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Fábulas pugilísticas (primera parte)

Mi cuerpo ya no es el mismo. Experimentó algunos cambios morfológicos, algunos son mutaciones naturales ocurridas desde el alumbramiento hasta hoy; carácter común en seres de la misma especie.
A mi favor, hoy pienso conocer algunas cosas que ignoré antes. Y en mi contra, hoy no puedo ejecutar algunas de las acrobacias físicas que en su momento dieron más placer, que la cándida creencia de saber.
Aunque todavía suelo correr treinta kilómetros, a mis espaldas, el cronometro burlesco se desparpaja de la risa al comparar los tiempos que hacía años atrás y los que a duras penas, logro alcanzar hoy.
Mi cuerpo cambió. Creo que el cambio más notable tuvo su origen en el sub campeonato estatal de boxeo aficionado del 81; después del Nocaut.
Fue mi última pelea y entablamos el careo por nocaut simultáneo finalizando el primer asalto. ¿Han visto antes algo similar?
También —desde esa vez— quedé inhabilitado para algunas otras disciplinas deportivas. Según el médico de turno, atrofiada alguna de las terminaciones nerviosas del carpo, causaba la ingrata sensación del transitar de una corriente eléctrica desde la muñeca derecha, hasta el codo izquierdo pasando por ambos antebrazos a modo de calambre. Otra aptitud anómala heredada de aquel combate, es la propiedad de magnetizar pequeños objetos ferrosos con mis manos, con lo cual, suelo ganar apuestas en las barras de los bares haciendo levitar monedas de níquel y pequeños tornillos de acero carbonado.
Al parecer, todo este cambio en mi cuerpo, fue producto del fuerte impacto con el rostro de mi contrincante. Impacto que lo mandó directo y sin pasaje a la lona, pero de un modo inexplicable yo también caí al suelo permaneciendo inconsciente el tiempo que duró el conteo del árbitro.
A mi oponente lo apodaban el eléctrico, yo ingenuamente, pensaba que tal seudónimo se debía a su oficio como ayudante de electricista en la industria de la construcción, y en realidad era porque generaba alto voltaje al golpearle la nariz.
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Los Cerdos No Se Suicidan

Abro las manos y entre ellas veo un puñado de piedras.
Fracciones de segundo bastan para establecer un sesgo mental preciso y concluyente; sé exactamente cuántas piedras tengo. ¿Estaré en boca del azar o en el tracto digestivo de la causalidad? La incógnita cohonesta con la fragilidad de mi existencia, sí el problema es estadístico tendré alguna probabilidad de subsistir, sí se lo endosamos a la suerte, el final será abismalmente indeterminado, porque nadie es capaz de predecir sobre la vasta inexactitud de un evento aleatorio. En tal caso, las piedras en estas sudorosas manos instituyen una noción de la ruta a seguir, diré que son siete las piedras y la salida se muestra intrépidamente abierta, esperando por mí. —Por supuesto—. ¡Tengo el doble seis!



Imagen: tu domino.com
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Una Breve Historia De Dos Enamorados

Habia una joven
Tan bella
Con sus rizos de otoño
Ojos celestes como el mismo
Cielo donde el alma
De cualquier joven que la viera
En ellos se perdían.

Más sus labios rosados obscuros
Y su piel blanca
Y liza como un pétalo de una flor
De jazmín
Llamaron la atención de un joven
Que era escritor

La veía pasar bajo el umbral
Natural del sol
Su corazón no dejaba de pensar
En aquella doncella
Que por el mediodía
El veía desde su ventana

Un suspiró se le escapaba
Cuando la miraba
Su rostro se le enrojecia
Y por vergüenza nunca pudo
Expresarle lo que el sentía
Por la joven

Un dia, pasó una casualidad
En la ciudad un joven
Principe pasaba montado
En su fuel corcel
El venia de visita eso fue lo que el decía
Y quería a una doncella que le
Correspondiera a su sentimiento

En ello aquel príncipe vio
A la joven que el escritor amaba
Y como no tuvo la valentía
De pelear por ella
Se marchó con él
Aunque el sabia que en sus ojos
La joven no le correspondía

Fue que una noche sin titubear
Ni pensarlo dos veces
Se infiltro sin que los guardias
Lo notarán...

