Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 107, tiempo total: 0.006 segundos rss2

El grito de la memoria

Veo una voz,
como un cuadro de pintura,
en la niebla del mundo.
Diálogo con el eco
del silencio,
Como pétalos de una margarita
Deshojandose al viento,
nadie sabe por donde vagan los rumores.
La memoria grita
pero el presente
No gira hacia atrás para ver,
por qué soy un fantasma
que está Perdido
en las hojas de un cuento,
por qué soy un puñado de nada
en los bolsillos rotos del tiempo.
leer más   
20
19comentarios 152 lecturas versolibre karma: 95

Unos dedos...

Unos dedos le arrancaron del silencio al sentir la caricia irreverente de las olas en la playa y también de las montañas blanquecinas y nevadas que llegaban con su abrigo y su bufanda intentando compartir unos momentos.

Y a los dedos se acercaron las aldeas y los campos con sus tierras anegadas por las aguas y revueltas, dependiendo de unos brazos y unas manos que cuidaran sus entrañas y plantaran la simiente, en primavera, que creciera y diera fruto y alimento a tantas bocas que precisan de las mismas.

Fue un instante prolongado y un suspiro, un segundo en el espacio que transcurre y se presencia. Sin embargo, la caricia proseguía, y se elevaba, con los dedos que buscaban los rincones invisibles del espacio, intentando recobrar el equilibrio de las almas en la vida…

“…Y llegaron las gaviotas recelosas que venían de los muelles y las playas,
y vinieron otras tantas de la costa mendigando aquellas sobras de pescado que en el día se tiraban a las aguas,
y salieron los suspiros retenidos de los pechos,
y los ojos se alegraron con la música incipiente que sonaba en los oídos,
y los labios temblorosos musitaron mil plegarias a los dioses invisibles,
y la piel se estremecía sin descanso con el soplo de la brisa
y la caricia, que llegaba de unos dedos,
y el maestro olvidadizo se dormía en su escritorio olvidando la canción de los piratas,
y los niños contemplaban la pizarra tan vacía,
y durmieron las palomas en el parque contemplando a los ancianos,
y salieron margaritas en macetas y en ventanas de las casas,
y cantaron las campanas de la iglesia,
y nacieron mariposas que volaban silenciosas por la acera,
y miré con unos ojos, regalados por mi madre,
y gusté del flan de pera y de manzana preparado con sus manos,
y sorbí con estos labios de la leche inmaculada de sus senos,
y cantaron los canarios enjaulados al sentir la mano amiga que quitaba sus cadenas,
y te vi en el reflejo del espejo al mirarme en la mañana,
y escuché la voz hermosa y cantarina que pedía una respuesta,
y te amé como se aman los amantes, con pasión y en primavera, aunque fuera en un otoño,
y sentí que el corazón se desarmaba en un deshielo prolongado,
y noté como la sangre galopaba por las venas tan ardientes y fogosas,
y, al final, me desperté con los ancianos en el parque...

Y sentí que la madera de mi cuerpo se cubría de nostalgia ante los dedos seductores que buscaban sus heridas, y en las mismas a mis gritos y suspiros, que vibraban con las cuerdas, que sufrían y reían; y con rabia se bañaban y rozaban como en busca de lujuria y de pasión mal contenidas, y me amaban y gritaban con un nombre que yo nunca conocí…”

Al final, entre sudores y suspiros, reinó el silencio nuevamente, y el piano solitario en el rincón, despertó de su delirio.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/01/19
3
2comentarios 22 lecturas relato karma: 44

La carta

Se acercaba la fecha y aún no había escrito la carta y eso estaba mal, pero no sabía por donde empezar ni qué decir. Sí, había leído que no hacía falta ser un gran escritor, que con decir lo que se quería y lo que se pensaba, era suficiente, que ellos ya sabrían interpretar esos deseos y seguro que los harían realidad, pero hacía falta ese escrito, esa carta y era la asignatura que seguía teniendo pendiente.

La vista se perdió tras la ventana y pudo ver el mar con aquel horizonte impresionante donde se divisaban las siluetas de algunos barcos que navegaban ajenos a la vida terrestre.

“Me gustaría tener salud, paz y felicidad y que también alcanzara a todas las personas que conozco y son queridas, incluso a las que son simplemente unas figuras que pasan errantes, a mi lado, y un número más en la vida que me rodea.

Me gustaría poder trabajar para ganar dinero y con él dar la entrega de ese piso que aspira María para formar nuestra familia.

Me gustaría saber que me perdonas, como yo te perdono, y que el comienzo de este año, con su tranquilidad y ternura, fuera una constante a lo largo de los trescientos sesenta y cinco días.

Me gustaría que me tocara la lotería o la quiniela para poder hacer realidad tantos sueños, ya que así podría viajar, tomarme vacaciones, pagar ese piso que antes pensaba y decirle a María que si quería casarse conmigo.

Me gustaría…”

Roberto dejó de escribir o mejor dicho dejó de pensar en qué escribir y plasmar en esa dichosa carta, ya que todo lo que venía a su cabeza le parecía incompleto, vacío y carente de vida.

- ¡Mamá, mamá… yo quiero un patinete! -Oyó la voz de Juanito en el piso vecino.

- Pues pídeselo a los Reyes. -Contestó Carmen, su madre.

Roberto se sobó los ojos intentando quitarse unas invisibles legañas, cerró el cuaderno, que quizás tenía abierto, y guardó la pluma. Este año no habría carta, si acaso un mensaje y unas palabras a Oriente:

“Que el año que viene pueda pediros la Paz, el Amor y la Felicidad que, hace años, alguien nos vino a dar y regalar, en estas fechas”.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/01/19
11
4comentarios 62 lecturas prosapoetica karma: 94

Mi Madre

Mi madre tenía voz fiera y de provincia eterna
que removía todo y a todos de madrugada.

