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Un Minuto Más De Aliento (En 2Da Persona)

Una parte de él se desborda
Como una obra de arte
Sin pintura, sólo persistiendo
El mosaico gris contemplando
El pequeño mundo de bolsillo
En el que refugiaba el poco
De esperanza que le quedaba

Ya pasó por tantos pasillos
Que se le cansaron las rodillas
De tanto andar por el salón
Mirando el pizarrón abstracto
De circunstancias sin solucion
A su debido problema el cáncer,
Que le agobiaba la vida.
El mismo se cansó
De buscar en la pared la filosofía
Del mismo silencio interno
De las palabras mudas el diptongo
En aquella blancura un poco de cura

Trató de hallar en la ignorancia
Aquel fantasma del ayer
Que entré la niebla se robó
Una parte de este ser del que fue

Por un segundo su alma concreta
Muere en cada anochecer
En está camilla de humo
En el que se esfumó
Al mundo de los sueños
Lejos del drama junto al hastío
Y las insanas discusiones de
Cada dia vivía...
Como si ese fuera el refugio
De los miedos al despertar
Y saber que seguía mal

Y en cada amanecer renacia
En un abrir y cerrar de ojos
Que atajos abran en aquél
Antártico desierto decía
Mientras los médicos lo perdían
En forma de sonido
Perdiendo de apoco el oxígeno

Que habrá más allá de la pregunta De la teoría de la materia
Que sería lo que le hacía falta
Que buscaba en cada grano de arena
Que no encontraba en su almohada
Que era lo que nadie pudo darle
Que será lo que quería conseguir
De aquel reloj de arena

Sólo un minuto más de aliento...
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24comentarios 126 lecturas relato karma: 99

Sombras

Perdiendo el control en esta fría y oscura habitación,
escuchando como retumban los cristales,
sobre tu risa de chacales.

Siento que hoy se mueve algo en mi interior,
fantasmas que se pasean entre las sombras,
bajo mis sábanas.

Mi voz, enredada, desordenada y salvaje,
como mis cabellos,
como los golpes de tus nudillos en mi cuello.

Otra noche más intentando escapar,
hace tiempo ya,
que me cansé de contar cuántas van.

A ti, que te gusta jugar,
a ver cuánto aguanto,
sin respirar.

Ahora escucho tu llanto a través de la puerta,
pero renuncio a volver,
pues estaba muerta en vida.

Solamente necesitaba ayuda que nunca venía,
así qué elegí una vía de escape,
una cobarde y rápida salida.
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14comentarios 158 lecturas versoclasico karma: 106

Venturia

Viento que abres mi ventana,
¿qué recuerdos me traes en este día?,
aquellos de la infantil mañana,
hace ya tantos años de lejanía.
Silencio de la naturaleza, hermana,
entra de par en par, confía;
dime si no eres ya anciana
por culpa de esta humanidad fría.
Viento que tocas mi campana,
búscame como disidente policía,
llévame por paseos de castellana,
trátame como el rezo al Ave María.
Grito de la naturaleza, tan temprana,
a estas horas de noche vacía,
despósame con una manzana,
pues soy pecador de harta fantasía.
Viento de aquella mujer cortesana,
quién te viera llena de energía,
que a cada hombre le chupas la gana,
y mi desnudez te mira con ironía.
Cállate, naturaleza pagana,
¿no ves que estoy loco de alegría?,
¿no ves que miento con blanca sotana?,
y de mí el mundo se fía.
Viento que de mí mana,
contigo siempre iría,
envuelto en cortina romana,
al numen de una ambrosía.
¡Calla, insolente naturaleza vana!,
¿no entiendes lo que mi alma de arpía
es capaz de proferir con diana
lo que nadie dice, por temor a una herejía?
Viento que asomas cabeza de guardiana,
entre bártulos que mi mujer cosía
encontré una vieja persiana,
con la que me enrollaré, si ella moría.
Naturaleza que vejas a la rana
por solo saltar de lo que la comería,
por ser tan cotidiana
como mi memoria, a lo que antaño sabía.
Sé viento también, lozana,
que cada palabra tuya no sobraría
en la mesa de este reino de lana:
manos y pies de gente a la que quería.
Exijo, naturaleza en una avellana,
que la ardilla no coma lo que yo te debía:
ser raíz en el tiempo de tu membrana,
y no robarte lo que me apetecía.
¡Viento, llévame con ella, mi nirvana!,
con ella soy misma naturaleza, te hablaría,
¡de su voz la mía no es tan tirana!,
ni tampoco una celosía.
Ave naturaleza, seas mi gran charlatana;
de mí no hablas, pero me callaría
si dijese que no me vistes cada semana,
con el amor de la mujer con la que me dormía.
Vientos, oh vientos, sed mi palangana
para llenar esta mi cofradía
con versos a caballo y caravana,
con letras de acero, como ayer los paría.
Óyeme, naturaleza artesana,
fabricante de juegos, amiga mía,
ya no eres aquella virgen sábana
que cuidabas del mono: ese que odio y mataría.
Viento enjuto, creador de mi nana,
madre que me dijiste lo que me pasaría
si me quitaba esta invisible bandana:
“llorarás hasta que Dios jubile su sagrada palabrería”.
Naturaleza tan grande y enana,
dame una vez más tu osadía,
como arcaico pan tú me rebanas
igual que rebanas promesas que yo sentía.
Viento que limpias mi abrigo de pana,
eres mi única compañía,
el que me ha vivido en cada cana,
y rejuvenece mi eternidad, en una fotografía.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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2comentarios 64 lecturas versolibre karma: 75

