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Mi coraza de mar...

Me voy a hacer una coraza
de arena, nácar y olor de mar,
para soportar las noches frías,
las mareas de palabras,
las palabras que marean...

Me voy a hacer una coraza,
para ser fuerte, dura, fría,
para abrigarme por las noches,
luchar en los días,
y que el olor de mar
me dé calma...
a mí... y a mi alma...
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Lo que no existe

Hay algo triste
en lo que no existe,
un fugaz recuerdo
de una luz dorada,
un salón de baile
de la Rusia Blanca,
y entre dos amores,
la estepa siberiana.

Hay algo triste
en lo que no existe,
una cohorte dorada
de yelmos bruñidos,
y blancos pendones,
y al galope,
Juana de Orleans,
que marcha a la muerte.

Hay algo triste
en lo que no existe,
humo de Ilión,
polvo de estrellas,
y Venus Afrodita
mirando sorprendida
su mano de la que, como rubí,
fluye el Icor de una herida.

Hay algo triste
en lo que no existe,
¿Qué misterio habrá
en lo insondable
del alma de lo que no es?
¿Puedes decírmelo , corazón,
antes de que se pare tu andar
en la ominosa muerte?
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2comentarios 119 lecturas versolibre karma: 79

Deseo

Primeramente tendría que hablar de esos versos estrellados que algún día se hicieron pasar por besos en un papel , donde ninguno de los dos terminamos de ser protagonistas.Una vida de cine.Un amor de película. El aplauso que precedía a la oscuridad.Apagamos las luces.Corremos hacia la puerta y cerramos de un portazo encerrando en un grito todas las poesías atrapadas entre sábanas o labios cada noche.

Tendría que hablar de todos esos motivos que fueron alguna vez el ritmo de nuestros corazones.silentes.como tu y yo después del cansancio que nos llevaron los reproches y que después fueron perdones.

Te voy a explicar las veces que miré tu camisa favorita, lago Tahoe ponía.Y podía leer de memoria tus ojos cuando algo no iba como esperabas.

Aunque para esperar , la que finalmente esperaba era yo.

Esperaba que provocaras cualquier gesto , mueca , seña , guiño para descifrar lo que querías decir pero nunca dijiste.

Y decido darme la vuelta esperando a que sigas detrás mía ,a que sigas las huellas que un día intenté dejar en tu vida y que borrabas con cada zancada tuya a algún lugar que no me llevaste nunca.

Y desapareciste como una estrella fugaz .

Y entonces pedí un deseo... No volver a esperar a alguien que no me espera nunca.
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Qué esperas...

Ya sé que dices que soy una intensa
que me rompo casi sin tocarme
y me recompongo saliendo ilesa
de lo que me hace derrumbarme...
pero qué esperas de alguien que le gusta levantarse escuchando a Izal mientras abre la ventana y se despejan todos los miedos de la noche anterior.
Pero qué esperas de alguien que le gusta hacer trayectos largos en el tren consigo misma.
Pero qué esperas de alguien que no comprende que el amor bueno es el que te hace daño.
Pero qué esperas de alguien que quiere querer tan fuerte que no haga falta decirlo en voz alta porque se siente más un susurro que un grito.
Pero qué esperas de alguien que se pinta los labios y luego se lava los dientes .
Pero qué esperas de alguien que es despistada hasta decir basta.
Pero qué esperas de alguien que tira todas las mañanas el vaso de leche porque es demasiado pronto para ponerse las gafas y ver con claridad todas las cosas que a veces están a oscuras.
Pero qué esperas de alguien que lee y escribe poesía cada vez que la vida le da un respiro.
Pero qué esperas de alguien que lee el horóscopo semana si , semana también.
Pero qué esperas de alguien a quien le gusta el chocolate con galletas de chocolate.
Pero qué esperas de alguien que sigue buscándose en la estación donde se perdió una vez y aún no se encuentra ni se encontrará.- Ya no eres la misma, amor.- me digo.
Pero qué esperas de alguien que no quiere sumar besos sino multiplicarlos y elevarlos hasta ese techo que ninguno podemos tocar , cielo.
Pero qué esperas de alguien que piensa que nada tiene que hacer la poesía si no han visto sus labios.
Pero qué esperas de alguien que quiere llenarse de deseos hasta las pestañas.
Pero qué esperas.
Dime qué es lo que esperas.
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Esencia oscura

Cuando la oscuridad salió a la luz,
un árbol de Navidad dejó de brillar,
miles de lágrimas dejó caer,
una familia reunida,
los murmullos cogían fuerza,
la esperanza parecía fluir
al igual que la asimilación de
que cualquier cosa podía pasar,
miles de noticias llegaban,
personas sin aliento de un lado a otro.

