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Mi Diario: El Libro de Hojas Doradas

Caminó bajo el amparo de la luna llena. Las imágenes proyectadas en el piso por el fulgor del satélite, hacían ver el sendero tenebroso. Suave brisa acariciaba sus mejillas, y su túnica de terciopelo rojo resaltaba su inmensa belleza.


Quiso viajar ¡Cansada estaba!


¡Algo hay que inyectar a la mente para que la lucidez florezca, o la locura en su inmenso frenesí, permanezca incólume!



El arrebato llegó. ¡Silente y cristalino! Cual fuente sacra que aquella noche bañó su rostro.

Nadie conocería de su viaje. Solo ella, que sabía de los vaivenes de su espíritu y la placidez de su alma grata.

Empacó maletas llevando lo indispensable. Que a todas estas; cupo en su diminuto sujetador de rosas y azucenas. Lo demás, plasmado en su corazón se hallaba.

Perros y lobos aullaban presagiando un peligro eventual. Apresuró el paso. La libélula dorada en su aletear proyectaba en el camino halos de luz.

Se detuvo en la ladera del gran árbol. Espero un instante que se hizo eternidad. De pronto, éste abrió sus fauces , atrayéndola con fuerza al centro de su cepa.

Descendió presurosa por las escalinatas de cristal, hasta encontrar la entrada del templo sagrado.

Pulsó con delicadeza el hilo conductor, y ante sus ojos, la entrada se hizo visible.

Un gran libro de hojas doradas y escritura interlineada, quedó entre sus blancas manos. Sus verdes pupilas, reflejaron ipso facto: pasado, presente y futuro.

Su cuerpo estremeció, y una gota de sudor frío declinó, en el epicentro del libro de su existencia.



¡Pálida e impasible
Ante las alas de la muerte!

¡Oh, juventud, alma perdida
Yace en mi ser, cual tumba herida!

¡Sed de labios ajados
Ápice de momentos!

¡Han fenecido mis sueños
En lacerado tormento!



Luz Marina Méndez Carrillo/06082019/Derechos de autor reservados.
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Mi Diario: El Egoísmo

Se dice del egoísmo: " amor excesivo e inmoderado que una persona siente sobre sí misma y que le hace atender desmedidamente su propio interés. Por lo tanto, el egoísta no se interesa por el interés del prójimo y rige sus actos de acuerdo a su absoluta conveniencia ”


No comparto en absoluto. Considero el egoísmo una enfermedad del alma, que arrastra sin conmiseración al mundo a su propia destrucción.

El amor es amor sin arandela alguna. Quien dice amar y lo hace únicamente consigo mismo, y además, de manera obsesiva. No puede hablar de amor.

Olvidando el más sagrado de los sentimientos, se adora así mismo. Si hubiese amor en ese corazón cual grano de pimienta, se haría extensivo al resto de la humanidad, o como mínimo, a su pequeño mundo.

En consecuencia, en su actuar, no hallará panacea que le aliviane y ponga en el rostro de su espiritualidad, la pizca de amor que dice sentir. ¡Porque adolece de ella!

Mientras no se detenga a observar el mundo que le circunda y su ineludible dolor, extendiendo las palmas de sus manos en aras de su propia sanación. No podrá llenar de rocío su árido corazón. Menos, la gota que dé luz a su existencia.

¡Porque de ausencia de amor lamenta su corazón!

Y entonces, en noches invernales, resguardará su aura en el mar de su decadencia, envenenándola con pinceladas de insípidos recuerdos.


Amor

¡Cofradía de constelaciones
Saeta del cuerpo!

¡Encanto de emociones
Estrella inalcanzable!

¡Fruto de los vientres
Dulzura de la noche!


Amor

¡Fuerza del espíritu
Albor de luna
Panacea del corazón!

Amor:

¡Piedad,
Perdón
conmiseración!



Imagen tomada del muro de آلعآبث آلآخير.

Luz Marina Méndez Carrillo/01082019/Derechos de autor reservados.
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Mi Diario: El silencio

Esta noche

Cuyo entrañable silencio

Hiere mis oídos



Acaricia igual, el tinglado

De mi alma ignota.





Implacable a veces, sí. El silencio, gota de misterio que el alma implora.



Ocultase el sol e inicia para mí la hora de ensueño. La gota de rocío nocturnal fenece y un manto de aleluyas yace ante mis ojos.

Me encanta el silencio y su inagotable sapiencia. Adoro la noche y su magia ardiente.


- ¿Qué dice el viento, la luna, las estrellas?


- ¿Qué hay en el alma del hombre que refugia su tristeza tras una nube espesa?


