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Mi forma de expresarme

Con la poesía
yo me he de expresar
porque en persona
nunca puedo yo hablar.

no me importa si la poesía no se me da
dentro de mi siempre va a estar
pues en persona no me puedo expresar
y por eso yo aquí lo vengo a contar.

Crecer sin mi padre,
y sin madre a la vez
pues no es exactamente lo que crees,
no están muertos pero...
ausentes siempre están.

Mi hermano ha de estudiar,
mi madre siempre ha de trabajar,
mi padre también va a trabajar
yo sola siempre he de estar.

MI familia...
conmigo nunca esta
pero mi almohada
siempre me va a acompañar.

Mi casa es mi temor
de siempre sola estar
escuchando en la oscuridad
mi música hasta el final.

Charlando con mi almohada
y conmigo también platicar
a mis mascotas mis problemas contar
y mis ojos siempre han de llorar.

Mis muñecas he de cortar
para escapar de esta realidad
donde solo sirvo para escuchar
pero nunca para hablar.

No me da pena
mi historia contar
lo que miedo me da
es que la gente cuenta se de
de que finjo ser fuerte
pero solo destrozada estar.

En mi habitación
de estar realidad escapar
y a un lugar entrar
donde siempre feliz voy a estar.

A mi lugar secreto
nadie puede entrar
pues mi lugar es en mis sueños
y nadie lo podrá destrozar.

En mis sueños
feliz siempre voy a estar
pero al despertar
ser feliz volver a fingir.

Mis sueños para mi
son la realidad
y la realidad para mi
una pesadilla que vivir.

En mis sueños
mi familia esta hasta el fin
pero en la realidad
solo lo debo imaginar.

Gracias a ustedes
por querer leer esto
esta forma
en la que me he de expresar.
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Bienvenida

Bienvenida al mundo.
Bienvenida a esto que aveces es un caos pero tiene cosas maravillosas.
Tenes una familia que te ama, que te esperaba con toda la ilusión que puede existir.
Tu llegada ilumina, ilumina a cada persona que te ve.
Tu calma contagia a todos.
Una niña hermosa a la que le espera una vida llena de felicidad.
Bienvenida bebita hermosa a nuestras vidas.
A mi prima
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Puede ser, quizá , tal vez

Ahora mismo somos un individuo
formando parte de una innumerable población,
seres humanos transitando este mundo.
Pero quizá, tal vez y mis palabras escritas
atrapen un instante tu atención,
puede ser que al leer unas cuantas líneas
te hagan sentir o soñar.
Tal vez entonces ya no sea
un ciudadano más habitando este mundo
y me convierta en alguien que lees a diario
o quizás una vez o mejor de vez en cuando.
Quizá entonces yo adquiera un rostro,
y deje de ser unas líneas tras el monitor
y ya te sea familiar.
Tal vez dejemos de ser unos más
de esa inmensa población de desconocidos,
que ahora mismo transitan este mundo
para ser una persona importante
que forma parte de nuestras desconocidas vidas
¿por que no?
Puede ser quizá , tal vez.

MMM
Malu Mora
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12comentarios 137 lecturas prosapoetica karma: 107

Dicho familiar

En una conversación
Un dicho me mencionaron
Trata de la familia
Y es que
La familia
Te puede engañar
Te puede traicionar
Pero sigue siendo familia
Y a la larga
A la familia
Todo se le perdona
Me puse a pensar
Toda esa importancia
Del lazo familiar
A una persona
Te someten a amar
Con la excusa
De que son familia
Lazos de sangre
Uniones divinas
Que te dicen
A quien debes querer
A quien debes amar
Y sus maldades
Sin importar su gravedad
Debes perdonar
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1comentarios 26 lecturas versolibre karma: 67

Venezuela (Jotabé)

Una manzana roja de la sangre y putrefacción
paso de fruto Maduro a ser fruto de corrupción.

Pintó de hambruna y de muerte a la aurora del tricolor
convirtiendo el amor más fuerte en un llanto de dolor
por ver marchar a su suerte con maletas de valor,
los recuerdos de una cena familiar... ya sinsabor.

Con un nudo en la garganta se marchan, aunque les duela
cargando las esperanzas arrastradas por su suela.

