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Me tragué los insomnios… poema encadenado a su "Sueño "de Mary Peña

(«Si entras a mis sueños,
despertándome, por favor,
llévate también mis insomnios »)
Mary peña 

Ya estoy en tus sueños
no vengo a perturbar tú solaz descanso
en esa heredad del etéreo
de amplios atardeceres, y oliente florecer
sembrado de girasoles y en la vertiente de un mar
árboles de nogal como un ejército imperial
velan el descanso de tú halo solariego.

Camino más allá de tú sosegado descanso,
me asomo a un bosque colmado de abedules
y debajo de un nicho de hojas te encuentro
¡Eres la virgen de mis sueños! 
Te respiré, si, aspiré tu perfume
como la abeja lo hace con su flor
y no temblabas de miedo, ni de pasión.

Intenté fundirme en el paraíso
lo tengo que decir
que el corazón me tiembla
y el tiempo se yerta sobre el infinito.
Acaso el viento no añora el atardecer
se juntan y viajan por el poniente
mis manos te contemplan, solo te contemplan
en un mágico atardecer.

No pierdas la memoria de este encuentro
el pasado calla su muerte
y la tristeza viaja al final del mismo
pobre la alegría tan efímera que es
un breve encuentro y pasa.
Vuelvo a ti
a manosear el aire entre mis manos
eres invisible y mortal
y sigues imperturbable.

En tu nicho de siglos
colgué el aire en una ventana
miré tu hora, el reloj prosigue. Tic-tac, tic-tac
dispuse de un soplo y sustraje
tus agobios, tus pesares, tus tristezas
y melancolías y tus insomnios me los tragué
aprovechando el haz de luna llena.

Y te miré tan blanca y hermosa flor del vergel
el nicho desflora el amanecer,
las sábanas huelen a sándalo,
canela y naranja.

Es la hora de abandonar tú celaje
y me encuentro en este mundo finito
ya no estás en la cama ni en las almohadas
tampoco está el silencio que te acariciaba
todo se lo llevo la nada,
se fueron por los aires como oleadas
el frondoso árbol que te enamoraba
se fue en el verano
lo calcinó el sol en una mañana
ya no estás en mi presente
todo lo acabo la nada.

De ese viaje por el mundo de los sueños
solo me reconfortan que tus insomnio
me los tragué y los lancé por la ventana.
En el momento que despiertes
de tus sueños de unicornios y hadas
de grillos, de arroyos y manzana
incontinencia mía
tú Alma como fina cascada
se estará paseando imperturbable
por el gran lago del inconsciente.
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Insomnium

El insomnio conquistó mi sueño, como acostumbraba cada noche. Es por eso que me levanté a echar una ojeada a mi estantería. Mientras observaba los libros creí ver, de reojo, la puerta entreabierta. ¿No había echado el pestillo? De pronto, algo pareció moverse en la penumbra. Permanecí inmóvil unos instantes hasta que, poco a poco, comencé a abrir cautelosamente la puerta. La tenue luz de mi lámpara impregnó de tímidos rayos el pasillo.

Entonces contemplé una oscura figura que, muy lentamente, se acercaba a mí. Ya no sentía miedo, pues mi corazón parecía saber más que mi razón. ¿Y sus pisadas? Si mi vista me fallase, no serían mis oídos los que me advirtieran. Casi que podía ver aquella silueta; tal vez un manto gris, acaso una larga capa.

Las tinieblas parecían alzarse sobre mí. Retrocedí justo para ver morir a la luz y la oscuridad bañó la habitación. Cerré la puerta y eché el pestillo. La lámpara estaba apagada. Comencé entonces a retroceder, paso a paso, con la mirada clavada en la puerta.
De pronto, tropecé y caí la cama. Me precipité rápidamente a encender la lámpara. La luz iluminó sutilmente mi dormitorio. “No entrarás todavía…”, murmuré entre dientes. Volví a levantarme y, como si nada hubiera pasado, volví a echar un vistazo a la estantería. Cuando mis ojos se posaron en Baudelaire, no me lo pensé dos veces.

Aquellas flores tan maléficas acentuaron mi desvelo. Tal vez era momento de leer un poco de Tolstoi. Así pues, mientras lo hacía, las agujas de mi reloj avanzaban más rápido que nunca. Quizá era la hora de leer a Víctor Hugo. Y leyendo a Víctor Hugo, las agujas de mi reloj se paralizaron. ¿Otra vez la sombra?

