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Mi noche en tu faro

Brilla mi noche en tu faro
Las luces de mis ojos
Encienden tu anhelo
Respiro en tu mar y soy
Barca que encalla en tu sueño.

Duerme mi playa
En tu espuma astrífera
Los corales de tus manos
Inventan castillos áureos
Para el sol de mis caricias.

La línea del horizonte
Enhebra perlas del viento
Liga con luz nuestras almas
Al collar del firmamento
Brillo en tu sonrisa blanca!
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11comentarios 116 lecturas versolibre karma: 90

Trío de Shadormas

La brisa
Como suspiros
De paz
En mar
A la playa las olas
Trae y se lleva

La arena
Toda mojada
Recoge
Las huellas
De los descalzos pies
Y otros las borran

De nuevo
Pero más bravo
El viento
En guerra
Engrandece a las olas
Sin dejar huellas.
@Saltamontes
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34comentarios 197 lecturas versolibre karma: 117

Cuando el viento flabela las invernales dunas del mar

En invierno
si el viento flaba
como las afantasmadas hebras que peinan las pétreas olas del desierto
movidas acaso por el odio de algún 'djinn' oculto
se horizontalizan en estiramientos
de la larga niebla láctea de hoguera fría
infinita y canosa
se extiende la melena mortuoria
cabezona antorcha
de grisáceas lenguas gorgónicas
desecado cuerpo cerilloso
del vetusto fósforo
cuya cabellera de argenticios humos, sin razón
de continúo sin viento ondea
como los asabanados harapos de una bandera temible...
Llega 'la Pelona' de esqueletados dientes
para... así de indiferente
igual cosechar vendimias.

En el invierno
si el viento flaba aflagrerado
los marineros al mar temen.-

@ChaneGarcia
...
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2comentarios 67 lecturas versolibre karma: 105

Luna viajera...

En el patio de los aljibes
la luna viajera
acaricia el ventanal lacustre,
la pileta de sueños,
el cálido bosquejo
y las nostalgias
de un mar caribe esencial...
Desde el umbral del silencio
se templa el carácter
de tu suelo lunar
abrazador,
cálido y bohemio
resplandor hechicero...
En esta noche
luna amante del palmar
y de las estrellas crepitantes
en el azul cielo...
Inunda el fogón de los espejos
y entra por el ojal del verde cañaveral
arropado por la brisa
en el portón de los recuerdos...

Ramón Pérez Briceño
Buenos Aires, Argentina
14/05/2020
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10comentarios 114 lecturas prosapoetica karma: 106

Invocación

De cada ola brota
una cara,
invocando la muerte...

¿Escuchas?
El silencio de una llama
apagarse.

¡Qué tristes recuerdos
carga mi alma!

Regreso a la superficie
y anhelo ser sal,
aunque todo acaba...

Todo se lo lleva el mar.




Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Mayo 2020.
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15comentarios 236 lecturas versolibre karma: 111

De tanto esperar, de tanto...

De tanto esperar,
de tanto...
en la bocana
del puerto,
se acostumbró
tu pañuelo.
Cada barco...
era su barco;
cada cielo...
era su cielo;
cada llanto ...
era su llanto;
cada ola...
era un suspiro,
¡de tanto esperar,
de tanto...!

En la bocana
del puerto,
se avezó
tu esperanza...
Y de tanto mar,
de tanto...
de mirar
al horizonte,
donde la vista
no alcanza...
fuiste perdiendo
tu encanto...
¡de tanto esperar,
de tanto...!
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8comentarios 72 lecturas versolibre karma: 112

Verdiplomizo

El mar
desgarra ahora sus lechúguicas pociones
vistiéndose de un verde plomizo
se traga en mutis
esta breve parsimonia
esa diluidez fenecida
en el resplandor benigno
del Sol de la tarde.-



@ChaneGarcia
...
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2comentarios 60 lecturas versolibre karma: 103

Escuma namorada

Os teus bicos de sal,
bravos e fortes,
son escuma dos meus alicerces,
luz na brétema das ondas.

Eu devezo por te ter preto,
mentres ti, como trasno rebuldeiro,
cando os meus dedos te rozan,
agóchaste no mar xigante.

Pídovos que non vos burledes máis,
remuíños brancos e azuis,
desta miña ribeira.
Detede o voso vaivén revoltoso
e latricade un pouco comigo
sobre sereas e naufraxios,
sobre mareiras e horizontes,
ata que o solpor peche
os nosos ollos pequenos e salgados.
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6comentarios 79 lecturas galegoportu karma: 77

Juego de niños...