En ello ve a la joven
Que con un silbido llama
Se asoma a la ventana
Y sin preguntas se fue con el escritor

Sin saber que un guardia
Los delataria
La alarma sonaría
Desatando la furia del príncipe
Que no quería
Que su prometida se fuese

Y fue que durante la huida
La luna se despedía
Las estrellas iluminaron
La única escapatoria
Y fue que un flechazo saldría
Disparado, daria al blanco
Ambos cayeron del canallolas
Las lágrimas brotaron
En el último momento
El escritor le confesó lo que el sentía
La joven entre lágrimas le sonreía
Y en el último aliento
Su amor se hizo eterno...
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Mariposas Cabalísticas

A mi amigo Pedro @Saltamontes.

El curso de los hechos ocurridos recientemente y el efecto inmediato de su observación a través del lente científico, primario y terriblemente empírico que dormita en el subconsciente de todo humano, a favor o en detrimento de este relato, me conducen a la siguiente conclusión:
Hay una relación directa entre los eventos controlado por el azar y una misteriosa conexión con los símbolos del sistema de numeración y algunas otras expresiones algebraicas de mayor complejidad expuestas en la naturaleza.
Hace algunas semanas atrás recibí, por vía epistolar, una misiva de un doblemente viejo amigo de la Habana. En la misma, entre otras cosas, hacía referencia a un suceso absolutamente casual y asintomático en su relación con alguna presunción lógica. Resultó la tarde de un viernes cualquiera de estos tiempos, justo antes de salir de su sitio de trabajo, osó una mariposa —yo presumo que debió ser de esas clasificadas como Búho Caligo— posarse sobre sus hombros. He aquí la concatenación de fenómenos de vinculación tendenciosa a casos paranormales.
Uno de sus compañeros activado un su más agudo sentido de percepción, fue capaz de captar en ese instante sobre los ocelos impresos en las alas del lepidóptero, una figura representativa de tres o cuatro cifras correspondientes a nuestro sistema de numeración decimal, sin un ápice de duda, inmediatamente aquel iluminado compañero de trabajo, le pidió con cierta insistencia unos pocos pesos a mi amigo Pedro y sin incurrir en mayores explicaciones que perturbaran o desviaran la atención de las alarmas encendidas por su sistema parasimpático. Inmediatamente después inscribía aquellas irrisorias monedas en los sorteos de lotería de la Habana. Esa noche —para fortuna de mi amigo— se conjugaron cuatro factores clásicos que constituyen una expresión algebraica compleja, las variables tiempo/espacio, la expansión intrínseca en la derivación de productos y potencias en números racionales y por último la materialización en el orden perfecto sugerido por una visión, —asunto sin vinculación pertinente a ninguna obediencia matemática— sino puramente resultante del azar originada en un acontecimiento biológico asociada al mimetismo sin nada que ver con esferas flotantes, ruletas ni leyes de probabilidad.
Lo cierto es que mi amigo Pedro y su compañero de trabajo resultaron ganadores de un jugoso primer premio de la lotería multiplicando exponencialmente su escaso patrimonio, gracias a la misteriosa interrelación existente entre la naturaleza, la lógica y el azar (vaya contradicción)
En ese orden de ideas y persiguiendo las huellas de la escurridiza fortuna, me di a la tarea durante mis diarias caminatas alrededor de la laguna con mis tres perros (Timoteo, Martita y Mándala) a observar con más detenimiento el vuelo de las coloridas y agiles mariposas que suelen encontrarse con regular precisión en los verdes márgenes que circundan este prodigioso reservorio natural de aguas salobres y azuladas. Sucedió en una tarde atestiguada por un ocaso naranja-fucsia, una enorme mariposa parda revoloteaba entre los troncos secos y en franco coqueteo con las fauces de Timoteo, se distinguía sobremanera entre los colores del atardecer y como parodiando una estrofa Sáfica en tiempos modernos, al abrir y cerrar sus alas sugería símbolos numéricos parecidos a los “Captcha” solicitados por los algoritmos de las computadoras para diferenciar a los humanos de un robot.
Me estrujé los ojos para verificar si aquella perspectiva era real o era un producto inconsciente de mis ansiedades, al cabo de unos segundos pude determinar con gran objetividad que las cifras figuraban un siete, dos cincos y un tres; acto seguido mentalmente hice mis cuentas y sustraje de ellas los montos estipulados para dos semanas de bohemia, obtuve por medio de una matriz bidimensional todas las combinaciones posibles de aquellos cuatro dígitos y en el kiosco de quinielas más cercano a mi domicilio emulando a un poeta paisano dije:—¡voy juagando a Rosalinda!—me entregaron una boleta con las combinaciones impresas la cual debía presentar en caso de acertar alguna de aquella docena de combinaciones resultantes.
Debo confesar sin los preámbulos cortados por mi frustración que la cábala no se cumplió en esas coordenadas y los números premiados durante los tres días siguientes, en nada se parecían a los sufragados por el exiguo estipendio de las copas de vino que los atentos hombres de las barras me ofrecen cortésmente en los bares de Buenos Aires; pero para mantener viva la fe mutua;—la suya vaya adelante distinguido lector — y después los retazos de lo que queda de la mía, se materializaba el efecto cabalístico de aquella serie de cuatro dígitos en el perfecto orden expresado en las alas de la inocente mariposa parda. Ignoro cuales son los elementos pseudocientíficos que sustentan estos hechos, pero los números se dan, lo determinante es descifrar en que objeto. La compañía de suministro de servicios de electricidad reprodujo sobre la atorrante facturación del mes pasado, exactamente la suma de siete mil quinientos cincuenta y tres pesos. !Como para no perder la fe en las mariposas¡.
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Pro y contra