Cerré el libro, malhumorado, y contemplé que la puerta estaba abierta. ¡Si ni siquiera la había oído! “Esto ya no puedo permitirlo”, dije en voz alta y, acto seguido, cerré una vez más de un fuerte portazo. Suspiré, y de nuevo dirigí la vista a la polvorosa estantería. ¿Sería Kafka mi solución? Fue Kafka pues a quien me encomendé entonces. Puesto que no me fiaba de la sombra, no volví a la cama, sino que empecé a dar vueltas por el dormitorio. Al tiempo, el proceso del señor K. fue turbando mis pensamientos. Nadie me molestó.

“Creo que se ha ido”, pensé al rato. Cerré el libro y volví mi cama. Tras echar un vistazo al móvil y asumiendo mi desvelo, decidí repasar algunos de mis poemas. Poco después de hacerlo, la puerta se abrió de golpe. Me sobresalté. Las sombras penetraron una vez más en la habitación y la lobreguez conquistó mi sitio.

Desesperado, encendí el móvil para intentar ver algo. Me sorprendió encontrarme un libro de Unamuno en el suelo, por lo que decidí recogerlo. La lámpara no funcionaba. Activé la linterna y comencé a bañarme entre las líneas de Unamuno. No fueron ni más de diez cuando la sombra irrumpió.

Le vi lo suficiente como para comprender quién era. Poco más pude recordar entonces, excepto vagos recuerdos; cosas que nunca pasaron y el esbozo de un mundo mejor.
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Sincrónicos Síncopes... (((Polipoesía)))

SINCRÓNICOS SÍNCOPES
((((Polipoesía))))

Comprendemos
Del césped el cincel…Del cisne el cinturón.
Del
Tablero el taladro
del
talento/tangente/tangible.
Teje-que teje…Y que deje…
Tejiendo temibles témpanos.
En
la estrofa rota y honda
pestaña piadosa/pólvora pluma
maravilladas/matanzas/mecánicas
melodiosos mercenarios mínimos mimbres.

NOMBRES
DESLEALES
DELEZNABLES
DESMADEJADOS

De la calle en que flotan las palabras
PA-LA-BRAS… ¡Bruma y vapor!.
fácil fábrica falsa fangosa ferviente.
SER-PIEN-TES... ¡Honorables gusanos!
con una lenta humedad de signos
salvavidas sangrientos selectos sepelios.

DO-LO-SOS… ¡Abismos embelesados!
en la leve nieve del cabello
galante galope garbanzo gardenia
que ciñe al respirar
rayos rebaños rebeldes
Y… Y… Y…
huracanes y palacios
…graznando…
con lecho breve
…graznando…
al desliz de yerma punta
…graznando…
entusiasmo del diamante
…graznando…
espasmo del mercurio.

P.O.R.
el ruido que dibuja esa sombra
maligno manubrio.

P.O.R.
el hielo nervioso anudando el insomnio
SOSO-NO-RO.
De las piernas de piedra
PARCAS
de las pintorescas pirañas
PARCAS
de la seda en los dedos crudos.

Vaya
Vaya…Facineroso
Vaya
Vaya…Forastero
Vaya

S.E.M.B.R.A.N.D.O.
Oscilación de agujas y cuchillos
SEM-BRAN-DO.
Oscuridad de ondulación de caderas
SEMBRANDO
Labios de calderas fuegos hielos hieles.
S
EM
BRA
NDOO

Empapado cuando lee
el destello
huyendo efímero
sobrecogido estupefacto hastiada hebra.
Rincón incierto de rosa a destiempo.
ROSA
Por el imposible olvido que crece
ROSA
Que cercena que sofoca que corroe
ROSA
y cobra al recuerdo renta
ROSA.

