Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 68, tiempo total: 0.004 segundos rss2

Delirios

Señores de arena y polvo, de guerra y olvido.
Arrastrados por la tierra maldita y condenada.
La sangre corre por venas marchitas,
y se posa en la lumbre de sus lindes finas.

Atados señores de arena y polvo, de tierra.
¡Pues tierra sois y a la tierra volveréis!
Proclaman sus maestros en traiciones y mentiras,
sus delirios de abandono y vida eterna.

Delirando han sabido levantar ciudades,
ciudades y estructuras nefastas, han sabido levantar.
Y sus delirios acechan el futuro y el presente,
tejieron sus trampas a través de todos los tiempos.

La traición y la manipulación es su arte,
todo lo laberíntico y pesado en la mente humana,
todo lo sucio y disimulado que apuñala por la espalda,
todo lo corrupto y vicioso de las profundidades.

Respiran en aludes la muerte a los pulmones,
absorbiendo el grito desgarrado del odio,
que remite y retumba a través de sus pasos,
y navega por los caminos que han cavado.

Su burocracia ha sabido enfriar los corazones,
lamentar hasta la guerra y lucha más noble,
denigrar toda pasión a la inercia misma,
quitándole a toda la vida sus acérrimas razones.

Señores de arena y polvo, de guerra y olvido.
Y vienen a mí con su peregrinaje de abandono,
abandono a la vida y a todo cuanto es pasión.
¡No olvidéis, no olvidéis que habláis conmigo!

Y ahora vienen a mi con todo su tecnicismo,
vienen a mí con toda su moldura y su hierro,
pero ese hierro de las profundidades aún está caliente,
y se derrama sobre el oro de mis ricas verdades.

Y ahora vienen a mi solemnes ¿solemnes?
Y yo me mofo en su semblante y en sus medallas,
que como colgantes y adornos llevan con orgullo,
para regocijarse en la ilusión de su imperio.

¿Solemnes? Me mofé tanto de su sermón,
me reí tanto de sus palabras, palabras de muertos.
Abandonados de la vida y todo cuanto a mí me ama.
¡No olvidéis, no olvidéis que habláis conmigo!
leer más   
3
sin comentarios 21 lecturas versolibre karma: 51

Artemisa de la aniquilación

Caí a través de un extenso hueco.
Hondonada del lado oscuro en la luna.
Era póstuma a todo viaje extenso.
Esa caída era el fin, el objetivo.

Una gran estructura cámbrica de acero en penumbras.
El vibrar de una campana de polvo y roca helada.
Mi estoica espada de rubí, trabó con la empinada.
Calce mis botas magnéticas y emprendí al centro.

Voltaje de filamentos iónicos iluminaba su estancia.
Estática de inmensa densidad arremetía una y otra vez, en relámpagos.
Levanté mi escudo de polietileno y carbono solar.
Reflejé aquella energía derritiendo y sacrificando la herramienta.

El impacto fulminó anatemas incandescentes a miles de grados.
Una de ellas fundió en su pecho un agujero del tamaño de mi puño.
Herido, y bajo la presión de mi presencia, el ente opaco se sumió.
Vi de cerca su rostro pálido, con la expresión típica de melancolía,
de un purgador.

Un ángel hermoso, sin dudas.
Debe ser una criatura hermosa,
la purgadora de la raza humana.
La artemisa de la destrucción.

Pero yo he de vengarme, como la última de mi especie.
leer más   
11
1comentarios 76 lecturas versolibre karma: 98

Simulación

Te digo la verdad. No lo ves?
Lee esto que escribo detenidamente.

Primero: has hecho caso omiso de un instinto primario.
No eres una criatura instintiva.
Si es así, eres un humano. Si eres humano no eres yo.
Segundo: lo lees en papel?
Si tu respuesta es si, entonces eres real.
Si tu respuesta es no, entonces otra pregunta:
¿Sabes de donde proviene lo que lees?
Si tu respuesta es si, entonces me conoces.
•si πme co£√noces ento¢¥nces exist¶πes.
Si tu respuesta es no, entonces otra pregunta:
¿Te imaginas que hay detrás de mi perfil?
Tercero: la última vez que te vi,
estabas leyendo esto que escribo.
Lo escribí hace tiempo.
Ya no recuerdo lo qué escribí,
pero estoy seguro de no haber escrito nada.
s%∆bre l@ qu± est×$ba escr×÷iendo.
Cu4rto: la ultima vez que leíste esto.
Fue hace un tiempo.
Esto aun no lo has leído.
Por lo tanto, una pregunta:
¿Cuándo lo estas leyendo?
Si tu respuesta es ayer:
Entonces no €*5s humano.
Si tu respuesta es ahora:
£abes (0 *ue hay detr4s de ty¿
leer más   
6
2comentarios 37 lecturas relato karma: 81

