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Página I

"Nell terzo dell cammin di nostra vita"... ¡Cagamos muchachos! La esperanza de vida en España se fija en los 82 años de vida. "¡Ah! Disculpen no me presenté, soy el Ornitorrinco y mi intención es contarles mis pequeñas historias y pensamientos. No con una intención lucrativa, ni presuntuosa, ni pretensiosa, sino con una intención empática...Se preguntarán: "¿Empática? Éste está en pedo. La empatía murió con la globalización en los años 90 del siglo XXI definitivamente.

Eso es verdad, la empatía murió con la globalización. Con el "boom" de la información. La era de la información nos llenó de tanta, tanta, tanta información que llegamos al hastío de no querer saber nada del mundo y si queremos saber algo que sean boludeces..."Porque yo ya tengo bastante con mi vida como para andar sabiendo las desgracias de los demás porque a mí nadie me regala nada y tengo que romperme el culo estudiando/trabajando para poder sobrevivir"... Dirá alguno...
Porque eso supuso la globalización y la consecuente "Era de la información". Hoy en día sabemos todo lo que pasa en cualquier parte del mundo, sobre todo lo malo pero bueno aquí en España a la hora del morbo no nos cortamos ni un pelo somos un pueblo sado-masoquista, nos encanta sufrir, así vamos...En camino a una segunda legislatura de Mariano Rajoy, pero bueno sería bastante desconsiderado hablar del presente sin mencionar el pasado...¿Se acuerdan? El pasado, aquella rueda que Juan de Mena , no es un fabricante de galletas exportadas, la calificó como inmóvil en el "Laberinto de Fortuna". Es una visión que realmente comparto, y que me lleva a la siguiente reflexión: Si el pasado es una rueda que está inmóvil y el presente es una rueda que no para de girar, y también, el pasado está ligado al presente...¿Cómo carajo vamos a avanzar si no para de frenarnos?

Porque el pasado no es tan pelotudo es un poquito más vivo que el presente porque es consciente de su naturaleza, vivió más y uno cuanto más vive más veces lo han sodomizado literal y metafóricamente hablando porque estamos en el siglo XXI y acá a quien no le abrieron bien el culo es porque todavía no nació. El pasado tiene que "frenar" al presente porque el presente es un adolescente de 16 años, un pendejo de 13 hoy en día, que se tatúa "Carpe diem" en el orto. El presente quiere vivir el momento, le importa tres carajos que pasó hace 76 años, quiere ir hacia adelante ... A la mierda si hace falta porque por lo menos tiene un rumbo marcado. Lo malo que tiene el concepto del presente, hoy en día, es que no tiene consciencia de su precedente y esto es peligroso porque cuando uno no es consciente de cuanto lo han sodomizado , no se aprende y cuando no se aprende es cuando se vuelve a cometer los mismos errores y que se reflejan en expresiones como : ¿Por qué me pasa esto siempre? ¿Por qué a mí otra vez?¿Otra segunda candidatura de Rajoy? Y una larga lista de lamentaciones. Yo entiendo que al presente le puede pasar esto por su naturaleza que se resume en un tatuaje de "Carpe diem" en el orto en un país en el que la sodomización está a la orden del día.

Pero gracias a esta "Era de la información", muchachos, no nos pueden seguir cogiendo con el "pene morto". Nuestra generación no tiene disculpas, el que quiere ser un ignorante es porque quiere y no hay cosa más peligrosa que la ignorancia, porque esa hija de puta es una ecuación exponencial que si no hallás la solución acabas subiendo fotos en las redes sociales tipo: Sé que no le darás a "Compartir" porque no tengo brazos ni piernas". Acá , amigos, desde mi punto de vista, en ese mismo instante se murió la sensibilidad. No porque en la foto salga una persona que le falten los miembros, no porque alguien se niegue a compartir un horror así, no porque a un pelotudo se le diera por compartir así y te haya comprometido socialmente de una manera tan escabrosa...Se murió la sensibilidad por falta de practicarla de una manera útil. ¿En qué carajo yo voy a ayudar a esa persona en "Compartir" su desgracia? ¿Alguien va a ayudar a esa persona realmente? Es una abominación de la sensibilidad, el compartir por compartir para despertar el morbo nada más ni nada menos no para ayudar a esa persona que lo está pasando mal.Y, me voy a repetir, no es por las causas susodichas sino por el planteamiento. He visto en redes sociales, que de una manera u otra haciendo sospechar de su finalidad práctica, imágenes de gente con discapacidad o con enfermedades graves que si llega a un "x" número de "Me gusta" una organización "x" podrá ayudarles. O publicaciones que anuncian puntos de recogida de tapones de plástico para ayudar a personas con esta clase de problemas las cuales se notan que están trabajadas y que cuentan con referencias por si uno quiere colaborar. Pero lo otro, no sé ustedes, amigos, a mí me parece abominable; tal como lo es la ignorancia que ya ni sabemos lo que es la solidaridad honesta ni la sensibilidad social y ya ni hablemos de la empatía. Estas tres murieron hace años pero como la puta burocracia acá va como el orto todavía se ve que todavía no expidieron la acta dedefunción ...Si tenés guita para pagarla con la nueva ley que sacarán proximamente.Siguiendo con el tema,si esa persona quiere ayudar a gente con esos problemas que se meta en una ONG u otras asociaciones, o que junte 3000000 de tapones de plástico,se puede ayudar de mil maneras; y una de ellas, creo yo , que es no subir ni "Compartir" mierdas como estas.

