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Carta para el alma gemela

Si fueramos mas observadores
y analizamo cualquier punto de persuasión
que no estuviera a nuestro alcance,
que al calcular su equilibrio entre el amor y el tiempo
y dar con el punto definitivo en su balance
quizás no lance mi agonía a la borda.

La guarde en lo más profundo del corazón
hasta el ultimo segundo
de nuestra vida corta..

Y encontrar esa parte de alma
que unos llaman media naranja o
el alma gemela.
Ese cuerpo físico, divino, celestial y espiritual que
completa tu razón de ser en este planeta estando vivos
y quizás también en la eternidad.

Tal vez te esperaría...

Si fuéramos más pacientes si seguimos hablando
del tema sobre las almas gemelas
tardaremos muchas vidas en terminar de entenderlo.

Tal vez valdría la pena...
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Quizás la soledad y la imaginación

Relato hermoso que te hará volar la imaginación.

CAPITULO 1

Quizás en la soledad, un susurro en el silencio empiezo a escuchar,
quizás una voz, no tan fuerte pero si cálida,
quizás pudiese escucharla mas clara y encontramos aquel camino
que nos ampara, ¡daría! mi voz, mi razón de ser por aquel sentimiento que llego a mi corazón
y cambio mi manera de ver.

O quizás la soledad, solo se basto con hacerme ese movimiento tan sexy y pervertido
que mi mente daño y me hizo pensar, que ella, era ese fruto prohibido
el cual estaba prohibido tocar, probar o tan solo mirar
por que sus ojos, eran los mas tentadores... Y sus labios un manjar
quizás el dulce mas delicioso del universo.

Quizás con tanta soledad me pude imaginar,
un encuentro amoroso entre la tierra y la luna
que con el tiempo se enamoraron.
La tierra le propuso matrimonio a luna,
la luna le dijo que si,
después de miles de millones de años ese fue el momento
mas feliz para la tierra.
El universo fue el padre de bodas quien los caso.
Los otros cuerpos celestes hicieron una fiesta en su honor
para que tuvieran su primera noche infinita abrazados,
dándose calor mutuamente mirando fijamente el firmamento
en su primera noche de luna de miel.
De allí creció el sentimiento que llevaban en su corazón
y decidieron nombrarlo ¡Amor! y de esa relación nacimos nosotros los humanos.

Quizás la soledad no están mala después de todo por que si con ella pude
ir mas allá, mas allá de mis pensamiento mas allá de la imaginación
como si pudiera hacer lo imposible, como manipular objetos visibles
o pasar entre la multitud y que nadie me vea por que soy invisible,
quizás la soledad me hizo pensar así o solo fue una reflexión para todos,
de que la soledad existe en este mundo para hacer que nos conozcamos primero a nosotros
mismo antes que a otros...

Quizás la soledad...
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Si es

Si es contigo,
no me canso.
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Tu rostro

Tu rostro se podría describir
en una sola palabra que al
mismo tiempo en un anagrama
se pudiera sacar miles de palabras,
y de ellas las prosas más hermosas
aún no existentes por escribir,
por que tu rostro
es más que maravilloso,
me desaparece el miedo
y me dan ganas de vivir.
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Vorágine

Un tornado, aluvion voraz, desde sus límites:
la tormenta vorágine, la tempestad tenebrosa.

Los ángeles dejan caer sus plumas,
como pétalos de cerezo les dejan ir.
Desde donde pliega la espesa bruma,
las fauces de un leon adalid.

El viento huracanado desde la rivera, ¡elevado!
a donde lleva su fuerza es una morada redentora.

La guerra y los hombres, en la penumbra.
Un zorro blanco que atraviesa sus sombras.
Los rios de sangre que se agitan.
La fortuna sellada en frías tumbas.

La tierra cruje y se fragmenta, devorando la vida.
Los que caen en sus grietas, no vuelven jamás.

¡No vuelven! incluso por lo que mas quieras!
Incluso en las promesas y tediosas plegarias.
Incluso en los esfuerzos de máxima escalada.
En las necedades de señores y reyes.