Pasos cortos…
Resuellos…
Por el fleco de la orilla,
me posaba en tus cabellos.
Tú me mojabas
los pies,
y jugamos a cogernos.

¡Pilla, pilla,
de mentiras…
nos salimos al encuentro!.
A la una…
yo te sigo.
A las dos…
te porfío.
A las tres…
A las cuatro…
A las cinco…
cuando vienes,
yo te brinco…

A las seis…
A las siete…
enfadado dices:
¡Vete…!
Y sin llegar
a las ocho…
te revuelves
caprichoso,
y doy de bruces
en tu arena,
enredado en la maraña
de tus olas
y tu saña…

Juego de niños…
¡Y tú, mar…
que con la espuma
nos engañas…!

(Niño jugando en el mar -Pintura de Rubén de Luis-)
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6comentarios 86 lecturas versolibre karma: 89

Noche en el Mar

Eres un recuerdo recurrente en mis noches de felicidad, pero eres mi tormento en las noches de soledad, no te despediste antes de partir, solo un abrazo que aumentaba mis ganas de vivir.
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1comentarios 49 lecturas prosapoetica karma: 63

Fero mar

O arao laiase
no mar que o fire
con ondas de tormento e
espaventos húmidos
de furia e pranto.
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sin comentarios 46 lecturas galegoportu karma: 72

"Mar muerto" ~shadorma ~

Al mar,

de insoportables

promesas

sin manos,

mi pálpito, desnudo

no se acostumbra...
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17comentarios 170 lecturas versolibre karma: 82

Naufrago

Eres como el mar
me arrastrarías sin remedio
... Tan lejos de tierra firme!

Hasta dejarme deshubicada
al borde de una ladera
donde emerge el horizonte
donde una línea infinita
enlaza con maestria
el oceano y la atmosfera
Y cierra los dos cantos
en perfecta cerradura
para no caer al otro lado

Eres como el mar,
me arrastrarías sin remedio
Tan lejos de la costa,
que daría vertigo volver

Y yo que no se,
nadar entre corrientes

Solo cabría esperar,
un retorno en la marea

¿Pero, has visto alguna vez,
en que estado lamentable,
regresa un náufrago a la arena?
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13comentarios 99 lecturas versolibre karma: 99

Tu cara de luna...

En este pulmón de costa,
arrecife y coral
navego sin brújula,
como lo hacían los antiguos marineros
bajo la guía de las estrellas...
En esta noche
solo tu cara de luna me orienta...
Albor mañanero
abrigo de mar agitado
nos ponemos de acuerdo
y nos encontramos
en tierra firme
en el nicho de heno
de cuervo anochecido,
donde reposa nuestro aliento
abrasador y tierno...

Ramón Pérez Briceño
Buenos Aires
27/03/2020
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4comentarios 103 lecturas versolibre karma: 88

El mar...

Repaso los caminos de mi mente,
ida…y vuelta.
El cansancio vuelve a hacer presa de mí.
Pregunto, una vez más…
¿Dónde está mi estrella? ¡Responde!
¿Dónde se encuentra?
¿A qué recóndito lugar emigraron mis gaviotas?
Las extraño.
Ansío el mar…
Mis pensamientos gritan su falta.
Necesito el salobre de la brisa
En mis añosas sienes…
Quiero refrescar mi corazón
y mi vista con el oscilar de sus olas.
Necesito bajo mis pies
la suave aspereza de la arena.
Anhelo un respiro…
Mis gaviotas parlanchinas
gritando mi nombre
y el ulular del viento en mis oídos.
Sentir la brisa húmeda
sobre mi cansado rostro…
Necesito el mar,
mi adorado mar,
mis sirenas y caracolas nacaradas,
mis tritones…
Necesito volver…
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1comentarios 53 lecturas versolibre karma: 71

Volver de nuevo al mar y ser gaviota...

Volví al mar...
Como quien vuelve al hogar después de tanto tiempo.
Tras la neblina azulada de febrero, una cortina pesada y nebulosa recubría el horizonte pintándolo de plomo.
Murmullo sordo y denso de las olas acercándose a mis pies, en una refrescante bienvenida.

Volví al mar... y el mar me regaló su frasco abierto de fragancias.
Y me dejó en el pelo un olor húmedo de sal, de algas y de brea. Y en la mirada, los aromas de una abierta e infinita lejanía...

