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Efímero

Solitario como de costumbre
esperando el asomo de la mañana
ver el sol alumbrar la montaña
acompañado del calor de la lumbre
ver las pequeñas gotas en prado
mientras te imagino a mi lado
y es que no soy mas que un romántico
interpretando con gozo mi cántico
las aves y su trinar
son las que me ayudan a imaginar
pues no se como algo tan efímero como un diente de león
puede poseer tan belleza y pasión
pasión y fragilidad que el viento
puede llevarse con un pequeño aliento
y es que fue tu decisión
hacer efímera nuestra relación
hacer pedazos mi corazón
y aun que no encuentro la razón
soy alegre de verte por ahí
aun que ya no estés aquí
siempre seras mi efímero amor
el que recuerdo con alegre dolor
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(des)encanto

La atracción por lo prohibido
es la contracara
al encanto de lo efímero
Basta acortar la distancia
para que la pared se derrumbe

Toco el fuego, se exingue la llama
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3comentarios 47 lecturas versolibre karma: 118

Nada se queda

Pena, gloria azul, eternidad pasajera...
todo muta
nada permanece
en este valle frecuentado
por miles de cuerpos inertes.

Nada perdura...

Pocos se quedan
en la calle del pecado
después de la media noche...
después de que se esfumen
en el viento
los últimos pasos
de los que fueron mecidos
en el regazo de la vida,
de los que fueron tentados
por la gran amiga adrenalina.

Todo vuela
nada se queda.

Todo se esfuma...
triste condena.
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6comentarios 98 lecturas versolibre karma: 93

Fuiste

Fuiste, el acorde de una nota,
tan fugaz, como lágrima que brota
y resbala en la mejilla,
o en fontana tenue gota
que en su caída se disipa.

Fuiste, una pompa de jabón,
tan etérea, como dientes de león,
como el halo de una estrella,
o el brillante resplandor
de una noche de Perseidas.

Fuiste, una nube de verano,
tan sutil, como efímero vistazo
de una mirada furtiva
que derriba de soslayo,
fuiste, una llama en la cerilla.

Fuiste, un volátil parpadeo,
tan breve, como un bello pestañeo,
espuma de ola en la orilla,
un suspiro que hace eco,
fuiste, y ya no eres, una eterna caricia.
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8comentarios 129 lecturas versolibre karma: 101

La vida es un inciso

Vengo de afuera,
voy hacia adentro,
soy de la noche,
breve es mi día,
aquí sólo estoy
de paso.

Fuera de este paréntesis
hay la unidad de dos noches:
La boca del mismo útero
que nos vomitó al nacer;
esa misma boca con dientes
que nos espera ahí adelante.

¡Ah!... ¿Lo sientes?
Ese es el horror
de tener que volver
a esa casa oscura.-


@ChaneGarcia.
...
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6comentarios 93 lecturas versolibre karma: 93

Etéreo

Allí donde nos lleva la noche,
casi sin sentirlo
sobreviene la muerte
con su frío y oscuro manto.

De aquellos días dorados
donde el tiempo
aún no jugaba al descuento,
ya no quedan segundos
consumida la vida
y agotados los sueños.

Ese tiempo efímero,
breve, casi superfluo,
que pasó de puntillas
en ignorada caricia
y tan apenas sentido.

Siendo la vida inefable milagro,
de un inconmensurable
e incalculable Universo,
un etéreo concepto nos invade
pensándonos casi irreales,
pequeños, insignificantes;
parte de una infinita inmensidad
que no entendemos.

Sutilmente etéreo, volátil,
pasó el tiempo,
y se llevó la vida.





Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2018/04/22/escribe-tu-relato-de-abril-iv-el-equipo-d
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18comentarios 132 lecturas versolibre karma: 118

Relámpago

Entraste por una rendija. Clavel curioso en la solapa del viento.

Te fuiste como un relámpago. Con carga eléctrica. Puro estruendo.
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2comentarios 73 lecturas versolibre karma: 120

Belleza efímera

Dulces labios de fresa
se posan en mi boca con destreza,
la boca que me besa
con tanta sutileza,
que esconde con los besos su vileza.

Ojos color turquesa,
se clavan y me miran con fijeza,
la pupila traviesa,
colmada de pureza,
trasfondo de la pena y la tristeza.

El porte de princesa,
ante su trono postrado ¡Mi Alteza!
Tiran de la calesa
lacayos y nobleza,
de tan alta que lleva la cabeza.

Mirarla me embelesa,
nada más bello en la naturaleza,
en su cuerpo se expresa,
tanta delicadeza
cual fondo de corales y riqueza.

