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mientras te miro

ahora mismo está
durmiendo
la siesta.
en la casa huele
a café recién
molido
y a cansancio.
ha sido una mañana
dura, excesiva,
pero hemos conseguido
estar juntos
a la hora (tardía)
de comer.
antes me preguntó
si estoy bien, y le respondí
que sí,
que no tengo (cómo
iba a tenerlo) nada
de qué preocuparme.
luego,
por la tarde, nos
las veremos con el verde
del invierno,
como de costumbre,
y proseguiremos
con la búsqueda
de lo que ha de llegar.
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4comentarios 74 lecturas versolibre karma: 101

Un SOS al limbo

Yo pido ayuda con los ojos,
pero me veis como a Medusa.
Los marrones, ya rojos,
siguen siendo excusa.

Aquello que me cobra inestabilidad,
me regala equilibrio.
Es paradoja como la edad:
cuanto más experiencia, menos ritmo.

Si afecto es escasez,
calor es necesidad.
Si velocidad es lucidez,
parsimonia sí es capaz.

Y es que no eres refugio,
no sabes serlo.
El tuyo es sucio,
y frío en invierno.

Suenan los aromas del final
y la burbuja ya es translúcida.
Siempre cambiante e irreal,
pero con tintes de súplica.

Mi lírica es una llamada de socorro
al que me oye pero no me escucha,
al que me mira pero no me ve,
al que pelea pero no lucha.
al que me quiere pero no bien.
4
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Dos Hokku de invierno


Sol que ni templa
esta lánguida tarde
en el invierno.

*************

Copos de nieve
que decoran el día,
calor de leña.




Hortensia Márquez (horten67)
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18comentarios 118 lecturas japonesa karma: 111

El deshielo...

Tantas noches de este otoño que se ha consumido
he anhelado despertar de este letargo...
regresando una y otra vez hasta el afable lugar,
en el que plantabais vuestros versos, vuestros relatos,
y entre pesares y alegrías, los silencios,
esos espacios fértiles para sembrar pensamientos...
que como en un vergel trepaban por cada espacio.

Cuantas veces vuestras palabras...
desencadenaban tormentas que aliviaban la canícula
y la lluvia de la inspiración se empapaba de sentimientos.
Entre mi admiración, temblaba a veces mi corazón,
cosechando entre vuestros renglones grises profundos...
que luego se transformaban en luz, disipándose mis temores,
cuando volvíais a pintar amaneceres sobre rojos poemas.

No, este no es un invierno como los otros,
este trae el desenlace de un año cubierto de niebla.
Ahora toca hacer balance de despedidas y llegadas
y me doy cuenta de que vuestro destierro,
pesa tanto como si dentro de mis venas circulase mercurio
y en el termómetro del cariño sintiese un gelido desconsuelo.
Las dudas son como hienas y vuestras ausencias incurables.

Si hubiera podido evitar que os atrapara el invierno eterno
...me habría permutado por siempre en deshielo.
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5comentarios 79 lecturas versolibre karma: 81

~hokku~

-de invierno -

Manto de escarcha
en la fuente dormida
suave reposa

*********

- de verano -

Nada perturba
el lago de los cisnes.
Calma estival
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20comentarios 101 lecturas japonesa karma: 100

Una sola margarita

Una sola margarita,
por la nieve, entumecida,
sin que nadie la deshoje,
en invierno esta cautiva

Juncos inclinándose,
al camino adoran;
pajarillos tordos,
con el frío lloran

Una sola margarita,
aterida por la nieve,
dos vacías caracolas,
de los charcos de agua beben

Los viejos olivos,
renovados brotes tienen,
el matinal rocío al alba,
cubre de blanco hojas verdes

Una sola margarita,
broncearse al sol no puede,
ya quemados por el hielo,
desguarnecidos pétalos pierde