Mi madre que alguna vez fue muchas en una,
hoy es sólo inocencia.

Recuerdo esa cariñosa y tenaz mirada,
como de ojos avergonzados,
que velaba siempre por todos.

La quiero ahora,
y a momentos tanto,
como no lo he hecho en años

Mi madre creía en Dios y en los muertos,
mientras que yo crecía sin creer en nada.

Aunque compartíamos universos diferentes,
nos llevábamos bien y a fondo.
Mi madre con su cariño irreductible.

Mi madre con toda su Fe, fácil y ciega,
me hacía sentir siempre feliz,
cual si fuera cachorro mimado.

Ahora, en el atardecer de su vida,
ella se encuentra lejos,
y yo me siento a veces desamparado,
y me angustia que desee quererla más y no pueda.

Mi madre como una lluvia de besos y cariño,
se me va yendo del recuerdo,
y me va quedando la débil imagen
de una anciana bella que no me recuerda,
pero me quiere por la costumbre de haberlo hecho siempre.

@Ramiro
leer más   
11
11comentarios 90 lecturas versolibre karma: 99

Palabras atrapadas...

Sin darme cuenta mis pasos se encaminaron hacia el viejo desván de la casa de Luis. Él me había hablado muchas veces de su tío Ignacio, de la afición que éste tenía a la lectura y que también había dedicado ratos y momentos a la escritura, pero que nadie sabía de ella y si se trataba de trabajos de historia, ensayos de pensamiento, relatos de la vida diaria o colaboraciones en revistas y periódicos.

Ignoro cómo pudo suceder, pero desde que oí hablar a Luis de su tío la figura de este cobró una dimensión en mi pensamiento, hasta entonces desconocida. Quise saber de él y le pregunté a mis padres, y también a los suyos, pero nada nuevo aportaron con sus respuestas. Parecía como si una nube de silencio cubriera a este personaje.

Una tarde que estaba con Luis, en su casa, subimos al desván para llevar unas cajas llenas de prendas inservibles que esperarían allí, hasta encontrar su destino. Cuando nos salíamos me fijé en una mesa escritorio y un armario de madera en un rincón del desván. Luis, al darse cuenta me dijo que aquellos muebles habían pertenecido a su tío y que los habían subido de su habitación cuando sufrió el accidente que le costó la vida.

Me hubiera gustado seguir y abrir aquellas puertas y cajones tan misteriosos y que tanto llamaban mi atención, pero teníamos que bajar ya que nos esperaban para merendar. Sin embargo, en mi fuero interno, me dije que tenía que volver, que debía mirar y buscar entre esos muebles intentando encontrar la huella de ese personaje casi desconocido de su tío.

Días más tarde volví a merendar, con Luis, a su casa. Solíamos intercambiarnos la ayuda en los deberes y compartíamos momentos como esos. En un descanso le dije que, si podía subir al desván, ya que algo había llamado mi atención el otro día y que me gustaría mirar aquel rincón misterioso donde se encontraban la mesa y el armario de su tío. Él me dijo que subiera que luego me acompañaría pero que seguramente me iba a llevar una desilusión y que lo más probable es que me llenaría de hollín.

Subí y me acerqué, en silencio, a ese rincón tan especial. La mesa escritorio tenía varias carpetas y también el armario. Abrí algunas y vi libretas y folios escritos con una letra firme y segura. Había escritos con cuentos, relatos, narraciones, incluso algunos poemas. Pero me llamó la atención otra carpeta diferente y más nueva, quizás por su color y el aspecto de sus gomas. Al abrirla me latía el corazón de una manera intensa, como si estuviera a punto de conocer algún secreto impensable. Dentro había una libreta escrita en su totalidad con un título en su primera página: “Palabras atrapadas”. Sus primeros versos decían así:

“Cuando el amor te atrapa/un rayo se detiene/un instante sin luz/que supera a la muerte”

Cerré los ojos y lancé un suspiro: “¡Palabras atrapadas…!”, ahora entendí que estaba ante los versos de un poeta.

Rafael Sánchez Ortega ©
03/01/19
8
4comentarios 61 lecturas relato karma: 93

A una princesa...

A una princesa…

Hacía rato que Lucía se había acostado y la casa, en la tarde pletórica de vida, estaba ahora en silencio. La televisión apagada, dormía un sueño virtual y sin complejos, en su retiro del mueble bar. En la chimenea, unas brasas, tomaban el testigo de las llamas que habían estado jugando con los leños, en parte carbonizados y cubiertos de cenizas.

Un bostezo vino a tu boca y llevaste la mano a los labios como queriendo decirles que sí, que ahora te ibas a la cama para intentar encontrar el descanso que necesitabas.

Cerraste el libro que tenías abierto, y que estabas leyendo, colocando un marcapáginas en el mismo. Apagaste la luz del salón y caminaste por el pasillo hasta el cuarto de Lucía.

Despacio, y procurando no romper el silencio, entornaste la puerta para ver si dormía. La luz de la mesita te permitió ver su carita de ángel posada en la almohada con una sonrisa escapando de sus labios. Te quedaste mirándola unos segundos como intentando penetrar en el mundo de sus sueños.

¡Cuánto habrías dado por soñar con ella en ese mundo de la infancia!, por seguirla en sus viajes y proyectos, en caminar tras sus pasos infantiles por el bosque encantado de las hadas y la magia, algo a lo que todavía ella, como niña, no había renunciado y menos tú, su ángel de la guarda.

Sonreíste ante lo absurdo de tus pensamientos, pero había tanta ternura en esta escena que contemplabas con tus ojos...