Tras este pequeño paréntesis en el que he reflejado una de las consecuencias sociales de la ignoracia combinada con las redes sociales ustedes se preguntarán: ¿Qué carajo tiene esto que ver con la "Era de la información", con el pasado, el presente, Juan de Mena, la esperanza de vida y un ornitorrinco? ¿Estará drogado o el médico le dió una palmada en la cabeza en vez del culo cuando nació? Pues estaré encantado de responder a todas las preguntas que me plantéis de aquí en adelante y en mis siguientes páginas de este "Diario del Ornitorrinco".
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Diario de la Judia (Comed)

El silbato del tren sonó anunciando su llegada. Yo, como otras veces, observaba desde aquella esquina de la verja que me servía de talismán de protección, podía mirar sin ser observada, aunque sabían localizarme. No sé por qué siniestro o extraño motivo permitían que siguiera viva y me dejaban estar allí todos los días. Intuía que algo tenía que ver en todo esto aquella niña, tan linda, que quería ser enfermera, preconizaba que no sería aquella la última vez que la iba a volver a ver.
Mi salud se deterioraba cada día que pasaba, estaba abatida psicológica y físicamente. Aunque eso sí, era agraciada pues me daban de comer casi todos los días agua y pan. A veces me daban las sobras de los soldados. Eso ocurría cada vez que me violaban, ya había perdido la cuenta, pero comía ese día. Hacía dos meses que tenía faltas, estaba aterrada ante el hecho de que estuviera embarazada, sobre todo porque nunca había visto en aquella cárcel a ningún niño. Este hecho me estremecía, me invadían las preguntas sobre el destino de los niños de tantas mujeres. Las que ya conocía, algunas me contaban que les habían arrebatado a sus hijos antes de llegar allí. Pero nunca supe que alguna hubiera dado a luz allí. Y según la costumbre de aquellos soldados, violaban a las que les caía en gracia, seguro que alguna quedaba embarazada. Nunca vi a ninguna embarazada. Este hecho me enloquecía, si yo estaba embarazada ¿qué me podía ocurrir? Traté de no pensar más en ello y continué observando desde mi esquina.
El tren se detuvo y una oleada de mujeres descendió a la dársena, como todos los días, pero esta vez era diferente. En las anteriores ocasiones bajaban sólo mujeres. Yo siempre me preguntaba por sus hijos, pues las había de muchas edades y seguro que muchas tenían hijos. En una carga, como en cierta ocasión oí decir a un soldado refiriéndose a las mujeres, podían bajar del tren unas seiscientas u ochocientas mujeres.
Allí estaba, delante de todas aquellas mujeres, aquella niña que quería ser enfermera, Irma. Portaba en su mano una correa que se dividía en ocho correas más, con ocho collares que rodeaban los cuellos de ocho famélicos perros dóberman.
Por un momento, y debido al sorprendente hecho que estaba contemplando, me invadió un sentimiento de alegría. Era insólito, bajaban del tren niños, sí, niños. No me lo podía creer, quise ver un gesto de misericordia en aquellos soldados. Aunque los conducían hacia otro lado, separados de las mujeres y delante de ellos iba ella, la niña. Pero no sabía por qué las madres, supongo yo que eran, lloraban y gritaban desgarradamente extendiendo sus brazos y gritando los nombres de sus hijos, como si aquel gesto no fuese beneficioso para ellas. Al menos era lo que pensé en aquel momento.
Lo que iba a contemplar, cambió mi vida, un sentimiento de amargura, odio, vergüenza de pertenecer a la especie humana y la sensación de que el alma se me salía por la boca, me invadió todo mi ser. ¿Como un ser tan lindo podía hacer aquella atrocidad? Acompañada de sus perros, condujo a los niños hacia una pared en la que había dispuesto argollas como las que se utilizan para sujetar a los caballos, de uno de los hangares. En su mano izquierda portaba un bolso que juraría que estaba hecho con piel humana, pero no quería creérmelo. Ató a los niños en aquellas argollas, sujetándolos con collares de perro y correas. Aquellos perros parecía que llevaban días sin comer, pues estaban famélicos y ansiosos. Entonces lo oí, de aquellos labios de niña de aspecto inocente. Soltó a los perros al tiempo que gritaba: ¡Comed! Fue indescriptible, aquellas bestias devoraron hasta quedar en los huesos a aquellos pobres niños. No pude seguir mirando y me eché a llorar, me puse de cuclillas en aquella esquina y me oriné encima.
Por un momento creí que aquel monstruo me había visto y me había sonreído. Jamás olvidaré aquella mirada. Este hecho me convirtió en un cadáver psicológico, solo de pensar en que podía estar embarazada y en el destino que podía tener el bebé cuando naciera. Tomé una decisión, debía abortar antes de que un ser vivo, aunque fuese hijo mío, sufriera de ese modo.