Flor de los almendros,
que a final de febrero, aflora,
el aire gélido de la sierra,
tu masculino estambre azota
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16comentarios 120 lecturas versolibre karma: 102

Dos hokku

copos de nieve

prendidos en la piel

frío bostezo

○○○○○○○○○

primaveral

retozar de las flores

entre el rocío
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24comentarios 139 lecturas japonesa karma: 110

Haiku

En el paisaje
Verde invernal con el
Frío usual.
5
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~hokku~

eterno abrazo
del olvido invernal
la luna es de hielo
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21comentarios 113 lecturas japonesa karma: 110

Que calor hará sin vos en verano

Yo era el sol que se iba apagando y que de a poco estaba dejando de brillar.
Tu eras el frío en pleno invierno,escarchas por doquier, pero aunque en ese momento fuéramos dos seres locos y distintos fuiste la única estación del año que supo darme abrigo.
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5comentarios 79 lecturas prosapoetica karma: 98

Reminiscencia de invierno (parte I) (B)

Cae la tarde, los vientos gélidos del norte soplan con fuerza sobre la estampa de plomizos y níveos colores del centro de la ciudad. Los pasos de Salvatore se hacen pesados sobre el pavimento glacial mientras libra una batalla épica contra la ventisca que escupe su ráfaga de furiosos copos de nieve. Recién salido del trabajo, se dirige a su estación del metro urbano, a unas pocas cuadras del altísimo edificio de cristal donde trabaja. Hoy no tiene ánimo de pasar a tomar su macchiato bien espeso en la cafetería de moda del centro que le queda en el camino, urge llegar a casa a atizar unos leños en la chimenea y entibiar un poco el espíritu.

A pocos metros de la cafetería, desde el otro lado de la acera, observa sin embargo a los grupos de amigos, parejas e individuos solitarios que beben los cálidos sorbos de sus bebidas a temperatura de ebullición, casi todos con un móvil en la mano y unos pocos con un libro. Y su vista se detiene en una figura en particular; una chica de mirada perdida que sentada en una mesita al lado de la ventana, observa la blancura del ocaso y se extravía en los laberintos espirales de algún fugaz remolino de viento. Sus ojos son de un café tan oscuro como la densidad del espresso en el macchiato que Salvatore suele tomar. Su cabello castaño claro es tan liso que la luz de la lámpara encima de su mesita resbala por su pelo hasta caer al piso. Sus labios carnosos sugieren que su sonrisa debe ser angelical, pero su expresión es más bien de tristeza, pero no de una tristeza llana y simple, más de esas que son complejas, envueltas por el misterio. El corazón de Salvatore, sin embargo, late ahora con una tibieza inesperada, y antes de darse cuenta se encuentra en la puerta de entrada; sus pies lo han llevado hasta allí sin notarlo, como deslizándose o patinando por el pavimento helado.

El lugar está abarrotado, no cabe un alma; el frío invernal obliga a los transeúntes a hacer parada obligatoria y pedir una bebida bien caliente. Pero ya está allí y voltea a ver a la chica de los ojos café profundo, ahora de espaldas hacia él; lleva un abrigo corto de un color tan blanco como la nieve, lo cual realza el rojo escarlata del lapiz labial sobre sus carnosos labios. —Me das un macchiato con leche de soya y un toque de caramelo por favor —le dice al cajero— ¿alto, grande o venti? —le responde el cajero— Mejor un venti. Que me dure un buen rato— y le da un billete de diez dólares. Ya con su café en la mano, da un par de vueltas por las mesas y barra de asientos individuales del lugar, sin encontrar un solo espacio, excepto por una silla disponible en una mesita pequeña donde una anciana de cabellos plateados que está absorta en la lectura de su libro mientras bebe un latte que parece inagotable; y otra silla al lado de un hombre de mediana edad —aunque por su cabeza calva parece mayor— con una abundante barba y cara de pocos amigos, como quien ha tenido un día muy cargado; y por supuesto, la silla libre en la mesita de la chica de los ojos profundos, absorta en el panorama invernal de la calle, con un libro abierto casi por la mitad al que no ha vuelto a mirar en todo el rato que Salvatore lleva observándola. —¿Te molesta si me siento aquí? —ella lo mira con semblante serio, con especial asombro, como quien quiere ver hacia adentro y no solo por encima, pero no dice nada— ¡Es que no hay un solo lugar disponible! Claro, si no soy inoportuno, y si no esperas a nadie —Y ella lo sigue mirando por breves segundos más, pero su boca no se abre, mas con sus labios hace un gesto tan leve, como el de una tímida sonrisa; y de alguna manera parece que asiente a que Salvatore la acompañe. Al menos así lo entiende él, que sin decir más pone su bebida sobre la mesa y jala la silla, inusualmente pesada y sin protectores de hule en las patas, haciendo un ruido particularmente enervante al hacerlo. Ella levanta una ceja, como diciendo: —¿Qué haces? —pero realmente no dice nada— Perdona, no ha sido mi intención— se excusa él.