Te inclinaste y posaste tus labios en su frente antes de apagar la luz de la mesita. Te hubiera gustado decirle tantas cosas, incluso velar su sueño y leerle un cuento, sin principio ni final, como aquellos que tú, algún día y hace tiempo, escribías y soñabas para una princesa inalcanzable.

Ahora estaba allí, en ese lecho de cristal, pasando unos días contigo y no era un sueño. La princesa añorada tenía cuerpo y forma, tenía voz y nombre, tenía luz en sus ojos infantiles y por ellos sus pupilas encendidas transmitían la fiebre contagiosa de la vida y de la poesía.

Saliste de la habitación y te enjuagaste una lágrima traidora que rodó de tus mejillas.

¡Qué hermoso regalo el del invierno, en esta Navidad, para un abuelo!

Rafael Sánchez Ortega ©
02/01/19
9
8comentarios 91 lecturas relato karma: 90

Ya no

No le pido promesas de amor al corazón
porque él no sabe de eso, sólo late
y deja fluir su sangre, para dejarnos sentir…

Ya no prometo amor
ya no escribo sin razón
y eso lo aprendí en este camino
a escuchar a el simple instinto
de conservación…

Y de preservar el alma
que aunque averiada me sigue el paso
y sin pausa, me abraza…

Y en mis huidas
se hace cómplice y amiga
sin reclamos ríe cuando sonrío
y seca mis lágrimas cuando caen distraídas…

Bella mi alma
y no porque sea mía
he visto muy feas
estos meses, años
días, horas, no hay rincón
donde no habiten y agazapadas espíen…

Por eso
por eso promesas no
a mi, se me acabó ese cuento
sigo con mis poemas escribiéndole a la vida
y si se cruza una rima quizás, sólo quizás
me dé por versar…


soundcloud.com/lola-bracco/no-le-pido-promesas-de-amor (Lola)

.
16
6comentarios 60 lecturas versolibre karma: 106

Amalgamándose... (Cuento)

Amalgamándose
((Cuento))

Las últimas preguntas fueron demasiado agradables.
El día se levantó para marcharse estupendamente.
Durante algún tiempo en el periódico local no pasó
nada. La tarde tenía la mala costumbre de dormir
con la noche; la nieve seguía fría, el sol en el cielo,
y el gorila con la cara de malas pulgas. El hambre
acompañó a una cuchara hasta la mesa. Luego
limpió un vaso, y lo vio cruzar la sala, pequeña,
polvorienta, sentada en un banco. Entonces sacó del
pantalón una camisa nueva y escribió con ella una
reflexión:

(( Vestirse con esperanza permite bañarse sin agua ))

En el bosque empieza a obscurecer, y las sombras
ya no duermen juntas; murmuran a los faroles y
confunden las luciérnagas con minúsculas estrellas.
__ ¡Hoy el cielo no es el mismo de ayer!.
Lo he visto al releer tanto poema llorando, novelas
de amores frustrados, pasiones vulgares vestidas de
seda y libros nunca escritos.
__ No vengas ahora con melancolías baratas...
He sufrido lo suficiente como para llenar una biblioteca
y dejar en el balcón unas cuantas sonrisas esperando
turno para matar más esperanzas ingenuas.

La llegada de algunas máscaras con aspecto de personas
eliminaron nuevamente la única nubecilla de realidad
a los pies de la cama... Mientras tanto fue necesaria una
cierta dosis de complicidad con el desamparo.

Al entrar en el reino de la tristeza, no olvidó sus viejas
lágrimas ; tuvo un dulce sueño, pero fue incapaz de
narrarlo, ya que el verdadero sentido de lo que había
experimentado quedó circunscrito a ese episodio de
la noche... El no reconocerse frente al espejo lo
inquietaba ; sus amigos llevaban el féretro y su cuerpo
en los hombros, pero él no estaba ahí...

___ ¿Cómo explicarlo a quién ignora su historia?.

El destello de una vela le lanzó una mirada, sin dejar,
como es natural, de percatarse que ya no tenía sombra.
Tampoco pudo decir en voz alta que no estaba de acuerdo
con el sentido común, en un estado tan extraño.
A duras penas pudo contener un grito al darse cuenta
que tampoco tenía boca... No recordaba su nombre.
Se preguntaba si estaría muerto; sentía poco a poco ir
ascendiendo sobre los demás y se dejaba llevar por el
vuelo silencioso en el que nadie parecía reparar.
Entonces hubo una pausa.

__ No sé como explicarlo. ¿Y además, a quién le importa?
¡Apenas hace media hora que no me conozco!.
___ Tal vez un año o un siglo...
No quería confesarse que se engañaba.
¡En el olvido todos somos iguales!___ Se decía.
Tengo que despedirme de mi mismo. ¿Quién puede evitarlo?.

El espejo finalmente tenía la razón, no sobre un hombre en
el sentido estricto de la palabra, sino sobre un ser poco
más que iluminado por su memoria...
El tiempo dejó de ser importante y finalmente pudo
vivir eternamente en el olvido.

It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 07/05/2014.
Autor: Del texto y la imagen.
leer más   
20
26comentarios 135 lecturas relato karma: 105

Instrucciones para dormir

Dormir es una tarea sencilla
pero imposible encima de una silla.

Empiezas a estar cansado
pero tu cuerpo no sabe qué hacer,
estas viendo la tele sentado
y ese famoso sueño empieza a aparecer.

Te levantas de la silla
y sales del salón
pero con la caraja
dejas abierta la ventana.

Sales al pasillo y no das la bombilla
y como consecuencia te das en una silla,

Te das un golpetazo,
y pegas un chillido
te acuerdas de todos los santos
y no sabes cómo ha sido.