Superfluo redundante vacuo
HABLAR LIGERO
triquiñuelas en las esquinas
LIGERO HABLAR
suculentas sinuosas intransigentes
HABLADURÍAS
despectivas rupturas disímiles
E.G.R.E.G.I.A.S.
espinas en el tiempo justo.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)

POST DATA:
Información útil

es.wikipedia.org/wiki/Polipoesía

Lea más: www.latino-poemas.net/modules/publisher/article.php?storyid=25368 © Latino-Poemas
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Al Atardecer... (Ultraísta)

AL ATARDECER
((( Ultraísta )))

Las hojas barren el último amarillo
del otoño en un blanco copo. Ahí
el hielo es menos frío que rojo
Columna de silencio ligero bajo
el vitalismo yerto del mármol

Lunas mareadas acarician el olvido
Allá el camino perdió un zapato
Por el sueño poliédrico del nuevo lago
Clorhídricamente espiral acongojado
Hasta despostillar el sol artero al polvo
Con los párpados helicoidales enquistados

En el tiempo estrecho blando
Por la noche arropada del insomnio
entre las raíces asustadas carroñeras
De tanto cocodrilear endógeno
en lágrimas termonucleares maniatadas

Tarde tarda en la pared parda
Desplomando al plumaje hidroxilado
Donde las axilas duelen dulce
y el color guarda una caja
en la palidez que toca el arpa

Fue así el día menos pensado en vano
desgajando al silicio los recuerdos
trasnochados camaleónicos almíbares
en el lomo doloroso del libro flaco
desvitrificando las pestañas digitales
al verticalizar empequeñecido
el último horizonte decorando una retina

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)

POST DATA
Información útil es...

es.wikipedia.org/wiki/Ultraísmo
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11comentarios 126 lecturas versolibre karma: 131

Dueños del vacío... (Experimental)

¡¡¡...DUEÑOS DEL VACÍO...!!!
(Experimental)

De la miseria dueño
Es
Amar y proteger la muerte
Para qué siempre exista la muerte cierta
La eterna muerte, una vez vida, vida del nunca...

Dueño, dueño de la miseria
Es
El efímero reptil de piel humana
Cuando
La tristeza se apodera del aire
el espíritu se eriza y el alma tiembla.

De la miseria_____Es_____Dueño...
¡ Con el agua, insaciable sed !
Y
Arde frágil el hilo de los vitrales
Las grietas ondulantes de luces apagadas
En el súbito crepúsculo del círculo poroso...

Dueño, dueño de la miseria
Del haber alimentado al cementerio
Con el______Aliento naciente de la mañana
Con la______Ceniza de la tarde
Y el________Tabú manual de la demencia
Y la________Luz terrenal de la esperanza.

De la miseria dueño
El grupo
En los hielos del más profundo frío
Son
Podridos salvajemente los cristales
En los labios afilados de los humos.

Dueño, dueños, de la mísera riqueza...

Vaya, sangre Luna, sangre Saturno, sangre Láctea,
...Amor, retina de uña, retina de hueso,
...Amor, aliento de gusano, de ceniza.

Dueño, dueños, de la misma miseria
Son
¡Reino del perdón atroz de fantasía!
Con
El espíritu natural de los metales
¡ Amor del plástico acordeón de porcelana !...

¡Oh, amantes infamantes !
De las necrópolis...
Amor telúrico, abuso astronómico,
¡ Cómico zoológico y vegetal pasión ! ...

Con la mísera riqueza miserables
Están______Por los ayeres y mañanas
Cuatro gallinas, enleonadas, ensortijaron,
Las dos manchas de cien anfibios
¡¡ Las viejas controversias !!
Iguales.....Siempre
Cuatro anónimos geográficos
Los desvalidos cuerpos de un cadáver
Los nuevos artrópodos desayunando...

Dueños son de la inocencia
Asesinada qué vive eterna
En el sueño del insomnio
Con la obligación ninguna del llevar consigo
¡La cadena enloquecida y el candado mismo !
Cortando la noche con roja obsidiana
Dueños son de la miseria
¡¡¡Dónde el terror huyó aterrado!!!
Con la frente del porqué del necesario
¡¡En la absoluta religión del desconsuelo!!

Autor: Tanto del texto como de la imagen.

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 02/18/2016
.
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8comentarios 97 lecturas versolibre karma: 138

Hechizo

El amor es la estafa al tiempo
Y a los silogismos.
Mi insomnio lleva,
como tatuaje su nombre.

Finito es el placer;
Lo perpetuo esta destinado
Para las condenas,
No para los goces.
"El error es el eco de la oportunidad" - dijo
Y hechizó mi corazón.

