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El Rey de Persia

¿Qué hace el rey de Persia que me visita en sueños?

¿Por qué hála mi túnica y desprende mi sujetador, arrastrándome inmisericorde, al piélago prohibido de su amor?

Dicho soberano, pinta mis labios de un intenso rubí y traza sobre mis pechos el escudo de su reino.

Estampa sobre mi espalda extraños jeroglíficos y sobre mis caderas ciñe una cinta de aleluyas

Recoge mis largos cabellos en trenza florecida y calza en mis pies, sandalias doradas


Tiende tapete a mi paso...


Y


Ata a mi muñeca izquierda, manilla de diminutas mariposas, y en el dedo anular de su mano derecha, enlaza en círculo mágico, su corazón al mío.

¿Qué hace el rey de Persia que me visita en sueños?



* Imagen tomada de Fantasía_de_color la página de los niños.
Luz Marina Méndez Carrillo/24082019/Derechos de autor reservados.
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Valle de luciérnagas entrañado

Tienes para ti
todo un valle de luciérnagas,
un propósito
sueños
amor propio
tu propia luz
tu sonrisa interior
tu compañía
el fluir adentro de tu voz …

Imagina todas estas luciérnagas
conformando tu sentido de existir.

Hay dentro de ti
una pequeña llama
justo en tus centros
donde se cuece el alimento
y todo pensamiento, sentido
y por sentir…

Esa llama es tu alma
cuando le hablas responde.

Es pequeña pues cabe en ti
y es inmensa como la energía
de la que provienes y que también
emana de ti,
esa que te hace vivir,
vibra y puede crear vibraciones …
Llama cálida, serena, fuerte
instalada a tu servicio
poderosa reparadora del equilibrio
aun cuando crees haberlo perdido.

Únicamente has de escucharla
visualizarla y arroparla con tus mejores
pensamientos, sonidos, palabras …
La llama no quema
aunque a veces crece y crece,
Ilumina y resplandece en la oscuridad
de tu soledad y no te enceguece.
Sólo has de respirarla y a la vez
soltarla como quien está dispuesto a morir…

Llama almada que te pertenece
cuando la haces tuya,
compañía de eternidad sanadora.
Luciérnagas mágicas cósmicas
laboriosas probióticas para tu cuerpo
que ha de ser amado en vez de sufrido
u olvidado…

Tienes para ti
todo un valle de luciérnagas
en el que reinar con sentido
desde el amor y la serenidad.
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El Gran Otro

Amor, confianza,
respeto, esperanza,
valor, tolerancia,
corazón, perseverancia,
firmeza, virtud,
humildad, gratitud,
vida, inspiración,
escucha, comprensión,
cariño, fraternidad,
sonreír, sinceridad,
perdonar, consciencia,
equidad, prudencia,
filosofía, conocimiento,
lectura, entendimiento,
amistad, naturaleza,
fin, comienzo,
soñar, fantasía,
cosechar, alegría,
compromiso, presente,
cuerpo, mente,
unión, bienestar,
sosiego, reflexionar,
todo, interacción,
nada, imaginación,
creatividad, acción,
meta, convicción,
trabajo, crear,
esfuerzo, luchar,
deseo, aliciente,
música, gente,
ser, empatía,
bondad, poesía,
maravilla, pureza,
laberinto, cabeza,
mundo, pensamiento,
universo, movimiento,
efecto, ciencia,
causa, experiencia,
compartir, libertad,
justicia, voluntad,
disciplina, pasión,
contemplar, atención,
cortesía, actitud,
arte, plenitud,
templanza, avanza:

Tú,
Él,
Nosotros,
Ellas, Ellos,
Ustedes,
Ella,
Yo,

somos, uno:

Lenguaje.

De Sombras, 2012
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6comentarios 116 lecturas versolibre karma: 84

Péndulo

Las cosas,
van,
regresan,
como tú,
nombre, palabra,
que dice y dice y dice
porque dijo,
quiere decir,
y dirá.

