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El miedo

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El miedo paraliza
la duda enmudece
los dobles mensajes
no llegan a nadie
y nadie, nadie entiende
quien dice, quien teme
quien calla
y callar calla el que ama
el que teme, el enamorado
tímido, el que sólo escribe…

Y el miedo
que deja pasar los amores
como imposibles mientras su corazón
lo hacen trizas una y otra vez
sin animarse…

El miedo también enmudece
aísla, y hace del amor en letras una isla
lejana, perdida, sólo para ocultarse
y ver pasar al amor y a la vida…

Y quien ama es valiente y se anima
y no siempre gana, porque el amor
el amor es como la ruleta
a veces se pierde
pero habiéndose jugado
o lo dejas pasar y te quedas
sin nada…


soundcloud.com/lola-bracco/el-miedo (Lola)

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etiquetas: poema, miedo, amor, paraliza, letras, calla, escribe
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sin comentarios 8 lecturas versolibre karma: 20

Y si te digo que te quiero...

Y si te digo que te quiero...
¿te volverás a asustar?
¿te esconderás bajo las sábanas,
sin siquiera despertar?

Y si te digo que te quiero...
¿volverás a echarte atrás?
¿me dirás 'yo es que no puedo',
'yo no puedo, de verdad'?

Y si te digo que te quiero...
¿entenderé lo que es amar?
¿volveré a sentir el fuego
que perdí tras el cristal?

Y si te digo que te quiero...
que te quiero, nada más.
¿Te arrojarás hacia el vacío?
¿te olvidarás de los demás?
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2comentarios 81 lecturas versolibre karma: 85

Su Secreto

Bajo una coraza
ella se disfraza,
es valiente
pero a la vez frágil y sensible.

Sabe que te ama
pero por miedo a sufrir de nuevo
se lo calla.

Por las noches llora tu ausencia
y de día ignora tu presencia.

Para ella
su corazón es de piedra,
ahora que sabes que no
hazla feliz con un anónimo poema.
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11comentarios 83 lecturas versolibre karma: 96

Miedo y amor; no hay coordinación

hoy vi un rostro por primera vez
y escuché su risa desde mi vaivén
mi corazón quedó mudo
y el miedo apareció como un marciano
que me llevo muy lejos
hasta el fondo de la fría almohada
que de repente me habla
y me pide que me escape
antes de que tus labios se plasmen
en lo calido de mí
en lo frío de ti
mi silueta en el espejo me grita cosas con el pensamiento
otra vez el miedo
otra vez el amor
el maldito amor
yo le respondo que el corazón inhaudita de los lugares no permitidos
y ella me dice
el dolor volverá a comerte los sesos
caeras por un abismo
y volverás a convertirte en nada
y te llevarás sus besos
en un cajón de nada
en la fría noche que tu alma
desgarra.

y el amor denuevo no te permitira entrar a su caja
y lo jodido de lo inalcanzable volverá a buscar la herida de tu alma
cuando tus ojos ya no quemen mis dolores
ojala ya no aparezcas mi esperanza
no quiero amarte
sin embargo
las partículas de mi sueño se hacen malas
y se rebelan ante tu cuerpo
que me dicen
que de ti no hay nada
que sólo serás mi sueño
y que te evaporaras en mis horas
de profundidad oscura
que me elevará a pensar
que nada de vos está mal
y que todo de mí lo está
que te llevaras las olas
que me comerás el tiempo
que no hay gusto desde tu silencio
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sin comentarios 45 lecturas versoclasico karma: 75

Temerosa Felicidad

¿Quien me puede entender?
¡La quiero en mi vida!
A pesar de las piedras me gusto la caída.
Ese virus letal dejo en sequía, ya no tengo más sed, solo abierta una herida.

¿Como poder explicar mi actitud innegable?
¡El dolor empezaba a agradarme!
Mi tristeza terminaba en la bodega fantaseando olvidar mis problemas
embriagando la razón. Sigo lento,
sin reflejos, sin el hecho de un espejo.