- ¿Qué refleja el mar que a la muerte asemeja?



¡Ábreme los ojos y oídos, magia delirante y bella! ¡Cubre de flores y mutismo mí existencia!


¡La vida no lo es, si el retazo de silencio se resguarda a su lamento!


¿Qué sentido, deambular en aureola de bullicio y vulgaridad perenne?


¡Paz ansia el cuerpo, paz añora el alma!


Es hora del silencio y la reflexión aflora, la verdad oculta se percibe y el ápice de libertad y paz que el espíritu ansía, cual raíz del alma vivifica.



* Imagen tomada del muro de Islam Gamal.

Luz Marina Méndez Carrillo/10072019/Derechos de autor reservados.
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Patio de luces

Las cuerdas de los tendereros
vibran por el gemido de un violín
tiembla la ropa impregnada
de olor a sofrito y pucheros
con el coro de gaviotas
en el cielo tan azul que duele
dibujando espirales perfectas.
Responden las lavadoras y un piano
centrifugándose lejos de aquí
porque tan abajo no llega
la luz
ni la brisa
del mar.
Un día de estos os mato
o me mato
canta la vecina.
Muérete locadelcoño
escupe un señor.
No cabe duda:
las fachadas necesitan
urgentemente
una mano de pintura.
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Mi Diario: Doradas espinas

Esa tarde, cuando llegue al pueblo, deposité las maletas en el cuarto y reposé un poco. En la noche, salí a caminar. No obstante mi deseo de estar allí, alejarme de todo, perderme de mi misma, sentía nostalgia de la Ciudad, los amigos, mi gente, el ruido y su aire venenoso.


La noche, las estrellas, la hermosa luna, el viento tan divino y ese silencio que a veces taladra el alma, pues es tan intenso que hasta el mismo hiere, me fue absorbiendo. Su gente silenciosa, honesta y confiada, hace pensar que no estamos en éste país plagado de delincuencia y maldad.


Quise escapar de una realidad que quemaba mis sentidos. Me recosté una vez más.


De pronto, el cielo tiñó su esencia con una luz misteriosa. ¡Místicamente conectada, fijé la mirada en el cenáculo de las estrellas!



¡Oh, sublimidad!




En dicho paroxismo, opté por oír sin ver, a los innumerables seres que en la magnitud del silencio se hacen escuchar: Las ranas con su incesante croar, los pájaros y su inigualable canto, la inteligencia del búho que observa y analiza cada movimiento, las libélulas desafiantes de la obscuridad y un sinfín de sonidos desconocidos, deliciosos y gratificantes al oído.


¡Apacible quietud del espíritu!



El sueño se hizo dueño del tiempo y no supe más.


Hacia las ocho de la noche recobre la lucidez del momento y salí a caminar. Las tiendas aún estaban abiertas y la afabilidad de su gente hacia que amara ese lugar.


Mis ojos fijaron la mirada en el parque frondoso y hacia el dirigí.

Sentí miedo al ver lo que no parecía ver. Estaba ahí, cerca de aquel sillón, leyendo un libro, como solía hacerlo. Sus grandes ojos negros y la belleza de su rostro me penetró, y un hielo fúnebre se difumino


Quise huir, pero me sentí clavada al piso. De pronto, me tomó de la mano y dijo: ¡No huyas de ti misma!

Un perro danzó en derredor nuestro sin que nos percatarnos


El pueblo hermoso se achicó de tal manera que sentí aprisionar mi corazón.

Optamos por un café. Deliciosa bebida cuyo aroma tiene el poder de rasgar el telón del sueño, exponiendo ante nuestros ojos el don de la vigilia.


Floreo dentro de mí el quejido de amor eterno. Ese gemido que por lunas esperé y en necedad del destino, me fue negado. Ese te amo que pensé jamás recibiría.


De pronto, un pinchazo en el corazón.


La luna extendió su último manto sobre el sagrado parque. El calor se tornó tibio y una mano masculina se posó sobre mí hombro. Abrí los ojos mirando de inmediato mí reloj. Eran las diez de la noche. Un sudor frío me recorría. Lo busqué desesperada, pero no, no estaba. Había partido para siempre. Para nunca regresar.


Y desde entonces, una lágrima anegó mí destino.


El hombre que me despertó, vociferó:


-Lleva horas sentada en este sillón-


No podía creer que el tiempo hubiera evaporado mis sentidos de tal manera. Los recuerdos dolorosos y el olor a yerba buena, fueron campo de cultivo para que las rosas rojas se volvieran blancas y sus doradas espinas se tornaran pálidas.