La vida estaba cambiando,
estaba cambiando la manera de pensar,
la manera de asimilar las cosas,
ya nada era igual.
Ya no había sonrisas verdaderas
ni lágrimas de felicidad,
tan solo una máscara para que el héroe no se ausentara,
tan inocente flor llena de oscuridad,
sus inmensas ganas de que todo pasara,
su inocente mirada sin saber nada,
con ganas de vivir y volver a su naturaleza.

Si supiera la maldad que recorre su cuerpo,
no querría estar donde está,
pero lo que no sabe es la falta que hace,
es como la medicina que le hace falta al enfermo,
como el agua a las plantas,
como la comida a los humanos o
como un ABUELO a sus hijos y nietos.
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Mi azotea

Sentada ando en lozas rojizas,
A mi vista veo toda una pista
de cielo, de naturaleza, de vida.

Sobre mi posas, negra,
viendo en ti el pasar de los años.
Disfrutando de tu mera sonrisa.

Disfrutando de tu mirada con la mía,
de escuchar a los pájaros cantar,
de como el viento roza mis mejillas.

De las nubes gozo
cuando el sol las llenas de colores,
mientras tú, pidiendome caricias
sentada en lozas rojizas.
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El falso placer

Nunca presumí de arrepentirme
si abrazo de mujer infiel me ató,
ni otra mujer en lecho entregada,
fingió el deleite como bacante plena.

Oh, ¡qué fatal es el arrebato femenino!
¡Qué fingida su entrega voluptuosa
cuando se retuerce aspirando el anticipo
tumultuoso del grito que no suena!

Allá, como hiedras sobre musgos,
se resbalan los cuerpos estremecidos
y ríos exhiben la decaída lava ardiente
que rápida se funde sin conquista.

¡Cuánto más recogido en mustio lecho,
por ti hiervo de amor, extraña niña,
cuanta más gloria, al proscrito recuerdo
de aquel placer, me otorga tu sensible antojo.

Con lánguida memoria, con viva y lánguida
memoria me consuelo, y agradablemente,
cuanto más medito y plácido me siento,
más gozo con los besos de tus labios.
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Felicidad

Tu sonrisa,
la mía,
una mirada,
todo brilla.
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Lo seguirás haciendo

Te he escrito tantas veces que he llegado a pensar que sin leerme ya me entiendes
Te he odiado tanto, que ni siquiera entiendo cómo es que te sigo perdonando
Es que sí, cuando menos pienso ya estamos hablando y olvido que lo mismo tu no sientes
Y otra vez te pido que no me hagas daño, y lo prometes… pero sabemos que lo seguirás haciendo.
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La Muñeca

-¿Te enamoraste de mí?
-(No podría estar más enamorado…)

-¿De estos rizos desordenados,
o de estos lentes anticuados,
que esconden mis ojos castaños?
No logro entender a la gente,
Los rumores invaden mi mente,
Y las cadenas se aferran tan fuerte...


-Dibujo en tus mejillas,
Con la pluma de mi poesía.
Navega en los ríos de tinta,
Seca tus lágrimas con la brisa.
Ya no veo el miedo en tus pupilas...


-Encerrada en esta caja con cinta
¡No quiero ser ejemplo para las niñas!
Ni de la mujer que esta perdida
Porque quieren cintura de avispa,
o vestir para llenar la vista
¿Que no le encuentran valor a la vida?
¿O no pueden sentir la hipocresía?

-Nunca fuiste una muñeca,
Rompe el paradigma que te encierra.
¡Iza la bandera de una guerrera!