Juan 5:28 Y 29

Se deslizan las lágrimas por las huesudas
cuencas. Humedecen la tierra e inundan designios.

No hay vida en aguas tan
saladas.
Atrevidos
unos
pocos a nadar sobre
fondos tan
oscuros.

En orilla escasos quedan. Se hunden
muchos
otros,
muertos por
muertos.

Pies en nuevo barro, ojos mirando las
mismas
suelas.
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1comentarios 73 lecturas relato karma: 100

Toda Guerra Deja Huella (con @ Varimar)

En guerras donde murieron,
Y quiénes eran?
Muchos se preguntaron,
Cuánto dejaron?
Y valió la pena? Mencionaron

Las guerras nefastas
Traen llanto y dolor,
No merece la pena
Derramar sangre
Defendiendo ideales
Para morir con honor

Dejaron todo
En las manos
De un cobarde,
Que abrió
Demasiado la boca
Y mandó a su ejército
A pelear sus peleas

Siempre estará
El que manda a otro
A matar o a morir
En combates desiguales,
Para satisfacer
Sus ideales, creencias
O religión

Que injusticia
Que avaricia
E injuria ver
Que por cobardía
Otros mueren
Dejando la familia atrás,
Sueños, esperanzas
De volver entre labios

Helandose
En sus trincheras,
Sin apoyo, sin comida
Los dejaron morir
En manos
De sus enemigos,
Con mucha agonía


Noches de lágrimas,
Heridas profundas
Que hieren
Hasta el alma
Sufrimiento
Entre palmas
Ver llorar y estar
En el infierno
Pidiendo clemencia
Y el miedo
De Morir no es malo,
Sino ver sufrir
A la familia
Por la pérdida
Y no verlo
De nuevo en sus vidas

Fué una guerra
Injusta,
Se perdieron
Muchas vidas,
Y al final,
Eran sólo estadísticas
Rostros sin nombre
Que dieron
Sus vidas
Defendiendo su tierra
Dejando atrás
Esposa, hijos
Y todo
El que lo quería

Por eso rezan
Para que vuelva
Sano y salvó a casa,
Es volver a besar
Los labios
De la mujer
Que espera su retorno

Toda guerra
Deja huellas,
Retorna cansado,
Triste y derrotado.
Nada será igual,
Está vivo
Pero su alma murió,
Se rindió
Ante el horror,
La familia
Lo ayudará
A renacer
Y superar el dolor
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29comentarios 247 lecturas colaboracion karma: 103

Trance I

Me suplica el cielo
que ya es mi hora;
"vengo de otra alma",
le respondo al tiempo.
¿Quién si no iba a ser yo,
un retrato de un vago artista,
de un ritmo mudo,
intentando dar buen ejemplo?
La tierra no me obedece,
mancilla puercos de la vida,
los que agravan el Mal,
sobrantes arenas de mi desierto.
Las viandas de mi corazón,
épocas de mala cosecha,
germinan como espadas,
afilando el desprecio.
Las almas, ¿qué son?,
figuras retóricas de este mundo,
sinalefas de imaginativa unión,
poemas viejos de un escritor, muerto.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno):
España.
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6comentarios 67 lecturas versolibre karma: 82

Querido toxicómano

“La primera caricia fue divertida. La segunda, necesaria. La tercera, la perdición.
Firmado: la Heroína.”
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2comentarios 105 lecturas relato karma: 56