¡Arde fuego entre mis blancas sábanas
Lacera mis sueños
Quema mis entrañas!


¡Soberbia divina
Intensidad sombría
Llanto abrasador
Aliento de arcilla!



Camina despacio
Entre abrojos y espinas
Entre clavos y cadenas
Entre piedra y arena.



* Imagen tomada del muro de Islam Gamal.



Luz Marina Méndez Carrillo/15052019/Derechos de autor reservados.
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Mi Diario: La Caja de Cristal

Sábanas blancas de algodón y colchas aterciopeladas cubrían el cuerpo de la pequeña. Sudaba a chorros y su imaginación la llevaba a esferas desconocidas. La fiebre se había intensificado. La madre en su desespero hincó sus rodillas al cielo en grave lamentación.


¡Oh cielo, conocedor de los secretos

Llévate a mi pequeña,

No ha de sufrir ya!





¡Has de una buena vez, ceda el dolor

A la muerte y no llore más!

¡No aguanta lacerado corazón

Tan cruel desolación!







Las horas diluían y la fiebre vencía. Algo no andaba y nadie parecía conocer


El verano de la época era reluciente y el día de aquellos que la magia en su extraña visión pinta la tierra, pinta la vida.


El manto de la noche tapó el firmamento y una lluvia de estrellas declinó a la tierra. El calor en los cuartos resguardo, y el sueño se hizo atenazador.


La pequeña, cada vez más débil, esgonzo su cabeza fuera de la cama, y uno de sus brazos se extendió fuera de ella, en clemencia al universo. Sus labios ajados vertieron sangre y vida. La bata blanca adherida a su cuerpo y por la intensidad del dolor, cedió, vislumbrando en su pecho un extraño corazón. Era rojo como la sangre y sus bordes de un blanco finamente bordado. ¡Se miraba reluciente y bello!


La madre adherida a la cama y por cansancio, cedió al profundo letargo.


La nena en su debilidad le era imposible abrir sus párpados. La noche y menos el día, desconocía del color intenso de su mirada. En la tranquilidad de su mutismo adormilan en un café claro. En la intensidad de sus emociones transmutan a un verde cristalino a veces intenso.


Los minutos pasaron y con ella la parca. Quien sentada a la orilla de la puerta espero paciente.


La respiración se hizo tenue y el pulso disminuyó. ¡La batalla se había perdido!



Al cenit de la noche, una luz brillo en la parte trasera del jardín de aquella casona. Se le miraba de un amarillo intenso. Poco a poco y de manera lenta, se acercó al cuarto de la pequeña. Se hacía más grande a medida que avanzaba. Detuvo su vuelo frente a la cama de la niña. Era una caja de cristal similar a un ataúd. Atornillada por figuras de rostros de ángeles alados. Dentro, se miraba el cuerpo ensangrentado del Cristo de los Dolores.



El alma de la niña se levantó de la cama, tomó un algodón de su mesa de noche sumergiendolo en agua y limpió las heridas del Cristo dolorido. La caja quedó herméticamente cerrada e inició su viaje de retorno. La luz que manaba de ella, cubrió el cuerpo inerme de la pequeña, desapareciendo en parte en el extraño corazón.



La fiebre cedió el paso a la vida y la parca blanca que esperaba su turno a la entrada de la puerta, recogió su túnica y con las manos vacías, inició el viaje de retorno

.

¡No era su momento, no era su día!



Pronto comprendió, que la estrella que sella la frente de la nena y el corazón incrustado cerca de su pecho, señalan otro destino.


YATZIRI, flor del rocío, doncella de la luna, renació en manantial de vida.


Luz Marina Méndez Carrillo/09052019/Derechos de autor reservados.
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Micifuz

Hace frío pero no cala los huesos. Es la brisa deliciosa que ondea mis cabellos y pone sobre mis labios una gota de rocío.

Mi jardín parece taciturno. Y no es para menos. En lo que abarca la mirada, no veo a Micifuz. Dicen, que las personas que no gustan de los gatos, no tienen paz en su conciencia. No lo sé. Lo cierto es, que hace lunas su presencia me estorbaba.


Al descorrer el velo de mi magia fascinante. Está ahí, mirando fijamente a mis pupilas, recorriendo cada huella que el día anterior he transitado, y observando de soslayo a través de los alelíes, con el ánimo de captar, quizás, el momento exacto, que mi alma y corazón abandonan el cuerpo, en busca del amor perdido, del amor ingrato.