El entorno es encantador. Maravillosos frescos en las bóvedas y en las paredes, atmósfera Imperial, es un pedazo de la antigua Viena que invita a María entre sus paredes soñar...
Aquí, bien acomodada en un sillón de felpa roja, con pluma y libreta a su lado, disfruta del ambiente.
La usual taza de chocolate la hace pensar el por qué en tiempos pasados, se le llamaba „la bebida de los dioses“, y aquí en este café en el centro de la ciudad, sabe especialmente a cielo.

Hoy no está María sola, la acompaña su amigo Leonardo quien con un tono de queja dice: Hoy he venido media hora más tarde que lo acordado y encuentro tu página vacía, que te sucede?
Eso nunca lo he vivido, siempre cuando llego ya tienes tu cuaderno cargado de „impresiones“como tu las llamas.
¿Dónde estas inspiración divina? Exclama María- hoy se quedó dormida entre los pliegues de mi sábana- y remata la comversación con un profundo suspiro.
Aquellos dos tortolitos, mira, un buen motivo para un poema- dice Leonardo,-aunque siempre el mismo tema...nada original...
Mira Leonardo, tú, porque le huyes al amor, porque temes ser amado...

Un corto silencio se apoderó del aire que respiraban, hasta que Leonardo lo rompió con la pregunta:
María, tu sabes lo que es enamorarse?
Es sufrir lo indecible, pasarlo mal!
Pues primero buscaré la definición en el diccionario, contigo hay que tener cuidado...
Pero a decir verdad Leonardo, tu eres negativo, le tienes miedo a los sentimientos.
-es también llorar la felicidad- agrega Leonardo.
-eso ya está un poco mejor-responde María, -y continúa-
Mira aquí tienes mi definición:
Enamorarse es...
Llevar al amado en el corazón noche y día,
gozar de su compañía,
soñar cada segundo su mirada,
es, al escuchar su voz, desvanecer...
es volver a nacer,
es acariciar sus mejillas
aunque tus manos estén vacías...
es llevar su fotografía pegada al pecho,
aunque el vestido sea estrecho, (sonríe maliciosamente).
Es sonrojarte por cada piropo,
es ver en él un dios antiguo,
es ver el mundo rosa
y en tu estomago, mil mariposas...

Leonardo agrega:
Soy un Principe encantado,
la bruja hechicera me convirtió en rana...
Y todo termina con un beso!
Y con un gato maullando a la luna,
subido en un tejado...

-Pues ven rana! Dice la maldosa Dama!

Y colorín colorado -agrega Leonardo con una sonrisa en los labios...

Este amor es mejor
que cualquier novela
de Corín Tellado!
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Florencia

Su cabello se desenvolvia como una rosa
Magenta de la cual se desprenden miles De pétalos, al sentir las suaves manos del viento al acariciar sus rizos...

Será un hechizo que ahora parezco Anonadado. Mi boca no bocaliza.
Padezco de segera que sólo la veo a ella

Es latente la claridad de sus ojos de
Clavelina que se clavan como flechas al Centró del pecho.
Sus brillantes ojos como un diamante, su Corazón será un rubí que trato de robarselo...

Será que otro querubin iba pasando que
Me lanzó otro flechazo.
Al ver como se deslizaban sus pequeños pies danzando entré las frías veredas,
Hasta dar una media vuelta como una bailarina.

Cuándo se cruzaron dos personas
Distintas que ahora son protagonistas de Una misma sistemática narrativa de otro Cierto cuento que aún no se a escrito.