¡De no poder levantarme comencé a correr!
Es que veía su cuerpo girando como un carrusel...
¿Sera el efecto abstemio o la estaré perdiendo otra vez?

Dejas un hueco sin espacios. Dejas aislados un par de sueños esquivando el fracaso.

Vi bruma irritada encubriendo mi esperanza, vi caer su recuerdo rendido en suspicacias.
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2comentarios 116 lecturas prosapoetica karma: 84

mi corazón en un vaso de agua

espero algún día emerger en tu cama.
como hasta la costa flotan los restos de un naufragio
personificación de la confianza, la inocencia o el olvido.
.
mientras pienso ¿porqué me amarias a mi?
te quedas dormido, yo desconcertada

llego como el tren de las 4am
que destroza el límite entre pesadilla y vigilia
desde el borde deshilachado de tus miradas frias
yo quiero habitarte.
.
ahora te sentís como un criminal sin coartada
y de repente la ciudad que afuera anochece se ve un poco mas vacía
hay un cuerpo enredado en tu mirada
hay incertidumbre en cuando y como llegué aca.
.
eventualmente el agua ahoga las razones del aire
decidis no hablarme, marcharte
el rio se une al mar
y vos te le unís
a la desconocida que afloro en tu sofá.

ah, que haré con mi miedo.
que haré con mi sentir
si el futuro de ti ya me quema
si el presente de mi ya me desvela. ¿como no caer en tu esencia
que todo lo llena?
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3comentarios 90 lecturas prosapoetica karma: 102

Vas Perdiendo la Vida

Vas perdiendo la vida,
escapándose a través de tus ojos,
en tu mirada triste y nostálgica.

Se van apagando los sueños,
en recuerdos que pasaron,
que esperaste y que nunca llegaron.

Pasas los días temerosa,
intentando no enojar al ogro,
que enfurecido, te seca tu alma.

Llevas grabado en el corazón,
añorando la esperanza que te da,
ser amigas para siempre.

Se van apagando los sueños,
en recuerdos que pasaron,
que esperaste y que nunca llegaron.

Pero si con el tiempo llega el día,
que de nuevo salga el arcoíris,
espero poder ver, de nuevo tu sonrisa.

Iván A.

Visita Mi Web "Un Lugar Para Ver"
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4comentarios 103 lecturas prosapoetica karma: 97

Cuando cae la noche

Después, cuando cae la noche
y los sonidos son infinitos;
cuando aparecen las sombras de los recuerdos
y habitan los senderos de la vida;
Entonces, la paz surca con alas sin cuerpo
los caminos del alma,
mientras huye, fugaz,
de las pesadillas del día.
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6comentarios 99 lecturas versolibre karma: 95

Dos caminos opuestos y el mismo beso

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~ Tres versos, dos caminos opuestos y el mismo beso al regresar… ~

Hace frío de un invierno asesino
asesino de amores, amores con miedo
y miedos que se abrazan mirando hacia abajo
al marchar, paso a paso, y los bolsos tan vacíos
de nosotros y en cada prenda un botón lleno de recuerdos
por desabotonar…

Y nos fuimos, tan lejos que fue cerca
tan cerca que nunca olvidamos la última mirada
que guardamos, el beso mordido y negado
la forma de las manos enlazando los dedos
ahora muertos de frío buscándonos
sin estar, al lado…

Pero ayyy amor, cómo dejarnos escapar…?
Cómo? cuando hay tantas almas que nunca llegan a amar.

Y a mitad del camino de ninguno, perdidos entre horas
giramos los pasos sin sabernos al final, que no era tiempo
que había tantos besos queriéndonos besar
ahora y toda la eternidad…


soundcloud.com/lola-bracco/dos-caminos-opuestos-un-beso (Lola)

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La nada del quien nada hace

El asfalto sabe a sangre de no ser nada,
penumbra de pasos sin marca y silueta perdida.
De formas sonoras sin acústica, retumba el Do menor con regla exacta.