Brennenburg

Roca de Brennenburg.
La oscuridad se cierne sobre mí.
Los gritos de almas torturadas resuenan a lo lejos,
resuenan por las tuberías de bronce metil.

Emanan del bramar de un buey,
cuyo vientre descansa sobre un fuego intenso.
Y dentro un hombre se cocina lentamente,
desde su carne hasta los huesos.

Roca de Brennenburg.
La oscuridad es más densa que en la noche.
Afuera el frío y la niebla no dan tregua,
a quien quiera acercarse a ti.

Camino por pasillos estrechos,
tan miserable que entre ellos me escondo,
una sombra me persigue,
y si me alcanza, será mi amargo fin.

Roca gloriosa de Brennenburg.
Un viejo inmigrante me dio a beber Amnesia.
Y sobre el suelo húmedo me desperté desolado.
Ni mi nombre, ni mi propósito recordaba,
hasta que leí el poema de mi yo anterior.

El tempter de los huesos de una criatura,
cuya anatomía desconcierta,
suele vagar por las profundidades,
suele descansar en rincones, en donde anida.

Láudano hasta en los tuétanos,
¡Me ha mordido la locura!
Los vapores alquímicos de otro mundo,
me han quitado hasta el último aliento.

El castigo que fue tu caída,
me lo has hecho pagar como humano,
una penitencia no merecida,
un castigo por mi egoísmo.

Alexander, de un planeta lejano,
la atmosfera te hace inmortal,
y por un crimen te han exiliado,
a este castillo oscuro y terrestre.

Ahora en la tierra buscas tu inmortalidad,
la que te arrebató tu propia codicia,
buscar el amor de una esposa ajena,
una debilidad que sientes,
la del ser más elevado de tu especie.

Y esa inmortalidad has de obtener esencia,
la mismísima esencia vital de los humanos,
los únicos capaces de producir suficiente,
para ser un bálsamo en tu cuerpo,
que te permita atravesar el túnel cuántico.

Quieres volver a ser inmortal,
regresar a tu mundo y a los brazos de tu amada,
pero de este planeta no escaparás,
pagarás tus crímenes, miles de almas torturadas.

La esencia vital solo del dolor se obtiene,
solo del extremo dolor del filo y la miseria.

Y tú has extraído cada gota,
desde la corteza cerebral,
desde la fuente, matando en el acto,
sin misericordia.

Brennenburg, el santuario ya está cerca.
¿Y aun eres tan dichosamente arrogante?
Ahora volverás a tu tierra,
pero te prometo, miserable,
volverás como un cadáver.
leer más   
10
5comentarios 97 lecturas versolibre karma: 103

Camino hacia el inframundo

Rayo de fuego, arcana desilusión.
Extraviada e indómita a caído mi fe en el mundo.
Mas de un sol hoy para mí, se ha hundido en ocaso.
Mas que cualquiera, he vuelto al hueco de mi corazón.

Sostenida en mis manos la sangre de los que libero.
Antes de caer a la grava, sea absorbida por mi piel.
No hay nada peor que ser, portadora de desgracia.