La tormenta, es una voragine de la guerra, y las almas.
No hay nada perdido, ¡que no sea en sus noches oscuras!

Y de la noche, y de la sangre, brotan y emanan,
demonios de cien pies, y cuervos de cuatro alas.
Y una mujer desnuda y errante que se alimenta,
lentamente y vorazmente de las errumbes celadas.

Pierdes acaso la cordura? de la voragine atadura:
que te encierra en una celda voladora?

Pierdes acaso la vida, sin sentido, la vilis de tus intestinos,
los gases mefísticos de tu nublada conciencia?

Ruegas acaso por las tierras olvidadas? de las que naciste,
acaso aquellas que se desquebrajan con bravura?

Pierdes el filo de tu espada, el de tu voluntad y fuerza?
Pierdes el aliento en la cascada de miasma?

Donde todas las religiones se fundieron.
Ardieron impetuosamente en torturas,
se volvieron el magma que broto a la isla,
y la convirtieron en un infierno, apartada.

Una isla de guerras y demonios, olvidada y escondida.
Ahora es una vorágine de espadas y lanzas, en el abismo,
de una eterna sequía.
Un tornado de violencia.
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La brecha

Su voz resuena en mi interior:
"Por tu advenimiento yo me sacrifico,
haz que ese sacrificio no sea en vano"

Por su vida he renacido.
Y al menos en apariencia,
soy yo mismo.

Ergo su acto me trajo de vuelta.
Le veo como una silueta,
dorada en el abismo.

Lo que hay detrás son estrellas,
el frío vacío que se acelera,
y calienta mi cuerpo.

"Hay un mundo que tiene una profecía,
sobre una criatura que caerá del cielo.
En llamas doradas de puro fuego.

Y su llegada marcará el fin de una era.
El yugo interminable de esa tierra,
ante los invasores oscuros.

Me he visto: en una rivera del cosmos,
morí buscándote, y luego me vi,
a mi misma dorada y flotante.

Entonces supe que era yo el presagio.
Mi muerte marcó la brecha,
que el destino buscaba.

Un astronauta, un hombre valiente"
Su mano atravesó mi visor,
como si de un fantasma se tratase.

Al tocarme era cálida y suave,
igual que su voz.

Yo lo recuerdo: un accidente,
un mal cálculo, mi oxígeno se había acabado.
Yo morí aquí.

En un estallido todo se acelera.
Hacia arriba la luz intensamente roja,
a mis pies, la luz se aleja azul.

¿Acaso nos movemos a la velocidad de la luz?
¿Cómo es todo esto posible?

Un planeta, azul como la tierra.
Justo antes de entrar en su atmósfera,
ella me rodea.

"Este es el mundo donde nací,
la rivera donde morí,
y que has de salvar."
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Carnada de sacrificios y tormentas

Sendero cenagoso a través de fanegas de arboles recios.
Ungidas en fango y miasma, mis botas de piel se abren paso.
Detrás de mí, la luz lunar destella entre nubes de tormenta.
Por delante se haya un pliegue infame y boscoso de espesura.

La oscuridad cierne en el ocaso mas sombrío de este páramo.
Busco un claro en el bosque, donde se alza aún un mal ermitaño.
Y yo ahora me he convertido en un eremita, vengativo.
En un cerrado tornasol de vanidades, un viejo sin palabras.

Allá se alzan entre raíces retorcidas, altares a los demonios.
La corrupción y la fatiga han hecho mellas en mis entrañas.
Ululando búhos en las copas techumbres, distraen mis pensamientos.
Alejan por un segundo, estas letanías, mis temeridades y remordimientos.

Yacen petrificadas en la roca las muescas de viejas y podencos.
Heladas y tétricas se elevan por el suelo, hojas de hielo afiladas por el viento.
Con cada paso busco erguirme entre tales desniveles y protuberancias.
Y en el borde de esta ribera de negrura ver a la hondonada, con firmeza.