Saboreo el gusto de dudar la continuidad de una existencia diluida
Rápido, el pulso no derriba la apatía y da sensación de entumecimiento.
Rápido, la mar nunca en calma destroza el diseño de la orilla.
Rápido, la vida caduca antes de llegar la muerte.

Somos partes que no son nada, y sin embargo, creen ser sustento del mundo
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8comentarios 115 lecturas versolibre karma: 100

La noche...

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Contra la pared
me abraza la sombra
y otra noche me mira de frente
cuando llega la hora
la hora donde los miedos
y los sueños se disputan
quien me besará primero...

Y al primero y al segundo
yo les doy un beso
les regalo una sonrisa
y les dejo a mi sombra
mientras escucho los pasos
acercarse, diciendo mi nombre
tomarme la mano, besarme
en la frente y acostarse a mi lado
mientras la pared, mi sombra
los miedos y sueños
ahora se duermen
abandonándome…


soundcloud.com/lola-bracco/contra-la-pared (Lola)

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2comentarios 132 lecturas versolibre karma: 105

Al azar

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Has dejado al azar los trucos, o ellos te han abandonado ya cansados de promesas,
de una magia que sin amor nunca llega, y hasta los mismos cuervos sin miedo se te acercan
a ver si es que brillan tus ojos por unas lágrimas condenadas y perdidas, mientras las cartas se alejan
para que no vuelvas por ellas, hasta que sepas, sin trampas jugar a la vida, sin mentir al amor…
#microcuento


soundcloud.com/lola-bracco/al-azar-microcuento (Lola)

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6comentarios 143 lecturas relato karma: 104

El miedo que hablas

Por Fabián Pereyra

Hablas del miedo en tus cantos
sobre todo en la negrura,
es normal sentir pavura
y el temor que asusta a tantos.
Sufrir nocturnos espantos
de noche entre los arbustos,
no me alcanza para sustos
ni lo pies para correr,
pues peligros que temer,
hay para todos los gustos.
Si hablamos de sentimientos,
es mejor no precisar
es preferible insinuar
sin mostrar los pensamientos.
Sobre todo los lamentos,
deben ser disimulados,
con imágenes tristonas,
sin llegar a ser lloronas,
lectores emocionados,
se quedarán encantados
Por los versos dictados
De algún poeta famoso
Famoso es ser alguien que
Ayuda a la gente
Sin pedir dinero a cambio
Un cambio que todo ser
Debería hacer
Hacer que el mundo cambie
Con. Tan solo creer
En que la paz reinará
Dejando apreciar
La belleza y ansias de
Necesidad
De querer alcanzar
Cada sonrisa de los seres que habitan
En el mundo entero
Sin más ataduras ni miedo se lo dejamos
A los cobardes ...
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Preparatoria

Cuando vengas
tendré todo preparado,
habré contado los versos
y medido las palabras,
los miedos en el armario
bien doblados,
como si nada.
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11comentarios 129 lecturas versolibre karma: 98

Boomerang

Diez, nueve,
empieza a rezar;
ocho, siete,
para tu alma salvar;
seis, cinco,
de las ratas rabiosas;
cuatro, tres,
que no pudo encantar;
dos, uno,
el flautista estelar.

Uno, dos,
al salir de tu hogar;
tres, cuatro,
ten fe en encontrar;
cinco, seis,
a las ratas piadosas;
siete, ocho,
que el flautista estelar;
nueve, diez,
alcanzó a hechizar.

De Sombras, 2012
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"Vivir sin miedo" Plumas: @Liddiany y @EnidIsáis

Ante lo oscuro pongo la luz
que traen mis versos
la magia de la poesía
que no cree en el miedo.

Si he de temer que sea
ante el impedimento de no poder
desatar mi alma
cuando no tenga que escribir
cuando no tenga que contar.