Pero yo ya me se el principio,
El desenlace sólo quiero,
Saber desde el pensamiento del lector/a
Si al final se quedó con la princesa o sólo Será un momento fugaz en dónde quizás
Sea la oportunidad de dejar esta soledad y Tratar de enamorarla hasta que el tiempo
Se detenga, sólo baste unas palabras
Y al final se queden juntos.
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Memoria Del fuego

Del fuego nace la ciencia; así como el caos, da origen a las estrellas. Lo sé porque en algún tiempo, fui ese hombre primitivo invalidado e impensable en estos tiempos de algoritmos y algebras. Lo delata la altura del puente de mi pie izquierdo y mi apéndice vermiforme menguante y constrictor de celulosa vegetal.
No expongo la posibilidad de otras vidas anteriores a esta, ni una fantástica presunción tentada en la resurrección. Es el tratado de un ser que se hace terriblemente anciano, de un ser con cognición de primera mano, de un testigo arqueológico cuya experiencia esta consustanciada del inmenso poder poseído por el subconsciente.
Lo sé porque fui parte de las greyes talladoras de la roca en las cavernas y arcilla del ánfora fundamental.
Lo sé, porque mi memoria reproduce en sueños, las imágenes arcaicas adorando las llamaradas de fuego primigenio y opimo en un período supremamente feliz.
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Al Tercer Día

Los muertos salen; no es una sentencia, más bien una teoría surgida a consecuencia de hechos perfectamente cuantificables y comprobables. Fundamentada en la soledad, ausencia de amigos, imprevisión económica y social, pobreza, estados de inopia y otras acepciones que podrían considerarse para sustentar hipótesis.
Trataré de ilustrar mis palabras con un ejemplo sin vilipendio a los venerados difuntos.
Negando fervientemente la consumación de este hecho; supongamos que: yo Ludico Ognimod Mayor de edad con documento nacional de identidad expedido tras tramitación legal; muriese mañana. Tendría que salir al tercer día — no hablo de resurrección— salir de mi cómoda tumba, acondicionada como lecho eterno.
Tendría que salir, con el propósito de gestionar un crédito bancario que cubra los costos acarreados por mis exequias.

Ilustración: Edvar Munch Noruega 1893 ; El Grito.
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Plegaria

Musa,
¿Que color hoy me regalas?
¿Un gris obscuro como el día,
en que me dijo
que ya más de mí no quería?

¿O me obsequias un plateado
con suave tono de dorado,
como las ondas de su voz
en lenguaje bien modulado?

Mira Musa,
lo que yo necesito es un rosado,
unas veces fuerte
otras atenuado,
para ver su mundo y el mío
como un lienzo de Raffael,
donde yo lo sueñe a él
a mi Caballero azulado...
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Karim

Una noche fría y ventosa,
Karim buscaba un lugar dónde
resguardarse… entre escombros
de la gran ciudad, cerca a la
salida principal, encontró un rincón
donde pasar la noche.
De repente escuchó gritos y una
trifulca de guardias que seguían a
un hombre a caballo, quien llevaba
un gran botín del castillo. En su fuga,
al hombre se le cayó una gran piedra
preciosa, de gran valor, la cual al
verla Karim, la levantó y entre sus
pequeñas manos, aquella piedra de color
azúl zafiro, parecía lo más grande
que entre sus manos jamás nunca
volvería a tener. Ya que él razonó
que debía ser de un gran valor.

Al día siguiente, entró al patio del palacio
pidiendo audiencia con el Rey, pero el
encargado de la puerta no le permitió. Dijo el
hombre asombrado: “Acaso no sabes que
el tesoro del Rey ha sido saqueado en
su gran mayoría y el hombre que robó,
se dio a la fuga perdiéndole completamente
en la persecusión y aún así quieres que yo te
permita la entrada”? - “Sí” - dijo Karim,
“… yo pude darme cuenta pues
dormía cerca a la salida de la ciudad
por la noche y vi todo lo que sucedió.
Pero al ladrón se le cayó de entre
lo robado, una gran piedra preciosa”
El Guardián asombrado, de inmediato
le exigió devolver aquella piedra,
pensando en que el pequeño Karim
la tendría escondida entre sus rotas
ropas… y lo sacudió diciendo, “debes
entregarme esa piedra, pues
de otro modo eres cómplice y ladrón
también” - “No”- respondió Karim,
“entregaré esa piedra preciosa en las
manos del Rey, y por la razón que imaginé
que alguno de los guardias trataría de
quitármela, es que la he escondido y nadie
nunca podría encontrarla, pero la devolveré
hasta que usted me permita ver y hablar
con el Rey”… A lo cual entonces, el Guardia
consintió que Karim entrara directamente
al palacio a hablar con el Rey. Por lo que
acordó el día siguiente permitirle ver al Rey.