Pero... llegara ese día que se entone tu canción
con el tono de alegría que anunciará tu esplendor
reencontrando a las familias en su amada Venezuela.
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11comentarios 136 lecturas versoclasico karma: 87

In Memoriam

Ha pasado tanto tiempo,
tantas noches, tantos días.
Junto a la melancolía
conversamos otra vez.

Quiero hablarte sobre el clima
sobre el paso de los años,
como desde tu partida
nada ha sido lo que fue.

Los recuerdos en el viento
con fragancia de tristeza
se convierten en quimeras
de otro frío atardecer.

Caen lágrimas de la lluvia
donde hay dos niños jugando
el que quise ser de antaño
y el que nunca más seré.

Remolino de recuerdos,
sentimientos de impotencia,
de pensarte de momentos
sin poder volverte a ver.

Y esta atmósfera tan densa
cargada de mil preguntas
donde espero mil respuestas,
esas que nunca tendré.

Los consejos que me diste
y también los que faltaron
recordar intento en vano
se fundieron en ayer.

Extrañando tu ocurrencia,
los días de pesca robados,
todo el tiempo que pasamos
y aquel que no pudo ser.

La neblina del pasado
va borrando tu silueta
y solo tu eco resuena
cuando pierdo lucidez.

En medio de la amargura
maldiciones mil pululan
en mi mente, y se derrumba,
no acepta esta realidad.

Pero...

En mis noches mas oscuras
aun tiene brillo la luna
que al oído me susurra
que en mi mente vivo estás.
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10comentarios 101 lecturas versoclasico karma: 128

Batlle siempre me ha recordado a batalla, supongo que por su espíritu incansable de luchadora

"Nosotros no somos de madre capitalista. Nosotros somos de madre obrera."


Avanza por el pasillo con el sumo cuidado de los pasos indecisos que buscan pisar sin caer, sin perder el equilibrio al borde del precipicio que es el vacío del fin de la memoria. Y yo, al verla alejarse así cada vez que me da las buenas noches, como que intento hacer memoria por ella, y recordarle continuamente a qué día estamos, qué instante de la semana es mañana y preguntarle si ha tomado las pastillas, los polvos y el jarabe, en ese orden, pero al revés, consciente de que si no la regaño cada día por la cantidad de comida que sobra nadie lo hará, pero intentando hacerla entender y razonar, porque los gritos nunca sirvieron de nada para educar y ella, tirando de refranero popular lo sabe y me mira y me lo recuerda: Que por un oído me entra, y por el otro me sale.

Que la nevera nunca esté vacía, y la despensa siempre llena, supongo que es la herencia directa de una posguerra que dejó más miseria que toda la grandeza moral que nos vendieron que iban a instaurar durante la última cruzada de la cristiandad, que por desgracia, tuvo que tener lugar en nuestro país. Cuando nos sentamos a cenar y ve alguna noticia de actualidad y me pregunta que este de quienes son, y yo le digo que es Garzón, que es de los rojos, de los nuestros, de los del Padrí; y ella sonríe, se ríe, y asiente con la cabeza, y dice, como me dice cada vez que voy a una manifestación, que al Padrí le habría gustado conocerme, que era de los suyos, de los que creen que vale la pena cambiar el mundo, y yo sonrío, y le digo que lo sé, que a mí también me habría gustado conocerlo, y es verdad, a veces echo de menos no haber conocido a ese bisabuelo del que solo tengo como recuerdo un recopilatorio de prensa soviética que se llama como el satélite Sputnik, pero en castellano -los artículos, no el nombre-.

En momentos como ese, ella hace memoria y me cuenta como iba a ver a su padre a los campos de concentración, a mí me llama la atención su conciencia de la situación vivida y como no llama cárceles, sino campos, a esos lugares en los que internaron a todos los luchadores por la democracia y la libertad que cayeron a manos del franquismo. Continúo, que me voy por las ramas. Ella recuerda, y entre esos instantes de su niñez, siempre me cuenta como a veces a los presos los dejaban nadar en la playa y me cuenta, con la ilusión de una niña, como lo veía saltar desde lo alto de una cala y zambullirse en el mar. ¿Pero tú sabes la altura qué era? ¡Como diez metros! ¡Y saltaba y hacía CHAF! Acompasando la explicación con grandes gestos, para ensalzar la magnitud de la hazaña.