La belleza le devuelve
la vista a los ciegos.
(Soy libre en la cárcel de sus ojos.)
Su piel es el laberinto
Del que no puedo huir.

No hay una imagen suya
que no tenga un eco.
Ella olvida el pasado
Pero el pasado no la olvida
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14comentarios 145 lecturas versolibre karma: 138

Tú eres mi refugio

Tú eres ese refugio
de mis horas de nostalgia
donde mi sentimiento se esconde
cuando extraño tu compañía
cuando siente mi piel de tu piel melancolía
y se va secando sin tus suaves caricias

Tú eres ese refugio oculto
donde mi dolor vuela en busca de consuelo
cuando el silencio como niebla mi vivir ofusca
invadiendo y cubriendo mis días por completo

Tú eres ese refugio
donde escondo mis íntimos sentimiento
cuando la soledad viene tu compañía
en mis noches de insomnio y silencio
cuando sólo se escucha en la inmensidad mi voz,
mi voz que poco a poco se va apagando
que impaciente antes de extinguirse va llamando
a tu amor, mi amor eterno.

MMM
Malu Mora
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... y despierto

Las alas de la noche
aletean en los oídos
del insomnio,
la luna es un saltamontes
brincando
de cordillera en cordillera;
el cuchillo del silencio
rompe el vidrio
de la cicatriz de mi sueño,
guillotina entre dos mundos,
veneno que batalla
en contra o a favor
de lo que sería,
desde lo que es;
el mar
transpira por cada poro
de mi inconsciencia,
se astilla
el péndulo del tiempo,
mientras nado contra marea
hasta la orilla de mí mismo;
el yo despierto
me rescata,
y con sus mil picos imaginarios
me da respiración de boca a boca;
... y despierto.




~~~~~~~~~~~~~~~
@AljndroPoetry
2018-jun-18
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Despertar

Quisiera despertarme
Despertarme un día, y sin saber por qué, alegrarme.
Alegrarme de saber estoy completo.
Completo sin mentalmente necesitar de capital o amor.
No necesitar de nada más que el aire que respiro, la comida que como y el agua que tomo.
Ser libre, mirarte y que me mires.
Y no verte por tu ropa o por tus tetas
Verte por lo que siento cuando estoy con vos y sientiendo que sentís lo mismo por estar conmigo.
Decirte gracias por venir o por recibirme.
No mentirme ni te.
Que lindo sería despertarme y ser consciente de que mi vida es así.
Que feo que viva en una pesadilla.
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Siempre elegante

Como Hades emergiendo desde la profundidad de mis entrañas,

el otro día casi te deseo el mal.

Pero lo hice bien,

deseé tu caída amortiguada sobre ese lecho neumático,

del color del que nunca tintaría mi cabello.


Lo hice bien, sí.

Porque estando a finales de verano,

una sabe que no puede pedir primaveras tardías,

y hay un estatus de madurez y maestría que mantener.


Para que no corra la sangre, corre la tinta,

y te escribo sobre fases lunares,

con la esperanza de que entiendas mis cíclicos demonios.


No hallarás nada más puro y veraz,

contenido entre curvas y sensuales aromas.


Porque en ese lugar en el que temo tu orden,

yo desordeno la ropa y silencio los insomnios.
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11comentarios 169 lecturas versolibre karma: 97

Cuando la oscuridad tiene un minuto de gloria

No duermo con facilidad.
Cierro los ojos y solo veo oscuridad,
no consigo presionar el botón de resetear.
Dejo mi mente expandirse.
En la oscuridad nada muere
ni desfallece,
los demonios se hacen realidad
y tú bailas con ellos
para convertirte en uno más.
Creo escenas sin sentido y sonidos sin igual,
descubro la magia
del pecado carnal.
Pasan las horas,
y mi mente no descansa.
Rememora tiernos momentos
que son mejor olvidar,
reproduce versos y estrofas
que duelen y no paran de resonar.
Visualizo luces
incoloras
constelaciones brillantes,
el universo abriéndose ante mí
cómo una flor florece.
La oscuridad se convierte
en fuente de juventud,
inmortalidad
y
sensualidad.
Aquel lugar
donde solíamos
gritar y
hacer realidad
nuestros
deseos más
banales.
Las preguntas se amontonan,
dudas que hacen que
mi sangre hierva;
los miedos salen y
cobran forma
y yo me pregunto