Al día siguiente, de mañana, Karim, cambió
la piedra de valor por una piedra común envuelta
en muchas vendas de tela. Al presentarse en
el palacio, el Guardia lo recibió y antes de llegar
a la sala principal, lo desvió hacia otro salón
donde nadie los vería…. “Entrégame la piedra
sucio niño” y lo sacudió, hasta que la piedra
común salió, a lo cual el guardia, enfurecido
gritó, amenazándolo con encerrarlo en una
celda, donde nunca jamás vería más la luz
del día…
De momento apareció la esposa del
Rey que andaba rondando los pasillos, escuchó
aquel acontecimiento y el guardia le explicó
lo sucedido, entonces la Reina le dijo al guardia
que los dejara solos, el guardia salió y Karim
le platicó a la Reina la versión verdadera
de los hechos. La Reina le creyó y le dijo que ella
misma le recibiría más tarde, al caer el alba en la
jardinera del salón principal, para recibirle
personalmente la piedra de valor.

Karim, salió corriendo sin ser detenido por ningún
guardia, pues la Reina les dio indicaciones de no
detenerlo y que era un niño inofensivo.

Karim volvió con la piedra preciosa, esa tarde tal
como acordó con la Reina, entonces al
encontrarse los dos, la Reina, miró la piedra
preciosa y pudo darse cuenta de su autenticidad.
“Karim!” exclamó la Reina, “Es un zafiro de la
India valuado por muchísimo dinero, y tú decidiste
devolverlo al palacio… ¿Por qué razón lo hiciste?”

Karim, bajando su mirada, le respondió a la Reina:
“Yo soy una niño solo, no tengo padre ni madre,
vivo en cualquier parte de la ciudad y duermo
donde me sienta seguro y no tenga miedo. Esta
piedra jamás podría yo haberle sacado provecho
alguno que perdurara toda mi vida. Ahora su alteza
se habrá dado cuenta, de que no soy un niño
tonto, soy inteligente, yo sabía que si no conseguía
verle a usted su alteza o al Rey, los guardias me
habrían despojado de esta piedra que pertenece
a ustedes y yo habría ignorado si ellos se la darían
a quien realmente pertenece”.

La Reina se admiró de la inteligencia y destreza
de Karim, por lo que después de unos días descubrió
que verdaderamente Karim era un niño absolutamente
solo, sin padres ni pariente alguno que se hiciera cargo de él,
por lo que al Rey y a ella les pareció bien dejarle vivir
en el palacio y recibir toda la educación y enseñanza
para formar parte de su servidumbre de la más
alta confianza… Y así, Karim creció en el palacio
y llegó a ser el primer Guardian del tesoro del Rey
y la Reina. Y llegó a decir en años posteriores:
“Lo más valioso que he llegado a encontrar en
esta vida, no ha sido la piedra preciosa, sino un
hogar, formar parte de la servidumbre de confianza
del palacio y por haber devuelto dicha piedra,
encontrar un destino diferente al que hubiese
tenido afuera, como un mendigo y sobre todo, no
poseer cosa alguna que no mereciera por mí mismo”.

(Imagen tomada de Internet)
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Punto final Sobre Plano Cartesiano