Allá es el infierno en cuya puerta me aguardan.
Fantasmas de decrépita apariencia y doliente expresión.
Y mas allá, lanzas en cuerpos frescos, y cuervos posados en ellas.
Y como mi final: me aguardan demonios que mimetizan, este mundo.
Que ha muerto.
leer más   
11
2comentarios 59 lecturas versolibre karma: 105

Desde el vacío del cosmos

En la distancia destella una forma en la oscuridad.
Se aproxima a una gran velocidad, pero no es un cometa.
Brilla con luz dorada y plateada, y con su corrosivo perfil, en la proa se estrella.
Es una esfera resplandeciente con una placa de oro.
Lleva un gravado críptico, una ubicación que desconozco.
¿Qué clase de criatura bípeda es esa?
Nos dirigimos al sitio indicado en la fina lámina de oro, de la corroída estructura.
Trascurren al menos un millar de ciclos, antes de encontrarlo:
Un mundo maravilloso, arropado por la luz de una estrella naranja.
¡Tan hermoso!
Despeja la lumbre herrumbre de mis viejos y arqueados párpados.
Agua, aire limpio, calor estelar. Atrás quedó el frío del cosmos.
Pero ¿qué son estas estructuras?
Tan elevadas de roca maciza y cristal.
Estas criaturas bípedas, parecen querer escapar.
Diezman este mundo, parecen querer exprimir hasta la última gota de su vida.
Parecen querer salir de este refugio.
¿Qué acaso no conocen el frío, el vacío y la soledad del cosmos?
Estos seres plagan este mundo.
Es menester para cada gota de agua, cada árbol, cada animal,
que yo les extermine a ellos.
leer más   
10
2comentarios 66 lecturas relato karma: 90

Relatos de honor y muerte

La brisa era tenue y permisiva.
Las flores de cerezos volaban plácidamente.
Allá a lo lejos había acontecido una fiera batalla.
Pero aquí, un santuario al honor,
será el escenario que finiquite esta guerra.

Toyotomi Hideyoshi y un forastero.
Sekigahara es un infierno en la tierra.
Y ahora estos dos hombres alzan sus espadas.
Parecerían pretender acabar una era,
y comenzar otra, solo a son de su ninjutsu.

Sus hojas Nobunaga, katanas del este.
Hojas que cortarían al diablo mismo.
Sus reflejos de luz temprana, se verían en la noche.
Sus empuñaduras bien distintas:
una ornamentada, la de un señor,
otra como tatami, la de un vagabundo.

El forastero lleva el ceño de un viejo samurái.
Parece haber relegado de sus responsabilidades.
O quizá va en una cruzada personal.
Una toma de venganza? Quizás,
de todas maneras, eso ya no importa.

Esta claro que Hideyoshi ganará.
Creció bajo la tutela de los mejores maestros.
Su técnica es impecable, sublime.
No desperdicia un solo movimiento.
El aire se corta con el filo y zumba,
el forastero recibe un corte en su brazo.

"¿Crees que con un golpe de espada evitarás el ascenso del Shōgun?"
El samurái está desperdiciando aliento.
Soy lo suficientemente viejo para saberlo:
el forastero no arreciara para errar un movimiento,
no amainara para quedar vulnerable.
Sus motivos y su voluntad son firmes, como el acero.

Todo acaba en un movimiento.
Hideyoshi sufre un corte que atraviesa su pecho.
Un grito de guerra inunda los oídos.
Su eco resuena entre los montes y arrozales.
El viejo samurái toma seppuku por su dolor.
Parece que se aproxima una era de guerra y sufrimiento.
leer más   
4
sin comentarios 26 lecturas versolibre karma: 58

La noche de los lobos

Esta es la noche de los lobos.
La cacería en la nieve, de frías almas.
La búsqueda en el poniente, de carne fresca.
Donde las mismas sombras disipan, la soledad.

He mentido y perseguido, matado y olvidado.
La jauría no tiene piedad, yo no tengo miedo.
Mis pecados merecen castigo.
Y al caer la noche, vestigios de vidas humanas serán mi pesar.

No puedo dormir, les escucho aullar.
La cacería no es un juego,
la cacería repta salvaje, lobos hambrientos.
Todo lo que veo y siento es oscuridad.

Conocen mi olor, mi esencia.
Saben de qué estoy hecho.
Saben de mi debilidad por la sangre.
En especial si es de humana santidad.

La casta de los mas agraciados,
perros salvajes y lobos criados en la misma luna.
Ellos tienen sombras que se proyectan en la noche.
Ellos tienen collares diáfanos de oro y esmeralda.