Observa obnubilado, el hilo misterioso que tejido de luceros se adhirió a mi ventanal, aquella noche, noche triste, noche blanca. Sendero sagrado que une a la tierra con el cielo y viceversa Tu alma con la mía y la mía con la tuya



Su blanco y hermoso pelaje, mancha negra en su ojo izquierdo, color turquesa de sus pupilas, le hacen partícipe activo de mi noche, noche cristalina.

Trae a colación éste animal, a Rosendo, mi hermoso felino, que descubriendo mi secreto, subió por la escalera misteriosa que conduce a las estrellas, para nunca regresar. Ahora, le veo bordear de lunas diminutas el hilo misterioso que nos une. ¡Cuánto le quiero!


¡Micifuz, has dejado huella en esta noche extraña!


Beberé una gota del ánfora para saciar la sed. A ésta hora de la madrugada, el viento sacude mi kimono de satén, dejando al descubierto mis delicados pechos y desorden en mi cabello.


Una gota de sangre cae sobre la hoja de papel, vestigios quizás de una gripe que hasta ayer, se negaba abandonarme.

Sangre, efluvio divino que recorre mis venas, recorre mi cuerpo. Fluye y refluye con ímpetu al vaivén de tu ausencia, invocando tu aroma e invocando tu nombre.


Sangre, sangre mágica, sangre de dioses, dice el poeta.

Se apaga la mirada, el silencio fluye y el amor se acaba.



LuzMarinaMéndezC/29032019/Derechos de autor reservados.





*Imagen de ReconReno.
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Mi Diario: Dulce vínculo de amor

Envuelta en un mar de extrañas sensaciones y una nube bordada de alelíes. De pronto delirante remolino formó un círculo en derredor mío. Silencio mortal se presagiaba… Pero no, un vaivén de dulces melodías gratifico mis oídos. ¿Qué era aquello y porqué así?

El dulce sabor de tus versos había germinado en lo recóndito de mi corazón, un dulce vínculo de amor.

Con la sangre y fuerza de tus poemas, tan apacible situación, danzó vigorosa formando un camino, dando alas a la imaginación.

Aquella escena conjugaba a la perfección, con el ímpetu delirante de mis escritos. Hilo imperceptible que tiñó de rojo, tiñó de vida, tus letras y las mías.



¡Torbellino de versos, melodías y radiantes colores!



Cuánto diera por volver y tomar para sí, el retazo de amor prohibido que aquel instante puso en mis labios, en mis sentidos.


El manto onírico que me envolvía, rasgó magnánima visión, justo antes de las tres de la madrugada. La noche era noche y su sabor se había difuminado. Las estrellas que miraba lejos, enviaban a mi intelecto divina fulguración, transportando a lo imperecedero delicada germinación.


Y una lágrima,


Si,


Una lágrima furtiva, rodó por mis mejillas.



Luz Marina Méndez C/10/03/1019/ derechos de autor reservados.
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Lunes, 23 de enero de 2017

Sus labios pedían sumisión
y esa fue la llave
para tomarla de la cintura
besandole el alma
tocando con mis ásperas manos
hasta el rincón más oscuro de su piel
descubriendo la intimidad
que ella le escondía al mundo

sus labios ahora mojados
y deseosos por los míos
me seguían para quemarnos en el fuego
y volvernos cenizas.

-R. Vela.
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Pajarita Perdida

Pajarita perdida
ven a este cálido nido
posa tus plumas junto a las mías
siente mis manos sobre tu piel
y el deseo de este cuerpo corrompido por la soledad

vamos a explotar
y libramos de estas plumas
dejemos que nuestra piel pose encima de la otra
para bañarnos del sudor
cuando perdamos el control
no existirá el tiempo
mojame con tu esencia
y déjame llenarte con la mía.

-R. Vela.
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Tu diario

Hoy es el día que no querías vivir,
pero se materializó en tu diario.
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Cursiva

Encerrabas en palabras
cada tramo del camino,
en negro, rojo o azul,
con trazo elegante y fino.

Una perfecta cursiva,
se refleja en mi mirada:
La hierba que mece el viento,
gotas de lluvia inclinada.

Pequeños cuadros de tinta
que se le niegan al mundo
por ser parte de tu esencia,
por ser algo tan profundo.

Cada fecha un sentimiento
cada párrafo una fecha.
Diecinueve años de tinta,
ni una página maltrecha.

Mil semanas manuscritas
se pudrían en tu armario.
Hoy las narras a mi oido;
he encontrado tu diario.
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«Año nuevo, vida nueva»

Hoy, todo vuelve a empezar de cero pero no contigo, sino sin ti. Parece que mi vida regresa 466 días atrás, cuando mi vida era plana y lineal y la única magia que había en mi, estaban en mis letras y mis textos, que nadie conocía, solamente yo.