Espejito, espejito trágico

Veinte minutos después de que Amanda se inyectara su dosis:
-¡Mierda! ¡Joder! ¿Pero qué cojones estás haciendo?
- ¡Olvídame! ¡No es problema tuyo!
- ¿Cómo no va a ser problema mío? ¡Somos la misma persona!
- ¡Nooooo! ¡No puede ser!
-¿Eso Crees? Pues acércate más al espejo.
Amanda no lograba reconocerse en su propio reflejo. Estaba completamente demacrada y consumida por la heroína. No podía contener las lágrimas y estalló en llanto.
-¡Esa no soy yo!- se repetía una y otra vez de manera desesperada.
Diez minutos más tarde, Amanda se encontraba en la azotea del edificio. Luego, y tras unas breves palabras en forma de plegaria, simplemente cerró los ojos y se lanzó al vacío, para acabar de una vez por todas con esa horrible imagen que decía ser ella.
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4comentarios 124 lecturas relato karma: 83

Las huellas de Yorick

¡ Hamlet! ¡ Levántate !

Ve hacía mi tumba
Y encuentra la huella de mi voz...

¡ Excarva profundamente, hasta que tus dedos sangren !

Y, cuando encuentres mi rostro...

En medio de las cenizas...

Desdibuja su sonrisa
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6comentarios 147 lecturas versolibre karma: 78

El juicio final

Era un soleado pero frío día de primavera, y a pesar de lo que estaba a punto de suceder, la vida de los ilusos hombres de a pie transcurría como de costumbre. Una sombra espectral comenzó a inundar de tinieblas el cielo cobalto de la mañana, mientras miles de miradas aterradas, contemplaban como una gran bola de fuego y piedras caía sobre sus indefensas cabezas.
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2comentarios 183 lecturas relato karma: 74

Cuarto Vacío. (2016)

Entre cuatro paredes el encierro dentro de mi infortunado y caído corazón.

Te fuiste y desvaneciste como la primavera me trajo el cruel y despiadado otoño, los soles que alumbraron mi destino se apagaron ya ninguno brilla como tus estelas.

Ningún remedio ni cualquier forma de vida inteligente podría curar este vacío que esta tan hondo como el mar.

Nuestro amor alguna vez fue como el aura de una estrella y alguna vez se tenia que sofocarse como una antorcha y apagarse.

Iluminaste mis caminos pero todo se envolvió en tinieblas oscuras que no me permiten avanzar a hacia aquel añorado futuro porque se extinguió como las llamas de nuestros dos corazones que se volvieron ceniza y el viento se llevo tus besos y tus caricias.

Por las noches la soledad me cubre con su manto de melancolía las lágrimas tocan cada cicatriz que la vida me dejo en este órgano vital que no deja de pensar en ti.

en el vacío de este cutre cuarto mi alma condenada vaga por cada rincón de la habitación lleno de culpa y dolor.

El calor que me brindabas con cada a brazo que nos dábamos ya no están para darme ese cálido ardor que como sol calentaba mi congelada anima antes estabas tu para alegrar mis días y mis noches y como lucero guiaba mi rumbo en este turbulento océano lleno de tempestad y ruinas en el que navego ya no hay tierra en el cual caminar y si tu no estas ya no es lo mismo sin ti.

Porque eras mi desafío eras el destino el cual debía de conquistar eras la mas bella de todas las rosas de mi huerto y ha hora estoy en este cuarto lleno de sufrimiento y mi aliento empieza a debilitarse y caigo en un sueño tu estas allí tan bella y radiante como el día en que te conocí.
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6comentarios 91 lecturas versolibre karma: 89

Por un puñado de dólares

Año 2159.

Desde hace más de setenta y cinco años, la empresa Biox Genetics se ha convertido en el máximo exponente de la investigación genética con ADN humano. Sus avances científicos, han permitido erradicar enfermedades como el cáncer o el sida en los países desarrollados del primer mundo, aunque todavía, una gran cantidad de pueblos, están sufriendo las consecuencias de tan agresiva búsqueda. Millones de personas de los países pobres, han sido expuestas a cepas contagiosas, con el único pretexto de conseguir una cura universal para toda la humanidad. Aunque esto no es así.
Henry Nart, un reputado abogado afincado en Washington, lleva más de diez años investigando y combatiendo las irregularidades cometidas por la empresa Biox Genetics, entre las cuales, se encuentra la del uso de humanos para sus experimentos. Ellos lo niegan todo, así como también lo hacen parte de los políticos más influyentes del país, entre ellos, el Senador Albert Forrester.
El acceso a estos medicamentos es proporcional al poder adquisitivo de las personas, y quien no paga, muere. La ética y los derechos humanos con lo que tanto se llenan la boca los responsables de Industrias Biox Genetics es únicamente papel mojado. Las gentes del denominado primer mundo tienen un pañuelo en los ojos que les impide ver la realidad. Para la gran mayoría, los responsables de esta maquinaria empresarial son algo similar a divinos salvadores, los cuales han erradicado la peste que llevaba asolando la humanidad desde hacía siglos. Pero lo que ellos no saben, es que, para salvar sus vidas, han tenido que morir pueblos enteros, niños inocentes, padres, madres y abuelos…, es decir, gente inocente, las cuales, su único delito había sido no disponer del suficiente dinero para satisfacer a los despiadados dirigentes de industrias Biox Genetics.