si es insomnio
o si mi organismo esta
compuesto de
granos de café.
No puedo pulsar el botón,
a lo mejor no quiero.
Me alimento de
fantasmas de poetas
muertos.
El paso del tiempo
pesa sobre mi corazón
y la arena del reloj
me ahoga.
Abro los ojos y
contemplo una grieta
de luz
que muestra
la esperanza
de estar
viva.
El reloj marca las tres
de la madrugada
y mi cabeza
consigue ser reseteada.
La oscuridad ya no significa
nada
y duermo
quedándome
con las ganas
de buscar
aquello que
no pude encontrar.
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Lírica pastoral

Hoy son de esas
noches en las
que pasando revista
hacemos de cama, calesita.

Son de esas noches
en que entre nubes
la luna semeja un holograma.

Y parece que no
acaba el programa,
brava tertulia me
da la almohada.

Domando y contando
negras ovejas con sus
quejas y pura sangre que
relinchan de dura hambre.

Y por selva oscura encaminan
sin duda con tanta izquierda
que no da una a derechas.

Y tanta derecha,
mierda maltrecha,
valiendo cero a la
izquierda.

Y así van coronando
cumbres entre mares
de incertidumbres,
buscando luz entre
las nubes de octubre.

Y por costumbre, entre
ellas la luna semeja
un holograma y las estrellas
de vidrio llueven en mi jardín.

Como cuento de magia por
San Antonio, ésto llega a su
fin. Mis "buenas noches" barroco
clavicordio y mis cuadrúpedos
camino a San Quintín.
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Insomnio

Insomnio esperado cual amante secreto
en noches de calma que llega a deshoras,
trayendo sentires que asaltan la mente
llenándola siempre de frases y estrofas.

Aletean los versos en noches de insomnios
sin dejarnos dormir, parece que danzan
queriendo salir y dar forma a este mundo
un mundo que gira buscando esperanzas.

El insomnio simula visiones que aíslan las mentes
que cuentan ficciones o tradiciones pasadas,
historias muy lindas, o a veces embrujadas,
que llegan bailando un vals de palabras.

A veces cansados mis ojos se duermen,
y escuchando al insomnio no quieren seguir,
pero él caprichoso insistiendo consigue
que al sueño renuncie y ya no logro dormir.
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Despedida

El viento arrastra
las últimas hojas
del recuerdo.
La ciudad aún duerme
en estas primeras horas.
Pronto despertará
con la luz del amanecer.
Mientras tanto, el tiempo se dilata
y me adentro,
insomne,
en el sabor de tus besos,
en el doloroso placer
de aquellos últimos besos
con los que cerraba todas las puertas,
anticipándome
a una despedida
inevitable,
deseada por inevitable,
doliente,
serena,
todavía sin lágrimas.
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El insomnio de los miércoles

Divago
vago
vagón que no llega
y pierdo otro tren
tu tren
se me escapa una mano
tu mano
la quiero agarrar
pero te alejas
te vas
me dejas
la mano suelta
la herida abierta
no debería existir
mi cuerpo debería morir
ya mismo
en este instante
y mi alma vagar por el mundo
tu mundo
hasta encontrarte
con no más fin que el de arroparte
aunque tú ya no sientas frío
aunque te abrigue hoy otra piel
te rozaré con mi alma
sentirás el escalofrío de mi recuerdo
ese que taladra
ese que aunque tú ya no quieras
hará que se te encienda la sangre
y revivas
porque hoy
para mi
tú ya estás muerto.
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Plegarias para las noches eternas

Ven, pequeña salvación
tan llena de descanso.
Estoy aquí.
Te he llamado mil veces
con gritos, con susurros...
Pero no llegas.

No sé que hacer,
siempre acabo igual.
Cualquier atisbo de poesía
vale para redimirme.
Ven, por favor.
Cierra por fin mis ojos
y permite que la sangre
se detenga y consiga dormir.

Posa tu dulzura sobre mis labios,
prometo besarte despacio
para que no te asustes.
Calma el desvelo.
Haz que deje de girar sobre mi misma.
Lo agradeceré tanto
que no me despertaré.
Todo volverá a ser un sueño.
Lo juro.
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Una noche tardía