¿Y dirá?
¿Decir
quiere?
¿Por qué dijo
y dice
y dice?
¿Qué dice?
¿Palabra?
¿Nombre?
¿Cómo tú?
¿Regresan?
¿Van?
¿Las cosas?

Regresan,
van, para recordarte,
o para algo nuevo
mostrarte, las cosas.

De Sombras, 2012
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Perdida en sus labios

Y me perdí en sus labios cuando rozaron los mios...
Porque me encanta su manera de mirarme, el tacto de sus manos tocando mi piel,
escuchar su respiración entrecortada al oído y emborracharme con el aroma de su cuerpo...
Cerrar los ojos y sentir es algo mágico, porque amar y ser amado es una sensación única en la vida que llena el alma...
Y amar mueve montañas indestructibles para quienes las atravesamos...
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Al azar

.

Has dejado al azar los trucos, o ellos te han abandonado ya cansados de promesas,
de una magia que sin amor nunca llega, y hasta los mismos cuervos sin miedo se te acercan
a ver si es que brillan tus ojos por unas lágrimas condenadas y perdidas, mientras las cartas se alejan
para que no vuelvas por ellas, hasta que sepas, sin trampas jugar a la vida, sin mentir al amor…
#microcuento


soundcloud.com/lola-bracco/al-azar-microcuento (Lola)

.
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Segundo aire

Es difícil levantarse de la cama
cuando tienes una daga envenenada
atrapada en lo más profundo de tu alma.
Pero en la almohada la sangre encostrada
no aclara la trama del drama a la dama,

que día a día intoxica y despedaza
esas ilusiones que de madrugada
iluminan los jardines de la Nada,
mujercita incomprendida que entrelaza

la fantasía y el ahora, amenaza
acechada por el ocio de la palma,
ése que te abraza, te abrasa y te arrasa.

La trama del drama se aclara con calma,
mas en cama la dama marchita el alma.

De Sombras, 2012
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La Blanca Estrella

¡La vida se consume en el atardecer de la muerte

Y la muerte fenece en el presagio de la vida!


Caminó bajo el faro lunar en noches de luna llena. Las sombras que proyectaban los árboles, dieron al ambiente un aire fresco, y el viento inquieto desdibujó las imágenes. Los mechones dorados que deslizaban de sus hombros se negaban a permanecer incólumes y sus pies no rozaban el piso.

La blanca estrella que por minutos vislumbraba en su frente, se tornaba crisálida. Su dorada túnica ondeaba al compás de sus emociones, al igual que el profundo intenso de su mirada.

En el pináculo del árbol prohibido. Una parte de éste que asemejaba a una puerta se abrió a su paso, bajando por las mágicas escalinatas que llevarían a la Ciudad perdida en el santuario de su alma divina.

El aire liviano se tornó espeso y translúcido. Casi que podía tocarse. Un joven de hermosa mirada, la espero a la entrada de la Gran Ciudad. Fue reconocido por ella ipso facto. Tomo de sus manos la bandeja e inclinándose, avanzo sin mirar atrás. Ella, siguió en el aire, sus mágicos pasos.

El príncipe fijó su vehemente luz en el aura de sus entrañas y poso sus manos en el núcleo de su blanca estrella.

La bandeja difumino en el epicentro del salón real, la verdad de lo acontecido. Y el rey, tomando su cetro, extendió sobre la misma, beatificante aroma de amor y sueños.

Sacros alelíes que reflejaron sobre la madre tierra, el sabor inigualable de la justa medida.



* Imagen de Taringa-219.


Luz Marina Méndez Carrillo/26/06/2019/Derechos de autor reservados.
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Mi Diario: ¡La Vid de Nuestros Encantos!

¡La vida, cofradía de sonrisas!
¡La muerte, constelación de lágrimas!