Otras veces hablamos de la política y me pregunta que qué ocurre en Venezuela y yo le digo que gobierna el pueblo y a los ricos eso no les gusta y ella me dice que claro, que a esos nunca les gusta, que por eso hubo una guerra civil aquí, porque los que mandaban querían seguir siendo ricos. Y se queda pensativa mirando el infinito, y como pasándolo mal al recordarlo, pero consciente de que debe contarlo, me explica como un día vinieron unos con camisas azules a buscar a su padre. Que petaron en la puerta, y su madre, les mandó a ellas y a sus hermanas esconderse bajo la cama en la habitación. Vieron sus pies, y en medio de la noche se llevaron al Padrí. Y a ellas les tocó pasar hambre, más de la que pasaban, hasta el punto de tener que comer las mondas de las patatas si no siempre, sí con frecuencia.

Cuando me lleva al cementerio yo la sostengo del brazo, sé que necesita llevarme de vez en cuando, como mostrándome los procedimientos de esa especie de ritual con el que rendir cuentas con los que ya no están, y a ella eso le hace ilusión. Y cuando lleva mucho sin ir porque ha estado mal de la pierna o de la cadera, pide perdón y les lleva las flores más bonitas que encuentra, como excusándose por haber faltado a su cita semanal. Camina con calma, me pide que coja una regadera y se dirige a la tumba de su marido, la riega y la limpia, como cuidando todas las arrugas que no pudieron envejecer juntos, hablándole en catalán y en voz baja, contándole todas las novedades, y que mira, que ha venido el vigués, el nieto de Manolo, que que grande está y cómo cuida de su abuela, que qué bien que lo pasamos juntos, que la espere una miqueta, que todavía le falta para reunirse con él.

Después recorremos el cementerio, a mí siempre me han parecido lugares fascinantes y me pierdo observando los mausoleos, las fechas de las tumbas y respirando todos los recuerdos perdidos que viven entre los que ya no están por acá. Giramos en una esquina y luego en otra, y llegamos a la antigua zona republicana, ahora es una zona más, pero siempre me ha parecido bonita la idea de que mi bisabuelo esté allí, como una forma sencilla, pero importante, de recordar que se dejó la piel en el Ebro, en la cárcel y que se salvó de la muerte por un azar del destino, porque las celdas estaban llenas y porque España necesitaba mano de obra y Franco decidió que era mejor el indulto, que ya habían aprendido a callar, aunque siguiesen gritando en voz baja y escupiendo cada vez que pasaban al lado de los del club de Hípica, que eran todos falangistas de los de camisa azul en domingo.

Y nos detenemos frente a la tumba, y otra vez la conversación en catalán, que mira tu bisnieto, que es como tú, que ojalá lo hubieses conocido, porque es de armas tomar. Y que me riñe siempre, pero lo hace por mi bien y porque me quiere, y que lo pasamos bomba juntos y que está con una chica muy riquiña y muy maja, que viene mucho de visita. Que en muy poco estoy con vosotros, pero esperad unos años más, que los quiero ver juntos. Y no lo dice, pero yo estoy seguro de que lo piensa, que no se quiere ir hasta que me vea mayor, porque para él sigo siendo un niño, de 24 años, pero un niño al fin y al cabo, y que no se puede ir hasta que hayamos reído tanto como para no olvidarla.


Y luego volvemos, y vamos para casa, o al médico, o a la farmacia, y subimos las 95 escaleras de su casa -se sabe bien ese número y siempre que puede nos lo recuerda, sobre todo al doctor y a los otros viejos que se encuentra por la calle, entre quejas que más bien son muestras de orgullo propio-.


Otras veces vamos a por helados a la Torre, uno de chocolate para mí y uno de limón para ella, nos sentamos en un banco y vemos el cielo de Coruña despejado, mientras hablamos y disfrutamos, de los cucuruchos, de las pipas, de las vivencias, de los años. Y cuando volvemos estamos agotados, sobre todo ella, pero sonrientes y pensando en qué cenar en un rato.