Cuando mi esencia azul
se me escape por los dedos,
y me cueste recorrer esas aguas
desnuda por la orilla del Jordán,
dibujando peces sobre las rocas,
palpando la libertad...

¡Oh, algún día venceré el mar
y sus secretos!
amanecerán las rosas
decorando el cielo negro,
los monstruos se quedarán
en baúles olvidados
y no podrán devorar mi legado.

Ante lo oscuro pongo la luz
que traen mis versos
la magia de la poesía
que no cree en el miedo.




Liddiany Domínguez
Cuba.

Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos.

Julio 2019.
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La extraña fábrica Magic Ball ( Parte II )

Retomando fuerzas, se acerca a la pila de agua bendita del señor de los dolores y hace la señal de la cruz en su frente e hinca la rodilla ante la imagen.

“Arcángel Miguel, líbrame de todo mal y defiéndeme del peligro” vociferó.

Cambia la silla de lugar poniéndola cerca de una pequeña ventana de vidrio, ubicada en la puerta principal. Ojea por varios minutos hacia la calle. Absoluta tranquilidad.

El sonido en tono bajo de una corneta, que a medida que se acercaba, agudizaba, paralizó su temple y puso al animal en posición de ataque.

Tyson clavó su mirada y fiereza en el pasillo.

Retomando valor, fue a la gaveta de un pequeño escritorio donde guarda su mochila, sacó un calibre treinta y ocho; tomo al inquieto perro por el collar y avanzó por el pasillo en dirección al lugar de donde provenía el sonido.

Veremos cómo nos va.¡Estoy mamado de esto!De una buena vez desenmascararé al intruso. Dijo en tono airado.

Al pasar por el baño de damas, le vino a la mente la mirada siniestra que lanzaba a los trabajadores, hombres y mujeres, al esculcar sus pertenencias, el jefe de personal de la fábrica. Es un sujeto de mediana estatura, un poco pasado de peso, casi sesenta años, con una sonrisa sarcástica en su rostro. No le inspiró confianza y por extraña premonición, lo relaciono con lo que estaba sucediendo.

Acercándose al pequeño puente, escucho que se prendió un tractor en la bodega. Vio perfectamente las luces del vehículo encendidas. Los rayos le impedían ver con claridad quién estaba dentro del vehículo. Enfocó la linterna y la mano al cinto, extrajo de un periquete el revólver y lo empuñó en dirección a la silla del chófer. En ese momento, se apagaron las luces del tractor y todo quedó en silencio. No supo si seguir o retroceder a toda prisa. En esa ambivalencia andaba, cuando escuchó nuevamente al otro costado, el sonido de la corneta. Esta vez, en la zona- baño para hombres.

De un salto salió del puente con el revólver empuñado y caminó en dirección a los baños, con el ánimo certero de terminar de una vez por todas, con esa horrible pesadilla.

Ahora mismo, me daré cuenta si es un vivo o muerto. ¡Si es vivo, se jodió! ¡Si es muerto, lo mando al infierno! – vociferó.

A toda prisa y muy agitado, llegó al pasillo. Al instante, el miedo lo penetró. Había colgado en el techo, arandelas de varios colores y globos de un rojo intenso, muy similar al que tomaron las gotas que días antes caían del espejo. Parecía darse inicio a un gran carnaval. El perro se negaba a seguir, emitiendo pequeños aullidos.

Miró en todas direcciones sin ver a nadie. Dio varios pasos y escucho una melodía suave como canción de cuna, la cual intensificaba a medida que avanzaba. Los decibeles subieron a tal grado, que sentía el estallido del tímpano de sus oídos.

Lanzó un grito que traspasó los muros, el cual fue acompañado por el aullido de Tyson. Los globos agitados por el aire en circulación y las arandelas de colores se balanceaban unas a otras, simulando tranquilidad e inocencia.


Asiéndose de valor, avanzo e inspecciono todo. De repente, le pareció ver a un sujeto de mediana estatura, vestido de payaso, que se escabullía entre los baños para hombres. Su cabeza rapada, cabello amarillo rojizo y un traje negro. Corrió en su dirección con el revólver empuñado. Tyson aceleró en su persecución.

