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Nada que contar

Nada puedo decir que no sepamos,
que no sepamos decir cuando contamos,
una a una,
las hojas de la ausencia,
nada puedo escribir que no conciba
entre las frases de amor
que me prodigas
con la luz de tu Sol de soledades.

Me hago puente,
levantas al momento tus barreras,
abres tus puertas,
y permites que me incruste en tu memoria
sin alterar el pulso de tu esencia,
y tu presencia acrecienta el alma y fuego
de este nómada de historias.

Me hago verso,
me llamas,
te llamo entre las llamas
de un incendio de palabras,
describo nuestro encuentro
sobre un horizonte íntegro
en este promontorio de océanos dispares,
cantando que mis barcos se colmaten,
en sus velas,
con tus vientos a raudales.

Avanzo hacia ti
sin temor en los pasos,
guiado por la señal de tus pupilas,
sin perderme en retrocesos
ni perderte entre las huellas
de tus tiempos vagabundos.

Te haces aurora,
intimidad y filtro de días aclarados,
nueva luz de invierno
de mar y de consultas
que abrimos con pudor cada mañana
tras la intimidad de nuestras noches,
transparentes noches
de porfía en tus susurros
y de alegría de mis sueños extendidos.
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La calle está vacía

La calle está vacía
hace rato
no se ven las hojas del tardío otoño.
las hojas tardan en caer
aturdiendo el silencio
del mediodía.

Los hijos se han ido
a otras latitudes
en busca de sus sueños
se han desplazado
de su terruño de algodón.
La calle está vacía
de esperanza y una sordera
de cigarras
que taladran los tímpanos
con su áspero cantar.

Y la espada del sol
como Damocles nos molesta.
Por la calzada la luna
espera para brillar,
estelas brillantes
se vierten
en el posadero
del colibrí rayado
que no quiere despertar.

Cabimas, Venezuela
Ramón Pérez @rayperez
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"Cajetilla de esperanzas"

Yo sueño con lo prohibido
lo que jamás será mío
su boca incitaba alegría
causando una estela
rosada y violeta
que cegaba mi vista
y el humo de sus dedos
hacían círculos eternos
el pulso de la calle danza
yo me pierdo en sus ojos
en la noche prolongada
de su reflejo...

Yo sueño con la lluvia
que empape mi cara
con su ternura infinita
¡Oh con su frescura!
voy caminando en la acera
con mis pensamientos
retumbando tan caprichosos
con sus deseos, recordando...
lo que quiero ahora
lo que anhelo mañana
lo que siento en el alma.

Yo sueño veredas con su nombre
pasadizos secretos
a su dominio de hombre
bajo llave con tres candados
de hierro y silencio
su aura es verde que traspasa
laberintos de flores empedradas
Oh y cuando habla
el pulso de la calle danza
¡todos danzan, todos danzan!

Otra cajetilla de esperanzas
se acaba mi rosa de escarlata
sedienta de muchos besos
respirando un aroma mentol
sintiendo el sudor que le escurre
por el pecho aterciopelado y cálido
saboreando esos dedos de artesano...
Otra cajetilla y copa me llevo
soñando tenerlo en mis sábanas
de hilo plateado y mar de espuma
¡Yo sueño, yo sueño, yo sueño!




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Verte Llegar...Antes De Las Doce

Antes de que el reloj marque las doce
cuando todo ya terminado
cuando el sol se oculte a las siete
ocultando las nubes y su claro brillo

cuando las manecillas
del reloj sigan su rumbo
sin previo aviso
por las superficie semi esférica
mientras el péndulo siga
en zigzag

una razón para seguirte
esperando
mientras la oscuridad
invade el espacio
impregnado
de estrellas iluminándome

en este banquillo vació
esperando verte
como el sol esperando
ver a u luna al llegar la seis

sigo esperando a oír
tu dulce voz
que pueda decirme
que estoy aquí...
podre verte llegar
antes que las agujas del reloj
marquen las doce
y el sonido del reloj
pueda enmudecer
el tictac de mi corazón

se haga media noche
siga esperándote
pueda verte llegar
antes de que las manecillas marquen las doce...
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Puertas

Puertas abiertas, cerradas;
de plástico, metal, cristal o madera;
grandes y pequeñas,
mágicas y secretas;
que nunca deben abrirse,
que siempre deben cerrarse;
giratorias, eléctricas,
corredizas, oxidadas;
recién pintadas, con ojos;
del sueño, del corazón, del alma,
imaginación y conocimiento.

Puertas del Infierno.
Puertas del Cielo.
Puertas de la Esperanza:
negras, blancas, verdes,
azules, amarillas, grises,
rojas, invisibles.