Creo que ha llegado el momento de abrirme, y lo tengo que hacer de la única forma que sé, desahogándome con palabras frente al ordenador, y es que, han habido muchos cambios en estos 466 días, pero hay algo que aún sigue intacto. Sigo sin ser capaz de abrir mi corazón y exponer mis sentimientos y emociones a la gente que me rodea. Solo lo conseguí con alguien: contigo. Pero ya no estás.

Nunca pensé que volvería a retomar este diario, y es que, aquí sólo podía expresar mi tristeza, aunque al principio de llegar tú a mi vida, trastocaste todos mis esquemas, hasta en este simple diario.

En estos últimos días, aquella frase que un día pronunciase Groucho Marx «paren el mundo, que yo me bajo» ha estado presente en mi cabeza. ¿Qué merece la pena ya si tú no estás? Pero en el fondo de mi corazón hay una palabra escrita que dice «ilusión», y esa nota es la que con el paso de los días, dará sentido a mi vida.

Ahora es el momento de cambiar de vida, de renacer y volverse fuerte, y para ello tengo que levantarme de una caída en la que el paracaídas, esta vez, no consiguió abrirse. Toca levantarse y volver a la tierra, aprender de nuevo a caminar, y a dormir y despertar sin un «buenas noches amor» o un «buenos días mi vida».

El mundo no puede pararse, pero sí podemos cambiar de tren, a ese tren que nos ayude a encontrar el motivo por el que continuar aquí. Ahora estoy solo ante el mundo, solo ante mis miedos y solo ante los retos que día a día me deparará la vida.

Cuando sea capaz de sentir los latidos de mi corazón, me levantaré y miraré hacia delante, sin maleta y sin nada en las manos, solo con los ojos abiertos y la mirada clavada hacia el futuro. Sí, hacia el futuro, eso que tanto miedo me da.

Así que solo me queda coger fuerzas para despertar de esta pesadilla y poder decir al mundo:
AQUÍ ESTOY DE NUEVO.
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Noche de trajín

Hoy he visto el telediario
y comentan que en Madrid
ha amanecido colgado
en lo alto de "El pirulí",
un cartel un tanto extraño
con mensaje para ti.

Luego he encendido la radio,
y decían que en París
algún loco ha transformado
las calles de un tono gris
en colores, y ha estampado
con tu nombre Saint-Denis.

El periódico he comprado
y en portada, ya te vi
dibujada en huevos varios
del museo de Dalí.

Y ahora escribo este diario
desde el módulo más ruin
de una cárcel de mujeres
aquí junto a Urdangarin.
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Diario de la Judia (Comed)