Ante éste mar de incertidumbre, escapamos, lejos de este maremágnum, en aras de crear ese algo, ese pedazo de cielo, donde tú y yo, decantar al divino hacedor y al firmamento en su completitud, por la gratificación recibida, y al unísono, construir, el tálamo que vivifique este amor que llevamos dentro, cual cántaro bendito, cual gota de vida.

Calcé mis sandalias doradas, la túnica blanca adherida a mi cintura y el sujetador de blancas estrellas. Alcé mi cabello en broche translúcido y ceñí sobre mi frente, diadema de hermosos luceros.

Antes de partir, Micifuz, mi hermoso gato blanco y la Mirla de mi jardín encantado, contemplamos, en un instante, en un piélago de vida, los sonidos de la noche silente.

Se oye el lánguido aullido de un perro a lo lejos, el aire inquieto se pavonea, el maleante vigila y las almas buenas reposan en su agonía. Se escucha el lamento de seres atormentados, y cae a la tierra en su infertilidad, una lágrima. Y a su vez, vuela al firmamento, una plegaria.

Ascendimos por la escalera misteriosa, cuya iridiscencia y luminosidad, la prodigan inquietas libélulas, llegando al fin, a la cima de la bella flor de jade.

Allí, en posición de loto, y luego de un retazo de letargo, construimos, la vid de nuestros encantos.


He visto tu nombre
En delineados trazos

He mirado tu rostro
Y palpado tu sonrisa

He bebido de tu noche
Manantial de vida

He tocado tus labios
¡Sed del alma mía!

¡Ángulo de mi sonrisa
Pupila de mis sueños!

Ven a mis brazos
Aliviana mi agonía


* Imagen tomada de la página de Piruja.

Luz Marina Méndez Carrillo/29082019/Derechos de autor reservados.
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2comentarios 34 lecturas prosapoetica karma: 72

...y en ese momento me besaste

Me preguntaba si existiría un cielo,
más allá del que yo veo
con estrellas multicolores
y cometas de áureas colas
...y en ese momento me besaste

Me preguntaba si existe el Paraíso,
con esteros de aguas celestes,
con árboles de diamantinas hojas,
con prados de apacible calma,
...y en ese momento me besaste

Me preguntaba si existe la magia,
que puede transformarlo todo
trocar el plomo en oro
y el carbón en diamante
...y en ese momento me besaste

Me preguntaba si era posible
que existieran instantes de felicidad plena,
de esos que te dejan el alma llena
de sensaciones refrescantes
...y en ese momento me besaste

Me preguntaba si podrían existir,
flores que no se marchitaran
que su perfume exhalaran
por un tiempo sin fin
...y en ese momento me besaste

Me preguntaba si era posible,
que la oscuridad no existiera
y todo fuera brillante
bajo una luz cálida y fulgurante
...y en ese momento me besaste

Me preguntaba si existirían
sabores deleitosos,sensuales,
sabrosos,que mi boca
jamás hubiera disfrutado
...y en ese momento me besaste

Me preguntaba si la juventud,
cuando ya se ha ido
puede alguna vez retornar
como vuelve el ave al nido
...y en ese momento me besaste

Me preguntaba si un instante gozoso
que vuelve al corazón dichoso
puede transformarse en eterno
desafiando el paso del tiempo
...y en ese momento me besaste
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Placer innegable

Aún recuerdo cuando tuve en mis manos
el arco del triunfo,
Aún recuerdo como bordeaba con mis dedos
el designio pontificado,
de mis ojos.

Magia al instante
placer innegable
templo sagrado,
mi piel estaba adormecida
y fue, naufragar en tus agridulces aguas
para ahogarme con tu profundidad.

He saciado mi virtud
en las ondas sonoras de tu mar,
mis demonios han sido
desterrados por la furia
de tus vaivenes,
y he visto el sol renacer
en mis pupilas dilatadas.

Sexto poema de la serie: Diablo de los poemas
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Yatziri

En el centro, una gran mesa arqueada iluminaba el recital. Los doce candelabros de oro y rubí, empotrados en la pared, simbolizaban los doce reyes del séptimo cielo, al igual que las doce sillas finamente decoradas, situadas a lado y lado de la mesa.