* * *


La Yaya, que así siempre he conocido a mi abuela, pasó muchas penurias durante la posguerra, por eso yo cuando veo la nevera llena me enfado un poco, pero no mucho, porque me doy cuenta de que todo lo sufrido bien vale el tirar de vez en cuando algún yogur caducado, que lo importante es soportar las heridas del pasado y como siempre, intentar que el olvido no nos engulla la dignidad, que bastante nos hicieron sufrir como para que hoy en día tengamos todavía que callar.
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Dicen que viene en silencio

Dicen que viene en silencio,
entre sombras de caminos
que llevan ceniza y hiel.
Yo sé que vino despacio,
agarrándose a mis dientes,
incrustándose en mi piel.

Tres suspiros silentes llenaron la habitación...
Y te fuiste...
Te fuiste andando con ella,
dejando mi alma exhausta,
perdida en la sexta planta.

Un señor de bata blanca,
algo así como un fantasma,
me dijo lo que era tu cuerpo:
un gran pedazo de carne
que se quedó sin aliento

¿Y yo?
Yo ya no te lloraba,
ni te besaba la frente,
no era más que una mirada
que se perdió entre la gente.

Y mientras los mercaderes llegaban
con los servicios pactados,
una urna en tus cenizas
y una rosa en tu epitafio,
yo con las manos sangrando
fui recogiendo, entre tanto,
todos los tristes pedazos
de un corazón desarmado.

Y así,
con los trozos aún calientes en las manos,
partí como tú en silencio,
a empezar un lento baile
de nostalgias y recuerdos.
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Mariposas negras

Siete mariposas negras anidaron en tu mente,
entristecieron tu corazón y marchitaron tu frente.

Nos mirabas y sabías que éramos parte de tu vida,
pero dichosas mariposas negras que no te dejan distinguir,
entre tus hijos y tus nietos, entre tus parientes y amigos.

Aún te vemos sentada en tu sillón,
con el cabello blanco y plata como la luna bella,
y en esos ojos de perdida mirada buscamos respuestas,
te buscamos a ti.

Nos miras fijamente, incorporas tu espalda,
y en un último esfuerzo se entreabren tus labios,
pero un balbuceo extraño enmaraña las palabras
y caes rendida de nuevo más entristecida y hundida.

Tu cabeza se ladea y ya por tu mejilla,
se abre paso una lágrima
que te aprieta la garganta con rabia y con dolor.
Malditas mariposas negras que oscurecen el Alma.

Y se duele el corazón, ¡cómo se duele!
Que no pudiendo expresar su dolor por dentro se muere.

Con el tiempo, fiel enemigo,
la oscuridad se hizo más grande.
Sólo al final del camino, quizás en tu último aliento
te sabemos ya libre.
Porque a tus pies les nacieron alas,
y tan alto has volado que tus negras compañeras
ya no te alcanzan.

Y aquí quedamos tristes,
sí, y también felices por saberte en paz.

Pero aún podemos verlas,
y si levantamos nuestros ojos
ahí están sobre nuestras cabezas,
revoloteando incansables y negras.

Malditas mariposas de fuego que nos negaron tu Alma.
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Apaga la Luz del Mundo

Apaga la luz del mundo (papá)
que voy a dormir solita
pues soy una niña valiente
que luz ya no necesita.

Un cuento, mimos y un beso
es todo lo que necesito
para quedarme dormida
abrazadita a mi osito.

Te puedes marchar tranquilo
yo sé que estas a mi lado
y no tardarás en venir
si el miedo me ha despertado.

Apaga la luz del mundo (papá)
que no luzca ya luminosa
mas caigo en sueño profundo
al alba despierto orgullosa.
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Quinta luna

Siempre sentí que la soledad seria la única que me acompañaría a lo largo de mi vida. Y que mi existencia, no era mas que una gota de lluvia que tarde o temprano rato romperá en los brazos del duro suelo

Sin embargo, con el paso de los años , hay algo que me ha quedado muy claro. Quiza es porque estoy acostumbrada a ponerle la otra mejilla a la vida, quizá porque siempre haya tenido a alguien detrás , que sin yo darme cuenta me susurraba dulcemente que valia para algo más que para quedarme en casa escondida y llorando porque la vida es dura