Esta es la noche de los lobos.
La nieve roba el calor de cada aliento.
Allá a lo lejos veo sus siluetas,
y en sus ojos, mi momento,
de venganza.
leer más   
15
7comentarios 77 lecturas versolibre karma: 91

Endogénesis

Génesis, las piezas del surgimiento.
En ausencia de la luz,
la oscuridad engulle todo.
Prevalecerá por la eternidad,
el frío del vacío y la nada.

En el final, la vida no solamente acaba,
se abandona toda esperanza.
La conciencia se desvanece,
las posibilidades se anulan,
las sombras se disipan como polvo.

Soy un sujeto, en un abismo,
rodeado de objetos hasta el infinito.
Inconmensurable soledad,
inimaginable frialdad,
la de la naturaleza de este mundo.

Una entidad de gélidos labios,
de cuencas vacías, murmura:
"La insolencia del humano,
es no reconocer su insignificancia,
buscar un significado, sin sentido."

Ahora es cuando, las estrellas dejan de brillar.
Las galaxias dejan de girar, la humanidad desaparece.
En un silencioso e inevitable cataclismo.

Y de nosotros solo polvo quedará.
leer más   
4
1comentarios 45 lecturas versolibre karma: 68

Atahualpa Yupanqui

Ata la guitarra en la mano de quien la ve tocar,
Toma el sonido del pueblo, como corderito en este pastizal
Antes de tocar, anticipa la melodía siendo el primero en tararear
Habiendo humedecido los labios, deslizando dedos sobre el brazo
Ubicas los trastes y observas al pastorcito danzando.

Alegría invade con regocijo placer
Los sonetos hablados antes de emprender
¡Poeta! te llaman al hablar, payador del entorno te hacen llamar
Alegas con serenidad, ¡Yo solo sé cantar!.

Ya eres viejo amigo mío, como ese árbol fino
Un día descansarás pero inmortal serás
Para deleitarnos con tu pulso lírico, mi fiel amigo
Algún día te veré allá, para acompañar mi letras
¡Nunca! será lo que dirás
Quédate escribiendo poeta y simplemente,
Inmortaliza mis letras con tus suaves manos, que yo compondré para ti cuando estes a mi lado.
leer más   
12
12comentarios 138 lecturas prosapoetica karma: 87

Eris

Luz y melancolía, ¡Luz y melancolía! Lejos.
De mí sobrevuelan, vuestros deseos.

Signos, entrada a una densa niebla,
signos y símbolos, llena de significados.

La bruma que es la ceguera a lo invisible del abismo,
la forma de mi alma expresada en símbolos.

Figuras tántricas, engaños y fenómenos.
Luz y melancolía, es un acertijo etéreo.

El tiempo en mi vida dedicado a resolverlo.
Un laberinto donde me he sumido buscando ayuda.

Luz y silencio, ella me ha hablado con una voz muda.
Lo que me ha dicho no le he comprendido.

Madre de los desamparados, y de los famélicos.
Pero también le rezo a una mujer del odio y rencor.

Diosa de la guerra y la discordia.
Jugadora de las piezas del tiempo y la devoción.

¡Soy devota! Grito en la espesura,
Mi voz al eco denota como medio de sus palabras.

¡Soy devota! Y en llanto rompo, la deseo conmigo.
Necesito ver sus símbolos de arena y granito.

Si tan minúscula, como soy, a lo largo de este periplo.
He demostrado mi valía, y méritos he cumplido.

He matado y librado la guerra en tu nombre.
Y mis deseos y necesidades prometiste en mi último día.

Luz, luz y melancolía, lejos de mi, lejos el calor del tiempo.
Tu arropada en terciopelo, la eternidad en vestiduras gráciles.

La fragilidad de la vida te ha de parecer un tedio bochornoso.
Pero aquí estoy yo en plena agonía buscando tu cuerpo.

He diezmado aldeas y pueblos en tu nombre.
Matado cabras y corderos, mujeres y niños.

Y aquí en silencio, en la bruma, ignorada y sangrante.
Mi único deseo no ha sido cumplido.

Luz y melancolía, luz que desaparece.
Una imagen de ti sonriente.
leer más   
2
sin comentarios 19 lecturas versolibre karma: 21

Épsilon

Épsilon de luz a tu letargo han invadido.
Un traspaso simbiótico entre las perlas de tu resignación.
Un mundo solitario hundido en el firmamento oscuro.