La mirada de ella se zambulle ahora en la página actual de su libro, como queriendo esquivar la conversación con el chico; aunque en su interior siente, sabe, que debe, que necesita hablar con él. Mientras lee, sus ojos café parecen sumergirse en las páginas y éstas abren un portal que la transporta al mundo de la novela; al mismo tiempo, con su mano derecha y sus uñas semilargas, muy bien cuidadas, sin pintura; hace un sonido sobre la mesa que emula el cabalgar de caballos. —¿Qué lees? —pregunta él con sincera curiosidad. Y ella, en ese instante, es como sacada por un haz de luz del mundo de su novela y transportada en el acto a la mesita, con un par de bebidas calientes, un libro, y claro, un desconocido frente a ella. —No me despiertes del olvido —le responde, sin más— ¿Y de qué trata? —vuelve a preguntar, a lo que ella replica— es un cuento muy largo para contártelo, y aún no me decido si es ciencia ficción, o magia mística egipcia, o una combinación de ambas cosas; es intensamente romántica, eso si te lo puedo asegurar; pero, parece ser un romance que trasciende generaciones, eras, culturas y algo más— suena bastante bien —responde Salvatore— ¡es apasionante, no tienes idea! —concluye ella, y se sumerge de nuevo en su lectura. Mientras tanto él, bebe su macchiato lentamente, como disfrutando cada pequeño sorbo de alegría caliente; no sin notar que la alegría que siente no proviene del macchiato exactamente, sino de la contemplación de la hermosa chica que tiene frente a él. Su mirada se hace penetrante, sus ojos chocan contra el café oscuro de los de ella; por su parte ella, se siente observada, quizás contemplada más bien. Ya no logra concentrarse en el libro, se dedica a tomar su bebida, observarlo de vuelta disimuladamente, para luego envolverse con él en una charla trivial de desconocidos; de esas en las que hablas muy a grosso modo de tus aficiones, de tu trabajo, de que estudiaste, de que te gustaría hacer con tu vida más tarde, de alguna experiencia interesante vivida. Y hablan, y se observan, continuan charlando y se miran, casi como acariciándose con los ojos, hasta que en un instante inesperado, al unisono, ambos tienen una especie de flashback, una reminiscencia; una escena compartida, ambos caminando tomados de la mano, en una tarde de otoño, por una larga avenida de tiendas de moda en Milán. —¿Alguna vez has estado en Italia? —preguntan ambos al mismo tiempo— ¡Qué casualidad! Hacernos la misma pregunta en este instante —dice Salvatore— Nunca he salido de los Estados Unidos, dice ella —yo estuve de viaje en Alemanía hace unos pocos años, pero es el único lugar de Europa en el que he estado —responde él. Ninguno se atreve a mencionar nada de esa reminiscencia absurda que parecen haber tenido, para no atemorizar al otro.