El silencio, siempre había sido mi mejor refugio, hasta que entendí que no debo callarme una sola palabra ni esconder una sola lagrima. Que soy humana, que siento, y que mi corazón de vez en cuando se vuelve cenizas de vez en cuando. Que no soy una persona a la que puedas golpear porque sabes que no me voy a devolver. No, todo eso se acabo

Yo nunca devolveré el dolor que me han causado, porque valgo demasiado como para ponerme de rodillas ante la ira y el odio. Pero ten por seguro, que no me dejare pisar ni una sola vez


Que sere pequeña , y probablemente aparento ser una niña indefensa que nunca ha tenido que enfrentarse al dolor. Pero, como siempre me dices que las apariencias engañan . Y detrás de un pelo desordenado y un rostro pálido se esconde un alma que a pesar del rechazo nunca se ha postrado ante las fuerzas malignas

Me has visto llorar a escondidas, y has sido mi fiel consejero en esos momentos en los que me ahogaba con unas palabras que nunca habría pensado que pudieran llegar a ser mías . Tu que me has enseñado una lección e vida

Que la guerra no se gana con una sola hazaña , y que las grandes victorias son fruto de pequeñas revoluciones que la luna, acompañada por el gran firmamento donde solo quedan aquellos que hicieron de su vida un recuerdo legendario, observa como si fuera la diosa de la elegancia

La verdadera esencia de la valentía no reside en hombres musculados, ni en armas manchadas de sangre. La verdadera valentía esta en reconocer que no eres inmune al mundo, pero pese a ello, y pese a que tu corazón pueda ser cenizas, siempre resurge con un destello de luz como si se tratara del ave fénix

Y a resurgir, me enseñaste tu . A llevar la cabeza bien alta aunque lleve la cara empapada de lagrimas, y a demostrarle al mundo que no me voy a poner a la altura de los que dañan porque yo, soy más que todo eso, y jamas conseguían convertirme en un monstruo. Gracias, de veras, por salvar mi alma humana cuando mi peor crisis me arrastraba a la oscuridad, sin que yo apenas pudiera vivir sin luz.

DEDICADO A MI TIO QUE ME ENSEÑO QUE UNA FLOR DE PRIMAVERA PUEDE RESISTIR HASTA EL MAS FRIO DE LOS INVIERNOS
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El segundero del reloj

A veces pienso en la crueldad del tiempo, el segundero gira y gira sin parar, pienso en la injusticia de las horas, que a veces juega en contra y en otras ocasiones a nuestro favor, pienso en lo efímero que resulta un minuto y la sutileza con que se escapa un segundo.

Pienso en qué será de nosotros, dónde nos llevará la vida. El segundero sigue girando, mientras yo, me aferro a los recuerdos. Ojalá y el tiempo no juegue conmigo, queriendo intentar borrar mi memoria.

La vida transcurre, y sigo aquí pensando en el tiempo, es algo intangible, es tan sublime, que me gustaría tener más instantes, más horas de vida para disfrutar, pero es imposible almacenarlo. Otra vez pienso, en lo fácil que resultaría si todo fuese un sueño.

La agujas del reloj siguen su curso a ritmo lento. La Luna está en su lugar de siempre, y yo mirando al cielo, pensando en lo efímero que es el tiempo.

Si pudiese retroceder a esos años, juro que volvería a buscarte, para juntar nuestras miradas, así no volvería a sentir que te extraño y dejaría de pensar en que ya es imposible abrazarte.
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"5"

Tenías el cuerpo lleno de aguijones.
Los ojos, la boca, las yemas de los dedos,
el miocardio.
Tu cola de escorpión trató de robarte el pulso cuando estabas en el vientre.
Mamá atajó tu veneno, te salvó.
Yo tenía apenas cinco soles y la avaricia de la hija única.
Mi silencio y tu mirada rasgada se entendieron pronto.

Aprendí a curarte los golpes con sal y mantequilla,
te escudé de los gritos de papá,
asumí tu risa con la precisión del toque del angelus.
Te odié
con amor de hermanos.