Sopla el viento helado, mueren y nacen mil seres vivos, caen estrellas.
Parte de mi el espíritu sentido de esperanza, al cerrar mis ojos.
Le busco en hogueras trepando centinelas y a prisa, un vistazo.
A lo lejos en el horizonte, la bruja del aquelarre que mató a mis hijos.

De ella emana el aura roja de incienso que invoca espíritus dolientes.
Sus esbirros, brujas de poca monta, putas del demonio, mil sacrificios.
Aquellos que nacen y mueren elevados en el firmamento infinito.
Una carnada sanguinaria que he usado para cazar, al diablo mismo.

Ha! Un rayo se eleva en los cielos de ébano. Yo levanto mi espada!
!Ha! Un grito de dolor por el fulminante estallido, acalla la tormenta.
La fuerza, el poder que arde y quema, atraviesa al mismo fuego del infierno.
Soy un hombre que lo ha perdido todo, y ha matado al diablo.
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Primavera de cristal

Su mundo se apoya en un fino cristal,
y cuando el peso de toda su azarosa eventualidad,
aplaste y fracture en pequeñas esquirlas,
el sustento de tanta fe y creencias,
¿Tú que harás?

Estarás ahí detenido, sin semblante alguno,
siendo golpeado una y otra vez contra la imagen,
que un velo de noche, espeso y fangoso,
de petroleo y miasma crudos y ardientes,
jamás te habían dejado ver.

Todo dolerá, ya que jamás habías sufrido,
no en verdad.
Todo será desesperanza y perdición,
ya que jamás necesitaste la esperanza,
en primer lugar.

El sol será frío y el frío quemará.
Y cuando mires al cielo verás un lugar,
tan afirmado y fijo como tu incredulidad,
ante semejante bastedad sin sentido.

La primavera es ahora,
que aún crees y sueñas.

Pero no hay individuo en este planeta,
mas necio que el que prefiere el placer,
la quietud y la felicidad, a la verdad.
Y esa verdad a ti, particularmente,
te duele como la realidad mas inmediata.

Aún te reservas los secretos en su nombre,
pero un ruego no puede construir un mundo.
Y dime, ¿que harás cuando el cristal de tu mundo,
caiga junto a todo el concreto y el papel?
Y no exista piedad alguna,
de parte de las rocas y el agua helada.
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Diente de león

El viento cósmico fue un artificio.
Igual que ella, una creación.

El polvo estelar arrastrando su luz.
Ella emprendió un largo viaje.

No viene de ningún mundo.
No va a ningún otro.

El brillo cegador de un periplo transgaláctico.
La ruta a través de los eones.

El vacío helado y silencioso.
El tiempo marchitado en la oscuridad.

Pasan siglos hasta llegar a otra luz,
Y siglos mas de letárgicas nebulosas.

Mas de diez mil años la arropan en hielo sólido.
Hasta que finalmente Andrómeda queda atrás.

Se acaban los impactos de pequeñas rocas.
Aumenta lentamente su velocidad.

Su metabolismo desciende al mínimo nivel.
Ahora atraviesa el vacío, entre galaxias.

Transcurren dos millones de años.
En un viaje rectilíneo, entra en la vía láctea.

Pequeña y desprovista de colosos agujeros.
Mas brillante que su gigante hermana.

La nebulosa del cangrejo, debe atravesar.
Un pulsar en el centro, radiante tempestad.

La nube oscura de Orión, asfixiante.
Polvo y gas tan densos que ralentizan su viaje.

Su reina, Orión, masa imponente y brillante.
Ya ha visto estrellas mas grandes.

Las siete hermanas, hijas del dios Atlas.
Impuestas y misericordiosas a la carga de su padre.

Algol, binaria eclipsante, bailarinas cósmicas.
Parecen danzar en un vínculo maniático

Dimidio, evaporado en su cercano amor.
Su estela fantasmal se extiende, abandonándolo.

Glesie, triada del escorpión, excéntrica.
Atraída a una luz inevitable, ella las atraviesa.