Puertas,
puertas,
puertas:

Posibilidades de liberación y encierro.
Uniones de tiempo y espacio.
Entradas a la náusea y al placer.
Recuerdos, mentiras, verdades.
Tentaciones, trampas, voces.
Ausencias, presencias, rostros.
Salidas al mundo, a la fantasía, al terror.

De Sombras, 2012
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Amor Tardío

Habrá pasado el amor, y habrá pasado la vida.
Pero así como la lluvia vuelve siempre al cielo
después de la luz del sol a la hora vespertina
habrá de volver a ti, aquel moribundo anhelo.

Recordarás entonces, aquel arbusto que dejaste en el camino.
Extiende las alas y emprende el vuelo hacia tu nido
pues él seguirá esperando, si acaso, con el fruto ya marchito.

Otras bocas se habrán saciado con el jugo,
desierto estará ya el campo de pámpanos
y mi amor se habrá esfumado en el humo
como lo hizo la golondrina de mis manos.
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Hielo

Ella bailaba con la melodía
del viento. Su sonrisa se convertía
en cientos de mariposas jugando
sobre las flores silvestres.

Sus ojos eran la ventana a la alegría
y sus lágrimas corrían sobre sus
mejillas barriendo la nostalgia
de otros ayeres.

Ella no ha muerto, solo está
dormida. Bañada de frío invierno,
su mirada se hiela. Aún conserva
el fuego en sus venas.

Paciente espera a ser rescatada...
Danzar de nuevo y enjugar sus penas...



Letizia Salceda,,,
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Corazón de lagartija

Volveré a charlar con moscas y arañas:
con las segundas en la madrugada,
aunque quiera encontrarte desarmada
sobre una cama alegre y sin patrañas.

Con las primeras en albas extrañas,
mientras oigo la voz agusanada
del canario que te dio el alma alada
de su canción sincera y sin marañas.

Pronto la granizada pasará
y bajo un sol riente de media tarde
la rata de su coladera huirá.

Al aire la herida emponzoñada arde,
duele. Mas de tu aster no libará,
néctar alguno, la abeja. ¡Cobarde!

De Caminantes, 2017
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En el lago de Deieu(Capitulo XI,Conclusión)

Capitulo XI
Las llaves


No recuerdo a qué horas se retiró pues dormía a fuego lento sin prisas ni aliento como de costumbre cuando un nuevo día aparece con una taza de café y una marcada cruda, en un momento pensé que era una alucinación por aquella fiebre de deseo por entrevistarla, al paso del trago de café en una bajar de mi mirada volví a encontrar el libro y dándome cuenta que las llaves de las puertas de la casa habían desaparecido con ello concluía que en cualquier espacio de la vida podía regresar a dejarme lo que nunca tuvo: el final de la historia.

Conclusión

Deieu pone a flor de piel frente al lago la misma naturaleza humana en sus características inherentes, su sentir y pensar, sin duda alguna habrá implicaciones desde la ética hasta las mejores formas de vivir, tengamos en cuenta que la esencia nos hace propios e irrepetibles y en la jugosa libertad del hielo una sonrisa basta para comprender en algún instante un poco de identificación en lo vivido y se pondrá a ver caer la lluvia en las calles con la misma lucidez del páncreas que forma parte del cuerpo humano, somos universales y despertamos donde la noche nos ha dejado descansar.
No hay arte sin manos pero aún mas no hay arte si no hay que nos inspire, navegar sin velero bajo esas aguas no impide conocer los demonios y virtudes de Deieu, he quedado encantado como los navegantes de la Odisea en el canto de las Sirenas, sin duda alguna quien descubra el Lago sabrá de lo que hablo.
Y a ti Deieu puedes seguir rondando esa naturaleza y haciendo caso al miedo observa tu reflejo en esas aguas sin culpa alguna sin golpes en el pecho puesto que la luna siempre será tu mejor compañía a pesar de seguir llorando al castillo del Dragón congelado. Seguirás siendo inteligente pero deja de correr al pasado y carbonizar el presente pues la luna tiene más experiencia no por luna sino por vieja, como el viento cambiante de dirección pero hasta en ello las hojas de los arboles piden permiso a lo desconocido para caer a pesar de dicha dirección.
En el lago de Deieu no importa si sabes lo que quieres sino saber verte en tu propio reflejo.

JetSat
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¡No te detengas!

Ritaaaa! Ritaaa! Ritaaa!
No la veía, en unos segundos había perdido de vista a su hija mayor de diez años
en medio de la oscuridad mientras desembarcaban de la endeble balsa,
una persona gritó que corrieran hacia los matorrales que permanecieran allí
mientras se reunía , quizá algunos no entendieron y siguieron corriendo y con ellos la niña.