No recuerdo demasiado bien aquella noche. El verano había abierto ya sus puertas y yo había abierto las mías hacía apenas un invierno. Sea como fuere, aquella cálida madrugada yo caminaba entre las estrechas calles prácticamente sin rumbo, dando violentos tumbos. Mi única compañía eran el humo de un canuto y medio litro de vodka que fluía burlón por mis venas. Yo, por mi parte, iba sumido en mi propia guerra interior. El eco de mis pasos se intensificaba a medida que la ceniza se acomulaba. Los minutos se esfumaban como espuma de cerveza industrial. Las farolas me alumbraban y me acusaban: ¿Qué haces aquí a estas horas?. Y yo no podía responder, no sabía qué hacía allí, no había ninguna razón por la que tuviera que estar vagando por ahí. Lo cierto es que simplemente sentí una llamada, tal vez el olor del crepúsculo me cogió de la mano y me invitó a salir.
Después de aproximadamente veinte minutos aparecí en la avenida, junto al río, y me senté en las escaleras que daban al paseo. Me sentía muy incómodo, inquieto, y no entendía por qué. Sería la postura, el lugar, el bochorno... el caso es que desencajaba allí por completo. Llegué a pensar que mi objetivo solo era terminar tirado en alguna cuneta o muerto en la orilla del río. Después de largas discusiones interiores descubrí que tampoco era ese el motivo de mi tortuosa estancia en aquel páramo. Resultaba muy curioso cómo el alcohol dificultaba mi hilo de pensamientos, pero el humo que aspiraba lo impulsaba por la vertiente más creativa. Una débil neblina se aproximaba y se filtraba por cada poro de mi piel buscando algún vestigio de humanidad. Pero ya no había nada. La luz que me guiaba por el sendero de lo correcto se extinguió justo el mismo invierno en el que abrí mis puertas. Y yo lo sabía perfectamente. Dentro de toda mi incertidumbre aún quedaban torres en pie. Pero no había nada que me atreviera a afirmar rotundamente, pues nunca se sabe cuándo volverá a asomar la duda.
Me estoy yendo por las ramas. Después de todas esas divagaciones nocturnas propias de mi locura y mi permanente estado de ebriedad, vinieron muchas más, y peores, de manera que se volvía más difícil saltar los muros que yo mismo iba creando. Me levanté del escalón en el que me encontraba sentado bruscamente. Se me nubló la vista por un momento. Y luego me fui de allí, me dirigí hacia el puente para cruzar a la otra orilla. Reptaba una quietud imponente por toda la ciudad. Hasta la persona más ruidosa se habría callado para respetar aquel silencio sepulcral. Yo tenía miedo de perturbar la calma con el sonido de mis pasos. Llegué al otro lado del río torpemente, casi sin aliento y sudando de manera demasiado abundante. O eso creía, porque cuando tocaba mi piel mis dedos no recogían ni una mínima gota. Pero esas gotas estaban ahí, yo las sentía brotar profusamente.
Tras delirar y hablar solo por lo que parecieron semanas (aunque habían pasado solo dos horas), encontré un edificio abandonado, destartalado y sin terminar. Lo miré desafiante, pues parecía que quería atraerme hacia él con el pretexto de entrar a explorar. Ese desgraciado sabía lo mucho que me deleita visitar construcciones en ruinas. Me tentó y yo sucumbí y entré. Los aromas eran diversos. Aparte del hedor de las heces y la... ¿gasolina?... había un olor penetrante que me desarmó por los pies. Me pregunté qué hacía ahí, qué pretendía. Solo podía escuchar cómo se deslizaba para alcanzarme, pero no me decía nada, no me daba ni una explicación, ni una excusa estúpida. No sé, una mínima charla habría bastado para contentarme. Pero no estaba por la labor y yo sencillamente no insistí.
El decadente edificio tenía cuatro plantas, según creo recordar. Dejé atrás el cóctel de fragancias y pestilencias de la primera planta y subí al segundo nivel donde no me esperaba nada más que escombros y una sobrecogedora sensación de frío. En uno de los pasillos había una silla de ruedas olvidada ahí mucho tiempo atrás. La luminosidad de la luna que entraba por las ventanas se teñía de un azul fúnebre. Te juro, compañero, que yo podía esuchar campanas y un lastimoso órgano desafinado pero potente a lo lejos.
