el subconsciente.
Lo sé porque fui parte de las greyes talladoras de la roca en las cavernas y arcilla del ánfora fundamental.
Lo sé, porque mi memoria reproduce en sueños, las imágenes arcaicas adorando las llamaradas de fuego primigenio y opimo en un período supremamente feliz.
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Al Tercer Día

Los muertos salen; no es una sentencia, más bien una teoría surgida a consecuencia de hechos perfectamente cuantificables y comprobables. Fundamentada en la soledad, ausencia de amigos, imprevisión económica y social, pobreza, estados de inopia y otras acepciones que podrían considerarse para sustentar hipótesis.
Trataré de ilustrar mis palabras con un ejemplo sin vilipendio a los venerados difuntos.
Negando fervientemente la consumación de este hecho; supongamos que: yo Ludico Ognimod Mayor de edad con documento nacional de identidad expedido tras tramitación legal; muriese mañana. Tendría que salir al tercer día — no hablo de resurrección— salir de mi cómoda tumba, acondicionada como lecho eterno.
Tendría que salir, con el propósito de gestionar un crédito bancario que cubra los costos acarreados por mis exequias.

Ilustración: Edvar Munch Noruega 1893 ; El Grito.
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