Épsilon eridani, pequeña joven, atractiva.
Las rocas heladas caen en su encanto.

Ella también busca consuelo del frío y la soledad.
Es atraída a esta pequeña ascua, una hoguera cósmica.

Sin embargo su juventud y plenitud no es lo que busca.
Después de todo ella es un artificio, un recipiente.

Escucha y siente la vibración de una señal.
Vida inteligente cercana, la que no es vida.

Alfa, Rigel, Próxima cantauri, polimorfia.
En predicción, su cuerpo se adapta y cambia.

Finalmente, el núcleo de esta señal aumentada.
Ecos y refracciones de pura inteligencia.

Capaz recibir señales de radio, su cuerpo escucha.
Las vibraciones oscuras y melancólicas de planetas.

Planetas anillados, Urano, Saturno.
Plantas tempestuosos, Júpiter, Marte.

La estrella a lo lejos, eclipsada por un mundo celeste.
De aquí provienen todas esas señales.

La inteligencia...
La clase de vida mas oscura.
Ella es una semilla.
Su deber es plantar la vida.
La verdadera vida.
Incluso en el desierto.
Incluso en la distancia.
Ella ha vivido.
Incluso en el tiempo.
Ella ha vivido.
Serena, conocedora.
Artificial y perfecta.
Advenimiento natural.
Ella es un natural artificio.
Un sujeto mas vivo que cualquiera.
Un evento irrepetible.
Una surcadora del cosmos.
Una vida artificial y perfecta.
Que ha de plantar la vida,
la verdadera vida,
en este planeta.
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Artemisa de la aniquilación

Caí a través de un extenso hueco.
Hondonada del lado oscuro en la luna.
Era póstuma a todo viaje extenso.
Esa caída era el fin, el objetivo.

Una gran estructura cámbrica de acero en penumbras.
El vibrar de una campana de polvo y roca helada.
Mi estoica espada de rubí, trabó con la empinada.
Calcé mis botas magnéticas y emprendí al centro.

Voltaje de filamentos iónicos iluminaba su estancia.
Estática de inmensa densidad arremetía una y otra vez, en relámpagos.
Levanté mi escudo de polietileno y carbono solar.
Reflejé aquella energía derritiendo y sacrificando la herramienta.

El impacto fulminó anatemas incandescentes a miles de grados.
Una de ellas fundió en su pecho un agujero del tamaño de mi puño.
Herido, y bajo la presión de mi presencia, el ente opaco se sumió.
Vi de cerca su rostro pálido, con la expresión típica de melancolía,
de un purgador.

Un ángel hermoso, sin dudas.
Debe ser una criatura hermosa,
la purgadora de la raza humana.
La artemisa de la destrucción.

Pero yo he de vengarme, como la última de mi especie.
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Simulación

Te digo la verdad. No lo ves?
Lee esto que escribo detenidamente.

Primero: has hecho caso omiso de un instinto primario.
No eres una criatura instintiva.
Si es así, eres un humano. Si eres humano no eres yo.
Segundo: lo lees en papel?
Si tu respuesta es si, entonces eres real.
Si tu respuesta es no, entonces otra pregunta:
¿Sabes de donde proviene lo que lees?
Si tu respuesta es si, entonces me conoces.
•si πme co£√noces ento¢¥nces exist¶πes.
Si tu respuesta es no, entonces otra pregunta:
¿Te imaginas que hay detrás de mi perfil?
Tercero: la última vez que te vi,
estabas leyendo esto que escribo.
Lo escribí hace tiempo.
Ya no recuerdo lo qué escribí,
pero estoy seguro de no haber escrito nada.
s%∆bre l@ qu± est×$ba escr×÷iendo.
Cu4rto: la ultima vez que leíste esto.
Fue hace un tiempo.
Esto aun no lo has leído.
Por lo tanto, una pregunta:
¿Cuándo lo estas leyendo?
Si tu respuesta es ayer:
Entonces no €*5s humano.
Si tu respuesta es ahora:
£abes (0 *ue hay detr4s de ty¿
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Brennenburg

Roca de Brennenburg.
La oscuridad se cierne sobre mí.
Los gritos de almas torturadas resuenan a lo lejos,
resuenan por las tuberías de bronce metil.

