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Carta para el alma gemela

Si fueramos mas observadores
y analizamo cualquier punto de persuasión
que no estuviera a nuestro alcance,
que al calcular su equilibrio entre el amor y el tiempo
y dar con el punto definitivo en su balance
quizás no lance mi agonía a la borda.

La guarde en lo más profundo del corazón
hasta el ultimo segundo
de nuestra vida corta..

Y encontrar esa parte de alma
que unos llaman media naranja o
el alma gemela.
Ese cuerpo físico, divino, celestial y espiritual que
completa tu razón de ser en este planeta estando vivos
y quizás también en la eternidad.

Tal vez te esperaría...

Si fuéramos más pacientes si seguimos hablando
del tema sobre las almas gemelas
tardaremos muchas vidas en terminar de entenderlo.

Tal vez valdría la pena...
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Aunque no te hayas ido

...

Nido de rosas, nido de plumas blancas:
sonríes.
Cuna de astros, llanto de los caballos:
sonríes.
Tu boca espesa: el agua dormida; amapolas de aire:
sonríes.


Todo es claro, todo es espacio;
danza la humedad en los dientes.
Un grito desnudo vuela en tu interior, amenaza las olas.

Nada soy yo.
Nada es mi cuerpo,
cuerpo inerte, cicatriz en el desierto.
Mar sin olas y sin plata.
Cuerpo sin alegrías y sin compás.
Todo es tu sonrisa: claradulce:
canto de pájaro, viento.
El aura siempre es la sonrisa, semilla de la tierra
y en la tierra se hace carne y toma tu forma
y tomando tu forma voy escribiendo
y así escribiendo, empieza el viaje.

Aún hay tiempo de ser, de viajar en el lomo del día..

Antes de morir, seamos.
Hoy recuerdo al primer amor y una puerta de madera
no hay olvido para ello.
Aunque no se haya ido,
aunque se esconda en los árboles gigantescos,
aunque el daño se haya consumado,
aunque no se dio ya almas, ni óleos,
ni cuadros, ni estacas pintadas, ni conventos.
no hay olvido para ello;
pero escucho, de repente, el fulgor de un suspiro…
es un fuego artificial
que me llama, y me necesita, me añora.

Es un nuevo recuerdo, es un nuevo pétalo de clavel…
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Sonreía...

“Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estás triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa” Gabriel García Márquez

Tenía mil espinas
clavadas en la piel,
océanos de pena
flotando entre sus ojos.

Tenía la amargura
con su sangre tatuada
en los pliegues profundos
del sufrimiento atroz.

Tenía en carne viva
las dudas y tristezas,
y los miedos bogando
en la sima de su alma.

El rictus descarnado
por dos lágrimas de hiel,
y la sal envolviendo
celosa sus heridas.

Y tenía el dolor
oculto entre la angustia
del dulce velo de
su boca; y sonreía…
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El secreto

“Si quieres que tu secreto sea guardado, guárdalo tú mismo”
Séneca


Oculto en lo profundo de la mente
se encuentra aquel misterio clandestino,
de un hecho acontecido entre las sombras
celando lo más íntimo.

Invisible a los ojos de la gente,
protegido de un halo de sigilo,
esconde los sucesos que los labios
susurran en tu oído.

Y prudente la boca confidente
silencia lo que siempre se ha escondido,
guardando con cautela los secretos
del arduo amor furtivo.
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El último beso

“El más difícil no es el primer beso sino el último”
Paul Géraldy


Qué bonito fue aquel beso
que surgió del nerviosismo,
tan etéreo,
tan efímero.

Y los miles que siguieron
excitando los sentidos,
compartiendo
los latidos.

Qué bonito el cosquilleo
que sentían, conmovidos,
nuestros cuerpos
al unísono.

El atisbo del deseo
de los labios primerizos,
inexpertos
al delirio.

Y que amargo el hasta luego,
el adiós a los cariños,
al afecto
consumido.

Qué difícil este beso
que inaugura nuestro olvido
al postrero
desafío.
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Quizás la soledad y la imaginación

Relato hermoso que te hará volar la imaginación.

CAPITULO 1

Quizás en la soledad, un susurro en el silencio empiezo a escuchar,
quizás una voz, no tan fuerte pero si cálida,
quizás pudiese escucharla mas clara y encontramos aquel camino
que nos ampara, ¡daría! mi voz, mi razón de ser por aquel sentimiento que llego a mi corazón
y cambio mi manera de ver.