Pero entre llanto y llanto
a la habitación estas llegando
cuando llegas allí crees que has acabado
pero no es así si una litera te está esperando.
Subes las escaleras
intentando no dar un tropezón
porque si caes... bueno mejor que no.

A la cama estas llegando
y una tela te vas encontrando
eso es de gran ayuda,
porque si no te acabas enfriando.

Sábana se ha de llamar
pero no es la del África central
te metes dentro y ya está.

Con todo este movimiento
el sueño no seguirá
pide ayuda Morfeo,
pide que te ayude a sobar,
que mañana hay examen
y tienes que madrugar.
leer más   
19
3comentarios 83 lecturas prosapoetica karma: 106

Carta a la felicidad

Estuve leyendo tus memorias, hojeando entre tus álbumes de fotos tiempo atrás,
y la verdad, no encontré mi nombre entre tus recuerdos, ni entre tu lista de elegidos, la verdad.

Mil y un momentos te han pasado, y te pasarán. Te he revisado y no alcanzo a avistarme en ninguna de tus memorias, sinceramente.
La vida sin ti, carece de sentido, no tiene valor.
He pensado que eras buena y he revisado la correspondencia del buzón, por si te habías dignado a dejarme una carta más que fuera, pero nada, vacío como mi alma, vacío como la carcasa que oculta mi interior. Ni una letra, ni esperanza, ni una dedicatoria, pues me has relegado a la indiferencia existencial.

Que acuda al amor me dice la razón, a falta de ti en el corazón, más él, solo es el camino para llegar hasta donde estás tú.
Y si no me quieres, de nada me sirve, amor, ni razón.
Porque he leído tus memorias, y no encontré mi nombre, no; más no busco nada si no estás tú, ni al amor, para llegar al final de su camino y verte pecar de omisión, y de seguido dejarme caer en el olvido.
leer más   
2
sin comentarios 30 lecturas prosapoetica karma: 12

Como un Tigre

Caminaba sigilosamente por los pastizales, fingiendo una severidad, que no era del todo propia de su carácter, era un gordo grandulón y buena gente que se hizo capataz, presumiendo de unas concepciones del saber, del poder y la responsabilidad dignos de un ilustrado en filosofía. Haciendo justicia, había que catalogar sus oficios de capataz como muy eficientes, muy buenos, lindando con la excelencia. Sus virtudes naturales eran potenciadas por una aptitud auditiva y visual más allá de los índices comunes; era capaz de oír y ver lo que cualquier otro no podía. Esto le habría permitido, ganar el favor de sus patrones y el interés de la peonada en una correlación de eventos cargados de superstición y mezcladas con síntomas de patologías mentales.
—Mosca, que por ahí viene el Capi— alertaban los jornaleros al verlo venir, con su oxidado machete colgado al cinto y su voluminoso abdomen, poniendo a prueba, todas las propiedades flexibles de los tejidos de poliéster con que confeccionan las franelas en los talleres textiles chinos.
De no ser, por el día de pago, nadie andaría más contento en esta tierra que un obrero. Así lo confirmaba la carcajada irreverente bajo el sol después de la infaltable chanza, acometían sus labores siempre dispuestos a lanzar al aire una ráfaga de espontaneo humor del bueno, originada en apelativos asignados a los compañeros, algunos con los instrumentos que demanda el cariño, otros, con la saña generada en la burla o en el desquite verbal, con notables alusiones al doble sentido, en un lenguaje precario pero de absoluta comunión entre todos aquellos diligentes braceros, que cultivaban la tierra ajena en retribución de unas insulsas monedas cada semana, no obstante, la constante diaria durante la dura jornada, era la licencia furtiva para la risa, que si bien, no gozaba de la total aprobación del Capi, tampoco la cuestionaba ni generaba represalias para ninguno.
— ¡…Y viene como un tigre!— Infería uno de los peones mientras alzaba vigoroso un saco atiborrado de tubérculos.
— ¿viene muy bravo…? —Preguntó uno más joven desde un costado.
A lo que respondió enfático el hombre con el saco al hombro, como queriendo exorcizar toda la malicia del escozor que causa la maleza en la piel sudorosa.
— ¡No, chico!
— ¿Y porque dices que viene como un tigre?— Increpaba curioso el mozo.
Respondió el otro en voz alta.
— ¡Aaah…por lo “Jediondo”!
Una explosión de risas sobre el sembradío se desprende, cual el vuelo de una bandada de pájaros en el monte, ante la presencia de una amenaza, o un peligro: como un tigre.


Chascomus,, 30/10/2018.
3
4comentarios 47 lecturas relato karma: 48

Tardíamente... (Texto Neosurrealista)

TARDIAMENTE
( Texto Neosurrealista )

Escribió tarde su tierna muerte y tarde su vieja
vida. Fuera de sí mismo en las letras se le veía,
saltando entre nubes escondidas en el bosque
tembloroso, con las manos en la luna, y el hoy
en los cabellos de los últimos recuerdos en el
patio que jugaba.
Con el fantasma de sí mismo,
por el cartón de la calle asolada, vivió poco, y
murió mucho, haciendo de su inmortalidad un
florero con pétalos ciegos, en la raíz seca del
fondo más alto, arenoso cuando duerme el olvido,
y se esconde un manojo de recuerdos en el
espejo del ropero que ya no soporta la escuela.

Y luego dice : La brisa ya no quiere el impulso
del fuego, así que tiraré esta noche en el bote
de basura, donde naufraga el acordeón pensando
en la guitarra de las tardes voluntarias.