Delicados golpes se oyeron en el umbral de la eternidad. Un guía vestido de blanco rebosando juventud, se hizo visible.

Depositó sobre la mesa una jarra de vidrio cincelado y flores doradas, dejando caer sobre la misma, esferas de purificación de cuyos colores difuminaba paz y sanación. Sin más, dando vuelta, desapareció.

Aun costado del pasillo y sin ser vista, eso creyó, observó y percibió tan divina sensación. Viró en círculo exhalando amor. ¡Oh, dulce gratificación!

Casi que ininteligible, escucho una dulce voz. Una vez puesta la túnica, puedes ingresar. Guardó silencio. La voz se emitía en los cuatro costados del lugar.

¡Sus delicados labios fueron sellados!

Abrochaba a su hombro izquierdo la blanca túnica y ceñía sobre la frente la cinta negra de blancas estrellas, cuando divisó a través del cristal, que del extraño estanque de aguas acaneladas y aromatizadas flores, volaban diminutas mariposas y caballitos de mar de diversos colores que se adherían silenciosos a las almas yacentes.

Al borde de aquel estanque, una joven, de tez morena, cabello negro y lacio que tocaba su cintura. Ceñía en su cabeza una cinta blanca trenzada de diademas y pétalos de diversos colores. Era delgada e inmensamente linda. Su cuerpo soportaba un diminuto sujetador bordado de azahares, y una túnica amarilla reluciente bifurcada en dos, colgaba del sujetador y su cintura. Calzaba sandalias color café. No se comprendía, pues sus pies no tocaban el piso.

¡El encanto de la adolescente la hechizó! Ella, le hizo señas que se acercara. Tomándola de la mano vociferó: Recibirás, baños de sanación espiritual. “Seres de contrariedad circundan tu esencia”

En la orilla del estanque y con los pies sobre el agua perfumada. Dicha joven, vertió lentamente y sobre su cabeza , desde la flor de los mil pétalos y hasta la punta de sus pies y más allá, el contenido de la jarra cincelada. Una a una, diminutas y luminosas esferas deslizaban, traspasando el cuerpo físico y espiritual. Al caer sobre el agua, bifurcaban en una multiplicidad de divinos colores, no vistos por el ojo humano

“Tus dones han sido revitalizados” manifestó.

Amplios ventanales permitían alcanzar elevaciones espirituales en su máxima intensidad. ¡El mundo y la eternidad! ¡Alma y espíritu, divina fusión!

YATZIRI, flor del rocío, doncella de la luna, sabiéndose protegida, desveló el fino lienzo que separa el mundo onírico de la real inmensidad.




Imagen tomada de la Revista Criterios y Valores.


Luz Marina Méndez Carrillo/04052019/Derechos de autor reservados

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El cuarto azul

Era una casa antigua, con un patio extenso y largo. En el centro de dicho patio, se encontraba una alberca con acabado de ladrillo y una pequeña fuente, la cual cumplía doble función: por un lado, era ornamental y ambiental, y por el otro, lugar de reunión de las mujeres del hogar para lavado de la ropa. Vivía en esa casona, una niña de cuatro años de edad.


Una habitación de dicho inmueble, se había arrendado a una familia integrada por padre, madre y tres hijos varones. Ésta señora, sentía un amor casi maternal por la chiquilla, y en aquellos impulsos, decidió hacer para la nena, un vestidito. Dicha prenda, tejida con amor y una cadena sucesiva de diminutos botones de diversos colores y pequeñas estrellas.


Doña Magda, como se llamaba, colocó la prenda de algodón en el cuerpo de la pequeña. La nena, de piel blanca, cabello dorado y ojos cafés. En el cenit del astro rey, se le miraban de un verde intenso. Era muy, pero muy inquieta.