O quizás la soledad, solo se basto con hacerme ese movimiento tan sexy y pervertido
que mi mente daño y me hizo pensar, que ella, era ese fruto prohibido
el cual estaba prohibido tocar, probar o tan solo mirar
por que sus ojos, eran los mas tentadores... Y sus labios un manjar
quizás el dulce mas delicioso del universo.

Quizás con tanta soledad me pude imaginar,
un encuentro amoroso entre la tierra y la luna
que con el tiempo se enamoraron.
La tierra le propuso matrimonio a luna,
la luna le dijo que si,
después de miles de millones de años ese fue el momento
mas feliz para la tierra.
El universo fue el padre de bodas quien los caso.
Los otros cuerpos celestes hicieron una fiesta en su honor
para que tuvieran su primera noche infinita abrazados,
dándose calor mutuamente mirando fijamente el firmamento
en su primera noche de luna de miel.
De allí creció el sentimiento que llevaban en su corazón
y decidieron nombrarlo ¡Amor! y de esa relación nacimos nosotros los humanos.

Quizás la soledad no están mala después de todo por que si con ella pude
ir mas allá, mas allá de mis pensamiento mas allá de la imaginación
como si pudiera hacer lo imposible, como manipular objetos visibles
o pasar entre la multitud y que nadie me vea por que soy invisible,
quizás la soledad me hizo pensar así o solo fue una reflexión para todos,
de que la soledad existe en este mundo para hacer que nos conozcamos primero a nosotros
mismo antes que a otros...

Quizás la soledad...
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El marchar

Cuide Dios a los que se van,
allá, a las estrellas lejanas,
que la Vida es eterno marchar
a la profundidad del alma humana.

El Hogar en su fuego es un tesoro
a quien sabe dónde regresar,
que el marchar es volver y tornar
si se ve desde donde se llegará.

Irse y a la vez regresar,
tocar el fondo del mar
y aquel techo universal,

que el alma aquí abajo
anhela regresar siempre
a la Patria celestial.
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Infeliz

“He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz.” Jorge Luis Borges

Terribles celajes
devastan el alma,
la exigua ventura
se vela en desgracia.

De satisfacciones
la mente está opaca,
y de mil desdichas
la sien angustiada.

Llevo del fracaso
la cara pintada,
y la frustración
se ceba con saña.

Lo que era ilusión
ahora me amarga,
y ya solo espero
me lleve la parca.

Ese es mi pecado,
mi condena y falla,
que no fui feliz,
ni fausto…, ni nada.
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El primer amor

Fue la prístina imagen del deseo,
la frívola fontana del amor,
la imperceptible génesis
del incendiario prurito precoz.

Su cuerpo, la alquitara rebosante
que en sus formas destila una pasión
fogosa y lujuriosa,
el germen de lo obsceno y su raigón.

La cepa del pecado original,
fruto ígneo del primigenio ardor,
los temblorosos besos,
el primer nacimiento a la ilusión.

La que en la adolescencia de un verano,
donde los sueños surgen a su albor,
me reveló que nunca
el corazón respeta a la razón.
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Fino cantor

...

A los 6 meses y a las 6 lunas

...
QUERIDA PERSONA MÍA, DEDICATORIA


Ya mi voz no busca, ni llama, ni se asoma
con su silueta y tono y campana triste
como la boca de una estepa
y el cuerpo de arena enrojecida y alegre.

Ya mi voz no recibe respuesta
ni gritos de los marinos tímidos.

Mi cuerpo ahora, fino aroma del día,
una delia suave como tono de muchacha,
como braille de un poema, como un suspiro izquierdo
como brillo de agua, se busca y se toca.
Oh, mi voz como te encuentra
sin sollozos, sin ternuras, sin heridos en todas partes.
Oh, mi voz como te busca como ola desordenada,
como párpado cantor,
como lirio fúnebre. Como lirio fúnebre.

Tú envuelves el aroma floral de la hierba,
y lo devuelves en finos templos,
en las astillas de toda la madera, hostales,
en habitaciones donde se confunde el llanto
y se ve y se oye y se toca un ángel verde,
donde la ira es presa del silencio.

Tú eres mi propio secreto,
como una isla de mí mismo, un papel guardado,
invisible de si mismo: llanto nocturnario,
la ribera inspirando un suspiro, poblándolo
siendo deseo en la carne y murmullo en los huesos,
cantando en el alma de las playas
en la infancia enterrada en los jardines;
como cuándo voy a ti cantando
como cuándo vienes a mí abierto.