El silbato del tren sonó anunciando su llegada. Yo, como otras veces, observaba desde aquella esquina de la verja que me servía de talismán de protección, podía mirar sin ser observada, aunque sabían localizarme. No sé por qué siniestro o extraño motivo permitían que siguiera viva y me dejaban estar allí todos los días. Intuía que algo tenía que ver en todo esto aquella niña, tan linda, que quería ser enfermera, preconizaba que no sería aquella la última vez que la iba a volver a ver.
Mi salud se deterioraba cada día que pasaba, estaba abatida psicológica y físicamente. Aunque eso sí, era agraciada pues me daban de comer casi todos los días agua y pan. A veces me daban las sobras de los soldados. Eso ocurría cada vez que me violaban, ya había perdido la cuenta, pero comía ese día. Hacía dos meses que tenía faltas, estaba aterrada ante el hecho de que estuviera embarazada, sobre todo porque nunca había visto en aquella cárcel a ningún niño. Este hecho me estremecía, me invadían las preguntas sobre el destino de los niños de tantas mujeres. Las que ya conocía, algunas me contaban que les habían arrebatado a sus hijos antes de llegar allí. Pero nunca supe que alguna hubiera dado a luz allí. Y según la costumbre de aquellos soldados, violaban a las que les caía en gracia, seguro que alguna quedaba embarazada. Nunca vi a ninguna embarazada. Este hecho me enloquecía, si yo estaba embarazada ¿qué me podía ocurrir? Traté de no pensar más en ello y continué observando desde mi esquina.
El tren se detuvo y una oleada de mujeres descendió a la dársena, como todos los días, pero esta vez era diferente. En las anteriores ocasiones bajaban sólo mujeres. Yo siempre me preguntaba por sus hijos, pues las había de muchas edades y seguro que muchas tenían hijos. En una carga, como en cierta ocasión oí decir a un soldado refiriéndose a las mujeres, podían bajar del tren unas seiscientas u ochocientas mujeres.
Allí estaba, delante de todas aquellas mujeres, aquella niña que quería ser enfermera, Irma. Portaba en su mano una correa que se dividía en ocho correas más, con ocho collares que rodeaban los cuellos de ocho famélicos perros dóberman.
Por un momento, y debido al sorprendente hecho que estaba contemplando, me invadió un sentimiento de alegría. Era insólito, bajaban del tren niños, sí, niños. No me lo podía creer, quise ver un gesto de misericordia en aquellos soldados. Aunque los conducían hacia otro lado, separados de las mujeres y delante de ellos iba ella, la niña. Pero no sabía por qué las madres, supongo yo que eran, lloraban y gritaban desgarradamente extendiendo sus brazos y gritando los nombres de sus hijos, como si aquel gesto no fuese beneficioso para ellas. Al menos era lo que pensé en aquel momento.
Lo que iba a contemplar, cambió mi vida, un sentimiento de amargura, odio, vergüenza de pertenecer a la especie humana y la sensación de que el alma se me salía por la boca, me invadió todo mi ser. ¿Como un ser tan lindo podía hacer aquella atrocidad? Acompañada de sus perros, condujo a los niños hacia una pared en la que había dispuesto argollas como las que se utilizan para sujetar a los caballos, de uno de los hangares. En su mano izquierda portaba un bolso que juraría que estaba hecho con piel humana, pero no quería creérmelo. Ató a los niños en aquellas argollas, sujetándolos con collares de perro y correas. Aquellos perros parecía que llevaban días sin comer, pues estaban famélicos y ansiosos. Entonces lo oí, de aquellos labios de niña de aspecto inocente. Soltó a los perros al tiempo que gritaba: ¡Comed! Fue indescriptible, aquellas bestias devoraron hasta quedar en los huesos a aquellos pobres niños. No pude seguir mirando y me eché a llorar, me puse de cuclillas en aquella esquina y me oriné encima.
Por un momento creí que aquel monstruo me había visto y me había sonreído. Jamás olvidaré aquella mirada. Este hecho me convirtió en un cadáver psicológico, solo de pensar en que podía estar embarazada y en el destino que podía tener el bebé cuando naciera. Tomé una decisión, debía abortar antes de que un ser vivo, aunque fuese hijo mío, sufriera de ese modo.



Es una historia ficticia basada en los hechos acontecidos en los campos de concentración nazis, antes y durante la II Guerra Mundial.
Fdo.: Alfonso J Paredes
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Página I

"Nell terzo dell cammin di nostra vita"... ¡Cagamos muchachos! La esperanza de vida en España se fija en los 82 años de vida. "¡Ah! Disculpen no me presenté, soy el Ornitorrinco y mi intención es contarles mis pequeñas historias y pensamientos. No con una intención lucrativa, ni presuntuosa, ni pretensiosa, sino con una intención empática...Se preguntarán: "¿Empática? Éste está en pedo. La empatía murió con la globalización en los años 90 del siglo XXI definitivamente.

Eso es verdad, la empatía murió con la globalización. Con el "boom" de la información. La era de la información nos llenó de tanta, tanta, tanta información que llegamos al hastío de no querer saber nada del mundo y si queremos saber algo que sean boludeces..."Porque yo ya tengo bastante con mi vida como para andar sabiendo las desgracias de los demás porque a mí nadie me regala nada y tengo que romperme el culo estudiando/trabajando para poder sobrevivir"... Dirá alguno...
Porque eso supuso la globalización y la consecuente "Era de la información". Hoy en día sabemos todo lo que pasa en cualquier parte del mundo, sobre todo lo malo pero bueno aquí en España a la hora del morbo no nos cortamos ni un pelo somos un pueblo sado-masoquista, nos encanta sufrir, así vamos...En camino a una segunda legislatura de Mariano Rajoy, pero bueno sería bastante desconsiderado hablar del presente sin mencionar el pasado...¿Se acuerdan? El pasado, aquella rueda que Juan de Mena , no es un fabricante de galletas exportadas, la calificó como inmóvil en el "Laberinto de Fortuna". Es una visión que realmente comparto, y que me lleva a la siguiente reflexión: Si el pasado es una rueda que está inmóvil y el presente es una rueda que no para de girar, y también, el pasado está ligado al presente...¿Cómo carajo vamos a avanzar si no para de frenarnos?