Emanan del bramar de un buey,
cuyo vientre descansa sobre un fuego intenso.
Y dentro un hombre se cocina lentamente,
desde su carne hasta los huesos.

Roca de Brennenburg.
La oscuridad es más densa que en la noche.
Afuera el frío y la niebla no dan tregua,
a quien quiera acercarse a ti.

Camino por pasillos estrechos,
tan miserable que entre ellos me escondo,
una sombra me persigue,
y si me alcanza, será mi amargo fin.

Roca gloriosa de Brennenburg.
Un viejo inmigrante me dio a beber Amnesia.
Y sobre el suelo húmedo me desperté desolado.
Ni mi nombre, ni mi propósito recordaba,
hasta que leí el poema de mi yo anterior.

El tempter de los huesos de una criatura,
cuya anatomía desconcierta,
suele vagar por las profundidades,
suele descansar en rincones, en donde anida.

Láudano hasta en los tuétanos,
¡Me ha mordido la locura!
Los vapores alquímicos de otro mundo,
me han quitado hasta el último aliento.

El castigo que fue tu caída,
me lo has hecho pagar como humano,
una penitencia no merecida,
un castigo por mi egoísmo.

Alexander, de un planeta lejano,
la atmosfera te hace inmortal,
y por un crimen te han exiliado,
a este castillo oscuro y terrestre.

Ahora en la tierra buscas tu inmortalidad,
la que te arrebató tu propia codicia,
buscar el amor de una esposa ajena,
una debilidad que sientes,
la del ser más elevado de tu especie.

Y esa inmortalidad has de obtener esencia,
la mismísima esencia vital de los humanos,
los únicos capaces de producir suficiente,
para ser un bálsamo en tu cuerpo,
que te permita atravesar el túnel cuántico.

Quieres volver a ser inmortal,
regresar a tu mundo y a los brazos de tu amada,
pero de este planeta no escaparás,
pagarás tus crímenes, miles de almas torturadas.

La esencia vital solo del dolor se obtiene,
solo del extremo dolor del filo y la miseria.

Y tú has extraído cada gota,
desde la corteza cerebral,
desde la fuente, matando en el acto,
sin misericordia.

Brennenburg, el santuario ya está cerca.
¿Y aun eres tan dichosamente arrogante?
Ahora volverás a tu tierra,
pero te prometo, miserable,
volverás como un cadáver.
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Camino hacia el inframundo

Rayo de fuego, arcana desilusión.
Extraviada e indómita a caído mi fe en el mundo.
Mas de un sol hoy para mí, se ha hundido en ocaso.
Mas que cualquiera, he vuelto al hueco de mi corazón.

Sostenida en mis manos la sangre de los que libero.
Antes de caer a la grava, sea absorbida por mi piel.
No hay nada peor que ser, portadora de desgracia.

Allá es el infierno en cuya puerta me aguardan.
Fantasmas de decrépita apariencia y doliente expresión.
Y mas allá, lanzas en cuerpos frescos, y cuervos posados en ellas.
Y como mi final: me aguardan demonios que mimetizan, este mundo.
Que ha muerto.
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2comentarios 65 lecturas versolibre karma: 105