*

Naciste un 5 de noviembre, caracazo de mi existencia.
La numerología advirtió: impaciente, inquieto, impulsivo, insatisfecho.
—Pónganle un nombre que le amanse el carácter, aconsejó la madrina.
(El padre hizo oídos sordos).
Alejandro.
Tu huella de Atila no deja tregua en esta viña del Señor.

*
Somos Caín sin Abel.
Los hermanos que se drenarían las venas solo para quebrar el vínculo sanguíneo.
(Madre llora en un rincón: "¿En qué fallé, en qué fallé?")

Nunca tendremos la postal de familia feliz.
No serás el tío favorito en las charlas de sobremesa.
En cambio,
te volverás la cicatriz bajo mi costado izquierdo,
la herida de una guerra que aposté por ganar
y perdí apropósito.
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Tabú

Abuela, te hicieron tabú.
Tu nombre no repica entre los muros de la casa.
Este fue el trato que hicieron tus hijos para salvarte:
olvidaron el cianuro,
desordenaron la ropa recién doblada y planchada,
devolvieron el almuerzo,
condimentado con tu ira.
Quebraron tu retrato.
Silenciaron tus nanas.
Abrazaron la orfandad
de tu vientre extinto.

Jamás te lloraron.
*
Todo, abuela, para no imaginarte árbol,
estático
sin gloria
atrapada por siempre en el bosque terrible que pintara Dante.
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Canto del hogar

Dos gatas hay en mi cama.
La una mi mano busca,
la otra mi brazo agarra,
las dos caricias demandan.
Y yo componiendo el verso
no puedo afilar guadaña,
pues estas dos zahoríes
de risas cubren mi almohada.
En el pecho una esfinge
y a mi lado una corona.
Reina de Egipto la una,
reina de Java la otra.
Y allá en la lejanía
de la entrada al hogar
se oye el bramido fiero
de otra reina al dormitar.
¡Que tres ángeles me guardan!
¡Que tres amores me dan!
¡Ay virgencita del Pino,
líbralas de todo mal!
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Crecerás y volarás

Crecerás y te llevarás contigo
toda mi inocencia, a la niña que fui.
Dejarás de querer compartirlo todo.

Toda esa luz, todos los colores.
Toda esa luz dejará de ser por mí. Para mí.

Cumplirás años. Volarás.
Tropezarás con tus dudas, tus miedos.
Me apartarás. Pero no lo hagas. Nunca.

Buscarás, saldrás a entender el mundo.
Querrás probar a qué saben los besos.
A qué sabe lo prohibido.
Vivirás y cumplirás sueños.

Dudarás de todo.
Dudarás de mí. Y de ti.
Te enfadarás.

Entenderás que la derrota puede ser un aliado.
Llorarás sin que yo pueda abrazarte.
Reirás. Amarás. Volarás.

Tendrás el mundo a tus pies.
Y serás lo que tú quieras ser. Y volarás.

Te llevarás contigo todos los abrazos.
Dejarás de dibujar y bailar conmigo.
No seré yo quien esté a tu lado a cada minuto.
Los cuentos, ahora, los leerás tú.

Me echarás de menos.
Pero saldrás a buscarte.
Me llamarás, puede,
alguna vez, pero ya serás otro.

Serás quien tienes que ser.
Abrazarás recordándome.
Conmigo siempre, pero sin mí.
Con otros. Con los tuyos.

Tendrás la felicidad que mereces.
Y te acordarás de mí cuando leas cuentos.
Me abrazarás
por mi septuagésimo cumpleaños.
Ya echo de menos leerte cuentos.

Sonreiré porque la vida te cuida.
Les contaré a tus hijos
los cuentos que te debo.
Y buscaré en tus ojos
lo que hace que todo tenga sentido.

Te cuidaré, incluso aunque no me dejes.
Incluso cuando ya no pueda. Siempre te cuidaré.
Porque esta casa tiene el color de tus dibujos.

Hay un columpio en el jardín que lleva tu altura.
Y tu nombre, tus raíces, tus recuerdos.
Nuestro nombre volará. Tu luz lo inundará todo.

Y tu risa lloverá
en cada amanecer, en cada beso.
Y en estas ramas viejas
siempre encontrarás cobijo.