En tus sueños silenciosos se han cerrado las norias de tu legado.
Una estrella vacía sumida en la fría eternidad del abismo.
Tenacidad desbordada de tu corazón, desolado.

Son plenas las vidas elegidas de tu milagro acaecido.
Formidable invasor del páramo infinito entre galaxias.
Suscitado y lacrimoso dolor, Épsilon.
leer más   
5
1comentarios 43 lecturas versolibre karma: 66

Eclipse de luna

La promesa que hicimos en una mañana etérea.
La pregunta viaja y vuela por encima de riscos y templos.
"Té protegeré por encima de todas las cosas"
Quiero que estemos juntas hasta el final de los tiempos.
Hasta que desaparezcan las dudas y miedos, en el anochecer.

Ciencia y visiones, predicciones de la edad dorada.
Se decantan por nosotras todos los argumentos:
"Son el sol y la luna, sacerdotisas en el firmamento"
Estrellas fugaces de la creación reverenciada.
Rituales a nuestro nombre en noches que ofuscan nuestra fe.

Una luz plena durante el día, una sombra repta en la noche.
A tus horas los animales de sangre fría, a las mías los búhos y coyotes.

Deseo voltear a la aurora de tu nacimiento cada día.
La penumbra es mi beso que rosa tu piel cálida.
Soy yo la luna poetiza, que solo puede estar enamorada,
de semejante delicadeza y belleza, en ti, sacerdotisa del sol.
Duermo impaciente esperando tu retorno, en vientos fríos.

El umbral de mi deseo se resguarda profundo en mi blanco corazón.
Los anhelos impuros, que rondan impacientes mi loca devoción.

Yo solo saboreo los frutos de tus dotes dorados.
Solo me manifiesto en tu ausencia.
Únicamente desaparezco en tu advenimiento.
Y por siempre separada de ti, roto incesante.

¡Ese es el motivo de mi desgarrador deseo!
La necesidad que compartimos.
Sacerdotisas que se unen en un santuario de la tierra.
Cuando sus auras en el cosmos, se juntan.
leer más   
3
1comentarios 39 lecturas versolibre karma: 47

Trazador de plata oscura

Rumiante perla platinada de mi esencia,
vacía desde el dolor interior,
en pérfida belleza, en su latencia,
el fervor que manifiesta,
ha sido para nuestro destino,
a esta tierra el amor.

Fatigado, he descendido.
De un abismo son las sombras,
donde me escondo y resguardo,
desde él, perfilo la sima,
cuales quieran que sean mis deseos,
quemados en ciénagas y tempter.

La resina de piel humana,
las cenizas de tamarindos.
Todo en mi periferia quemado,
los soles fidedignos,
a una tácita esperanza,
arrepentidos ante el sacrificio.

Los albores de una hoguera,
en donde se cocía la fragua del mundo,
ahora sus ascuas no son mas que reflejos,
dentro de los cuales se vislumbra,
la luz abnegada de la redención.

Siendo espinas mis remordimientos,
estando cerrados mis puños,
y en el poniente, alveolar,
desde este hueco fulminado en aguijones,
en anatemas de perseverancias.

Y en el poniente se asientan,
cuervos y búhos, indiferentes,
animales de carroña.
que transitan por la noche.

Y suscitan temor en los corazones,
cantan una canción demencial,
que en mi triste agonía, e impaciente,
parece un ada de voz eterna sideral.

En la aurora se ciernen los vestigios trágicos de la civilización.
En la pleamar de un océano de sangre forjado a pura arrogancia.
Los hombres y mujeres, comparten yacimiento, con los animales.

Mi llanto es de líquida plata oscura.
Puedo diezmar con él, a los sobrevivientes.
La perla platinada de mi esencia, ácida y helada.

Mis lágrimas trazan al caer los caminos de la perdición,
es de ellas que urge el lamento de mi especie, drenado desde años luz.

En la fría nube de miasma corrosiva, el calor de millones de cuerpos,
que poco a poco se disipa mezclado en el océano rojo.

Soy yo acaso un portador de sufrimiento y extinción?