Y le hice una promesa,
la indiferencia en toda su crudeza.
¿Te coge por sorpresa?
Lo digo con firmeza,
¿qué tienes además de la belleza?
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Y despierto

Despierto sin ti;
busco tu olor entre las sábanas
aún sabiendo
que un día más se fue entre la brisa de la mañana.
y solo me queda esperar
esperar
que de nuevo
La Luz sea tenue y la luna brille
y su brujo manto de caricias me envuelva
Y dejarme llevar
Y bailar
Y bailar con cada poro de mi piel y seguir el compás
sístole-diástole;
melodía intermitente bombeando en mi
pecho
hasta que la última nota queda sepultada en el más profundo de los silencios
y entonces
cierro los ojos
y los cierro
hasta que mis párpados duelen
y
sueño ,
sueño que vivo eternamente cobijada en tu pecho
y mis labios rozan temblorosos tu lóbulo
Y
lo rozan con el temor de quién saborea el más exquisito manjar
intentando perdurar su sabor
Y
susurro
susurro con el tímido hilo de voz que mi pecho estremecido es capaz de soplar
Y
despierto
Y despierto sabiendo que una vez más mi soplo se desvaneció entre la brisa de la mañana...


@rebktd
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• efímero diecinueve •

Te miro a lo ojos
ese azul que me saca del pozo
que me arrastra hasta por fin experimentar
dos almas uniéndose hacia el puro gozo.
Me sujeto entre tus brazos
me alzo como dueña de tu descontrol,
de tus intentos de contener
tu bestia interior: ansias de poseer
[me].
Me entrego a tu olor
de animal condenado
a amar todos mis "yo",
cada uno de mis diablos.
Te arrodillas y posas
tu cabeza en mi pecho,
pareciera que sólo entonces
mi corazón reviviera
para que solo tú
escucharlo pudieses.
Ante ti caigo
hacia el egoísmo amargo,
sabor paraíso merecido,
que me ofrecen tus ganas
de amarme,
eres el universo impredecible
que más que guiarme
hace que gustosa me pierda,
consigues que las pasadas guerras
no puedan con su tragedia alcanzarme,
mas las cicatrices abiertas
secan las lágrimas que creía eternas
y con la sal de ellas
se curan también ellas solas:
por fin,
ya no estoy muerta.
★ //
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3comentarios 71 lecturas versolibre karma: 67

• efímero once •

Te miro
y el miedo desaparece.
Dejo de mirarte
y el terror me invade.
¿Cómo puedes
solo quedándote
o yéndote
crear algo tan distinto en mí? Sé de la importancia
que le das al tiempo.
Nunca te he dicho,
al menos explícitamente,
lo mucho que le temo:
pasa,
rápido,
sin darte cuenta,
y siempre parece
que llegas tarde
a todo,
a la vida,
pero justo a tiempo para
arrepentirte
de no haberlo aprovechado.
Así de trágico es
ese movimiento de aguja,
se nos clava
en el alma
a las personas que son
como tú y como yo:
con más ganas
que limitaciones;
menos horas
que ilusiones. Sin embargo,
no estoy aquí para hablar
de miedo,
de lágrimas
o de tiempo.
Eres,
es cierto,
una mezcla entre lo bueno
y lo malo existente,
pero por más que intento
que lo malo me calme
por ser a lo que estoy acostumbrada,
solo me demuestra
lo que ya creo puedo decir en voz alta:
eres vida ;
lo más parecido a la vida
que conozco.

Eres tragedia y tregua,
rendición y grito de guerra,
abrazo y tormenta. No puedo negar
que adoro ese movimiento
de guerrero indomable
y niño indefenso
cuando me coges de la cintura. Jamás pensé que encontraría
un espejo en alguien.
No me reflejo en tus ojos,
tampoco quiero hacerlo,
no querría ver mi alma
dentro de ti:
creéme, te matarían
tantas incertidumbres,
tanta magia retenida,
tanta bondad altruista
e impotencia y culpa desmedida.
No me reflejo en tus ojos,
me reflejo en tu corazón.
En la forma en que me miras,
y no en tu pupila.
Gracias,
gracias por haberme enseñado
que el amor no es arrodillarse,
que no tiene nada que ver con alturas o niveles,
que hincar la rodilla
o ponerse de puntillas
es solo para abrazarte la cadera
o robarte un beso. ☆ //
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2comentarios 110 lecturas versolibre karma: 86