Es una historia ficticia basada en los hechos acontecidos en los campos de concentración nazis, antes y durante la II Guerra Mundial.
Fdo.: Alfonso J Paredes
Todos los derechos reservados
SC/CopyRight
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Noche de trajín

Hoy he visto el telediario
y comentan que en Madrid
ha amanecido colgado
en lo alto de "El pirulí",
un cartel un tanto extraño
con mensaje para ti.

Luego he encendido la radio,
y decían que en París
algún loco ha transformado
las calles de un tono gris
en colores, y ha estampado
con tu nombre Saint-Denis.

El periódico he comprado
y en portada, ya te vi
dibujada en huevos varios
del museo de Dalí.

Y ahora escribo este diario
desde el módulo más ruin
de una cárcel de mujeres
aquí junto a Urdangarin.
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Lunes, 23 de enero de 2017

Sus labios pedían sumisión
y esa fue la llave
para tomarla de la cintura
besandole el alma
tocando con mis ásperas manos
hasta el rincón más oscuro de su piel
descubriendo la intimidad
que ella le escondía al mundo

sus labios ahora mojados
y deseosos por los míos
me seguían para quemarnos en el fuego
y volvernos cenizas.

-R. Vela.
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Pajarita Perdida

Pajarita perdida
ven a este cálido nido
posa tus plumas junto a las mías
siente mis manos sobre tu piel
y el deseo de este cuerpo corrompido por la soledad

vamos a explotar
y libramos de estas plumas
dejemos que nuestra piel pose encima de la otra
para bañarnos del sudor
cuando perdamos el control
no existirá el tiempo
mojame con tu esencia
y déjame llenarte con la mía.

-R. Vela.
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Tu diario

Hoy es el día que no querías vivir,
pero se materializó en tu diario.
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Cursiva

Encerrabas en palabras
cada tramo del camino,
en negro, rojo o azul,
con trazo elegante y fino.

Una perfecta cursiva,
se refleja en mi mirada:
La hierba que mece el viento,
gotas de lluvia inclinada.

Pequeños cuadros de tinta
que se le niegan al mundo
por ser parte de tu esencia,
por ser algo tan profundo.

Cada fecha un sentimiento
cada párrafo una fecha.
Diecinueve años de tinta,
ni una página maltrecha.

Mil semanas manuscritas
se pudrían en tu armario.
Hoy las narras a mi oido;
he encontrado tu diario.
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«Año nuevo, vida nueva»

Hoy, todo vuelve a empezar de cero pero no contigo, sino sin ti. Parece que mi vida regresa 466 días atrás, cuando mi vida era plana y lineal y la única magia que había en mi, estaban en mis letras y mis textos, que nadie conocía, solamente yo.

Creo que ha llegado el momento de abrirme, y lo tengo que hacer de la única forma que sé, desahogándome con palabras frente al ordenador, y es que, han habido muchos cambios en estos 466 días, pero hay algo que aún sigue intacto. Sigo sin ser capaz de abrir mi corazón y exponer mis sentimientos y emociones a la gente que me rodea. Solo lo conseguí con alguien: contigo. Pero ya no estás.

Nunca pensé que volvería a retomar este diario, y es que, aquí sólo podía expresar mi tristeza, aunque al principio de llegar tú a mi vida, trastocaste todos mis esquemas, hasta en este simple diario.

En estos últimos días, aquella frase que un día pronunciase Groucho Marx «paren el mundo, que yo me bajo» ha estado presente en mi cabeza. ¿Qué merece la pena ya si tú no estás? Pero en el fondo de mi corazón hay una palabra escrita que dice «ilusión», y esa nota es la que con el paso de los días, dará sentido a mi vida.

Ahora es el momento de cambiar de vida, de renacer y volverse fuerte, y para ello tengo que levantarme de una caída en la que el paracaídas, esta vez, no consiguió abrirse. Toca levantarse y volver a la tierra, aprender de nuevo a caminar, y a dormir y despertar sin un «buenas noches amor» o un «buenos días mi vida».

El mundo no puede pararse, pero sí podemos cambiar de tren, a ese tren que nos ayude a encontrar el motivo por el que continuar aquí. Ahora estoy solo ante el mundo, solo ante mis miedos y solo ante los retos que día a día me deparará la vida.

Cuando sea capaz de sentir los latidos de mi corazón, me levantaré y miraré hacia delante, sin maleta y sin nada en las manos, solo con los ojos abiertos y la mirada clavada hacia el futuro. Sí, hacia el futuro, eso que tanto miedo me da.

Así que solo me queda coger fuerzas para despertar de esta pesadilla y poder decir al mundo:
AQUÍ ESTOY DE NUEVO.
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