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Que me condenen al olvido

Que me condenen al olvido,
a la sombra,
a los restos de las cosas
perdidas
que no encontraron propiedad.

Que me dejen donde yacen
las arenas
salidas de todos los sillares
de piedra
que se erigieron tan antes
de nuestras vidas.

Y allí, allí en el umbral,
lloraré
para que no encuentres
mi debilidad,
en donde todos los nombres
se olvidan.
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1comentarios 329 lecturas versoclasico karma: 87

País de sol

Quiero vivir en un lugar
donde me abrigue el sol,
la calma y la sonrisa.
Un sitio donde desnudar
mi corazón, amable.
Donde quepan los días
adentro de las horas,
habitar el silencio
y oír su melodía,
la canción que retorna
a los labios de siempre
en suave despedida.
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2comentarios 90 lecturas versolibre karma: 95

Dulce rendición

Me dejo inundar
por el perfume azul
de tu deseo.

Flaqueo al notar tus dedos tan cerca,
al aproximarse tu boca a mi desnudez,
al percibir que la belleza de tus ojos
es más intensa cuanto más te respiro.

Un mar airado
sacude mi pecho
y, al rato, la pasión fluye
en un extraño juego
de lucha incruenta,
de íntimo y elevado placer.

Un beso de despedida.
Miradas tristes que se alejan.
¿Nos reencontramos mañana?
Tal vez.

Omnia vincit Amor.
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6comentarios 73 lecturas versolibre karma: 95

Espantapájaros

Graznidos revoltosos
se posan en la inercia
de tu movimiento estático,
en la rigidez del inexistente abrazo,
sobre la locuacidad amedrentada
y nunca callada.

Me miras con la inexpresión de paja
sobresaliendo de los harapos que visten despojos,
pero yo te siento vivo y cercano.

Serás arrancado algún día
de la tierra fértil y prohibida,
cuando tus raíces se conviertan en las mías
y podamos bailar nuestro baile imperfecto
de almas solitarias.


(En: Los abrazos líquidos)
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5comentarios 96 lecturas versolibre karma: 87

Antes de las seis

...

Sombra mía. Ámame.

Sé un rosario de madera fría
sin tiempo, ni distancia, casi una piedad…
sé mi vida y el testigo del inicio del fuego,
un clavel de lujos,
un nota grave desenredada en una guitarra.
Voy a tu lado, de frente
golpeando el sudor
que tengo entre las piernas, al alba;
voy como una sombra desconocida,
casi como un inmenso aparato
volador.

/ Me das la paz necesaria.
/ Me das el pan y la memoria.
/ Me das el color y las alergias de
estar desnudo y con un par de lunares…

el que vive
la fruta seca, disecada, acompañada
de un frasco de murmullos
y una lengua cubierta de saliva,

el suspiro de la última mano,
el caminar con un infinito terror
y morder, así de repente, un beso espontáneo…
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14comentarios 104 lecturas versolibre karma: 96

Reacción

Funde mi corazón en tu presencia
como la nieve ante la primavera.
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4comentarios 42 lecturas versolibre karma: 87

El silencio

¿Escuchas cómo suena el silencio?
Tiene mil matices, mil colores.
Es belleza y es muerte.
Soledad y recogimiento.
Me detengo, en muchas ocasiones, a escucharlo,
pues este encierro voluntario
me hace sentir su influjo magnético.
Mis paredes parecen querer protegerme
de la locura exterior
y, sin embargo, provocan la multiplicación
de esos extraños y absurdos sonidos
del que alguien denominó: silencio.

He decidido salir a la calle,
a empaparme con el bullicio de la vida.
La paz tangible que resuena en todas partes.
Aquella que mis branquias de pez atónito
absorberán, con placidez,
bajo estas aguas turbulentas y sordas.


(Ilustración: "Silencio de negra", de Margarita Viz Blanco)
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10comentarios 121 lecturas versolibre karma: 93

Bajo el sol

Sobre una roca
del océano dueña
una blanca gaviota
su pico alzaba.