La madre de la pequeña, matrona en el lugar, agradeció con un gesto el presente.


La chiquilla, cantaba en su corazón melodías de amor, y a la vez, recorría de forma cíclica, el patio de dicha casona, jugando con sus rizos dorados y una sonrisa en los labios. En ese vaivén, el encaje azul y rosa adherido de estrellas, quedó prendido en una puntilla tachonada en la pared. La niña se asustó al ver su vestido roto y la cadena de estrellitas en el piso. La madre que la observaba se abalanzo sobre ella, la tomó del cabello y le espetó tres garrotazos. Para dicha matrona, huérfana desde los tres años, le era difícil entender, que la alegría, espontaneidad e inocencia, es propia de los niños.


Doña Magda, al escuchar el llanto de la niña, salió apresurada del cuarto y detuvo la ira de la matrona, implorando piedad. “ Yo lo arreglo” le decía. Quitó del pequeño cuerpo dicha prenda y cambio las estrellitas por diminutos corazones.


La niña, escondida a un costado de la alberca, observó a través de la larga enredadera, asustada y con los ojos aguados. Su corazoncito temblaba. ¡Su más preciado regalo yacía en el piso! ¡Diminutas y brillantes estrellas reflejaban su dolor!


Esta niña poseía un don especial. La imaginación propia de los niños, en su alma y su mirada, se vio cristalizada y mil veces dimensionada.


Un día, que la navidad permeaba en el firmamento, encontró cerca de su casa, una carita de muñeca hecha de caucho. Tenía ojos azules, piel blanca y unos labios carnosos. Aún conservaba varios mechones de un color violeta intenso.


Esa casa, amplia y a medio construir, tenía una cocina de carbón. Después de la comida, todos los viernes, una vez la madre alzaba la loza, el padre, al abrigo de la brasa de la estufa, contaba sus vivencias e historias de miedo y espantos a los pequeños moradores del lugar.


En la parte de atrás de la vivienda, se levantaba unos barrancos de tierra en los que ella jugaba, soñaba, vivía y moría a la vez.


¡La belleza de la sacra inocencia que todo lo puede, le permitía divagar por mundos desconocidos! Percibía, sentía y veía lo que otros no.



A la edad de cinco años, su madre salió de compras a un lugar lejos de la casa. La chiquilla quedó sola.


Sentada sobre la cama, espero como siempre, la bendición que abría sus ojos espirituales a la imaginación, y por ende, a la magia bella e imperceptible.


De repente, por la ventana del cuarto que da a la calle, se filtró un rayo de luz invadiendo de un azul intenso ese lugar. La niña se llenó de felicidad.


Ese hilo de luz, iba dibujando a su paso, un camino que se alzaba perpendicular a su propio nacimiento. La chiquilla se incorporó y subió por el sendero trazado hasta desaparecer de la vivienda. Caminó y caminó siguiendo la señal que conducía a un bosque frondoso y desconocido.


¡Esa extraña fusión de miedo, soledad y alegría pintaba su rostro de una sutil melancolía!


A la distancia escuchó una algarabía. Parecía provenir de mucho más adentro del bosque. No supo si seguir o retroceder.


En un santiamén, se vio rodeada de pequeños colibríes y ardillas del bosque. Estas criaturas, le hablaron en un lenguaje que solo ella podía dilucidar. El manto azul que cubría el firmamento se tornó cristalino y una suave brisa en forma de pañuelo abrigó su cuerpo.


Avanzó unos pasos y un racimo de piedras preciosas de diferentes tonalidades se miraban en el piso. Tomó una y quiso saborearla. En ese momento, un fuerte viento la halo con fuerza retrocediendo a gran velocidad, quedando nuevamente sentada sobre la cama.


Una llave se introdujo por la rendija de la puerta, y su madre la observó con extrañeza. ¿Por qué la risa? Preguntó. La pequeña Yatzhiri no contestó.


Un suspiro en el aire y la esfera luminosa se deshizo entre sus dedos.