Porque el pasado no es tan pelotudo es un poquito más vivo que el presente porque es consciente de su naturaleza, vivió más y uno cuanto más vive más veces lo han sodomizado literal y metafóricamente hablando porque estamos en el siglo XXI y acá a quien no le abrieron bien el culo es porque todavía no nació. El pasado tiene que "frenar" al presente porque el presente es un adolescente de 16 años, un pendejo de 13 hoy en día, que se tatúa "Carpe diem" en el orto. El presente quiere vivir el momento, le importa tres carajos que pasó hace 76 años, quiere ir hacia adelante ... A la mierda si hace falta porque por lo menos tiene un rumbo marcado. Lo malo que tiene el concepto del presente, hoy en día, es que no tiene consciencia de su precedente y esto es peligroso porque cuando uno no es consciente de cuanto lo han sodomizado , no se aprende y cuando no se aprende es cuando se vuelve a cometer los mismos errores y que se reflejan en expresiones como : ¿Por qué me pasa esto siempre? ¿Por qué a mí otra vez?¿Otra segunda candidatura de Rajoy? Y una larga lista de lamentaciones. Yo entiendo que al presente le puede pasar esto por su naturaleza que se resume en un tatuaje de "Carpe diem" en el orto en un país en el que la sodomización está a la orden del día.

Pero gracias a esta "Era de la información", muchachos, no nos pueden seguir cogiendo con el "pene morto". Nuestra generación no tiene disculpas, el que quiere ser un ignorante es porque quiere y no hay cosa más peligrosa que la ignorancia, porque esa hija de puta es una ecuación exponencial que si no hallás la solución acabas subiendo fotos en las redes sociales tipo: Sé que no le darás a "Compartir" porque no tengo brazos ni piernas". Acá , amigos, desde mi punto de vista, en ese mismo instante se murió la sensibilidad. No porque en la foto salga una persona que le falten los miembros, no porque alguien se niegue a compartir un horror así, no porque a un pelotudo se le diera por compartir así y te haya comprometido socialmente de una manera tan escabrosa...Se murió la sensibilidad por falta de practicarla de una manera útil. ¿En qué carajo yo voy a ayudar a esa persona en "Compartir" su desgracia? ¿Alguien va a ayudar a esa persona realmente? Es una abominación de la sensibilidad, el compartir por compartir para despertar el morbo nada más ni nada menos no para ayudar a esa persona que lo está pasando mal.Y, me voy a repetir, no es por las causas susodichas sino por el planteamiento. He visto en redes sociales, que de una manera u otra haciendo sospechar de su finalidad práctica, imágenes de gente con discapacidad o con enfermedades graves que si llega a un "x" número de "Me gusta" una organización "x" podrá ayudarles. O publicaciones que anuncian puntos de recogida de tapones de plástico para ayudar a personas con esta clase de problemas las cuales se notan que están trabajadas y que cuentan con referencias por si uno quiere colaborar. Pero lo otro, no sé ustedes, amigos, a mí me parece abominable; tal como lo es la ignorancia que ya ni sabemos lo que es la solidaridad honesta ni la sensibilidad social y ya ni hablemos de la empatía. Estas tres murieron hace años pero como la puta burocracia acá va como el orto todavía se ve que todavía no expidieron la acta dedefunción ...Si tenés guita para pagarla con la nueva ley que sacarán proximamente.Siguiendo con el tema,si esa persona quiere ayudar a gente con esos problemas que se meta en una ONG u otras asociaciones, o que junte 3000000 de tapones de plástico,se puede ayudar de mil maneras; y una de ellas, creo yo , que es no subir ni "Compartir" mierdas como estas.

Tras este pequeño paréntesis en el que he reflejado una de las consecuencias sociales de la ignoracia combinada con las redes sociales ustedes se preguntarán: ¿Qué carajo tiene esto que ver con la "Era de la información", con el pasado, el presente, Juan de Mena, la esperanza de vida y un ornitorrinco? ¿Estará drogado o el médico le dió una palmada en la cabeza en vez del culo cuando nació? Pues estaré encantado de responder a todas las preguntas que me plantéis de aquí en adelante y en mis siguientes páginas de este "Diario del Ornitorrinco".
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My uncle

Hoy volví a tomar mi viejo diario, de tortura de tantos años
Tenía tanto tiempo sin leerle, sin ver todos abusos y aflicciones
Cada páginas encerraba mis errores, mis lágrimas están sin colores
Mis gritos no cesan, se siente en cada letra, las noches se volvian eternas

Comienza mi tormento, leo y leo, no comprendo el porqué de todo esto
No entiendo en que momento permite que sucediera estoy
Noche tras noche se repetía esos momentos, torturas tras torturas
Me envuelvo e un infierno, eh revido mi tortura, me eh bañado en fuego