• efímero veintidós •

Hoy ha sido de esos días
en los que recuerdas idas y venidas
y te encuentras a ti misma
siendo una desconocida.
He salido de la zona de confort
que tanto me ahogaba, y yo,
tan joven e inexperta
he comenzado a tener la mente abierta.
De nada sirve
temblar y prohibirte
no cambiar y mentirte
diciéndote que puedes ser feliz
sin abandonar o sin irte.
Nunca me he definido,
porque nunca me ha gustado limitarme,
porque soy todo, soy nómada y navegante:
infinitas ganas me caracterizan,
ese afán palpitante
que a alzarme me obligan.
He roto las cadenas
que un pueblo y un vacío
me ahogaban en penas,
agua en los ojos y oídos:
no podía escuchar mis latidos
gritándome que escapara
hacia el olvido y no volviese
jamás a llamar a nada ni nadie
hogar o nido.
Hoy ha sido de esos días
en los que he mirado hacia delante,
con esa agonía del conformado errante,
y he aprendido a no reconocerme en el antes,
sino en un futuro incierto y apasionante
en el que gustosa puedo reflejarme.
He entrado al barco,
que sé que desde siempre me espera,
he saludado a mis acompañantes:
determinación,
ambición,
inconformista fiera.
Ese ansia por saber,
por querer luchar
sin miedo a perder,
querer gritar,
sin temor a desfallecer,
querer amar
sin privarme de ser.
De nada sirve
agarrarse al pasado o arrepentirse,
hay muy poca arena en ese reloj
para no aprovechar nuestro otorgado don
de poder evolucionar, escribir un nuevo renglón,
improvisar y cambiar el guión.
Nunca me he engañado,
ni he descartado sueños
por de "imposibles" etiquetarlos.
No he leído sobre enormes ciudades
triste por no poder gozar de sus escondidos lugares:
he trazado mapas,
hasta muy tarde,
sin fijarme en lo que puede salir mal,
señalando lo que puede hacerme volar.
He roto el disfraz
en el que durante tanto tiempo
me quisieron encerrar,
aquellos que tanto dolieron
ya no me pueden alcanzar.
Hoy ha sido de esos días,
en los que recuerdas mirar hacia atrás
sólo para poder divisar
cuánto camino llevas superado,
sonreír y señalar
cuánto te queda por experimentar. ★ //
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1comentarios 175 lecturas versolibre karma: 78

• efímero veintiocho •

Tengo la constante sensación
de estar perdiendo el tiempo,
de llegar tarde a cada estación,
sentir que siempre es invierno.
Miro por la ventana,
ese constante azul grisáceo,
imitando mi interior:
no puedo dejar de pensar
que las agujas me persiguen,
que las horas se me echan encima,
que me matan las rimas.
Quiero leer toda la poesía escrita,
escuchar cada melodía compuesta,
visitar cada país existente,
saber de todo un poco y,
de lo que me apasiona, todo.
Quiero cantar sintiendo las notas,
tocar los instrumentos que me hacen llorar,
escribir los versos más trágicos cada noche,
ayudar incondicionalmente y cambiar el mundo a mejor. ¿Está mi afán
de ser inconformista
matándome? ¿O está el dolor que siento por querer más y más
despertándome?
El aburrimiento
de la rutina
está consumiéndome:
necesito abrir las alas
tirarme por el puente
que no sepa volar
y caer contracorriente,
cambiar incansablemente,
destrozarme los huesos,
rehacerme. ¿Por qué no puedo
ser feliz
con lo que todo el mundo lo es?
¿Acaso estoy condenada
a sentir este vacío? ★ //
11
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Breve transición rosa

Fin de la noche y ahí
se presiente el limite
en la mañana
el cielo todo de una sola pizarra
gris ionizado en rosa
como una aurora fantasma
su resplandor mortecino
nos envuelve
breve se extingue que sin darnos cuenta
sólo la acuarela gris
permanece
en medio de este arañazo solar
que se levanta con sueño.-


@ChaneGarcia
...
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2comentarios 90 lecturas versolibre karma: 101

Efímero

¿Qué tan banal puede llegar a ser?

Hasta qué punto sin miedo
que otro tanto arriesgar

Iconoclasta

Irreverente

Disidente

Taciturno

Efímero en instantes
universos vacantes
mentes ocupadas

¿Qué puede ya asombrar a esta nueva era?

¿Tan banal puede llegar a ser la vida?
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º-tempus fugit-º

La semilla del deseo planté en tierra estéril
y observé el ocaso con ligereza.

Oportunidades perdidas que no olvidaré.

Tengo un presente de cartón doblado
y le doy la espalda al mañana.