En un abrir y cerrar de ojos, cae la noche con todo el peso de su oscuridad y la temperatura desciende unos cuantos grados más. Han conversado por dos horas y media ya. Ella se excusa, que debe salir corriendo, que tiene que pasar haciendo unas compras antes de irse a casa, que le cierran el supermercado. El quisiera acompañarla, quisiera pasar toda la noche conversando con ella, observando sus bellos ojos y sus carnosos labios que invitan a besarla. Pero no dice nada al respecto. —¿Te volveré a ver? —le pregunta— ¡Quiero creer que sí! —responde ella y le da un post-it de color neón, con algo anotado; se levanta de la mesa, le da un ligero beso en la mejilla y sale de la cafetería antes que Salvatore pueda siquiera decir adiós. La observa desde la ventana mientras se aleja, con sus jeans apretados y sus botas blancas de invierno; la ve caminar pero más bien parece que flota en el viento y se pierde en la oscuridad de la esquina donde dobla, para desaparecer.

Salvatore se queda sentado en la mesa unos minutos más, tratando de asimilar qué ha significado ese encuentro. ¡Qué significa ese flashback! ¿De dónde puede conocer a esta chica que se le hace tan familiar? Abre el post-it: "Alessandra, 493-2345. ¡Despiértame del olvido!". Es lo que ve al leerlo.

(continuará...)


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@AljndroPoetry - 2018-Dic-12

Quise recordar este relato
originalmente escrito a finales del 2017


Puedes leer la 2a parte en:
poemame.com/m/relato/reminiscencia-invierno-parte-ii
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Ice Dance

Lloré todas las lágrimas

más amargas del alma

pero el frío las inmortalizó

para que danzara alegre

en la nieve...
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Árbol de Primavera

Seguiremos colgados del tiempo
Como se cuelgan del árbol madre
Las ultimas hojas del otoño
Sabiendo que el invierno llega

Pero caeremos irremediablemente
Mientras esperamos primavera
Por que ella siempre regresa
Aunque nos parezca que tarde

Y ese árbol que fue vida
No será mas que madera
Sera guitarra y culata de fusil
Para quien cocina sera leña

Para un niño sera juguete
Será luz, calor y hoguera
Será cama en que Dormir
Como para cristo fue condena

Pero para mi sera un sueño
De los que sueñan los poetas
Al ser abono de la tierra
Que se cuela por sus grietas

Sera la urna en que descanse
Quien colgado a tus caderas
Se deshizo sobre el musgo
Con su colección de primaveras
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2comentarios 71 lecturas versolibre karma: 120

Pendiente

Una botella de vino tinto
y una caja de cigarros en la mochila.
Caminar, seguro,
a medio día, bajo un cielo azul oceánico
y ballenas blancas,
hacia donde entregamos
los cuerpos de nuestros muertos.
Mirar al frente
y paso a paso olvidar la angustia
del no regreso a casa:

¿Por qué hay tanto vivo autoabandonado?
¿Por qué hay tanto vivo agusanado?
¿Por qué hay tanto vivo rabioso y hambriento?

Que el viento frío de diciembre
hiele las tristezas,
las culpas y las nostalgias presentes:
si haz de existir descompuesto,
desea hacerlo
en paz y tranquilidad contigo:
que ya no te asuste
reconocerte distante y solitario;
ni afirmarte posible
y ligero para proyectarte
en hojas desoladas
como palabra nocturna ausente.

Silencio… silencio…

¿Por qué hay tanto cadáver en las calles?
¿Por qué hay tanto cadáver tóxico?
¿Por qué hay tanto cadáver en las venas?

Sentarme en la tumba
de mi hermano, encender un cigarro,
descorchar la botella
y brindar
por el cadáver vivo que soy,
y brindar
por el beso de la nena de trapo,
y brindar
por la sonrisa de la nena de librería,
y brindar
por el abrazo de la nena de agua,
y brindar
por la caricia de la nena de la duda,
y brindar
por el hecho de sobrevivir para dar gracias,
hasta la última lágrima,
hasta la última alegría,
hasta la última esperanza.