Mi voz es un lirio que se ama solo,
un almendro florido
y unas hojas de nopal nevando…
mi voz es el resumen del invierno,
el quéayer de los insomnios
y el tiempo que golpea…
mi voz como ceniza palpitante,
como vientre nutrido, como la tarde muerta
cuando se abre la puerta…

Te apreciaría por mi ternura ahora si
abierta y desenterrada
cúspide, como el sueño herido, como un espejo
cantor;
mi sueño herido con una fina tristeza
encuentra tu llanto y tu cuerpo accesible,
porque mi voz te toca y
es esa fruta cantora mía la que es cercana
y ahora el llamado es ya cerca de tu boca.
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El poderoso drama...

“¡que prosigue el poderoso drama
y que tú puedes contribuir con un verso!”
Walt Whitman (El Club de los Poetas Muertos)


Los torcidos renglones de la vida
transitan por un valle de amargura,
convirtiéndola en potro de tortura,
grabándose sañudos en la herida.

El drama que prosigue a la partida,
poderoso se encumbra sin cordura,
llegando proceloso a la locura
si a los tercios no llega la vencida.

Y aún con la tragedia acechadora
las cuitas siempre buscan el reverso,
e inspirado por la musa a cada hora

el dolor de lo bello se hace terso
con la rima y la estrofa embaucadora,
y se olvidan los dramas con el verso
.
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1comentarios 60 lecturas versoclasico karma: 101

Detrás de la puerta

ya ni quiero escribir,
la pena estos 8 días separados me ha llevado
a pensar que no conozco el amor
excepto por las historias.

estoy llorando,
ya no me pides disculpas
ahora las pido yo sin cometer un error.
sólo para que vuelvas.

espero que suceda.
aquí te estaré esperando detrás de la puerta.
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3comentarios 65 lecturas versolibre karma: 99

Tú en mí

Aspiro a desaparecer antes que tú.
Anhelo soplar vientos calmos en tus brazos.
Deseo tu esencia brillando
en la opacidad de la noche
y cristalizar mi fragilidad
en espejos de límpidas aguas.

Si nuestro barco zozobrase,
por tormentas de incontrolable crueldad,
no nos soltaremos de la mano.
Hundiremos nuestro pánico
en besos que flotarán, tranquilos,
en el remanso de aguas
serenadas por la brisa.

Yo sin ti no soy nada más
que un bostezo tembloroso
atravesando el estrecho conducto de la vida.
Si el hado te arrancara de mí,
sin haberme ido antes,
maldeciré un millón de veces mi desgracia.
Y si consigo reunir fuerzas para erguirme,
tu sonrisa perpetua será la que me guíe en mi travesía,
porque tú permanecerás en mí,
acallando mi dolor.
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—Media luna de corazón partido—

Media luna de corazón partido
con astillas sangrientas del dolor
regadas en mis mejillas moribundas.
¿Dónde estás mi dulce flor?
El néctar rubescente de tus labios
enmascaran el pasado deseo de ti.
El pináculo de los collados aplaude
la sonrisa bendita de nuestro amor, pero
¿Por qué te has marchado?
¿acaso la sangre de las venas tristes
de mi alma no tiene valor de ser?
Media luna sin cielo estrellado
son mis largas noches de amarga
conciencia en el peso de los recuerdos.
¿Fallé a la lealtad? —Tal vez sí.
Suplico perdón en las rodillas de mi ego, y
asiento con mi cabeza la necesidad de ti.
Quiero sentir la brisa que besa mis
pómulos en el aroma de tu piel perfecta, y
sujetar tus caderas hasta palpar la llama
encendida de los cuerpos desnudos.
—Perdóname— en el olvido,
—ámame— en el presente
—abrázame— en la distancia.
Regresa a mí –musa– de mil virtudes,
la luna extraña su otra mitad, y
yo añoro con nacer de nuevo en la
esencia de un hombre enamorado.
Media luna de corazón partido
en el granizo que desciende de las lomas
inclinadas en el anochecer perdido.
Regresa a mí, no me dejes morir.
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El beso

Fueron horas de risas y yo escuchando sus
historias enloquecido total por darle un beso en sus
labios rojos que estaban secos de tanto hablar.

No me pude aguantar cuando de repente y sin preguntar
a su rostro me fui acercando lentamente.
Mirando sus ojos hermosos tan maravilloso y a la ves tan tentadores que casi no pude notar que mis labios
con los de ella se rozaban, hasta el besar pude notar
un olor particular como el campo de rosas que se hallase en el paraíso
no me cansaré de respirar.
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Hombre de acero

Véase bien este mar de rocas
que por asomar canas de alfiler
en esta cabeza hueca,
hay solo furia en su boca.
Insulta su humildad, y no valora
el sarcasmo de un elefante,
ese que grita por un ratón
cuando el queso lo lleva en la trompa.
¡Fuego, rabia y moscas!
Así está el muro que me devora
como tren de mercancía oxidada;
tantos años encima,
y con un corazón lleno de gloria.