Mirando mis álbumes de fotos encuentro en ellas, muchos rostros de gente que ha muerto. Ante esas circunstancias, podría yo, advertir que mi tiempo está pasando. Pretender inquirir frente a la muerte, es comenzar por el final —como en un cuento de Cela—. Es entonces cuando en mi propio contexto de acepciones aparecen los dos vectores geométricos en que se resume la esencia de la vida en términos físicos: espacio y tiempo.
El resto del entramado existencial es proyectado por mi lóbulo occipital, en el caso humano: como una inconstante nebulosa en cuyo centro, se diluyen caracteres con ligeras semejanzas a las que muestra el círculo de la creación impreso en el Séfer Yetsirah.
Para otras especies es más simple la apreciación; a mi errático sistema perceptivo, llegan volubles agentes aromáticos y edulcorantes, cuyo fin primigenio es el de establecer canales de supervivencia para esa especie, en un sentido absolutamente individual.
El avance del tiempo llena de recuerdos espacios en nuestra memoria, por más que apelemos a la razón para comprender sucesos con implicaciones lógicas y muy predecibles, en las órbitas de las extrañas nebulosas ocurren explosiones que causan dolores inconsolables.
Las interrogantes que caminan por los segmentos generados por los segundos y los milímetros, encuentran respuestas que negamos, por el simple temor a ser demasiado ambiciosos, y, ¿no es ambiciosa la plántula que aspira crecer entre la maleza? Los seres vivos somos portadores de elementos comunes en nuestras estructuras genéticas; ¿acaso no es una ambición procurar la vida eterna? Cuestionamos la generación de riqueza, como una genuina expresión de la avaricia, ya qué, será una condición innecesaria e impotente ante el inevitable acto de expiración, ¿sí, preexiste una lejana probabilidad de vivir en la abundancia, tiene sentido elegir vivir en la miseria?
En alguna medida somos ambiciosos por el simple hecho de amar la existencia propia, por no adoptar conciencias intemporales en procura de un poco de cordura, algunos recuerdos pesan por ser inevitables, otros, adornan las esferas esplendorosas del ego. Pero cada uno tiene su lugar en los cajones que conforman la memoria.
Los años pueden anular algunos recuerdos, sin embrago, no hace a nadie inmune a la tristeza ni a ninguna otra bestia interna. Siempre seremos presa de ambiciones expresadas en formas logarítmicas, esclavos atados al tiempo, buscando a tientas espacios, reservorios donde disipar el inmenso volumen de la tragedia articulada a la muerte.
Yago inhábil; en el punto ultimo de dos vectores:
Donde concluyen mi espacio y mi tiempo, luego, deviene la muerte.

Ilustración:Plaza Bolívar de Santa teresa del Túy 15 de octubre 1971, foto de autor anónimo.
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Luna

Luna soñaba con conocer el mar. Por eso después de un apretado año de trabajo lleno de privaciones y de sueños, no dudó un instante en sacar sus ahorros para cristalizar su fantasía. Con el entusiasmo de una joven emprendedora que no aparenta ser una coqueta incorregible ni una cabeza hueca para alcanzar sus ideales, alistó maletas, se despidió del Señor caído de Monserrate y partió hacia el corralito de piedras.

Atrás dejaba la tierna frigidez de la meseta y poco a poco iba sintiendo el ardiente y alegre calor de la costa. En el extenso y extenuante, pero agradable recorrido, guardaba en la memoria la atractiva diversidad de su paisaje. Y al llegar, caminó hacia su destino y se encontró con el especioso mar que la esperaba con los brazos abiertos, cruzaron sus miradas y quedaron hechizados.

La noche se extendía con la blanca luz del plenilunio, las ondinas le abrían las puertas de su lecho cristalino tapizado con las perlas del mar. El viento besaba sus oídos con su murmullo de amor. Con paso sensual, sus pies descalzos dejaban huellas de luz sobre el polvo marino... respiró el aroma festivo del mar y quedó subyugada; extasiada se lanzó a sus brazos, las perlas saltaron para tocar su belleza… y el mar se la tragó.

© Eder Navarro Márquez
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Pescador De Sueños

En cada muelle
Un pescador de sueños
Lanza su anzuelo
Lleno de esperanza
Que suele guardar en sus bolsillos

Aguarda acompañado de su sombra
Junto a la melodía de los grillos
Tocando la sinfonía de un violín de terciopelo

Con su espalda recostada en forma de medialuna
El sueño que se consuela en cada soplido
Mientras el vientecillo lo acurruca
Entré sus brazos
Hasta acunar al pequeño pescador
Para así poder pescar el sueño entré sus pequeñas manos.
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Un Perro

Estas noches pasarán, cómo el canto de los peregrinos por los pérfidos caminos, sentenciando fantasías en el círculo insustancial de las plegarias; invadiendo la realidad con un nimbo de esperanza comprada y buscando un reducto para la fe que no se asume.

De niño soñaba tener un perro con cuernos de toro, lengua de serpiente, raudo, feroz y adiestrado para enfrentar juntos, a los bribones que merodean las esquinas en las urbes impúdicas, tuve que conformarme con el dolor que queda en los nudillos después de golpear mentones y los dilatados pómulos posteriores a la pendencia, porque mis perros, siempre fueron buenos para los chistes y las carreras , nunca aptos para las batallas, esas batallas que solo los humanos procuramos desde temprana edad.