Fueron tres días de miedo y angustia; Silvia una señora que iba sola, la cuidó esos días hasta que se reencontraron
despertó sudorosa con miedo y angustiada, ésta escena se repetía algunas veces en sus sueños, quizá porque fue un suceso que marcó sus vida.

Sentada en la cama ya más tranquila acomodó el almohadón mientras recordaba; como hace algunos años en su país el cartel asesinó a su esposo por no quererse unir a ellos, solo Dios sabe como pudo salvar a las niñas.
Cuando su esposo Manuel y ella escucharon los disparos y gritos de los vecinos del poblado
sabían que era esa gente del narcotráfico que buscaban hombres que por las buenas o por la fuerza se los llevaban
no había opción los que ponian mucha resistencia los asesinaban junto con sus familias.
No había tiempo, ya lo habían planeado, iban a huir con sus tres hijas,
pero esa gente llegó antes, Manuel le dijo a Imelda; tienes que irte ahora
y hacer todo lo planeado corre por la puerta de atrás no pares y llega hasta la arboleda,
recuerda allí esta enterrado el dinero y provisiones y busca a la persona que las hará llegar al que será su destino.
Y no pares Imelda, oigas lo que oigas amor, por tu madre no te detengas,
no te detengas! salva a nuestras hijas, corre, corre y siempre les recuerdas que las amo.

Dio un beso y abrazo a sus hijas Rita, Caro y Ema, mientras las niñas lloraban
no querían soltar a su padre, él les prometía que las alcanzaría tiempo más tarde,
que obedecieran a su madre, luego se fundió en un beso y un abrazó con Imelda,
aún es sus brazos le decía cuán feliz lo había hecho y cuanto la amaba.

Ayudó a Imelda a salir con las niñas por la puerta de atrás, mientras las veía correr
escuchó los disparos en la casa de a lado ya venían por él era la última casa de la calle donde ellos vivían
no supo Imelda como pudo correr con las niñas para ponerlas a salvo mientras su corazón
se partía y lágrimas de dolor bañaban su rostro al oír los disparos, sabía que Manuel había muerto
en manos de esos maleantes su vida había ofrendado por su familia, no puede evitar llorar y abrazar
el recuerdo de Manuel que las amó tanto, como ella lo ama aún.

Miró el reloj y ya eran las 6.30 de la mañana había que irse a trabajar último día de la semana, las niñas llegaban mañana, la mayor estaba por terminar la universidad, que orgullosa se sentía, si su padre las pudiera ver, él también se sentiría orgulloso.
Mientras se bañaba y preparaba para salir recordaba su vida a partir de su llegada
Silvia la señora que le regresó a su hija Rita, tenía un lugar donde llegar, una amiga de su país llamada Carmen
le habló de ella y sus tres pequeñas niñas.

Les ofreció alojarlas mientras encontraba trabajo y ellas mismas le ayudaban a encontrar un empleo, Imelda correspondía agradecida cuidando a los dos niños de Carmen quién luego le dijo si podría cuidar unos días también a los hijos de una vecina y esta le pagaría , de pronto se vio cuidando niños de las vecinas que trabajaban. Rentó una casa más grande y hasta empleó a una paisana para que le ayudara no tuvo necesidad de buscar un empleo, ese trabajo le daba la oportunidad de ganar dinero y cuidar de sus pequeñas.

Las señoras iban a deja a sus hijos con sus comida en la lonchera para que Imelda se los calentara a la hora de la comida
ella preparaba la comida de sus hijas y los niños de Carmen, los otros niños al ver la comida que preparaba Imelda
para sus hijas y los niños de Carmen,le pedían .
Al regresar los niños con su lunch y ver sus mamás que preferían las comidas de Imelda, pronto empezaron a pidier si podía darles de comer de lo que preparaba, y así las las madres optaron por llevarle despensa y pagarle un extra, sabían que sus hijos estaban bien alimentados.

Poco a poco las señoras empezaron a pedirle si a ellas también les podía preparar lunch para llevar a su trabajo, tuvo que emplear a otra paisana, ya el trabajo aumentaba y no se daba a vasto.
El timbre del teléfono la sacó de sus recuerdos, era Carmen para recordarle que a las diez de la mañana tendrían la reunión en su oficina y no olvidara mandar la charola de bocadillos.
Subió a su carro y manejo por las avenidas hasta llegar a su negocio de comida restaurante "San Patricio" en honor al poblado donde fue tan feliz con su Manuel antes que el Cartel llegara a destruir y asesinar familias completas.