Dieron la vuelta a los baños y no había nadie. Cosa extraña – se dijo- ¡Lo vi con estos ojos que se ha de tragar la tierra!

¿Cómo y por dónde se esfumó?

Mi padre no conocía el miedo y yo he aprendido de él. A este lo atrapo, es solo un payaso. Dijo en viva voz.

El aire se hizo mucho más espeso, por la intensidad de la melodía. Esta vez sonaba en toda la fábrica.

Amarró el collar del perro a su cinturón para no perderlo de vista y estar preparado para la batalla campal que se avecinaba.

Una puerta hizo un chillido como de película de terror y frente a frente, el rostro de la maldad personificada. Un horrendo payaso cuyas uñas parecían salir del mismo averno. De sus dientes brotaban gotas de un líquido rojizo similar a la sangre, y sus ojos eran dos pepas negras. Vestía un traje blanco con bolas de colores. En sus horribles manos empuñaba un filoso cuchillo muy delgado. Lo miró sarcásticamente y se detuvo. Reía y volvía a reír. El perro lanzó un aullido con ganas de salir corriendo. No pudo, porque estaba engarzado a la cintura del hombre.

A la velocidad de la luz, accionó el gatillo y disparó en tres oportunidades, directo al corazón. El payaso seguía en pie.

La batalla se había iniciado en sus miradas, las pupilas de los tres se cruzaron de tal manera, que miraban en la misma dirección. Luciano, aterrorizado, por un lado, y por el otro, con ganas infinitas de desenmascarar al intruso. Tyson, terriblemente inquieto.

De repente, vio que el vestido que llevaba el payaso, era el mismo que estaba colgado en la bodega días anteriores. Igual, esa mirada demoníaca la había visto antes en la fábrica. Actuando acorde y a la velocidad de su pensamiento, se dijo. Este, de inframundo, nada tiene.

Disparó a la mano que empuñaba el cuchillo cayendo el arma al piso, se lanzó encima del payaso con perro y todo. Tyson parecía haberse dado cuenta igual que su amo, que el intruso, estaba más vivo que muerto. Clavo sin piedad, sus filosos dientes en el rostro del payaso, arrancando de un tajo, la máscara del siniestro personaje. Luciano ató una de sus manos, la otra engarzo en los dientes del perro. En un santiamén, rasgó su vestido, y se dio cuenta, que llevaba chaleco antibalas; dieron los tres cuatro vueltas en el piso, quedando semi desnudo, herido y tirado sobre la baldosa, el jefe de personal de la fábrica. El chaleco de Tyson, que impregnaba gloriosa las doce estrellas del triunfo del equipo de fútbol de su amo, solo tenía tres, y el blanco de la camisa de Luciano, había tomado un negro profundo.Las manos quedaron impregnadas de sangre y de las patas del perro, resbaló gotas de un aceite rojizo proveniente de la mano de quien parecía, el administrador de la fábrica.

El cuchillo quedó lejos de la escena. El teléfono sonó, Luciano retrocedió sin dar la espalda. Tyson mostró su fiereza en mayor intensidad sin permitirle moverse.

Descolgó el auricular y escuchó una voz al otro lado del teléfono: Luciano, soy Juan Carlos, ¿cómo está todo por allá? Tembloroso y con el terror en la mirada, tiró el teléfono, halo a Tyson y agarró a correr.

En ese instante, el sonido del extraño reloj en forma de cuervo empotrado en la pared, señaló exactamente las tres de la madrugada.

* Imagen tomada de la páginaWakima.com

Luz Marina Méndez Carrillo/20062019/Derechos de autor reservados.
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La extraña fábrica Magic Ball

Un reloj en forma de cuervo empotrado en la pared, señaló con seis campanadas la hora exacta.