De Cadáveres en el armario, 2015
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~ Hokku ~

se abre la rosa

perfumando mis manos

de primavera

********

trėmulas ramas

inminente presagio

del frío invierno
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20comentarios 184 lecturas japonesa karma: 125

La Intimidad... (Dadaísta)

LA INTIMIDAD
( Dadaísta )

Atrás de aquella nube he dibujado alegre
la voz en la tarde voluptuosa del invierno
al estremecer la hierba con una sonrisa
que deja la mesa bajo el jardín anhelante.

Aunque las letras son de cera virgen rosa
los cabellos ya no traen pañuelos verdes
donde las frambuesas están llorando sal
en la procesión de las caderas ligeras.

He encontrado la tristeza danzando arrugada
en el atardecer de un clavo dormido con fiebre
acariciando los sueños con las palabras de una
hoja con el rostro de un insecto distraído.

Todos deseando traspasar la luna con miel
en la lentitud ondulando lubricada dulce
anudando anillos al suspiro azul erecto
con la frescura del clavel satisfecho.

Aquí ha llegado la calle inquieta obligada
hablando de los troncos secos al caerse
en la ventana que duele al techo indiscreto
por las dudas en traje de baño muy corto.

Ya ni el sueño del sombrero quiere más
que al miedo de las flores en camiseta
ni los muslos del fuego en una caja abierta
donde una oreja ladra a la luna por minutos.

Aún cuando los ojos están tejiendo al hambre
los sentimientos mascados en la orilla dura
cuando se fuma una naranja con las rodillas
al filo de una cama bajo el árbol temeroso.

Piensa cuando nada de esto sucede un poco
como al verlo sufre la leche al secarse roja
por oír llover los caballos con arena blandos
en la noche desnuda sabor a miel varias veces.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 28.06.2014.

POST DATA:
Referencia útiles son...</i>

www.youtube.com/watch?v=bQo1lOHRqsE
También...
es.wikipedia.org/wiki/Dadaísmo
y
www.todacultura.com/movimientosartisticos/dadaismo.htm
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7comentarios 103 lecturas versolibre karma: 135

Corazón de invierno (con @rebktd)

Las pestañas de las farolas despegan sus titilantes Luces. El viejo banco del parque extiende sus brazos entre la curiosa mirada de una gata solitaria, que mece sus sueños a lomos de un columpio azul. Un suspiro resbala por el tobogán, lanzando un gemido al cielo , las nubes se acongojan y en la inmensidad desbordada de su cielo hacen sonar los tambores sobre los labios de la luna.
Destila el manantial de tristeza en los ojos de la noche...

***********************
Y es en el cielo
La melodía de invierno
Negra y felina
***********************


Y la noche llora entre gemidos y maullidos de negra tristeza, y la luna con su pañuelo de plata seca sus lágrimas y le sopla su luz de esperanza. El jilguero duerme, dos ardillas se acurrucan en el hueco de un árbol que sufre de insomnio y murmulla sus desdichas desde las mil bocas de sus ramas. La quietud de la noche se inquieta ante el desasosiego de una esencia que sufre. Y caen perlas cual gotas de agua invernal sobre un suelo que ahora sabe a tierra mojada, igual que el alma.

************************
Frío invernal
congela hasta el espíritu.
¡Qué oscuridad!
************************


Un ejército de hormigas recogen las migajas de los acordes de la noche .
Danzan las primeras gotas del Rocío y el sol despierta acurrucado sobre la hierba... una mariposa traviesa aletea sobre sus mejillas robándole una sonrisa ...
los destellos de su melena se expanden sobre las montañas rocosas , sopla el viento alborotando la arena;
Repta la lagartija por su coraza de piedra....