¡ Claro que sí !... Porqué dejó la sal de soportar
al mar, el frío del hielo, y el pasar del tiempo...
Arrancándole cadáveres al grito del árbol que se
fuga, leyendo con un lago las últimas noticias de
la ruta más barata al cielo más cercano, con el
perdón en oferta, y la fé de invitado, sin sacar la
lucidez de los zapatos, ni las rodillas cautelosas
del aplauso.

Ningún infierno quiere ser ya su
nodriza, y la cárcel desdichada, huyó sin escribir
la lista que la libertad fuma, cuando corre el rojo
pedestal opaco.

Después, la soledad vuelve a su casa, y se queda
encerrada en el sueño de una alfombra, que pide al
cuarto las paredes confidentes del techo desterrado
por el piso, que a la lepra teme, y toca el perfume
repentino del marfil, y del café recalentado.

Aquí la fiebre se pregunta, y le grita en cada hueso,
del papel, y del dolor sin hacer nada, al salir por la
ventana que destella, y desconcierta al cuarto junto
al cuento rebelde, al saber de los trenes con la ropa
raída en un largo mes inmerso, con las palabras que
muerden las letras del cuarto más pequeño, lavando
al jabón con las burbujas.

Posteriormente, partió a la mitad el último recuerdo,
cruzando a pie lo años, como traficante del pasado,
muerto y amputado, en innúmeras leyendas relatado
con el futuro como prueba, y la miel del calcetín, que
una araña lujuriosa, dejó viudo al saberlo.

Así que pensó en el azul de la lengua ociosa, con la
mano de la máscara inválida, de acuerdo a la inocencia
que arrastra, y derriba la tapa sofocante del cielo, en un
frasco, con la comezón que merece ser hervida con la
pobreza más deseada, en la colina de las ricas plegarias,
del reloj que camina con malicia en los campos irritados
de una gota, empeñada en comprender al corazón sin
conocerlo, desgarrado por la consciencia en decadencia
condenada, y progresivamente desfigurada...

En esa tarde que llegó tarde hasta ahora demasiado.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 05/31/2014.
leer más   
17
8comentarios 96 lecturas relato karma: 135

Fábula

Aquí la vida es un misterio,
Y el cielo se eriza con un espanto azul,
Los pájaros se quejan desde siempre,
porque tienen los ojos vendados,
¡Despierta! ¡Despierta! ¡Despierta!
Que vienen los lagartos de cola de escorpión,
arrastrando un paisaje muerto sin astros...
Entre aquel niño muerto y este sólo hay un zapato,
una risa sin dientes,
Una mariposa asmática escupe colores verdes,
sobre una pared que orinaron cien perros y unas niñas,
La muerte llevará en carne viva el rostro y las rodillas,
y al que quiere ver le serán usurpados los ojos por gusanos amarillos...
Será la resurrección de los horrores del Mar,
de los místicos océanos y las bonanzas fallecidas,
...he visto roer columnas triunfantes de lechosos perfumes...
Yo soy la bestia primitiva que conoce la delirante noche,
no duerme nadie cuando respiro,
sin razón se extraña el ojo, el archipiélago...
cuando arrojo el huracán de algodones y violetas,
Soy el poeta convulso, la maravilla inclinada al desarreglo,
el viento que ata las bocas y cierra las tabernas orladas de siemprevivas...
leer más   
6
4comentarios 57 lecturas prosapoetica karma: 75

Descrismarse Evanescente... (Cuento Experimental Neosurrealista)

DESCRISMARSE EVANESCENTE
_(Cuento experimental neosurrealista)_

Subió al lomo del viejo libro y rodeó la mesa,
de camino hacia el librero. Le acarició suavemente
con los dedos temblorosos. No tardó en llegar al
rincón por la cadena de penumbras que separaban
las sombreadas paredes por la moribunda flama
de aquella lámpara agotada. Una cabeza de lagartija
pálida salió suavemente como las plumas del gallo
declinando cantar de noche a la luna a medias entre
las piedras sobre las hojas más qué otra cosa...

Había qué pensar no solo en el dinero de la renta,
sino en la comida escasa al borde del camino
justo para cualquier hambre desesperada de la
impaciencia qué no se sacaba ni siquiera del bolsillo
más roto por no estar destinado a liberarla cómo siempre
antes de las primeras palabras.

Esta carta era de las qué no pedían mentiras
qué puntualmente le proporcionaba el más moderno,
y avanzado desempleo. En el gozo perdido de la vida
humedecida como arena desterrada que abrasa el
sol, y refresca las angustiosas noches. Dónde los
viejos sueños huyen como ruedan las hojas secas
por las brisas perdidas de los otoños cargando las
tardes en la sed del alma, niebla trás niebla.

No dejaba de correr de puerta en puerta violentamente
capturando el miedo de las ventanas en caso de caer
un meteorito... Allá, cual mariposa qué en los volcanes
se acrisola con las amarguras franqueadas por el buen
sol de los primeros días contemplando la tristeza
clandestina, haciendo contorsiones ávida de inmolar
ídolos solemnes de bronce sin rumbo ni veredas.

En aquel tiempo se produjo una pausa, y el vacío había
puesto su peor cara por algo qué nada tenía qué ver
con el asunto. Había sido un día fructífero, encontrando
muchos casos igualmente desesperados, urgentes
e ineludibles... Bien sabía qué con el paso de los años
esto será cada vez más difícil de olvidar, en las escalas,
en las nuevas formas de recordar, y con la simulación
del equipo adecuado el motor del mismo dejará su lugar
a uno distinto más allá de los sistemas de frenos frontales
qué con el tiempo no han querido modificarse. Entrando
en el futuro totalmente desarmada la consciencia, y en
partes múltiples fragmentada la más mínima atención.
La noche en miniatura corría por el bosque soberano,
buscando un consejero en el difraz de una almohada.