A dicho sonido, el personal de MAGIC BALL, se apresuró en salir. Uno a uno, desfiló ante la mirada fría e inhumana del Jefe de personal.

Al instante, el aire se hizo espeso y una ola de misterio y silencio cubrió el lugar. En el firmamento, aún no fenecía el crepúsculo nocturnal.

Luciano, efectuó la ronda en las instalaciones de la fábrica acompañado de su perro. Recorrió oficinas de los ejecutivos, área de tesorería y contabilidad, los cubículos de los empleados, y por último, las instalaciones de la bodega. Curiosamente, el área administrativa y la bodega, estaban unidas por un puente metálico. Al pasar, llamó su atención, un pequeño cuarto cerrado con un candado antiguo muy oxidado.

En el más absorto de los silencios, se dijo: Es difícil hallar la llave de estos candados tan viejos. Parecen elaborados en la época de la inquisición.

Se acercó y con sigilo, observó por la pequeña rendija de la puerta. Miró colgado de un gancho metálico, un traje blanco de pepas de colores, en mal estado. Parecía, un mameluco para adultos.

Dio cuenta en dicho recorrido, que puertas y ventanas estuvieran ajustadas, teléfonos colgados, y llaves de los lavamanos cerradas.

Todo en orden, murmuró.

En esa fábrica, había dos sitios estratégicos para efectuar la vigilancia. Uno, la pequeña garita en la parte alta de dicha edificación, y el otro, una salita de recibo ubicada a un costado de los pasillos de ingreso del personal ejecutivo de la misma. Prefirió esta última.

Antes de disponerse a descansar, subió a la garita y observó hacia la calle detenidamente, con el fin de entablar comunicación con algún centinela. No divisó a nadie. Solo paredes de diez a quince metros de largas. A lo lejos, una mano que ni se distinguida, le hizo señas en actitud de saludo, desde una garita ubicada en lo alto de una construcción.

Con la tranquilidad pasmosa que lo caracteriza, bajó las escaleras en dirección a la sala de recibo en el primer piso. Acomodó la silla, puso un gorro en la cabeza y cubrió su cuerpo con una manta de lana gruesa.

Deambulo por sitios extraños; figuras dantescas grabadas en las paredes le generaban temor. Pasillos oscuros, gritos a lo lejos señalaban sin remedio un trágico final. Se acercó sigiloso queriendo observar, y una tabla que servía de soporte se desplomó, lanzándolo al vacío. Por el terror que lo atenazaba, adhirió sus manos al estómago formando una unidad. Quería gritar y no pudo. Manos maléficas atadas a su garganta, le impedían respirar, empujándolo a un triste deceso.

¡Segundos se hicieron horas!

Un estruendo lo zampó a la realidad. Se incorporó de inmediato. El cuello dolía demasiado. Aguzó el oído, y escuchó el sonido de cajas al caer. Guardó absoluto silencio sin mover un dedo. Su perro con las orejas levantadas se puso en posición de ataque.

Silencio mortal taladro los oídos.

Con el temor que acelera el corazón, ató con fuerza a su mano izquierda, la correa adherida al cuello de su perro Tyson. Este perro de raza dóberman, lo acompaña en cada correría. Parece un hijo más. La fidelidad, hace que no se abandonen.

Tyson no quitaba la mirada del pasillo, sus orejas levantadas y posición, indicaba que algo no estaba bien.

Luciano, retomando fuerzas, hizo el recorrido sin ver nada anormal. Se sobaba el cuello camino a la bodega.



De vuelta a su sitio de descanso y vigilancia, dialogaba con Tyson.

¡Esta imaginación nos juega pasadas! – decía- Escuche un estruendo en la bodega y no era Nada. El perro, vigilante.

En su primer noche de trabajo en esa fábrica, el frío calaba los huesos. Esculco en su mochila y encontró un chaleco de lana con los colores y las estrellas de su equipo de fútbol favorito. Puso a Tyson el chaleco. Y él, se arropó nuevamente. El can, se echó a sus pies.