Luz Marina Méndez C/20/05/2017/Derechos de autor reservados.
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La cuna cóncava de madera

Como si fuese otoño, las hojas de los árboles caían sobre la cuna cóncava de madera. El viento soplaba como lo hace en la noche: dulce, apasionado, y a la vez , salvaje.


Dentro de la cuna, la chiquilla gemía en un tono lastimero y casi que silencioso. El rostro de la madre, se había reemplazado por uno desconocido, que generaba a su alma y pequeño cuerpo, temor e inseguridad.


¡El velo traslúcido que cubría la cuna ahogaba el alma!



Envolvió su cabellera en una pashmina oscura. Su bata larga e igualmente negra, le daba extraña apariencia. Mecía la cuna una y otra vez con su mano izquierda, mientras, con la derecha, llevaba a la boca un cigarro.

¡El sol abrasador devoraba las horas, y el aire liviano se tornaba áspero, presagiando horas eternas!

La nena de meses de nacida, se diluía bajo la manta blanca, hasta perderse de la mirada fría que de reojo la vigilaba. De tanto esperar, cayó en el limbo onírico.

El vaivén de la misma, fue perlando en sus sueños un mundo delirante de diversos colores.

La madre, una mujer de estatura baja, tez morena y cara bonita, no se miraba a la distancia. A lo lejos, yacía recostada en una cama de hospital.


Aquella mujer, alta, mirada seca, rostro pálido y feo, permanecía adherida a la cuna. Al calor abrasador, recostó su cuerpo sobre una silla cercana, dejando caer el brazo que entre sus dedos jugaba con el cigarro.

La manta blanca se tornó pavorosa cubriendola totalmente. El aire en su mágico vaivén, giraba en extraño zigzag. La temperatura ascendía y el humo del cigarro en su agonía, tapaba la visión.


De pronto, el árbol gigante que proyectaba sombra a la cuna, abrió sus fauces, y la nena desapareció. La doña en su plácido sueño no se percató.

¡Un aire mágico, casi místico, moraba dentro del gran árbol!

La cuna que minutos antes yacía adherida a la tierra, giraba en círculos lentamente hasta levantarse del piso.

El miedo presa de su angustia feneció, y la pequeña se incorporó. Desde allí, estampó en su alma, ese pedazo de cielo, ese regazo de amor divino, que a partir de ahí, identificaría el color de su existencia en ésta tierra.

El artefacto de madera se cubrió de un halo blanco con diminutas mariposas de vivos e intensos colores. Tomó entre sus dedos la más esquiva, e ipso facto, cobraron luminosidad, y el manto blanco se tornó dorado. De la cuna cóncava se desprendían campanitas de oro fino que entonaban deliciosa melodía infantil.

A lo lejos, vio venir lo que parecía un ángel. Su rostro angelical de mejillas rosadas, cabello rubio y ojos azules, le brindaron tranquilidad. Levantandola, la extrajo de la cuna.

Se recostaron sobre el césped mágico.

El tiempo se detuvo al igual que la cuna. De pronto, un sonido como de reptil se escuchó en el aire, y un diminuto dragón se divisó a lo lejos. Sus ojos y patas eran como la sangre y su plumaje como el oro; se estaciono de frente. Abrió sus fauces y lanzó sobre el césped una llamarada.


Del impacto se enredó en la sábana y cayó sobre la alfombra. ¡Sudaba a chorros! ¡De los pliegues de su corazón rodó una gota mezcla de amor y fuego! La bata traslúcida que cubría su cuerpo, dejó entrever sus hermosos pechos .

Esa noche y desde lo onírico, la verdad le había sido desvelada.


* Dibujo a mano izquierda de la suscrita.


LuzMarinaMéndezCarrrillo/28042019/Derechos de autor reservados.
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Hokku

Risas lejanas
abanicadas al sol.
El verano vive.
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Mágica Poesía

Un verso secuestró mi alma
sin darme cuenta.