Así qué...
Recogió las goteras del techo, dobló la tierra del piso,
y cubrió el frío con los agujeros de una raída cobija en
el punto central dónde el desaliento aprieta la debilidad
de las noches anteriores. Pensaba irse al olvido de la
región desierta aislado en una lobreguez amarga.
No se permitiría consumirse en una lucha insana entre
las ramas indiferentes al deshojar sus flores en la cumbre
del granito de los pájaros sin trino, ni fundirse en los días
por el desconsuelo qué postra al mismo eco ruinoso.

Pasaba del olvido reciente a los viejos recuerdos recostado
como la espuma magnífica y distante allá en el valle del
fondo anochecido... Y se decía, vaya forma de alivio.
¡Mañana será otro día!... Y claro, con el desnudo torrente
y la fugaz sombra del sol en retirada en los empedrados,
con el desenlace inevitable cubierto de esperanzas en su
guarida... Estiró un bostezo sobre las piernas para demostrarse
lo qué nunca había soñado por falta de una perfecta toma de
consciencia de la decisión...

El insomnio sería completo proliferando de día, y agarrándolo
de los pelos en la prolongación de las nubes, en la rápida carrera
al colchón recorriendo las vagas siluetas de carcomidas esperanzas,
y cuándo esa primavera llegaba destrozando al invierno con sus
verduras, sin la piedad campesina del tamaño de unas gotas de
sobresaltos queriendo saludar la imagen deteriorada del espejo
indiferente, cuándo la angustia es tal qué se anticipa a la eternidad
más próxima y con más vitalidad.

Evanescente y racionalizando el dolor inmediato al morirse
plenamente, y adquiriendo las cualidades acumuladas por la
inmensidad de una acción hábil qué se capta instantáneamente
por el gesto clásico al percibir la importancia de la propia inexistencia.
La noche era cada vez más íntima en la profundidad qué estremece
y sacude las mismas procesiones de las pesadillas decoradas.
¡Y estaba sumergido en el descrismarse!...
Lo qué significa la libertad absoluta, distinta, totalmente transformado
fuera del tiempo dónde subyace la tristeza infinita... La tristeza de darse
cuenta de qué uno ya no es el florecimiento del ocaso, ni relativo, ni
comparativo, ni resultado de la influencia ambiental qué implica el
sometimiento al cruel sistema caduco...

Así transcurrió largo tiempo durmiendo en el sublime estado en qué
se encontraba, y pudo inventarse nuevamente en el peltre despostillado
de la vasija qué abrigaba su reciente incorporalidad, flotando al retornar
al botín de cosas inútiles qué se adueñan aniquilando la esencia de
los últimos indicios del orden... Con la luz de una sonrisa perdida.

___Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


Lea más: www.latino-poemas.net/modules/publisher/article.php?storyid=12758 © Latino-Poemas
leer más   
13
6comentarios 92 lecturas relato karma: 125

Cuento corto: El mundo de los figurox e Irregulox

En esta tierra sus habitantes son figuras pero también existen los habitantes cuales formas son irregulares, como saben presentaban pleitos entre ellos porque no se aceptaban los unos a los otros.



Cubox:- ¡Estos irregulares! Se creen tan importantes y únicos, en realidad son formas que no están definidas y mucho menos no sirven para construir cosas.



Triangox:-¡Sí! Solo quieren crear cualquier locura de figura y nos miran. ¡Pero no se tiene que ser ciego para ver cuántas imperfecciones cuentan a lo que ellos llaman “arte”.



Rectangox:- No entiendo porque no comprenden el orden como nosotros que usamos nuestras formas para crear figuras realmente hermosas.



Mientras los figurox discutían sobre las cosas que pensaban de los irregulares una pequeña figura pasaba por ahí.



Pequeño Irregulox:-¿No comprendo como ustedes se creen mejores que los de mi parentesco? (Con voz de no saber cuál era el problema o de lo que se quejaban tanto los figurox)



Cubox:-Mira figurita. NO notas que tú lados no están definidos como nosotros. Con forma creadas para la construcción de obras.



Rectangox:- Si, Todos ustedes con formas indefinidas, sería muy complicado que formen cosas entre ustedes.



Pequeño Irregulox:-Y si debes de criticarse los unos a los otros, se pusieran a platicar para conocerse mejor , comprender como se siente el uno del otros, las ideas que tienen los unos de los otros, notaran que por dentro son muy parecidos.

¿Acaso su hija señor Triangox no es mi amiga?

Cuando dijo esto los otros 2 figurox se quedaron viendo al señor Triangox como si hiciera algo malo.



Cubox:-¿Cómo permites que tu hija se junte con este pequeño?



Pequeño Irregulox:- No entiendo porque los adultos que deberían enseñarnos valores, tengan que ser los pequeño quien se los recuerden.

La hija del señor Triangox y yo nos tratamos como iguales, tanto que nos respetamos. Todo esto forja nuestra amistad. Dando por seguro que si mi amiga se encuentra en problemas yo iré a su ayuda y estaré con ella cuando me necesite.

Los 3 figurox solo agacharon la cabeza y se sentían como tonto por solo dejar que los rumores y su forma de pensar les hicieran sentirse superiores por tener una figura definida.



Pequeño Irregulox:-Ahora si me permiten llevo mis juguetes para jugar con su hija señor Triangox. ¡Se que nos divertiremos mucho!



El pequeño Irregulox se iba silbando alegremente por que iría a la casa de su amiga para jugar. Mientras los 3 figurox adultos sentían que les debían una explicación a sus hijos. Ya que ellos enseñan valores que no respetan ni acostumbran usar.



Cubox:- Como ven amigos. ¿Cómo es posible que un pequeño Irregulox nos hiciera entrar en razón?