Marcame a rojo fuego,
En mis labios y en mi cuello.
Desliza tu luz en mis tinieblas
Que con ternura y paciencia,
Me atrapaste en tu estela.
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Taconeando

La parca le fue
taconeando.

Las piedras hicieron
de cada día
un pan,
tan necesario como enfermizo.

Inyectando a las goteras del miedo
su vida, su alma,
pasaron de verse estoicas.

Dejó
su sombrero
de ser.

Cada uno de sus espejos humedecidos
reflejaron, con impotencia,
el final del trayecto.

Nunca llegó a puerto.

A su vela la golpeó un rayo.

Peor dicho:
El puto cáncer.
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Vida

Ella,
luciérnaga en penumbra,
luminosa como la falta,
brillante,
caprichosa;
henchida de preguntas que hacerse,
vacía por dentro
y por fuera.

¿No es, acaso,
el pasatiempo del artista?

¿No es ella la que inspira
la pluma que ha
de escribir estos versos?

Todo lo que tiene es su nombre:
soga al cuello de todos
los que se hacen llamar vivos.

Mi lamento ha de alimentarla
de aquí
a la eternidad,
no es clave su peso
ni importante su magnitud,
pues,
para qué mentir,
es ella la musa que inspira al poeta,
es ella
todo
lo
que
tengo.
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Modelado y vaciado

Volvemos al mismo lugar
a la estancia que fue,
colocamos los cuerpos
en idéntica pose,
misma mirada anfibia
doblaje de palabras,
manos, nuca y fricción.

Sincronizados
los ritmos cardiacos
y el plagio del instante
irrepetible
volviéndolo a llenar
con la carne fecunda
de aquella hora turbia,
igual que quien rellena
la moldura vacía,
derramando
saliva, caricias y piel
hasta sellar
esa grieta del tiempo.

Exactamente todo cuanto fue,
fielmente nada.
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2comentarios 47 lecturas versolibre karma: 105

Virginidad perdida

Desnuda en la penumbra,
el lienzo de su cuerpo
del valle a la llanura
revela su misterio.

Instante clandestino
que da forma a la incógnita,
tentando con sigilo
la rosa que desflora.

Oscuro es el deseo,
su libido insondable,
recóndito el secreto,
su sexo indescifrable.

Afloran los estímulos
en ese cuarto oscuro,
temblando el sable frío
sobre el calor profundo.

Hermética es la cripta
de su placer más íntimo,
descífrese el enigma
al dividir el virgo.
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¿Me soltaste?

...

Me espera un destino incierto
Hojas marrones y suelo gris;
un destino que está en mis manos y,
la única decisión que puedo tomar.

¿Dónde? ¿Cuándo?

Cuando el paisaje se torne desvencijado
y en mis manos ya no haya tinta.
A cierta hora, partiré contando las últimas gradas.

¿Solo?

Si. Estará en mí tu melancolía y me acompañará
será su voz, mi voz.
Sé que tantas lágrimas se disiparan
silenciosamente.

Vendrá la noche y su disparo
u otra forma de despido, seguro que sí.
Me acurrucará y dormiré
sin lamentos, descansado.

En los días que he vivido
me has vestido
y en los días de partir
me has ganado.
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4comentarios 52 lecturas versolibre karma: 108

Palma

La palma de tu mano,
ese techo del mundo para mis ojos,
cae sobre mi amor,
limpia mi cuerpo humano.
La palma de tu mano,
origen de los antojos,
esquila mi tez con seda de viento,
bendice mi infantilidad, me haces verano.
La palma de tu mano,
obedece a lenta impaciencia,
elegante, convertida en glamurosa,
mi manía a tu mañana, tan cotidiano.
La palma de tu mano,
olorosa a duendes, fragante vergel,
de tus nudillos hago mil lemas,
de tus dedos, mi patria como héroe y villano.
De la palma de tu mano
yo hago magia, líneas del cielo, los cometas
que esquían el firmamento,
escriben que soy tu eterno niño anciano.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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3comentarios 39 lecturas versolibre karma: 100

Puerta

La puerta que todo desconoce,
un simple armario, una vértebra de titán,
un siglo de madera, un enlace al Todo,
dos universos siempre nos unirán.
Detrás de ese secreto,
el estigma del qué dirán,
crucemos esa puerta innominada,
esa que designa quiénes nos llamarán.
Y un vacío puede haber, la Nada,
los ojos desean saber, y verán
dentro el origen del Destino,
el mundo de mi alma y corazón, te amarán.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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7comentarios 67 lecturas versolibre karma: 118

Amor prohibido

Contesta a mis preguntas por ventura,
da respuestas que calmen mi locura.