******************
Y se deshace
el frío de la noche
en arreboles ...
******************



Silba la luz del alba, sus cantos de amanecer. Arde el bostezo del sol. Se entibia el corazón del mar que besa los labios de la arena, sobre la playa, una y otra vez. Hay cangrejos en la arena, bailando su danza al revés. Se afina la melodía, la dulce armonía, entre lo vivo, lo que se mueve y lo inanimado de lo inerte.

********************
Surge tibieza
en el corazón frío
del mustio invierno.
********************




~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Colaboración
con mi querida amiga ─R─ @rebktd

Poema compuesto
por 4 poemas japoneses tipo Haibun
(prosa poética rematada en Hokku)

@rebktd & @AljndroPoetry
2018-oct-16
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28comentarios 262 lecturas colaboracion karma: 119

No recuerdo un octubre tan invierno como este

Me mata el frío.
Corre mi valentía —también llamada
imprudencia— hacia la ventana.
La abre de par en par, se asoma y mira:
todo es hielo, quema, duele.
No comprendo lo que no quiero
entender.

¿Por qué no seré gazania abrazada
a sí misma en la noche,
a la espera de luz siempre nueva
cuando amanece otro día?

No recuerdo un octubre tan invierno
como este y, sin embargo,
arden brasas en mi pecho, todavía,
porque es cierto que no llego a acostumbrarme
a lo gélido de ahora, pero llevo la memoria
apretada entre los muslos
y recuerdo, claramente, lo que nunca
ha ocurrido, pero siempre he deseado.
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Tiempos invernales...

Tiempos invernales
tiempos vibrantes
tiempos palpitantes
giran por el espacio
un Atlas
los contempla.

El gélido frio queda
atrapado en las puntas
orbitales de los pinos
silvestres del bosque
virginal plantado.

Sacié mis entrañas
purgadas en la noche ardiente
me extasié en tu mirada
y en los algarrobos de tu vientre
expedita márfaga
cargada de de luceros hirientes

Y te fuiste de repente
en medio de la pertinaz ventisca
y ya no pude verte
te perdiste como fantasma
antiguo y atravesaste
el blanco bosque
con tu holgazán verde

eras la flor del edén.

Y yo perturbado
en medio
de un ahogo repentino,
supuse que fue un sueño
provocado
por los tiempos invernales.

www.youtube.com/watch?v=Su9z9dddly8

Ramon Perez
@rayperez
Cabimas,
Venezuela
21 mayo de 2016
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16
7comentarios 94 lecturas versolibre karma: 132

Descrismarse Evanescente... (Cuento Experimental Neosurrealista)

DESCRISMARSE EVANESCENTE
_(Cuento experimental neosurrealista)_

Subió al lomo del viejo libro y rodeó la mesa,
de camino hacia el librero. Le acarició suavemente
con los dedos temblorosos. No tardó en llegar al
rincón por la cadena de penumbras que separaban
las sombreadas paredes por la moribunda flama
de aquella lámpara agotada. Una cabeza de lagartija
pálida salió suavemente como las plumas del gallo
declinando cantar de noche a la luna a medias entre
las piedras sobre las hojas más qué otra cosa...

Había qué pensar no solo en el dinero de la renta,
sino en la comida escasa al borde del camino
justo para cualquier hambre desesperada de la
impaciencia qué no se sacaba ni siquiera del bolsillo
más roto por no estar destinado a liberarla cómo siempre
antes de las primeras palabras.

Esta carta era de las qué no pedían mentiras
qué puntualmente le proporcionaba el más moderno,
y avanzado desempleo. En el gozo perdido de la vida
humedecida como arena desterrada que abrasa el
sol, y refresca las angustiosas noches. Dónde los
viejos sueños huyen como ruedan las hojas secas
por las brisas perdidas de los otoños cargando las
tardes en la sed del alma, niebla trás niebla.