Por la noche mientras dormía,
se introdujo en mis sueños y fue
invadiendo poco a poco mis
pensamientos silenciosos.

Y surgieron palabras desordenadas,
como una caja de pandora,
sorpresivamente brotaron y corrían
de un lado a otro, chocando entre sí
sin saber de dónde venían y a dónde iban.

Hasta que el verso miró a una gran
multitud de pensamientos, todos
desorientados. Y comenzó a tocar a cada
uno con la suave y melodiosa voz de calma.

Entonces las palabras y pensamientos
respiraron hondo, llenaron sus pulmones
de aire y poco a poco todo se fue
ordenando hasta encontrar su lugar,
sintieron alivio.

El primer pensamiento fue cálido
y callado, más no mudo, porque
empezó a hablar con mesura, tenía
la cara de ángel lleno de ternura.

Éstos actuaban en sincronía,
parecían una mágica pareja de
baile, bailando una melodía que
solo en sus oídos se podía escuchar.

Y el verso comenzó a interpretar
aquello que había estado dormido,
olvidado y no comprendido…

El verso tomó forma viva y surgió
la primera estrofa, encantadora
y así la segunda le siguió, hasta
completar los versos, hechos
de pensamientos y sentimientos
más claros y limpios como el agua
de un manantial.

Estos tenían manos, boca, ojos, oidos
y plasmaron en la hoja de papel,
con tinta de color quietud, un bello poema,
el cual, en este instante acabas de leer…


Letizia Salceda,,,
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Corazón de nube

Hoy me permito estar triste y llorar,
no siempre se puede mirar contento
el azul alegre del firmamento;
o un blanco canario en vuelo al cantar.

Es simple, es fácil: lo puedo lograr.
Es natural deshielarse un momento;
quien aprende a doler el sufrimiento
es capaz de dormir y descansar.

Estancada en la pupila una lágrima
con la noche en el corazón graniza
y pronto por ti sombras sienten lástima.

Todo debe pasar sin pausa y prisa,
mañana Nada será una brisa íntima;
estaré bien pensando en tu sonrisa.

De Caminantes, 2015
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3
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Soplo

Desde el primer encuentro
magia en el momento,
un rayo atravesó
mi pecho, mi vientre,
¿quién quiso que te encuentre?
¿El destino?
¿El Dios divino?
¿Y por qué te puso tan lejos?
Y yo viéndome a diario en el espejo
las hueyas de tu ausencia
que como una penitencia
el sueño me arrebatan.

¿Por qué, Inspiración, no me tocas
como del ave una pluma,
y luego te esfumas
para después volver
y besarme hasta el amanecer?

¿Díme Inspiración,
por qué no estás
a la vuelta de la esquina,
por qué tienes que doler, que arder,
humillar al corazón?
Yo le pediré a Quirón
que hasta tu casa me lleve,
y allí hasta el cielo se eleve,
la rima, el canto, la poesía,
con el perfume de tu cercanía!
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17comentarios 76 lecturas versolibre karma: 103

Azul

¿recuerdas lo salones fríos?
¿los pasillos en la mañana?

¿recuerdas nuestros pasos primerizos?
¿el mural dónde me besabas?

¿recuerdas la vida en ese tiempo?
¿a esa edad?

pues aún te veo
siempre te espero ahí

te visito en esos recuerdos
nos miro de lejos

y soy el más feliz...
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Llevan magia

.
Porque no quería rosas
para ver su muerte trágica
marchitando poco a poco su pasión
porque no era el tiempo de girasoles aún
porque ellas llevan magia en su simpleza
fragilidad, y cuando vuelan, llevan a veces
algún sueño en sus semillas
hasta adonde el viento
la quiera en sus manos dejar
para hacer raíces
de otras flores de panadero
nuevas, iguales, sutiles, silvestres
sin necesitar perfume, ni colores
para coquetear…


soundcloud.com/lola-bracco/llevan-magia-corto (Lola)

..
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