¿Con qué ardid me has robado el corazón?,
sabes, ¿cuándo perdimos la razón?,
dime, ¿cómo controlas tu emoción?,
cuenta, ¿dónde nos lleva esta pasión?


Y aunque sepa que amarte está prohibido,
y por quererte tanto estoy perdido,

no le demos aliento a la censura,
mantengamos intacta la ilusión,
que tus besos, me quitan el sentido.
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11comentarios 89 lecturas versoclasico karma: 114

A tu entender

...

A tus manos de gusano,
A mi entender, de seda.

Son dulces vinos todos los instantes
que mueren contigo.

Imperceptibles
a la memoria tuya y mía
pero tuya, sobretodo!

Éramos hojas y un vino tinto.
Tú pasabas y yo dejaba caer fruto,
ibas y venias y yo me quedaba.
Nos guiamos a casa.


Manos acariciadas me empujan a emigrar.
No pidas memoria que aquí hay pan.
No pidas ayuda que aquí hay pan.

Me quieren marrón, me quieren en seco.
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Era perfecta

Era el sol en el crepúsculo,
grácil nimbo de una hoguera,
era una piedra preciosa,
una cascada de perlas.

Era un invierno nevado,
refulgente luna llena,
arrecife de corales,
era el brillo de una estrella.

En otoño, manto de hojas,
el arco iris tras tormenta,
era notas de un adagio,
el perfil de una pantera.

Era un campo de azahar,
era un ramo de azucenas,
era un cielo de verano
una verde primavera.

Era el mito de Afrodita,
de la Venus su silueta,
una escultura sin mácula,
era tacto de piel tersa.

En la selva era follaje,
catarata gigantesca,
en el mar era oleaje,
era el sumun de belleza.

Todo en ella era hermosura,
era baile, su cadencia,
era beso, era suspiro,
simplemente era perfecta.
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Oficios de amarte

...

Mis manos
angustiadas, dolorosas
intentaban desde su más mísero dolor
retener todo la presencia de ti, todo el calor

Tal era el frío que convertía a la noche en azul.
Y el miedo se colaba por los espacios desunidos.
Recordaron esas manos
la noche del viernes, 2 am...
miles de murmullos y silencios
y ellas gritaban por tocar ese cuerpo desnudo.

Cuantos instantes son los que decidiste olvidar
pero ayer,
jamás esas manos habían vivido el placer de tanta gente.
Tantas ventanas, tantas quebradas

Herido, mi aliento se muda a tu espacio
no poseía sino mis manos
para recordarte, para cubrir mi cuerpo
para acariciarte, para vencerte.

Porque mañana despertaré
al alba;
en pocos pasos recordaré mi muerte.
Y,

“Espero entonces despertar de la vida”

Foto: Oswaldo guayasamín
pintor ecuatoriano
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2comentarios 27 lecturas versolibre karma: 99

Juramento

Nunca vendrán mis palabras como virutas bajo la lima, ni serán espuma de olvido sobre acantilados de inconsciencia.

No derramaré de ellas decanto de orgullo, ni empobreceré entre líneas imprudentes mi poder innato de amar.

Jamás mi voz escrita será subasta cartesiana para espíritus lisonjeros o voraces de candor.

Aun del mejor postor, intoxica la lira, que paupérrima improvisa su aridez repetitiva llevada al desboco por la frase trillada o la infamia cortada al más puro tijeretazo del ridículo.

Mi presencia cruda asignaré a los temores...

A esos traidores de sí mismos
que irreconocen del verbo diamante

la identidad única,

del único que ama.