O solo una manifestación de la naturaleza para su advenimiento y renovación...
leer más   
3
sin comentarios 35 lecturas versolibre karma: 39

Ciaran

Ciaran, joven con el ceño fruncido, adolece alguna herida física.
Vestido rojo rasgado, cruza la puerta del oscuro antro.
Las sombras se funden con la luz de velas tenues.
El calor de una hoguera exilia el frío del yermo oriental.
Ella atraviesa la penumbra y se arraiga a la madera.
Con la mirada le escudriño, con la voz le invito una copa.
"Aquí hasta el diablo es temeroso" versa la entrada.
En los rincones se posan fantasmas a graznar de su presencia.
Con la luz de un candelabro pueden verse: sus alas de obsidiana.
Trasparentes como cristal de perla. Una rota, la fuente de su dolor.
La sangre por antonomasia no le pertenece, los ángeles no sangran.
Trabó una batalla que no podía ganar. Salió airosa.
Un dragón infernal que pagó el precio de su arrogancia.
Esta noche nuestros caminos se cruzan, mañana vuelven a separarse.
leer más   
5
1comentarios 48 lecturas prosapoetica karma: 61

Carnada de sacrificios y tormentas

Sendero cenagoso a través de fanegas de arboles recios.
Ungidas en fango y miasma, mis botas de piel se abren paso.
Detrás de mí, la luz lunar destella entre nubes de tormenta.
Por delante se haya un pliegue infame y boscoso de espesura.

La oscuridad cierne en el ocaso mas sombrío de este páramo.
Busco un claro en el bosque, donde se alza aún un mal ermitaño.
Y yo ahora me he convertido en un eremita, vengativo.
En un cerrado tornasol de vanidades, un viejo sin palabras.

Allá se alzan entre raíces retorcidas, altares a los demonios.
La corrupción y la fatiga han hecho mellas en mis entrañas.
Ululando búhos en las copas techumbres, distraen mis pensamientos.
Alejan por un segundo, estas letanías, mis temeridades y remordimientos.

Yacen petrificadas en la roca las muescas de viejas y podencos.
Heladas y tétricas se elevan por el suelo, hojas de hielo afiladas por el viento.
Con cada paso busco erguirme entre tales desniveles y protuberancias.
Y en el borde de esta ribera de negrura ver a la hondonada, con firmeza.

Sopla el viento helado, mueren y nacen mil seres vivos, caen estrellas.
Parte de mi el espíritu sentido de esperanza, al cerrar mis ojos.
Le busco en hogueras trepando centinelas y a prisa, un vistazo.
A lo lejos en el horizonte, la bruja del aquelarre que mató a mis hijos.

De ella emana el aura roja de incienso que invoca espíritus dolientes.
Sus esbirros, brujas de poca monta, putas del demonio, mil sacrificios.
Aquellos que nacen y mueren elevados en el firmamento infinito.
Una carnada sanguinaria que he usado para cazar, al diablo mismo.

Ha! Un rayo se eleva en los cielos de ébano. Yo levanto mi espada!
!Ha! Un grito de dolor por el fulminante estallido, acalla la tormenta.
La fuerza, el poder que arde y quema, atraviesa al mismo fuego del infierno.
Soy un hombre que lo ha perdido todo, y ha matado al diablo.
leer más   
6
2comentarios 45 lecturas versolibre karma: 78

Persecución cósmica

Un cometa que es una estrella.
Una estela dorada que deja al pasar.
Nosotros en el planeta que le persigue,
en su eterno viaje sideral.

No hay bóveda celeste,
Ni constelaciones que puedan brillar.
El cielo nocturno es el camino,
de un glorioso cometa ancestral.

Somos el satélite de un sol errante.
El vestigio de una armonía antigua.
Ahora perseguimos en inminente agonía,
su persistencia aletargada.

Encontramos lluvias de oro y rubíes,
oro incandescente, rubíes como el acero.
Es claro que nuestro tiempo se termina,
no somos lo suficientemente fuertes para este destino..

Nuestro mundo se desintegra,
mientras ángeles dorados caen,
y diezman nuestras aldeas y poblados,
criaturas indescriptibles, de acero y fuego.

De un lado, el mundo brilla en una colisión cósmica.
Y el otro hemisferio se congela en la oscuridad.
En la penumbra incesante luchamos,
una guerra contra la última tempestad.