Las gotas salobres resbalando suavemente en una piel necesitada de luz, de viento y agua, de la caricia dorada de un sol que se despierta poco a poco, sobre las aguas profundas y metálicas del océano.

Volví al mar...
Y sé que tengo alma de gaviota que anida en los abruptos acantilados de asperón, inaccesibles, llenos de recovecos y misteriosas cavidades.

Ser gaviota... desde de allí, oteando la frontera, la línea recta divisoria entre el cielo y el mar.

Ser gaviota... y volar aleteando sobre las dunas litorales, suaves y arenosas abrazando a los pinares. Volar como pañuelo abierto a la deriva de la brisa, en azules bocanadas de plena libertad.

Ser gaviota... y observar los cervatillos en los lucios de las playas desiertas de Doñana, retozando como niños inquietos.

Ser gaviota... estática y lejana en una roca y observar el ir y venir incesante de las olas, sin pensar en nada más...

Ser gaviota... que se posa en las velas triangulares de los barcos, a dejarse llevar por los vientos de poniente que atraviesan el Estrecho... hacia ninguna parte.

Volver de nuevo al mar...

A fundirme en un abrazo con el aire, a respirar hondo y despacio sus esencias y dejarme acunar por la marea lentamente.
Hundir después mis pies en la fina arena de la bajamar y encontrar al fin... mi anhelada paz.



Texto y foto:
María Prieto
Febrero 2020

Foto: Playa de Matalascañas. Huelva.
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41comentarios 216 lecturas prosapoetica karma: 78

Sempre teníem el mar

Sempre teníem el mar
al nostre costat,
sempre havíem sentit
la seva flaire,
la seva olor,
el seu so.
Havíem tingut també
a tocar la seva imatge,
la seva llum
el seu color.

Sempre havíem tingut al mar
al nostre costat.

Tot i que a voltes es revoltava
i s´abraonava, s´esverava,
com el seu vell i bell company
i amic el vent;
I aleshores era impredictible,
eren impredictibles tots dos,
valents, amb una rebel·lia
gairebé adolescent.

Sinèrgics, terribles, humils,
sincers, forts,
immensament forts,
amb una energia
que esparverava els cors.


Ben del cert sempre
havíem tingut el mar al nostre costat,
i del nostre costat també.



Antoni Garcia Iranzo 2020
All rights reserved
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sin comentarios 135 lecturas versoclasico karma: 88

Sonidos del mar

Oh! ¡Que maravillosos sonidos! ¡Son tan atrapantes y envolventes a la vez! Mi corazón no puede parar de escucharlos, ¡no puede parar de sentirlos! ¡Son los inconfundibles sonidos del mar!

¿Cómo es posible que nadie pueda apreciarlos?, Cómo es posible que no puedan prestar atención al apotropaico canto de las aguas. Estas personas decumbentes no entienden lo que ellas quieren transmitir; ¡lo que desean expresar con tanta desesperación! A veces pienso que la gente se preocupa más por sus problemas financieros, que por relajarse un momento; ir a la playa; y disfrutar de los leticios sonidos que nos brinda la naturaleza.

Cuando me sumergo en el mar de la playa cálida, ella siempre me susurra al oído:
―así se hace, mi amigo; déjate llevar por el regolaje de los sonidos del mar y deja que las olas te envuelvan y te cubran con su manto. Que no te de miedo navegar sobre ellas; porque ellas siempre te van a proteger; nunca te van a soltar, ni van a dejar que te undas en la desesperación; tú eres parte de ellas y ellas son parte de ti; porque todos los caminos se unen, en el 《alma del mundo》.
Le hago caso a la mar; entro al agua sin tener miedo y siento cómo las olas me envuelven y me invitan a pasar a sus fraudulentas aguas de cristal. Ellas tocan mi piel; suavizan mis sentidos; se adentran por mi cuerpo y me relajan más que cualquier cosa en el mundo. ¡Ellas suben y bajan por mi ser! No puedo parar de sentirlas; ¡nunca paran de navegar por mi espina dorsal! Por mis brazos; por mis pies; por los recónditos pensamientos de mi mente; ¡por aquellos lugares tan inexplorables de mi ser! Es tan difícil describir el amor que siento por ella; por ella, y por el inexplicable rocío de sus aguas sagradas.