Esto es solamente una pequeña historia, aunque no deja de ser cierto. Muchas empresas ganan dinero a costa de las vidas de personas inocentes, que lo único que buscan es ganarse dignamente la vida, y poder llevarse tanto ellos, como sus familias, algo de pan a la boca. Cientos de ejemplos están a la vista de todos nosotros, aunque la gran mayoría debe quitarse aún la venda de los ojos.
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• efímero veintiocho •

Tengo la constante sensación
de estar perdiendo el tiempo,
de llegar tarde a cada estación,
sentir que siempre es invierno.
Miro por la ventana,
ese constante azul grisáceo,
imitando mi interior:
no puedo dejar de pensar
que las agujas me persiguen,
que las horas se me echan encima,
que me matan las rimas.
Quiero leer toda la poesía escrita,
escuchar cada melodía compuesta,
visitar cada país existente,
saber de todo un poco y,
de lo que me apasiona, todo.
Quiero cantar sintiendo las notas,
tocar los instrumentos que me hacen llorar,
escribir los versos más trágicos cada noche,
ayudar incondicionalmente y cambiar el mundo a mejor. ¿Está mi afán
de ser inconformista
matándome? ¿O está el dolor que siento por querer más y más
despertándome?
El aburrimiento
de la rutina
está consumiéndome:
necesito abrir las alas
tirarme por el puente
que no sepa volar
y caer contracorriente,
cambiar incansablemente,
destrozarme los huesos,
rehacerme. ¿Por qué no puedo
ser feliz
con lo que todo el mundo lo es?
¿Acaso estoy condenada
a sentir este vacío? ★ //
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• efímero treinta •

Es inevitable que en esta época del año no nos recuerde muriendo, reviviendo y muriendo otra vez. Inevitable recordarnos tan helados como el invierno, las manos congeladas al tocarnos, el alma llena de escarcha por echarnos en falta.
Inevitable no acordarme del único beso que me han robado, aunque no fue robado en absoluto porque mis labios ya te pertenecían.
Nos perdimos y nos encontramos incontables veces, no sé en qué momento dejamos de hacerlo y todo se acabó.
La última vez que nos perdimos no volvimos a encontrarnos. Y así estamos.
Un constante laberinto, un pueblo donde fuimos los trágico-amantes más conocidos y más odiados, hasta que no acabaron con nosotros no pararon de lanzar piedras. No nos dio ninguna pero tampoco nos dimos ni una oportunidad para enmendar nada.
Seguía saliendo con tu familia y nuestros antiguos amigos por la razón que bien define esa canción, solo para saber cómo te iba, porque no podía preguntarte sin sentirme cuchillo en tu tan sensible corazón. ¿Por qué te escondías tanto de precisamente la única persona que nunca te habría hecho daño? Ah, pero lo hice.
Y huíste, te fuiste lejos y no me dejaste alcanzarte desde entonces. Lo intenté. Sabes bien que lo intenté. Sabes que corrí detrás de ti, te perseguí durante meses... y esa noche no solo cumplí años, cumplí mi promesa de no dañarte nunca más. Por eso, te dejé ir.
Te sentaste en la escalera de mi castillo oscuro y me tocaste el rostro como si no fuera la helada bruja que había hechizado al león con fines egoístas... ¿o no es eso lo que crees que hice? Me rozaste las mejillas y despertaste mi alma helada, pero era septiembre y todos sabemos que soy la que detiene el tiempo para hacer que acabe el verano y empiece el frío... y lo siento.
Te busqué cuando debía estar buscándome a mí misma, ese año no pedí nada frente a la tarta porque te tenía a mi lado y desde ese entonces cada vez que apago una vela necesito que, sea como sea, no lo haga con mi aliento, porque siento la distancia clavarse y no quiero que seas bala en mi tan indefenso corazón desde que me obligué a dejarte ir y no supiste ver que lo hacía porque creía que estarías mejor sin mí, aunque yo moriría.
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*Soliloquio nocturno*

Dan las 3 de la mañana y decir que no te extraño sería mentirme a mí misma. No sabes cuánto deseo que tus manos vuelvan a rozarme la cara, a entrelazarse con mis dedos y que hagas esa manía tuya de jalar cada dedo de la mano contraria, para que queden completamente unidos, como si fuese una misma mano.