A pesar de su experiencia, el lenguaje corporal del miedo se hizo manifiesto. Enhorabuena, la fidelidad y fiereza de su perro, daba así mismo tranquilidad.

El sueño esquivó y el silencio intensificó. El reloj marcó tres campanadas.

Cerró sus ojos con ánimo de dormir. Estaba agotado.


Segundos pasaron, y el rechinar de una puerta al abrirse, lo puso en alerta máxima.

Al sentarse, escuchó un sonido extraño, proveniente del baño de las damas. Encaminó hacia allá.

En efecto, la puerta que a su ingreso había cerrado, se encontraba entreabierta. Tomó con su mano temblorosa la perilla y observó dentro, no vio nada extraño, se disponía a cerrar y su mirada quedó fija en el espejo. Del mismo, deslizaban gruesas gotas de una sustancia parecida al aceite.

En ese momento, Tyson emitió un aullido que hizo helar la sangre. A pesar de la verraquera, quiso correr, pero se sentía atornillado a la baldosa del baño. Sin darse cuenta, las vueltas que dio al collar, ahorcaban al can. Este en su desespero, halo con fuerza arrojándolo al piso, y en dicha maniobra, soltó el collar y el perro salió despavorido.

En su afán por huir de lo desconocido, resbaló con las gotas gruesas que caían del espejo, las que en cuestión de segundos, habían impregnado el piso. Se asustó, al ver la dificultad para adherirse a algo y poder levantarse. El terror se magnificó, cuando las gruesas gotas de aceite se tornaron rojas, similares a la sangre. Cada vez se alejaba más de la puerta de salida acercándose a la alcantarilla. El pánico lo invadió. Escucho un ruido metálico similar a un manojo de llaves. Recordó en ese momento, la escena de la regadera de la película de terror IT del escritor Stephen King en la que un payaso maléfico sale de la alcantarilla de un baño cuando un niño se ducha.

Tyson, se precipitó en su ayuda. Luciano, creyó que lo había abandonado. Se aferró al collar del perro, quien igual que a él, se le dificultaba sostenerse en pie. No era la primera vez que ese animal defendía a su amo. El conocía de su valentía, fidelidad y fuerza. Como pudo, Tyson se aventó hacia la puerta quedando su collar engarzado en una de las perillas, la fuerza del animal se hizo descomunal.

Luciano se aferró al collar y en una cabriola, Tyson lo jaló fuera de la puerta del baño. Había logrado salir de ese lugar y momento infernal. Ambos corrieron desesperados hacia el sitio considerado por ellos, de descanso, dándose innumerables golpes contra las paredes. Allí, estarían a salvo. Ahora entendía porque, cerca a esa silla, había una imagen del Cristo de los dolores sobre una pila de agua bendita.

El miedo desencajó su rostro. Más tranquilos y ante el silencio, optaron por el descanso.

Cada hora repicaba el extraño reloj. Era como si el cuervo supiera el principio y final de las escenas de terror que vivirían, quienes de forma infortunada, harían las labores de vigilancia en la fábrica de muñecos MAGIC BALL.

Acomodó su silla, dirigida al pasillo que conducía a los baños para damas. Tyson, vigilante.

El crepúsculo matutino señaló la hora de salida.

Amparado en los primeros rayos del sol, se dirigió a los baños que horas antes lo sumergieron en un infierno. Al palpar su cinturón, no tenía el manojo de llaves que le habían entregado al inicio de su actividad laboral. La angustia lo invadió, pues don Juan Carlos, el Jefe de personal, no tardaría en llegar. Con la experiencia de los años y como recuerdo, guardaba en su billetera un gancho o pinza delgada con la que su mujer sujetaba el cabello en la parte alta de la frente. La tomó e introdujo en la ranura de la puerta y después de un gran esfuerzo, la perilla giró y abrió.

¡Oh, sorpresa! El manojo de llaves se encontraba en el centro del piso del baño. Lo demás, en orden. Nada de agua, menos aceite.