Yamel Murillo





Coartada©

D.R. 2018

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Espérame, amada mía

La oscuridad envuelve mi horizonte.
Yo, ciego y sin pista alguna voy hacia ti. Solo, sólo con este amor idílico; avanzando, enfrentando lo más lúgubre de la noche, añorándote a cada paso, susurrándote con cada suspiro.
Amada mía! Espérame que ya emprendí este viaje. Aguarda por mí amada mía, no sucumbiré. Sigo aquí, sólo con este amor idílico.
Mi esperanza está intacta, mi corazón sólo suplica tu presencia; su palpitar se regocija... Pues te siento cerca.
Sigo de pie, abriéndome paso bajo esta tenue luz, reflejada por mi única confidente.
El tiempo me apremia, pero me es paciente, ya todo está a mi favor...
Aguarda por mí amada mía, ya pronto estaremos juntos!
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4comentarios 47 lecturas prosapoetica karma: 70

En una esquina

En una esquina de la habitación, sentada en el suelo, arranada, desolada y escribiendo.

Escribo, siempre escribo, pues en tinta negra me resguardo. Se me empañan los ojos y algo cae por mi mejilla, una gota que llega a mis labios, salada, es salada, lloro.

Escribo y pienso, pienso y escribo. Siento y lloro, lloro porque siento. No lo llego a entender del todo.

En mi esquina te miro, te observo, ¿qué diferencia ves en mí? Soy fuerte, lo sabes, lo sabes bien, lo tienes claro, pero, ¿quieres verme fuerte? Te vuelvo a mirar y veo tus pestañas, tus párpados entornados y tus ojos…, “me encantan tus ojos, ese marrón tierra, ese marrón brillante, esa dulzura…, esas ganas de amarlos”, aún recuerdo cómo te gustaban los míos, aún recuerdo lo que me dijiste. Son iguales, mis ojos y los tuyos, son marrones tierra, son dulces y apetece amarlos. Miro tu cara, ¡qué hermosura! Normal que me fijara en ti, aunque aún no sé cómo reuní el valor para hablarte.

Salado de nuevo, sigo llorando, te miro y lloro, lloro porque tus manos son iguales que las mías, tus ojos como mis ojos…, el amor es igual, él no entiende de sexos, Cupido quiso tocarnos con una flecha a cada uno, fechas que eran idénticas. No encuentro la diferencia entre tú y yo, entre él y ella, entre nosotros y nosotras, entre vosotros y vosotras, es que no la hay, es sólo una letra, es “o” o “a”, ellos y ellas, lo siento, pero me suena igual.

Cierro los ojos, los aprieto fuerte, necesito pensar o, quizá, no hacerlo. Los abro, escribo, recuerdo: “respetar para amar” y tú poniendo los ojos en blanco y diciéndome que no lo entendías, pero que me respetabas y por eso, a punto de que corriesen gotas saladas por tus mejillas, me juraste que si yo había decidido romper nuestra relación respetarías mi decisión:

– Porque la base de cualquier ser humano debe ser el respeto a los demás, al margen de estar de acuerdo o no, al margen de entenderlo o no – eso dijiste, nunca lo olvidaré.

Te alejaste y te perdí, por temor, te perdí. Pero volví a ti, porque el amor es más fuerte que el miedo y yo te amaba, y tú a mí. Cupido nunca dejó de creer en nosotros, nunca se cayeron sus flechas de nuestros corazones.

Y sigo llorando, arranada, escribiendo y mirándote. Pero de pronto, levantas la vista de tu libro, te giras y el semblante te cambia. En un segundo estás a mi lado, preocupado, pero no hablas, estás esperando a que yo me abra cuando me sienta preparada. Tus ojos marrones tierra, imposibles de no amar porque en ellos se refleja todo tu ser, todo tu amor, toda esa forma de respetar para querer. Y mi corazón comienza a hablarte:

– Pienso en toda esa gente que sufre cada día porque no la saben amar, porque tienen a su lado a alguien que no sabe valorar, que no sabe respetar, que no quiere querer. Pienso en todos esos lugares donde nos refugiamos, en nuestras esquinas, para sentirnos a nosotros mismos e intentar sentir a los demás. Pienso en ti…, y en mi suerte.
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La imagen de un espectro

He buscado en la fosa de tus ojos
intentando encontrar un sentimiento,
me sumergí en un bosque de pasiones
y anhelé percibir un triste afecto.