Me hice grande sin perro, sin cuernos, sin novia, sin dios y con hambre. Como en un cuento surrealista, los tiempos trajeron aires desconocidos para mí, con su carga de impertinente extemporaneidad: oportunidades sin la recia virtud del conocimiento. Entre rigor y premura experimenté formulas de honestidad basadas en la palabra, sólo el coro sintético de los grillos que irrumpen la madrugada respondió con precisión, los documentos formaron tortuosos senderos de felonías, y entre ir y venir quedaron mis pies descalzos y una confianza marchita en nocturnidad.

Estas noches han de pasar, sin duda, nuevas apariciones del sol proclamarán el destierro de una soledad abreviada en el azar inquisidor de lo que jamás se tuvo, de lo que no se podrá alcanzar, porque hay una sola ocasión de vivir, sólo un amigo fiero y leal puede resumir un sueño, miles de sueños, quizás… millones.

Las realidades son frágiles, la dulzura de su néctar, puede transfigurarse en una enorme amargura, las penas no son eternas, pero la sonrisa puede perpetuarse si el recuerdo de un perro cornudo asalta tu imaginación cada vez que un ladrido circunda el aire insano de madrugada; el aborrecimiento, la premura, el rigor, el azar, el hambre y hasta los pies descalzos adquieren acepciones nobles cuando tu cómplice profesa la fidelidad sin mediación de los edictos, cuando el afecto ha superado todas las fronteras de un modo asimétrico; es allí donde apelamos a una experiencia irrestricta: la muerte, la muerte no es otra cosa que un ladrido menos en estas noches que han de pasar alguna vez, la secuela de esas batallas que motivamos en excitante alevosía, la vertiente de dolores inconmensurables.

Estas noches pasaran alguna vez, mientras tanto, seguiré esperando el milagro que niega la eutanasia, con los sentidos desgarrados ante el dolor que exhalan doce kilos de huesos forrados en piel cubierta de pelos blanco y negro. Las noches pasaran, como pasa la juventud, vendrán otras tristezas, y con ellas la frustración de conciliar ante el mundo que en el pináculo de mis sueños había solo un
perro.

Marzo 10 , 2016

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Breve Fárrago Misántropo

Dios existe, — no me animo a contradecir a mis incrédulos amigos—
Dios existe. Lo que ocurre: es que hay un espacio temporal que supera todo lo previsiblemente divino. Sí; un estadio súbitamente ignorado por los manuales de incubación de las deidades.
Donde la prioridad era el ser humano, ahora, sugiere cambios intempestivos hacia el reino animal; nótese: que desde hace algunos milenios no hablan las serpientes —por decir menos— tampoco los demonios eligen cerdos como rehenes, las osamentas de burro han sido reemplazadas por bombas atómicas como instrumento de exterminio. En ese mismo contexto, hoy en día, no es cuantificable la cantidad de agua convertida en vino y viceversa.
Del mismo modo, las conductas de los dioses atienden requerimientos de otro orden, alejadas de las peticiones a favor de la concesión de milagros y resoluciones básicas como multiplicación de objetos comestibles.
Hago referencia; como ejemplo, al elevado grado de atención que debe ser necesario para proteger ballenas indefensas en los extensos océanos de los temibles barcos, tripulados por nobles creyentes que en el nombre de dios, zarpan al peligro de los mares.
Suelo torturarme pensando en la angustiosa travesía del ganado en tránsito a los mataderos.
Pero muy dentro de mi egocéntrica proyección de impío, me llegan aires reconfortantes, al evidenciar que los ángeles guardianes no malgastan su preciado tiempo, en colocar bajo las puertas de los pobres, sobres contentivos con las cuatro cifras del primer premio de la lotería local. —Que trabajen—
Sonrío imaginando que legiones de esos intrépidos querubines, están en la tierra destinados al cuido y protección de los perros callejeros. sobre todo, en invierno.

Modelo: La Inolvidable, audaz y afectuosa Loka,
fallecida en marzo de 2016
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El cuento sin fin

.