Mi alma me pide a gritos un último abrazo tuyo, sentir de nuevo tu cuerpo rodearme. Y es que, vamos, a quien quiero engañar? Te sigo queriendo como el primer día. Por más justificaciones que trate de darme a mí misma la verdad es que no puedo. Este sentimiento de nostalgia va cercenando cada pedazo roto de mi alma. Y no encuentro un hilo capaz de idear una costura perfecta para unirlos.

Dicen que una se cura el alma cuando despierta y el primer pensamiento deja de ser para vos; pero yo creo, al menos por ahora, que sigo muy muy lejos de la curación.

Tu reniegas porque dices que no me conoces y yo, yo simplemente SOY, contigo, soy eso que ves y no entiendes, soy caos, soy drama, soy ternura, soy confianza, soy alternativa. Soy todo eso que yo sé que puedo ser y que a veces reprimo para no enfadarte.
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En El Silencio

La noche se quiebra como el vidrio de un roto espejo, Mientras el silencio ahoga mis penas, me siento solo y triste, solo mi corazón se lamenta tu partida mientras una flor muere en el olvido.

El verso pierde su sentido, y la frase te amo se desvanece, estoy sólo sin tu amor, sin tu calor mientras me desvanezco junto a la luna.
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Lágrimas de sangre

Todo ocurrió en cuestión de segundos. Tras la primera explosión se desató el pánico. La polvareda atrapaba en su interior a decenas de personas que corrían sin orden alguno. Algunas se agazapaban, inmóviles por el miedo, confundiéndose con los cuerpos inertes en el frío pavimento. Quizá ya no notarían nada. Una segunda explosión volvió a sacudir el lugar, una pequeña plaza rodeada de bares de copas, establecimientos de comida y modernos escaparates de ropa. El céntrico lugar se había convertido de manera inesperada en un improvisado infierno. Marcel solo pensaba en Esther, su hija, a la cual abrazaba con fuerza para notar los latidos de su pecho. “Está viva”, se repetía una y otra vez en su interior. Habían salido a comprar algo de comer para la cena. Su teléfono sonaba, y la pantalla marcaba el nombre de Chloe, su esposa. La antes soleada y transitada plaza, estaba ahora cubierta por una negra y densa nube de muerte y destrucción. De su interior, algunas personas surgían como espectros de entre las tinieblas. Cristales rotos, sangre, y cuerpos de inocentes poblaban el lugar. Gritos y sirenas acompañaban la dantesca escena.
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sin comentarios 81 lecturas relato karma: 39

La Cita

Era el último recorrido por las calles de siempre. Miró de una manera más detenida el centro de la ciudad como si acabara de descubrir algo irreal en sus edificios. Algo le hizo caer en cuenta que llevaba años sin mirar nada, como si solo caminara mirando el rostro de los miles de peatones diarios.
En ese momento se percató de la vejez de algunas edificaciones sobrevivientes al paso de la modernidad, con sus fachadas deslucidas y su pintura en ruinas. Recordaba haber visto algunos avisos publicitarios de refrescos con su color original y su impacto visual en la distancia. Pero acababa de ver un cambio en las calles y en la arquitectura y hasta en las caras de las personas que siempre vio como una repetición de rostros.
Era como una luz repentina pronta a apagarse cuando cayeron las sombras y la ciudad se iluminara. Hubo entonces una honda melancolía capaz de confundirlo un poco pero ya todo estaba decidido para terminar su recorrido y cumplir su cita inevitable, decidida y expectante con la muerte.
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Arbeit macht frei

El traquetear de las maderas inundaba todo el vagón. Decenas de personas atrapadas en esa diminuta cárcel de madera respiraban un insoportable aire fétido, aunque a pocos parecía importarles. Tan solo se escuchaban las quejas y el llanto de algunos niños que no entendían lo que estaba sucediendo. Solo el lúgubre silencio de los inocentes, condenados como reses que viajan al matadero, daba más pavor que el destino incierto que les esperaba en ese temible campo de la muerte llamado Mauthausen.
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Rompeolas

Rocas que frenáis la sed
de la que el océano se alimenta,
aplasta aquellos a los que odia,
germina el bien allá por donde se sienta.
Huye ese cobarde de esta ira
de la que se nutre y comenta,
el general del Destino,
el hereje que enfrenta.
Romped contra las rocas, olas mías,
que la desgracia fluya violenta
hacia el agujero del destierro,
hacia la nada que ya lamenta.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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