La gente empezaba a llegar siguiendo el aroma del café recién hecho y a hacer sus pedidos que con rapidez estaban siendo atendidos por los empleados, nativos del país y paisanos que como ella huyeron de la violencia de sus patrias, mientras abría la puerta de oficina pensaba, mañana será un día feliz llegarán mis hijas a casa, a pasar el fin de semana .
Dio las gracias a Dios y al país, la tierra que la acogió como una madre acoge a sus hijos
cuando más necesitaba, el país que les dio esperanzas y ánimo de continuar viviendo y luchar por sus hijas ahora universitarias, mientras en su mente y en su corazón escuchaba las palabras de Manuel ¡No te detengas! ¡No te detengas! y no, nunca lo hizo jamás se detuvo, solo la muerte la detendrá.


MMM
Malu Mora

imagen tomada de internet
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¿Por qué prolongas el recuerdo?

No olvides llorar para que la herida cicatrice.
María Sánchez


¿Si supieras que la botella va a llegar a sus manos
después de vaivenes de ola, coletazos de mar...
dime, cuál sería el mensaje?

Vibra la ventana.
Chirría el silencio ahí fuera. ¿Lo oyes?
Cómo coño vas a oírlo si no dejas de ladrarle...
A tus oídos viene la torva de la memoria
que llamaste vida,
lo que ahora es flotador, pretexto, broza, treta.
Una historia que te montas. Tu evasiva.

No esperanza.
No luz.
No espejo.

¿Por qué prolongas el recuerdo?
Mismos pasos, misma canción.
Me das náuseas
y no puedo desahuciarte
más allá de los versos que no vas a leer
con mis ojos.
Haces frío en la poesía.
Odio el frío, soy del sur.
Márchate, que no te conozco
ni han llegado tus ojos a saberme,
pero ni tú, ni nadie,
pondrá nubes en mi azul.
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Mi alma te ha escogido

Esperarte mi amor,
se ha convertido en mi castigo,
¿Qué he hecho yo
para haberlo merecido?

Cuento los minutos
en mi reloj de arena,
y ellos desaparecen
sin levantar sospechas.

Miro tu imagen,
en el bolsillo de mi corazón,
muy cómoda ella llace,
mientras yo muero de amor.

Esperarte mi amor
es mi condena,
por desear amarte,
sin que tu lo sepas.

Tu agudizas
todos mis sentidos,
has logrado ser el latido,
que da pulso a mi corazón.

Quisiera que te des por aludido,
de mi alma que te ha escogido,
y que vengas a tomar partido,
de todo lo que te espera mi amor.

Autora: Claudia Viviana Molina.
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Recaudo

Yo, te digo, recaudo del hombre el harapo y las llagas purulentas, la tiña y las sandalias carcomidas por el polvo, la célula ruin que lo dinamita todo y esa tristeza tribal que acongoja las arterias. Yo, desterradas las enemistades, recaudo de él las lágrimas groseras por lo que pudo haber sido, el miedo visceral ante la muerte y la onomatopeya animal con que se enfrenta al terror de sus verdades. Recaudo el sudor, las heces, la micción con que limpia sus miserias, el mal aliento que le incomoda las mañanas y ese hedor inexplicable con el que se despierta tras la guerra. Recaudo su tremebunda sensación de haber dilapidado el tiempo, su marcha imparable hacia el cadalso, su rabia, su desprecio, su afán necio de venganza. Yo le recaudo el corazón anestesiado tras tan poca osadía en sus quehaceres, la vejez con que se excusa para colgar los guantes y la aventura, la decepción por tanto plan no cumplido ahora que la guadaña ha iniciado su parábola. Yo, exiliado de las efemérides, recaudo al hombre una última voluntad, un último deseo que quizás quedó atrapado entre los pliegues de sus ropas, antes de que el soplido vehemente de los dioses lo devuelva a la nada.
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Haiku

¿Qué esperas
Para abandonar el
Jardín sin flores?
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Espero un día

Espero un día no sean cortas las cosas que hemos vivido en esta historia bonita, espero secuelas por cada caricia. Espero recordemos viejos ayeres cuando estén lejos nuestros corazones. Espero recuadros de tardes bañadas en color anaranjado, de esas que hacen compañía. Regresar una y otra vez la canción de las fotos viajeras por el tiempo en un domingo calmado.