Es tu sombra, de nuevo, de paseo por el alma,
sorda como una tapia, cuasi autista.

Por un módico precio volaré en un cielo
pintado de azul.

Saturno desatado masca los minutos de cada
uno, engulle su estómago-vórtex.

Y el correr del tiempo transporta mi cuerpo
de espejismo en espejismo, sin mucho que aportar.

Somos los niños de la tierra,
vendieron nuestra alma en el callejón,
mercaderes del vicio hacen su día…

La fe está coja y de bote en bote tropieza.

Mi vida encerrada en una pantalla de cine no existe.
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• efímero quince •

No puedo mentir y decir
que me sorprende que vuelvan los demonios
al lugar del crimen,
a comprobar si el corazón que mataron
en efecto
ha dejado de latir.
No les exime
que solo fueran flechas,
que no hicieran más que encender la mecha
de mi llama escondida,
que no me rompieran del todo,
que no me definiesen huída
aunque causaron terror,
que echaran de algún modo
a mi niña interior.

Vuelven,
arrastrándose,
y no pueden,
se arrodillan,
ante mí ceden,
se queman
con las cenizas de mi ya resurrección:
el fénix del perdón
no puede ofrecerles redención. ¡Me duele más a mí!
No saber perdonar,
olvidar o entregar
una segunda oportunidad
a quienes me dejaron
para sola morir.

Riéndose dispararon,
y llorando se arrastran,
orgullosos me mataron,
y arrepentidos media vuelta dan
y dicen que me aman.
¡Tarde!
No puedo abrir la puerta
de una casa que derruyeron.
No puedo mostrar estar muerta
ante quienes me destruyeron.

No puedo afirmar
necesitarles ahora,
he aprendido a volar,
lejos de todo cuanto me ahoga.

Ya no me sirven
vuestras sucias palabras,
cada "perdón" y cada "déjame volver", "sé quererte como mereces", "no supe valorarte"...
ni vuestras sucias mentiras
creadas desde la angustia
que os asola
en la soledad
al veros al fin
como lo que sois:
monstruos que no supieron
alargar la mano y acariciar
aunque fuese un poco
las cuerdas que yo
desde mi pecho
eché incondicionalmente
al fondo del pozo
en el que siempre viviréis.

Lo siento,
y no estoy pidiendo perdón,
como diría Loreto Sesma.
Siento el fuego en cada mota de polvo en las que me convertisteis creándome un escudo,
jamás podréis volver a herirme,
alcanzarme,
amarme...
destruirme. ☆ //
4
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• efímero catorce •

Siempre he pensado
en el amor
como un príncipe alado
llegando
en el momento justo,
posándose en mi ventana,
y que su voz,
más que romperme el alma,
me llenase de ganas.

Quizá hablo de un vampiro,
unos ojos azules,
un pasado triste
y unas labios letales,
ladrones de suspiros.
Tal vez hablo de romanticismo,
aquello que parece haber quedado en el olvido,
un espejismo,
un vengador cansado de la inútil batalla contra el nihilismo,
sintiéndose huído.

No puedo negar
lo que siento al mirarte,
no eres un cuento de hadas,
eres una obra de arte.
Más trágico que Shakespeare,
más sincero que Bukowski,
más bello que cualquier metáfora de Benedetti y mejor que la salvación que me ofreció Sesma.
No he necesitado hundirme
para necesitar tus manos,
ni gritar al vacío ahogándome,
para necesitar tu voz.
No estoy como antes enamorada, pues no he muerto desgarrada
presa de miedo ante tu bestia interior,
no he idealizado a tus monstruos:
les amo como son.

No eres un principe,
no apareces salvando el mundo;
tampoco eres un antihéroe romantizado,
no eres un dios griego poseedor de infinitas habilidades ni un animal con el cual pueda compararte y crear mis estúpidas canciones.
Eres tú,
humano,
defectuoso,
imperfecto,
con cicatrices que no cuentan historias de batallas míticas perdidas y aún así las veo más hermosas que las que en la Ilíada son definidas.