Entonces los 3 Figurox se pusieron a caminar por la ciudad notando que los Irregulox tenían problemas para encajar en ciertas partes ya que su forma no los dejaba.



Irregulox grande:-¡Rayos me falta un pedazo para poder formar esta figura! (después con voz de tristeza) Porque no soy una figura perfecta, todos mis lados desiguales. Lo difícil que es ser un Irregulox.



El Irregulox grande se sentó en el piso con sentimientos de frustración. Los 3 Figurox se acercaron a él para ofrecerle su ayuda.



Triangox:-¡Oye amigo! ¿Tal vez yo te pueda ayuda? (sonriéndole)



Irregulox grande:-Pero porque quieres ayudarme, según ustedes nosotros creamos trabajos pésimos e imperfectos.



Cubox:- Pero también nosotros tenemos problemas mi amigo. Ustedes tiene la habilidad de crear figuras nuevas que jamás han sido vistas y nosotros sentimos algo de envidia porque nosotros ya estamos definidos en cambio ustedes pueden formar cientos de ellas.



Rectangox:- Nosotros solo podemos hacer replicas de nosotros mismo pero de diferentes tamaños.



Entonces empezaron a salir más Irregulox y Figurox para hablar los unos a los otros. Paso lo que dijo el pequeño Irregulox solo tenían que hablar entre ellos y comprenderse.



El Irregulox grande junto con la ayuda del señor Triangox completaron la figura de un cuadrado gigante pero lo maravilloso es que gracias a compartir su amistad empezaron a crear figuras de los cuales si nunca hubieran unido fuerzas, hubieran sido creadas.



Desde ahí. Los corazones de los Irregulox junto con los de los Figurox se unieron y como orgullo su ciudad se cambio el nombre por “Tangrama” y todos eran felices porque trabajando juntos dejando sus indiferencias creaban geometría.
4
1comentarios 43 lecturas relato karma: 45

Metástasis... (Cuento experimental)

METÁSTASIS

Padece y se detiene la tarde. Es pálida, como
la piel del otoño en las hojas, y duele al verde
del verano : duele en los huesos, en el cuello,
en la memoria, en todo el aire y todo el suelo.
De repente, entre las ventanas opacas-- de un
vidrio en otros tiempos invisible, inmóvil por
años en la mirada y lento en los latidos-- salta
por la piel y destruye todo ; cuando se podía
amar el pasado, cuando se podía respirar al
oído. Es un cielo sangrante, sangrante como
una catarata, como si todas las puertas se
hubiesen cerrado, con espinas y con cuchillos
hambrientos sobre la cama y las sillas.
Es el ayer, lo que ha pasado, lo que se repite
abriendo heridas más profundas.
Por más que cambie el presente, por más
ropajes fabricados, eso persiste en las paredes,
entre los techos, bajo el suelo. Se puede ver,
se puede escuchar el humo con párpados y
manos encontrando el abismo sobre el asfalto,
entre las grietas : se pueden sacar grutas bajo
la piel húmeda encontrando la sangre coagulada,
seca, negra, amarillenta que es, y sigue tan
completa al cerrar las cortinas, está tan fría, solo
entre cada uno y ningún otro, que el recuerdo
mismo es una aguja y duele toda la vida.

++++++

Tenía miedo a morir, este cuerpo, esta voz...
¿ Serían los mismos que habían soñado, qué
habían jugado con la lluvia, con la esperanza
en las pestañas ?.
El callaba la boca seca. Una lágrima y un sollozo
eran lagos congelados y turbios, tan concretos,
que rememoraban crueles toda la angustia y el
estruendo que puede reptar sobre la tierra.
Aquella mujer tenía gracia. Caminaba lenta y
tierna, sus caderas no eran violentas, tenían solidez
cálida, hechas de comprensión, de ágiles curvaturas
y suaves movimientos.
Su mirada tenía voz, hablaba con sus pupilas y tejía
sus palabras en crípticos diálogos a veces, no era
lo común en tiempos espesos como en las esquinas
y las casas. Pero ahora, ¡ qué desgarradora era la
música, entre el tétrico silencio y el deseo de no
haber nacido !. No obstante, estaba ahí, fragmentada,
confusa y ahogada en el interior de cada vena.
Pálida, sudorosa y muda, atrapada bajo la piel de
vidrios y tinieblas, como si apareciese disgregada
en un pozo sin final. Encadenada ahí, inmóvil en
la obscuridad absoluta.
¿ Qué atrocidad piadosa se desprendía de las
angelicales alas caídas y anudaba sus pesadillas ?.
Estaba disuelta en cada lágrima, vacía dentro del
peor abandono, indefensa, desarmada en la soledad
más dolorosa. Sus vínculos con el cielo y la esperanza
estaban rotos, limados, eliminados de raíz.

++++++

Había perdido el aliento, había bebido el sufrimiento
más amargo, el tiempo y el espacio perdieron su
sentido, cualquier luz era más obscura, más allá del frío ;
el simple caminar era una desgracia. Ella dejó de ser,
de existir bajo la ropa, dentro de cada hueso, gris inerte,
sentada en el piso la mirada sin brillo, mientras él, allá
lastimero, se ocupaba en tratar de entender lo imposible,
lo incomprensible, el infinito de la noche del alma, la
eternidad simple. La sinrazón de todo lo pasado.
Con solo cerrar los ojos aparecía sonriendo, y su voz
mecía el sabor del aire, del aroma en la cocina, en la
recámara y el patio sus pasos escuchaba.
Ahora el silencio helaba, ¿ a dónde lleva la fe perdida,
lo celeste desconocido, lo sagrado yerto, ingrato y
perforado ?... ¿ Qué fuerzas tenebrosas y que laberintos
se tejen bajo la cabellera de la existencia ?.
¡ Todo aquéllo había estallado, un mundo amable, un
suelo más firme, más fértil, un sueño posible, respirable,
armonioso !. Con la paz en los zapatos y el pecho...
Inesperado, intempestivo. El aire era fresco, la brisa
clara. Las sonrisas puras y el palpitar alegre...
¿ Cuándo dejó de ser, y cómo ?. Aunque ¿ quién se
puede atrever a decirlo, a expresar el profundo
desconsuelo, y qué en algún sitio la esperanza esté
viva, segura, sin mancha, más allá de la soledad, del
otro lado del llanto.