Sobre la arena
una brisa marina
acunaba mis penas
y el sol miraba.
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12comentarios 109 lecturas versoclasico karma: 100

O vento

Hai un bocexo etéreo que o vento empurra
en remuíños de baleiros solitarios
a latitudes de hemisferios cerebrais
e sentimentos perdidos.
Aplacados, quizais, polo tempo murcho
ou por apertas rexeitadas que a dor incrusta
cal dardos mortíferos
no sangue tenro e vulnerable da inocencia.
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7comentarios 97 lecturas versolibre karma: 102

La barca

La orilla espera, paciente,
a mi barca agrietada,
la que navega, perdida,
sin brújula, sin Norte,
con el zarandeo caprichoso
del viento arisco.

Me da miedo la travesía.
He querido bajarme mil veces,
pero la atracción de las mareas
me impele a seguir flotando
entre amaneceres brillantes
y tiernos anocheceres.

La brisa me acompaña
en mi viaje solitario
y mi rostro ajado
respira la sal de la ola inquieta.

Cuando llegue el momento
de echar el ancla,
en la costa calmada
me recibirán
como a esa hija pródiga
que regresa,
anhelando la paz etérea
de la arena que humedecen
los deseos dormidos.
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6comentarios 68 lecturas versolibre karma: 70

La veleta

Intento no pensar
en la caída de las hojas del árbol
sobre mi vida.

Intento adormecer
mi instinto visceral de mujer
atónita y rebelde.

Intento ser yo
con mis andares y mis miedos,
sonriendo a la senda aviesa,
a la veleta de viento inquieto
que me guía.

He logrado olvidar mi indecisión
y ya no pienso ni me adormezco
en el intento de ser.
Y sigo el camino.
Y la veleta continúa acompañándome
en las noches aciagas y los días de luz.
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16comentarios 135 lecturas versolibre karma: 96

Ser latido

Desaparecer tras el velo olvidado.
Conectarse con el infinito.
Ser recuerdo y ser latido.


En: Los abrazos líquidos.
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4comentarios 73 lecturas versolibre karma: 92

El vacío

Un millón de zapatos vacíos,
en aquella orilla amarga,
reclaman aliento.
Son nidos que añoran
los trinos al alba
y las noches sonoras.

Arrebataré al ingrávido mar
tus pasos perdidos
para besar la oquedad de tu paisaje
y un sonido florido
de música aérea
agrandará mi geografía.
Volcaré mi oleaje indómito
en tu llanura
y, juntos, ensancharemos nuestro horizonte.
El agua dejará de ser triste
en el vuelo humedecido
por la estela del viento
y yo clausuraré, tras compuertas blindadas,
la inmensa certeza de tu abandono.

Tu luz ahuyentará
la soledad incrustada
en mi azaroso camino azul
y yo te responderé con un suspiro
de irremediable amor.
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2comentarios 98 lecturas versolibre karma: 101

Brillante

Figuran en mi mente las figuras de tu piel,
Tu brazo dador, tu abrazo evasor.
Las palabras de veneno, las arrugas de miel. Tentaciones terrenales, deseos emigrados, Encarnando el más capital de los pecados, Desterrándote de mí, la luna cruel,
De fantasías y quereres infundados.

Perfil provocador de ratos de encanto,
Embrujo incurable en mis noches de espanto.
Pestañas y cejas; prisión y desvelo,
Tus lazos profundos, mi hondo recelo.
El fallido intento de hallarte en mi canto,
De darte cabida en mi fuego gemelo,
Fuego que abrasa como arde mi llanto.

Ojos y dientes y risas y pecho,
Mucho te veo, poco te aquejo.
Peinas mis horas, quiebras mis días
Que casi no vienes, que no me adivinas.
Ofrendo el cordero de haberte muy lejos
Si sólo un deseo antes de mi caída:
Que zurzas mis labios de todos tus besos.

Pecado mortal, brillante prohibido,
Manzana en discordia, corazón errante
Que late muy dentro en mi cuerpo de amante,
Que late y persigue y no se ha arrepentido.
Siguiendo tu halo, magnético atlante,
Mi mártir de cargas y de sacrificios.
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7comentarios 89 lecturas prosapoetica karma: 83

Tu eco

Anhelo alcanzar el eco
de tu presencia
en el cruce de nuestros caminos.
Sentirme amada,
mientras noto el pellizco brusco
de la sangre, encendiendo la candidez de mi rostro.