No me amaron como soy.
Me idealizaron, me adoraron,
me describieron como diosa, como loca,
como víbora venenosa.
No amaron mi sencillez, ni adoraron lo extraño y tan infravalorado que es el amor incondicional que ofrezco.
Y por eso te lo entrego.
Sin ataduras, no hay abrazos comparados con la posesividad, ni cadenas jurando proteger.
Me echas a los leones,
orgulloso, confiado,
sabiendo que soy la reina de la selva tan solo siendo yo,
con todo, ganando,
solo por ser humana como tú -de los que no quedan-
sin más,
y cuánto de caos y belleza se esconden entre tú y yo,
pareciendo
tan solo
"nosotros". ☆ //
4
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• efímero veinticuatro •

Acabas y te miro,
como si no acabaras de romperme
los miedos y los escudos,
miras al móvil mintiendo,
diciendo que llegas tarde,
que estabas durmiendo.
Por fin no eres un sueño,
por fin me cobijo en unos brazos
que me abrazan,
no que me ahogan.
Por fin me restriego con tu barba
y me siento como una gata en casa después de haber estado muy perdida
besando mejillas con espinas:
creía merecer clavármelas.
Muchas veces sacas a la pantera adiestrada para atacar a la mínima,
y yo a la niña que aprendió sola a defenderse aunque eso significara matar lo que quería.
Empezamos la guerra de orgullo y nos juzgamos sin querer, no comprendemos al otro y nos cabreamos.
Alimentamos el fuego que más tarde dará calor a nuestro eterno invierno.
Así que uno empieza a hablar,
no importa quién (el orgullo no es tan fiero),
dice que lo siente, se explica aún sin haberle el otro pedido nada, dice un te quiero que suena más real cada vez que se pronuncia y todo se arregla.
El otro repite la tregua.
Y nuestras manos,
ya secas,
ya muertas
nuestras almas en pena
desde que no se tocaban
y que se mostraban inquietas
vuelven al hogar
corriendo
como lo estábamos deseando
y las caricias sanan
las heridas tontas que nos habíamos causado en un segundo.
Contigo me gusta
hasta el dolor, cariño.
Sé que nunca me harías daño a propósito,
sé que siempre hay una buena explicación ante el desastre.
Sé que nunca dejaríamos que algo tonto nos destruyese.
Porque sé que siempre volveríamos a encontrarnos,
presos del deseo que sentimos,
del amor incondicional que nos une,
de la pureza que tanto
nos hace reencontrarnos
cada vez que nos perdemos.
Me gusta que juguemos,
hacerte cosquillas y que nos piquemos.
Que me toques el pelo aunque sabes que me alborotas los rizos y luego no hay marcha atrás para arreglar ese desastre:
supongo que es una bonita metáfora
con la que comparar lo que has hecho conmigo.
Has llegado de repente,
me has abrazado por dentro aunque sabía que eso iba a abrirle la puerta a mis monstruos que durante años han estado encerrados,
y no te ha importado verme con el pelo y el alma alborotados,
los has amado naturales,
como son
y también
lo que tú ya has creado. ★//
4
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• efímero veinticinco •

Fue bajo la luna,
jamás habían sido azules unas dunas
que en lugar de huir porque quieren ahogarme
estoy deseando que me engulla(s)n.
Estábamos alejados del pueblo
mudo y muerto,
que no contento con eso,
con su contaminación y su artificial luz,
también cegaba estrellas.
Nos encontramos con éstas mirándonos,
pestañeando para no perderse nada,
emocionadas
casi tanto como yo lo estaba.

Ha vuelto a pasar:
El amor me ama,
aunque yo a veces
no haya creído en él,
le haya definido como llama
que quema, engaña y por último mata.

Al fin y al cabo
la poesía me da la vida:
no puedo ser tan de hielo.

Me has dado la mano
y me has ayudado
a aceptarme,
me quieres con lo que soy,
con lo que fui,
con mis desgarres.
Me empujas
a seguir mis sueños,
me calmas la cobardía,
muerdes mi valentía
y me llevas a ser feliz
me enseñas lo fácil que es
ser fortaleza
y valoras cada una de mis rarezas.

Me acompañas al infierno,
te quemas conmigo,
se funde tu yo con mi yo interno,
de la mano
volvemos a la realidad, a la tierra,
¿o estoy en el cielo?
Casi sin necesidad de metáforas, afirmo:
jamás había tenido el placer
de ver ángel tan hermoso
a tiempo:
has sido como la estrella fugaz
que por fin he podido ver
desde que retumba,
explota,
cae en mi boca
y entre destellos
muere.
Trágica.
Efímera.
Hermosa.

Y empezamos otra vez.

Fue bajo la luna.
Ese "te quiero"
acompañado de pasión desmedida
y promesas no pronunciadas.
Desde ese día
soy más humana que herida,
supongo que es tu culpa
haber despertado a la bestia
que siempre tuve dentro
preparada para arañar
toda la piel
que en lo nuestro estés dispuesto a dejarte. ★//
3
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