++++++

El hielo comienza a elevarse, el humo es pesado y espeso,
los techos arden, las ventanas son puertas al abismo, y
usted se ahoga, oye los disparos, tiembla, el vacío se
apodera del vientre. La cabeza da vueltas, duele.
Paredes, sillas, mesa, vasos, platos, ropa, juguetes, todo
huele a muerte, la calle es un inmenso túnel, todo obscurece.
Usted es un manojo de nervios, se enreda, tropieza, no sabe
que hacer. Luego el asco la cubre las ideas, los cuerpos
deshechos, la sangre gotea, corre, se seca, huele a olvido
impotente, sus manos perdieron el aplomo, está desarmado.
Pasan los meses y los recuerdos son inevitables, el olvido
se compra, se fuerza, se le ignora en mil formas distintas,
pero de cualquier modo, no produce mayores cambios en
la intimidad genuina, verdaderamente consciente, con la
sensibilidad en el alma y la memoria...
Los vestigios de un mundo aniquilado flotan en el tiempo,
en el aire, en el agua de cada lágrima seca, en las sonrisas
perdidas. Inopinadamente surgen las ausencias sin nombre,
y los huecos petrifican el aliento, las imágenes sangran de
nuevo. La represión se disimula aberrante, se insiste en las
apariencias de fiesta, de espectáculos distractores, de
negar el desastre... ¡ La consciencia podrida !... Es la metástasis.

Autor : Joel Fortunato Reyes Perez.
(Tanto del texto como de la imagen)


Lea más: www.latino-poemas.net/modules/publisher/article.php?storyid=17166 © Latino-Poemas
leer más   
5
2comentarios 57 lecturas relato karma: 100

Caligrafía desmedida

Estás hecho a la medida,

desmedida

de mi diluvio.


Vendería todas mis verdades

por una sola caricia,

clandestina,

en aquel portal

que acogió lo inevitable.


Como sombras discretas,

delincuentes bien vestidos

con lentes de colores

arrinconando el ansia,

perdiendo la cuenta del tiempo

y las cuentas del collar.


Homicidas sin sueldo

por placer e inspiración,

cómplices furtivos

de todo exceso destructivo

y natural.
22
16comentarios 108 lecturas versolibre karma: 126

Espécimen ignoto... (Neosurrealista)

ESPÉCIMEN IGNOTO
(Neosurrealista)

¡Mira, mira!... Esa nube se ha caído,
y la espuma belicosa nada suave.
Solo sabe del reposo, azulado solo,
y de la posibilidad sin armadura,
en el cristal de acantilados. Ayer.
En el fruto del coral encadenado.

Del sembrador de sombras vagas,
autor de confusas confesiones,
del océano asombrado y derretido.
Tan duro y cortante, sumiso mazo.
Tan falsa humillación que mortifica.
Al último ademán hecho de piedras.

Mil cajas de cerdos cuerdos cuenta.
El aliento de los álamos y encinas.
El primer siempre menos ligero.
El postrero nunca más pesado.
El tema de las verdes veredas.
El lema de las puertas del puerto.

¡Ignóralo!... Llora el cocodrilo raro.
Nada esperes del mercurio y del espasmo,
ni de los cráteres ingrávidos de leche.
El asco navegable teje pelvis grises,
y huevos entre almohadas espinosas,
en la espalda de la inercia del conejo
.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
leer más   
11
4comentarios 79 lecturas versolibre karma: 124

Abuelos

Dos ancianos muy unidos
en una solitaria casa
compartían el abrigo
y el calor de algunas brasas,
se sentaban bajo una parra
en sus sillas mecedoras
discutían como niños
pasaban así sus horas,
si uno se ponía triste
porque un recuerdo lo apenaba
agachando la cabeza el otro
en su penar lo acompañaba.

Se contaban sus historias
una y otra vez escuchadas
como si fueran historias nuevas
como si nunca las contaran.
Caminaban por las tardes
daban la vuelta a la plaza
al entrar el sol volvían
por el mismo camino
a la casa.

Una tarde solo uno
dió la vuelta a la plaza
y cuando alguién pregunto
¿y a su amigo que le pasa?
le corrieron por las arrugas
hasta la espesa barba
unas lágrimas que humedecían
con dolor a sus palabras
-él se quedó dormido,
dormido bajo la parra,
sus últimas palabras fueron
-amigo hace frío, entra a la casa-.

Y el abuelo con dolor
comenzó a decir en voz alta
-ahora mis historias
seran historias solitarias,
ya no tengo quien las oiga
ni quien comparta mis charlas-.

Se fue lentamente el abuelo
murmurando unas palabras,
sin su amigo no tenía consuelo,
la soledad lo acosaba,
pero ¿que alma sin un amigo
no se sentiría solitaria?.

Al abuelo lo encontraron un día
sentado en su mecedora
mirando el lugar vacío
cansado de contarle historias.
Poco a poco se quedó dormido,
dormido bajo la parra,
lo vino a buscar su amigo
se fueron a charlar sus almas.
(Allá por 1977)
leer más   
18
13comentarios 181 lecturas prosapoetica karma: 136
« anterior123456