El tercer piso era un auténtico desorden. Escaleras que surgían de ninguna parte y acababan en su propia base, ventanas sin forma concreta, totalmente asimétricas. Puertas a las que no se podía acceder, que estaban demasiado altas, algunas estaban tapiadas. Y los colores... Demasiados como para ser asimilados por mi podrido cerebro. Me dolian los ojos de mirar aquello, de intentar comprenderlo. Salí corriendo hacia el cuarto nivel.
La cuarta planta era la nada. La absoluta, imparcial e imprecisa nada. Ni siquiera era de ningún color, jamás sabría cómo describirlo. Ausencia total de todo cuanto cualquiera de nosotros conoce. No puedes imaginarlo, nada de lo que puedas llegar a pensar que era se acerca. No había límites. De hecho, podía flotar si quería, no importaba, nada me lo impedía. Tan solo no podía con ese peso. La nada. ¿Quién lo hubiera dicho?, ¡la encontré!. Pero... eso no me provocó satisfacción. Y tampoco estaba decepcionado. No sentía nada, mis emociones se habían esfumado. Luego mis conocimientos, luego mis recuerdos. Todo se desvaneció como si nunca hubiera existido.
Aún quedaba la azotea, que no era más que un vulgar techo, pero había una pobre escalera para acceder a él, así que subí. Nada más poner un pie en el último nivel del edificio lloré amargamente, y luego reí como un condenado, como un maníaco. Después comencé a temblar y los recuerdos me bombardearon. Habían vuelto. Todo lo que la nada me había arrebatado lo recuperé instantaneamente. Me tumbé sobre las tejas jadeante. Las estrellas eran como los ojos de un enorme monstruo celestial. Se apagaban y se encendían, como si la criatura estuviera cerrando y abriendo sus párpados. El brillo se iba haciendo más intenso conforme mi respiración se iba calmando y poco a poco se fue volviendo difuso y borroso.
Quedé inconsciente y lo siguiente que recuerdo es despertarme en los alrededores del edificio. Yo subí, me recorrí el interior, podría asegurarlo mil y una veces. Pero tú piensas que no subí, que tal vez estaba tan intoxicado que me había quedado dormido en el jardín y había soñado todo eso. Piensa lo que quieras, sé muy bien lo que pasó, estoy convencido de que vi, oí, olí y sentí todo aquello. Solo voy a darte un consejo, chico, creete todo lo que te cuenten sobre la noche y sus misterios, nunca se sabe qué puede pasar cuando el sol se pone.
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Cien años de insomniedad

Se me ha dado por medir la edad, no en número de años, sino en cantidad de noches de insomnio.

Dado que los niños y adolescentes, en promedio, no sufren de insomnio; diría yo que a estas alturas de mi vida, he vivido, al menos, unas mil y una noches de insomnio.

De esas, la tercera parte, quizás, han sido causadas por esos rabiosos, malditos y salvajes, amores perros. Sí, de esos que te muerden las pantorrillas del alma, que te ladran en voz alta en los oídos de los anhelos; de los que te muestran la dentadura y te gruñen enfrente de los ojos de las ilusiones, y te hincan los colmillos en las orillas de la médula de tu esencia. Sin olvidar, por supuesto, que te muerden y desgarran, con calma, con devoto cinismo, el tejido muscular, cada vena y cada arteria de tu pulsante corazón; sujetándolo con fuerza entre sus garras, para que no se les resbale, ni se les escape. Te lo desgarran con inclementes mordidas salvajes, mientras este, inutilmente, desfallecido y herido de muerte, se aferra a latir en tu pecho. Ah sí, a esos les debo, esta parte de mis desvelos.

El segundo tercio de mis insomnios, quizás, me la pasé pensando y volviendo a pensar, en toda la gente buena, seres queridos, y otros desconocidos, que han tenido que partir muy temprano de esta vida; ¿por qué se ha dado eso? Eran en esencia, gente buena; dedicada a sus familias, a sus trabajos, a sus organizaciones religiosas, a hacer el bien antes de hacer el mal; y sin embargo, fueron vilmente atacados por esos malditos monstruos silenciosos, que llegan inadvertidamente, sin ser invitados, se te cuelan en los poros, te carcomen los bordes de cada célula, se van a su núcleo, las atacan, las destruyen, las vuelven locas. Te destruyen el cuerpo, la voluntad; te arrancan los sueños, el futuro; lo estrujan, lo hacen una bola malforme de desechos, los tiran al suelo y los pisan con toda su desquiciada y depravada vileza. Te quitan la vida de a poquito. Ah sí, a esos monstruos les debo, esta otra parte de mis desvelos.