Vuelvo…
aquí, donde fuimos cuento
donde el cuento se quedó sin fin
donde nacieron los cuervos que sacaran mis ojos
para no volverte a ver…

Y como era cuento con el lápiz los dibujé otra vez
a los ojos, porque no era el tiempo
y necesitaba poderte ver…

Vuelvo a veces, y a veces me destierro
y tiro el pasaporte para no poder, aún queriendo
volver a volver…

Pero hoy Cielo, Corazón y Vida
me sumerjo en la lluvia de otoño
donde compartí hace un tiempo el tuyo
para ponerle su fin…

Un fin malo o bueno, lo merece
merecemos en la historia, de este bonito cuento
que está en desenlace y no quiere un the end…

Pero, como todo termina
y aquí la línea marca el límite
donde fuimos la hoja prohibida
la escena más erótica
donde te sentí, donde de cada enCuento
nacieron versos de tus miradas
que provocaban las ganas
y mis defensas desarmaban
y de tus letras
las melodías que mis oídos añoraban
y a veces eran tan mías
que hasta en alguna
fui un poco yo
y otras veces fui yo tu cuento
indescifrable hasta para mi…

Vuelvo, volví, estoy, me voy…

Me llevo cada sonrisa de las peleas
cada lágrima de esperas calladas
cada orgasmo que me regalaras, todo
todo me lo llevo en mi valija vieja y desvencijada
que no lleva ropa, sino tu aroma, tu mirada y tu boca
aunque a veces al querer verlas también he de morir
y morir por morir, me he quedado tantas veces
que el daño vacía el vaso y los dos queremos beber…


soundcloud.com/lola-bracco/vuelvo-aqui (Lola)

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Tiempo miniatura

Érase una vez un tiempo pequeño,
reducido a un mínimo instante.
Un tiempo miniatura,
extenso en su brevedad,
intenso por su respiración vital.

Una niña juega con él,
con la frivolidad de la inocencia,
mientras su madre le lee cuentos, muy despacio,
pasando las páginas, oliéndolas con placer,
ávida de descubrir
si las princesas son felices
o si los ogros destilan, realmente, tanta maldad.
Pero el día toca a su fin
y la historia ha de interrumpirse
¡Ha llegado la hora de la cena!

Mañana volverá a existir
un tiempo pequeño
para soñar.
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Amor de estación

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Amor de estación a donde nunca llega un tren
porque viaja tomado de las manos, sin pasaporte
y en los besos se pagan los boletos, sin tiempo estimado
y sin ningún descuento…

Amor sin equipaje vestido de brisa y de hojas
de las flores y sus aromas, de la lluvia y el sol
a tiempo y deshora, donde mandan los paralelos
y se marean buscando los mapas los meridianos
mientras nosotros enamorados rotamos y rotamos…

Amor con frío de abrazos
un vestido de nieve me ha prestado hoy
dejando el corazón descubierto
porque sabe que de sus latidos
cada día escribo
y no los puedo atrapar…

Y una nube pudorosa
me puso cancanes y tacones blancos
por si los latidos quisieran bailar
me prestó una gorra de pieles sintéticas
porque está prohibido cazar
con el compromiso de aceptar
que un oso me vendría a abrazar
por si el frío, atraído
por para cubrir el desnudo
porque es su estación favorita
y no pudimos evitar que se enamore
ni que mi alma vestida de blanca
con él se quiera casar…


soundcloud.com/lola-bracco/amor-de-estacion-estacion (Lola)

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Corazón perdido

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Yo llevaba un corazón, un corazón errante
un corazón perdido, un corazón que buscaba sin buscarte
y sin la razónpoder tocarnos, y asi amarte…

Yo llevaba, un corazón, de heridas eternas
de lágrimas rojas, de tinta china
sin escribir nada…

Yo lo llevaba y él no me dejaba
corazón caprichoso, no dormía
y sólo con canciones de melancolía
atormentando la noche, en insomnio
me desvelaba…

Yo llevo aún, aunque él dice que no
que será siempre errante, lastimándose
para escapar, mutándose para parecer mortal
vendándose para no llorar…

Y me lleva, casi sin latidos
buscando otros amores dolidos
para hacer juntos más grande la herida
más sentido el llanto, para usar la tinta
en el misma triste rima.


soundcloud.com/lola-bracco/yo-llevaba-un (Lola)

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Dos dedos #microcuento

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"Aquí estoy, ni de aquí, ni de allá, entre letras que no se deciden a ser verso y no dejan que quiera el cuento, y el cuento ganas, porque le pone garras, las garras de un salvaje cuento, cuento de contar, contar los días, los meses, para volver a los minutos que en mi día ya son horas, horas de algunas noches, noches y días, y que cuento enredado en un ovillo de hilo amarillo, porque el rojo se acabó de tanto que lo usaron y nunca nadie lo devolvió… y en este enredo me quedo, me ato, mientras improviso cosiendo un vestido para ponerle al cuento… cuento que iba a escribir, pero me pinché ya dos dedos… "

soundcloud.com/lola-bracco/aqui-estoy-microcuento (Lola)
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