© 2019 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Claveles Blancos

Brotan los girasoles de su amargura,
con el viento se deshace su figura,
el cielo opta por restaurar sus pétalos
el color amarillo es uno de sus regalos;

En toda la parcela caminante,
su semblante me atemoriza;
Las rosas farsantes plomizas,
comparten su perfume sedante.

Si el amor fuera una planta,
te aseguro que me envenenaría,
su belleza encanta y luego,
me comería como carnada.

Brotan los tulipanes de sus ojos,
el veneno escurre y me lo he bebido,
de mi cuerpo quedan despojos,
se ha escuchado un zumbido.

Quién sabe por qué en mi tumba,
crecen flores sin que llueva,
a él el mundo se le derrumba
para que a mí me conmueva.

Si morí no fue por accidente,
las hortensias renacen de mi corazón
donde alguien lo apuñaló hace meses,
¡les aseguro que él miente!.

No descansaré hasta que lo encuentren,
porque cuando fui su mujer me mató,
y nunca nadie sospechó de él,
me deja rosas en mi tumba oyente.

Jamás me gustaron las rosas y él lo sabe,
se burla cada día porque sabe que lo oigo,
está consciente la maleza de que él me hizo daño,
nunca le dije adiós a este demente que me ha matado.

De mi vida, salen los lirios,
el cielo se ha oscurecido tiernamente,
siente el miedo que sentí yo al verte,
el martirio de la tortura, el delirio de tenerme.

Ahora brotan dalias solas,
la traición está presente,
todos saben que me mataste
¡Ahora vete y no mires mi tumba!

Ya no estás, esta vez me traen claveles blancos.
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Cantos generales

...

Cantos Generales
I

Ahora
que la ciudad sabe de sus muertos
y de sus tantos bosques perfumados.
Ahora
que del cielo se escapan ángeles de madera y río
y en su búsqueda
los disfraces del silencio.

Ahora,
me muestro desnudo, compañero,
mi piel es de lana y trigo, eterna e irreparable.
Un perfil que solo tú pudiste fluir
azotando hasta mi propia fragilidad.

II

Tengo miedo de nombrar a todo
y que todo nazca
y que con sus alas
lastimen nuevamente mi herida.

III

He venido desde la orilla exterior de mi cuerpo,
no sabía que existía,
no sabía que me mataría.
Me invade el olor a rosas del campanario
¡Qué voces!
Hasta ahora solo mi sangre palpita
y me hunde más y más.
Solo plumas y hambre.

Ha llegado mi herida,
contenta y
sonriente, me invade.
La soledad más grande y mejor formada.
Todo huele a llanto,
a memoria,
a paisaje,
a amarillo.

Tú alientas mi desdicha:
me das de comer lo que ya no se utiliza
y lanzas las grietas
para que mi hondo ser no salga de ellas.

Amo esa violencia.

Hijos de la lira y
del viento.
Me llaman. Me gritan.
Todo artista protesta en mí
y hasta el incendio recorre mi estancia.
Un cisne de humo
sale del centro del mundo
y con sus alas golpea mi cráneo
y mi isla.

Qué fuertes golpes. Qué infancia perdida.
Y ahora solo el viento cruza por estas llanuras de la nada.

Tú.
Doblemente alarido de un animal muerto.
Doblemente ruido de una canción ensangrentada.
Rica noche. Llévame a lo dulce.

Yo lloro por ti,
por abrir tu cuerpo hasta con lágrimas
y tiritar de frío y sed.

Eres en donde existo.


IV

Vienes a mí, posado de sueño.
Hebra de oriente y occidente.
Perfume del norte y del austro.

Cuerpo minúsculo, redondo,
extendido hasta la constelación del sur y
de las islas de mares profundos
y lutos en la distancia, vestidos de día.
Estás sobre el cuerpo de la hierba
y besas a las hormigas.

Siento fuerte tu pecho hervido,
de frutas doradas en la estufa.
Hoy, hoy
transitas sobre mi sueño
y yo me espero, sobre el mundo,
ser adornado de polvo.

A veces tu cuerpo ascendía sobre el mío,
entre licores y espuma,
ascendías como la edad a los lirios,
como la vejez a la tarde,
y allí, de pie, con tu sexo de horas,
destruíase el mundo
en un movimiento final
sobre mi boca y mi cintura.

Qué destino asciende hoy a la memoria.


continuará...
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Asomada

Tras la ventana de piedra
asoma la verde rama y el cielo.
¿Escuchas su colorida música
reflejada en tu pelo?
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