La tercera parte final, la dividiré en tres partes más; de tamaños desiguales que no logro por completo cuadrar.

La primera, quizás, han sido los desvelos causados por todas las injusticias del mundo; las hambrunas, las guerras, los genocidios, la discriminación en todos sus sabores, la intolerancia, la injusticia, el crimen rampante, el atropello flagrante a tantos seres semejantes; la codicia, la avaricia, el abuso a los más débiles. Ah sí, a todos esos bichos indeseables de la conducta social e individual humana, le debo esta parte de mis insomnios.

La segunda parte, quizás, son esos desvelos divinos, de esos en los que sueño despierto y un mundo mejor imagino; ya lo sé, son desvelos repletos de utopías, de seres humanos cuya bondad raya más allá del normal humano, de seres que son como hermanos. Sueños llenos de hermosas colectividades que no sacrifican sus maravillosas individualidades. De seres poderosos que ayudan a los desvalidos. Seres de todos los colores, que son capaces de ver la belleza de cada tono de piel distinto, de cada tinte de pensamiento peculiar. Ven el collage maravilloso de la diversidad de la humanidad. Ah, esos insomnios divinos, de esos quiero más.

Y la parte final, son desvelos llenos de tempestades; pero tempestades de las buenas, estas son tempestades de letras. Sentir que se abre un chorro cósmico en alguna parte del universo, y empiezan a tintinear, insistentemente, esas letras, esos versos, esas rimas, esa prosa divina, esa inspiración. Y en el techo de mi habitación, ver ese agujero que se abre, y esa mano invisible que introduce un embudo en él, y las letras se vierten perennes en ese embudo y llegan como gotas de rocío, fluyen como un río, que desemboca en el centro del alma. Y las siento, y las vivo, y las vibro, y las amo, y se hacen parte de mi tejido, de cada latido. Y al día siguiente, busco un espacio de tiempo, y escribo. Luego de leer y releer todo lo escrito; sin embargo, me doy cuenta que, no le he hecho honor a toda esa inspiración maravillosa, me he quedado corto, he mal esbozado como niño de kinder con su primer pincel, esas letras maravillosas cual pinturas de Rembrandt, cual gemas artísticas de Picasso, cual genialidades invenciones de da Vinci; y apenas me han quedado esos trazos desdibujados, en los que invariablemente, al colorear, me he salido de las líneas.

Y así van mis noches de desvelo, mis abundantes insomnios de vida.

Y no sé a cuantos años de vida equivalen cuantas noches de insomnio. Tampoco sé la cantidad de años de vida que me tiene deparado el destino.

Pero si sé, o eso imagino, que no he de abandonar esta tierra, hasta que no haya vivido, mis cien años de insomni(edad).

@SolitarioAmnte
iv-2017
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Animal nocturno

Convertido en animal nocturno,
al escribir siempre sale uno mismo,
mi mente divaga, surgen pensamientos.
Programar no fue lo mío
y el orden en mi desorden
encuentra colores que no distingue
y gestos discordantes.
Así la tristeza se asentó en mi ojos.
Suelo mirar atrás,
entonces te veo a ti,
y pregunto: ¿quién eres?
un reflejo que evitabas,
que se cubre con esa capa de felicidad.
¿es lo que quieres?
en mi hay un lugar dentro que creo no tener
pero que, incluso así, buscaré.
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En plena noche

En plena noche
todo parece distinto,
la ciudad duerme ahora
y en un silencio casi litúrgico
el mar huele más,
mientras, el viento no para de hablar.
Los sentidos explotan de emoción
sin poder abarcar tanto raudal.
La luna ,que tan poco duerme,
aporta algo de luz,
y es que la luz se esfumó
para renacer al otro lado.
Casi puedo verte desde aquí,
desde esta odiosa playa.
El insomnio otra vez me la ha jugado
y esa débil sensación de poderío
se desvanece con tu recuerdo.
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