Un camino. Siempre.
Para encontrarte cuando te pierdas.
Para encontrarme cuando me pierda.
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La Nevera

La Nevera.

El Banco de España
aconseja bajar el sueldo base
para ser más pobres que el hambre.
Un silencio que truena
en este Otoño cruel del paro.
De familias sin trabajo
sin dinero como comer
a diario.
Recursos sin tener
nada en una nevera
de tecnología punta.
De oro y plata.
Vacía.
Llena de
aire.
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¿Quién eres?

¿QUIÉN ERES?

¿Quién eres?
eres la persona más importante de mi vida
la única e irrepetible
la mujer más importante de mi ser
la que me dio la vida
la que me ha visto crecer
que ha estado allí en las buenas y en las malas
en la salud y en la enfermedad
compañera de aventuras
amiga y más
la más bella
mi musa inspiradora
mi todo
--Mamá---

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Enero 2018
(Poema que forma parte de la Antología: Positivo todos los caminos abiertos para los Poetas, Editor Alfred Asís, Chile 2018).
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Traerán sus mejores galas

No he de mirar al viento
desde mi vieja atalaya
para saber que vendrán todos
en un silencio artificial
de paraguas negros.
Vendrán solemnes algunos
y algo dormidos los otros.
Escucharán vacías palabras
de un sacerdote vacío
desgajado ya hace tiempo
del camino de la vocación.
Habrá lágrimas queridas
y otras, tal vez, no tanto.
Habrá sollozos y abrazos
y suspiros perdidos en el cielo.
Unos serán de pena
y otros serán de alivio.
Vendrán mis hijos con su madre,
mis nietas con sus padres,
mis nueras con mis yernos.
Vendrán ciertos amigos vivos a despedirme
y otros amigos muertos a recibirme.

Y mi padre.
Y mi madre.

Y el hermano que me sobrevivirá
llorará en una esquina solo,
bajo la lluvia,
con calor en las mejillas
y sin frío en las entrañas.
Y yo estaré en todos ellos,
entre los vivos y los muertos,
entre la tierra y el frondoso árbol
que presidirá mi entierro.
Y habrá algunos, sólo algunos,
que notarán mi aliento en su cuello,
y un cuatrillón de partículas
saltarán en su interior
proponiendo mil futuros.
Y yo estaré en todos ellos,
como brizna, como insecto,
como halo en su cabeza
o como humo de incienso.

Allí estaré, lo juro...

Traerán sus mejores galas
y algún elegante discurso
(con lo bonita que es la lluvia
cuando suena sola).
Dentro del negro vestido
mi mujer traerá el alma rota.
El ataúd será de un marrón claro
o de un caoba lustroso.

Traerán sus mejores galas
y con ellas se irán yendo,
como los días postreros
a mi muerte fueron viniendo.
Y todos quedaremos en suspensión,
como cúmulos de estrellas globulares
perdidas en el cosmos.

Traerán sus mejores galas
y mi poema en sus manos.
Y todo acabará en este preciso instante,
con el sonido de la última letra en el aire.
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Nací de una sonrisa

Nací de una sonrisa
En el hogar de un caracol
En construcción.

Pedro y dolores
Dolores y pedro

Obreros singulares
Humildes de profesión
En el reverso de la canción
Fueron creando su pasión
Un ratito de lluvia y otro de sol
Y un jardín para los dos.

Pedro y dolores
Dolores y pedro

La simiente ya dará
La conjunción verbal
De nuestras miradas
Y la luna admirada
De las estrofas de nuestros cuerpos
En pareado gramatical
Silabico y musical
Que resuena en nuestros labios
Cuando fundimos los abecedarios
La palabra amor y sentimiento
Creando del universo
La tierra, el agua, la vida
Porque no hay más creación
Que dos personas que se amén.

Pedro y dolores
Dolores y pedro

Latidos que siembra la tierra
Y que la vida lleva cosecha.
¡¡Coje mi mano compañera!!
Que el camino nos acaricie
En las estaciones del tiempo
Cual amante arderemos
Cobijando en nuestras entrañas
Tres nuevos universos.

Nací de una sonrisa
En el sureste de una caricia
Que con la brisa de levante
Me dio la vida mi madre.

Gabriel Hernández Sánchez
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