Espero silbidos en la hamaca de un patio y reírnos a sílabas de amor, con los momentos vergonzosos que hemos pasado.
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En mis sueños

Lo espero como siempre
cada noche entre mis sueños
cuando invaden los recuerdos
de esa tarde, de aquel muelle
que despidió su figura, sin decir: adiós…

Me dijeron, me contaron tantas historias
distintas de su partida, que he creado la mía
donde me ha robado hasta el último suspiro
abrazándome fuerte el último beso en silencio…

Y también me invento esperarlo
al final del mismo repetido sueño
en el mismo muelle, donde dicen
cuentan, que se perdió en un bote
en aguas calmas, entre la neblina
con toda su poesía, como único equipaje…

Lo espero, desde hace tiempo
ya no imagino claramente el color
indefinido de sus ojos
pero mi boca no logra olvidar
sus besos, esos que nunca me ha dado
pero que sigo soñando, cada vez
que vuelvo a buscarlo, en el muelle
desolado…

soundcloud.com/lola-bracco/lo-espero (Lola)

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Sin dudas

Hablémonos con valentía,
bebiendo en cada estrella
la chispa y el escorzo del deseo,
seamos los narradores
de lo más callado de nuestro aire
y de la cancelación de su clausura
sobrevolando nuestros planetas,
atrapándonos en el anuncio
de los jazmines nacidos desde el tacto,
poblándonos con el sabor
de la sal poseída en cada poro.

Alerta sea nuestra piel sobre el trébol,
rondando en la hierba
la huella de la selva descalza
y de los campos insondables,
sea a tu lado lento reposo cristalino
de mi entraña de guerrero nostálgico,
sosegado contemplar de tus cejas
y del resbalar sobrio de tu cabello
entrelazado con aromas de amor en rizos.

Impresos nuestros dedos imprecisos,
perseguidos a tientas
por todas las señales mudas,
arropémonos ante el horizonte
que nos arranque de esta llovizna pertinaz,
con los sueños siendo almohada
de dos piratas sin bandera ni encomienda,
peregrinos en la risa de los vientos,
oscilando entre las sombras
asombradas por nuestra desnudez
de cuerpos navegados,
y con la agitación de corazones
en el laberinto triunfador de nuestra espera.

Es por ello que deseo ser en tus raíces,
asir en tus manos el golpear
del tiempo de la utopía realizable,
que seamos dos en una fantasía
con el ritmo sin premura del bosque,
dos fuerzas únicas
en el encuentro ante las murallas,
que seamos el soneto de las hojas descalzas,
y que allí donde la mar se convierta
en pórtico abierto a la bravura,
allí donde el viento enfurecido
restriegue nuestras frentes
con todas sus toneladas de estepa,
que sea en ese lugar
donde nazcan las nuevas flores
con las que elaborar en el futuro
la metamorfosis de nuestros labios.

No tengamos prisa,
cualquier día y en cualquier hora
la meta se extenderá ante mis ojos
y en los tuyos se encenderá la Luna.
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Espera

Siguen las ganas intactas en el gozoso blanco pintado de verde,
vuelan las mariposas en ese hilo del tiempo
que se alarga por las sombras y se acorta por los pasos.
Me columpio en los interrogantes hasta que el cielo rasgue su velo y anuncie la noticia.
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Esperas Paciente

Esperas paciente
que se cure mi corazón,
de las cicatrices
que me dejaron lo que
tú siempre supiste.

Creyendo firmemente
que mis ojos por fin vean,
a quien siempre
de verdad ofreció lo que sentía.

Y aún sigues paciente
sin al tiempo exigirle apremio,
a que llegue el momento
de sellar esa espera con un beso.

Iván A.
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Noctámbulos

Hoy me he reencontrado con este poema, escrito hace exactamente 4 años. He cambiado como persona, ella, la que recibió estos versos, no está en mi vida. Pero al releerlo he vuelto a sentir el hormigueo de viejas emociones. Por ella me hice poeta...

Son nuestras noches
arcabuces sonámbulos,
quietud de las mareas,
olas de palabras,
incendio de lunas orgullosas.

Son noches de heladas,
paraguas que caminan,
pies fríos sobre la hierba,
canción entonada
tras muros de piedra y hiedra
cuando me alcanzas en el ocaso
como el vuelo de un vencejo,
y te reclinas,
y descansan tus labios en mi rostro,
y me rodeas agotada,
asaltas mis respuestas,
y alcanzas mi deseo
cuando con tus palabras
siento el calor de cien historias,
y amas el ardor de lo que digo.

Escurriéndose
se disuelven nuestras noches
como sal,
o como lluvia,
o como arena de reloj sin tiempo
o del tiempo sin agujas,
de lienzo de pasiones
tras el horizonte plano,
oculto tras el cristal
de tus ojos entreabiertos.
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