Esos sonidos del mar (que son inconmensurables para la vista del ser humano); sólo los puedes oír si los escuchas desde lo más profundo de tu corazón. Imagina que tú cuerpo se sumerge bajo el agua. Siente cómo las olas te envuelven; cómo te llevan; cómo te arrastran y no te paran de soltar. Asimila ese sonido que entra y sale por tus oídos. El tacto del agua que te deja la piel de gallina; que no para de relajarte; ¡De calmar tu respiración y tú ser! ¡Pero que milagrosas son las olas del mar!

Siente cómo te llevan las olas; cómo te protegen; cómo te enseñan a ser mejor de lo que eras antes; te ayudan a madurar y a dejar de pensar en cosas que no importan para nada. Y cuando se unen al sonido de las gaviotas, ¡se forma una maravillosa combinación! Son tan armónicos y serenos los sonidos que transmiten; ¡se escapan de la imaginación! ¡Te endulzan con sus cotorreos y con las celúreas olas del mar! Que cantan para que se vaya lo malo; para que esa energía negativa se vaya de tu ser.

Nadie puede dominar al elemento del agua; el agua es la que te "domina" a ti. Pero no lo hace como lo harían otras personas; que sólo te desean dominar para que seas una rata más de su laboratorio. No, el mar te controla para no dejarte caer; para guiarte al sendero del aprendizaje; para que puedas conquistar esas olas que tanto te cuestan alcanzar. A veces no entendemos al elemento del agua y por puro temor creemos que es un ser muy malvado; pero es al contrario, nosotros somos los que nos comportamos muy mal con ella.

Pero eso si, el mar puede ser oscuro y tenebroso a la vez. Por un simple descuido, una madre puede perder a su hijo en las aguas del mar por no prestarle la suficiente atención y el debido cuidado. Y ahí es cuando uno se pregunta: ¿"quién es el culpable de esta tragedia?, ¿el mar que se devoró al niño ingenuo e inocente; o la madre que no se preocupó por salvar la vida de su hijo?; hay veces en las que el ser humano se preocupa más de si mismo, que de las personas que le rodean. También el mar puede ser peligroso cuando te encuentras remando en un bote; bien tranquilo y acomodado. Pero de repente cae la noche y ¡pum! Una oleada de mar arrasa con tu bote. ¡Caen tormentas y centellas! ¡La lluvia no para de caer! ¡Las nubes se tornan de gris y los relámpagos nunca paran de rugir! ¡Todo un espectáculo bestial de sonidos estridentes caen hacia ti! ¡Terminas chocando contra rocas y todo se oscurece! Ya no puedes ver nada; ¡sólo puedes escuchar los terroríficos sonidos del mar!

Y además de tener cuidado con los peligros del mar; deberías tener cuidado con el romántico canto de las sirenas. Tan atrapantes y seductoras que pueden conquistar a un hombre mujeriego sin ningún problema. Es imposible resistirse a su canto; son tan perfectas y vanidosas a la vez. Desprenden un encanto natural que va más de la imaginación de cualquier ser humano. Pero esa no es la única belleza que tienen; su cabello dorado es tan voluminoso que te ciega el corazón. Sus ojos ojirazcos dominan el color del mar; sus aletas son tan majestuosas y elegantes que dan ganas de tocarlas; de masajearlas. Ellas son las reinas del océano; las que no pueden ser engañadas por nadie.

Y a pesar de todos estos peligros; cuando conectas tu cuerpo con el de la mar; todo se olvida. Todo; todos los problemas del mundo se desvían. Todo ese dolor que sentías por dentro se desvanece y se dispersa por el agua. Todo desaparece; todo se hunde, todo se une, y sólo quedas tú; sólo tú, y los sonidos del mar. Todo se hunde; todo se desintegra; todo se cura y todo se va.

Autor: Gonchi Celayes Caballero
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2comentarios 31 lecturas prosapoetica karma: 37

El incendio en tus pupilas

Sentado aquí
en esta playa de estrellas,
las constelaciones que emergen
de la espuma del mar
flamean mis ojos
con el incendio de las brasas coral
en tus pupilas

    ─ ríos de lava ─

y se inflama la hoguera
en la sala de estar de mi alma;
afuera hace frío, mucho frío,
pero aquí tú eres cerillo
y gasolina
incinerando hasta la última gota
de humedad en mi ser

reduciéndome a cenizas
y a polvo de estrellas,
a barro primigenio,
abrasándome con tus mil soles;

      ─ mi centelleante Casiopea ─.




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@AljndroPoetry
2020-Mar-9
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