No dejaba de correr de puerta en puerta violentamente
capturando el miedo de las ventanas en caso de caer
un meteorito... Allá, cual mariposa qué en los volcanes
se acrisola con las amarguras franqueadas por el buen
sol de los primeros días contemplando la tristeza
clandestina, haciendo contorsiones ávida de inmolar
ídolos solemnes de bronce sin rumbo ni veredas.

En aquel tiempo se produjo una pausa, y el vacío había
puesto su peor cara por algo qué nada tenía qué ver
con el asunto. Había sido un día fructífero, encontrando
muchos casos igualmente desesperados, urgentes
e ineludibles... Bien sabía qué con el paso de los años
esto será cada vez más difícil de olvidar, en las escalas,
en las nuevas formas de recordar, y con la simulación
del equipo adecuado el motor del mismo dejará su lugar
a uno distinto más allá de los sistemas de frenos frontales
qué con el tiempo no han querido modificarse. Entrando
en el futuro totalmente desarmada la consciencia, y en
partes múltiples fragmentada la más mínima atención.
La noche en miniatura corría por el bosque soberano,
buscando un consejero en el difraz de una almohada.

Así qué...
Recogió las goteras del techo, dobló la tierra del piso,
y cubrió el frío con los agujeros de una raída cobija en
el punto central dónde el desaliento aprieta la debilidad
de las noches anteriores. Pensaba irse al olvido de la
región desierta aislado en una lobreguez amarga.
No se permitiría consumirse en una lucha insana entre
las ramas indiferentes al deshojar sus flores en la cumbre
del granito de los pájaros sin trino, ni fundirse en los días
por el desconsuelo qué postra al mismo eco ruinoso.

Pasaba del olvido reciente a los viejos recuerdos recostado
como la espuma magnífica y distante allá en el valle del
fondo anochecido... Y se decía, vaya forma de alivio.
¡Mañana será otro día!... Y claro, con el desnudo torrente
y la fugaz sombra del sol en retirada en los empedrados,
con el desenlace inevitable cubierto de esperanzas en su
guarida... Estiró un bostezo sobre las piernas para demostrarse
lo qué nunca había soñado por falta de una perfecta toma de
consciencia de la decisión...

El insomnio sería completo proliferando de día, y agarrándolo
de los pelos en la prolongación de las nubes, en la rápida carrera
al colchón recorriendo las vagas siluetas de carcomidas esperanzas,
y cuándo esa primavera llegaba destrozando al invierno con sus
verduras, sin la piedad campesina del tamaño de unas gotas de
sobresaltos queriendo saludar la imagen deteriorada del espejo
indiferente, cuándo la angustia es tal qué se anticipa a la eternidad
más próxima y con más vitalidad.

Evanescente y racionalizando el dolor inmediato al morirse
plenamente, y adquiriendo las cualidades acumuladas por la
inmensidad de una acción hábil qué se capta instantáneamente
por el gesto clásico al percibir la importancia de la propia inexistencia.
La noche era cada vez más íntima en la profundidad qué estremece
y sacude las mismas procesiones de las pesadillas decoradas.
¡Y estaba sumergido en el descrismarse!...
Lo qué significa la libertad absoluta, distinta, totalmente transformado
fuera del tiempo dónde subyace la tristeza infinita... La tristeza de darse
cuenta de qué uno ya no es el florecimiento del ocaso, ni relativo, ni
comparativo, ni resultado de la influencia ambiental qué implica el
sometimiento al cruel sistema caduco...

Así transcurrió largo tiempo durmiendo en el sublime estado en qué
se encontraba, y pudo inventarse nuevamente en el peltre despostillado
de la vasija qué abrigaba su reciente incorporalidad, flotando al retornar
al botín de cosas inútiles qué se adueñan aniquilando la esencia de
los últimos indicios del orden... Con la luz de una sonrisa perdida.

___Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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