He perseguido el rastro de tu aroma
e inhalado el perfume de tu pelo,
suplicando tener un beso exiguo
me arrojé al fondo del abismo inmenso.

He bebido del néctar de tu boca,
surcado los meandros de tu cuerpo,
he explorado al milímetro tu piel
y escalado los cerros de tu pecho.

Me asomé a la oscura sima de tu alma,
hasta quise entrar en tu pensamiento,
y en la locura eterna por tenerte
penetré en ese infierno que es tu sexo.

No descubrí ni amor ni semejanza,
les inquirí a las hadas y a los elfos
por saber si en el fondo de tu espíritu
yacía un afán o interés sincero.

Al instante me hurtaron la esperanza,
no había atisbo de fervor postrero.
Fijé al punto en tu rostro mi mirada
y solo vi la imagen de un espectro.
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9comentarios 75 lecturas versoclasico karma: 115

Entregas

Tú me prestas tu tiempo
para amarnos
y nos damos amor
a manos llenas.
Yo te entrego mi tiempo
y nos amamos
sin más paliativos
que los cuerpos.
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Niebla

...

si me van a joder
que sea con un latido en el corazón

...
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Niña sureña

Miradas, risas y ron,
y de repente un ardid,
posó mi labio en tu labio
en respuesta a tu mohín.

Con unos besos robados,
así comenzó la lid,
robados y deseados,
es importante el matiz.

Apenas tú y yo quedamos,
la fiesta llega a su fin,
y con tu gracia andaluza
me pides salir de allí.

-Vente pa'mi casa, nene,
que ya sobramos aquí,
que has encendido mi hoguera
y me quiero divertir.


La mañana amaneció
con restos de tu carmín
pintando todo mi cuerpo
de escarlata y carmesí.

El primer rayo de sol
iluminaba Madrid,
llenando cada rincón
de luz ese mes de abril.

Primavera fue esa noche,
tu hogar, un bello jardín,
un oasis, un vergel,
tú, una dama, yo, gentil.

A través de la ventana
vi volar un colibrí,
comprendiendo en ese instante,
lo bello que era vivir.

-Ya me voy, niña sureña,
la luna me trajo a ti,
ahora el sol nos separa
y es momento de partir.

Quizás no te vuelva a ver,
a lo mejor fue un desliz,
pero no te quepa duda
que esta noche fui feliz
.
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Décima: Oumuamua

Se descubre otro cometa,
¡Ah no, es un asteroide!
con trayecto hiperboloide,
inspeccionando planetas
quiebra luz ultravioleta,
¿será una vela solar,
de origen artificial?
¿Habrá alguien que demuestre
que vienen extraterrestres
del espacio sideral?
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Duélanse juntos

...

Es inútil el tiempo. Te dejo y me dejo libre.
Soy tantas veces yo y en todos ellos me has lastimado.

Quiéranse

No dejes todo en un beso.
Palpita la sangre que tienes al lado,
devora la carne en las cobijas.
Suspira en el sexo.

Rómpanse


Ama y grita muy fuerte.
Toma las manos y vuelvelas poesía,
destruye sus miradas.
Lastima sus pupilas con besos.
Muerde su boca.

Respira su aliento
Es inútil el cuarto

Aprisiona su cintura.
Besa el rincón más indeseable,
recorre sus heridas.
Forma nuevas líneas en su cuerpo.
Inventa un mapa para encontrar su sexo.

Hazlo y vive

Camina junto a sus pies.
Destruye los pecados;
inventa nuevos.
Acábense el aire que les queda.
Llena de balas y espinas su rostro.

Quiérelo
Quiérela


Duélanse juntos

Estoy creciendo a carcajadas
y respirando en lo más hondo.
Duermo y me agito junto a ti.

Es extraño y fiable.
Eres las cobijas de esa nueva casa
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10comentarios 136 lecturas versolibre karma: 119
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