Desde el vacío del cosmos

En la distancia destella una forma en la oscuridad.
Se aproxima a una gran velocidad, pero no es un cometa.
Brilla con luz dorada y plateada, y con su corrosivo perfil, en la proa se estrella.
Es una esfera resplandeciente con una placa de oro.
Lleva un gravado críptico, una ubicación que desconozco.
¿Qué clase de criatura bípeda es esa?
Nos dirigimos al sitio indicado en la fina lámina de oro, de la corroída estructura.
Trascurren al menos un millar de ciclos, antes de encontrarlo:
Un mundo maravilloso, arropado por la luz de una estrella naranja.
¡Tan hermoso!
Despeja la lumbre herrumbre de mis viejos y arqueados párpados.
Agua, aire limpio, calor estelar. Atrás quedó el frío del cosmos.
Pero ¿qué son estas estructuras?
Tan elevadas de roca maciza y cristal.
Estas criaturas bípedas, parecen querer escapar.
Diezman este mundo, parecen querer exprimir hasta la última gota de su vida.
Parecen querer salir de este refugio.
¿Qué acaso no conocen el frío, el vacío y la soledad del cosmos?
Estos seres plagan este mundo.
Es menester para cada gota de agua, cada árbol, cada animal,
que yo les extermine a ellos.
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2comentarios 85 lecturas relato karma: 90

La noche de los lobos

Esta es la noche de los lobos.
La cacería en la nieve, de frías almas.
La búsqueda en el poniente, de carne fresca.
Donde las mismas sombras disipan, la soledad.

He mentido y perseguido, matado y olvidado.
La jauría no tiene piedad, yo no tengo miedo.
Mis pecados merecen castigo.
Y al caer la noche, vestigios de vidas humanas serán mi pesar.

No puedo dormir, les escucho aullar.
La cacería no es un juego,
la cacería repta salvaje, lobos hambrientos.
Todo lo que veo y siento es oscuridad.

Conocen mi olor, mi esencia.
Saben de qué estoy hecho.
Saben de mi debilidad por la sangre.
En especial si es de humana santidad.

La casta de los mas agraciados,
perros salvajes y lobos criados en la misma luna.
Ellos tienen sombras que se proyectan en la noche.
Ellos tienen collares diáfanos de oro y esmeralda.

Esta es la noche de los lobos.
La nieve roba el calor de cada aliento.
Allá a lo lejos veo sus siluetas,
y en sus ojos, mi momento,
de venganza.
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Odio

Aún recuerdo cuando era Niño y era feliz
Crecí me hice joven y solo triste me vi
Las circunstancias de la vida me hicieron así
Un maldito humano frió y sin miedo a morir

Me di cuenta que el mundo no es color de rosa
Creces, vives o mueres sigue siendo la misma cosa
Sin estrofa solo con el sufrimiento en una hoja
La droga que me calma es escribir lo que se me antoja

Donde escribo con toda la rabia de mi corazón
Donde solo te hablo de toda mi maldita situación
Donde nunca estuvieron los que prometieron estar
Solo los malditos recuerdos que no he podido olvidar

Me hablan de Dios como si fuera fácil de creer
Dicen cree mi hermanito todo saldrá muy bien
Ora y confía, cree solamente en el
Él te dará la esperanza de volver a renacer

Pura creencia y fe que no puedo entender
Como confían en algo que no pueden ver
No lo sé pero según pienso y parece
Los niños crecen y eso les hacen creer
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Rojo, rosa

Aún recuerdo el pasto verde
donde nos abrazábamos
y florecían los sentimientos
como rojo, rosa

aún recuerdo tu sonrisa
y la mirada perdía en los árboles

pero como rosa roja
el pálido color llego con la temporada
arrasó el verde donde dormitabamos
se llevó el corazón acelerado

junto con la primavera esperada.
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Inocencia

Extraño tu inocencia
con la que desconocidas el mundo
y me quitabas la ropa
temblorosa

perspicaz
sonriente pero valiente
segura de darme tu luz
y entregarme tus oscuridades,

extraño tu inocencia
la que fue robada
por las garras inequívocas del destino
tomada

ultrajada;
y ahora que te vuelvo a tener
eres galaxia inexplorada
a punto de explotar.

-R.Vela.
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El toque de un ángel

Pequeña niña
perdida en el oscuro
bosque del norte,
reza a su dios por ayuda;
al fin se compadece,
decide enviar a Azrael.

Extendió el dedo
y ella dejó la oscuridad,
también su cuerpo.
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