Como superar a ver vivido todo eso y sentirlo tan normal
Como dejar nunca hubo eh consuelo para sacar todo lo que llevo
Como vivir y poder regresar el tiempo, para detener todo esto
Sonara absurdo, pero, me mataría, lo sé, lo siento

Usted que crítica al que ha sido violado, ojala usted le pase lo mismo
Que el que Marco nuestra vida, se ha pedrada por hacerle mal aun inocente
No le deseo la muerte solo espero que este en el infierno, ¡Que arda!
Es lo que anhela y grita mi alma de manera muy ferviente sin consuelo…

Porque no saben el trauma que causo en mi mente
Solo dije que no y el siguió, siguió hasta que me acostumbro.
No sabe que es vivir de un modo diferente, acusado por tu mente
Las noches que no puede dormir, fueron de tormentos y lamentos

Comenzó lo que tenía, los míos de mí se reían, que era un chiste lo que decía
A cada hombre que a mí se acerque, siento que me destruirá
Destruirá lo poco que queda de mí, de mi queda poco que destruir
Simplemente viviré con esto, será mi pesar por siempre…
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Mi Diario: ¡Cáliz prohibido, maldito veneno!

Observé con hilaridad y dolor, la forma tan sutil y descarnada, como ibas dejando día a día, en el camino tapizado de estrellas y alelíes creado para ti, un ramillete de hojarasca de desprecio y humillación.

Enamoró mi corazón tus letras, en las que vi, rasgos de un alma diferente, de un alma que creí hecha de amor y conmiseración. Por ende, tomando de la mano dicha imagen, que germinó en mi alma por lunas enteras, esperé a la vera del camino, con ansias infinitas de verte, de tenerte algún día.


Por aquellas cosas de la vida, del destino, del karma, de la necesidad del alma, que se yo…. ¡Llegaste!


Un poema que creí hecho para mí, al menos, eso dijiste, “ lo cree pensando en ti “ fue la pieza literaria de amor y veneno, artífice que abrió a mi mundo, un manto mágico de amor, elevación espiritual, desprecio y dolor.



Fueron innumerables las composiciones literarias que cree para ti, en compensación a dicho “ acto de amor “ . Qué va! Nada cierto. No escribiré una pieza de amor para pisotear luego, para arrastrar, para hacer trizas el alma. Para llenar de lamentación y desolación días postreros de aquel cuyas letras ansían. ¡Vana ilusión!



Tejí con la certeza que me dio el amor que por ti siento, una escalera misteriosa que llevaba al firmamento, uniendo tu corazón al mío y viceversa. Sentí bajo el calor de la luna clara y la brisa misteriosa de la noche, la gota de roció que al ser depositada en mis labios, florecía en amor y deseos. ¡Cáliz prohibido, maldito veneno!



Te esperé por lunas y no fallaste. Creaste para un mí un mundo de fascinación donde me llevaste hasta el climax de los deseos y las ansias infinitas de poseerte una vez más. ¿Para qué tanta parafernalia, si bien sabias, que nada germinó en tu corazón? Te enredaste en tus propios hilos y tomaste la peor de las salidas. Irte sin despedirte, sin mirar atrás.



Fallaste al llevarme a tu mundo. Diste paso, quizás con certeza en tu corazón, a un dolor que por ahora es insuperable. ¿Sanará? Seguro. Mientras… beberé noche a noche del cáliz prohibido, maldito veneno, que hecho letras, desdibujó ante mis ojos al poeta, al escritor, para dar paso al hombre y sus falencias.

Dice un amigo muy querido, psicólogo además: “ aparta karmas, talvez no estas preparada para el amor. Demasiadas cortinas te ocultan … “ . Lo aprecio y lo valoro. Pero nunca le he contado, que el gran error de mi vida amorosa, es mostrar el talante de mi alma en su máxima extensión desde el inicio. Es dar todo por amor. Ahí radica mi falencia, mi gran debilidad.

Mientras …

Mis noches se hacen eternas

Mi Luna se mira de sangre

La luz de mis luceros ha fenecido

Mi hermoso gato blanco que acompaña mis dulces noches de inspiración, se ha tornado gris y sus ojos turquesa se miran opacos

Mi alcoba ha disminuido su extensión

Y el hilo misterioso e imperceptible a tu mirada, que nos une, se torna débil e inalcanzable.




En aras de la justicia y equidad, te cedo mi pluma, puedes defenderte.



Luz Marina Méndez C/03042019/Derechos de autor reservados.
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