Añoro nuestro tiempo de amor
y sigo a la espera del beso espontáneo
que encumbrará mis ansias
al enésimo cielo.

Miro mis dedos retorcidos
por el agrio deterioro
y sonrío, al recordarte, mintiendo,
porque, decías, son los más hermosos.

Ha nacido un brillo joven
en tu recuerdo
y siento tus brazos, envolviendo
la caída de los míos,
en un oscuro presagio
de tu ausencia anunciada.
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sin comentarios 37 lecturas versolibre karma: 50

¿Escribir?

Pensando siempre en el resto…
¿Y hay alguien que piense en mí?
Me he cansado de sufrir
y no poder ser feliz.

Desesperado, doliendo…
Mi desdicha es mi sentir,
¿cómo pretendo escribir
si no quiero ni vivir?
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9comentarios 99 lecturas versoclasico karma: 90

Si pudiera

Si pudiera,
te regalaría la tela
del vestido de tu ternura;
la luz clara que refleje tu bello rostro
en el cristal transparente del manantial.
Abriría las calles con tu sonrisa
y encabezaría el séquito
tras tu paso grácil y risueño.

Si yo pudiera,
destruiría el dolor que te apresa
y haría una profunda hoguera
en la que vaciar odios, envidias y tristeza.
Te llevaría a un lugar sin nombre
y alejaría la crueldad huera del mundo.

Si nosotros pudiéramos,
volaríamos al alto cerro
y nos contaríamos aquello que callamos.

Y si ellos nos dejaran,
las montañas y los hombres
abrirían el paso al día
tras la brumosa noche
de nuestras vidas.
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6comentarios 81 lecturas versolibre karma: 92

El náufrago

Anónimo desgarro del que yace
sin nombre, ante mis pies culpables.

Horrorizada intento dar la espalda
a una realidad sangrienta
que aprieta cual soga
pendiendo de un techo invisible, aterrador.
Elucubro sobre partículas ínfimas
en un mundo voraz
e imagino al cuerpo inmóvil
volviendo a ser niño.
Pero el cielo se niega a amanecer
para ese hombre
cuyo reloj se detiene.

Sus ojos son de océano,
de desesperado clamor,
de inútil llanto.

Sus manos ya no se agitan
en el mar rojo de la vergüenza.
Solo resuena el canto gutural del cormorán.

Cierro mis ojos ante el espanto cegador
de gritos ignorados,
de bocanadas impuras
que terminan con el sueño de vivir.
Y me alejo,
con la culpabilidad del cobarde,
del que celebra no ser ese cadáver frío
en la orilla blanca.
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8comentarios 102 lecturas versolibre karma: 89

Mi tiempo

Mi camino se deshiela
entre pasos desorientados
y relojes dormidos.
Apenas unos pocos años atrás,
yo era una roca firme y joven.
Ahora, encanecida mi alma,
percibo la suavidad de las lomas y su fulgor
y no la puntiaguda cordillera, acechándome.

Me sigue sonrojando el calendario.
Paladeo, lenta, la espera de los días.
Mastico el tiempo con fruición.
Bebo cada instante de mi alborozo
en copas invisibles de placer.

Mi cuerpo levita
con el leve empuje de la desidia,
aquí, en mi sillón de la experiencia,
y me veo como navegante inexperta
en la travesía del vivir.

Enterraré las alarmas urgentes,
apostadas ante mi puerta,
en un enorme cementerio del tiempo.
El viento y la luz serán mi única brújula.
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10comentarios 97 lecturas versolibre karma: 91

Añoranza

Su mirada, incisiva, se asoma al precipicio.
Lo vislumbra pequeño y aguerrido,
con su gesto característico,
señalando al cielo y frunciendo el ceño,
igual que cuando eran niños
e iban cogidos de la mano, por el prado,
soñando que soñaban mundos imaginarios,
lejanos y repletos de misterios intrincados.
Desde la atalaya en la que habita
añora su charla, sus abrazos.
Tal vez algún día se atreva a bajar en pos de su risa.
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