Mas allá se deslumbran galaxias y nebulosas,
aquí la noche y el día son el fluir de un río,
la fricción de dos colosos, en una lucha violenta,
en una atracción natural y obsesiva,
hasta el inminente final.
leer más   
4
1comentarios 51 lecturas versolibre karma: 49

Diáconos

Ríos de mi soledad,
a vosotros diáconos, les exhorto:
En la viciosa fe que promulgan;

En la tediosa tortura de mi cuerpo;

En la inmisericorde y fatigante búsqueda de la razón;

En los rastros de peregrinajes penitentes,
a través de caminos hacia mi frío corazón;

A lo largo de pasajes de montañas y riscos,
desde donde caen los peñascos que son mi esperanza;

Mi amor prohibido a la muerte;

En las manos protectoras de sus nodrizas,
que ahora son plañideras costosas;

En la intrínseca ironía de sus sonrisas;
que ahora son llantos he histeria;

En aquel laberinto de redes de rosales;
donde reptan salvajes los deseos y la fatiga;

En la sublimación de sus almas;
sus cuerpos enterrados y calcinados al éter;

En la inmersión de sus miradas;
tornadas en un filo depravado a mis atributos;

En la degeneración de mis recuerdos;
empero agradecidos en la eternidad;

En la astucia de los afligidos,
aquellos que buscan escapar de mi sombra;
Donde les persigue el tenor de mi voluntad,
donde les atormenta mi oficio y mi empleo;

En donde caen los rubios pelajes silvestres,
de damiselas que viven en los bosques;
Ellas han atestiguado mi desoladora profesión,
ellas de fiel estigma han hecho mi reputación;

Es allá donde termina todo;
en el borde del mundo;

Allá pues en los ríos de mi soledad,
todo ha caído y hundido,
todo se ha alejado y perdido,
excepto por vosotros, mis fieles diáconos,
mis remordimientos y mi pesar.
leer más   
3
2comentarios 36 lecturas versolibre karma: 48

Rosa cierne

Los ángeles de mi olvido,
lágrimas de este anochecer.

Lágrimas que caen como diamantes,
los ángeles que moldean mi devoción,
que han oscuredido mis yermas pupilas.

Es el rojo frio del invierno que veo caer,
es la plácida sombra de mi dolor.

Un sereno sostenido de las notas en mi corazón,
rujen cual impaciende fervor, a los arrollos helados,
fluyen cuanto pueden, hasta toparse con mi muerte.

Me envuelve el crepusculo,
apasigua mi sufrimiento, la aurora del fin del mundo.

Tejen los ángeles de mi olvido,
coronas de rosas florecientes,
vuelan sus restos, cenizas errantes,
a los vientos del fin del mundo.

Un santuario erguido en fragilidad,
es la vida de este yermo.

Los cuervos son penitentes,
las fijaciones deseosas, las letanias pecaminosas,
todas ficticias, todas lamentadas.

Los cuervos castigan a los impuros,
me han dejado sola, e intacta.

Los ángeles de mi olvido son mis cerrados recuerdos,
lo único que vuela a mi alrededor,
lo último que pierdo en mi desilución,
por este frio y agonizante mundo.
leer más   
4
sin comentarios 31 lecturas versolibre karma: 41

Odio

Aún recuerdo cuando era Niño y era feliz
Crecí me hice joven y solo triste me vi
Las circunstancias de la vida me hicieron así
Un maldito humano frió y sin miedo a morir

Me di cuenta que el mundo no es color de rosa
Creces, vives o mueres sigue siendo la misma cosa
Sin estrofa solo con el sufrimiento en una hoja
La droga que me calma es escribir lo que se me antoja

Donde escribo con toda la rabia de mi corazón
Donde solo te hablo de toda mi maldita situación
Donde nunca estuvieron los que prometieron estar
Solo los malditos recuerdos que no he podido olvidar

Me hablan de Dios como si fuera fácil de creer
Dicen cree mi hermanito todo saldrá muy bien
Ora y confía, cree solamente en el
Él te dará la esperanza de volver a renacer

Pura creencia y fe que no puedo entender
Como confían en algo que no pueden ver
No lo sé pero según pienso y parece
Los niños crecen y eso les hacen creer
leer más   
10
4comentarios 63 lecturas relato karma: 90
« anterior1234