Salió con la mochila al hombro y aferrado a su mano, el collar que ataba el cuello de su perro guardián.

*

Las mujeres comentaban en los lavaderos: “Cuando un niño bautizado es llevado a un lugar donde asustan, la maldad no los alcanza”. Así le dijo Irene, su mujer. Para que esta noche no te pase nada, lleva a Alex. Haciendo caso a su señora, a las 5 p.m., el muchachito estaba listo. Llevaría su lonchera, una manta, ruana gruesa de lana y un gorrito que abrigaba su cabecita. De la mano de su padre, marchó al trabajo.

- No lleves al perro, te vas a complicar la vida- le dijo Irene al salir. Se negó a escuchar. Presentía lo que viviría.

El niño dormía en su regazo. Luciano no quiso conciliar el sueño. La escena vivida, pasaba en su mente como una película a cada segundo. Las horas se hacían eternas, mientras escuchaba los latidos del corazón de su pequeño. El silencio atestaba el ambiente. El tiempo pasaba y el cuervo señalando las horas.

Su mujer tenía razón. Llegó la hora de salida y nada pasó.

*

La rueda giraba y el tiempo aceleraba. Cuando se contraen obligaciones, hay que cumplir- dijo a su mujer. Esta noche seré valiente. Mi hijo no irá. Es muy pequeño y algo malo puede pasarle. Con Tyson bastará.

En el autobús, hizo elucubraciones. Será producto de mi imaginación… Y las llaves. ¿Cómo llegaron ahí? No… Todo es cierto. Antes de entrar, hablaré con Joseph, lleva años en estos lugares, algo sabrá.

Es recibido con una sonrisa burlesca. Joseph es un hombre jocoso y con muchos años encima. Lleva tiempo cuidando las bodegas Camacho y Camacho Ltda. Luciano cuenta su experiencia y este vocifera:

Dicen, no me consta. Que en esa fábrica pasan cosas raras, se abren las puertas, suenan los teléfonos a altas horas de la noche. No se sabe si alguien murió en ese sitio o hay almas penando, y sonríe. La verdad, ninguna vigilancia dura. Por esa razón, pagan bien a quien se le mida trabajar ahí. No me diga que no sabía, dijo, dando un espaldarazo en la espalda y se alejó rumbo a su garita.

La media noche se acerca y uno de los teléfonos de gerencia repica sin cesar. Una hora después, nuevamente el chillido. Viene a la mente de Luciano, lo dicho por Joseph. Los nervios se crispan. Las manos tiemblan.

Retomando fuerzas, se acerca a la pila de agua bendita del señor de los dolores y hace la señal de la cruz
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Átame al umbral de tus miedos

Átame al umbral de tus miedos
para convivir con ellos
saber con qué se alimentan
por quien brindan cuando triunfan.

Esos que te despiertan por las noches
con respiracion acelerada y sudando frío
esos que son sombras traicioneras de los suspiros
esos que se esconden en las quimeras suicidas en ríos.
Aquellos miedos heredados que vienen en trenes con muchos vagones

Aquellos que te adjudicaron sin querer o queriendo
Aquellos que fueron hijos de lo siniestro
Aquellos que te los sembraron sin saber o sabiendo
Aquellos que son reyes de todos los miedos.

Aquellos que se arrastran, reptan y asustan sin verlos
Esos que cuelgan de sus ropas a todos tus sueños
Esos que se creen grandes y viven en agujeros
Esos que barren las hojas preparando un invierno.

Átame a todos ellos...

Átame sin miedo...

Ellos me temerán a mi porque yo he venido a desterrarlos a todos ellos.


Claudia Viviana Molina
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Fácil

Que fácil sería
si dejáramos
los peros
el "y si..."
y el miedo
a un lado
y nos dedicáramos a sentir
siendo sinceros
Pero la comodidad
se pasea por el barrio

Resulta que
cagarse de miedo
está más a mano
que enfrentarse a él.
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